Esto es un escrito para un reto de "San Valentín" (¬¬) que me IMPUSO el club "We Love Dramione" y yo siempre cumpliendo x.x
El punto es que espero que les guste xD
Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la egoísta de J.K (: sino ya andaria con Draco celebrando el día en un jaccuzi
Agradecimiento: A mi beta bella, Lu, ella que siempre está ahí para todo lo que yo la necesite, es una excelente amiga, la amo demasiado (:
Dedicatorias: A todas las chicas hermosas del club "We Love Dramione" en especial a: Sara, Kary (baby disfrutalo eh), Lu, Eli, Made, Diana, Ame, Tami, Joana (Odia los dramiones, pero igual va para ella aunque estemos mal T.T) - Dios si se me escapa alguien no me lancen crucios solo avisenme- :$
Sin más que decir, disfrutenlo (?) xD
Ah si, Felíz día de San Valentín x.x Las quiero xD
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“El ataque de Cupido” – Dr&Hr – One Shot
Símbolo de amor para muchos, para otros símbolos de destrucción.
Sus flechas, armas de uniones.
Armas que apuntan injustamente a personas que no deberían de estar juntas.
Ilusiones que crecen en tu corazón apenas esa flecha te toca.
Ilusiones que te roban la calma y te vuelven loco de amor.
Injusta vida que te une a un ser desconocido.
Tonto Cupido que siempre cree que hace bien su trabajo.
Tu andar perfecto y arrogante inundaba todo el gran pasillo hacia el vestíbulo. Las miradas te devoraban como si fueses un delicioso manjar que si pudieran todas probarían; tus labios se curveaban en una sonrisa sexy, esa que las hacía suspirar a todas. Tu mirada fría y altiva como siempre, esta vez se enfocaba en ese montón de duendecillos que volaban a lo alto de cada una de las cabezas del lugar. Para ti el día de hoy era el día más inútil y sin sentido; San Valentín, no era más que una tonta tradición, una excusa barata para estar con tus “amigos” y el supuesto “amor de tu vida”.
No sabías qué era lo que más te molestaba, si era que todos estuviesen muy sonrientes disfrutando de ese día y tu ni amigos verdaderos tenías, o si simplemente era que todo esto fuera una pérdida de tiempo, algo sin sentido que no hacía más que llenar de idioteces las cabezas de todos.
Terminaste tu recorrido y al fin llegaste al vestíbulo, querías ir al comedor, un delicioso desayuno te debería de estar esperando al igual que una fastidiosa de Pansy. Entonces te lo pensaste dos veces, en ese día no tenías nada para ella y ciertamente no pensabas darle nada, pero seguramente ella tenía todo un plan para ustedes. Algo molesto, decidiste evitar el tormento de tener que pasar todo el día con ella y sin pensarlo comenzaste a caminar sin rumbo alguno, el punto era alejarte de ahí.
Te adentraste en unos pasillos desolados; agradeciste mentalmente que esto fuese así, no es que no amaras que todas te mirasen pero de vez en cuando te encantaba la soledad, esos momentos solitarios en que en días como hoy escaseaban.
Tu mente era un remolino de ideas, pensabas qué hacer para deshacerte de la fastidiosa de Pansy pues no tenías planeado pasar todo el día dando vueltas; además, seguramente, al no verte en el desayuno te iría a buscar por doquier. Estabas seguro de que había una solución, una escapatoria, solo que tu mente ahorita no estaba concentrada y tu cuerpo menos, pues sin percatarte te habías llevado a alguien por en medio y si no fuese por tus buenos y rápidos reflejos ambos estuviesen en el piso.
Bajaste la mirada y sonreíste al sentir una pequeña cintura siendo rodeada por tus brazos, un olor salvaje y a la vez placentero se coló por tus fosas nasales logrando descontrolarte por unos segundos. Tus ojos se abrieron con rapidez y tu sonrisa se borró al darte cuenta de a quien estabas tocando.
- Granger… - Tu voz aburrida dejó entrever lo desilusionado que estabas.
