Creo que ya me conocen ¿¿¿verdad???... y si no psss soy Marione Black Potter….bueno así me conocen por estos lados
Bueno volviendo al punto de mi presencia en este nuevo tema es por eso mismo… nuevo tema, sé que las que me conocen se preguntaran que demonios hago aquí cuando me han insistido en que continúe mis otros fics ¿verdad? Pues, lo cierto es que no lo pude evitar, esta nueva historia se me vino a la mente y me ha estaba haciendo interferencia en mis otras historias así que decidí sacarla de mi cabeza y aquí esta, no es un one, creo yo que es un fic… por ahora sólo les traigo el prólogo, pero dentro de poco les pondré los capítulos siguientes. Claro que también depende de la aceptación del público…ósea de ustedes jejeje
Ah… algo que se me olvide…. Umm umm…
El disclaimer…o como se escriba…
Los personajes pertenecen como todo mundo sabe a JK Rowling y Warner.
Por que si fueran míos Harry y Hermione estarían juntos y la pelizorra probablemente se hubiera quedado atrapada en la cámara de los secretos para evitarnos futuros problemas
Ah por cierto si no lo mencione es un ♥♥Harmony♥♥♥.
Yo creo que sí tendrá lemmon pero más adelante… creo… yo les digo cuando eso pase.
Ahora si creo que eso era todo….
Espero que les guste y no olviden dejar sus post para que me digan que les pareció ¿ok?
Disfrútenlo…

“EN EL ABISMO DE MI OSCURIDAD”
PRÓLOGO
El frio que hacía en aquel oscuro lugar solo tenía comparación con el frio invierno que usualmente invadía el norte de Inglaterra para finales de año.
Un joven de cabello rojo intenso se encontraba en el suelo húmedo y sucio de lo que el imagino se trataba de una mazmorra, una fría y maloliente mazmorra en algún lugar apartado de la ciudad de eso estaba más que seguro.
Sus ojos de color azul claro le pesaban toneladas y apenas los podía mantener abiertos, después de despertar de esa especie de letargo inducido y del cual había sido presa por horas y horas después de ser atrapado y llevado hasta ahí, finalmente logró despertar. Su cuerpo titiritaba y sus dientes castañeaban debido a ese inusual frio que lo envolvía, su ropa rasgada no lograba protegerlo ni siquiera un poco de ese frio que calaba cada uno de los huesos de su cuerpo. Su mente estaba embotada y estaba bastante desorientado, sus oídos zumbaban con fuerza como una especie de silbato temiendo que sus tímpanos pudieran romperse de un momento a otro.
La espesa oscuridad que se cernía sobre ese horrible lugar era francamente escalofriante y el silencio era tortuoso, un silencio que solo le provocaba expectativa, como si supiera que algo por demás horripilante iba a aparecer de entre las sombras e interrumpir con un horrible y estridente grito el pacifico ambiente que aparentaba aquel sitio.
Su cuerpo en esos momentos estaba tensado, el dolor provocado por sus captores seguía ahí pero en menor intensidad, sin embargo no por eso dejaba de doler y de sangrar, lo sabia gracias a la herida que tenia sobre su ceja izquierda puesto que sentía el lento descender de un hilo de sangre más rojo de lo que su cabello podría llegar a ser algún día.
Un dolor más intenso que el de las heridas y golpes que ya poseía provenía de sus hombros, era un dolor agudo y continúo, seguro se debía a que sus manos estaban elevadas sobre su cabeza, aprisionadas en las muñecas por unos grilletes mohecidos de hierro que le hacían imposible bajarlos a su costado y eso ocasionaba aquel dolor. Intentó zafar sus manos de aquel agarre pero a pesar de intentarlo varias veces con vehemencia no logro hacerlo, lo único que provoco fue que estos se incrustaran en su piel y que la sangre comenzara a correr presurosa por sus antebrazos.
El pelirrojo sabia que de poseer su varita mágica podría liberarse fácilmente con un simple hechizo, pero entonces supo que tal vez eso no seria lo único que impediría su escape, al menos no para él, conocía aquel régimen como la palma de su mano y eso nunca seria sencillo a menos que al salir lo esperara una muerte horrible a causa de algo mucho más aterrador y escalofriante que un par de magos tenebrosos con ansias de poder y sus más que fieles seguidores, anteriormente conocidos como mortífagos pero que ahora con el paso de los años y su fatal capacidad para detener su dominio se hacían llamar “Guardianes del Orden” .
