"El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor DannyGrint » Dom Ene 15, 2012 4:34 am

J-O-D-E-R. TU CAPITULO ME DEJO TOTALMENTE ANSIOSA D: SDKLJFKLS ¡QUIERO MÁS! Y por favor... no abandones la historia u.u te apuesto a que muchas chicas leemos la historia, aunque tal vez no podemos dejar comentarios por tiempo o cosas asi u.u, pero no la dejes please, no la dejes. La de Golpe de suerte la deje por un tiempo proque queria concentrarme en PD, y pus comencé otra historia... pero lo más pronto posible la continuo y le sigo con capitulos :3 ¡SUBE MÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAS!!
Ron y Hermione estaban exhaustos y necesitaban descansar… esa noche, sin duda había sido inolvidable.

I love you. I really do.



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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor Yaem_Gy Weasley » Dom Ene 29, 2012 12:09 am

HOLAAAAA:

¿Como están?
Bueno, después de varios días alejada de la página he retornado con un nuevo capítulo.
Este es muy especial y les advierto que es un poco violento. Pero espero haber plasmado la intensidad del momento.

Un Saludo enorme

Yaem (violenta) GY Weasley
Les dejo el temazo del capìtulo con el cual me inspiré para escribir."Behind Blue eyes" en la versión de Limp Bizkit.
http://www.youtube.com/watch?v=zGfGGLde ... re=related

P.E: Les aviso que además he empezado otra historia por si tienen ganas de leerla. Se llama "Frente a las Puertas de Vagón". Es muy distinta a lo que he leído y les pido que se lean los dos primeros capítulos de una sola vez, así la podrán entender.

_____________________________________________________________________________________________________________________________
Expulsión, Encierro y Exilio

El ruido le hizo saltar en la cama. Parecía como si una bomba hubiese caído en medio de su sala. Por instinto tomó su varita con la mano derecha y el vientre de su esposa con la izquierda.

-Draco ¿Qué pasa?- Le dijo su mujer asustada mientras buscaba su propia varita.

-No sé… Pero sea lo que sea, tú te quedas aquí… y si grito te desapareces-

-¡No! ¡No me voy sin ti!-

-No me deso…-

-MALFOY… MAL NACIDO… VEN AHORA… ¡¡AHORA!!-

Al escuchar ese grito, Draco Malfoy sintió que los bellos de la nuca se le erizaban. Era Weasley, le estaba buscando furioso, pero… ¿Por qué?

-Quédate aquí Astoria. No bajes por nada en el mundo- Y se puso su bata para bajar las escaleras.

-¡No, Draco! ¡Ese loco te quiere matar! -Le detuvo su esposa desesperada- No te dejaré bajar-

-¡No me hagas las cosas más difíciles, Astoria! ¡Si no bajo pronto ese infeliz puede llegar hasta aquí y puede lastimarte!- y zafándose del agarre de su mujer Draco caminó presuroso para saber en qué nueva desgracia había caído bajo los ojos de Weasley.

No alcanzó a poner un pie en el primer piso de su residencia cuando Ron le lanzó un Expelliarmus que él pudo desviar a tiempo. Se lanzó al suelo e invocó un protejo para esquivar los hechizos que Ron le lanzaba sin parar.

-¡¡Por Merlín y todos los magos!!¡¡¿ Qué demonios te pasa, Weasley?!!-

-TRAIDOR… ME ESTABAS TENDIENDO UNA TRAMPA- y un reducto rebotó en el escudo protector de Malfoy.

-¡¿Qué?! ¡¡Yo no te he traicionado!! ¡¡Jamás lo haría!!-

-Si claro- Masculló el pelirrojo- entonces ¡¡¿Se puede saber con qué propósito me dejaste esa carpeta en el escritorio hoy?!!-

-Lo que quería era demostrarte mi lealtad, Weasley- dijo aturdido el rubio. Su rostro expresaba una evidente contrariedad.

-MENTIROSO- Le gritó Ron acercándose al rincón en el cual Draco se parapetaba- ¡¡Eres un maldito mentiroso y te voy a matar!!-

-NO PUEDES… MORIRIAS-

-NO ME IMPORTA-

Y Ron lanzó un pesado esquinero sobre el rubio, quien tuvo que rodar por el suelo y correr para poner distancia.

-¡¡No te he mentido!! ¡¡He sido completamente honesto!!-

-¡¡¿A sí?!! ¡¡Entonces, por qué no me dijiste que Lestrange es el nuevo líder de los mortífagos!!-

-¿Cómo te enteraste?- dijo Draco aterrado. Había barajado decírselo en el momento de entregarle la carpeta, pero prefirió que Ron lo averiguara en el transcurso de la investigación pues había considerado demasiado peligroso delatar tan evidentemente a su tío político.

-Ahhh… entonces si lo sabías… desgraciado. Te presentaste en mi despacho como un inofensivo cordero y lloraste sobre arrepentimientos y de hijos y todas esas estupideces. Así creíste convencerme para recibir tu "desinteresada información". Y con eso me llevarías directo a la trampa. Eres una mierda-

-Está bien. No te dije lo de Lestrange porque temí delatarme demasiado. Ahora tengo una familia propia y no quiero arriesgarla. Esperaba que lo averiguaras solo-

-Claro. En el momento en que Lestrange me lanzara un Avada, ¿cierto?-

-¡No! Te juro, Ron que yo no te he traicionado-

-¡¿Aun piensas que te voy a creer?!- La varita de Ron se movió con ligereza y Draco saltó por los aires hasta aterrizar junto a un muro- ¡¡Ahora si vas a conocer la ira del cazador!!-

Pero no pudo hacer mucho más. Un sillón voló en su dirección y Ron apenas tuvo tiempo para esquivarlo. Se levantó y apuntó a su nuevo enemigo listo para mandarlo lejos.

-Reduc…-

-¡NO! Ron… te lo suplico, no- gimió Malfoy.

Astoria Malfoy había desobedecido a su esposo y atacado a quién lo lastimaba. Y ahora se había interpuesto entre víctima y victimario.

-¡Aléjate de mi esposo! ¡O te juro que él que va a morir serás tú!- gritó protegiendo a su marido como una víbora de Coral protegiendo a su compañero.

-No me hagas reír, mujer- sonrió irónicamente el pelirrojo frotándose un hombro- No durarás ni diez minutos si peleas-

-¡Ron! Por favor… a mi hazme lo que quieras. Pero a ella no la toques- y trató de cubrir con su cuerpo a su mujer.

-Ahora sabes lo que se siente, Malfoy. Ahora sabes el horror que viví esa noche. Que fácil sería matarla de un solo hechizo, aunque yo muriera por ello. Mi tormento terminaría… pero el tuyo daría comienzo-

-No Ron… mátame si quieres pero a ella no. Mi bebé crece en su vientre-

-¡No, Draco! ¡No le digas eso! Si a ti te pasa algo me muero- y la bella Astoria comenzó a llorar apretando a su esposo e intentando alejarlo del peligro.

-Astoria, por Merlín. ¿Por qué me desobedeciste? ¿Qué no entiendes que Weasley está loco? ¿Qué no le importa nada ni nadie?- Le dijo el hombre tomándola del rostro con ambas manos- Vete. No interfieras más. Esto es entre Weasley y yo-

-Escucha a tu marido, mujer. ¿No oíste que estoy loco? Yo vine por él, pero si quieres interponerte no me dejarás más remedio-

-¿Te escuchas, Ron?- le dijo Draco mirándolo de pronto- suenas como Voldemort. A él no le importó pasar por sobre el cuerpo de la madre de Harry para matarlo-

-No… me… compares… con este maldito. Solo estoy cobrándome venganza. Tus amiguitos tienes cercado a mi pequeño James y a mi hermana que espera otro bebé de Harry. Ellos no tendrán piedad de ellos. ¿Por qué tendría que tenerla yo con tu bastardo?-

-Porqué eres un Gryffindor, Weasley. Y un Gryffindor nunca haría una bestialidad como esa. ¿De verdad lastimarías a un pequeño que aún no nace? ¿Crees que sacarías algo con ello? Además, si nos haces algo a mí y a mi familia, no evitarás que los mortífagos se ensañen con tus niños. Morirías y ellos quedarían vulnerables. Y Potter no daría abasto para protegerlos-

Ron entonces comenzó a procesar las palabras que Malfoy le dijera. Y odió admitir que el rubio tenía razón. Se estaba dejando llevar por la furia y no había analizado la situación. Su muerte sería un regalo para sus enemigos y eso arrastraría sus queridos niños al infierno.

-Condenado Hurón. Siempre encuentras la manera para que no te mate-

-Solo te estoy diciendo verdades, Comadreja. Ahora quiero saber porque me estás acusando de traidor-

-Uno de tus compinches me ha estado siguiendo. Lo atrapé esta noche. Me confesó que Zabini no está en Bosnia donde yo creía, que me estaban preparando una emboscada. Que tú sabías todo- le gruño enseñándole los dientes.

-Ahora entiendo. Por eso me mandaron decir que enviara algunos objetos de Zabini a Sarajevo. Me extrañé porque él no está allá. Me exigieron rapidez en el envío. Las cosas eran el señuelo para atraparte. ¿Pero cómo se enteraron que estabas ya tras la pista de Zabini?-

-Hay un traidor en el departamento de Aurores-

-¿Qué? ¡Entonces mi familia ya corre peligro! Ellos no demorarán en enterarse que estuve en tu despacho hoy. Atarán cabos… Estoy perdido-

-Foster no sabe que fuiste a mi despacho hoy. Pero el maldito que está afuera sí. Se supone que me voy a Bosnia en dos días. Pero dada la situación creo que no podré visitar ese simpático lugar-

-¿Y la carpeta? ¿Qué hiciste con ella?-

-Quedó en el mismo lugar donde la dejaste-

-No- susurró Draco- ¡¡Debiste tomarla!! ¡¡Leerla!! ¡¡Si lo hubieras hecho desde un principio ya hubieras descubierto que Zabini está con Rodolphus. Que están preparando la nueva revolución. La Europa Oriental no ha olvidado sus sueños de pureza de sangre, Comadreja. Los hombres más importantes de las naciones del Báltico y la vieja Rusia solo anhelan levantarse y derrocarnos. Muchos mortífagos huyeron a esas tierras y son financiados por las mayores fortunas de esa región. Fue así que Zabini se rebeló hace un año. Financiado por los Búlgaros. Y allí se esconde ahora. Su intento de rebelión fue un ensayo para ver cómo reaccionaba el ministerio. Lestrange se echó a todos en el bolsillo y es tratado casi como a un Dios. Es un remedo de Voldemort… pero interpreta muy bien su papel-

-¿Bulgaria? Pero si los búlgaros siempre nos han demostrado lealtad. Siempre estuvieron dispuestos a entregarnos información y ofrecieron su ayuda en lo que deseáramos- dijo Ron estupefacto.

-Y así los han estado engañando todo este tiempo. Su ministro apoya la causa de Lestrange y tiene gente muy poderosa e influyente que maquilla la imagen de su nación. Pero todo es una mentira, Ron.-

Ron se llevó las manos a la cabeza. No pensó recibir tanta información en tan poco tiempo. No podía creer que los búlgaros les estaban viendo la cara desde quizás cuantos años. Pero si Harry había sido invitado a esa nación para dentro de tres meses más con el propósito de estrechar vínculos entre ambas policías mágicas… eso… era otra trampa.

-¿Hace cuanto tiempo que sabes todo esto?-

-Solo hace un año. Cuando Zabini se rebeló. Yo estaba recién casado y utilicé la escusa de mi luna de miel para escapar del conflicto. Pero nos presionaron. Mi padre no pudo soportar más odios y enfermó al mes que estallara el conflicto, lo sabes. Pero aun así no pudimos deshacernos de los lazos que nos ataban a ellos. Para ellos nosotros somos parte del apoyo que tendrán una vez que invadan Inglaterra. Yo me asusté. No quería vivir otra guerra. Ahora tenía mucho más que perder que la vez anterior y poco a poco comencé a reunir pruebas para ti. Y No niego que utilicé mis contactos para ello. Todo lo que necesitas está en esa carpeta. Datos, direcciones, nombres…-

-O sea que me hiciste el trabajo-

-Podría decirse que sí. Y se suponía que tú ya deberías haber leído todo. Si ahora ellos entran a tu despacho descubrirán mi traición y vendrán por los míos-

Ron comenzó a dimensionar lo grande que era esa bola de nieve. Se mordió los labios y se tapó la boca. ¿Cómo había dejado semejante información desprotegida? ¿Y si Foster ya había entrado a su despacho? Pero… ¿Qué iba a saber él la importancia de la famosa carpeta?

