CAPÍTULO II: EL BICHOPapá ahora sólo venía los fines de semana, tenía mucho trabajo en Hogwarts, sobretodo castigando a un niño: Harry Potter que era el peor de todos, un futuro delincuente según decía él. A mí me caía muy bien, aunque no lo conocía, papá llegaba a casa tan cansado de castigarlo que nunca se acordaba de castigarme a mi, pero mamá (que es muy mala) siempre se lo recordaba
Y es que mamá se había puesto muy rara en estas últimas semanas. Todo lo que comía le sentaba mal, se mareaba y había empezado a crecerle la barriga. Eso me tenía muy intrigado, quería preguntárselo a papá, pero venía tan tarde a casa que yo siempre estaba dormido. Así que un día que mi tío me llevó de compras al Callejón Diagón se lo pregunté a él.
-Tío, mamá está extraña
-¿Extraña?...Yo la veo como siempre- me contestó mientras atendía a unas señoritas que le pedían autógrafos- Las mujeres son difíciles de entender
-Es por la barriga, cada vez la tiene más gorda
-Bueno Druso, tu ya sabes que mamá espera un bebé
-Si eso ya lo se, pero ¿por qué tiene así la barriga?
Mi tío se despidió de las chicas y me llevó hasta la heladería del señor Florean Fortescue. Nos sentamos en una mesita y después de pedir dos buenos helados empezó a explicarme una cosa que no llegué a entender demasiado bien y sería la causante de muchos problemas.
-Verás, ¿sabes la historia de las abejas y las flores?- yo negué con la cabeza y continuó hablando – Pues las abejas cogen polen de una flor y lo llevan a otra flor
-¡Ah!... ¿y para qué?
-Pues para que nazcan más flores
-¡Aaaah!... ¿Y para que quieren las abejas que nazcan más flores? – no estaba entendiendo nada de lo que me decía
-Para hacer miel. ¿Qué otra cosa crees que hacen?
-Pues pican, las abejas pican tío- me quedé callado unos segundos, eso era, a mi mamá le había picado una abeja- ¡LE HA PICADO UNA!
-¿Eh?...no, no, no…una abeja no, es otra cosa Druso. Tú papá…-empezó a explicarme cuando señora muy escandalosa se le echó al cuello dándole besos y abrazándolo contra su pecho.
ES GILDEROY, GILDEROY LOCKHARTUn montón de señoras corrieron a ver a mi tío, que parecía muy satisfecho, dispuestas a sacarle un autógrafo, una foto o un trozo de su camisa
-Un bicho de mi papá…-abrí los ojos como platos, mi papá guardaba cosas muy extrañas en su despacho seguro que alguna se había escapado y le había hecho eso a mi mamá
-Hola Druso- esa era la voz de Jane una amiguita mía de jugar en el parque, Catherine, su mamá, era una de esas señoras que se peleaban por abrazar a mi tío y para mi sorpresa tenía una barriga casi más grande que la de mi mamá
-Jane, ¿qué haces aquí?
-Hemos venido a comprar cosas para el bebé- Jane sujetaba la mano de un señor con bigote que miraba indignado como su esposa se abalanzaba sobre mi tío- Mira este es mi papá
-Hola pequeño- el papá de Jane no estaba muy contento ponía la misma cara que papá cuando corregía las tareas del colegio - Catherine no tiene remedio, comportándose así, en su estado y estando yo delante.
Me sentí muy mal, yo sabía porque estaba así esa señora, lo mejor era que me disculpara con el señor para que no se preocupara más
-Lo siento mucho, ha sido mi papá- el hombre me miró sin entender- Dejó escapar a su bicho y le ha puesto así la barriga- el señor apretó los puños y se le puso la cara muy roja- A mi mamá también le ha pasado y a una vecina nuestra
-¿Nos vamos, hijo?-me preguntó mi tío que había conseguido escabullirse de sus admiradoras, y no se por qué, eso enfado del todo al papá de Jane que lo cogió por la camisa y empezó a zarandearlo.
-¡¿Cómo se atreve?!...¡¿Cómo puede tener la cara tan dura?!...¡Confiesa Catherine!…lo se todo – el señor estaba muy enfadado y creo que estaba a punto de pegarle cuando vinieron al rescate las amigas de mi tío. Ellas se abalanzaron sobre el hombre, y se armó una gran confusión que aprovechamos para salir de allí, justo antes de que entraran los guardias.
-¿Qué le pasa a ese hombre?- mi tío corrió conmigo en brazos, atravesamos toda la calle, giramos por el callejón Nockturn y nos colamos en una taberna muy sucia. Mientras mi tío recuperaba el aliento yo observaba a la gente que había allí: vampiros, hombres lobo, mujeres pintarrajeadas que reían sin parar y en una mesa del fondo pude reconocer a alguien: era mi papá y no estaba solo
-Tío, mira – intenté señalar a mi papá, pero él ya me había cogido la mano y con un
PLUFF desaparecimos.
Mamá estaba sentada en la mesa, ya estaban los platos servidos, (había hecho verduras… puaaj… yo no me las iba a comer) y nos miraba medio enfadada medio preocupada.
-¿Dónde habéis estado? La cena ya está lista y enfriándose- hizo un gesto para que nos sentáramos y obedecimos de inmediato
-Estábamos corriendo por el callejón Diagón – contesté apartando el pimiento del plato
-¿Corriendo? Vaya, ya estás mucho mejor de la pierna ¿no?- últimamente mamá se quejaba de que mi tío no la ayudaba en casa y él se excusaba diciendo que su pierna se lo impedía- Druso, comételo todo
-No, no…sólo paseábamos tranquilamente- le respondió sonriéndole como él sabía hacer pero que no surtía ningún efecto en ella
-Paseábamos, pero el papá de Jane quería pegarle-ahora mi mamá lo miraba confusa y aproveché para echar el pimiento debajo de la mesa
-¿Qué?