Él había sido capturado por estos tipos o mejor dicho por los “Guardianes del Orden” por ser considerado un “Rebelde Peligroso” uno de los tantos que el nuevo régimen se había encargado de atrapar y asesinar brutalmente, no sin antes haber sido torturados hasta más no poder, por lo que sabia muchos habían muerto en la mesa de torturas antes de lo que sus captores hubieran querido y eso no era un pensamiento muy reconfortante puesto que él seria el siguiente. Pero le haría frente, ya no era un adolescente cobarde como años atrás, ahora era un hombre de 22 años hecho y derecho y como tal enfrentaría lo que siguiera a continuación, puesto que sus decisiones eran lo que lo habían llamado hasta ese punto, él decidió continuar enfrentándose a ellos, el eligió de entre todas las posibilidades, luchar, jamás rendirse, al contrario de muchos otros que escogieron el camino más fácil, eligieron seguir el nuevo orden y al mago que se proclamó ministro de Magia aunque fuera solo la pantalla del mago más Tenebroso de todos los tiempos, mientras que otros más se refugiaron en el extranjero más que por decisión propia por las circunstancias en las que se encontraban, tal y como lo hizo su mejor amiga.
No la culpaba, de hecho él y todos habían decidido que eso era lo mejor para ella después de que ésta apareció hecha un mar de lágrimas una noche de tormenta, ella nunca aclaró que fue lo que había ocurrido para que sus ropas estuvieran rasgadas y sucias. Sin embargo el dolor y la desesperanza se habían apoderado de sus hermosos ojos marrones, los mismos que alguna vez brillaron tan intensamente gracias a la misma persona que se había encargado de apagarlos.
Ahora él enfrentaría el destino que había elegido, tal vez morirá rápidamente por ser uno de los más buscados por los mortífagos o tal vez él seria el que sufriría más en sus manos pero aun así, no pensaba en él en esos momentos si no en los pocos miembros de su familia que le sobrevivían, ellos eran los únicos que le preocupaban. Deseaba que si era asesinado a ellos los dejaran en paz, después de todo ellos se mantenían neutrales en la lucha rezagada que él y la antigua Orden del Fénix tenían en contra del régimen.
De pronto lo que temía sucedió, un grito desgarrador se dejo escuchar por cada rincón de la mazmorra estremeciendo involuntariamente su ya maltrecho cuerpo, pero no era el grito aterrador que esperaba, era un grito de dolor que provenía de la parte superior de donde él se encontraba. Lo más probable y de hecho estaba casi completamente convencido de que ese grito provenía de su compañero Neville el cual había sido capturado junto con él en la emboscada que le había tendido un hombre que por un tiempo pretendió estar de su parte para luego entregarlo al que ahora era su enemigo.
Levantó su mirada hasta una pequeña ventana que se divisaba en lo alto de la mazmorra la cual al parecer apenas sobresalía del suelo, claro indicio de que estaba en el subsuelo, pero en ese instante no le prestó mucha atención a ello puesto que desde su ubicación podía mirar la luna plateada que brillaba con fuerza en ese cielo nocturno y apacible, su mirada se perdió por unos momentos en aquella bella imagen recordando el pasado, un pasado que se había perdido y ya nunca volvería.
El ligero murmullo del viento se colaba por la ventana y una brisa llegaba hasta su rostro refrescándolo solo un poco y recordándole el por qué luchaba, por la libertad, por una vida mejor para todos aunque la suya corriera riesgos, eso lo había aprendido del que por muchos años fue su mejor amigo.
Mientras estaba sumergido en sus pensamientos comenzó a escuchar el resonar de unos pasos fuertes y decididos que poco a poco se acercaban al lugar donde él se encontraba, giró un poco su cabeza en la dirección de donde provenía el sonido, la penumbra era espesa motivo por el cual no podía distinguir absolutamente nada.
