Y llegó la ingrata!!!!! xD si lo sé, no tengo perdón divino ni nada de eso D: pero ya saben lo que me impide editar x.x ahora no hablare mucho debo salir corriendo a hacer tarea pero antes les dejo este capitulo que espero sea de su agrado, gracias por seguir pendientes de esta historiaCAPITULO 16: VERDADES
El olor a quemado supo era una mala señal, con la ceja levantada corrió a la cocina donde se encontró con la sorpresa que aquel pastel de chocolate que con tanto esmero se había puesto a cocinar ahora estaba reducido a cenizas, el ahumadero fue tal que pronto se apodero de la cocina logrando con esto hacer sonar los aparatos detectores de humo, causando con esto un gran alboroto.
— ¡Cállate alarma del demonio!
Tenía que hacerla callar y pronto, antes de que sus siempre pendientes vecinos llamaran a los bomberos, tomo una escoba que estaba cerca y dando pequeños saltos logro darle un buen golpe, demasiado bueno al parecer ya que el bendito aparato se hizo añicos.
— De eso estaba hablando.
En ese momento, Ana, la chica que ayudaba en la casa llego corriendo.
— ¿Señora, esta bien?
— Si Ana, no es nada, sólo el pastel que se quemo.
La chica al escuchar su explicación suspiro tranquila y se llevo una mano al pecho.
— Vamos no te asustes no es nada, sólo que ahora tengo que salir a comprar más ingredientes, se han terminado.
— Pero, ¿Lo va a hacer de nuevo? ¿No seria mejor comprar uno, Señora Potter?
Chasqueo la lengua, ella sabía que hacer eso con el paladar de Ron era prácticamente imposible, el chico podría descubrir el cambio en segundos.
— No, creo que mejor iré a comprarlos.
Ana, abrió los ojos sorprendida e inmediatamente se apresuró a ofrecerse ella para ir al supermercado.
— No, tú quédate a hacer lo que falta, quiero que todo salga perfecto.
— Entonces llamo a Albert.
Bufó apenas aquellas palabras salieron de la boca de la chica, Albert, su siempre dispuesto chofer, un capricho de James, ya que según él, ella no estaba lo suficientemente capacitada para conducir.
— No, yo iré sola.
— Pero el señor…
— El señor no esta aquí ¿O si?
Ana, se quedo muda y ella no pudo mas que sonreír sabiendo que tenía la batalla ganada, tomo las llaves de una de las camionetas y salió de aquella cocina.
Una vez afuera dio un vistazo a su reloj mientras salía de la mansión Potter, conducía con mucho cuidado y precaución ya que no quería que algo raro pasara y esto le diera la razón a James, de que no era muy buena para conducir, iba tan perdida en sus pensamientos que no fue si no hasta que iba a medio camino que noto un coche extraño por el espejo retrovisor, no quería parecer paranoica pero le parecía que la seguía. Sacudió la cabeza quitando esas ideas de su cabeza.
— No quiero que salgas sin compañía.Recordó las palabras que James le había dicho muchas veces y sin saber por qué un escalofrió recorrió su cuerpo entero.
— Son tonterías, son sólo tonterías.
Sin poder quitarse los nervios de encima dio un rápido vistazo hacia atrás y el coche seguía ahí, trago saliva mientras aceleraba un poco más, trato de pensar que aquello sólo era una coincidencia, en un dos por tres llegó al supermercado donde estaciono la camioneta lo mas cerca posible de la entrada mientras de la guantera sacaba su botella de gas pimienta, la guardo rápidamente en su bolso y se adentro en la tienda aun con los nervios a flor de piel.
Entro a la tienda y sintió un poco de seguridad, aquel lugar era muy concurrido y sabía que ahí no corría peligro alguno, si es que en verdad existía una posibilidad de esto. Se perdió haciendo las compras y se olvido por completo del extraño coche, llevaba no más de veinte minutos en aquella tarea cuando comenzó a sentir la extraña sensación de que la observaban, levanto la mirada inspeccionando el lugar y por supuesto no encontró nada fuera de lo común, el lugar estaba lleno de señoras comprando, niños lloriqueando y cajas de comida, aparte de eso nada, no había nada raro pero aun así esa sensación no desaparecía, trato de concentrarse de nuevo en su tarea pero fue inútil, las manos comenzaron a temblarle mientras sus nervios iban de mal en peor, por eso mismo escogió lo que le faltaba y rápidamente se dirigió a las cajas para pagar e irse a su casa.
— Sólo respira Lily, respira.
Pagó rápidamente y se dirigió de nuevo a su camioneta, eran tan grandes sus nervios que incluso se metió con torpeza al vehículo, una vez que estuvo dentro puso todos los seguros a las puertas y respiro profundamente.