- Tranquilo Malfoy, para mi tampoco es agradable que tus asquerosas manos me estén tocando así que te agradecería que me soltaras - Esa voz chillona te hizo reaccionar y con rapidez alejaste tu cuerpo del suyo casi haciéndola caer.
- Vaya rustico que eres, Malfoy -
- Oh, lo lamento, Granger - Pusiste carita de inocente - No era mi intención tirarte al piso, es solo que creo que la basura debe de estar siempre en el suelo - Sonreíste con cinismo y sin más empezaste a caminar, pero algo detuvo a tu medio caminar, un pinchazo en tu brazo derecho te hizo girarte y mirar a Granger molesto, algo extraño pasó cuando la viste, tu corazón se aceleró y una sonrisa se formo en tus labios, una parte de ti se sorprendió al ver como ella te miraba, su mirada reflejaba amor, admiración y eso te gustaba.
El cuerpo de la castaña estaba temblando un poco, al igual que tú, había sentido ese pinchazo en su brazo derecho, iba a protestar algo pero cuando sus ojos se encontraron son los tuyos todas las ganas de pelear se fueron a un abismo sin fondo, dejando en su lugar unas ansias enorme de refugiarse en tu piel, de abrazarte y decirte miles de cosas que sinceramente en un estado natural ninguno de los dos fuese capaz de articular.
Un primer roce que los deja desconcertados.
Un beso que los hace dudar.
Caricias que encienden nuevos deseos.
Destinos que se encuentran y se unen a pesar de que no deberían de estar enlazados.
Miradas pérdidas y besos robados, ilusiones creadas.
La jugada de Cupido ya se ha realizado.
Sin pensarlo mucho ambos se acercaron, sus cuerpos se rozaron, sus miradas se centraron en los labios del otro mientras que sus manos poco a poco iban recorriendo el terreno prohibido.
Tu cuerpo estaba anestesiado, solo sentías que debías de estar cerca de ella, querías probar sus labios, envolverte entre sus piernas y enredar tus dedos en sus salvajes rulos. Por unos segundos pensaste estar enfermo, sí, enfermo de amor, pero que divino era esta enfermedad pues no te hacia delirar ni sufrir solo sonreír.
Tus ojos vagaron por sus labios rosas, sonreíste sabiendo lo que debías de hacer y sin perder tiempo, tomaste su rostro con delicadeza y lo uniste al suyo, un suave y delicado roce de pieles, su labio contra el tuyo, una descarga eléctrica te nubló los sentidos, esa mujer era tu perdición y ahora con un simple beso es que lo venías a descubrir.
Oprimiste su cuerpo contra el tuyo, exigiendo más contacto, dándote cuenta de la figura tan pequeña pero perfecta que tenias en tus brazos, era tan liviana y se amoldaba con facilidad a tu cuerpo, con tanta facilidad que se podría llegar a pensar que ambos eran las piezas faltantes de un rompecabezas.
Profundizaste más el beso, intentando saciar tu sed bebiendo de ese dulce néctar que eras sus labios. Sus labios eran tan suaves, tan cálidos, su respiración olía a rosas, todo en ella te estaba gustando más de la cuenta, definitivamente ella tenía algo que te gustaba y no sabías con claridad que era.
Un suspiro proveniente de sus labios te hizo delirar, deseabas saber de qué más eras capaz de causar en ella. Ahora no pensabas que tú eras Draco Malfoy, rey de Slytherin, sangre pura y que ella era Hermione Granger, sangre sucia, integrante primordial del trío que más odiabas. Solo importaba que existía un deseo insaciable de tocarla, besarla y de hacerla suspirar las veces que te diera la gana.
¿Quién diría que dos almas completamente diferentes pudiesen estar juntas?
¿Quién pensaría que dos seres destinados a odiarse pudiesen tener un sus corazones un poco de amor por el otro?
¿Qué abominación tan grande sería capaz de unirlos sin saber las consecuencias y sin importar lo demás?
Fácil, Cupido es el responsable.
