"Un amor caído del cielo" [RW/HG] TERMINADO

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"Un amor caído del cielo" [RW/HG] TERMINADO

Notapor claricia » Dom Sep 14, 2008 2:35 pm

Wolaaaa
aqui me tienen de nuevo
les presento mi nuevo fanfic de mi pareja favorita
decirles que son las primeras en leerlo y que todavia esta en proceso de redaccion
asi que ire publicando conforme vaya escribiendo.
tengo los dos primeros capitulos casi listos, asi que espero actualizar a menudo
antes de nada un resumen:
- Ron y hermione mantuvieron un breve romance durante sus ultima semanas en hogwarts, se pelearon y no se han vuelto a ver en 20 años.
- Hermione tiene 38 años y es jefa del departamento de aurores de nueva york.
- Ron tiene 38 años y es jefe del departamento de aurores de australia.
- Un suceso hara que regresen a inglaterra y se vuelvan a ver las caras.
- Sentimientos olvidados saldran a la luz.

Obviamente, los personajes principales no me pertenecen a mi ni tampoco algunos de sus recuerdos. Estos son de J.K.Rowling, que muy amablemente me los ha prestado, jejejeje.

y ahora el capi:



Capítulo 1:

Abril 2018

Una fotografía que no significaba tanto.
La había encontrado debajo de la cama, cuando intentaba organizar todo el desastre perpetrado por Crookshanks. El viejo gato se había vuelto más cascarrabias con el tiempo, y ahora solo dejaba que su dueña se acercara a él. Su última travesura había sido colarse debajo de la cama y estar sin salir durante cuatro días. Ni siquiera el encantamiento ‘Accio’ consiguió sacarlo.
Era por eso que en un movimiento desesperado, Hermione había acabado debajo de la cama con él. Con su mano derecha rodeó al felino y lo atrajo hacia ella; claro que Crookshanks estaba muy bien agarrado a una caja y cuando salieron al exterior, la caja salió con ellos también.
Hermione suspiró exasperada y después de ponerse de pie, se limpió los restos de polvo y pelusa que se habían adherido a su pijama de invierno.
Aunque estaban en abril, en la ciudad de Nueva York seguía haciendo frío por la noche. Crookshanks había tenido suerte de que su dueña le dedicara parte de la mañana de ese domingo, sino habría tenido que esperar otra semana más.
El trabajo de Hermione en el Ministerio de Magia era asfixiante. Como jefa del Departamento de Aurores se esperaba de ella que diera lo mejor de si, y si ello implicaba no tener vida…no importaba.
Los fines de semana era el único momento que encontraba para relajarse y ser ella misma. No había cambiado mucho desde que salió de Hogwarts veinte años atrás. Bueno tal vez la expresión de la cara no era la misma y alrededor de sus ojos se habían formado unas pequeñas arrugas que constataban el paso del tiempo; pero poco más. Seguía teniendo una larga cabellera castaña (solo que ahora era lisa y para nada alborotada), era alta y delgada, y continuaba siendo más inteligente que la gente que la rodeaba.
Sin prestar mucha atención a la caja, Hermione dio una última mirada al gato y se metió en el baño para ducharse. Le gustaba levantarse temprano, por eso cuando salió con unos tejanos, una vieja camiseta y el cabello mojado, se sentó en su terraza y contempló como el día comenzaba en el cielo. Poco a poco en un horizonte no muy lejano, el sol salió. Al principio era una pequeña cúpula dorada, pero en unos veinte minutos el astro rey miraba el mundo con todo su esplendor.
Mientras se llevaba su taza de café a los labios, sintió un extraño estremecimiento en el estómago. Chasqueó la lengua en señal de disgusto. Con el paso de los años había aprendido que su sexto sentido estaba más desarrollado de lo normal, y si su cuerpo le decía que algo iba a ir mal… pues algo iría mal.
Después de diez minutos pensando en lo que podría salir mal, se levantó y recorrió su apartamento con la vista. El edificio ‘Clare de Lune’ se alzaba majestuoso veintidós plantas por encima del suelo. Tenía magnificas vistas del lado oeste de Central Park y se encontraba bastante cerca del Museo Natural de Historia Americana. A Hermione le gustaba dejarse caer por allí y pasear entre los restos de animales milenarios o maravillándose con la proyección del universo en el planetario.
En cuanto a su apartamento, era todo lo que una mujer de treinta y ocho años, soltera y sin compromiso, podría desear. Amplios ventanales por donde entraba la luz del sol, una suite enorme para ella sola, un salón con sitio para piano, una cocina de acero inoxidable, un estudio repleto de papeles y con la última tecnología informática, y una elegante habitación de invitados. Todo eso claro, rodeado por una terraza con piscina y jacuzzi a la cual se podía acceder desde el salón o desde su propia habitación.
Si.
Uno pensaría que la vida de Hermione Granger era perfecta.
Pero… ¿porqué ella no?
Se pasaba el día rodeada de gente, era respetada en su trabajo y no tenia problemas a la hora de encontrar a un ligue de una noche siempre que lo necesitara. Otra en su lugar haría eso y mucho más, pero Hermione no.
Hacia mucho tiempo que había renunciado a los hombres; no se sentía segura con ellos, y como decía ella ‘mejor sola que mal acompañada’.
Entró de nuevo en su apartamento y se dirigió a su estudio. Podría haber sido el estudio de cualquiera, pues allí no había nada que delatase que pertenecía a alguien; no había portarretratos, revistas, flores o figuras. Parecía más bien sacado de la revista ‘Style’.
Pero así era como le gustaba a Hermione. Nada fuera de su sitio, nada de trabajo pendiente, nada que pudiera distraerla,…nada que señalase que tenía una vida aparte.
Se sentó detrás del escritorio y encendió el ordenador.
¡Cómo odiaba esos trastos muggles!
Eran lentos, se colgaban con facilidad y qué decir de cuando se estropeaban y perdías todo el trabajo realizado. Todavía se preguntaba como el en Ministerio de Magia de EE.UU habían sucumbido a ellos; ahora eran necesarios casi para cualquier cosa.
Conectó el ADSL mágico y se entretuvo mirando algunas páginas. En ‘Corazón de Bruja’ por ejemplo, sacaban a toda plana un primer plano de Víktor Krum y su recién prometida, Yulia Kostova. Se alegró por Víktor. En ‘Quidditch y algunos deportes más’, leyó que Oliver Wood se retiraba y que por primera vez en 150 años, los Chuddley Cannon’s habían vuelto a ganar un partido.
Sonrió tontamente al recordar como Ron…
La sonrisa se le congeló en el acto.
Hacia mucho tiempo que no pensaba en Ron.
Veinte años habían pasado desde que se vieron por última vez.
Chasqueó la lengua por segunda vez esa mañana y movió la cabeza hacia un lado y a otro, como queriendo sacarse esa imagen de la cabeza. Con gesto cansino apagó el ordenador, pues ya le había servido para pensar lo que restara de día. Ni siquiera tuvo la necesidad de abrir su bandeja de entrada donde seguro encontraría varias peticiones.
Se reclinó en su silla y cerró los ojos.
Respiró hondo varias veces y volvió a abrirlos.
No. El dolor que se había formado en su corazón continuaba allí.
Esa era la razón por la que continuaba sola.
Una vez.
Una sola vez había entregado su corazón y se lo habían roto.
Por culpa de EL ahora era esa persona fría e insensible, incapaz de confiar en los demás y que prefería pasar el rato sola que rodeada de gente.
Se levantó de su asiento y volvió a su habitación. Rozó con sus pies una pequeña fotografía que había junto a la moqueta; debía de haber salido a la luz cuando sacó a Crookshanks de debajo de la cama. Pero no fue en eso en lo que pensó.
Se apoyó en su armario ropero y se dejó caer al suelo. Sentía con sus manos comenzaban a temblar y su corazón palpitaba de forma desaforada, tal y como hacia años cuando estaba junto a él.
En la fotografía se podían contemplar cuatro rostros sonrientes.
Correspondía a los viejos y buenos tiempos de cuando estaban en Hogwarts.
Harry y Ginny tan enamorados como siempre no tenían ojos más que para el uno y el otro; cuando la fotografía cambiaba, se podía ver como Harry la besaba y Ginny le revolvía el cabello de manera juguetona. A su lado una imagen no muy diferente.
Ron y Hermione disfrutaban de los primeros días de un amor ya anunciado por muchos. Aunque no era el mejor momento para ella, no podía evitar sentirse feliz arropada entre los fuertes brazos del pelirrojo. Después Ron se acercaba la boca a su oído, le decía que mirase a cámara y le daba un beso en la mejilla. Ella tendía a sonrojarse al final.
La Hermione actual tenía los ojos clavados en el pelirrojo.
No podía creer que él de entre todas las personas le hubiera traicionado de aquella manera, sobretodo después de la noche que habían pasado juntos.
Pero así había sido.
Si se concentraba, Hermione aun podía recordar el aroma masculino del pelirrojo y el escalofrío de placer que sintió cuando sus cuerpos se hicieron uno.

