Hola a todos…!
Bueno, vengo con otras de mis locuras… este One lo pensé mientras veía una película… (no pregunten nombre, no me acuerdo… xD) y escuchaba esta hermosa música.
Ok, es una historia H/Hr…
Ilusa, por siempre… son los 19 años después que nos “regalo la querida” Rowling. Ese final “feliz”… ese final sin verdadero significado.
Bueno, antes de que comience a querer llorar de injusticia, se los dejo.
Se lo dedico a mi sis… Mint, Arly… I love you, twin… Sabes lo MUCHO que sos para mi… gracias por escucharme, a mi, y a todas las chotadas que digo.. xD
Te amo, mi enana… ^^
Música: “Mi caramelo” Bersuit Vergarabat (100000% recomendable la banda)
“What’s left of me” Nick Lachey...
“No necesito nada” No te va a Gustar...
Ok, espero que les guste…
Un besote enorme…
Y gracias por leer.
*·*····***····*·*
Mi Caramelo H/Hr
Que linda que estas sos un caramelo te veo en el recreo y me vuelvo loco, todas las cosas que me gustan tienen tu cara, y espero a los asaltos así juego a la botellita con vos... mi bomboncito… que excitante que estas, tendrías que saberlo, esa cola es la manzana mas buscada, y esos senos el alimento de mi creación, quisiera arrancarte un día y morirme entero con vos… o quizás en un auto…
Han pasado 5 años, asumiste las cosas, hace tiempo que estoy buscando mi verdadero yo , hay una especie de psicosis lo dijo mi psicóloga, y abierta la terapia alejarme un tiempo… unos 70 años…
¿Como estas querida? Tengo esposa hijos, de vez en cuando hablo con ella y hasta hago el amor… no es quiera molestarte pero me es imprescindible sentarme en un café y soñar un poco… y tal vez amarnos….
Y ha pasado mi hora, quien robo mis años, cambio a toda esta familia por un segundo con vos, si te veo ahora aunque termine en un hospicio tomo una botella y juego a la botellita con vos….
19 años después:
-Harry, cariño, ¿que sucede?- la voz de su esposa, Ginny, lo había sacado de su ensimismamiento. Tenía la taza de café, aun en la mano. Estuvo allí desde comienzo de la mañana. Su mujer lo miraba con curiosidad. Sus ojos cafés brillaban con la luz del mediodía. La verdad era que Harry Potter, llevaba 17 años, “felizmente” casado con aquella pequeña pelirroja. Recordó un poco su adolescencia. Sexto año, copa de Quidditch, Beso, Ginny, Ron, Dean, su loca seguidora, y su mejor amiga, Hermione. Sonriendo, como siempre, dándole ánimos. Suspiró y se acomodó los torcidos anteojos.
-Nada, Ginny, es solo que… hace tiempo no tenemos noticias de Hermione, ¿no?- pregunto mientras la “Señora Potter”, soltaba un bufido de frustración. Volvía a hacerlo… Pensar en ella…
-Harry, Hermione ya es una mujer grande, ya sabe que hacer con su vida, y que decisiones tomar… Además deberías preocuparte también por tu amigo, ¿no?...- soltó mientras se sentaba en el asiento de su lado. Harry estaba a punto de reclamar. Claro que había preguntado por Ron, y a la semana de la separación con su amiga, él ya estaba con su otra amiga, Luna. Ella había sido la razón de su separación.
-Te recuerdo, Ginny, que fue Ron quien dejó a Hermione, fue él quien la dejó destrozada. – Volvían a hacerlo. Discutir por el mismo tema desde siempre, desde la separación, desde hacia un mes; cada cual había defendido a su amiga y hermano. Si, Ron Weasley y Hermione Granger habían terminado su relación de esposos, esto había dejado atónitos a varias personas, quienes creían que eran la “pareja ideal”, pero todo había terminado, esa mentira había finalizado.
