CAPITULO 83. MALAS NOTICIAS.
El rescate de aquellos estudiantes había sido oportuno y justo a tiempo. Dumbledore agradecía a los cielos, por la pronta respuesta del Ministerio de Magia y del propio Ministro Barty Crouch, quien al saber lo sucedido, ordenó al personal implicado, informar de la nueva ubicación, del Traslador usado en Hogwarts; Barty Crouch estaba tan indignado por lo ocurrido, que solicitó al Jefe del Departamento de Transporte Mágico, llevar a cabo una inspección con todo su personal y entregar un reporte detallado de quien o quienes estaban implicados en participar en aquel delito tan grave.
Con la ayuda de los Aurores que acompañaron a Dumbledore, lograron rescatar a los estudiantes, de aquel grupo de Mortífagos que los habían capturado; el tiempo había estado de su lado, unos minutos más de retraso y seguramente nos los hubieran encontrado.
Ya era de madrugada, cuando Dumbledore y sus estudiantes volvieron a Hogwarts; los chicos al notar, que todo estaba muy tranquilo y en silencio, comprendieron que la fiesta había terminado.
Harry y Hermione se dedicaron una mirada en silencio, ambos se habían perdido de la fiesta; y no habían podido bailar juntos esa noche. Harry buscó su mano y Hermione acercó la suya, por lo menos estaban a salvo y con vida.
Al llegar al vestíbulo, Dumbledore le pidió a Harry, a Hermione y a Ginny, ir a la Enfermería, para que Madame Pomfrey curara sus heridas. Ron había tenido mucha suerte y solo había recibido algunos raspones, pero aún así, decidió acompañarlos. Antes de que se marcharan, Dumbledore habló con Hermione.
--- Señorita Granger, esta noche me quedaré al cuidado del Hurón, si no le molesta.
--- Por supuesto que no Profesor --- Hermione le entregó a Draco --- lamento que haya estado involucrado en todo esto… Pero todo fue tan repentino.
--- No se preocupe Señorita Granger, la Señorita Lovegood ha explicado lo sucedido.
Dumbledore miró al Hurón y mientras se dirigía a su despacho, decidió que esa noche, dejaría descansar al joven Malfoy.
Por la mañana, cuando Draco recuperó su forma humana, Dumbledore le informó, sobre el regreso del Profesor Snape al Colegio, al escuchar que habían encontrado un antídoto para su problema, Draco se sintió tan aliviado.
--- Necesitamos, que la poción que te di anoche, salga de tu sistema --- le informaba Dumbledore a Draco --- así que esperaremos esta noche para darte el antídoto.
--- ¿Cree que pueda curarme?
--- Esta noche lo comprobaremos --- respondió el Director.
Draco miró al techo de aquella habitación. Pensando que todo su sufrimiento, pronto terminaría.
--- Sabía que el Profesor Snape, encontraría la cura.
Dumbledore le miró en silencio, entrelazando sus dedos sobre el escritorio.
--- Esas son las buenas noticias --- respondió el Director --- pero también hay malas… noticias.
Draco le devolvió la mirada.
--- Es un asunto muy delicado --- comentó Dumbledore --- por favor Señor Malfoy, tome asiento.
Draco obedeció y escuchó atentamente cada palabra de su Director.
--- Se lo difícil que ha sido para usted soportar este hechizo --- Dumbledore suspiro --- ahora estamos enterados de que esta nueva sustancia, no solo ha afectado su vida Señor Malfoy, la vida de su agresor, también ha sufrido cambios durante este tiempo.
--- ¿Ya saben, quien es el responsable?
--- Así es.
--- ¿Y quién es? ¿Quién me ha causado este daño?
--- La Señorita… Pansy Parkinson.
El Rostro de Draco perdió toda expresión al escuchar aquel nombre. Se negaba a creer, que su propia amiga, lo había hechizado.
--- ¡No, no es verdad! ¡Ella no pudo! ¡Están equivocados! --- la negación se volvió ira --- ¿Pero porque? ¿Por qué a mí? ¿Qué ganaba ella con hacerme esto? --- Draco trataba entenderlo, pensando cual podía ser el motivo para que ella lo maldijera de ese modo, Draco sabía que aquel Director ignoraba las razones tanto como él, la única manera de saberlo, era ir a buscarla y enfrentarla, ya que solo ella tenía la respuesta --- tengo que ir a buscarla, debo hablar con ella.
--- Aún no he terminado de hablar con usted Señor Malfoy --- Dumbledore se levantó de su silla al notar que se dirigía hacia la salida.
--- ¡Tengo que ir a San Mungo! ¡Sé que ella esta internada en ese lugar!
--- Y le prometo que yo mismo le acompañaré, pero antes tiene que escucharme --- la actitud del Director logró tranquilizar a Draco --- se que es difícil que lo entienda, pero el estado de la Señorita Parkinson es muy grave.
--- ¿De que… esta hablando? --- preguntó el chico.
--- Le comenté desde un principio que no solo había afectado su vida, también ha sido afectada la vida de ella --- Dumbledore caminó hacia él --- la Señorita Parkinson también esta sufriendo --- Draco evitó mirarle de frente, Dumbledore continuó --- el Profesor Snape me ha informado que, a la chica no le queda mucho tiempo --- Draco buscó su mirada, Dumbledore le afirmó lo que estaba pensando.