— No es nada.
Trataba que aquellas palabras entraran de una buena vez en su cabeza, sus labios se movían rápidamente mientras encendía el motor acelerando en el acto, pero ese día la suerte no estaba de su lado ya que no se había movido ni cinco metros cuando alguien se le atravesó logrando que frenara con tal fuerza que su cuerpo fue lanzado hacia adelante para en segundos golpear con gran intensidad el asiento. Tardo un segundo en entender que es lo que había pasado y en poder enfocar bien su vista, para cuando lo hizo sintió perfectamente como su corazón se paralizaba, todo porque ahí frente a ella estaba esa persona que no había visto desde hace ya veinte años, esa persona que estuvo a nada de destrozarle la vida.
Abrió los ojos a causa de la sorpresa, su respiración se agito de manera considerable y sintió el miedo en cada célula de su cuerpo, el hombre que seguía parado frente a su camioneta levanto una mano y la saludo como si fueran grandes amigos.
— Peter.
Era él no había duda, Peter Petrigrew, aquel que por años considero su amigo, aquel que la había traicionado y lastimado como nadie, las lágrimas se hicieron presentes mientras aceleraba y se perdía por las calles de Londres, sentía en corazón en la garganta, sabía que su rostro solo reflejaba miedo, lo único que quería era llegar a casa y contarle a James, tenía que decirle que Peter, había aparecido.
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La saludo con una gran sonrisa en el rostro, la saludo como si siguieran siendo amigos, no pudo evitar que su sonrisa se ensanchara al ver el miedo en aquel rostro, ver sus verdes ojos llenos de terror le causo gracia, al parecer se había quedado paralizada, estaba por aprovechar aquello cuando ella desapareció haciendo rugir el motor de su lujosa camioneta
Se lo merecía, sabía que la había asustado y esto le agradaba, se sentía poderoso, sentía que podía hacer con ella lo que quisiera, si su presencia le dañaba tanto ya se imaginaba lo que pasaría cuando su venganza comenzara, ellos lo merecían, Lily y James, ella por ser la mujer que mas había amado y por haberlo rechazado de aquel modo, él por estar con esa mujer que le pertenecía, los dos lo habían hecho infeliz, habían arruinado su vida y por eso él los haría pagar. Porque él sabia lo que le esperaba al tal Harry, lo que le iba a pasar sabía haría sufrir mucho a su despreciable familia, a esos dos les esperaba un dolor que los haría desear la muerte, era ahora cuando agradecía estar en el lado correcto, porque toparse con Voldemort, había sido lo mejor que le pudo haber pasado, una vez que tuviera su inmortalidad, los Potter iban a pagar o al menos los dos que siguieran con vida.
— Pronto Lily, pronto nos volveremos a ver.
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El accidente había sido "trágico", "inesperado", "extraño" "un avión cae, matando a los más de doscientos pasajeros, se esperan sobrevivientes". Estos eran los encabezados de los periódicos más importantes de Asia, el lugar donde aquel avión había caído.
No pudo evitar dibujar una mueca en su rostro al ver como un grupo de rescatistas seguían haciendo aquella labor inútil, no comprendía como es que aquellos humanos seguían luchando por salvar la vida de aquella mujer, él sabía que ella no tenía salvación, no comprendía como es que ellos aun al ver como aquel avión la había partido por la mitad aun continuaban teniendo esperanzas.
— ¡Empuja mas fuerte!
— ¡Pero, es todo lo que podemos hacer, tenemos que movernos, hay mucho que hacer ella no lo va a lograr!
— ¡Cállate y ayúdame! ¡Esta chica tiene familia y tenemos que hacer todo lo que este en nuestras manos para salvarla!
El otro rescatista trago saliva y asintió ayudando a su compañero, él por su parte veía maravillado a esos humanos, él estaba seguro que todo su esfuerzo sería por nada ya que aquella humana estaba a nada de morir, y él lo sabía porque el nombre de aquella chica estaba ahora escrito en su brazo.
Levantó la vista inspeccionando el lugar topándose con un panorama desolador, había mucho movimiento, cientos de cámaras tratando de tener "la mejor toma de aquella desgracia" cuerpos desmembrados por todas partes, heridos que eran transportados a los hospitales más cercanos y claro ángeles, ángeles por todos lados, ninguno de ellos le prestaba atención, todos estaban concentrados en las personas que pronto guiarían, nadie perdía de vista a su alma porque las instrucciones habían sido claras
"No perderlos de vista" "Él estará cerca".
Al recordar esto no pudo mas que acercarse aun más a aquella chica, sabía que esto no era necesario pero al hacer esto no podía evitar sentirse mas "tranquilo" como diría Hermione…
Hermione.