Sentiste como de a poco sus manos se enroscaban alrededor de tu cuello y su cuerpo se recostaba al tuyo, tus manos bajaron a su cintura, esta vez pudiste palpar las curvas que la formaban y comprobaste como esas voluminosas caderas podrían hacerte perder la cordura. Caminaste lentamente hasta llevar a Granger hasta la pared donde con cuidado la recostaste, no sabías por qué pero querías ser muy delicado con ella, te daba miedo que la pudieses lastimar pues algo en ti sabía que ella era muy inocente ante ciertas cosas.
Con algo de atrevimiento posaste una de tus manos en su muslo, subiendo un poco la falta, estabas necesitado de tocar su piel, el desespero te estaba atormentando de una manera tan cruel que no podías ni pensar con claridad. Un leve gemido salió de los labios de tu acompañante al sentir como rozaban sus pieles, sonreíste con gratitud y luego continuaste con tus caricias sobre su piel.
El tiempo volaba y poco a poco ambos iban perdiendo la consciencia de lo que hacían y en donde lo hacían, solo les importaba satisfacer esa curiosidad de explorar el cuerpo del otro. Abandonaste sus labios y te concentraste en besar su cuello, su clavícula; hasta bajar y llegar al borde de su escote. Ella se dejaba, le gustaba como la manipulabas y cómo con tus suaves labios la hacías olvidar de todo.
Te aventuraste a desabrochar los primeros botones de su blusa, apenas pudiste ver el escote, el bordeado de su brasier, ese que resaltaba el principio de sus senos. Tu boca se hizo agua y poco a poco algo en tu entrepierna comenzó a tomar vida.
Alzaste la mirada, sus ojos miel lograron derretir el hielo de tus ojos, te sentiste vulnerable ante ella y a pesar de que tu orgullo no te permitía verte débil ante los demás, hoy en día todo era diferente. Ella sin saberlo podía controlar todo de ti con tan solo simples palabras y tú podías controlar todo de ella con unas sutiles caricias.
Pensaste por un momento qué era lo que querías, no podías detener tus caricias pues sabías cómo eras y hasta no probar por completo todo ese cuerpo no estarías conforme, pero tampoco podías dañar eso tan puro que ese ser tenía, pues no eras tan monstruo para hacerle daño por más que la odiaras, a pesar de que ese odio ahorita estuviese anestesiado solo que tú no estabas al tanto de eso.
Todo juego siempre tiene un final.
Pero no todo final siempre tiene que ser feliz.
Y más cuando las cosas que han sido planeadas toman un rumbo diferente al que ya está predestinado.
Pues a muchos no siempre les gusta y aceptan lo que el destino les da.
Decidiste dejarte llevar por lo que sentías y poco a poco fuiste deshaciéndote de su camisa, hasta dejarla nada más en brasier, evitabas mirarle a la cara, temías que ella no estuviese complacida con lo que tu hacías pero hasta ahora sus ahogados gemidos te hacían entender que ibas por buen camino.
Dejaste que tus deseos de poseerla justo en ese pasillo te controlaran por completo, pronto apuntabas con quitarle la falda mientras que tu necesitado miembro gritaba con urgencia para que lo dejaras en libertad. La presión en tu entrepierna era tan grande que llegaba a doler, exigías placer y al parecer esa castaña estaba dispuesta a darlo. ¿Quién iba a pensarlo?, tu Valentín resultaría mejor de lo que habías planeado.
Te detuviste un segundo. “San Valentín”. Rememoraste el pinchazo en tu brazo, el cambio de humor en ambos, alzaste tus ojos y viste como una confundida Hermione Granger te miraba sin entender el porqué te habías detenido, entre abriste los labios y por fin caíste en cuenta de lo que estaba pasando y más cuando una sonora risa se escuchaba al final del pasillo junto con una canción estúpida.
“Granger y Malfoy felices en un árbol, dándose besitos y jurando amor por siempre”
La chirriante voz de pevees te sacó de quicio, pronto las ganas de matar a alguien con tus propias manos invadieron todo tu ser, el enojo que antes estaba escondido se hizo más que presente cuando alzaste la mirada y sobre de ti encontraste a varios duendecillos volando por doquier y apuntando con flechitas a todas partes.
Hermione pareció comprender qué había pasado, tu mejilla se vio azotada por un fuerte golpe y sin más un fuerte grito te hizo fijar tu mente en la ahora despreciable leona que tenias frente a ti.