Una risa divertida y siniestra resonó en todas las paredes de la mazmorra estremeciendo nuevamente al pelirrojo quien de inmediato intentó profundizar su mirar a ese lugar, necesitaba saber si la persona que se acercaba a él era quien él imaginaba.
-¿Necesitas un poco de luz Weasley?- dijo una voz fría que arrastraba las palabras sin detener su descenso por las escaleras de piedra.
Ron levantó su cabeza para hacerle frente a ese tipo que despreciaba con todo su ser, más aún de lo que lo despreciaba cuando eran adolescentes, ese maldito bastardo que se había atrevido a aprovecharse de su hermanita pequeña solo por diversión se las pagaría, solo necesitaba liberarse y entonces lo mataría con sus propias manos y sin compasión, tal y como él lo había hecho con la vitalidad de su hermana.
-Sabía que serias tú… Malfoy…- repuso el pelirrojo con desdén- ¿Quién más sería tan imbécil para venir a verme cuando sabe que lo mataré?-
El rubio aún en la oscuridad y sin detener su camino rio estridentemente, la mano de la gloria era su fiel compañera en su descenso, de esta manera podía ver todo claramente sin la necesidad de utilizar el hechizo Lumus para iluminar su camino.
-Weasley… ¿En serio crees que puedes acabar conmigo?-
En ese momento los pasos se detuvieron, el sonido había sido fuerte y cercano, por esa razón el chico supo que estaba cerca, muy cerca de donde él estaba.
-Eres un cobarde Malfoy… te ocultas en la oscuridad como la vil rata que eres… ¿Por qué no te muestras si según tú no puedo acabar contigo?-
En ese instante un par de antorchas se encendieron por si solas dando una tenue iluminación al centro de la mazmorra, el lugar donde se encontraban ambos magos. El pelirrojo cerró un poco sus ojos por inercia y por que no estaba acostumbrado a ese brillo después de haber pasado horas en la oscuridad incluso el joven rubio pareció sorprendido de la repentina magia que encendió las antorchas. Dio una rápida mirada hacia las escaleras de piedra donde la oscuridad no había sido perturbada en lo más mínimo y sonrió con suficiencia para luego volver su mirada al pelirrojo que comenzaba a abrir lentamente sus ojos.
-Complacido Weasley o necesitas otra cosa… ya sabes que estamos para servirte, lo que sea por los viejos tiempos – se mofó Draco Malfoy con sarna.
-¿Ah sí?- replico Ron con furia – ¿Eso te dijo tu querido Ministro y nuevo amigo?-
Malfoy rio nuevamente al tiempo que guardaba en su bolsillo la mano de la gloria.
-¿Celoso? Weasley –
-Púdrete- masculló entredientes – ¡bastardo!-
Entonces Ron lanzó una patada con todas las fuerzas que en ese momento pudo reunir hacia el joven rubio que la esquivo sin problema.
-¡¡Oh Vaya!!- rio el rubio cantarinamente – Comadreja cuidado con eso, ensuciaras mi nuevo traje y si lo haces créeme que te mataría sin dudarlo- añadió con voz peligrosa.
-HAZLO- gritó Ron furioso.- ¿QUÉ ESPERAS?? ¡¡ MATAME!!-
Nuevamente la risa estridente del rubio resonó en los oídos del pelirrojo, en ese momento Draco extrajo de su bolsillo su varita mágica, la movía con pereza entre sus dedos pálidos y delgados mirando a Ron con evidente sadismo reflejado en sus afiladas facciones. Parecía meditar la mejor tortura que podía emplear en su prisionero, la mejor y más aterradora o simplemente la más divertida para él y para su compañero que los observaba desde las sombras.
-¡¡BASTARDO!! – gritó nuevamente el pelirrojo.