Tomó su varita y Astoria en un acto reflejo se puso otra vez entre ambos hombres. Ron sonrió al verla e invocó su patronus.

-Ve y dile a Harry "Si no estás aquí en cinco minutos, te juro que mato a Malfoy"-

No pasaron ni tres minutos. Harry apareció corriendo por la destrozada entrada con la varita en alto y quedó perplejo al ver a Ron sentado en la escalera pegándose con la varita en la frente mientras Draco y su esposa se abrazaban acurrucados y apoyándose de un pilar.

-¡¡¿Qué demonios pasó aquí?!!-

-Tu amigo que le gustan las visitas sorpresa-Dijo Draco entre los brazos de su esposa.

-¿Estás bien? ¿Están los dos bien?-

-Están vivos, Harry. Deberías estar satisfecho por ello- gruño Ron.

-¿Quién es el tipo magullado en la entrada?-

-Un espía- dijo Ron- Me ha estado siguiendo y se ha estado contactando con Foster. Ambos son mortífagos y están bajo las órdenes de Lestrange-

-¿estás seguro? - Dijo Harry- No puedo creerlo. Foster es un gran tipo, él…-

-Es un fraude, Harry. Nos ha estado viendo la cara desde un principio. Ya me parecía que tanta zalamería contigo era sospechosa-

-¿y qué tienes que ver tú con eso Malfoy?-

-Mi escolta lo nombró. Así me pude enterar de muchas cosas-

-¡¡Viniste a atacarlo, Ron!! ¡¡Debiste ir por mí y…-

-¡¡No tenemos suficiente tiempo Harry!! ¡¡Dentro de una hora ese idiota que está afuera debe rendir cuentas en su cuartel y si no aparece James, Ginny y el bebé serán asesinados!! ¡¡Me preparan una emboscada en Bosnia!!¡¡Preferí venir aquí solo mientras tú los ponías bajo resguardo!!-

-¡¡Sabía que tú sed de venganza arrastraría a mi familia!! ¡¡Te lo advertí!!-

-¡¡No sacamos nada con recriminaciones!! ¡¡Hay que pensar algo y pronto!! ¡¡¿Ginny y el niño están a salvo?!!-

-Sí. Y ni a ti te diré donde. Ahora quiero la historia completa ¡¡y rápido!!-

Atropelladamente Ron y Draco le fueron contando todo lo sucedido a Harry. Mientras hablaban el Elegido se fue poniendo más y más pálido y miró con profundo resentimiento a su amigo de tantos años. Para cuando los hombres terminaron de hablar, Harry se tomaba la cabeza con la mano izquierda mientras se apoyaba en el muro con la derecha.

-… Y todo está en esa carpeta, Potter. Pero Weasley la dejó a su suerte en su despacho-

-No me dijiste nada de esa carpeta. ¿Te das cuenta en el lío que estamos metidos por tu culpa?-

-¡No creí que la maldita carpeta tendría valor! ¡Y no me eches toda la culpa! ¡Ellos quieren matarme para que no esté aquí cuando empiecen su ataque!-

-Que hago.. que… - comenzó a susurrar Harry- No podemos delatarnos ahora… ellos nos atacarían en los que más queremos… Solo queda una cosa… solo una-

Los tres seres que le acompañaban en la habitación le miraban expectantes. Harry suspiró hondo y miró a Ron profundamente a los ojos.

-Tengo que sacarte del escuadrón de Aurores y te encerraré en Azkaban por abuso de poder-

-¿QUÉ?- Gritó Ron encolerizado.- NO PUEDES HACERME ESO-

-No me dejas otro remedio. Tú te has estado buscando tu expulsión desde hace años. Y mi paciencia se acabó-

-¡¡No te atrevas Potter!! ¡¡¿No te das cuenta que si me encierras te quedas solo en esto?!!-

-¡¡Tú me metiste en este problema!! ¡¡Ya no puedo hacer oídos sordos de tus arrebatos!!-

-¡¡Pero debo ir por Lestrange!! ¡¡Debo atraparlo!!-

-¡¡No puedo arriesgar a más gente, Ron!! Te encerraré en Azkaban en absoluto aislamiento. Solo gente de mi confianza se encargará de ti- Dijo analizando los pasos que tomaría.

-¡¡Por culpa del imbécil en el que confías todo se armó!! ¡¡Eres un idiota!! ¡¡No te dejaré que me quites mi venganza!!-

-¡¡Pues lo haré, Ron!! Estás expulsado del escuadrón de aurores. Así no podrás ir a Bosnia-

-¡¡ni pienso ir!! ¡¡Yo me voy a Bulgaria!!-

-¡¡No!! ¡¡Ron Weasley se va a Azkaban!!- respondió el pelinegro.

Y en menos de tres segundos Harry Potter estaba apretado contra la pared mientras Ronald Weasley le comenzaba a estrangular. Ron había perdido el control por completo y su mano cada vez atenazaba más la garganta de su amigo.

-WEASLEY… NO… ¿QUÉ HACES?- Gritó Draco sorprendido- ES POTTER, TU AMIGO DE TODA LA VIDA-

-No me vas a impedir que haga lo que quiera- decía el pelirrojo con los ojos inyectados en sangre- No me quitarás esto… esto no- gruñó

Harry se debatía mientras Ron le ahogaba. Astoria lanzó un gemido de terror y se apoyó en el muro parea no desfallecer. Draco, desesperado trató de apartar a Ron, pero el pelirrojo estaba fuera de control. Entonces el rubio tomó su varita y la apuntó al victimario.

-¡Expelliarmus!-

Ron salió disparado y se golpeó el cuerpo con el pilar más próximo.

-Accio varita- Lanzó Harry con el poco aire que aún le quedaba. La varita de Ron se le escapó de la mano y fue a parar a la de Harry que luego de tomarla se apoyó en Malfoy para tomar aire a bocanadas.

Ron se levantó e intentó un nuevo ataque, pero Draco lo volvió a lanzar lejos. Harry al recuperarse apuntó la varita de Ron contra él y le miró con rabia y dolor.

-Sabes- dijo con dificultad- No dudaría ahora en lanzarte un Crucios- tragó saliva y aspiró aire- Me quisiste matar… a mí… Jamás lo creí posible. Te volviste loco por completo. Acabas de ganarte otro cargo. Ataque a tu superior. Estarás meses en Azkaban-

-No te dejaré que me hagas esto- murmuró Ron

-Imbécil- dijo Harry- Inmovilus-

Ron quedó completamente inmóvil solo respirando. Harry y Draco se le acercaron y pronto Ron sintió el golpe de puño que Harry le propinaba. Draco, impactado solo atinaba a mirar cómo años de amistad se iban directo al tacho de la basura.

-Ibas a matarme- susurró Harry y las lágrimas asomaron a su rostro- No te importó nada. Ni Ginny, ni tu familia, ni James. ¿Quién hubiera cuidado de todos si los dos moríamos? ¿No pensaste en ello? Estás loco, Ron-

Ron se revolcaba en su rabia y en su remordimiento. Miraba a Harry llorar frente a él y el dolor le invadió el pecho. Su sed de venganza había dominado su razón y había estado a punto de cometer la peor de las estupideces.

-Pues, Ron Weasley será tomado prisionero por abuso de poder, desacato a la autoridad y ataque a su superior. Se le confinará en Azkaban hasta nuevo aviso y queda expulsado del escuadrón de Aurores.- Dijo Harry mirando atentamente los ojos de su cuñado- Así Ron no podrá ir a Bosnia y Lestrange no quedará sobre aviso-

-Pero eso no impedirá que sigan con sus planes. Pueden buscar la manera de matar a Ron en la prisión- dijo Draco

-Estará aislado y solo le atenderá su propio padre. Es al único a quién se lo confiaría. Así ellos siempre creerán que él está allí-

Draco le miró confuso. No había entendido la última oración.

-Sí, Ron Weasley estará encerrado en Azkaban, pero otro hombre viajará a Bulgaria a atrapar a Lestrange. Uno que no tendrá vinculo alguno con el ministerio-

Draco comprendió la idea de inmediato. Ron demoró un poco más en procesarla.

-Haremos el gran teatro de tu encarcelación. Llamaré a todos, incluso a Foster y armaremos un escándalo, Ron. Todos te verán entrar esposado a la prisión. Pero nadie te verá salir de ella. Te pondrás otro nombre y cambiarás el color de tu cabello. Te daré todo el dinero que pueda, pues no podemos disponer de los recursos del departamento de Aurores ya que eso haría sospechar a Foster. Viajarás a Bulgaria y te mezclarás entre los búlgaros. Como se supone que estás en la prisión no tendrás que exponerte en Bosnia y así no tendrás amenaza alguna. Y ellos solo se lamentarán que yo me haya cansado de cubrirte la espalda y te haya sacado del camino. Seguirán con sus planes de invasión mientras tú le respiras en la nuca sin que ellos se den cuenta. Ya tienes experiencia en ello. Y cuando tengas a Lestrange en tu mano me darás el aviso y yo también participaré de la cacería. Se arrepentirá de haber amenazado a mis hijos. Pero deberás controlar tu carácter. En Bulgaria estarás solo y si te descubren yo me haré el desentendido y alegaré que escapaste de la prisión. ¿Comprendiste tarado?-

-Pero no creo que tengas los medios para mantenerlo en el anonimato por demasiado tiempo, Potter- alegó Draco

-Él sabe esconderse, Malfoy. En todo caso tendrá que vérselas. Yo no soy millonario y tendrá que trabajar quizás en algo para subsistir en esas tierras-

-Yo puedo darle una parte de mi dinero, Potter. Para mí es tan importante como para ti que este idiota atrape a Lestrange. Mi familia está en tanto peligro como la tuya. Pero deberemos darle el dinero aquí en Inglaterra, no en Bulgaria. Puedo aparentar tener pérdidas financieras y pasarte el dinero. Tú verías entonces como entregárselo a Weasley sin que nadie lo note en Bulgaria. Si tuviera que trabajar por allá perdería tiempo valioso para acorralar a su presa-

-¿Estarías dispuesto a involucrarte tanto, Malfoy?-

-Ya estoy metido en esto hasta el cuello- Dijo el rubio suspirando- Ahora tenemos que ver cómo hacemos que el imbécil que está afuera llegue a tiempo a su cuartel-

-Sí.- dijo Harry- Pero primero tengo que quitarle el hechizo a este otro imbécil-

Ron pudo moverse en pocos segundos y lo primero que hizo fue darle un par de puñetazos a Harry.

-Para que todos crean en tu mentira, Potter- espetó- Debiste decirme que todo era un plan, estúpido-

-Ya arreglaremos cuentas, Weasley- le respondió el otro- Vamos a ver a tu nuevo espécimen-

Los tres hombres salieron al exterior y allí encontraron al mortifago paralizado que los miraba con odio. Ron lo liberó del hechizo luego que Harry le amarrara las manos y el tipo comenzó a gritar insultos y quejidos de dolor.

-Están perdidos… todos ustedes… Tú Malfoy, eres un traidor. Pronto todos se enterarán y te destruirán por completo-

-Ya Cállate- gruño Ron- agradece que aún estás consciente-

Entonces Draco y Harry comenzaron a examinar las heridas del mago. Descubrieron que tenía varios huesos rotos y el codo dislocado, sin contar los moretones y rasguños que reinaban en el rostro y el cuerpo del mortifago.

-Buen trabajo, Comadreja. Casi lo dejas convertido en puré. Menos mal que tengo una buena provisión de Dictamo. Si no, no sé como hubiéramos podido ocultar tus caricias-

Draco no demoró en llegar con la poción y con Harry procedieron a la curación mientras Ron miraba su trabajo arruinarse. Al cabo de quince minutos el mortifago casi parecía intacto.

-¿Por qué me curan? ¿Qué pretenden?-

Harry le apuntó con la varita y le miró profundamente a los ojos.