-¿Y Rose? A tu hermano no le intereso dejar a Rose sin un padre, ¿no? – Rose, la pequeña niña de Hermione y su amigo. Una hermosa muchachita de cabellos castaños como su madre, y ojos azules como su padre. La ahijada de Harry y Luna. Rose, tenia la misma inteligencia e ingenio que su madre. Harry aun recordaba como la pequeña sollozaba en la cama de sus padres, luego de que Hermione bajo a prepararle comida. Harry había acudido a su casa ese mismo día, el día del divorcio:
-¿Hermione?...- su llamado retumbó en la amplia sala de la casa de su amiga. El comedor estaba intacto, muy bien ordenado, y a total oscuras. Los blancos sillones estaban como siempre… No parecía una zona de discusión, le sorprendió, ya que cuando Ron y Hermione discutían, siempre terminaban desordenando la casa entera, o, rompiendo algo. -¿Hermione?... ¿Rose?...- siguió con el llamado. Hubiera sido mejor ir con Ginny, como ella le había dicho; “pero es que ella quería ir una semana después” pensó con desesperación. Le preocupaba demasiado Hermione, como para esperar una semana entera. Seguramente estaba en su cuarto. Con algo de timidez avanzo unos pasos. Pero la calida, y sin embargo tomada voz de su eterna amiga, lo llamaba. De pronto las luces de la sala se escendieron.
-¿Harry?- el ojiverde le devolvió la mirada, y vio una Hermione con los ojos rojos e hinchados, su nariz también estaba hinchada. Y sus labios, como siempre rojos, pero esta vez era un rojo de dolor. Un rojo de llanto.- Oh, Harry… Te necesito tanto…- sollozó, mientras corría como una niña hacia su mejor amigo. El ojiverde la abrazó fuertemente. Demostrándole que estaba junto a ella. Que no debía llorar más…
-Shhhh, tranquila, Herms, aquí estoy…- le dijo, mientras escuchaba en su cuello como los sollozos de su amiga le destrozaban el corazón. Mientras sentía como sus lágrimas recorrían su clavícula, y mojaban su camisa, de color azul. [i]“Idiota Ron” pensó con pesar, mientras la llevaba a recostarse en el sofá.
-Lo… lo siento… tanto Ha… Harry, es que… no sabes como me duele… además Rose… Rose esta tan mal…- decía mientras los sollozos y los hipidos le cortaban a mitad de frase. Harry frunció el ceño con preocupación y tomó la mano de su amiga. De su Hermione.
-Tranquila… No te pasara nada… es mejor que zanjen el asunto así y dejaran de pelear y lastimarse ambos…- le dijo mientras miraba los ojos miel de su amiga. Esos ojos que habían llorado con él, que habían reído con él, los cuales habían crecido junto a él.
Recordó que hasta había llorado por esos ojos. Por que él, Harry Potter, se había enamorado de Hermione Granger… Tal vez el tiempo consiguió borrar al menos la mitad del sentimiento, pero en ese preciso momento se dio cuenta de que no era así…
-¿Mamá?- llamó la pequeña Rose desde el umbral de la puerta que conectaba el comedor con el pasillo hacia las escaleras.
-Rose, querida, aquí estoy…- susurró Hermione levantándose de su asiento, y yendo hacia el encuentro con su hija. –Saluda a Harry, querida…- le pidió mientras se enjuagaba las lagrimas con un pañuelo. Cuando la luz dio en los rostros de la hija y la madre, Harry sintió una opresión en el corazón. ¿Cuándo Rose Jane Granger había crecido tanto?... Ese era el rostro de la niña de la cual se había enamorado. Una pequeña niña de doce años, con ojos color azul, como los de Ron, y el cabello como Hermione, la nariz, la forma de sus manos, de caminar, y de su boca. Sacudió la cabeza, miro a Hermione, y vio que ella sonreía, eran idénticas… ambas hermosas, pero nadie ocuparía en su corazón el lugar que Hermione tenía.
-Hola, tío Harry…- saludó la niña con voz tomada y triste. ¡Cuánto hubiera dado porque esa pequeña lo llamara “Papá” y no tío, porque tuviera sus orbes de color verde esmeralda, y no azul. Por estar al lado de su Hermione!... Pero el recuerdo de su hijo James llenó su memoria. No podía… no podía hacer lo mismo que Ron…
-Hola, Rosie… ¿Qué tal las cosas en Hogwarts?- preguntó intentando no formular la típica inquisición del “¿Cómo estas?”. La niña ladeó la cabeza y levantó los hombros. ¿Dónde quedo su vivaz ahijada?. Miró a su amiga y vio como una lágrima resbalaba de su mejilla. Él se acercó y con su pulgar la secó…[/i]
- Por favor, Harry… “esa” ya te ha llenado la cabeza de tontas ideas… Claro que a Ron le importó su hija, pero él actuó por amor…- dijo Ginny mientras fruncía el ceño y agradecía que James estuviera en pleno ciclo escolar. Odiaba que su hijo sufriera las típicas discusiones que tenían ella y Harry. Pero es que era tan desesperante no poder sacar a Hermione de una vez por todas del maldito lugar que Harry le había dado en su corazón. Un lugar, que por cierto, la pelirroja sentía que era mucho mayor que el suyo mismo.