Recordó a la castaña y lo único que pudo hacer fue enarcar una ceja y apretar los puños con fuerza aun cuando no hubiera emoción alguna que alentara tales acciones, simplemente lo hizo porque sabía eso hacían los humanos estando en una situación similar a la que él pasaba. Y es que desde hace unos días Hermione, estaba muy extraña, bueno aun más extraña de lo que solía estar, extraña en la manera en la que él le hablaba y Hermione simplemente parecía estar en otro mundo, extraña en el sentido de que todo el día se la pasaba con la vista perdida en la nada mientras murmuraba palabras extrañas, entre los murmullos pudo entender el nombre de "Harry", muchas veces trato de hablarlo con ella pero el sólo intentarlo era motivo suficiente para que ella tuviera cosas que hacer y desapareciera de ahí.
Hasta él sabía que aquella era una excusa tonta e infantil, pero aun así la castaña no dejaba de preocuparle, algo malo se acercaba y es que ahora además de preocuparse por Voldemort, tenía que estar pendiente de lo que hacía Hermione a cada momento, y aunque ahora pasaban la mayor parte del tiempo juntos, aun había espacios donde él simplemente no la podía cuidar.
¿El motivo por el cual se había convertido en su niñero? Esa pregunta tenía una corta respuesta.
Albus.
Y es que sabía que aquel superior tenía algo que ver en todo esto, un día el anciano se había acercado a él y le había sugerido que era buena idea no separarse de Hermione, al principio él se había mostrado receloso, no confiaba en ese ángel, sabía que se traía algo entre manos y también sabía que si bien su seguridad le venia valiendo nada, la de Hermione si le importaba, él sabía por qué era así, ella era un híbrido, un blanco de Voldemort, pero se suponía ese detalle sólo lo sabían él y Hermione, ¿Cierto?
— Albus, no sabe nada.
Repitió una vez mas aquella oración que llevaba días en su mente, era necesario decirla para poder convencerse que Albus en efecto no sabía nada.
— ¡Ayúdame!
El grito de aquel hombre lo saco de sus pensamientos, fue justo a tiempo ya que en ese momento el alma de aquella chica abandono el cuerpo para segundos después confusa quedarse al lado de aquel cuerpo que habito por años, él pudo ver en sus ojos el miedo al notar como había sido partida por la mitad.
— ¡Oh por dios!
— Acompáñame Brenda.
Brenda, asustada dio un brinco y se giro hacia él.
— ¿Quién eres?
— Eso no es necesario que lo sepas, sólo acompáñame.
— No, yo tengo que volver.
No pudo evitar rodar los ojos ante aquellas palabras, él no era Hermione y sabía no tenía su tacto así que sin importarle demasiado los sentimientos de Brenda, hablo.
— Has muerto, es tu hora y me tienes que acompañar.
La chica abrió la boca sorprendida pero él supo que algo en su mirada le indico no era bueno preguntar mas, él le tendió su mano y ella la tomo insegura.
— ¿Cómo te llamas?
Él suspiro y supo de esa pregunta nunca se salvaba.
— Draco, mi nombre es Draco.
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Sólo era un alma más.
Suspiro mientras regresaba a su "lugar de trabajo", llevaba toda la mañana en aquella situación, yendo y viniendo, guiando alma tras alma, vida tras vida, siempre la había caracterizado su comprensión hacia aquellos humanos y es que en cierto modo entendía su sufrir, pero ahora no era así, ahora al estar parada en medio de aquellos cuerpos simplemente no sentía nada, y sabía eso era bueno, ella como ángel de la muerte no debería sentir y estaba segura debería estar tranquila por ser como los demás ángeles pero… decir que no sentía absolutamente nada, era mentir, sentía algo, algo extraño en su interior, una molestia que no se iba con nada, una sensación de que algo estaba mal, de que a ella le faltaba algo.
— ¡En que te amo Hermione!Aquellas palabras aparecieron de nuevo y ella no pudo más que entrecerrar los ojos.
— ¡En que te amo Hermione!
— Tú no me puedes amar Harry Potter, no es de humanos.Bastaba con cerrar los ojos para poder ver aquella mirada de Harry, cargada de dolor y decepción, esto sólo empeoraba las cosas, al parecer a alguien no le parecía suficiente con que se sintiera basura, una basura mala que sólo hacía sufrir a Harry, no, aparte de eso ella tenía que cargar con el recuerdo de aquella mirada que tanto mal le hacía.
— Tú no lo amas.