-Un insulto más comadreja y tendré que matarte-
-Hazlo- repitió Ron entredientes –hazlo antes de que me libere y te destroce con mis propias manos… maldito-
-Como si pudieras hacerlo – replico Malfoy con burla –Pero dime Weasley ¿Qué te he hecho yo para que quieres matarme con…? ¿Cómo lo dijiste?… ah sí, con tus propias manos-
Ron se puso rojo hasta las orejas de furia -¿Y todavía lo preguntas imbécil? Sabes muy bien por qué… sabes perfectamente que es por lo que le hiciste a Ginny-
Draco rio nuevamente. –oh vamos Weasley… tu hermanita lo disfruto tanto como yo… si no más, después no podía quitármela de encima, tú sabes como se ponen cuando las haces disfrutar al máximo… aunque tal vez no lo sepas-
-¡CALLATE IDIOTA!- gritó Ron más que furioso y lanzando una patada más hacia donde se encontraba el rubio, esta vez alcanzó a rozarlo en la parte del estomago. Draco se miró a si mismo y limpio su abrigo para luego volver su mirada grisácea hacia el joven que resoplaba furioso frente a él.
-Te lo advertí Comadreja… ¡Crucio!-
Al instante Ron se comenzó a sacudir debido al dolor que sentía en todo el cuerpo ante la mirada fría y desdeñosa de su atacante quien tras unos segundos esbozo una sonrisa de suficiencia mirando de soslayo hacia la profunda oscuridad.
Varios minutos después el dolor provocado en el pelirrojo desapareció pero no así sus secuelas, sentía que ya no podría volver a moverse nunca más, como si sus huesos se hubieran calcinado en el interior de su cuerpo dejándolo como un simple muñeco de trapo a merced de ese cobarde de Malfoy.
-¿Con eso es suficiente o quieres un poco más?-
-Vete… al… infierno-
-Muy bien… me parece que quieres un poco más… ¡Crucio!-
Ron continuaba retorciéndose de dolor, pero sabia que eso no seria todo lo que le esperaba trataba de mentalizar y convencer a su mente de que no le dolía, sabia de ante mano que lo seguiría a continuación era una tortura mucho peor así que tenia que aguantar, debía hacerlo.
Cuando las fuerzas habían abandonado casi por completo al pelirrojo la tortura ceso nuevamente, no tenía ni la más mínima fuerza para sostener su cabeza en el alto, tenía su barbilla contra su pecho tratando de que su respiración se regularizada, ya no podía más, además de todas sus heridas esa tortura con la maldición cruciatus estaba acabando con él.
Draco lo tomo por los cabellos rojos asiéndolo con fuerza para que lo mirara, rio con descaro al ver la mirada desorbitada de su victima.
-¡Vaya Weasley!... y yo que creía que eras un poquito más fuerte que esto- se mofó del joven y soltó su cabello provocando que su cabeza cayera sobre su pecho una vez más. De pronto con un floreteo de su varita la cadena que sostenía al pelirrojo se despego del techo de la mazmorra y éste cayó con estrepito en el frio y sucio suelo, sus rodillas se impactaron con fuerza lesionándolas gravemente, el dolor fue insoportable al menos en una de ellas, quiso gritar pero no pudo hacerlo. Entonces cayó de bruces en el piso ensuciando su rostro de tierra al igual que las heridas que aun seguían abiertas y sangrando.
-Ese es tu nivel comadreja… no eres más que escoria que debe estar el piso… lamiendo la porquería de mis botas… como lo hizo tu hermanita-
Ron apretó sus puños con las pocas fuerzas que era capaz de reunir atrapando entre sus dedos unos puños de tierra que se escurrían de entre sus dedos, la furia que sentía en contra de ese desgraciado rubio era lo que lo mantenía consiente, porque de no tener una razón para ello lo más probable seria que en ese momento estaría desmayado.
-¡Maldito!- masculló el pelirrojo verdaderamente enojado y escupió a los pies del rubio.
-¿Cómo te atreves?- se molesto Malfoy y le planto una patada al pelirrojo en la cara con todas sus fuerzas. El chico escupió la sangre que había invadido su boca después del impacto.
-No eres más que un cobarde…- le espetó Ron con furia levantado su cabeza y dirigiendo su mirada hacia la penumbra – igual que él-
Draco dirigió su mirada hacia el mismo lugar que el pelirrojo lo hacia y sonrió con malicia.
-¿A quién has llamado cobarde, Weasley?- dijo una voz fuerte, fría y bastante familiar, desde las sombras, aunque tal vez sólo un poco más grave que antaño.
