Bueno, ahora si... aqui paso a dejar lo que seria el primer capitulo de esta historia, gracias a los que se pasaron a leer y dejaro comentario, gracias tambien a los que solo leen y me dejan sola con mi soledad (?) xDD ok ya pues hahaha no parloteo mas....
Capitulo I: "La vida perfecta"— ¡Harry ven acá!
Al escuchar la orden de su querida prometida no pudo mas que negar juguetonamente con la cabeza mientras como si fuera un niño pequeño brincaba un sillón impidiéndole a su futura esposa atraparlo, era rápida, no había duda, si no fuera por esa pequeña pirueta suya, todo habría acabado.
— Intenta atraparme.
Una involuntaria carcajada escapo de sus labios al ver como la chica dibujaba una mueca de molestia en lo que a su parecer era el rostro de un ángel, Luna Lovegood enarco una ceja mientras un tanto desesperada daba un vistazo a su reloj.
— Por favor.
El escuchar su suplica solo logro que negara con la cabeza mientras levantaba y sacudía las llaves que hasta hace un minuto le había quitado a su prometida, Luna bufo por lo bajo mientras en su rostro se marcaba esa pequeña arruga debajo del ojo izquierdo que él sabia se formaba cuando se estresaba, esto no ocasiono mas que otra risa de su parte, adoraba jugar con ella de esa manera, Luna al escuchar su risa quitando toda emoción de su rostro dio un paso hacia él, mismo que retrocedió al instante, sabia que la chica planeaba algo y se preparo para ello.
— Harry, ahora no, tengo una cita.
Al escuchar tales palabras la alegría se esfumo de golpe, había algo en el tono de su prometida que le hacia pensar mal, abrió la boca para decir algo pero de esta no salió palabra alguna, fue en ese momento que ella se acerco a él, con pasos lentos y seguros llego a su lado, tardo en reaccionar, para cuando lo había hecho, Luna tenia las llaves en su poder mientras le sonreía dulcemente, por un momento se perdió en ese angelical rostro; Luna era de tez blanca, algo pálida, su rubia cabellera caía con gracia sobre sus hombros, no sabia mucho acerca de cabello, pero sabia que el cabello de Luna era perfecto, esos pequeños mechones que en ocasiones le cubrían la cara la hacían lucir especial, desde su nariz, su boca, sus cejas todo era perfecto, sus ojos del color del cielo lo hacían alucinar, las mariposas en su estomago revolotearon emocionadas, sabiendo que no podía decir mas por la extraña molestia que se había instalado en su estomago no pudo mas que suspirar por lo bajo y abatido sentarse en el sillón que hasta hace un momento había brincando tan fácilmente, tomo el control remoto y se dedico a cambiar con aire distraído la televisión que adornaba su lujoso departamento; no podía negar que moría de celos, Luna nunca le había dado motivos para ser una persona celosa, pero sabia lo que tenia, sabia que muchos morían por estar en su lugar.
— Ah si, ¿Y con quien?
La pregunta la formulo por mera inercia, no tenia ganas algunas de escuchar el nombre de alguno de esos tipos que ante todo querían apartarla de su lado.
En ese momento y sin apartar la vista del televisor fue consciente de cómo la chica se sentaba a su lado, acariciando su mano varias veces.
— Es de trabajo.
Asintió lentamente aun cambiando el canal a una velocidad considerable, trabajo, trabajo donde muchos intentaban pasarse de listos con ella, por lo mismo muchas veces la había tratado de convencer de que dejara esa “actividad” como él le llamaba, el dinero no les hacia falta, ¡Claro que no! Esto, porque su familia era dueña de una de las cadenas de hoteles mas importantes de toda Inglaterra, desde que había nacido sus padres lo habían acostumbrado a los lujos, a la buena vida, gracias a esta posición, él pudo estudiar en las mejores universidades del mundo para ahora ayudar a su padre en la administración del negocio familiar, fortuna que no le molestaba compartir con su amada Luna, se lo había planteado si, siempre obteniendo negativas de su parte, según ella adoraba su trabajo y a menos de que fuera necesario no lo iba a dejar, mientras pensaba en esto noto como la joven bufaba por lo bajo mientras lo observaba cambiar de canal.
— Harry…
— No te preocupes por mi, entiendo, tu trabajo es importante, nos vemos en la tarde, también debo trabajar, hoy hay una junta muy importante con unos inversionistas.
— Es con Ron Weasley.
Su cerebro tardo en asimilar la información que le acababa de dar su adorada prometida, para cuando lo hizo, Luna ya se dirigía a la puerta sin decirle alguna otra palabra; se levanto de un brinco del sillón tirando el control sin reparo alguno, en unas cuantas zancadas le dio alcance justo en momento que la chica empezaba a girar la perilla para salir del departamento.