Una vez más aquellas palabras escaparon de sus labios, en las últimas tres semanas, que era el tiempo que llevaba alejada de Harry, eran incontables las veces que aquella frase se repetía casi por si sola, era como si alguna parte de ella estuviera aferrada a hacerla entender que ella no podía amar, después de todo ella ni siquiera sabia que era ese sentimiento, seguramente algo estaba mal con su cuerpo, seguramente se había averiado, y eso causaba aquellas cosas que ella no comprendía.
— Harry.
Apenas lo nombro supo no debió hacerlo, y es que cada vez que eso pasaba aquella extraña sensación en su interior aumentaba, era molestia mezclada con algo bueno, algo que la hacía sentirse completa, algo que le hacía pensar que estaba en el lugar correcto. Suspiro sin poderlo evitar.
Negó con la cabeza mientras desviaba la vista tratando de distraerse, no era bueno pasarse todo el día pensando en Harry, al ver aquella desgracia por alguna razón unas palabras resonaron en su cabeza.
— Otro ángel desapareció, estamos seguros, era un hibrido, no quedan muchos.De manera inconsciente se abrazó a si misma en un intento inútil de sentirse protegida, ella sabía que no estaba a salvo, cualquier día Voldemort podría encontrarla.
— ¿Hermione?
— Draco.
— ¿Estas bien?
No pudo evitar sonreír de medio lado al escuchar tal pregunta, no había día que aquel ángel no la hiciera.
— Por supuesto.
Ante su respuesta Draco, enarco una ceja, sabía lo que venía así que tenía que cambiar rápido el tema, ahora si el rubio empezaba con sus preguntas ella no podría huir como siempre.
— ¿Mucho trabajo verdad?
— Si.
— ¿Y cuántos llevas?
Lo supo en cuanto aquella pregunta salió de su boca, era la estúpida y tonta que se le pudo haber ocurrido y es que ¿En que universo paralelo ella preguntaría semejante tontería? ¿Cuándo si siempre mostro un apego importante hacia los humano? Encontró la mirada de Draco y supo él tampoco lo podía creer.
— ¿Cuántos llevo?
— Yo…
— Hermione.
Hablo de manera desesperada, no podía permitir que el chico le hiciera alguna pregunta incomoda.
— Yo llevo diez, pero creo que…
— ¡Hermione!
El grito de Draco la hizo callar al instante, los ángeles que estaban cerca de ellos levantaron la vista y los veían fijamente, segundos después se dieron cuenta que ahí no había nada interesante y bajaron la vista hacia el cuerpo moribundo del humano que tenían que guiar.
— ¿Puedes bajar la voz?
— No, no puedo ¿Qué demonios te pasa Hermione?
— No me pasa nada, no sé de que hablas.
— Por favor no empieces.
— ¿Empezar que?
— Hermione, te conozco, sé que algo paso con Harry, o dime ¿Acaso de un día para otro te dejo de interesar? ¿Te canso tu mascota?
— ¡No es mi mascota!
Su grito no lo esperaba, esa necesidad de gritar era nueva, o al menos desde que se había alejado de Harry, no lo había sentido.
— Si no quieres que lo llame así, dime de una vez por todas que paso, Hermione, temo por ti ¿Sabes que desapareció…?
— Lo sé, un ángel desapareció.
Guardaron silencio por unos minutos.
— Temo por ti Hermione, lo creas o no me preocupas, sé que algo paso, algo grave, algo que te orillo a alejarte del humano, sabes que yo te puedo ayudar.
— No, no puedes.
— ¿Qué paso, Hermione?
Sabía que no podía ocultarle por mucho la verdad al rubio, pero aun así no tenía idea por donde empezar, bajo la vista y se mordió el labio. Lo intento un par de veces pero la voz no quería salir, fue hasta el cuarto intento que por fin lo logró.
— ¿Sabes que es el amor?
La reacción de Draco, fue como lo que esperaba, el ángel abrió los ojos y la vio extrañado.
— No.
— Pues yo tampoco lo sé.
— No entiendo, Hermione.
— Yo tampoco.
— ¿De que hablas?
— Draco, nosotros no amamos.
Aquello era algo que todos sabían pero tenía que mencionarlo, tal vez ocurriera un milagro y Draco, le dijera que estaba equivocada, que los ángeles si podían amar.
— Eso es verdad, nosotros no amamos, los ángeles no…
— Yo no soy un ángel como tú, soy un híbrido.
— No comprendo que me quieres decir.
No pudo evitar rodar los ojos ante la ignorancia de Draco, para ella era más que evidente lo que ahí pasaba.
— ¿Aun no lo ves? ¿No es obvio?
— No.
Respiro profundamente, aun ella misma se negaba a aquella verdad, pero por otra parte sabía que tenía que enfrentarlo, sabía que si aquello era cierto estaba en un grave problema, y que mejor que decírselo a Draco para que él la sacara de su error, porque era un error, una tontería suya. Bajo la vista.