- ¿Qué mierda te pasa ahora Granger? – Tus ojos estaban cargados de fuego y no precisamente por deseo o placer.
- ¿Crees que soy tonta? Planeaste todo esto para abusar de mí. Eres un idiota Malfoy - Draco no pudo hacer más que reírse de la película mental que la castaña se había creado.
- No seas ignorante, tengo mejores tiros que una Sangre Sucia, así que bájate de esa nube, que yo jamás me aprovecharía de ti, ni por lástima - Tus palabras eran como veneno, ellas solo salían de tus labios dispuestas a herir al primero que encontrasen.
- Púdrete Malfoy - La castaña solo alcanzó a decir eso, pues estaba tan agitada que apenas podía pensar con claridad, estaba a punto de cometer la locura de su vida y lo peor aun es que su cuerpo aún estaba encendido en deseo, eso quería decir que lo disfrutaba. Estaba enojada consigo misma pues no podía aceptar que había caído en la red de esa asquerosa serpiente.
La castaña aparto tu cuerpo del suyo y pronto corrió hacia su ropa, se cubrió como pudo con su camisa y fijó su mirada en ti, el odio se hizo presente en el ambiente, te asfixiaba y lo peor de todo es que a pesar de que tú también estabas molesto y la odiabas, en tu entrepierna aún estaba latente el deseo que tenias por ella.
Frustrado, apartaste tus ojos de ella y con furia tomaste tu varita y apuntaste al aire, hechizando a todos los duendecillos haciéndolos caer estrepitosamente al suelo.
- Malditos duendes - Sonreías con satisfacción mientras que a pocos metros la castaña te observaba sin entender lo que para ella eran actos de locura - Si no fuese por ellos no hubiera estado a punto de comerte la brutalidad de estar contigo - Te excusaste vanamente, sabías que aún así en parte tú tenías la culpa de todo, eras hombre y sabias apreciar y observar y realmente Granger no estaba para nada mal.
- Que idiota eres - Esas fueron sus últimas palabras, la castaña se levantó y se dio media vuelta empezando a alejarse de ti.
- Oh, vamos Granger, pensé que al menos te despedirías de mi por darte aunque sea un buen momento en San Valentín - Tu voz venenosa nuevamente se dejó oír por el pasillo, haciendo que la castaña se detuviera. La escuchaste reír y te sentiste confundido.
- No seas ignórate Malfoy, no soy yo la necesita, no soy yo la que tiene un bulto palpitándole en su entrepierna. Yo que tú me ducho, no vaya a ser termines peor. Pervertido - Una sonrisa campante se formó en sus labios, solo que estaba de espadas a ti y tú no pudiste verla.
- Prefiero ser un pervertido y no una reprimida sexual – Touché, ahora eras tú quien se daba la vuelta y sonreía victoriosamente, empezaste a caminar con la misma pose de arrogancia y altivez de siempre.
Por su bien, sabías que ella no diría más nada, ambos se irían del lugar pensando en que solo fue una simple mala jugada del destino y de esos malditos duendecillos que habían atentado contra ustedes. La verdad era que ninguno de ellos tenía la culpa, solo Cupido era testigo de la crueldad que sus flechas habían cometido, pero más adelante cuando sus corazones aceptaran lo que les pasaba, se darían cuenta del grave peligro en el cual ese ser “inocente” los había metido.
Pobre ilusos aquellos que creen que Cupido arreglará sus tristes corazones rotos.
Vivan aquellos que tienen ojos para ver la verdad y la aceptan tal cual y como es.
El amor es para tontos y Cupido existe solo para hacernos ver esa realidad.
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Tomates (?) Les juro, JURADITO, que inteté hacer algo romántico, pero que va yo no soy para nada rosa x.x
Tiene que ser un caso demasiado especial para yo escribir cosas cursis xD así que se la calan asi eh
Espero no pimentones sino l@s jodo xD
FELÍZ SAN VALENTÍN PARA TOD@S (:
"No porque no se haya escrito, no quiere decir que no pueda suceder"
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