--FLASH BACK--






¿¿les gustó??
espero que si
ya se que he sido mala y les he dejao en la mejor parte, pero antes de continuar tengo que saber si quieren que lo haga
en caso afirmativo espero poder colgar el flash back esta misma noche o como a muy tardar mañana por la mañana.
dejenme muchos comentarios, recuerden que son el alimento de una escritora

:lol: :lol: :lol:
Última edición por Pam. el Jue Oct 13, 2011 7:10 pm, editado 27 veces en total
Razón: Para adaptar el título a las reglas del foro.




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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor xDulsx » Dom Sep 14, 2008 2:50 pm

Esta lindo..
solo que yo soy fan de la
pareja
Draco Hermione
ojala lo sigas
besos y abrazos

Dulcinea.
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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor claricia » Lun Sep 15, 2008 6:05 am

Holaaaaa
soy yo de nuevo
aqui les traigo la primera parte del flash back de hermione
a ver si consigo que me dejen mas comentarios
empieza de manera bastante triste, pero ya veran como mas adelante mejora
solo decirles que hermione pasara la mejor noche de su vida con el chico de sus sueños
Muchisimas gracias a xDulsx por su primer comentario. Decirte que a mi no me desagrada la pareja draco/hermione, pero que para mi la pareja perfecta son ron y hermi. Aun así espero volver a verte por aqui y que me vayas diciendo si te gusta la historia.
y ahora a leer: :lol:





--FLASH BACK--
Hermione lloraba amargamente mientras mantenía la espalda apoyada en el tronco de un árbol. Había recogido las piernas hasta llevarlas a su pecho y las abrazaba con fuerza.
No podía creer en la certeza de la noticia…
…y aun así era cierto.
Imágenes del pasado y del presente se intercalaban en su mente en una espiral que no parecía tener fin. Luego las imágenes daban paso a las palabras; imprecisos vocablos sacados fuera de contexto que tenían un nexo común.
Una frase.
“Tus padres han muerto.”
“Tus padres han muerto.”
“Tus padres han muerto.”
Esas cuatro palabras martilleaban su cabeza de forma incansable, haciendo que el momento fuera mas duro.
Esas cuatro letras habían cambiado su vida para siempre.
Apretó los puños con rabia y levantó la cabeza en un modo desafiante; quería gritar, patalear, saltar, pegar… cualquier cosa que le ayudara a soportar ese dolor.
Nunca imaginó que una persona se pudiera sentir tan mal, ni siquiera ella que había pasado media vida intentado ganarse la aceptación de los demás y solo había conseguido negativas la mayoría de las veces.
¿Ahora qué iba a hacer?
¿De quien iba a depender?
¿Quién le daría amor, cariño y comprensión?
Estaba sola.
Sola consigo misma.
Las personas a las que mas quería y que siempre había intentado proteger ya no estaban.
No volvería a ver a sus padres nunca más.
Nunca olería de nuevo el perfume a jazmín de su madre ni compartiría una sonrisa cómplice con su padre.
Ahora ellos pertenecían al pasado.
Cerró los ojos y recordó lo acontecido esa tarde.
Los pasos de profesora McGonagall se escuchaban más alto conforme se acercaba a ellos. El silencio se hacia absoluto a su paso y su cara mostraba el dolor que le producía darle semejante noticia a su alumna favorita.
Cuando llegó a ella le tocó el hombro en señal de apoyo y dijo con voz suave y susurrante:
- Hermione…
Ahí fue cuando la castaña supo que algo iba mal.
Nunca antes, en sus siete años en Hogwarts, le había llamado por su nombre de pila.
Al percibir la tensión, Harry, Ron y Ginny se habían arremolinado alrededor de ella; también Neville, Luna, Seamos, Dean,… Todos esperaban lo peor, pues desgraciadamente no era la primera vez que llegaban esas noticias al colegio.
Con Voldemort en pie de guerra era lo que había.
Pero nunca le había tocado a un amigo tan cercano.
- No…no… ¡No! –Hermione lo vio en los ojos de la profesora antes de que esta pronunciara las palabras.
Se llevó una mano a la boca y comenzó a temblar como si fuera una hoja movida por el viento.
- Lo siento mucho. –continuó diciendo la profesora.
- No, ellos nos. ¡¡NO!! –se incorporó y miró de manera desafiante a la mujer.- ¡¡Ellos no!!
McGonagall alargó una mano para coger la de la castaña, pero esta se lo impidió. La profesora suspiró.
- Los han encontrado esta mañana. Les lanzaron un ‘avada kedrava’ anoche. No se pudo hacer nada por ellos.
Todos la miraron esperando su reacción, pero lo único que encontraron fue una mirada vacía.
- No entiendo. –susurró al fin. En su cerebro la rabia había dado paso rápidamente a la incredulidad.
- Hermione, tus padres han muerto.
En ese momento su cabeza se colapsó y solo fue consciente de cómo unos fuertes brazos la agarraban antes de desmayarse.
De vuelta al presente Hermione se dio cuenta de que había empezado a llover y que la cúpula del árbol no era lo suficientemente frondosa como para impedir el paso del agua. Se estaba mojando.
Pero no le importaba.
De hecho podía venir el mismísimo Voldemort ahora mismo y matarla, que a ella seguiría sin importarle.
Ya se sentía como una muerta en vida, así que la muerte no sería tan mala.
En las tres horas que habían pasado, había averiguado que antes de asesinarlos, sus padres habían sido torturados por Bellatrix Lestrange. Utilizó la maldición ‘cruciatus’ para sacarles información sobre ella, Harry y todo lo concerniente a Hogwarts.
Hermione se sentía culpable. Siendo la bruja más inteligente de su edad, debería de haber previsto algún hechizo defensor que mantuviera a salvo a sus padres.
Pero ahora ya todo era demasiado tarde.
Se había alejado de sus amigos, pues lo último que quería era más atención de la que merecía; además, necesitaba estar sola.
Ella con sus pensamientos.
Pronto anocheció y llegó la hora de cenar, pero ella no se movió de su asiento en la hierba. Refrescó haciendo que el aire frío de las montañas de Escocia se filtrara dentro de su piel como si de alfileres helados se tratara, pero ella siguió inmóvil, mirando al frente, y sin embargo, sin ver nada.
No tenia ganas de volver a su torre de Premio Anual, donde de seguro le esperarían su compañero Draco y sus amigos. Si, Draco Malfoy se encontraba entre ellos. En los siete meses que llevaban de compañeros de torre, el rubio había cambiado mucho y le consideraba un amigo. A eso influyó que el verano anterior llegara a la Orden del Fénix con importante información sobre Voldemort y los suyos; incluso se alegró del confinamiento de su padre en Azkabán.
Pero nada de eso tenia ya importancia.
Una nueva lágrima rodó por su mejilla solo que esta vez no llegó a la barbilla, pues un dedo se lo impidió. Hermione levantó la vista para encontrarse con los ojos azules más tiernos que había visto en su vida.
Y a pesar de lo que estaba pasando, se puso nerviosa.






