La mayoría de los personajes son propiedad de J.K.ROWLING, otros son creaciones mías y otros son propiedad…bueno serán propiedad de la mitología griega ¿no?

(Portada y única imagen del fic)
Guía del lector:
Dioses griegos:
Eros: Dios de los enamorados.
Atenea: es la Diosa de la sabiduría, la estrategia y la guerra justa.
Fobos: el Dios del Miedo
Hades: Señor del inframundo
Perséfone:La reina del Inframundo por ser esposa de Hades
Higía: la Diosa de la curación, la limpieza y la sanidad
Deméter: la Diosa griega de la agricultura,
Deimo: Dios del terror
Aprendices:
Evangelina: Aprendiz de Eros.
Claudia: Aprendiz de Atenea.
Calixto: Aprendiz de Hades
Naci en un lugar cuya ubicación no es de importancia en el transcurso de esta historia, lo que si importa aquí, es saber que era un lugar bastante especial, y estaba rodeada de los más extravagantes seres jamás vistos por los ojos de los mortales.
Por favor, no crean que hablo de vampiros, a pesar que ellos están de moda yo estaba rodeada de los seres más maravillosos e increíbles. Dioses, así era, estaba en el lugar donde vivían los Dioses reinados por el mismísimo Zeus, en un lugar lejos del Olimpo donde personas como yo-ni humana ni Diosa- podía convivir con ellos.
Recuerdo el momento exacto en que mi vida dio ese giro que me llevo a involucrarme en la más hermosa y frustrante historia de amor.
Fue la mañana de mi cumpleaños numero cien, me encontraba en el esplendido jardín de Elia la consentida de Deméter, cuando él me abordo de imprevisto.
Al principio no comprendí lo que buscaba, solo hablaba sin pausa de cosas acerca de que después del primer siglo los demás comienzan a esperar “algo” de ti, de la misma forma que los padres humanos lo esperan de sus hijos al momento que ellos cumplen la mayoría de edad.
Yo solo atine a asentir con un movimiento vago. Lo cierto era que jamás me había llevado muy bien que digamos con aquel Dios tan jovial y a la vez irónico, con una pisca macabra en sus ojos oscuros.
El seguía hablando acerca de las responsabilidades y del futuro cercano hasta que mi ignorancia mesclada con irritación me pudo, y sin más interrumpí su aburrido monologo.
-No entiendo a que quiere llegar, podría hablar con mas claridad mi señor- dije con toda la educación que se me hizo posible.
El resoplo como si lo que iba a decir a continuación fuera algo de lo que no estuviera muy seguro.
-Quiero trasmitir lo que sé a alguien más, y quiero que ese alguien seas tú Evangelina.
Me sorprendió aquella revelación pero a pesar de eso acepte de inmediato.
El necesitaba un discípulo, una persona que siguiera sus pasos y lo ayudara en su obra; mientras que yo lo que necesitaba era algo de provecho para hacer durante mi eternidad.
(…)
Aprender de Eros el Dios del los enamorado era la cosa mas frustrante que alguien en sus sano juicio podía hacer.
Era arrogante de pie a cabeza, sádico, el amor le importaba un pepino, solo buscaba divertirse con las pobres almas que flechaba y a veces era un gran hipócrita.
Me llenaba de consejos que el mismo ignoraba. Como el de: “Nunca fleches a dos personas demasiado diferentes”. A pesar que me lo repetía casi a diario, cada vez que ponía un pie en el mundo de los humanos lo primero que hacia era apuntar con su arco a las dos primeras personas más opuestas que se le pasaban en frente.
Eso me molestaba, ya que cuando yo lo imitaba el me regañaba tan severamente como si fuera un niña tonta de cincuenta años y cuando me defendía recordándole que el era quien siempre lo hacia. Eros simplemente me contestaba diciendo con autosuficiencia: “Haz lo que te diga, no lo que yo hago”. E inmediatamente después comenzaba a reír muy divertido.
La última vez que lo vi hacer algo así fue la mañana del primero de septiembre de 1992. Flecho a un pobre diablo que tocaba la guitara para conseguir una que otra moneda en la estación de King´s Cross en Londres, con una hermosísima mujer rubia que acababa de bajar de un flamante auto ultimo modelo.
-No tendrán futuro, son muy diferentes- proteste mirando con mala cara a mi mentor.-solo sufrirán. -Y eso mi querida pupila es exactamente lo que vuelve todo esto divertido.
-No lo consigo entender- admití refunfuñando - ¿Hay que enamorar a los opuestos, si o no?
Suelo ser directa y cortante cuando tengo una duda que me frustra.
- Evangelina, ¿aun no haz entendido nada de lo que con tanta paciencia te he enseñado?-me pregunto con su característica sonrisa burlona, al tiempo que me despeinaba mi cabello perfectamente peinado con una de sus pesadas manos.
-No se que es lo que debería entender- después de cien años ya aprendes que admitir tu ignorancia no es algo vergonzoso. - Evangelina, Evangelina - repitió mi nombre en un tono divertido y desenfadado- No flechas a las personas por como luce o por su estatus social. Lo haces por lo que tu sientes cuando los ves, si sientes “esa sensación” quiere decir que debes comenzar a sacar las flechas.
Lo mire con el seño fruncido sin decir palabra alguna y el seguía a hablando de esa dichosa sensación que tantas otras veces me había hablado, al final mirándome fijamente anuncio.