- Yo estaba saludando y me atacó. Es gente rara, Lorna
-Si, como la que había en el Callejón Nockturn- mi mamá dejó caer el tenedor y miró de forma amenazante al tío que tragaba con dificultad
-¡Gilderoy! ¿Qué significa todo esto?...No me gusta que llevéis allí al niño. ¡Cuantas veces tengo que decirlo!- mamá golpeó la mesa- Ni tú ni Severus me hacéis ningún caso
-Pero mamá, papá también estaba allí, en la Taberna “Poison”
Mamá nos castigó a los dos y nos envió a dormir. Mi tío estaba contestando a algunas cartas cuando oí la puerta de la calle: mi papá había llegado. Salí despacito de la habitación y me asomé por la barandilla, le esperaría allí y le daría una sorpresa
-Severus, que tarde has llegado- mamá le dio un beso- Tendré que hablar con Albus, te hace trabajar demasiado
-No he podido salir antes de Hogwarts- papá le correspondió el beso y la sujetó por la cintura
-Entiendo… has estado toda la tarde en Hogwarts- mamá se zafó de él con rapidez y le ayudó a quitarse la túnica
-Si, trabajando
-¡Ah!... trabajando dices…....
¡MIENTES!-¿Qué quieres decir? – protestó papá colgando la túnica en el perchero
-Tú has estado de copas, con tus amigachos
-Me he parado a tomar algo en las Tres Escobas con algunos compañeros, nada más
-
¡Mientes otra vez! Estabas en la tabernucha esa del Callejón Nockturn… ¿lo vas a negar?- ella ahora le apuntaba con el dedo, papá parecía totalmente descolocado como cuando me pillan a mi haciendo algo malo
-Pero… ¿ahora a que te dedicas?... ¿a espiarme?
-No me cambies el tema –ella se acarició la barriga y agachó la vista- Me paso el día cuidando de
TÚ hijo y así me lo pagas, dejándome sola cuando más te necesito
-Cálmate Lorna, estás cansada…- papá se acercó a ella y la abrazó con ternura, yo pensaba que empezarían a besarse como hacen siempre, pero mamá empezó a olisquearle el cuello de la camisa como una loca
-¿Eso es perfume?... ¡Y del barato!- le dio un fuerte empujón a papá y rompió a llorar- Tú ya no me quieres…Es porque estoy gorda ¿verdad?... Pues si estoy así es por tu culpa
-Te has vuelto loca y pretendes volverme loco a mí. Me paso el día oyendo estupideces y cuado llego a mi casa quiero tener algo de tranquilidad- ahora papá también levantaba la voz muy ofendido- pero está visto que no puede ser
-¡Y encima te ofendes! Me mientes Severus, te juntas con gentuza y con esas mujeres de vida alegre. ¡Ahora entiendo tus idas y venidas por las noches!... emergencias escolares, ¿no?
- Tú no lo entiendes. Todo lo que hago es por vosotros y…- yo nunca había visto a papá tan enfadado, guardó silencio y miró a mamá a los ojos- no puedo decirte más
-¡Ah!...El señor no puede decir más-mamá suspiró profundamente - Está bien, si es lo que quieres pues no se hable más. Mañana mismo Druso y yo nos iremos, así podrás entrar y salir a tus anchas y ¡con quien tú quieras!
Mamá subió llorando las escaleras y se encerró en la habitación, yo me quedé quitecito junto la barandilla de la escalera y papá pasó tan rápido que no se dio cuenta
-¡Abre la puerta! Te lo advierto Lorna, no estoy de humor para esto
-Vete, no voy a impedírtelo. Puedo arreglármelas yo sola, como hasta ahora- mamá abría y cerraba cajones, como si estuviera buscando algo- Sinvergüenza, Golfo
-
¡LORNA!...Maldita sea, abre…
-¿Sucede algo, Severus?- mi tío asomó la cabeza por la puerta de la habitación- Tal vez yo pueda ayudar
-Desaparece Lockhart –la voz de papá era peligrosa y mi tío obedeció en el acto.
Papá de repente se giró, y miró hacia donde yo estaba, ya se había dado cuenta de que yo no estaba en la cama. Yo me había asustado mucho con los gritos y no me atrevía a ir hasta él, así que papá se acercó y me cogió en brazos
-¿Qué haces ahí?
-Quería darte las buenas noches, papi- le dije entre sollozos
- No llores, no pasa nada
-¿Ya no os queréis?
-Claro que nos queremos
-Y a mí ¿ya no me quieres?- ahora me caían gruesos lagrimones por las mejillas que papá enjugaba con su pañuelo
-Tú eres lo más importante que me ha pasado en la vida, Druso
-Entonces ¿por qué te vas?... Yo no quiero que te vayas
-No me voy a ir. Tengo que cuidar de vosotros- la voz de papá era suave, ya no daba miedo y yo me sentí mejor
-¿Y por qué gritabais?
-Pues, verás, tú madre no se encuentra bien y…
-Ya, ya lo se- le interrumpí mirándole a los ojos- pero la culpa es tuya. Tú le has picado con tu bicho
Papá se puso rojo como un tomate y unas fuertes carcajadas salieron de la habitación. Mamá abrió la puerta y sin poder aguantar una sonrisa le dijo a papá:
-Acuesta al niño y ven pronto a la cama y prometo no hacer ninguna pregunta más
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Capítulo III: LA COSA--------------------------------------------------------------------------------------------------
Espero que os haya gustado. Besos y continuará