-¡Obliviate! Olvidarás todo lo que viviste esta noche y recordarás lo siguiente. Seguiste a Ron Weasley hasta el Caldero Chorreante y le viste beberse hasta el aceite. Salió borracho y empezó a hacer escándalo a cierta distancia de su casa. Comenzó a lanzar hechizos provocando que yo me apareciera en el lugar. Nos viste pelear ya que yo le recriminé su comportamiento y encararle su tortura a los mortifagos que apresa. Luego viste que Ron me empezó a atacar y después de una lucha violenta pude al fin quitarle la varita y esposarlo. Nos seguiste hasta la puerta del ministerio y después decidiste ir a entregar toda la información a tus contactos-

El mago quedó inmóvil y su mirada se perdió en la nada. Entonces Harry le dijo a Ron y Draco que era hora de ir al ministerio para empezar el fraude.

-Draco. Necesito que dejes a este hombre en la puerta del ministerio mientras yo aparento entrar con Ron forzándolo. Así el último recuerdo será real. Te devuelves aquí mientras yo convoco a todos, incluso a Foster. Demoraremos ya que tenemos que interpretar bien nuestro papel. Al llegar al ministerio me escabulliré al despacho de Ron para tomar la carpeta mientras Ron intenta golpear a todo el mundo. Una vez le encierre en la celda volveré aquí para analizar los datos-

-¿Y como se supone que saldré?- preguntó Ron enojado- Se supone que el que debe aprender la información soy yo-

-Poción Multijugos- Dijo Harry- Yo me esconderé bajo la capa de invisibilidad y tú te tomarás la poción y saldrás convertido en mí. Pero el resto te lo digo en el ministerio. El proceso de olvido de este hombre ya casi termina y nuestro tiempo también-

Todo fue hecho como Harry lo planeara. Draco dejó al hombre a prudente distancia del ministerio y se escondió para supervisar que le mortifago viera exactamente lo que Harry quería que viera. Harry y Ron por otro lado, habían comenzado el show gritándose cosas y forcejeando. Harry invocó un Patronus y a los pocos minutos el ministerio hervía de aurores. Ron se agitaba y lanzaba improperios a diestra y siniestra mientras sus compañeros trataban de calmarlo. Harry en tanto salió del lugar y en minutos estuvo en el despacho de Ron. La carpeta estaba intacta en el mismo lugar en donde Draco la dejara y Harry la escondió bajo la túnica. Al volver Harry descubrió a Ron maniatado por completo y a tres o cuatro aurores con los ojos morados y las narices sangrantes.

-¿Qué demonios pasó esta noche, Harry?- Dijo un sangrante Dean Thomas- Ron está desbocado. Apenas pudimos controlarlo entre cinco-

-Está borracho. Eso es lo que pasa. Ya no puedo seguir permitiendo su comportamiento. Foster… ven por favor-

Ron no evitó la mirada de odio hacia el traidor. Cómo se suponía estaba ebrio no tenía que disimular nada. Pero se sorprendió de lo bien que lo hacía Harry.

-Quiero que hagas un expediente del caso. Ron me atacó esta noche. Desobedeció mis órdenes. Quiero que abras una causa por sus exabruptos a la hora de capturar a los prisioneros. Acúsalo de Abuso de poder. Todas sus misiones quedan canceladas ya que… queda expulsado del escuadrón-

Todos en el lugar lo miraron aturdidos. Ron, para poner más dramático el escenario comenzó a insultar a Harry y a lanzar patadas al aire. Foster parecía muy impresionado y tomaba notas apresuradamente mientras sus gestos de decepción le delataban. El resto estaba entumecido por lo que había escuchado. Seamus no tardó en intentar apaciguar el rencor de Harry diciéndole que no se extralimitara y que pensara mejor las cosas. Dean le decía que quizás al día siguiente podrían conversar con más calma. Foster en cambio se mantenía en silencio y miraba los rostros de Harry y Ron a cada momento.

-No hay nada que pensar- dijo Harry

-¿Pero no te das cuenta que si sigues con esto estarás condenando a Ron a Azkaban?- dijo Seamus.

-Si me doy cuenta Seamus. Y ya no me importa-

Al día siguiente la noticia corrió como fuego en pasto seco. El ministerio era un hervidero y Ron pasó al banco de los acusados. Harry presentó la demanda y dos días después Ron era conducido bajo extrema vigilancia a la celda más aislada del complejo penal. Todos estaban estupefactos y Ginny evidenciaba en su rostro el llanto de los días pasados.

Se le sentenció a diez meses de condena y no se le permitió tener visitas antes de entrar a su celda ni durante su encierro. Se le adjudico un carcelero que solo le daría las comidas pero que no tendría contacto con él, ya que Harry consideró peligroso involucrar a Arthur en el plan. Harry había dejado en la celda al ghoul que gustoso se quedó imitando a Ron una vez más recibiendo comida y techo en un espacio cómodo a pesar de que era una celda.

En el momento en que Ron era conducido a su celda Harry pidió escoltarlo el mismo y al quedar solos al fin Harry le entregó la botella que contenía la poción y se cambiaron las ropas.

-Nos vemos en la mansión Malfoy- le dijo Harry antes de desaparecer en la capa.

Ron, transformado ya en Harry Potter salió muy relajado del penal mientras todos le miraban sorprendidos. Ginny se le acercó y le propinó una bofetada que resonó en todo el lugar.

-Nunca te perdonaré que le hagas esto a mi hermano- le escupió.- No puedo creer que encarceles a tu mejor amigo-

Ron no pudo decir nada. Era mejor que nadie más que Draco, Harry y él supieran del plan. Pero le enterneció que su hermanita se afligiera por él.

Se alejó de todo el mundo y se desapareció para volver a aparecer en los jardines de la inmensa mansión. Al llegar a la casona Harry y Draco ya le esperaban y comenzaron los preparativos de esa arriesgada aventura. Demoraron tres días en analizar todos los documentos y Draco desembolsó una fuerte cantidad de galeones que Harry guardó en un monedero el cual estaba encantado con encantamiento de extensión indetectable.

Ron tuvo que cambiar toda su ropa y también el color de su cabello. Ahora lo llevaba castaño y sus ojos eran color caramelo. Si debía transformar su apariencia quería hacerlo en la manera más amigable posible.

Todo estuvo preparado al cuarto día. Ron llevaba una mochila con sus ropas y artículos más necesarios y en su mano un documento de identificación y pasaportes muggles para poder viajar como ellos sin llamar la atención. Su nombre ahora era Heath Wolding.

-Bien Wolding- Dijo Malfoy al verlo cruzar la entrada reparada de su casa- Ahora eres escocés y no tienes más familia que tu mal aliento. Pareces más humano con esa apariencia-

-No te rías Malfoy. Aun no olvido el hechizo que me lanzaste. Te debiste sentir muy bien, ¿Verdad?-

-No lo niego. Pero la verdad es que estaba más preocupado de salvarle la vida a Potter y también de salvar tu trasero-

-Yo tampoco olvido tu ayuda Malfoy- Dijo Harry apareciendo de pronto- Y te lo voy a agradecer por siempre-

-No te preocupes Potter, ya estamos a mano-

-Bien. Me voy. Te enviaré mis informes a través de la moneda encantada-

-Ya sabes. No te extra limites-

-Ya sé. Deja de repetírmelo-

-Suerte Heath- le dijo Draco ofreciéndole su mano- vas a necesitarla-

Ron extendió la suya con sorpresa y le dio un ligero apretón a la del rubio. Luego se giró hacia Harry pero el pelinegro no le extendió la suya.

-Quiero que me avises apenas llegues a Sofía y me avises también cuando te traslades a Plovdiv-

-¿No me desearás suerte?-

-la suerte no está contemplada en nuestros propósitos. Termina esta misión. Es lo único que me importa-

-¿Me darás noticias de James?-

-Sí, pero no me presiones con ello. Ahora vete-

-Harry, cuando vuelva tenemos que hablar-

-Primero termina lo que te encomendé. Y después pensaré si quiero hablarte de nuevo. No es fácil perdonar que tu mejor amigo y al que considerabas hermano haya intentado matarte-

-No me eches toda la culpa. Tú también eres responsable-

Y Ron caminó hasta la reja de la gran mansión y se desapareció.

Dos días después y tras largos viajes en avión y el expreso de Europa, llegó a la fría estación de trenes de Sofía.

Se arrebujó en su abrigo y acomodó su mochila. Desde ese momento dejaba de ser Ronald Weasley para convertirse en Heath Wolding y ahora empezaba su nueva cacería. Y la presa era la más gorda y tentadora de todas.

Y la bruma le fue envolviendo hasta mimetizarlo en la noche de la ciudad oriental.
Ambos la amaban con las fuerza de los huesos, con la energía de la sangre. Ambos lucharon contra todo por ella, por su amada, por su gorrión.


Mis Fics:
-Mi Precioso Gorrión
-El Cazador
-Frente a las Puertas del Vagón
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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor Alex_Lupin » Dom Ene 29, 2012 8:03 pm

Excelente...
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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor nathy21_10 » Dom Ene 29, 2012 8:06 pm

Me sigue dejando con ganas de leer más! así que sigue adelante! =)
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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor gailor » Mar Ene 31, 2012 7:53 am

Ohhh Santo Merlin el encantador, que pasara ahora... que los mortifagos tiemblen que llega Heath Wolding jijij, sabes tengo una teoria sobre Hermione... creo que esta en Bulgaria con Viktor porque este le lanzo un obliviate para desmemoralizarla... espero no tardar mucho en salir de dudas jij

Bss
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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor DannyGrint » Sab Feb 04, 2012 6:10 am

Yo también creo algo así de Hermione y Viktor en Bulgaria... ESO ESPERO C: JASKLJDKL ¡ME ENCANTA LA HISTORIA! SIGUELAAAAAAAAAAA :D :mrgreen:
Ron y Hermione estaban exhaustos y necesitaban descansar… esa noche, sin duda había sido inolvidable.

I love you. I really do.



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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor Yaem_Gy Weasley » Sab Feb 04, 2012 10:04 am

Hola, hola:

Veo que para muchos el capítulo anterior fue muy entretenido. Me alegra mucho saberlo.
Ahora les dejo otro para que se diviertan y me digan luego que les pareció.

Muchos saludos

Yaem (Espejismo) Gy Weasley

_____________________________________________________________________________________________________________________________
Plovdiv