— Creo que yo, que yo…. Me en… me en…
— ¿Te enamoraste?
No esperaba que el rubio entendiera sus monosílabos.
— Me enamore de Harry, o al menos eso creo que pasa ya que no encuentro otra respuesta a coherente a lo que me pasa.
Draco, estaba por contestarle lo supo porque aun sin verlo él maldijo por lo bajo, pero su respuesta no llego, segundos después escucho una maldición por parte del rubio y después de eso una voz, una voz que jamás pensó escuchar, al menos no cuando se estaba confesando de esa manera.
— Eso me lo esperaba mi querida Hermione.
Levantó la vista rápidamente y sus ojos se toparon con unos intensos ojos azules que la veían con curiosidad.
— Albus.
Esta bien, ahora si estaba en problemas.
— Eso me lo esperaba mi querida Hermione.Todo se volvió confuso para ella, después de escuchar aquellas palabras un pitido en sus oídos le impidió seguir el hilo de la conversación que al parecer Albus y Draco tenían, en su mente todo era imágenes, confusas imágenes. Por un lado la palidez exagerada de Draco mientras Albus sonreía y seguía tomando su hombro, en ese momento los labios de Albus se abrieron y comentaron algo, pero no pudo saber que fue, él hablo muy rápido, demasiado rápido para que ella entendiera por encima de ese sonido que no la dejaba escuchar.
— Estas en problemas.Aquella vocecita que llevaba días torturándola se hizo presente ella no pudo mas que tragar lentamente saliva y ver como Albus, seguía hablando sin dejar que Draco le contestara.
— Es tu fin.Bien, aquello no era necesario que se lo dijera aquella tonta vocecita, ella lo sabía, sabia que estaba en problemas y graves, eso sin contar el hecho que por su estupidez había puesto en peligro a Harry.
Harry.
El recordar al moreno sólo logro que su preocupación se disparara, ella podía dejar de existir la verdad eso no le importaba tanto, es más, viéndolo desde cierto punto de vista aquello podía ser bueno pero Harry…
No.
Él no podía correr ese peligro por su culpa, a su mente llego la historia que el mismo Albus le había contado, sabía que los ángeles como el anciano eran capaces de hacer cosas horribles.
Sabía que existía la posibilidad de que alejándose de Harry todo quedara en el olvido pero ahora lo entendía todo, para ella sería más fácil dejar de existir que dejar por completo al moreno. Ya que si bien era cierto en esas semanas no lo había visto, todavía tenia la esperanza de volverlo a ver cuando todo se hubiese calmado.
Fue en ese preciso momento que lo comprendió, fue en ese instante que se identifico con Voldemort, o mas bien con Tom, seguramente él se había sentido igual al descubrir el peligro al que su amada se exponía al estar a su lado, todo cambio en un momento, paso de ver a Voldemort como un monstruo, a verlo como la victima que en verdad era.
— Como él, eres como él.
— Sálvalo.— Tom fue citado a una reunión especial, yo que estuve presente les puedo decir que tratamos de persuadirlo para que entrara en razón, le propusimos olvidar el asunto si él se olvidaba de Elizabeth, por supuesto, no tuvimos éxito alguno. Sabíamos lo que intentaría hacer, lo sabíamos y aun así no hicimos nada, tuvimos la tonta idea de que después de todo algún día ese amor terminaría, no fue así y Tom intento amarrarse las alas.Por algún motivo aquella conversación que había tenido ya hace tiempo con Albus llego a su cabeza, amarrarse las alas ¿Qué significaba en verdad aquello? ¿Seria verdad que sólo fue una manera de hablar de Albus, o era otra cosa?
Algo le decía que aquello de
amarrase las alas era su salvación o al menos la de Harry, pero no podía asegurarlo, ni siquiera estaba segura de lo que era eso, para empezar ellos los ángeles de la muerte no tenían alas. Fue entonces que su boca cobro vida propia y se abrió para preguntar algo que no estaba segura querer preguntar y menos a ese ángel superior.
— ¿Qué es amarrarse las alas?
Su pregunta ocasiono algo que ella no esperaba, la conversación que Draco y Albus tenían cesó de golpe mientras Albus la veía como si tuviera algo feo y asqueroso en la cara.
— ¿Hermione?
Fue evidente que aquella interrupción de su parte no le gusto para nada a Draco, ya que le dedico una mirada que ella no pudo comprender del todo.
— ¿Por qué lo preguntas?
Muy al contrario de lo que esperaba la voz de Albus estaba tranquila, ella no pudo mas que encogerse de hombros tratando de restarle importancia a aquella pregunta que ahora sabía nunca debió hacer.
— Ya veo.
— ¿Qué ves Albus?