— ¿Si, Harry?
¿Fue burla lo que vio dibujado en el rostro de la rubia?
— Lo siento.
Su disculpa se escucho un tanto patética, no servía para nada que Luna sonriera de esa manera que le robaba el aliento.
— Pensé que…
— ¿Que iba a otra clase de cita con un hombre apuesto y no con tu mejor amigo?
Al escuchar esto una carcajada escapo de sus labios, la risa fue tal que tuvo que doblarse por el dolor que invadía su abdomen, Luna no lo sabia, pero sin duda le había dado un buen material para molestar a Ron, ese amigo suyo que mas bien era su hermano, conocía a Ron desde pequeño, sus padres eran buenos amigos y esto había servido para que ambos cosecharan una excelente amistad. Después de unos minutos en los cuales el aire le falto a causa de la risa, recupero la compostura, Luna lo veía con el ceño fruncido no entendiendo su actitud.
— ¿Insinúas que Ron es feo?
Vio como su novia se sonrojaba, abría la boca sorprendida y negaba enérgicamente con la cabeza, de sus labios no salía palabra alguna, aunque sin duda lo intentaba, casi podría adivinar que imagen pasaba por la mente de la chica, era él riéndose de un molesto Ron mientras inútilmente ella trataba de disculparse con el chico.
— Yo no quise decir eso.
— ¡Vamos eso insinuaste! Muero por ver la cara de Ron cuando se lo diga.
— ¡Harry!
Aun con la sonrisa dibujada en el rostro vio como los colores de Luna se iban perdiendo, no le gustaba para nada que se burlaran de las personas y menos cuando la burla seria a causa de un comentario suyo, así que no pudo mas que acercarse a su prometida y sorpresivamente abrazarla con fuerza mientras depositaba un dulce beso en su frente.
— Ya, ya, esta bien, en verdad lo siento, solo me puse un poco celoso.
Luna levanto un poco la cabeza que quedaba algo oculta en su pecho, era más alto que ella y esta se tenia que hacer un poco para atrás para verle el rostro.
— ¿Un poco?
La sonrisa apareció de nuevo al ver como Luna se aguantaba la risa por su comentario, era más que obvio que “poco” se quedaba corto.
— Sin comentarios señorita Lovegood.
Escuchar la risa de aquella mujer era como música para sus oídos, al estar a su lado en momentos como aquellos lo hacían sentir el hombre mas afortunado del planeta, era increíble que en poco menos de un mes esa chica se fuera a convertir en su esposa, no veía la hora de estar frente al altar y dar el si frente a todas las personas posibles, por no contar a esos hombres que aun no perdían las esperanzas de quitársela; la abrazo con mas fuerza mientras aspiraba su dulce aroma, aroma que lo volvía loco, suspiro por lo bajo mientras Luna depositaba pequeños e inocentes besos en su pecho, al sentirlos no pudo mas que cerrar los ojos y dejarse llevar por el momento, un te amo que se dejo escuchar por la habitación lo hizo volar, fue entonces que Luna trato de separarse de él.
— ¿Qué pasa?
Soltó la pregunta sin apartarse de ella, que al darse cuenta no podía deshacerse del abrazo se acerco mas él.
— Ron.
No pudo evitar gruñir por lo bajo, era en momentos como aquellos que llegaba a sentir infantiles celos por su amigo, como Ron y Luna eran abogados trabajaban juntos en un importante despacho jurídico, despacho que su familia tenia contratado para asuntos legales.
— Déjalo plantado, él entenderá que tenemos asuntos que arreglar.
De nuevo Luna se hecho para atrás para verle la cara, al ver esa ceja enarcada supo no debió haber dicho eso.
— ¿Cómo se te ocurre eso?
— Vamos, solo es una reunión, él se las podrá arreglar solo.
— Sabes que no voy a hacer eso.
Suspiro mientras asentía lentamente, si, lo sabia, así que resignado deposito un beso en los labios de su prometida y la abrazo con mas fuerza, como queriendo detener el tiempo, deseando que el momento durara para siempre pero sabia no era posible, poco a poco la fue liberando de su abrazo.
Luna tomo su bolso y le sonrió cálidamente, él le devolvió el gesto, estaba a punto de salir, pero antes de hacerlo regreso a su lado y deposito otro beso en sus labios.
— Te amo Harry, nunca lo olvides.
— Te amo Luna.
La rubia repitió la sonrisa y abandono el departamento dejándolo aun en las nubes, muchas veces le habían dicho que parecía adolescente, si, parecía un adolescente con su primer amor, la verdad era que no se avergonzaba de ello, Luna lo hacia inmensamente feliz y por eso le estaba muy agradecido, no veía su vida sin ella, era simple, sin Luna Lovegood, Harry Potter no existía; fue en ese instante que el timbrazo de su celular lo saco de su ensueño, molesto por la interrupción busco el aparato, encontrándolo en la pequeña mesita de la sala, rápidamente fue a contestar gruñendo por lo bajo al ver el numero de la oficina.