Solo tres días pasó en la capital de Bulgaria. Los suficientes para verificar las direcciones del Ministerio de la magia Búlgaro y de la mansión del primer ministro. Luego se preocupó de averiguar cómo acceder a las dependencias del antiguo edificio, centro neurálgico de las actividades mágicas de esa nación. Para lograr ese cometido sin llamar la atención no tuvo más remedio que adaptarse a las ropas típicas de la población que al principio eran muy pesadas, pero que después le gustaron mucho al ser realmente protectoras en un clima de invierno crudo.
Otra ventaja para no hacer notoria su presencia eran sus ahora castaños cabellos. Aunque casi siempre se ocultaban bajo las gruesas gorras de chiporro, al descubrirse nadie le miraba con atención, pues allí casi todo el mundo tenía los cabellos castaños oscuros o de un intenso negro. En cambio unos cabellos rojos hubieran sido como antorchas luminosas que lo hubieran puesto bajo la mirada atenta de los espectadores.
Al tercer día de investigación, Ron pudo confirmar que la información que Draco le brindara era verídica. O por lo menos todo lo relacionado con la fría ciudad de Sofía. Solo una cosa no había quedado clara. Draco había puesto algunos nombres de personajes que visitaban con frecuencia la Mansión del primer ministro pero el rubio había admitido que de los cuatro personajes que participaban de las reuniones particulares solo uno no pudo averiguarlo. Era un hombre que era importante y de renombre pero cuyo nombre no logró conseguir dado que sus contactos habían empezado a sospechar tanto interés y Draco prefirió suspender su indagación. Ron ahora había comprobado que los otros tres habían concurrido a la rica propiedad, pero el incógnito personaje no daba seña alguna.
Y prefirió no perder más tiempo averiguando ese dato. Tomó sus cosas y al crepúsculo tomó el tren hacia la antigua ciudad de Plovdiv, que según lo recopilado por Malfoy, era el centro de operaciones de Lestrange.
La noche de la segunda ciudad más importante de Bulgaria lo recibió con un suave nevazón. Ron se cubrió con el capuchón y comenzó a caminar por las calles empedradas bajo los faroles de luz tenue que le otorgaban el mimetizaje perfecto para pasar como una sombra a través de la ciudad. Iba callado y preocupado. Tenía que encontrar un lugar donde cobijarse que no fuera notorio, pero con su dificultad con el idioma sabía que le tomaría más tiempo del que deseaba. El idioma búlgaro era endemoniadamente complicado, no como el alemán que Ron manejaba casi a la perfección, o el español que le era más difícil, pero divertido. O el francés, que encontraba bastante útil si de ligar se trataba. Y sabía que pronunciarlo con su voz dejaba sin barreras a las mujeres. Un "je veux que tu sois la mienne" era infalible, aunque solo lo usara una vez. Pero el español era distinto, más cálido, quizás por que la gente que lo hablaba era más amena. Sonrió al recordar lo bien que la había pasado aprendiendo las palabras en esa lengua. De todos los idiomas que se había obligado a aprender para poder moverse por el mundo cazando sus presas, el español era su favorito.
-"¿Me indica cómo llegar al centro de la ciudad?" susurró en un español arrastrado. Era su frase más usada que podía ser entendida en cualquier lugar en donde se hablara el idioma. En España había aprendido mucho el lenguaje y en México le habían enseñado a pedir con mucha convicción un tequila y un aguardiente, que le habían encantado. En Argentina se encandiló con ese acento tan particular que usaban los bonaerenses que parecía cantadito y potente. Pero donde se divirtió a morir fue tratando de aprender los chilenismos del lejano pero simpático país de Chile. Nunca el español se le había echo tan difícil y divertido como tratando de entender a los chilenos. Y la palabra que más le había divertido era el garabato símbolo de ellos. Palabra que en su amada Inglaterra le era inútil de utilizar. Le hubiera gustado volver otra vez a esas tierras, no para ir a cazar a un desgraciado, pero visitar Buenos Aires o Valparaíso sería sumergirse en un escenario sublime y romántico que él no tenía con quién compartir.
Una suave brisa fría le sacudió de sus remembranzas y suspiró decepcionado al comprender que se encontraba a miles de kilómetros de esos lugares tan agradables. Se concentró en buscar una pensión lo suficientemente lejana a la Mansión Ruskit, donde se suponía Lestrange se alojaba, pero que tuviera a la mano una vía de escape en caso de que algo saliera mal.
Como ya lo había presentido, fue un tormento poder darse a entender por los dueños de la sencilla pensión que encontró casi a las salidas de la ciudad. Pero la habitación valía el esfuerzo. Era perfecta para sus propósitos. Tenía una entrada particular acordonada por un cerrado pasillo. Así era fácil desaparecer de la vista de los curiosos y salir sin ser notado. Estaba conectado a una calle lateral que a los pocos metros se unía a la carretera y los árboles de la avenida permitían el camuflaje. Batalló un buen rato por el precio y ya pasada media hora al fin pudo conseguir lo que deseaba.
La habitación no era muy grande. Tenía su propio baño y su ventana daba a la calle principal. Eso le permitía vigilar el lado norte y sur con bastante facilidad. El cuarto tenía lo estrictamente necesario para vivir. Una cama de dos plazas con gruesas mantas para paliar el frío de la noche, una mesita de noche muy pequeña de madera algo gastada y un armario estrecho que para Ron solo robaba espacio. El baño, también pequeño, tenía un aseado escusado, cosa que le sorprendió al pelirrojo dado que muchas veces se había encontrado con lugares que provocaban nausea. También tenía un lavamanos decente y una ducha con cortinas de goma blanca y pulcra.
Descargó de su mochila lo justo y necesario ya que prefería no desempacar mucho. Luego se lanzó a la cama para recomponer los huesos adoloridos de su viaje desde Sofía y la larga caminata para encontrar la pensión. Ya era la una de la madrugada y tenía que descansar todo lo que pudiera ya que al día siguiente tendría que reconocer el terreno que estaba pisando. Haría un tour por toda la ciudad y los siguientes días comenzaría a asechar la gran Mansión Ruskit para averiguar que otros personajes se presentaban en ella.
Como ya era su costumbre, a pesar de lo cansado que se había dormido en la noche, despertó diez minutos antes de las seis. Miró su reloj de decidió que era un buen momento para usar la moneda y dar su nuevo informe a Harry.
Se bañó rápidamente y se vistió para hacer frente a un largo día en las gélidas calles de Plovdiv. Luego se sentó en la cama y movió la moneda con ansias. Necesitaba tener noticias de su familia, de su hermana, de su James.
-Harry, Harry- habló ronco. La ansiedad delatándolo en la voz- Harry, contesta-
-Habla más bajo. Ginny casi me sorprende- le respondió su cuñado son frialdad en la voz- ¿Ya estás en Plovdiv?-
-Llegué anoche. Encontré un buen lugar para esconderme mientras fisgoneo. Esta maldita ciudad es un congelador-
-Entendido. Me das un informe de tus progresos en dos días. Adiós-
-No… Harry, espera. ¿Cómo está James? ¿Cómo está Ginny, mis padres?-
-No tengo demasiadas noticias. Todos siguen dolidos conmigo, aunque tu padre me comprende muy bien. Ginny simplemente dejó de hablarme. James está muy confundido por todo y solo pregunta por ti. ¿Satisfecho?-
-¿Qué… qué le has dicho?- preguntó temeroso. Se moriría si Harry le contara al pequeño que él le había agredido tan brutalmente.
-Que estas de viaje y que demorarás en volver-
-¿Podrías decirle que lo amo? ¿Que lo llevaré a pasear en mi escoba cuando vuelva?-
-No sé si sea prudente que te acerques a él ahora. Estás muy descontrolado y temo que…-
-Nunca le haría daño al niño, Harry. Sabes que es lo que más amo en el mundo. No puedes negármelo… no puedes-
-Para mi pesar no puedo. Moriría al instante. Me amarraste con ese juramento. Pero ya no quiero que él se crié bajo tu influencia. No quiero que lo conviertas en lo que tú eres-
Cada palabra de Harry le llegó como una puñalada. Jamás le había hablado así acerca de su cercanía del pequeño.
-Harry… no digas eso. Sabes que yo no lo alentaría a seguir mi ejemplo. ¿Crees que le enseñaría cómo convertirse en un monstruo?-
-Contigo yo ya no estoy seguro de nada. Ahora tengo que irme. En dos días me das los informes-
-Eh… si, entiendo. Dale un beso a James de mi parte. Adiós-
-¿No preguntas por Susan? ¿No quieres saber cómo está?-
-Pensé que no querrías seguir hablando-
-Ella está muy sola y devastada con lo que ha pasado. Me ha rogado ir a verte. Estoy casi a punto de decirle todo-
-No. No la involucres. Si no le has dicho nada a Ginny que es tu esposa y mi hermana, no veo la necesidad de decirle algo a Susan. Te doy noticias en dos días. Adiós-
Los días fueron pasando en forma muy vertiginosa. Para el fin de la semana, Ron ya había hecho un bosquejo con cada rincón de la ciudad. Se dedicó a aprenderse cada calle, cada plaza, cada sector cercano a la mansión en donde estaba su enemigo. A la entrada de la semana siguiente se mantuvo de punto fijo en los alrededores y para su satisfacción al día siguiente vio a Zabini arribar bajo una gruesa capa negra.
-El primer indicio de todo- susurró al verlo entrar presuroso por las amplias rejas- Bien, ahora si el juego comenzó- sonrió.
Solo le tomó una tarde encontrar el edificio en donde Blaise se alojaba. Estaba casi en el centro de la ciudad en el sector mágico y su fachada demostraba que el Slytherin no reparaba en gastos. Recordó entonces las palabras de Draco cuando le dijo que tanto Zabini como Lestrange eran financiados por las mayores fortunas de la región. Se preguntó cuánto poder tendrían esos dos en sus manos y cuanto más pensaban demorar en llevar a cabo su plan.
A pesar de sus complicaciones con el idioma, encontró algunas personas que le fueron de gran ayuda. Una de ellas era justamente el jardinero de los Ruskit quien era escocés y al cual se ganó llevándole una buena botella del mejor Whisky de Fuego que Draco le metiera en la mochila sin que Harry se diera cuenta.
-Con esto resistirás el frío de Bulgaria y no te sentirás tan lejos de casa- le había dicho con simpatía. Y Ron ahora se sentía molesto de que Malfoy pretendiera conseguir algún afecto de su parte. Él no quería perdonarlo. No lo haría nunca.
El jardinero no era una persona muy defensiva por lo cual en lo que duró la botella le contó casi todo lo que sabía de los Ruskit. Le dijo que eran una antigua familia de sangre pura cuyas raíces venían de Rumania. Eran una de las familias más poderosas de todo el país y que su patriarca estaba estrechamente relacionado con el Primer Ministro de la magia búlgaro. También le contó que eran muy asiduos a los banquetes, en donde hacían gran alarde de su fortuna y que todo quien se preciara de tener un nombre estaba obligado a asistir a esos eventos. Además le contó, y esto si le interesó sobre manera, que desde hacía tres años tenían un invitado que era sin dudas un mago muy poderoso y que estaban organizando algo grande pero que no había podido saber que. Solo sabía que entre ese mago y el Señor Ruskit habían conformado una logia muy cerrada en la que solo se podía entrar a través de la invitación de un miembro importante de la organización. Su sello era una insignia plateada con una bella Ese verde esmeralda cruzada con un signo de espadas hecho con diamantes. Así se podía identificar a todos los miembros del club. También le contó que en tres días se llevaría a cabo una cena en honor a un destacado mago británico que estaba de visita desde hacía dos meses y que sería presentado a la logia en pleno.
Ron tomó nota mental de todo y le sonsacó al pobre viejo como se podía tener acceso a esa cena.
-Será un baile. Muchos irán. Casi toda la alta sociedad de Plovdiv. Las damas con vestidos largos y joyas. Los varones con capas rojas y zapatos lustrosos. Muy bonito. Pero para entrar hay que llevar invitación. Y se registra la varita de quien entra. Son muy preocupados de la seguridad.-
-¿Y qué medidas se toman con el personal de servicio?-
-Solo los empleados de la casa y los elfos que preparan las comidas están permitidos. Los únicos empleados externos son los que servirán los tragos. ¿Por qué lo preguntas hijo? ¿Quieres conseguir un trabajito extra?-
-La verdad sí. Lo único de valor que tenía era la botella que te he regalado. Necesito conseguir algunos galeones para irme a Bosnia. Como te comenté estoy viajando por la región para conocerla y mis finanzas están en rojo-
-Bueno… yo solo soy un jardinero, pero puedo ver si necesitan un chico más para atender a los patrones. Solo iban a contratar a dos o tres, pero con la cantidad de gente que vendrá creo que no darán abasto-
Ron era muy convincente y el whisky había sido de mucha ayuda. El jardinero le consiguió una pequeña entrevista con el mayordomo y Ron mostró todo su carisma y tras un pequeño Imperius consiguió el trabajo. Se debería presentar la misma noche del evento a las seis y allí se le entregaría su uniforme. Solo serían cinco los encargados de servir los tragos y Ron trataría de servir a todo aquel que estuviera a prudente distancia de la acción. No sería muy bueno ponerle un trago en la nariz a Zabini y provocar que lo reconociera a pesar de cambiar el color de sus cabellos y de sus ojos.
Tres días. Solo tendría que esperar tres días para descubrir el círculo más cercano a Lestrange. Ahora solo tocaba esperar y seguir observando todos los movimientos de la gran casona.
La segunda tarde, ya cansado de vigilar a Zabini, fue a darse un descanso paseando por allí y por allá. Lo hizo también para ver si había sido descubierto y saber si estaba siendo seguido. Pero no era así. Nadie en toda Bulgaria sabía que él estaba allí.
Caminó por las calles y se detuvo a mirar por un momento la vieja pero rica arquitectura que adornaba el casco antiguo de la ciudad. Ante él desfilaron mezquitas, iglesias y bien cuidadas casonas. Después decidió sumergirse en la Plovdiv mágica y distraer la mente y ver si podía conseguir algún periódico en inglés y tener más noticas de casa. Fue por una de esas calles cuando de pronto se topó con una librería que se albergaba en un edificio de piedra que le daba solemnidad. Miró a través del escaparate y vio la gran cantidad de libros que reinaban en los estantes del interior y recordó su amada biblioteca en Hogwarts. Afuera hacía frío y pensó que un rato entre los libros no estaría nada mal.
Al entrar el olor a pergamino le invadió. Se dirigió hasta el fondo de las estanterías y empezó a mirar una a una las tapas que se le presentaban. Libros de todos los contenidos pasaban ante su vista y pudo ver que uno que otro era muggle. En un momento se detuvo en un rincón de la librería y vio allí, casi escondido entre los otros libros, uno que le hizo saltar el corazón de añoranza. "Historia de Hogwarts". Sus manos recorrieron las amplias letras de la carátula y al leer el reverso descubrió que era una edición bastante antigua. En ella no se hablaba de la segunda guerra y del trío de oro y eso le tranquilizó. Nadie podría reconocerle aunque se leyera el libro entero.
Una a una pasó su dedo por las páginas y una evocación pasó ante sus ojos. Recordó los lejanos días en el colegio, las aulas y los amplios pasillos. Recordó las deliciosas comidas en el gran comedor y el campo de Quidditch con sus emocionantes temporadas. Recordó su ahora rota amistad con Harry, dolor que ahora se acumulada en su corazón en la inmensa laguna de tristeza que le albergaba. Pero sobre todo recordó a su amor. La recordó con el sol bañando sus cabellos en las tardes junto al lago leyendo justamente ese libro.
Y como si hubiera invocado un hechizo, el perfume de Hermione le inundó la nariz. Se sintió aturdido e inconscientemente aspiró profundamente. Se sentía tan real el aroma. Demasiado real.
Pestañeo para espabilar la mente, pero el aroma aún estaba allí. Y su corazón empezó a latir emocionado. Se giró hacia un lado, pero solo vio la pared junto a él, luego se giró hacia el otro lado y vio a una gorda señora tomando unos libros con sus manos regordetas. Suspiró. Su mente le estaba haciendo otra de las suyas. Dio la vuelta para dejar el libro en el mismo lugar en donde lo había encontrado y al virar para pasar al estante siguiente quedó paralizado.
Su cuerpo tembló de inmediato y la respiración se le hizo agitada. El estómago se le estrujó de un salto y el pecho le comenzó a doler de tantos latidos arrebatados de un corazón que se había vuelto loco por completo.
Ella. Ella estaba allí. Ella y su cabello castaño amarrado en una hermosa trenza que descansaba en su hombro izquierdo. Ella, enfundada en un bonito abrigo color verde musgo y botas negras hasta casi la rodilla. Ella y sus labios de terciopelo adornados con un suave brillo.
Ella, era ella. Estaba acariciando el lomo de un libro en el estante más próximo a la puerta de entrada y su preciosa sonrisa le hizo perder a Ron por completo la cabeza.
Ron sintió que las piernas se le aflojaban. Se estaba ahogando por la falta de aire. Ella estaba allí, en esa librería y parecía caída del cielo.
-Hermione- susurró con un hilo de voz. Sus ojos se vieron arrasados de pronto por las lágrimas mientras su nariz seguía percibiendo el maravilloso perfume de su amor.
Un empujón le hizo desviar la mirada por un momento. La señora gorda había chocado con él al intentar salir del estrecho pasillo entre las estanterías. La mujer le reclamó en su horrendo búlgaro pero Ron ni la tomó en cuenta. Volvió su mirada hacia la entrada pero Hermione ya no estaba allí.
Se abrió paso como pudo entre la gente que estaba en el lugar y corriendo llegó hasta la entrada. Salió a la calle y miró a todos lados. Los abrigos de todos colores desfilaban ante él en las aceras pero ninguno era verde musgo. Corrió por un extremo al otro de la calle pero no había indicio alguno de la mujer de sus sueños.
-No… No. Vuelve, vuelve- dijo llevándose ambas manos a la cabeza. Corrió por todo alrededor de la librería y volvió a entrar llamando la atención de todo el mundo. Tenía la mirada desquiciada y las manos le temblaban. Salió de nuevo pero Hermione ya no volvió a aparecer.
Se apoyó en un muro con el pecho traspasado. Su mente, su afiebrada mente había jugado con él una vez más y se la había traído más hermosa y real que cualquiera de las veces anteriores.
Y él quería que la alucinación volviera. Necesitaba que ella volviera aunque solo fuera una ilusión.
Ambos la amaban con las fuerza de los huesos, con la energía de la sangre. Ambos lucharon contra todo por ella, por su amada, por su gorrión.