El anciano, sonrió de medio lado ante la pregunta de Draco, era como si la pregunta del rubio le divirtiera, fue en ese instante que noto como los ángeles que estaban a su alrededor les prestaban mas atención de la necesaria, tal vez fue por eso que Albus deposito su dedo índice sobre los labios y les indico no hablaran mas. Estaba por preguntar que demonios era aquello cuando otro ángel se acercó a ellos, ella noto que le dedicaba una extraña mirada a Albus.
— Albus.
El recién llegado movió la cabeza en forma de saludo, ella imito su movimiento aunque no tenía idea de quien era aquel ángel.
— Severus, que gusto verte.
Al ser nombrado, aquel ángel torció la boca, gesto que le pareció a ella asemejaba mucho a una sonrisa sin llegar a serlo. Aquel desconocido no le inspiraba confianza, él tenía la nariz larga y su cabello era totalmente negro, sus facciones al contrario que las de Albus no invitaban a tomarse muchas confianzas con él.
— ¿Gusto? Hablas como un humano Albus, creí que habíamos dejado claro ese punto.
Albus, sonrió y le dedico a ella una extraña mirada.
— Creo que siempre tendremos puntos de vista diferentes en ese tema, nunca nos pondremos de acuerdo.
— Eso es claro Albus, yo si sé lo que soy, yo no soy un hi…
Severus callo al instante, era como si aquellas palabras se le hubieran escapado, y es que a ella le pareció que lo que estaba a punto de decir se había atorado en su garganta, inmediatamente le lanzo miradas de desconfianza a ella y a Draco.
— No es el momento de perder el tiempo hablando de esto, por si no lo has notado tenemos trabajo que hacer.
— Y en eso estoy, no te preocupes por ello.
— Pues no lo parece, desde allá se ve que estas muy ocupado haciendo "vida social", por si no lo recuerdas tenemos que tener mucho cuidado, estando en…
— ¿En guerra? Créeme que no subestimo a Voldemort, se tan bien como tú que puede aparecer de un momento a otro.
Apenas Albus, nombro a Voldemort, Severus dio un pequeño salto hacia atrás y dirigió su vista alrededor como si esperara que el ángel se apareciera de un momento a otro reclamando el alma de aquellas personas. Había algo en la mirada de Severus que le hizo pensar que él le temía a Voldemort, pero todo duro apenas unos segundos, para cuando menos acordó la mascara de frialdad apareció en el rostro de aquel ángel.
— No lo creo, él sabe perfectamente que…
— ¿Qué no puede aparecer aquí con tanto ángel reunido? ¿Qué no nos puede vencer a todos juntos? ¿Eso es lo que sabe, Severus?
Severus apretó los labios evidentemente tragándose sus palabras.
— No es el momento de hablar de eso, al menos no ahora.
Ella pudo notar enseguida la desconfianza de Severus, y no lo podía culpar esos no eran tiempos de andar hablando de temas así con cualquiera. Pero Albus, sonrió al ángel y negó con la cabeza.
— Creo que no te he presentado, ellos son Draco y Hermione.
Apenas escucho sus nombres, Severus, levanto el rostro mirándolos con evidente superioridad, de nuevo movió la cabeza en forma de saludo.
— Bueno será mejor que nosotros nos vayamos.
No esperaba escuchar la voz de Draco, así que al hacerlo no pudo evitar mirarlo con curiosidad, pero entonces entendió que era el momento adecuado para salir huyendo de ahí.
— Si, es verdad, tenemos trabajo, nosotros…
Pero apenas dieron media vuelta Albus tomo su muñeca y le impidió irse de ahí, ella giro su cuerpo y le suplico con la mirada la dejara alejarse de ahí.
— No, necesito hablar ahora mismo con ustedes.
— Tenemos trabajo.
— Eso no importa ahora.
En cuanto Severus escucho tales palabras se escandalizo, y ella lo pudo ver perfectamente.
— ¿Qué no tiene importancia? ¡Cómo no la va a tener! ¡Deben guiar almas!
La reacción de Severus le preocupo ya que la única manera de que el ángel entendiera la importancia de aquella platica es que Albus le confesara que era un híbrido, y no cualquier híbrido, si no uno enamorado de un humano, algo le decía que si Severus se enteraba ahora si estaba perdida.
— No me malinterpretes Severus, esta claro que es importante pero no ahora.
— Pero…
— Después hablaremos de esto, ahora si nos disculpas tenemos cosas que arreglar, si no es mucha molestia ¿Podrías llamar a otros ángeles para que los cubran? Como tú dijiste no es momento de dejar almas solas.
Lo último que alcanzo a ver antes de desaparecer de ahí con Albus y Draco fue la mueca que Severus le dedico a Albus, era claro que aquellos ángeles tenían una platica pendiente.