— ¿Si?
— Necesito…
— Ya voy para allá.
Colgó el teléfono y fue al cuarto a ducharse, era tiempo de enfrentar sus responsabilidades, era tiempo de afrontar el ser un Potter.
--oooooOOOOOooooo—
Un rápido vistazo al reloj que solo le confirmo lo que ya sabia, iba tarde a la cita y aunque conocía demasiado a Ron para saber que no se molestaría no le gustaba llegar tarde; pero no se podía quejar, el momento que había pasado con Harry no lo cambiaria por nada del mundo. Una involuntaria sonrisa se dibujo en su rostro, sintió como sus mejillas se estiraron lo mas que pudieron, a su mente llego el comentario que había hecho sobre Ron, no había querido decir eso, por supuesto que no, pero no había encontrado otra forma de calmar los celos que sabia Harry había sentido, solo esperaba que su novio olvidara sus palabras para que Ron saliera bien librado de su descuido.
Fue en ese instante que el semáforo le impidió continuar, cambio a rojo y ella como buena ciudadana se detuvo, aprovechando el momento rápidamente encendió la radio buscando entre una y otra estación alguna que le gustara, la música siempre le relajaba y ahora necesitaba esa relajación, la reunión a la cual iba tarde era el cierre de un importante contrato, el despacho que junto con Ron tenia iba a crecer a partir de ese día, se sentía satisfecha y orgullosa, ahora mas que nunca su vida era perfecta, tenia un novio el cual amaba y con el que pronto iba a formar una hermosa familia, tenia una carrera exitosa, su nombre era asociado a una de las mejores abogadas de Londres, aunque había perdido a sus padres hace tiempo se podría decir que en los Potter había encontrado ese amor paternal que por años le falto, ¿Qué mas podría pedir?
Por fin encontró una estación de su agrado, una pegajosa canción de moda se dejaba escuchar, subió un poco el volumen tratando de que el ritmo de la música se apoderara de sus sentidos, fue entonces que sintió una pequeña vibración cerca de su abdomen, sabiendo que se trataba de un mensaje de texto saco su celular, pudo ver que se trataba de un mensaje de Harry, en el decía que la buena Lily Potter los había invitado a comer, no le extraño para nada la invitación de Lily, madre de Harry, esa mujer era extremadamente amable y simpática, aun recordaba la primera vez que la vio, su belleza la había impactado, a su ya madura edad se conservaba con una excelente salud y una energía que muchos jóvenes envidiarían, era alta, de complexión delgada, como Harry ella era extremadamente blanca, contaba con un cabello color fuego que siempre lucia perfecto, sus verdes ojos eran dulces… rio por lo bajo al recordar como la habían visto esa primera vez que Harry la presento como su novia, era clara la advertencia “cuídalo o yo… te hare pagar”; con el paso del tiempo y al ver que lo suyo con el joven heredero iba en serio y después de asegurarse de que ella no iba tras su fortuna, Lily la recibió con los brazos abiertos, la había llegado a querer como muchas veces se lo había dicho, Lily la consideraba la hija que nunca tuvo.
El sonido de un claxon la saco de su ensueño, había estado tan distraída divagando en sus recuerdos que no se había dado cuenta que el semáforo por fin había cambiado, el olvidado estrés por llegar tarde a la reunión le llego de golpe, dejo el celular de lado mientras aceleraba rápidamente; ahora en su mente solo se encontraba el ya ensayado discurso que pensaba decir aquella mañana, no había duda que a partir de ese día su vida daría un giro de ciento ochenta grados, sonrió de nuevo mientras atravesaba una concurrida avenida, fue entonces que escucho un fuerte y ensordecedor ruido, una gran sacudida de pies a cabeza, algo duro que golpeo su cabeza mientras todo le daba vueltas, una extraña calidez recorría su rostro, le faltaba el aire, en su mente el rostro de Harry apareció de la nada sonriéndole de esa manera que solo él sabia hacer, intento tocarlo sin éxito alguno, después de esto no supo mas, todo dejo de tener sentido, todo se volvió negro.
--oooooOOOOOooooo—
— Y tiene que firmar esos papeles, su padre dijo…
— Si ya se lo que dijo, déjelos en mi escritorio ahora voy.