Quien será el dueño de esos ojos azules que hacen que hermione se ponga nerviosa?? :P
lo sabran nada mas empezar la segunda parte del flash back
espero sus comentarios
besotesssssssssss




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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor xDulsx » Lun Sep 15, 2008 8:00 pm

Ojos azules???
eso me suena a Draco....
Si please...
Me ha encantado el capitulo...
aunque si es un poco triste..
pero muy bueno el capi
o flash back
me encanto..
continualo

Besos y abrazos..

Dulcinea.
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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor reyweasley » Lun Sep 15, 2008 10:21 pm

DRACO DE OJOS AZULES? JA JA
NO NO LO CREO EL UNICO QUE TIENE ESOS OJOS ES RONALD WEASLEY
MI IDOLO Y PERSONAJE FAVORITO.
SI YO 100 POR CIENTO "R Y HR"
ES LA PAREJA MAS SENSACIONAL.

SIGUELOO POR FAS ESTA MUY BUENO
"El corazón tiene razones que la razón ignora" ( el rey del amor, el mas tierno)
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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor xDulsx » Lun Sep 15, 2008 11:17 pm

Draco tiene ojos azules
mas bellos
que los ojos azules verdosos
con photoshop
de Ronald Weasley..



con su cara de estreñido



Tiene ojos verdes alga horrible Ron , en cambio Draco los tiene mas bellos:




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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor Madame Delacour. » Lun Sep 15, 2008 11:35 pm

Hola niña


soy nueva en tu fic
y la vd me encanto
me gusto muchisimo
que bueno que sea de ron y herm
mi pareja favorita
actualiza pronto
y ya tienes una nueva lectora
siempre que publiques y pueda paso x aqui

me sorprendio que el fic fuera 20 años despues
pero me gusta la idea

publica pronto

kis
ciao
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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor claricia » Mar Sep 16, 2008 5:30 am

Muchísimas graciass por sus comentarios, chicas.
Me alegra comprobar que les esta gustando la historia.
Se que he empezado un poco tragicamente, pero ya veran como a continuacion la historia mejora bastante.
reyweasley y anne02 muchas gracias por sus comentarios y espero seguir viendolas por aqui.
xDulsx (¿o Dulcinea? Dime como llamarte) siento desilusionarte con tus suposiciones pero no es Draco. Lo que si puedo adelantarte es que estara en la historia, y que en breve un personaje cercano a él y uno cercano a hermione se veran envueltos en algo...romantico. Algo es algo. Muchas gracias ti tambien por tu comentario.

Y ahora les dejó con la segunda parte del flash back de hermione.
Disfrutenlo :lol:




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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor claricia » Mar Sep 16, 2008 5:36 am

Ups, se me olvidó copiar el documento antes de darle a enviar.
Sorry.
Ahora si que aqui esta:
:lol: :lol:




Ronald Weasley había acudido en busca de su mejor amiga. Estaba preocupado por ella desde que sus brazos la habían cogido impidiendo que cayera en el frío suelo del Gran Comedor. En su mente aun estaba la gratificante sensación que había sentido al poder estrecharla entre sus brazos.
Le había dejado el tiempo suficiente a solas como para que asimilara lo ocurrido y tuviera uno de esos ataques de rabia que no le gustaba que viera nadie.
Ron la conocía muy bien. Llevaba observándola en silencio desde hacia tres años. Después de lo ocurrido con Krum en su cuarto año, se hizo evidente hasta para él mismo una realidad: estaba enamorado de su mejor amiga.
El pelirrojo removió la lágrima de la mejilla de su amiga y se sentó a su lado. Ni el agua que caía, ni la ropa mojada ni la certeza de que a la mañana siguiente despertaría con un señor resfriado, se comparaban con estar a su lado.
Hermione lo observó durante unos segundos y cuando notó que el labio inferior comenzaba a temblarle de nuevo, se tiró a sus brazos. Hundió la cabeza en su pecho y sintió como los brazos de Ron se acomodaban en su espalda.
- Abrázame, Ron. Abrázame. –le dijo entre sollozos.
Y Ron así lo hizo.
La acunó como si de una niña pequeña se tratase, le retiró el cabello mojado que empezaba a pegársele en la frente y se atrevió a darle un beso en esta.
- ¿Por qué Ron? ¿Por qué?
- Shhh. Shhhh.
Lo único que podía hacer él era tratar de calmarla en su agonía.
- Me he quedado sola. Sola. Sola.
- No digas eso; nos tienes a nosotros. Sabes que eres una parte importante de mi familia.
- ¿Pero quien me va a querer? ¿Quién me va a querer como ellos?
Ron la miró debatiéndose consigo mismo y preguntándose si debía contestarle o no.
- No; nadie me va a querer. Soy una estúpida rata de biblioteca que casi no se relaciona con los demás. ¿Quién aceptaría estar con alguien como yo? –se abrazó al pelirrojo.- No quiero estar sola, Ron; no quiero.
- No vas a estar sola, Hermione. Yo nunca te voy a dejar.
- Te quiero, Ron.
Ron no sabia en que sentido lo decía ella, pero…
- Y yo a ti, Herm. Te quiero…y mucho.
Hubo algo en el tono de voz de él que hizo que la castaña levantara su cara hinchada y mojada y lo mirara a los ojos. Había sinceridad en ellos, y amor y ternura.
- ¿De verdad?
- Si.
- ¿Estás seguro?
- Completamente.
- No lo dices porque…
- No. Sé que este no es el momento y entenderé que quieras dejar la conversación para más adelante, pero es cierto que te quiero, Hermione.
- Yo también te quiero, Ron. Pero no me refiero a la clase de amor fraternal que puedo sentir por Harry; Ron, yo te quiero como una mujer quiere a un hombre.
Hermione dijo todo aquello muy deprisa, y cuando acabó tomó aire para recuperarse.
- Yo siento exactamente lo mismo por ti. –el pelirrojo fue conciso pero directo.
- Dime que me quieres, Ron. Necesito que me digas de nuevo que me quieres.
Esta vez cuando volvió a abrazarse a él, colocó las piernas una a cada lado del pelirrojo, haciendo que su contacto fuera mucho más estrecho e intimo.
- Te quiero, Hermione. Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero… -repetía una y otra vez.
Y Hermione lloró, lloró y lloró, solo viéndose reconfortada por la voz de Ron.
Cerca de la medianoche, sus sollozos se fueron acallando y se abandonó a un sufrimiento silencioso. Se agarraba con fuerza a la espalda de Ron, pues temía que su declaración hubiera sido un sueño…
Pero no fue así.
Paró de llover y se levantó un fuerte viento que hizo que la castaña temblara de pies a cabeza. Ron hizo ademán de quitarse su chaqueta, pero viendo que estaba empapada y no serviría de nada, desistió de sus planes.
- Herm… será mejor que regresemos.
- No quiero.
- Hace mucho frío aquí fuera y estamos mojados. Nos vamos a congelar.
- No me importa.
- Pero a mi si.
- No quiero, Ron. No quiero.
- Escúchame, Hermione. –le cogió la barbilla con su mano izquierda y le obligó a mirarlo.- Se que estás pasando probablemente por el peor momento de tu vida, y que te sientes como si no fueras nada, pero vamos a superarlo Hermione. Los dos juntos. Yo voy a estar a tu lado en todo momento. Voy a estar a tu lado cuando recuperes tu sonrisa, voy a estar a tu lado cuando recuperes las ganas de vivir, voy a estar a tu lado cuando despiertes cada mañana, y voy a…
Fue imposible que continuara hablando, pues Hermione había unido sus bocas en un beso de amor necesitado.
Siempre les quedaría la duda de si fue lo correcto en esas circunstancias, pero no tenían dudas de que era lo que deseaban y necesitaban. Ron se concentró en disfrutar de su primer beso con la chica de sus sueños, y fue mejor de lo que había soñado.
Y créanme, había soñado mucho.
Los labios de Hermione encajaban a la perfección con los suyos y se movían con soltura pero a la vez nerviosos. Ron abrió la boca para que sus lenguas se encontraran en el camino y comenzaran a reconocerse como una sola, mientras sus manos acariciaban las mejillas de la castaña en un intento de hacerla entrar en calor. Hermione había colocado sus manos en los cabellos pelirrojos del chico y lo atraía hacia ella haciendo difícil diferenciar donde acababa uno y empezaba el otro.
Estuvieron unos segundos más así y después regresaron al castillo.
En el corredor que daba acceso a la torre de Premios Anuales se cruzaron con Filch, pero el hombre no les dijo nada y siguió su camino después de mirar con compasión a Hermione. Tal vez si su proceder hubiera sido diferente y Hermione no hubiera visto su mirada, no habría sentido la ansiedad que iba creciendo en su estomago conforme se iban acercando a la puerta. Estando frente a esta, las piernas empezaron a temblarle y miró con ojos horrorizados a Ron.
- ¿Qué pasa? –preguntó este.
- No quiero estar sola esta noche. No me dejes, Ron. –y lo abrazó de nuevo.
- Pero…
- Por favor Ron, no me dejes.
Ron estaba por negarse, pero fue conectar con los ojos de Hermione que lo comprendió todo. La castaña tenía pánico a estar sola después de lo que había pasado, y en esos momentos la persona más cercana que tenia era Ron. Él se sintió halagado, pues sabia que Hermione también podría haber recurrido a Harry o a Ginny, pero no, solo quería estar con él.
- No te voy a dejar sola. –le dijo dándole un beso en la frente.
Como a la habitación de una chica, un chico no podría entrar y Ron dormía con el resto de sus compañeros en la Torre Gryffindor, acordaron ir a la sala de los menesteres.
Esta vez no encontraron a nadie por el camino, y después de que Ron pasara tres veces por delante de la puerta pensando en lo que necesitaban, esta se abrió.
Entraron cogidos de la mano y con cuidado de no tropezarse con nada. Ron había pensado en su habitación de La Madriguera, solo que esta era algo diferente. Había una única cama en el centro y tenia una gran rosa abierta tallada en la madera del cabecero de caoba. A la izquierda ardía un generoso fuego en la chimenea y a la derecha había un armario con ropa para que se cambiasen. Al fondo había una puerta que llevaba a un baño.
Pero nada de esto llamó la atención de Hermione.
La castaña estaba concentrada en los cientos de velas que había repartidas por la habitación y en el techo simulando un cielo despejado en una cálida noche de abril. Al conjuntar estos dos factores daban un ambiente mucho más íntimo y romántico a la habitación y las velas encendidas enviaban destellos dorados al cielo azul.
Era simplemente precioso.
Ron se puso colorado, pues no quería dar la impresión de que había pensado la habitación para otro fin más que el de dormir, pero eso a Hermione no parecía preocuparle. La chica se volteó y lo besó tal y como había hecho en los jardines momentos antes. Tenía los ojos acuosos y el cabello enredado, pero Ron nunca la había visto tan bella.
- Será mejor que nos cambiemos si no queremos pillar una pulmonía. –sugirió ron después de romper el beso.
Sin mucha gana Hermione le siguió hasta delante de la chimenea, y al calor de esta se quitaron las chaquetas; era sábado así que no llevaban puesto el uniforme escolar. Desabrocharon los cordones de sus zapatos y junto con los calcetines también se los quitaron y los dejaron cerca del fuego para que se calentaran. Después de unos minutos, solo llevaban puesto los pantalones y las camisetas.
- Bueno, entra tu al baño a cambiarte; yo lo haré aquí.
Ella asintió, pero antes de ir a buscar su pijama, le cogió las manos entre las suyas.
- Ron…gracias. Gracias por todo.
- Para eso estoy aquí. –la besó muy suavemente.
- No te vayas, por favor. –dijo Hermione cuando se separaron y apoyaron la frente del uno en la del otro.
- Nunca lo haría. Anda ve a cambiarte. Te prometo que cuando salgas yo seguiré aquí esperándote.
- ¿Si?
- Si.