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— Tú no me puedes amar Harry Potter, no es de humanos.Tomó la pequeña pelota que estaba sobre la mesa y la examino con cuidado, era tan simple, insignificante y rosa, muy rosa.
— La vida no es color de rosa Harry.Un triste suspiro escapo de su pecho mientras apretaba fuertemente la pelota de goma.
— No estas solo, Harry, yo siempre voy a estar contigo.Tomó impulso y la pequeña pelota de goma se fue a estrellar a un costoso florero que se interpuso en su trayectoria, esto logro un gran escandalo, una solitaria lágrima viajo por su mejilla, pero la limpio rápidamente.
— No más.
No quería empezar de nuevo, la verdad era que ya no tenía más lágrimas para derramar, primero la perdida de Luna, no podía dejar de pensar que si no hubiera sido por ese maldito accidente a estas alturas seguramente estaría de viaje con su esposa o posiblemente con la noticia de que pronto sería padre, todo hubiera sido tan diferente.
Y por otro lado estaba Hermione, su más grande dolor de cabeza.
— Tú no me puedes amar Harry Potter, no es de humanos.Una vez más aquellas benditas palabras aparecieron en su cabeza ¿Por qué tuvo que decirlas? ¿Acaso no se podía simplemente quedar callada? Todo hubiera sido más fácil, estaba seguro que aguantaría más el hecho de no volverla a ver sin saber nada más de ella a todo esto que pasaba ahora. Pero todo había sido su culpa ¿En que momento se le ocurrió que Hermione lo recibiría con los brazos abiertos al escuchar su confesión?
— Soy un ángel, un ángel de la muerte…Una sonrisa intento formarse en su rostro pero no pudo, al parecer sus mejillas habían olvidado lo que era sonreír, ya que al tratar de hacerlos estas se sintieron extrañas y tiesas.
Aun recordaba como había tomado todo eso de la "condición" de Hermione, el como se había burlado de ella, el como trato de negar toda aquella verdad, y también recordó el miedo que sintió al saber que nada de lo que ella le decía era mentira, pero había algo que también no podía olvidar, lo importante que se sintió al saber este secreto.
Respiro profundamente, no podía encontrar el momento exacto en que su amistad con la castaña cambio ¿Cuándo fue que comenzó a sentir aquel sentimiento que él juro enterró junto con Luna? No lo sabía, Hermione se lo había ganado poco a poco, con su forma de ser, apoyándolo cuando nadie más lo hacía, estando ahí para él cuando nadie mas lo intentaba. Para cuando se dio cuenta ya estaba perdidamente enamorado de la chica, es por eso que no dejaba de preguntarse que si lo hubiera notado a tiempo ¿Lo hubiera evitado?
Negó con la cabeza, la verdad era que él no hubiera hecho nada para evitarlo, aun cuando ella simplemente no lo pudiera amar.
Sin duda eso sólo le pasaba a él, al parecer Harry Potter estaba destinado a no amar. O al menos a amar y ser feliz por el resto de su existencia por ello, ya que o perdía al amor de su vida o se enamorada de un verdadero imposible, porque era hora de aceptarlo por mucho que quisiera Hermione jamás lo podría llegar a querer, tal vez era por eso que las palabras de la castaña le dolían tanto.
— ¿Joven, se encuentra bien?
Escuchar aquella voz lo tomo desprevenido, había olvidado por completo que se encontraba en la casa de sus padres esperando a su mamá.
— Si, estoy bien.
— Pero… oh, el florero de la señora Potter.
No paso desapercibido para él, el hecho de que la chica veía con temor los vidrios rotos en el piso, esto no pudo mas que exasperarlo ¿Qué esperaba, que se abriera las venas ahí frente a ella?
— Límpialo, necesito estar solo.
— Pero…
— No voy a hacer nada, sólo límpialo.
— ¡Perdone usted, no quería incomodarlo!
— No importa, sólo retírate por favor.
La chica se retiro, pero no pudo regresar a lamentarse, ya que en ese momento escucho como una camioneta derrapaba frente a la casa, al asomarse por la ventana descubrió que era su madre la que hacía tal escandalo, estaba evidentemente alterada y bajaba con dificultad de la camioneta, salió disparado a su encuentro, temía que se fuera a desmayar.
Apenas llego a su encuentro supo algo en verdad malo pasaba, su madre no dejaba de repetir un nombre, un nombre que en su vida había escuchado.
— Peter…. Peter, Peter ha vuelto.
— Mamá, reacciona ¿Qué paso?
Sin saber que hacer opto por mover el cuerpo de su madre tratando de que reaccionara, en el estado en que venía le sorprendía que hubiera llegado por si sola a la casa.