-Creo que es hora que hagas esto sola-hizo desaparecer la flecha que tenia en la mano y luego sonriéndome por ultima vez me dijo- Quédate aquí un rato y enamora a unos cuantos por mi.
Y sin más desapareció en el aire como solía hacer.
Me encontré sola por primera vez desde el momento en que acepte ser su aprendiz. Prepare mi arco con una de mis flechas con movimientos monótonos mientras que observaba mí alrededor.
-De acuerdo, si quieres que enamore a alguien lo hare.
A pesar que no sentí absolutamente nada que me dijera que ellos serian una buena pareja, apunte a un hombre que hablaba acaloradamente con una joven a unos pocos metros de donde yo-invisible e intangible- estaba parada.
-Hay de mi - murmure entre dientes, cuando después de disparar me percate que el hombre tenia una argolla puesta.- solo a mi me pasa esto.
Desde que era estudiante de Eros la tasa de infidelidad había subido notoriamente.
Mientras me decía que tenia que empezar a ser mas observadora al momento de usar mis flechas si no quería un buen problema con Eros y su madre, caminaba entre la gente en busca de otra pareja.
Mire a una chica recostada contra una pared esperando que su tren llegas, junto a ella había un chico de cabello castaño que hacia todo lo que estaba a su alcance para conseguir su atención, la cual por lo visto la hermosa chica no estaba dispuesta a entregarle.
El pobre castaño me dio pena, así que me prepare para flechar a la engreída jovencita cuando de pronto un carito con un enorme baúl encima y una gran jaula con una lechuza blanca me atravesaron al igual que su conductor.
El pequeño enano que llevaba con gran esfuerzo el carito tenía un cabello negro muy pero muy alborotado y unos brillantes ojos verdes detrás de unas gafas redondas.
Tal vez fuese su aspecto desaliñado o su ropa demasiado grande para su cuerpo tan flacucho. Vaya uno a saber, pero fuese lo que fuese lo que pasó dentro de mí en ese instante, fue una sensación fuerte y a la vez extraña. No pude dejar de mirar a aquel niño.
Como hipnotizada observe como empujaba su carito hacia uno de los guardias de seguridad de la estación y le preguntaba algo, que por lo visto lo molesto mucho.
El guardia se alejo muy indignado dejando al pobre chiquillo ahí solo con cara de desanimado.
De pronto se puso en marcha de nuevo, esta vez se encamino a un grupo de pelirrojos que caminaba con apuro hacia el muro que separaban las plataformas 9 y 10.
Mis ojos dejaron al niño de ojos verdes y se fueron directamente hacia aquel pintoresco grupo.
La marcha iba encabezada por una mujer regordeta que por su forma de guiar a los demás se podría decir que era su madre, cuatro chicos la seguían muy de cerca empujando sus caritos.
La madre se paro junto a la plataforma numero 9, después de asegurarse que nadie los miraba le dio señal a uno de sus hijos. El que parecía ser el mayor comenzó a correr hacia la pared de ladrillos pero envés de chocar contra esta, la traspaso.
Una risita se escapo de mis labios.
¡Eran magos!
Eros me había dicho que no me metiera con ellos ya que con su poción para el amor ofendían terriblemente al Dios de los enamorados, el cual creía que como castigo a esa osadía – la de crear la poción-no eran merecedores de la ayuda de sus flechas.
Otros dos- los cuales eran gemelos- también desaparecieron al traspasar la barrera.
El niño de ojos verdes se acerco a la señora para preguntarle como cruzar el muro y fue entonces cuando mis ojos se fijaron en la figura de la pequeña niña pelirroja que se sostenía de la mano de la mujer.
Por segunda vez sentí aquella extraña sensación en el pecho que me dejaba sin aire por un par de segundos; y así sin más por fin comprendí lo que pasaba.
¿Esa era la sensación que tanto hablaba Eros?
Sin pensarlo dos veces levante mi arco para hacer por primera vez mi trabajo como los Dioses mandaban.
Continuaran…
* * *
Mis creaciones:
Mil locuras y una boda. (AU) [Harry & Ginny]
Por un maldito juego de botella. (AU) [Fred & Hermione]
Todo por la libertad. [Harry & Ginny / Hermione & Ron / Draco & Pansy]
La vidente que logro el milagro. [Hermione & Draco]
Terminados:
La aprendiz de Eros. [Harry & Ginny / Fobos & Evangelina] (Mini-fic)
Save You. (AU) [Fred & Hermione]
En la cuerda floja. [Harry & Ginny] (Viñetas)
Deseos peligros. [Avril Harris/James. S. Potter/Alice Cullen]
Atrévete, un amor inevitable. (AU) [Harry & Ginny]
Un ángel disfrazado de serpiente, Severus Snape.
One shot
La hija adolescente de Lord Voldemort. (Humor)
Jet Lag. [Harry & Ginny]
Su nombre en mi cuaderno. [Ginny & Harry]
Cuando me enamoro. [Harry & Ginny]
Tu amor es una mentira más. [Blaise/Pansy/Draco]
Es más fácil dejarse engañar. [Fred/Angelina/George]
¡Quiero un hermanito! [Fred & Hermione]
Inocente. [Severus & Lily]