-A ti… tú eres el cobarde que no da la cara y se oculta en la oscuridad-
Una fría risa se dejo escuchar en la mazmorra y estremeció al joven de cabello rojo e igualmente al rubio quien lo disimulo al instante, era una risa fría y aterradora, una risa que debió ser propia del Señor Tenebroso y nunca del joven que la había emitido.
-¿Ocultarme? ¿Yo?... – preguntó aquella voz con evidente tono divertido - ¿De ti, Weasley? no me hagas reír-
-Entonces da la cara… o ya es exactamente como la de tu querido amo, un rostro deforme y desagradable-
La risa volvió a escucharse proveniente de la penumbra –Él no es mi amo… yo no dependo de nada ni de nadie… pero si tanto lo quieres Weasley – en ese momento el hombre quien había hablado comenzó a dar varios pasos rumbo a la zona donde estaban los otros dos y las antorchas alcanzaban a iluminar.
Sus pasos eran firmes y seguros, la luz de las llamas le ilumino poco a poco, primero desde los pies donde unos zapatos finos en color negro brillaron ligeramente reflejando la llama de la antorcha más cercana, con cada paso que daba el pelirrojo se pudo dar cuanta que vestía completamente de negro, un abrigo de talle largo lo cubría y llevaba las manos en los bolsillos de éste despreocupadamente.
Finalmente tras un paso más su rostro fue iluminado, a diferencia de los supuesto por Ron el rostro del joven no estaba para nada deforme, al contrario, parecía no tener ni una cicatriz o deformación a simple vista, a menos claro, que supieras donde buscar.
La legendaria cicatriz en forma de rayo que poseía ese joven desde que tenía tan solo un año de edad estaba ahí, justo sobre su frente recordándole quien era y quien fue alguna vez en su vida, su mejor amigo. Harry Potter, el joven de cabello azabache e indomable que por años compartió dormitorio con él en el legendario colegio de Hogwarts de Magia y Hechicería y que había pasado veranos completos en su hogar disfrutando con una verdadera familia la cual lo acepto como a un miembros más y que de buenas a primeras había cambiado todo aquello, incluso a la mejor chica que él conocía por seguir al que alguna vez fue su peor enemigo, el mago más tenebroso de todos los tiempos: Lord Voldemort.
Harry dio un par de pasos más para acercarse al centro del lugar donde los otros dos lo miraban con interés, una sonrisa burlona se dibujaba sin problema en la comisura de sus labios, se acercó hasta donde se encontraba su antiguo amigo pelirrojo y se colocó en cuclillas, lo tomo de los cabellos como antes lo había hecho el rubio y levantó el rostro del chico con deliberada fuerza.
-¿Ya estás contento Weasley? me has visto cara a cara, un placer que no todos los prisioneros tienen- dijo Harry con voz divertida y desdeñosa.
El pelirrojo lleno de furia por el cinismo del moreno escupió a su cara con fuerza. El rostro del ojiverde se contorsiono en una mueca de furia y asco, inmediatamente sacó su varita mágica del bolsillo y con un ligero movimiento de ésta limpió su rostro y luego señalo al pelirrojo.
-¿Estás tentando tu suerte?... al parecer deseas morirte de una buena vez-
-Hazlo traidor… mátame-
Harry sonrió nuevamente divertido por las palabras de su antiguo camarada, al parecer ya no era el mismo chiquillo cobarde que se ocultaba tras él cuando veía alguna simple y pequeña araña, lo que sin duda haría más divertida la situación, un patético héroe se encontraba en el suelo de su mazmorra, lo que él había aprendido con los años era que los héroes no existen, son solo idiotas ilusos que creen poder cambiar el orden de las cosas pero no era así, nadie podía hacerlo.
-¡Eres un bastardo infeliz! – le espetó el pelirrojo por su rostro burlesco. –Un cobarde que prefirió traicionarnos a todos que seguir luchando con nosotros… a seguir adelante con tus amigos… nos traicionaste por poder, por fama…- continúo despotricando el pelirrojo sin importarle que después de eso el ojiverde lo matara sin piedad como sabia que él y su nuevo amigo Draco Malfoy solían hacer con las personas que se interponían en su camino y en el del señor tenebroso – por seguir a Voldemort en su reino de terror… y asesinar a personas inocentes…-
-Y blah blah blah….- se mofó Harry con desdén. Ron cerró nuevamente los puños con molestia y guardo silencio mascullando todas las groserías que ese moreno se merecía.