— Mamá, por favor.
Pero su madre seguía sin reaccionar, así que la tomo en brazos y la metio en la casa, una vez dentro le grito a Ana, la cual llego corriendo a su encuentro.
— ¿Qué… ohhh?
— Rápido, trae algo de alcohol.
Ana asintió y corrió a busca lo que él le pedía, mientras subió las escaleras en dirección al cuarto de sus padres aun con el cuerpo de su mamá en brazos. Recostó a su madre en la cama pero ella seguía sin reaccionar, no dejaba de repetir el nombre de Peter.
— ¿Mamá?
— Él no murió, él volvió…
Su madre dejo escapar un sollozo y enseguida se tapo la cara con las manos, esto no hacía más que preocuparlo cada vez más, sabía que tenía que llamar a su padre, tomó el teléfono y marcó.
— Comunícame con mi papá…. No me importa que este en junta… ¡Rápido!
Segundos después James Potter estaba al teléfono.
— ¿Qué pasa Harry? Estoy en junta, muy ocupado…
— Es mamá esta mal.
Sus palabras tuvieron un efecto inmediato.
— ¡Mal! ¿Cómo que mal, que le pasa?
— No te alteres, pero llegó hace unos momentos, no para de repetir un nombre y no se que hacer.
— ¿Nombre, que nombre?
— Un tal Peter.
Silencio.
Lo único que escuchaba era la pesada reparación de su padre, casi lo podía ver sentándose en la silla mientras se tapaba la cara con una mano.
— ¿Papá?
— ¿Has dicho Peter?
— Si, no deja de decirlo y algo de que no esta muerto, pero no tengo idea a que se refiere, ven pronto, ella te necesita.
— Voy para allá.
Colgó sin siquiera despedirse de él, no es que esto le preocupara ya que algo le decía que ahí pasaba algo muy grave. Ana llegó unos minutos después con el botiquín de primeros auxilios, tomó un pedazo de algodón y lo empapo en alcohol, lo acerco a su madre y ella tardo unos instantes en reaccionar al olor, para cuando lo hizo abrió los ojos y soltó un chillido.
— ¡No murió! ¡Peter, no murió!
Como si su madre fuera sólo una niña pequeña se aferro a su pecho y sollozo aun más.
— Mamá todo esta bien, estas en casa todo esta bien, papá ya viene para acá.
Sus palabras no tuvieron el efecto que él espero, su madre seguía llorando sin control alguno y repitiendo un sinnúmero de veces ese nombre.
— Todo está bien, tranquilízate.
— ¡No está bien!
En el rostro de su madre había miedo, dolor e ira, nunca antes había visto tales emociones en aquel dulce y siempre comprensivo rostro.
— ¡Nos va a hacer daño Harry! ¡Mucho daño! ¡No murió! ¡No quiero que lo haga de nuevo!
Sabia que si su madre seguía hablando él tendría sus respuestas, así que le indico a Ana se retirara. Una vez que la chica salió de la habitación él se sintió con la libertad de hablar.
— ¿Hacer que, mamá? ¿Quién es Peter? ¿Por qué le temes tanto?
Al escuchar ese nombre, la siempre tranquila señora Potter lloro con más fuerza.
— Mamá ¿Qué te hizo?
De pronto aquella terrible posibilidad se abrió paso y sintió un odio hacia aquel Peter aun sin saber quien era o que es lo que había ocasionado.
— ¡Él trato de abusar de mi! ¡Él trato de matarnos!
Apenas aquellas palabras llegaron a su cerebro, supo se había puesto pálido y una inmensa preocupación se instalo en su pecho.
— ¿De que hablas?
— ¡Él era nuestro amigo, era nuestro amigo y aun así trato de matarnos a ti y a mi!
— ¿Qué?
Aunque la situación era fácil de comprender, no le cabía en la cabeza la idea de que alguien le quisiera hacer un daño así a su madre, o a él mismo.
— ¡Él nos odia, él nos quiere hacer daño, él…!
No supo que otra cosa le quería decir su progenitora ya que después de aquello Lily Potter perdió la consciencia, él apenas pudo reaccionar a tiempo para que no se lastimara, mientras en su cabeza hacían eco las palabras que le acababa de decir, ¿Qué demonios no sabía? ¿Quién era Peter, y como estaba eso que los quiso matar a los dos?
Sin duda el destino estaba empeñado en llenarlo de problemas, ya que ahora además de preocuparse por Hermione, tenía que hacerlo por un viejo enemigo de sus padres y al parecer de él mismo también.
Y sip, eso es todo por hoy ¿Qué les pareció? ¿Les gusto? Espero que me dejen sus comentarios en un post, y enserio tratare de no tardar tanto (?)