Ella cogió un camisón celeste y se metió en el baño.
Si lo pensaba fríamente le parecía ridículo tener miedo de que al salir Ron ya no estuviera a su lado, pero después de perder a sus padres, tenia muchísimo miedo a perder a alguien mas. Y ahora que Ron se había convertido en su agarre, en su ancla, sentía que la marea la arrastraría si él no esta a su lado.
Esa noche mas que nunca necesitaba sentirse querida por el pelirrojo.
Se puso el camisón lo más rápido que pudo; se miró en el espejo y vio el deplorable estado en el que se encontraba, pero no hizo nada por arreglarlo. No tenia fuerzas para tanto.
Cuando salió Ron todavía no se había cambiado, o para ser exactos, se encontraba en la mitad del proceso. Se había quitado el pantalón y la camiseta, y ahora aguardaba con unos boxers negros puestos y la camiseta del pijama entre sus manos. Miró a Hermione algo azorado, pero más por ella que por él.
Pero una vez más ella no se dio cuenta de nada.
Corrió enflechada a sus brazos dando gracias a Merlín de que él siguiera allí.
- No te has ido.
- ¿Y dejarte sola? Eso jamás. –le acarició la mejilla y besó sus parpados mojados de tanto llorar.
Hermione se dejó hacer al tiempo que en su estómago se instalaba una sensación totalmente nueva para ella. Besó a Ron con pasión, queriendo demostrarle su amor y agradecimiento al mismo tiempo.
Cuando sintió las manos de la castaña recorrer su espalda, el pelirrojo gimió extasiado y notó como el deseo se instalaba en su piel. Hermione no escatimaba en besos y caricias, y ya fuera consciente o inconscientemente, no daba muestras que querer parar.
Ron rompió el beso y se alejó de ella dos pasos. En una ocasión diferente seguramente habría seguido sin objeción alguna, pero esta vez no…no era justo. Hermione estaba en shock por la perdida de sus padres y sus actos no correspondían a decisiones maduradas, tal y como ella era. Además sabían que si continuaban así, se montarían en un viaje sin retorno al mundo del placer.
- No puedo. –dijo Ron.
- Ron, te necesito. Necesito que dejes de ser mi mejor amigo y que me demuestres lo mucho que me amas. –susurró Hermione bastante segura.
- No, no sería justo.
- ¿Justo? ¿El qué? ¿Para quién?
- No sería justo para ti. Acabas de perder a tus padres y no estas…no estas en tus cabales ahora mismo. Créeme si te digo que deseo hacerte el amor tanto como tu a mi, pero no en estas condiciones. Cielo… -se acercó a ella de nuevo y acarició su mejilla izquierda.
Ninguno de los era virgen ya y sabían perfectamente a lo que se referían y a lo que conllevarían esas caricias si no se detenían en ese momento justo. Ron se había acostado con Lavender durante su sexto año, y Hermione había aprovechado las vacaciones de verano para ir a visitar a Krum a Bulgaria, fue un error acostarse con él, pero no se arrepentía.
- Tal vez tengas razón, Ron. Tal vez no este en mis cabales ahora mismo, pero sigo necesitándote. –sus ojos se aguaron de nuevo.- Sigo queriendo besarte, sigo queriendo acariciarte y que me acaricies, sigo queriendo estar contigo; y no se si esta bien o mal, si es o no lo que se espera de mi, pero…
Durante la charla de ella se habían ido acercando y de nuevo se encontraban en los brazos del otro.
- …sigo necesitando que me ames para sentirme viva de nuevo. Quiero ser tuya, Ron, y que tu seas mío. Quiero amarte como nunca antes nadie lo ha hecho, porque Merlín sabe que es la única forma que tengo para seguir respirando.
Ron no necesitó nada más. La apretó contra él y la besó. El tiempo parecía haberse parado en una realidad en la que solo existían ellos dos. Hermione se colgó de su cuerpo como si realmente su vida dependiera de ello, y poco después Ron sintió como las piernas de ella rodeaban su cintura.
Se acariciaron in extremis, provocando un placer que solo el amor con amor y la pasión con pasión podrían provocar. Con Krum y Lavender había sido solo sexo, pero ellos se amaban de verdad y era por eso que ese mismo acto adquiría mayor importancia y mayor placer.
Muy despacio cayeron al suelo, donde Ron conjuró una manta y se tumbaron encima de ella. Siguieron besándose con desesperación y las manos de Ron se colaron dentro del camisón de Hermione. El pelirrojo estaba maravillado, nunca pensó que el cuerpo de su amiga fuera a gustarle tanto. Ella no dejaba de besarlo y sus manos apretando el trasero de Ron lo estaban llevando a la locura.
De los labios pasaron a sus cuellos, arrancando sendos gemidos del otro. Ron quedó tumbado encima de Hermione y ella aprovechó para enroscar sus piernas alrededor de la cintura de él una vez más. La besó en el cuello por lago rato y bajó para aprestar sus pechos por encima de la fina tela del camisón; la reacción de ella no se hizo esperar y después de gemir y respirar entrecortadamente, ayudó a Ron a deshacerse de esa molestosa prenda.
Cuando estuvo completamente desnuda, Ron se incorporó un poco para observarla. Si su cuerpo había conseguido maravillarlo antes, el pelirrojo decidió que su parte favorita eran sus pechos turgentes y sensibles a las caricias que no dejaba de infundirles. Se adueño de ellos como si su vida dependiese de ello, los besó y lamió hasta que estos enrojecieron y Hermione gimió de deseo.
- Ron… -dijo la castaña aprentando la cabeza de Ron contra su pecho.
- Te quiero. –dijo él antes de continuar con su tarea y bajar una de sus manos hacia el sur. Tocó un poco por encima la intimidad de Hermione y sonrió al notar que ella estaba tan excitada como él.
Ante esa caricia, la chica no lo pudo soportar más y llevó su mano derecha al bóxer del pelirrojo, que ya empezaba a apretarle. Con movimientos pausados pero a la vez lujuriosos, se lo quitó. El miembro del pelirrojo era de buen tamaño y ella no dudó en acariciarlo con su mano durante unos segundos.
Cuando estuvieron listos, Ron se colocó encima de Hermione y, sin perder el contacto visual, entró suavemente en ella. A ambos se le escapó un gemido que fue callado cuando sus labios volvieron a unirse en un beso. El chico comenzó a moverse provocando olas de placer inmenso en sus cuerpos de adolescentes y Hermione deseó que esa noche no acabara nunca.
Las embestidas del pelirrojo eran pausadas pero profundas; pronto estuvieron moviéndose a un mismo ritmo haciendo que su excitación creciera y creciera hasta cuotas insospechadas. De repente los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas y aunque seguía instando al pelirrojo a que siguiera moviéndose, este no pudo evitar fijar su tierna mirada en ella.
- Te quiero, Ron. Te quiero mucho. –dijo Hermione entrecortadamente.
- ¿Quieres que pare? –preguntó él.
- No. Quiero seguir haciendo el amor contigo, es lo único que quiero hacer.
- Yo también te quiero, preciosa. Y ya veras como pronto estarás bien; yo haré que pronto estés bien. –embistió fuertemente mientras con sus labios borraba todo vestigio de lágrimas de la cara de su chica.
Rodaron en la alfombra hasta que ella quedó encima y se acomodaron al nuevo ritmo. Una vez más los movimientos eran pausados, pero más profundos. Las manos de Ron cogieron los pechos de Hermione y los apretaron suavemente mientras ella no dejaba de moverse. Cuando Ron sintió que pronto no podría contenerse, volvió a colocarse encima y la besó.
Se besaron y se acariciaron mientras él entraba y salía de su interior en ese juego de adultos con el que acababan de descubrir que estaban hechos el uno para el otro. Esa era la primera vez que hacían el amor de verdad, con alguien al que amaban, y las sensaciones no se podían comparar.
Con sus labios sellados en un beso aun, Ron se movió por última vez y ambos notaron como su esencia salía de él directamente al interior de ella.
Siguieron en esa posición unos minutos mas, mientras se acariciaban sus rostros satisfechos de placer. Hermione colocó sus manos en las mejillas pecosas y atrajo al chico a un nuevo beso. Cuando recuperaron el ritmo normal de su respiración, se levantaron y Ron, como un caballero andante, cogió en brazos a su chica y la llevó hasta la cama.
Hermione se colocó de lado y Ron no tardó en seguirla y abrazarla por detrás. Notó que una vez más ella estaba llorando, pero sabía que no era por lo que acababan de hacer. La estrechó más contra su cuerpo y comenzó a besarle el cuello.
- Te quiero, Ron. ¿Dime que me quieres? –pedía ella.
- Te quiero, Herm. Te quiero, preciosa. Te quiero. –intercaló sus frases con caricias en su rostro y su cabello, y con el sonido calmado y lleno de amor de su voz, Hermione se quedó dormida.
Ron cogió la sábana y la manta que descansaban al final de la cama y los tapó con ellas. Durante la noche, Hermione se dio la vuelta y acurrucó su cabeza contra el pecho del chico.
--FIN DEL FLASH BACK--