-Y por amor se casó con Hermione? Además, no la llames mas así, ella tiene un nombre, y es mi mejor amiga…- recalcó mientras levantaba de a poco la voz.
-¿Tu amiga? ¡Y yo soy tu mujer! A la que aceptaste en matrimonio, de la que te has enamorado, y a la cual besaste con amor por vez primera… - Ginny ya decía cosas incoherentes, pero la desesperación le embargaba. Ella sabía que su esposo estaba enamorado de su mejor amiga, lo sabía desde siempre… todos los habían tildado de la “Pareja de Hogwarts” y se llevaron una decepción al ver que terminaron con distintas parejas. Luego los favoritos siempre fueron Ron y Hermione. Pero siempre ella, Hermione.
Harry chasqueó la lengua con impaciencia. Odiaba cuando Ginny actuaba así, como una adolescente celosa de su novio. Aunque no podía reprochárselo. Él estaba enamorado de Hermione, y no sabia porque aun hacia sufrir a Ginny así, ella no se lo merecía. Lo único que había hecho mal, era haberse enamorado de un hombre equivocado. De un hombre enamorado de otra persona.
El ojiverde se levantó de la mesa con parsimonia. Ginny a su lado lucía algo serena, luego de haber gritado un poco.
La mente de Harry volvió al pasado, pero no hace un mes, sino hace más de 20 años atrás.
-Harry... ¿estas bien?- le preguntó la suave y preocupada voz de Hermione, mientras el muchacho miraba con tristeza la centellante luz gris del Lago Negro de Hogwarts. Sirius. Sirius se había ido para siempre, no lo podía soportar, aunque intentaba pensar en algo más, no concebía aun la falta de su padrino. Lo mas parecido a un padre que tuvo en su vida.
Suspiró, y sin encarar a su amiga, que se estaba sentando a su lado, respondió:
-No, Hermione… me siento culpable. Fue mi culpa de que tú y Ron estén así. – señaló el pecho de su amiga con la barbilla, que estaba resguardado bajo la túnica del colegio. Lo tenía vendado, luego del hechizo de Dolohov. La castaña no recordaba nada, pero aun así se sintió mal por la culpa que su amigo llevaba encima. Le sonrió dándole ánimos, y le tendió su mano.
El muchacho la miró, y le devolvió el gesto, aunque no con la vida como la que ella tenía. Pero no era solo la muerte de su padrino lo que lo abrumaba. Sino que también le preocupaba lo cerca que había estado de perderla, de perder su cielo. La horrible sensación de verla inconsciente en el frío suelo del Departamento de Misterios, regresó a él. Casi la podía ver pálida, pero caliente. Volvió a suspirar y tomó la suave mano de la chica. No podía creer que todavía seguía enamorado de Hermione Granger. Pero ¿y ella? No lo sabía, y tal vez nunca lo supiera.
La fuerte luz del sol de Octubre, era algo raro, jamás había sucedido que el astro más grande centelleara así en esas fechas. El ojiverde se sentó bajo el árbol de su extenso patio, como un niño regañado.
Su hermosa casa en el Valle de Godric era totalmente cómoda, tranquila y tenía un enorme jardín, donde siempre jugaba con su hijo al Quidditch. Pero algo no lograba hacerlo feliz.
Había algo en su vida que le decía que no estaba completa. Hermione. La frustración lo volvió a embargar, mientras recordaba los ojos café de su querida amiga. No podía soportarlo.
Toda persona tiene límites, y ese amor ya estaba rompiendo los suyos. No le importaba si Ginny se enojaba con él. No le importaba si los Weasley lo tomaban como un hipócrita, como un maldito cerdo.
Ellos no iban a poder criticar, su propio hijo se había comportado como un idiota. Además la excusa con la que salvaban la situación y la discusión, siempre era que el amor que el pelirrojo tenía hacia Luna era mucho más grande que estar atado a la persona incorrecta toda una vida.
Pensó en lo irónico de la situación. Se quejaba de Ron, pero ¿podría resistirse a actuar como un estúpido? ¿Tal y como él había hecho? Suspiró, mientras la tristeza lo llenaba. Se reprendía por haber estado con Ginny sin sentir amor. Se reprendió por no tener el valor suficiente como para encarar a Hermione. Se reprendió por dejar que el amor se le escapara de las manos.
Debía hacer algo. No podía dejar pasar más tiempo. Ya podía sentir el aroma de Hermione en su cuello, ya podía sentir sus calidos labios. Sabia que si estaba con su Hermione, iba a encontrar su verdadero yo. No podía alejarse más. No podía dejar que el tiempo se le volviera a escurrir.