-¿Por qué?- quiso saber el pelirrojo tras unos segundos, después de tanto tiempo finalmente tenia la posibilidad de hacerle esa pregunta a su antiguo amigo -¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué decidiste seguir a Voldemort?-
-Eso es asunto mío…- repuso el ojiverde poniéndose de pie.
-Hubiera creído cualquier cosa de ti…menos que nos traicionarías para convertirte en el títere de Voldemort-
Harry sonrió de lado-Yo no soy el títere de nadie…- respondió con altanería y suficiencia.
-¿Ah no?... ¿entonces qué eres?-
-Soy el ministro de magia Weasley, creí que lo sabias, tengo más poder del que tú puedes imaginarte y más dinero del que tú puedes llegar a tener en toda tu miserable vida-
-Hay cosas más importantes que el dinero y el poder…-
-No, no las hay todo se resume a eso- repuso Harry con tranquilidad.
-Te equivocas… también esta la amistad y el…-
-¿El amor?...- quiso saber el moreno con desdén- no me hagas reír… eres tan patético tal y como lo fue Dumbledore- se mofó– creyendo que el amor es más importante que el poder ¡por favor!-
-Lo es…- replico Ron acaloradamente –el que tú seas un completo imbécil que no lo vio aunque lo tenia enfrente no quiere decir que no importe-
Harry y Draco se voltearon a ver y sonrieron divertidos pensando en lo patético que era el pelirrojo al igual que todos aquellos que se enfrentaban a ellos.
-Ella estaba ahí…-
-¡Basta!- le espetó de pronto el ojiverde con una mirada peligrosa en su rostro, sus ojos desprendieron un pequeño destello rojizo que se vio reflejado al instante por sus gafas y al instante apuntó al joven con su varita.
-Esa es la verdad… - replico Ron -como lo es el que tú eres la marioneta de Voldemort-
-YO NO SOY LA MARIONETA DE NADIE- le espetó Harry recalcando cada palabra con enfado –Y créeme si alguna vez lo fui no fue de Voldemort… sino de tu querido anciano Dumbledore y su maldita Orden del Fénix, de nadie mas que de ellos, ¿acaso crees que fui tan imbécil como para no darme cuenta de eso? de que era solo su arma, la cual harían cualquier cosa por controlar y mantener en a su lado incluso usar a… - el joven no concluyó con aquella oración solo desvió su mirada aún con molestia lejos del par de magos que estaban ahí, apretaba sus puños con fuerza tratando de calmar su mal genio.
Tras unos segundos miró a al rubio con severidad y con un brillo de malicia en su verde mirar. –Tortúralo, haz lo que quieras con él… divierte si quieres…. Pero… no lo mates todavía, lo necesitaremos más adelante- dicho esto hizo ademán de marcharse pero la voz del pelirrojo lo detuvo cuando tan solo había dado un par de pasos.
-¿Eso fue lo que le dijiste a éste imbécil cuando se aprovecho de Ginny?-
Harry volvió su mirada al pelirrojo con enfado, que insistencia por parte de ese joven por saber de su vida, eso ya no era asunto suyo ni de nadie mas.
-¿Qué rayos pasó contigo?...-quiso saber Ron tomando fuerzas de lo más profundo de su ser para enderezarse un poco más y ver mejor al ojiverde -¿Dónde quedaron tus sentimientos, tu corazón… tu alma?-
Harry se acercó un poco más a él y se inclino un poco- Bien si lo quieres saber…- dijo con voz tétrica -No tengo sentimientos… Mi corazón está muerto… y mi alma…mi alma se la vendía al mismísimo demonio hace tiempo- se irguió, giró sobre sus talones después de decir aquellas palabras que dejaron helado al joven de ojos azules y a su compañero, dio un par de pasos nuevamente rumbo a la oscuridad y entonces se detuvo para mirar al prisionero de nueva cuenta, sus ojos esmeraldas desprendían un destello malicioso - ah, por cierto- añadió -lo que dije fue…”puedes matarla si quieres…”-





















"Fan Nro 9"