Su joven e inexperta secretaria sonrió con timidez mientras asentía lentamente con la cabeza, gesto que él sencillamente no pudo devolver, desde hace horas había sentido como un pequeño y molesto malestar se instalaba en su estomago impidiéndole incluso respirar, un punzante dolor se abría paso sobre su pecho, nunca antes se había sentido así, tan desprotegido, tan ansioso, por eso mismo no había podido llevar un día normal, en las reuniones del día se había mostrado ausente, desinteresado, a tal grado que su padre molesto por su falta de concentración le había pedido abandonara la junta donde se trataba un importante asunto, cosa que le molesto, era increíble que por una tontería así se estuviera perdiendo la importante toma de decisiones que en ese momento se llevaba a cabo en el despacho que él acababa de abandonar.
Negó lentamente con la cabeza mientras suspiraba un tanto frustrado, quería regresar, decirle a su padre lo disculpara por su descuido pero sabia no podía hacerlo, James Potter no era de las personas que se retractaban de sus decisiones, tomo asiento mientras veía con impotencia la puerta que él mismo cerrara, otro suspiro de su parte, en momentos como aquellos el carácter de su padre le llegaba molestar, si, era cierto que entre los hombres que conocía él era el mas justo y bondadoso pero también era cierto que cuando se molestaba por una u otra razón era difícil hacerlo entrar en razón, muchos le decían que ese carácter él lo había heredado como también había heredado ese negro cabello que simplemente le era imposible peinar; gruño por lo bajo mientras molesto se levanto de esa incomoda silla, no sin antes darle un vistazo al reloj, se animo un poco al descubrir que en menos de dos horas vería de nuevo a su amada Luna, esto le subió un poco la energía, el recordar a Luna lo hizo olvidar por un momento ese angustioso dolor que simplemente no se iba.
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Tap, tap, tap.Sus botas resonaban en aquel ruidoso pasillo mientras lentamente se adentraba en aquel conocido lugar; no se sorprendió para nada que el característico taconeo que producía al andar no llamara la atención de nadie, contando el hecho que se trababa de una sala de urgencias y que todos estaban ocupados con lo suyo, ella para los humanos simplemente no existía.
Su mirada se posaba en cada detalle de aquel concurrido lugar, con interés veía las emociones que se apoderaban de aquel grupo de humanos, todos tenían grabado el dolor en su rostro, muchos lloraban, otros tantos se lamentaban, eran escasas las personas que se mostraban aliviadas; fue en ese momento que se acerco a una pequeña habitación donde una anciana estaba conectada por un sinnúmero de aparatos los cuales la mantenían con vida, a su lado la que seguramente era su familia lloraba inconsolablemente esperando el ya anunciado final.
Una señora que era muy parecida a la anciana tomaba la mano de esta mientras otra chica de unos dieciséis años veía con dolor la escena, a este ya conocido cuadro se agregaban otras tres personas que murmuraban entre ellas mientras el silencio solo roto por los sollozos reinaba en la habitación. Fue entonces que se fijo en aquel hombre que se encontraba en una apartada esquina mirando con sumo interés la escena, iba vestido con una elegante túnica negra que le cubría hasta los pies; era evidente que esperaba algo, lo delataba su mirada demasiado atenta.
De la nada el chico desvió solo unos segundos la mirada para verla a ella, le sonrió con calidez mientras la saludaba con un débil asentimiento de cabeza, respondió el gesto justo en el momento que los aparatos que mantenían con vida a esa mujer empezaron a hacer extraños ruidos, ruidos que alertaron a la familia que al instante se puso a gritar pidiendo ayuda, ayuda que llego al instante, doctores y enfermeras sacaron a la familia de la habitación para así poder salvar la vida de la anciana, pasaron a su lado sin notar siquiera su presencia para irse a parar a la ventana de vidrio que les dejaba ver lo que adentro pasaba, una y otra vez los médicos intentaron revivir a la mujer no obteniendo respuesta alguna, después de unos minutos los intentos cesaron mientras ese chico que aun seguía dentro de la habitación sonreía débilmente, en ese instante paso lo que ella sabia muy bien pasaría, la anciana que en ese momento era cubierta con la típica sabana blanca apareció de la nada al lado del joven, con una evidente mueca de confusión grabada en el rostro, mientras la familia destrozada lloraba por la perdida de la anciana, esta era tomada con cuidado del brazo por ese joven para segundos después de la nada, desaparecer.
Al encontrarse con nada que hacer dio media vuelta continuando con su rutinaria caminata, cuando lo hizo un conocido y débil brillo color azul empezó a rodear su brazo, sabiendo lo que esto significaba levanto la manga de la túnica que traía puesta para ver como un nombre se empezaba a apreciar en su pálido brazo.
— Luna Lovegood, es hora de conocernos.
Y así, sabiendo que un alma necesitaba ser guiada continuo caminando por el pasillo donde su presencia era desapercibida para los humanos, pero no por eso era insignificante.
Bien, es todo por hoy, ojala haya sido de su agrado, agradoso xDD la rapidez con la que suba esto dependera de la respuesta que se tenga okas? y claro de mi rapidez para editar hahaha hasta la proxima