Pensó en unos 20 años adelante. No iba a ser lo mismo. Nada iba a ser igual. La podía ver a ella con nietos, se podía ver a él con un James auror. Negó. No quería ese final, quería ser comido por los gusanos al lado de la castaña, quería morir junto a ella, con su mano encerrado en la suya, quería que lo enterrasen en la misma tumba. Sonrió, mientras imaginaba su “final feliz”. Un final que le gustaría que se hiciera realidad.
Al entrar en la casa, la pelirroja estaba sumida en sus pensamientos, con el rostro lleno de preocupación. Se preguntó el porque de esa actitud, y una enorme culpa lo invadió. ¿Y Ginny? ¿Que seria de ella? ¿La madre de su hijo? No seria justo. Claro que no, pero no podía soportar durante más tiempo ese maldito martirio.
Un enorme nudo en su garganta, lo quemaba, se acercó a ella y la abrazó. La abrazó como si fuera una amiga, como si fuera la razón de existencia. Sabia que era lo correcto, y que no… Cerró los ojos con tristeza y la sostuvo entre sus brazos durante todo el día, intentando descifrar el porque de las cosas, mientras su mujer lloraba junto a él. La separación, no era lo más sano. Harry le sonrió, y la sostuvo a su lado.
Veinte años mas no cambiarían nada, o posiblemente si, pero no estaba en él saberlo.
20 años después:
Han pasado más del tiempo necesario como para darme cuenta de las cosas. Mi razón me decía que lo mas sano era separarme, que no fuera un estupido, que te cuidara desde un marco lógico. Que solo fuera tu amigo. Veo tu cabello entrecano. Siempre magníficamente enredado, con ese toque café y chocolate, pero es tuyo. Y todo lo que sea tuyo, para mi es lo mas hermoso del mundo.
Que linda que estas… Sigues siendo ese caramelo que encontré a los once años.
Aun no concibo esta frustrante decisión, esta rara separación, pero es mentira que el tiempo cura todas las heridas. Al menos no curó las mías.
¿Ginny? Bien, gracias. Ella esta aprendiendo de Molly la cocina casera, quiere ser la mejor madre del mundo, pero no se lo veo muy fácil. Hay algunas mejores, hay madres que mueren por sus hijos, hay madres que logran contenerlos a todos sus niños en un ambiente ameno, aunque la realidad sea cruel con ellos, y hay otras, como tú, que logran hacer feliz a una hija con lo poco que tiene, logra darle todo el amor que le corresponde.
¿Sabes que te admiro, Hermione? Aun no puedo creer que estés a mi lado. Sigues siendo esa leal amiga, asumiste que las cosas no eran fáciles, y aun así sonríes, sonríes y me alegras el día.
Como crecen los niños, ¿no? Pero nuestro amor también creció, bueno, al menos el mío si… Sigues siendo mi bomboncito, sigues siendo mi razón de ser.
Todavía no puedo creer que hayan pasado varios años. Ver a esa pelirroja a mi lado todas las mañanas me alegra, pero estoy seguro de que si fueras tú, mi vida seria completa.
No es que quiera molestarte, Hermione, pero me es imprescindible decirte estas cosas. Me es imprescindible decirte que te amo, con cada parte de mi alma, con cada cana blanca que ves en mi cabello. Y soñar un poco contigo, donde nos amamos sin barreras…
Y ha pasado mi hora… me robaste mis años, mi corazón, mi vida… Te hiciste parte de ella, y aun así estamos separados, la vida es cruel, no quiere dejarme ir junto a ti. Pero esta es mi realidad. Aceptaría verte aunque sea solo unos minutos en mis brazos feliz. Tú sabes que cambio a toda esta familia por un segundo contigo, que soy capaz de dar mi vida, con solo verme reflejado en tus ojos, solo con que amanezcas junto a mi cada día de lo que me resta de vida. No me importa terminar en un geriátrico, ni en el mismo cementerio, menos en el mismo ataúd. Suena morboso, ¿pero sabes que ese siempre fue mi sueño?
Bueno, Hermione, te dejo en paz. Solo quería que supieras que estoy en plan de la felicidad, pero me hace falta estar junto a ti para serlo.
Espero que seas feliz, mi querida, espero que seas la misma de siempre.
Y si te veo… tomare una botella y jugare a la botellita contigo…
Te ama eternamente…
Harry…


♥ LIZ ♥