Mis Fics:
-Mi Precioso Gorrión
-El Cazador
-Frente a las Puertas del Vagón
-Cómo Entrenar a tu Hipogrifo
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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor Yaem_Gy Weasley » Dom Feb 12, 2012 5:49 pm

Buenas Noches¨

Otra vez heme aquí entregando el nuevo capítulo. Creo que ya hemos avanzado bastante en la historia, pero me entristece que no tenga los lectores que me gustaría.

Ron ya está en Bulgaria y de golpe y porrazo ha tenido una visión que le dejó abatido. Sufre mucho y hace sufrir a quien lo acompaña leyendo.

Bueno, esta es, se puede decir, la segunda parte del capítulo anterior. Es fuerte, difícil y te deja con el pecho traspasado, pero pienso que es muy bello al final de las cosas.

Les dejo el link que inspiró este capítulo. Es Never be the Same del grupo Red, pero esta vez interpretada en piano.

http://www.youtube.com/watch?v=O_J1LOxQPMA

Muchos Saludos

Yaem (Me encantaría que leyeran este capítulo) Gy Weasley

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Parecida pero Nunca la Misma

Se aferró al muro mientras sentía el sangrante latir del corazón que le punzaba en agonía. ¿Por qué siempre tenía que ser así? ¿Por qué siempre las alucinaciones tenían que ser tan breves? ¿Tan fugaces? ¿Por qué su mente no le otorgaba por una sola vez la oportunidad de acercarse y atraparla en sus brazos? ¿Besarla? ¿Acariciarla?

La desazón y el dolor hicieron presa de su atormentado corazón. Todo el progreso que Susan había logrado en él se había ido en ese momento a la mierda. De nuevo se sentía solo, desesperado, demente. Y esta vez su cabeza le había hecho una jugada magistral. No solo le había traído a la chica en ese espejismo celestial, sino que también le había llevado su perfume. Eso no había sucedido antes.

Se sintió perdido y frágil y quiso desvanecerse en la oscura y fría noche que coronaba a la distante Plovdiv. Sin que se lo propusiera realmente, sus pies le fueron llevando por las calles débilmente iluminadas y perdió por completo el sentido y la orientación. Solo iba, solo se dirigía a no sabía dónde.

Ya ni siquiera el frío le afectaba. Era como un espectro sin conciencia que vagaba sin rumbo y sin paz. Su mano derecha aferraba la varita como un acto reflejo, lejos del sentido de autodefensa, la izquierda la había llevado al pecho para mitigar el dolor que le estaba apretando la garganta.

A cada paso se iba separando de sí mismo y una a una las lágrimas fueron cayendo por las mejillas pálidas por el frío. Su pecho apenas lograba obtener el preciado aire y sus cabellos castaños se arremolinaban bajo los rigores de la brisa nocturna que le golpeaba el rostro. Pero él no la sentía.

Su cabeza estaba llena de imágenes que le bombardeaban por completo. Una y otra vez la bella Hermione pasaba ante sus ojos con una gracia abrumadora. Su cabello atado en esa delicada trenza, Su cuerpo enfundado en ese bonito abrigo. Sus labios adornados con ese brillo que invitaba al beso. Su perfume… Merlín, su perfume.

Estaba tan hermosa. Demasiado hermosa. Y Ron recordó las otras veces en las que la había visto así. En el baile de Navidad de cuarto año. En la Boda de Bill con ese vestido que la hacía ver como una reina. En sus bonitos guantes y gorrita al retornar al colegio después de las fiestas navideñas de sexto año, cuando no le quiso hablar dado que estaban distanciados a causa de Lavender. Todas esas veces irradiaba su belleza fresca y juvenil que había dejado al muchacho sin aliento. Pero ahora era distinto.

Hermione se le había presentado distinta en esta visión. Ya no se mostraba adolescente y etérea, Ahora se veía real, muy real. Ya no parecía una niña, ni una chica, ahora se le había presentado hecha mujer. Ya no más una niña.

Se veía tan vibrante, tan poderosa. Su sonrisa era la gloria, su piel era la suavidad del terciopelo. Estaba distinta, mayor y eso le desmoronó muchas más neuronas al ahora castaño hombre. No podía entender porqué la había visto así. Él siempre la imaginaba con el cabello suelto y libre, pero ahora la había imaginado con una coqueta trenza. Ron no entendía, no podía entender.

Las casas pasaban por su lado, pero él no las veía. Los edificios de pocas luces le cercaban a ambos lados pero no les daba ni el mínimo de atención. Poco a poco y sin que Ron se diera cuenta, sus pasos le fueron guiando al centro de la ciudad. Se fue moviendo en un zigzag embrutecido que no controlaba y muchas de las personas que pasaban por su lado lo tomaban por un borracho o por un loco. Y así era, estaba borracho de ilusiones engañosas y loco de remate.

No supo como de repente se encontró en unas calles agitadas. Las luces de neón invitaban a los transeúntes a sus atiborrados locales para mitigar el frió que la invernal noche prodigaba. Dentro de esos lugares, las voces y las risas retumbaban y daban la acogida a quien quisiera entrar. Ron continuó caminando sin ver a donde iba y sin tomar en cuenta del lugar en donde se estaba internando. Los bares se fueron sucediendo para dar paso a otros lugares que cumplían una función muy distinta. Ron solo deambulaba con el rostro de Hermione en la mente y fue pausando su paso para hacerlo cada vez más lento. Su cerebro afiebrado ya, le recordaba una y otra vez sus ojos acaramelados, sus labios de cereza, sus cabellos en dulce arrebato. Y quería que ella volviera y suplicaba a su cerebro que la pusiera ante él en otro espejismo de ensueño. La necesitaba con el niño el abrigo delicado. La necesitaba como el hombre apasionado deseaba a su mujer.

Su impotencia y su agonía se transformaban poco a poco en un deseo afiebrado, en una pasión desenfrenada. Y Susan no estaba allí para saciar esa sed enferma de dolor.

Mareado por el bombardeo de emociones que hacían estragos en su cuerpo, siguió ciego el camino desconocido que le llevaba a ningún lugar. Solo iba, solo estaba, era, pero no existía.

Una mano se posó de pronto en su hombro y Ron se sobresaltó. Se giró como en cámara lenta y una mujer le miraba directo a los ojos.

-¿Estas solitario cariño?- le preguntó en un mal inglés- ¿Quiere un poco de compañía para pasar el frío de la noche?-

Ron miró sus ojos con detenimiento por un momento. Luego posó los ojos en la figura que tenía ante él. Ni los ojos ni el cuerpo eran como los de ella. La mujer que le ofrecía el calor de una noche no era realmente bonita. Su cabello negro caía en abrupta caída sobre sus hombros. Los ojos revelaban que el alcohol y los estimulantes eran algo obligado en su vida. A pesar del frío de la noche, llevaba un ligero vestido y su abrigo estaba abierto para enseñar mejor la mercancía. Los labios estaban muy rojos y prominentes y los dientes eran demasiado amarillos. Para un borracho cualquiera ella hubiera sido un manjar, pero para Ron, que solo hacía un par de horas había visto un ángel, la prostituta era un vil remedo de mujer.

Le quitó la vista de encima y empezó a volver de su abismo para darse cuenta que estaba en medio del barrio rojo de Plovdiv. Bajo su vista panorámica pudo observar que varias mujeres se encontraban en las aceras ofreciendo sus servicios a la transitaba audiencia masculina y que muchas de las casas y edificios estaban exclusivamente destinados al comercio sexual.

-Precioso… ¿No vas a divertirte conmigo un rato?- le insistió la hembra, pero Ron solo miró al edificio de tres pisos que estaba detrás de ella.

-¿Allí trabajas?- le contestó él y la mujer asintió con la cabeza.

Ron pasó por el lado de la fémina sin mirarla y con su paso errante y lejano entró al lugar. Las paredes tenían chillones colores y el olor a cigarro embrutecía los pulmones. La regenta llegó hasta él con una solícita sonrisa embadurnada de carmín y le dijo un montón de cosas en búlgaro que él casi no pudo entender. Ron solo miraba las paredes y el estrecho recibidor y como no diera respuesta alguna a la dueña del lugar, la mujer le dio un sacudón para espabilarlo.

-No te entiendo vieja bruta. Yo hablo inglés-

La mujer le miró contrariada y posó los ojos en la prostituta que le invitara en el exterior. Esto fue suficiente para que ésta pasara a ser la traductora de todo lo que ella quería decirle a ese extraño hombre que había irrumpido en su negocio.

-Ella quiere saber si vas a querer sí o no el servicio-

Ron, perdido aun de sí mismo, miró a ambas mujeres y después posó la vista en el cuadro que adornaba el recibidor. Sus piel aun reflejaba el surco de las lágrimas derramadas hacía poco y se tomó su tiempo para responder.

