Y, por supuesto, todos los maravillosos personajes que aquí aparecen son de JK Rowling.
Bueno, espero que os guste.
PD: es capítulo tiene una escena ligeramente hot
PRÓLOGO
Las gotas de lluvia golpeaban su cara, mezclándose con sus lágrimas, y empapaban su pelo y su ropa. Llevaba esperándolo mucho tiempo, demasiado quizá y estaba claro que no iba a ir. Su corazón le había pedido a gritos que le diera una oportunidad de llegar y explicarse. Pero no, ya era tarde. Muy tarde. Lo había preparado todo, día justo, lugar apropiado. Y se había olvidado...
Lily se levantó, se metió en su coche y se alejó de allí todo lo rápido que podía ir con la lluvia. No quería pensar, no quería sentir la traición una vez más. Tonta, tonta, tonta. ¿Por qué se había dejado engañar por él? ¿Por qué había confiado en sus promesas? ¿Por qué, por qué, por qué?
Llego a casa empapada, encendió las luces y se metió en la habitacióm, dispuesta a darse uan buena ducha de agua caliente. Pero un ruido la alarmó. Sacó la varita. ¿Era posible que alguien hubiera burlado el encantamiento anti-intrusos? Pasos que se acercaban.
-¿Quién hay ahí?
-¿Lily?
-¡Sirius! ¿Qué haces aquí? Casi me matas del susto...
-Lo siento, Lils. Estaba trabajando y necesitaba unos papeles de James...y como tengo llaves pensé...Por cierto, ¿no deberías estar con James?
Lily sintió que las lágrimas se reagrupaban en sus ojos y se lanzó a los brazos de Sirius.
-No ha venido, Sirius. Me ha fallado. Otra vez. No aguanto más...
-Lily, no te pongas así...seguro que estaba...
-…pasándoselo de maravilla con alguna camarera en un pub. Como si lo viera. No sé para que sigue conmigo si…no me quiere.
-Escúchame Lily, James te quiere. Mucho. Es sólo que…necesita que alguien le recuerde lo perfecto que es. Vamos a hacer una cosa-dijo Sirius, mientras que con una floritura hacía aparecer dos copas y una jarra de whisky de fuego-Aunque dicen que no es solución a los problemas, vamos a tomar algo ¿te parece?
Lily, sin esperar siquiera a que Sirius sirviera en la copa, cogió la botella y se la llevó a los labios.
-A ver si me emborracho y no recuerdo nada de hoy...sería lo mejor...
-Lily...
Lily lo miró y Sirius vio caer las lágrimas por las mejillas de Lily. Las secó suavemente con su dedo.
Los instantes siguientes fueron muy confusos para ambos. Sin darse cuenta se habían unido en un beso, muy suave al principio pero que fue cobrándose de alcohol que ambos habían consumido esa noche, del dolor de Lily, de la soledad de Sirius…
Sin saber cómo, Sirius estaba en la cama sobre Lily, besándola con desesperación. Le fue desabrochando los botones de la blusa mientras que la pelirroja introducía las manos bajo la camiseta de Sirius, acariciando su perfecto torso. Sirius terminó de desabrochar la blusa de Lily y, de un tirón, se la sacó. Bajó con sus besos por el cuello de Lily, su clavícula…hasta llegar a sus pechos. El sujetador entorpecía su paso así que lo quitó y siguió adelante. Lily gimió al notar el contacto de la lengua de Sirius con sus pezones. La pelirroja no se quedó quieta, quitó la camiseta de Sirius y besó todo lo que tenía delante. Los músculos del moreno eran dolorosamente parecidos a los de James, por lo que la chica siguió bajando hasta el cierre de sus pantalones. Los desabrochó de un tirón y, con la ayuda de Sirius, los dejó fuera de combate. El chico trazó con sus manos el recorrido que sus besos acababan de hacer, parándose en la falda de Lily. Buscó el cierre y, cuando lo encontró, lo abrió y se la quitó. La chica arqueó su espalda al notar las manos de Sirius recorriendo su intimidad, sobre las braguitas de encaje. Dejó escapar un grito, ahogado por los labios de Sirius, que había vuelto a posarse sobre los de ella. A partir de ahí todo ocurrió con mucha rapidez. Se despojaron de las últimas prendas que quedaban en sus cuerpos. Sirius se acercó más a ella y la penetró. Primero suavemente, después con fuerza. Cuando Lily alcanzó el clímax, Sirius la sintió gritar:
-Oh, James…
Sólo entonces se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Quiso parar pero ya no había vuelta atrás. Ya lo había hecho. Se había acostado con la novia de su mejor amigo.
Ambos cayeron rendidos después de aquello. El cansancio y el alcohol pudieron con ellos.
Mientras tanto, afuera la lluvia era intensa, como un presagio de lo iba a pasar.
Muy lejos de allí, a la mañana siguiente, James Potter se despertaba con un terrible dolor de cabeza. Anoche había salido con Remus y Peter hasta altas horas de la noche, y no había quedado ninguna bebida alcohólica sin probar por ellos. Cuando se dio cuenta de que no estaba en el dormitorio que compartía con Lily, se levantó de golpe. Miró a su alrededor. Vio unas paredes decoradas con un papel de flores espantoso, una televisión muggle que funcionaba con monedas, un calendario colgado de la pared, y una puerta que debía de conducir a un baño. Parecía un motel barato. Encontró a Peter vomitando en el baño-nunca había aguantado bien el alcohol-y a Remus durmiendo en la alfombra. Lo despertó.
-Remus, ¡Remus!
-No grites James, te he oído a la primera-dijo el aludido levantándose-¡Merlín! ¡Qué dolor de cabeza!
James se acercó a él y lo asió con desesperación.
-Tú fuiste el que menos bebió. Por favor, por favor, dime que recuerdas cómo diablos llegamos aquí.
-Vagamente…recuerdo al dueño del local cargando con nosotros hasta un coche…y dejándonos en el motel más barato que encontró.
-¿Sin ninguna mujer?
-No, solos tú, Peter y yo.
-¡Menos mal!
En ese momento Peter salió del baño con una pinta horrible.
-¿Por qué armáis tanto jaleo vosotros dos? ¡Me va a estallar la cabeza!
-Lo mejor será tomar unos cafés bien cargados y volver a casa. ¡Lily me va a matar!
Lily. Remus se fijó en el calendario que había mal colgado en la pared. Estaban a quince de febrero.
-¡Oh, no James! ¡Oh, no!-exclamó Remus.
-¿Qué ocurre?-preguntó éste, alarmado.
-Ayer fue catorce, James. ¡Catorce de febrero! ¿Tú no tenías una cita con Lily?
-¡Mierda, mierda, mierda! ¡Es verdad! La he fastidiado por partida doble. San Valentín y nuestro aniversario…
Y, sin una palabra más, James se desapareció de allí.
Se apareció en la puerta de su casa y la abrió, sin ser consciente de la sorpresa que le aguardaba al final de las escaleras.
Espero algún post