--- ¿Porque me esta diciendo a mi todo esto? --- preguntó el rubio
--- Porque quiero que comprendas Draco, que tal vez ella no tenía ni idea, de lo que iba a pasar al darte esa sustancia.
--- Ella conocía mi problema, incluso hablo conmigo todo este tiempo --- al recordarlo comentó furioso --- y aún tuvo el descaro, ¿De fingir que no sabía nada? No Profesor, ella estaba conciente de lo que hacía y se burlo de mi todo este tiempo.
--- Estoy seguro, que si hablas con ella, tal vez, pueda obtener una respuesta
--- Aún no puedo creer, que ella… me hiciera todo esto. Ella siempre fue una persona importante en mi vida Profesor.
--- Ignoro sus razones --- le miró el Director --- pero debe saber, que la propia Señorita Parkinson, fue quien nos informó, que debía agregarse un poco de su sangre al antídoto, porque sin ella no surtiría el mismo efecto.
--- ¿Ella… se los dijo?
Dumbledore afirmó con un movimiento de cabeza.
--- Al parecer, todo lo que ha sufrido, le ha hecho cambiar de opinión, si ella no hubiera querido ayudarle, solo hubiera guardado silencio --- Draco le miró --- hemos tenido mucha suerte, de que la Señorita Parkinson no piense de ese modo.
--- ¿A que hora tiene pensado ir a San Mungo?
--- Le espero a las nueve en punto en el Vestíbulo. Le sugiero que vaya a desayunar, aún necesito hablar con sus Profesores, para que este día pueda faltar a sus clases.
--- Muy bien Profesor, lo veré más tarde.
No pasó mucho tiempo, cuando la Profesora McGonagall se presentó ante el Director, tenía malas noticias que darle, la Profesora Sprout había reportado la desaparición de unos de sus estudiantes de quinto año.
--- Estoy preocupada Profesor, nadie lo ha visto desde ayer en la noche y lo hemos buscado por todo el Colegio.
El Director permaneció pensativo por unos momentos.
--- Temía que algo como esto pudiera suceder
--- ¿Ha que se refiere Profesor?
--- ¿No te parece extraño, que hubiera dos Potter durante la fiesta? Lo he estado pensado toda la noche. Es imposible que alguien del exterior pudiera entrar al Colegio, por los Encantamientos que le rodean.
--- ¿Usted cree que el Señor Hopkins, tuviera algo que ver con todo esto?
--- No lo sé, pero hay que pedirle a todo el personal, que estén atentos por si alguien llega a verlo
--- Muy bien Profesor.
--- Minerva, necesito que estés a cargo del Colegio --- le informó el Director --- estaré fuera del Colegio durante algunas horas.
--- ¿Un llamado del Ministerio?
--- Más bien, una visita al Hospital San Mungo.
--- ¿Irá a ver a la Señorita Parkinson?
--- Si.
--- Severus me informó sobre su situación --- comentó la Profesora.
--- ¿Sabe donde se encuentra ahora? --- preguntó por Severus Snape
--- Él se marchó esta mañana, me pidió que le dijera, que lo estaría esperando.
--- Bien. Aún necesitamos que la chica nos cuente todo lo que sabe.
--- ¿Usando al Señor Malfoy?
--- Es nuestra única oportunidad.
La Profesora McGonagall no pareció agradarle que usaran de ese modo al chico. Pero todo indicaba que Dumbledore no iba a cambiar de idea.
--- Solo espero --- habló la Profesora --- que no pase lo peor durante su visita, sería muy desafortunado que el joven Malfoy estuviera presente.
Dumbledore comprendió sus palabras y suspiró.
La llegada de Albus Dumbledore y Draco Malfoy al Hospital San Mungo, no pasó inadvertida; el Profesor Severus Snape ya los esperaba, ambos fueron informados, que el estado de salud de la Señorita Pansy Parkinson no había cambiado.
Fuera de la habitación, se encontraban los padres de la chica, el Director Dumbledore se acercó a ellos. Fue el Profesor Snape quien acompañó a Draco Malfoy hasta la puerta.
--- Sé que tienes razones para odiarla --- comentó su Profesor de Pociones --- pero si quieres la verdad, no seas tan duro con ella.
Draco afirmó con la cabeza y entró a la habitación. Se sintió algo incomodo al encontrarse cerca de la que fue su amiga y compañera. Observó el catéter en el dorso de su mano izquierda y la botella de plástico, donde aquel suero fluía gota a gota. Sobre su boca, llevaba una mascarilla de oxigeno. Le parecía estar viendo a otra persona, estaba más delgada. Notó que la piel estaba oscurecida de la parte derecha de su cuerpo, tanto su brazo, como su cuello y parte del rostro, como si su piel estuviera quemada, la enfermedad la estaba consumiendo.
Draco acercó su mano a la de ella. Al sentir aquel contacto, Pansy abrió los ojos.
Que tengan un Feliz Día de Reyes!!! 