-Quiero ver a las otras chicas- dijo con una voz desvanecida

No pasaron tres minutos y las mujeres que trabajaban en el lugar y que no estaban ocupadas en sus labores, aparecieron para exhibirse ante el forastero. Eran cuatro y todas llevaban ligeras ropas para excitar el hambre del consumidor. Ron pasó la vista en cada una de ellas, pero ninguna satisfacía su anhelo. Aunque dos de ellas eran muy bonitas, Ron buscaba algo especial, buscaba alguien especial. De improviso una joven apareció de entre los pasillos y fue a excusarse ante su jefa por demorar en llegar en un rápido y cantadito búlgaro. La vieja la reprendía mientras las otras mujeres se acercan al hombre para seducirlo de algún modo y tentarlo a escogerlas. Pero Ron concentró todas sus energías en la recién llegada.

Era castaña, de cuerpo ligero y curvas delicadas. No parecía tener más de veintidós o veintitrés años. Los labios no estaban maquillados, pero entregaban un dulce color rosado. El rostro era fresco y sus facciones le recordaban mucho a Hermione. Los ojos eran azules y eso desanimó un poco las expectativas del mago, pero el cabello enmarañado le atraía, y la piel canela le llamaba.

Ron apartó a las otras hembras y fue directo hacia ella. La tomó de la muñeca y le habló a su traductora para dejar claro el asunto de una vez.

-Quiero a esta. Dime cuanto es el precio.-

La tenue iluminación de los pasillos iba embotando sus sentidos. La chica le guiaba caminando en un contorneo suave que le provocaba la excitación. La tibia mano de la chica aferraba la suya y Ron se dejaba arrastrar por la alucinación y la realidad que se mezclaban en su mente.

Una puerta se abrió ante él y esa mano que le aferraba le tiró hacia adentro con sutileza. La joven encendió las luces y Ron pudo ver que el cuarto estaba adaptado exclusivamente para su función. El hombre caminó unos cuantos pasos y quedó en el centro de la habitación. Se quedó de pronto inmóvil sin mirar nada más que el muro de papel barato. Su compañera de esa noche se acercó por detrás de él y le fue sacando el abrigo lentamente. Mientras, Ron seguía imperturbable mirando al todo y a la nada de su locura. La mujer, involuntariamente, pasó su mano por el lugar en donde Ron guardaba la varita y esto despertó al hombre de su ensoñación. Se giró con rapidez y la agarró del cuello con brusquedad, apretando. Ella se asustó con el movimiento y en un gemido de pánico le suplicó en búlgaro que la soltara. Ron sacudió su cabeza y fue soltándola de a poco al ver los ojos llenos de miedo que le miraban.

-No sé si me entiendes… pero no quiero que hagas nada que yo no te pida- le dijo en su brusco búlgaro.

Fue relajando su semblante y esto pareció tranquilizar a la mujer. Ron terminó de quitarse el abrigo por si solo y la contempló mientras ella intentaba hacer una mueca de sonrisa. Era parecida, muy parecida, pero no igual. Nunca sería igual. Cómo nada en la vida de Ron lo era desde hacía años. Nada era lo mismo de ayer, nadie era el mismo de ayer. Ron nunca sería el mismo de ayer.

-Apaga la luz- dijo con un tono ronco de la voz y la joven, complaciente, no demoró mucho en cumplir lo ordenado.

-¿Qué desea que haga primer…?-

-No hables. Solo quédate tranquila. Quiero calor y silencio, nada más-

Contempló la sombra de la chica ante él. En la oscuridad de la habitación era fácil engañar a su corazón herido y a su mente rota. Ron se acercó a ella y con las yemas de los dedos fue acariciando los cabellos enmarañados, enredaba los dedos en los rizos. Su otra mano se posó en la tersa mejilla y la fue acariciando sutilmente. El aliento tibio le llegaba para aplacar el tormento del pecho y Ron se lanzó a los labios para beberla. Su beso era dulce y las lenguas fueron tocándose con ansiedad. Ron aferró la nuca de la chica para hacer el beso más profundo y su otra mano la agarró de la espalda. Ella se quedó un momento inmóvil, pero pronto le abrazó para corresponder ese beso tan demandante. Ron la besaba e intentaba olvidarse y olvidar su infierno, pero aunque en la oscuridad la mujer podía simular ser su amada Hermione, no podía imitar también el aroma de la piel ni el sabor de los labios. El perfume y el beso de Hermione era saborear la gloria, pero esta era solo una mortal, una muggle mortal que apenas si podía aparentar ser un ángel.

Ron le fue quitando el pequeño vestido con la delicadeza con la que se manipula un cristal. Ella por su parte le fue sacando el suéter grueso y luego la camiseta, para después recorrer con sus pequeñas manos el pecho fiero del hombre. Ron fue abandonando la boca dulce para lamer con angustia el cuello frágil y entonces su cerebro comprendió al fin la intención del juego. Otra vez estaba en medio de un espejismo y se dejaría engañar sin poner ningún tipo de resistencia.

Ella fue acariciando su espalda lentamente y esto le hizo emitir un dulce gemido. Ya enloquecido, Ron tomó a la mujer de la cintura y la alzó para llevarla a la cama. La recostó y fue sacándose su pantalón y las botas cortas para quedar en su bóxer y caer sobre ella. Sus manos la fueron reconociendo en medio de la bruma de su cerebro y la lengua se dedicó a probar esos pechos tiernos que se le ofrecían.

Un temblor le hizo presa en el estómago y el llanto otra vez le atacó. Acercó su rostro al de ella y la besó con agónica pasión.

-Hermione… Hermione- susurraba entre beso y beso y su compañera le iba acariciando el pelo atrayéndolo más y más hacia ella.

-¿Por qué te fuiste? ¿Por qué me abandonaste?- le susurraba estremecido mientras besaba su cuello y su hombro y ella le movió la cara para besarle las mejillas, la nariz, la frente, los ojos bañados en lágrimas. La chica bebía cada una de ellas y le acariciaba la nuca y la espalda tratando de darle todo su consuelo. Ron se dejaba consolar y besó nuevamente esos labios tan parecidos, tan verdaderos y falsos al mismo tiempo.

-te amo… te amo dulzura mía… Vuelve a mí… vuelve o llévame contigo- suplicó y la mujer solo creía adivinar que significaban esas palabras. Ron, en su entrega total a su autoengaño, le susurraba y le suplicaba en Inglés y ella solo atinaba a darle lo que necesitaba solo con la sabia intuición que una mujer como ella podía dar a un desconocido en su busca de un poco de amor y de falsa felicidad.

Y ella le fue curando las heridas que se habían abierto nuevamente. Lo besó con dulzura y pasión, lo acarició con anhelo y deseo. Ron fue llenándose de un deseo incontrolable y penetrarla le provocó una mezcla de placer carnal y dicha engañosa. La humedad de su piel le emborrachaba, sus caricias ardientes le hacían gemir sin parar. Sus besos le excitaban y el calor de su vientre le elevaba a un nivel de completo abandono. Al cabo de un rato, Ron ya se movía dentro de ella con la locura del deseo descontrolado. Se hundía cada vez más profundo en la hembra mientras su mente le regalaba sensaciones e imágenes conectadas con su perturbado mundo de felicidad imaginaria.

Estaba con su Hermione. La estaba haciendo suya. Sus manos le recorrían el cabello, el rostro, los pechos, las caderas. Con las palmas le tocaba los muslos y eso le hacía subir mucho más la temperatura. Su boca buscaba la de ella para darle besos lujuriosos y para absorber todo su aliento, toda su respiración. Le abría más las piernas para tener un mejor acceso y fundirse por completo en el cuerpo que le estaba prodigando tanto placer.

-Hermione… Hermione, Me volviste completamente loco- gemía hundiéndose en esa chica con más intensidad

La fue besando, la fue acariciando, la fue penetrando cada vez más. La iba amando a cada gemido y grito de placer que ella le regalaba. Ella le tocaba y eso le fascinaba. Ella le besaba con enérgica demanda y él le respondía del mismo modo. Ella le acariciaba tan deliciosamente que Ron se arremolinaba dentro de ese cuerpo con potencia. Caía sobre ella en un aluvión desatado, Vivo, loco, violento. Doblegaba a la frágil muchacha, pero también sucumbía a las expertas caricias de ella.

Y el punto de no retorno le atrapó en un empujón profundo. Había llegado al máximo placer cuando ella le enterró las uñas en la espalda y arqueaba la suya para entregarse al orgasmo. La mujer gritaba y se movía con rapidez contra él respirando en cortitas aspiraciones. Y Ron se entregó a todo ello. Descargó todo ese amor y esa pasión acumulada dando un grito de desahogo total. Se quedó inmóvil dentro de ella y cuando ya estaba completamente agotado, se dejó llevar por esa dolorosa pero suave sensación. Dejó caer su cara sobre el pecho de la mujer y se quedó algunos minutos acurrucado con los ojos cerrados y el corazón palpitante. Pasado un rato, el cerebro de Ron volvió a conectar y le hizo ver que todo lo vivido hacía poco era otra ilusión. El hombre se levantó del cuerpo de la mujer y se recostó a un lado lo suficientemente lejano para no sentirla cerca.

Se desilusionó tanto que el llanto se le atragantaba en la garganta. Se levantó y se quedó sentado de espaldas a la mujer con al cual hacia tenido sexo solo un poco antes. Quería marcharse, largarse lejos. Hundió el rostro en las manos y la sutil escena de Hermione en la librería volvió hasta él una vez más.

-Parecía tan real, tan viva. Estaba tan bella-empezó a hablar para sí mismo- estaba allí y no pude llegar hasta ella. Estaba tan cerca, al alcance de la mano. Pero escapó… se me escapó de nuevo.- gimió- Ya no puedo… no puedo seguir resistiendo este tormento. La quiero tanto… la quiero conmigo. La necesito- y lloró hecho un ovillo

Todo era silencio a su alrededor y solo su llanto llegaba a sus oídos. Se sentía miserable, aturdido. No quería estar así, pero tampoco deseaba que esas alucinaciones terminaran. Si un día éstas acabaran por completo, entonces prefería lanzarse a los brazos de la muerte. Vivir sin su imagen danzando ante él era peor que dejar de existir.

-Quisiera tener la piedra… así ella volvería a mí- susurró con los ojos desorbitados- Pero Harry nunca me dirá donde la tiró. Él no entiende… nadie entiende. Yo sin ella no soy nada, no soy nadie. No quiero que ella esté muerta… la quiero viva… y mía. Toda mía… solo mía-

Las delicadas manos de su compañera de cama le acariciaron los hombros en un dulce consuelo. La chica no había entendido nada de lo que él había dicho, pero comprendía. Le acarició lentamente el cabello y le comenzó a besar el lóbulo de la oreja suavemente. Ron cerró los ojos y por un momento quiso que ella le dejara tranquilo. No quería que le tocara. Pero ella le fue apartando las manos del rostro y fue secando las lágrimas con paciencia.

-Puedo ser Hermione cuantas veces lo desees. Puedo traerla a tus brazos cuando tú quieras. Seré ella y ella te amará solo a ti- le susurró en un tierno búlgaro al oído.

Y Ron se dio la vuelta y la tomó de la nuca para besarla otra vez. Y sus besos eran ahora más salados a causa del llanto. La besaba y lloraba y ella le prodigaba toda su ternura. Ron la fue recostando para quedar otra vez sobre ella y sus dedos recorrieron las cejas, la nariz, los labios. El hombre no disimulaba su agonía y las lágrimas caían sin parar sobre las facciones de la muchacha.

-Se mi Hermione… Se mi amor esta noche. Déjame amarte como siempre quise amarla a ella. Se mía… como siempre desee que ella lo fuera- Le dijo en un lento y desgarrado búlgaro para que ella comprendiera bien todo lo que él deseaba. Luego le besó delicadamente y se aferró a ella como un naufrago a un madero en una terrible noche de tormenta.

Pasaron todo el resto de la noche entre besos, caricias, gemidos y placer. La mañana les encontró entrelazados y Ron al despertar, otra vez antes de las seis, miró a su lado y vio a la desconocida que tenía en los brazos. Era muy parecida… pero jamás sería ella.

Se levantó y comenzó a vestirse. A su lado la chica empezó a moverse, Ron ya no la quiso mirar, lo único que deseaba era salir de allí.