Los recuerdos de aquella noche se clavaban en la mente de Hermione como si de alfileres se tratara. Lo recordaba todo tal y como había sucedido: frases, sensaciones, pensamientos…
Estúpida foto, pensó.
Todo por culpa de ella. La apretó en su mano haciendo que se doblara un poco por las puntas. Su mente le decía que la rompiera, que todo vestigio de la relación que habían mantenido no valía la pena conservarlo, pero su corazón se lo impidió por mucho que la fastidiara.
Cogió la caja, la abrió y metió la foto. No se molestó en mirar qué más había; suficientes recuerdos del pasado había tenido ya para esa mañana. Se arrodilló cerca de la cama y con un fuerte movimiento envió la caja hasta el fondo, donde no pudiera verla.
Se tumbó en su cama y cerró los ojos. Enseguida unos ojos azules se colaron en su mente y una lágrima de tristeza rodó por su mejilla. Sabía que no podría dejar de pensar en él en lo que restaba de mañana. Y seguramente del día.
¿Porqué las cosas no habían sido diferentes?
********************


¿Ron no les parece super mono?
Yo quiero uno por navidad.
ESpero que les haya gustado y me dejen sus opiniones.




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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor xDulsx » Mar Sep 16, 2008 10:35 am

Supongo que ha estado bueno
pero osea jaja
es que para mi que los ojs de la comdreja son photohopeados
bamba
jaja
Bueno la historia bien
continualo

Besos y abrazos

Dulcinea.
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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor claricia » Mié Sep 17, 2008 5:48 pm

holaaaaaaaaa
veo que mi anterior post no ha debido de gustar mucho, sino me habrian dejadao algun comentario mas :( :(
eso me pone triste, pero no decaigo en mi intento
muchisimas gracias a Dulcinea por sus comentarios. Se que la pareja ron/hermi no es de tu agrado y por eso tengo mas en cuenta tu molestia de leerte esta historia. Gracias.
a los demas decirles que espero sus comentaios con mucha ilusion.

aviso que lo siguiente aun corresponde al primer capitulo y avisarles de que tengo por costumbre hacer capitulos largos. :D

aqui les dejo la continuacion.



**************************
Decir que Hermione durmió aquella noche sería faltar a la verdad.
Ella que siempre había dormido tranquila y en una sola postura, había pasado la noche dando vueltas de un lado a otro e intercalando horas de insomnio con minutos de sueño.
Menos mal que por fin era lunes.
A diferencia de la mayoría de las personas, a ella le gustaba ir a trabajar; de hecho le encantaba todo aquello que le alejara de su inexistente vida social. Claro que a veces ni con el trabajo se podía escapar de ella. Como por ejemplo aquella noche.
Tenia que asistir a una cena oficial en el Ministerio en honor al ministro de magia de Inglaterra. Estaba obligada; su cargo de Jefa del Departamento de Aurores así se lo exigía.
Hermione se levantó como cada mañana a las 6:15. Evitó mirar al rincón donde sabia que estaba ‘la caja de Pandora’, como la había bautizado. Bastante había tenido con aguarse la tarde del domingo como para empezar la semana con mal pie también.
Vio como en el otro lado de la cama se había apalancado Crookshanks. Le sonrió y le rascó en el lomo, como sabia que le gustaba. El gato ronroneó y cerró sus ojos. Su dueña sabia que no se movería de allí en todo el día.
Privilegios de antigüedad.
La castaña entró al baño, se duchó y quince minutos después salió vestida con un elegante traje de chaqueta y pantalón en tonos beige y unos zapatos de tacón verdes.
Con un movimiento de varita hizo la cama y dejó la ropa sucia en el lavadero. Después se encaminó a la cocina y desayunó su acostumbrado café mocca y un par de tostadas. Viéndola comer nadie entendería cómo se mantenía tan delgada; no se privaba de nada, no era una fanática del deporte y en ocasiones hasta comía en exceso. Ella se disculpaba diciendo que era su constitución.
Miró su reloj.
Eran las 6:35.
Echó un último vistazo al piso, conectó las alarmas mágicas y muggles y se marchó.
El Ministerio de Magia Estadounidense se hallaba bajo el lago de Central Park, por lo que Hermione acostumbraba a ir andando. Tan solo era ‘una caminata de veinte minutos’, solía decir ella, y eso era lo único que le servía para mantener la línea.
Nunca dejaba de asombrarla la forma majestuosa en la que ese enorme parque dominaba el centro de Maniatan. Resultaba chocante que en una isla tan ruidosa y cosmopolita hubiera lugar para la vida al aire libre, pero así era.
Hermione adoraba Central Park en abril, cuando los últimos restos de nieve desaparecían del césped y los primeros capullos comenzaban a florecer por doquier. Si a eso le sumabas que a las siete de la mañana había poca gente por allí, y gracias a Merlín, ningún turista, el resultado era inmejorable.
Se entretuvo en la explanada que llevaba al castillo Belvedere y saludó a los trabajadores como todas las mañanas. Siendo uno de los puntos mas visitados del parque, el pequeño castillo necesitaba arreglos constantes y el único momento para hacerlo era ese.
Sin prestar mucha atención a su alrededor, siguió el camino bordeando el castillo y salió a una de las carreteras interiores; justo en la acera de enfrente se encontraba la entrada al Ministerio.
Eran las siete y diez cuando llegó a su despacho y se dejó caer en su silla.
Miró su escritorio en busca de expedientes pendientes o alguna misión surgida durante el fin de semana, pero no había nada.
Una lastima.
Eso habría impedido que sus ojos se detuvieran en la colección de portarretratos que había a la derecha, junto a su agenda.
En la primera foto aparecían ella y sus padres. Los señores Granger habían muerto poco después de que comenzaran los ataques mortífagos hacia más de veinte años. Tocó sus rostros sonrientes son el dedo índice de su mano izquierda y frunció el entrecejo. Siempre se sentiría culpable por su muerte.
La segunda foto correspondía al verano anterior, cuando había ido a visitar al clan Potter, como les denominaba ella. Nunca podía evitar sonreír cuando pensaba en ellos, y esa vez no fue diferente.
Harry y Ginny se habían casado poco después de acabar la guerra y salir de Hogwarts, y habían formado una familia impresionante.
¡Siete hijos!
¡Siete!
El sueño de Harry de tener una familia numerosa y ruidosa como los Weasley se había cumplido con creces. Hermione solía visitarlos una semana cada verano y pasaba el día de navidad también con ellos. Le gustaba como sonaba eso de ‘tia Hermione’.
La tercera foto era de ella y los hijos mayores de Harry y Ginny, James y Lily. No podía evitar que ellos fuesen de alguna manera sus preferidos o que se sintiese mas conectada, sobretodo con Lily. El año anterior la chiquilla de catorce años había pasado una semana con ella en Nueva York y se lo habían pasado en grande haciendo turismo de un lado a otro, haciendo maratones de cine y quedándose despiertas hasta altas horas de la madrugada para poder hablar.
La ultima foto era hipnotizante, pero no porque saliera ella también, sino por su acompañante. Se trataba de un hombre joven, de treinta y tantos, alto, moreno, cuerpo atlético, sonrisa perfecta y unos ojos azules que no tenían nada que envidiar a los de Paul Newman. Así era Stuart Craig, su mejor amigo y vecino en esos lares.
Stuart era medimago y se habían conocido cuando él era todavía un estudiante residente en la enfermería del cuartel de aurores y ella era una simple auror de ojos tristes y sonrisa forzada. Hacia mucho tiempo ya de eso. Demasiado.
Hermione meneó la cabeza en señal de disconformidad, pues eran las siete y media y ella todavía no se había quitado el abrigo si quiera. Se levantó y lo colgó en el perchero de detrás de la puerta. Después caminó hacia la estantería que había a la derecha y buscó el expediente correspondiente al caso que había estado estudiando el viernes anterior.
Se trataba de un caso peculiar: un hombre de 65 años había sido acusado por sus vecinos de matar a su esposa. La señora en cuestión hacia más de treinta años que no salía a la calle ni tampoco recibía visitas. Era un secreto a voces que en el pueblo murmuraban que el hombre la había matado, por eso cuando un mes antes se conoció el suceso nadie se extrañó. Lo raro del caso es que la señora llevaba veinte años muerta, pero su cuerpo estaba en perfecto estado y yacía en posición fetal en su lado de la cama de matrimonio. Cualquiera pensaría que estaba durmiendo. Al efectuarse la autopsia y pruebas pertinentes, se comprobó que había sido magia negra la que había acabado con su vida, pero el asesino no era su esposo.
Desde el fin de la guerra y con la incorporación de los ordenadores, todos los hechizos realizados quedaban registrados en una base de datos secreta a la que tenían acceso muy pocas personas en el mundo. Hermione era una de ellas.
En la varita del señor Ferdinand no había indicio ninguno de la realización de ningún hechizo de esas características; la señora Ferdinand era muggle y el matrimonio no tenía hijos.
¿Entonces quien había sido?
Y aun había más cosas raras.
El señor Ferdinand había convivido con el cuerpo de su esposa durante veinte años, pero no parecía ser consciente de que estaba muerta. Había seguido llevando una vida normal, como si nada hubiera pasado. No recordaba lo que pasó la noche en la que ella murió, pero tampoco había restos de que se le practicara un ‘oblibiate’.
Hermione se sentó de nuevo en su asiento y repasó el caso desde el principio, tomando notas de aquello que le parecía sospechoso y formándose la base de su hipótesis; después realizaría un informa sobre los pasos a seguir para resolver con éxito el caso y lo mandaría a la secretaria del ministro. Esos eran los casos ‘top secret’.
Varias lesiones producidas en el pasado le impedían formar parte de las misiones activas en la actualidad. Tampoco es que hicieran gran cosa, los brotes mortífagos que aun existían estaban mas que controlados, pero aun así le fastidiaba no poder ofrecer todo lo que sabia que podía. Para no perder la práctica y traspasar sus conocimientos de combate, los martes, miércoles y jueves de 4 a 7 enseñaba Defensa Contra Las Artes Oscuras en la Academia de Aurores.
Dejó de pensar en todo lo que no fuera referente al caso y se puso manos a la obra. Cuando volvió a mirar el reloj eran las 11:45.
Se quitó las gafas de leer y se masajeó las sienes. Seguía sin encontrarle sentido al caso Ferdinand, pero ese ya no era su problema. El informe con su posible hipótesis estaba concluido y enviado a la secretaria. Ahí acababa su trabajo. Ahora les tocaba el turno a los inefables.
Se arrellanó mejor en la silla y7 desvió la mirada hacia la ventana. Mediante un hechizo veia imágenes a tiempo real de la quinta Avenida. Era como si su despacho estuviera allí, en medio del bullicio. Cuando se sentía cansada se deleitaba con el ir y venir agitado de los neoyorquinos en contraste con el paso parsimonioso de los turistas.
Unos toques en la puerta rompieron su concentración e hicieron que se sentara recta en su asiento.
- Adelante.
- Buenos días. –dijo la voz cantarina de Shirley, su secretaria.- ¿Qué tal el fin de semana?
Shirley era una mujer rubia y regordeta, de cincuenta y muchos años, que a Hermione le recordaba en todos los sentidos a la señora Weasley. Era amable y maternal cuando la situación lo quería y diligente y aplicada en su trabajo. Con el paso de los años había cogido un cariño especial a Hermione y la trataba como si fuera una hija y no su superior.
Cerró la puerta tras ella y se sentó frente a la castaña. Esperó con una sonrisa en los labios a que esta constatara, pero como no lo hizo…
- ¡Hermione!
- Dime. –Hermione se había quedado embobada mirando el precioso ramo de tulipanes amarillos que Shirley traía entre sus manos.
- Que cómo ha ido el fin de semana. –repitió vocalizando cada silaba.
- Bien; nada nuevo, como siempre. ¿De quien es ese ramo?
- No lo se.
- Pues entonces ¿Para quién es?
- Par ti, por supuesto. ¿Acaso piensas que Gerry me regalaría un ramo así después de 29 años sin ver ninguno?
Gerry era el marido de Shirley y trabajaba en la oficina de Deportes Mágicos del ministerio. Era un hombre apocado, con cara de bonachón y una simpatía natural. Hermione había coincidido con él un par de veces y le había caído bien, pero al parecer los regalos no eran su fuerte.
Hermione alargó los brazos por encima del escritorio y cogió el ramo. Se lo llevó a la nariz y se embriagó con su olor tan característico. Solo había una persona en todo el mundo que sabia que los tulipanes amarillos eran sus flores favoritas, pero seguía teniendo curiosidad por saber que pondría en su nota.
La abrió.