Se vistió por completo y se cercioró de que la varita aun estaba donde la dejara. La mujer en tanto lo miraba desde la cama tapada hasta el pecho. Ella seguía todos sus movimientos y esto provocó un dejo de incomodidad en el castaño. En un momento determinado y cuando ya Ron estaba listo para marcharse, la chica se envolvió en la sábana y se acercó a él. Ron la miró serio, pero dejó que ella le pasara un dedo por la ceja y la mejilla derechas. Luego ella le sonrió y le dio un corto beso en la nariz.

-Vuelve cuando quieras… Te estaré esperando- le susurró.

-Gracias por acompañarme… espantaste mis demonios por unas horas- le respondió él y le regaló una breve sonrisa- Adiós-

Y la dejó allí parada en medio de la aun oscura pieza. Caminó con pasó ágil y en menos de cinco minutos ya estaba a prudente distancia del lugar. Se arrebujó en el abrigo ya que durante la noche había nevado y el frío calaba los huesos.

Tuvo que cruzar la mitad de la ciudad para llegar al fin a su aislado cuarto en la pensión. Al cerrar la puerta no pudo evitar el tremendo deseo de darse un baño. Se quitó las ropas que lanzó lejos con disgusto y desnudo caminó hasta el baño para abrir el grifo y estremecerse ante el gélido líquido que comenzó a recorrer su piel. Una y otra vez remojaba su rostro en el agua y se sumergía en el frío para alejarse de sus tormentos. Al terminar salió así sin más a su cuarto y buscó ropa limpia dejando que las gotas de agua siguieran avanzando por su pecho, sus piernas, su espalda, su virilidad.

Dos horas después ya estaba otra vez vigilando los torpes movimientos de Zabini y sacando de su mente la noche recién vivida. Quería concentrarse por completo en su misión y no dejarse llegar por su locura. Solo esperaba, solo contaba las horas para llegar a la parte trasera de la mansión Ruskit e invadir en su propio terreno a Lestrange, a Zabini y todos los demás que estuvieran de su parte. Y se sentiría triunfante cuando desbaratara el intento de golpe de estado que querían llevar a cabo en Inglaterra. Los atacaría, les destrozaría el alma y la mente y así ellos sabrían lo que él vivía desde hacía tantos años.

La noche de la gran cena, Ron se apresuraba en dirección a la gran mansión. Llegó treinta minutos más temprano y saludó con simpatía al pobre viejo que sin tener la menor idea lo había infiltrado en el lugar. Le dieron su uniforme, un pantalón azul marino con chaqueta del mismo color. La camisa era blanca y Ron agradeció que no tuviera que llegar moño ni corbata. Luego conoció a sus compañeros y todos caminaron a la inmensa cocina donde los elfos trabajaban vertiginosamente.

Ron los observó un momento y recordó el sueño truncado de Hermione de darles libertad y dignidad y un suspiro de melancolía se le escapó.

-Muchachos, los invitados han comenzado a llegar. Muévanse, corran, lleven sus bandejas y no quiero una copa vacía en toda la jornada- Dijo en búlgaro el mayordomo con el ceño fruncido.

Ron tomó su bandeja ya atiborrada de copas de hidromiel y se apresuró hacia la gran puerta del fastuoso salón. Respiró hondo y acomodó sus castaños cabellos.

-Bien, comenzó la cacería- dijo para luego abrir la puerta y adentrarse en la acción.
Ambos la amaban con las fuerza de los huesos, con la energía de la sangre. Ambos lucharon contra todo por ella, por su amada, por su gorrión.


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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor onedirection02 » Dom Feb 12, 2012 5:58 pm

OMFG!.
Nooo! Ron tiene que encontrar a Hermione sea como seaaa!!
Perdón por no comentar en las actualizaciones anteriores pero not uve tiempo! ahora sí estaré mas presentes pero actualiza para que no me dejes con la angustia!!
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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor Annya » Lun Feb 13, 2012 1:25 pm

Buenísimo!!!!


Hola, soy una nueva lectora :D me encantó. Aunque la locura de Ron es un poco bizarra.

Un beso y por fa síguelo que está bueno :D
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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor Yaem_Gy Weasley » Jue Feb 16, 2012 2:35 pm

Queridos únicos lectores:

Muchas gracias por leer este fic, pero pienso que no es lo que se espera en esta página. Quizás lo catalogué mal. Según yo entendí que si el fic tenía más de una escena lemmon era considerada en esta categoría y yo ya escribí por lo menos dos capítulos así.
El problema es que la historia no se desenvuelve solamente en esos términos, hay una trama y quizás a muchos les aburre y la desechan al ver que no hay escenas lemmon a cada momento.
También la categoricé en este sección pues hay escenas de violencia y harbrá otras quizás un poco más crueles. Pienso que quedaba mejor en este lugar que en otro de la página.
Es por eso que aunque me decepcione ver el poco interés que la historia tiene para el público, he estado pensando cambiarla de página. Creo que aquí no existe el interés de seguirla.
Como último argumento, dejo el siguiente capítulo. Espero que a los dos o tres seguidores les guste.

Un beso

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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor nathy21_10 » Jue Feb 16, 2012 2:41 pm

Mujer!!!! estoy en desacuerdo contigo, me gusta la trama tiene algo distinto a los demás, si te gusta escribir hazlo ya tienes otra lectora dispuesta a leer completamente la historia, un abrazo grande y no cambies nada!
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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor Yaem_Gy Weasley » Vie Feb 17, 2012 2:04 am

Hola:
Como ya no quería dilatar más las cosas con el momento de la gran fiesta de Lestrange, les he traído el nuevo capítulo de la historia.
Es un capítulo que tiene de todo un poco y espero que de verdad les guste.