“¿Me has echado de menos? Yo a ti si.
Te recojo en tu apartamento a las 7.
Ponte guapa.
Millones de besos,
Stuart”


Sonrió y se guardó la nota.
No sabia como, pero Stuart siempre se las arreglaba para que todas sus salidas parecieran una primera cita con un amor secreto.
Shirley miró expectante a la castaña, que se había quedado callada y no le habia dicho de quien eran las flores y que ponía en la tarjeta. No es que fuera indiscreta, simplemente se preocupaba demasiado por su felicidad.
- ¿Y bien?
- ¿Bien qué?
- ¡La nota! ¿De quien era? ¿De un chico guapo?
- Muy guapo.
- ¿Soltero? –la sonrisa se Shirley se ensanchó.
- Soltero.
- ¿Sin compromiso? –los ojos le hacían chirivitas.
- Dile que si a lo que te proponga, no puedes dejarlo escapar.
Hermione arrugó la nariz. Ese era el único tema que las distanciaba, la permanente obsesión de Shirley con casarla y verla feliz rodeada de una docena de niños.
Algo imposible, pensó Hermione con amargura.
En cambio…
- ¡Shirley! –dijo falsamente indignada.- ¿Acaso piensas que tengo por costumbre venderme al mejor postor?
- Con ese cuerpo y esa cara…yo lo haría.
- No puedo creerlo, Shirley Batnick. –se carcajeó.- Me quieres llevar por el mal camino.
- Si eso te hace feliz…
- ¡Soy feliz!
- Ya por eso los únicos hombres con los que te relacionas son el señor Potter y ese tal Stuart. ¿De quien son las flores esta vez?
- No necesito un hombre para ser feliz.
Harry solía mandarle un ramo de azucenas blancas cada 19 de septiembre por su cumpleaños. Era una tradición particular suya. Hermione solía hacerles un encantamiento de belleza permanente y las conservaba en su despacho hasta que llegaba el próximo ramo.
Miró a la izquierda, donde en un jarrón bajo la ventana estaban las ultimas.
Harry…más que un amigo era un hermano.
Él y Ginny eran la única familia que le quedaba en el mundo; bueno ellos y toda su prole. Volvió la cabeza y se encontró con la mirada de Shirley.
- De Stuart. –contestó.
- Humm. ¿Ya llegó de su congreso?
Stuart había pasado el fin de semana en Boston, asistiendo a un congreso de medimagia sobre la aplicación de algunos métodos muggles en heridas mágicas. Pero eso solo lo sabía ella…
- ¿Cómo sabes eso?
- ¿Olvidas que soy tu secretaria y tengo acceso a tu agenda?
- Oh, vaya.
- Ya ves, cielo. No tienes ningún secreto para mí.
- Pues entonces sabrás que Stu será mi acompañante esta noche en la cena de recepción al ministro de magia inglés.
- No, eso no lo sabía. Pero no me extraña, siempre vais juntos a todo ese tipo de fiestas.
- Alguien tiene que ahuyentar a mis pretendientes y hacerme de guardaespaldas.
- Bahh, bobadas. –Shirley se levantó.- Hazme caso y búscate un buen hombre que te quiera, te satisfaga y te de muchos hijos.
Hermione estuvo tentada a decirle que ya tenia a ese hombre que la satisfacía en todos los sentidos, pero eso habría escandalizado sobremanera a la pobre y anticuada Shirley.
Stuart y ella eran más que simples amigos y vecinos de rellano. Mantenían una relación especial; se acostaban juntos, salían a cenar, flirteaban el uno con el otro… pero no había amor entre ellos, al menos no de esa clase.
Desde el principio habían dejado claro que lo suyo era mas satisfacer una necesidad que otra cosa, y de momento les iba muy bien.
Hermione se llevó una mano a sus labios impacientes por ser besados y sonrió.
**************************





espero que les haya gustado y me dejen sus comentarios
besotesssssssss




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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor reyweasley » Mié Sep 17, 2008 9:05 pm

TENIAS QUE METER A UN CHAVAL QUE SEA CAPAZ DE QUE HAGA OLVIDAR POR UN INSTANTE AL PELIROJO.
PERO BUENO,
OJALA EN EL OTRO DIGAS QUE ES DE EL, QUE HA HECHO EN TODO ESTE TIEMPO?
QUE FUE LO QUE LOS SEPARO Y EL POR QUE?
Y COMO SERA SU REENCUENTRO?

ESTA QUEDANDO BUENO TU FIC, CONTINUALO
NOS VEMOS

MUCHOS BESOSSS
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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor natys_weasley » Mié Sep 17, 2008 9:54 pm

me a gustado mucho . en verdad espero lo continues pronto besotes

aca tienes a una lectora ....

bye

hasta el proximo capitulo
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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor liRose Multicolor » Mié Sep 17, 2008 10:46 pm

hola.... me ha enkntado
lo repito mucho
pero lo digo cn sinceridad
esta bueno tu fic
ya quiero ver como será
el dichoso encuentro d
Ron y Herms... (L)
jejeje
chau... cuidat!


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Re: Un amor caido del cielo (Ron/Hermione) (love)

Notapor Madame Delacour. » Jue Sep 18, 2008 9:20 pm

Ho0ola Niña

Pero que bueno que hayas actualizado,
me gusto el flash back
pero que habra pasado entre ron y herm para que ya no se viesen
espero y haya un recuentro pronto
y la vd ese stuart sin que salga muy directamente ya me cae gordo jajajaja
que mala soy!!!
y quien pensaria que hermione haria esas cosas jaja pero algo tendria que hacer para sobrevivir sin el prelirrojo

bueno espero y actualizes pronto

kis
ciao

pd:.. Escribes genial
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