Muchos Saludos

Yaem Gy Weasley

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Tragos de Amarga Decepción

El salón estaba compuesto de tres amplias habitaciones conectadas por altas y grandes puertas y bellos balcones. Las mesas estaban ubicadas en la sección principal, en el salón del fondo y en las otras estaban la pista de baile y la barra en la cual los invitados se arrimaban. El cielo estaba iluminado con antorchas pletóricas de luz y en los balcones unas enredaderas, que parecían miles de luciérnagas atadas entre sí, le daban al lugar un toque de fantasía.
Ron, bandeja en mano, fue avanzando y recorriendo con la mirada el vasto lugar. Los vestidos largos, las capas rojas y las joyas relucientes danzaban en compas por los rincones y las risas se mezclaban con la estimulante música que la banda tocaba desde un entarimado cercano al balcón central. Los grupos se arrellanaban por todos lados y el mago tuvo que ponerse alerta para no toparse de improviso con alguien que le reconociera.
Su bandeja quedó vacía en menos de cinco minutos y tuvo que avanzar hasta la barra para hacer que se le diera el nuevo abastecimiento. Fue allí que le vio.
Lestrange había irrumpido en el salón llevando una capa verde esmeralda adornada con una broche de rubí que la ajustaba al cuello. Se desplazaba arrogante y muchos de los que pasaban por su lado bajaban la cabeza y le hacían saludos de postración.
-Que estupidez- gruño el joven- este no es ni la sombra de lo que el Innombrable fue-Aún llamar Voldemort por su nombre le era dificultoso, además ya le era una costumbre llamarlo así.
Pronto un séquito de hombres se arremolinó alrededor de Lestrange, como abejas obreras alrededor de su reina. Ron fue acercándose cuidadosamente poniendo la bandeja sobre el rostro y así fue mirando los de todos esos tipos.
Al primero que reconoció fue a Ruskit. Como ya había estado varios días vigilando la casa le reconocía perfectamente. Después vio como Rodolphus estrechaba la mano del mismísimo Ministro de la Magia Búlgaro, y eso le revolvió la sangre.
-Viejo cínico. Con esa misma mano estrechaste la de Harry hace solo seis meses y le entregaste la misma sonrisa. Pero ya te pillé. Pagarás muy caro todo esto-
Vio a los demás hombres y pudo distinguir lo que el viejo jardinero le había comentado. Algunos de ellos llevaban el signo que los distinguía como miembros de su Logia. El broche plateado con la gran Ese hecha en piedra Esmeralda, era cruzada por dos espadas fabricadas en diamantes pequeños. Todos la llevaban al pecho casi sobre el corazón.
Ron empezó a contar insignias y calculó unas treinta. También pudo notar que no todos los que se dignaban a acercarse a Lestrange eran tratados con igualdad. Había una jerarquía y predominaba en todos. Tanto en los que no llevaban una insignia como en los que la ostentaban.
Ron se paseó por la sala mientras iba y venía con las copas. Observó las salidas y la entrada principal por donde con total ceremonia eran recibidos los recién llegados. El mayordomo les saludaba con reverencia y luego todos pasaban a dar sus respetos al dueño de casa y a su invitado especial.
La mayoría de los hombres llevaban capas rojas de una tela elegante y lustrosa. Muchas de ellas eran adornadas cor borlas de hilo de oro y en las mangas relucían algunos bordados dorados. Las damas llevaban vestidos pomposos y muchas de ellas tenían los cabellos tomados en altos moños. Casi todas llevaban guantes blancos y varias de ellas tenían el cabello recogido en broches de gemas preciosas.
El mago se atrincheró en uno de los costados del salón y se dedicó a asechar a sus presas desde el terreno que había elegido. Lestrange hablaba fuerte y dejaba en claro que el dueño absoluto de ese lugar era él. Ruskit solo se dedicaba a complacerlo en forma vergonzosa y esto le provocó asco.
-Ve a la cocina y tráeme la champaña que el Elfo jefe tiene custodiada.- le dijo de pronto el mayordomo tomándolo del hombro- Rápido, rápido-
Ron tuvo que dar la vuelta y partir a cumplir el mandado. Trató de ser todo lo rápido que el viejo le había exigido dado que no quería perder detalle de todo lo que sucedía en el salón. Al volver vio que ya todos pasaban a las mesas y que los platos se presentaban ante los comensales con un derroche digno de un rey.
El mayordomo le arrebató la champaña de un manotazo y Ron tuvo que contar hasta mil para calmar su carácter. Luego le indicaron que fuera hacia los otros salones y recogiera las copas tiradas y abandonadas en el lugar. Él y sus compañeros ordenaron el sitio con rápidos movimientos de varita y luego se retiraron al pequeño saloncito en donde solo se escogieron a dos de ellos para seguir atendiendo a los invitados.
Ron tuvo que esperar para su mala suerte. Entonces se dedicó a interrogar con mucho tacto a sus otros compañeros para saber cuanta información ellos podían manejar.
Se enteró muy pronto que no solo la gente de Plovdiv estaba en la cena. Habían llegado al lugar magos de Sofía y de las otras ciudades y que esto era una especie de reunión de "negocios". Las mayores fortunas de Bulgaria estaban reunidas y Ron supuso que Lestrange estaba recaudando sus últimos fondos para la invasión definitiva.
Se arrimó a la compañía de un joven búlgaro que hablaba un muy buen inglés. Éste era un muchacho de no más veinte años y que estudiaba en el prestigioso instituto para Aurores de Bulgaria, en Sofía. Su nombre era Luboslav y había estudiado en Durmstrang. Era un muchacho despierto y de reflejos rápidos. Ron vislumbraba una promisoria carrera para él.
-Ustedes los británicos son un poco enojones. Una vez me topé con uno en una excurrsión y no abandonó su cara de Ogrro. Lo encontrré demasiado estirado- dijo el muchacho con una amplia sonrisa.
-No todos somos así Lub. Aunque no te niego que yo tengo un genio del demonio si me enojo- Le respondió Ron sonriéndole también.- Eh, Lub. ¿Sabes quienes vinieron a esta cena? Como yo soy extranjero no conozco a casi nadie-
-Si quieres puedo ir contigo y mostrarrte a todos los que yo conozca. La mayorría son unos malnacidos que no merecen la opulencia que ostentan-
Solo bastó ese comentario para que Ron sintiera una enorme simpatía por el chico. Si de verdad le era de gran ayuda durante su estadía en Bulgaria, lo recomendaría a Harry y se lo llevaría con él a Inglaterra.
Conversaron otro poco hasta que el mayordomo los mandó llamar. Entonces Ron arregló el cuello de su camisa que había desabrochado y llenando su bandeja se aproximó al gran salón con su nuevo compañero a su lado.
Pasaron por el salón ofreciendo tragos y llevando copas. Iban de un lado para el otro y más de una vez Ron notó la mirada fulminante del mayordomo sobre ellos dos. Ron estaba seguro que ese tipo no aprobaba en absoluto que sus mozos estuvieran sirviendo los tragos en parejas.
-Este de allí es el Barrón Kirkovski. Es un rudo Checheno que odia tanto a los sangrres sucias como a los comunistas. Se dice que cuando La Unión Soviética cayó, él hizo una fiesta colosal y como dicen los muggles "Lanzó la casa por la ventana"- Le contaba en ese instante Lub, señalando a un tipo de cabellos negros con largos rayos blancos y espeso bigote.
Ron le miró detalladamente de inmediato. Era de estatura media y llevaba un caro manto amarillo. Y en el pecho, como una medalla de honor… la insignia.
-Es un maldito bastardo- susurró Ron mientras llenaba varias copas con hidromiel- En mi país ya le hubieran lanzado al calabozo más profundo de Azkaban-
-Es un idiota, no lo niego- dijo su compañero- Pero aquí no le harrían nada. Eso es lo que me tiene realmente desilusionado de mi país. Aquí los aurores están con las manos atadas. No como ustedes que tienen a Elegido Potter que venció al Mago más poderoso, según sé-
-Sí, tenemos a Potter- sonrió Ron- y gracias a él ahora vivimos tranquilos y en paz-
-No solo le deben eso a él- contestó el muchacho- Tienen Al Cazador… El auror más imprresionante del cual he oído jamás. Me he imprregnado de su leyenda. Yo quisierra que él viniera aquí y les pateara el trrasero a muchos de estos desgraciados. Para mí el Cazador es mi héroe-
Ron no pudo evitar la sonrisa. Y se sintió tan abrumado como cuando toda su casa gritaba su apellido cuando ganara su primer partido. Era extraño para él saber que tenía un fanático.
-Un día Lub… un día el Cazador vendrá aquí y desplumará a todos esos pollos emplumados. Y te aseguro que estarás presente para verlo-
-¿Le conoces?-
-Solo de lejos. Lo vi algunas veces-
-Dicen que su pelo llamea como el fuego y sus ojos fulminan con una sola mirrada. Que nunca ha perdido una presa. Qué lástima que ahora esté castigado.-
-Vaya, parece que aquí las noticias vuelan- dijo Ron con un poco de sorpresa
-Es que trato de no perder su pista. Solo he leído algo sobre él, pero nunca he visto algún retrrato. Dicen que hace demasiados años que no se toma uno. Y no lo culpo. Es mejor mantener el anonimato-
Lub siguió junto a él abasteciendo las gargantas sedientas que abarrotaban el lugar y señalándole a varios invitados contándole datos que Ron iba almacenando en su memoria. Ron los observaba y analizaba. Les seguía con la mirada llegar hasta Lestrange como perritos falderos y besas el anillo que éste les restregaba en las caras. Parecían todos ellos vasallos de un mafioso muggle y Ron sintió repulsión por ellos.
De pronto Lub le señaló la puerta de entrada. Ron se giró y para su gran asombro vio venir a un hombre que… no debía estar allí.
-¿Le conoces? Creo que es británico. Y por lo que veo es el agasajado- Dijo Lub mirando al hombre con el seño fruncido. Ron sintió confusión y rabia. Yaxley. Yaxley estaba allí.
Se sintió como un idiota. Se suponía que Yaxley había muerto hacía dos años luego de una terrible persecución en la que él había participado. Había caído a un barranco cuando era perseguido por Harry, Seamus y él.
Recordó que Harry solo miró el cuerpo desde lejos y que no había querido comprobar la muerte del mortífago a pesar de sus reclamos.
-No puedes interrogarlo esta vez, Ron.-Le dijo- confórmate. Caer desde esa altura y sin varita es la muerte segura-
Y habían dejado al hombre allí, pues Harry solo quería llegar pronto a casa. A Ron siempre le había parecido extraño ese comportamiento de su amigo como también el de Seamus esa noche. Ahora pensaba que tal vez ambos estuvieran bajo el encantamiento Imperius y que alguien más había estado en el lugar esa noche.
Yaxley se pavoneaba por todo el salón con una sonrisa socarrona. Ron trató de respirar muy profundo para calmar a la bestia interna que clamaba por salir. Esta vez no podía hacer nada. Estaba rodeado de mortífagos y por muchos otros incautos que podrían ser lastimados en una posible pelea. Debía relajarse y asechar a Yaxley. Le seguía una vez saliera de la fiesta. Y apenas supiera donde se guarecía, llamaría a Harry a los gritos para decirle que era un imbécil.
Tan absorto estaba contemplando al ex colaborador del Innombrable que no se dio cuanta quien se aproximaba a él.
-Dame esa copa, tarado- le dijo el tipo en inglés- ¿No escuchas que te he llamado tres veces?-
Ron giró su rostro hasta el origen de esas palabras y el tirón en el estómago no se hizo esperar. Ante él, justo a la altura de su cara, estaba Zabini sosteniendo la copa que había sacado de su bandeja.
-¿Qué me vez, idiota? Mejor corre y tráeme otra copa- diciendo esto se tomó el líquido en un solo trago- Ésta ya se acabó. ¡Muévete, Corre!-
Ron sintió el tirón en el brazo y comprendió que Lub le sacaba del lugar. Dio una breve disculpa en búlgaro y partió a la seguridad de la lejanía. Zabini le miró un momento más y giró en sus talones para aproximarse al grupo en el cual Lestrange y Yaxley conversaban amenamente.
-Sí que es grosero tu compatriota- le dijo el joven- ¿Por qué te disculpaste en búlgaro? Aunque yo que tú le hubiera dicho un par de improperios en mi lengua que son de antología-
-No quise darle el gusto de que supiera que le entendía. Aunque quiero que me enseñes esos improperios. Yo por otro lado, te puedo enseñar algunos en mi lengua que te harán reír mucho-
Ron tuvo entonces la morbosa idea de aproximarse otro poco. Zabini no le había reconocido y quiso tentar un poco más a su suerte. Llenó su bandeja y con paso seguro fue acercándose al séquito de Lestrange. Cuando estuvo junto a ellos alzó su bandeja y los miembros de éste fueron sacando sus tragos uno a uno mientras conversaban. Zabini le miró con desdén y Yaxley con desprecio. Lestrange ni siquiera se dignó en poner sus ojos en él. Ron, con tan solo una copa en la bandeja, se dio la vuelta y salió de la zona de peligro con una amplia sonrisa. Ahora estaba seguro que su disfraz era perfecto.
Se acercó a la barra junto al gran balcón a llenar otra vez la bandeja. Estaba realmente muy animado y pensó que esa noche sería mejor que lo que había imaginado.
Fue otra vez de un lado para el otro y no dudó en ir un par de veces más a ofrecer sus tragos a los hombres de Lestrange. Así fue escuchando una que otra frase y pudo mirar mejor las caras de todos los que acompañaban a sus conocidos. Por otra parte, Lub seguía instruyéndole sobre las personas que estaban disfrutando de la velada. Así fue almacenando nombres, apellidos, rostros, cargos. La jornada estaba siendo muy productiva.
-No lo puedo creer… los rumores eran verdad… pero… lo veo y no lo creo- dijo de pronto Lub con el semblante opaco. Ron se giró para ver a quien miraba el muchacho y… quedó petrificado al verle.
Un hombre alto, de contextura maciza, ojos oscuros, nariz aguileña y cabello negro caminaba hacía el asechado grupo. Estaba engalanado con un rico manto rojo que arrastraba de medio lado con la parte izquierda sobre el hombro. Su barba era corta y parecía no estar en absoluto complacido de relacionarse con esos miserables.
-Debe ser un error. Él es un hombre famoso e influyente. De seguro se vio obligado a presentarse en este circo- murmuraba aun sorprendido el joven Luboslav- Él no es uno de ellos-
Si Lub estaba aturdido, Ron estaba pasmado. Le miró de pies a cabeza y trató de encontrar también una explicación razonable para comprender el porqué Viktor Krum estaba esa noche, en ese lugar y con esa gente.
Viktor saludo a todos con distancia y simplemente no besó el anillo de Lestrange. Es más, parecía que le miraba con odio y repulsión. No fue grosero y parecía tratar de ser lo más cortés posible. Ron barajó entonces la idea de Lub. Que Viktor no había tenido más remedio que presentarse en ese evento pues era, a pesar de ser ampliamente una reunión de logia, una actividad social a la que estaba obligado por su reputación y prestigio.
Pero había algo que Ron no entendía. Viktor sabía perfectamente quienes eran Yaxley y Lestrange y que participación habían tenido en la segunda guerra. Sabía que Inglaterra los señalaba como enemigos… y aun así les hablaba.
"Sabía que estos miserables estaban aquí. ¡Y no nos avisó!" Rugía la mente de Ron mientras apretaba el borde de una mesa. "¿Por qué Vicky? ¿Por qué?"
Y su mente la devolvió en el tiempo. Recordó la última vez que le había visto antes de la guerra, precisamente en la boda de su hermano. Si hubiera sabido que ahora fraternizaba con el enemigo, le hubiera echado a patadas de su casa.
Lub le sacudió y Ron le miró. El joven le señaló al mayordomo que los observaba con un brillo de ira en la mirada y Ron trató de recomponerse para seguir interpretando su papel. Pero ahora era demasiado difícil. Saber que Viktor Krum estaba en el lugar le contraía los músculos y le cubría la mente con un manto de neblina. Tenía que haber una explicación, debía haberla. Viktor no podía ser un traidor. De seguro había una explicación lógica y Ron la buscaría desesperadamente. Viktor era un buen tipo a pesar de ser un tarado, Ron creía en él.
Se fue acercando de a poco con Lub siempre a su lado. Vio que Viktor hablaba poco y que permanecía serio y distante. Los demás le lanzaban fanáticas miradas de admiración y Lestrange le sonreía de extraña manera. Ron se quedó parado a una prudente distancia y mientras ofrecía una copa a una vieja que desde el comienzo de la noche había estado tratando de ponerle el lazo. La mujer le hablaba y él solo le daba breves miradas, para disimular que toda su atención estaba en el moreno.
De pronto Viktor movió su brazo izquierdo y la porción de manto que descansaba en él cayó en suave caída. Y fue entonces que el mundo de Ron se hizo mil pedazos. Allí, ante su mirada shockeada, relució la serpiente de esmeralda cruzada por las espadas de diamante.
-Es uno de ellos- susurró y su cuerpo se remeció por completo.
La sangre se había marchado de su rostro. El aire se había escapado de sus pulmones. Un mareo le asaltó con crueldad y las piernas ya casi no le sostenían. Trató de mantener la compostura, pero apenas podía disimularlo. Se afirmó del brazo de su compañero y cerró los ojos por un momento.
-Heath… ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal?-
-Eso creo. Por favor, sácame al balcón un momento para tomar aire-
Luboslav no demoró nada en cumplir la sutil orden. Le llevó tomado del brazo tratando de no llamar mucho la atención y una vez afuera, Ron se afirmó en la baranda del balcón con todas las exiguas fuerzas que aún le quedaban.
-Vaya que estás mal, británico. Tómate un trrago. Eso te devolverá a este mundo- y dicho esto Lub le acercó un vaso de Whisky de Fuego que Ron tomó de un solo trago.
-Lub… vuelve adentro. No quiero que te regañen por mi culpa. Yo estaré bien. Solo necesito aire-
Lub se negó al principio pero Ron terminó convenciéndolo. A los pocos segundos que el chico se marchara, Ron Tomó el vaso de whisky y lo aventó a un árbol cercano al balcón. El recipiente se destruyó en mil pedazos y fue cayendo al fastuoso jardín en cascada.
El estómago de Ron ardía. Y no solo era por el efecto del Whisky de Fuego. Un calor interno le fue recorriendo las entrañas, las venas, los músculos. Era furia, era decepción. Era odio profundo. Vicky le había traicionado, El desgraciado era un maldito traidor.
-¿Por qué? ¿Por qué Viktor? Maldición. ¿Cómo fuiste capaz de traicionarla?- susurraba con los ojos anegados de lágrimas de impotencia.- Yo creía en ti. Ella creía en ti. ¿Cómo pudiste?-
De pronto recordó todo lo vivido en sus años de Hogwarts. Recordó como ese mismo hombre que ahora chocaba su copa con un mortífago, la noche del baile de Navidad había llevado a Hermione de su brazo. Recordó como les miró bailar y reír. Les recordó juntos y disfrutando del momento. Recordó los celos que le atormentaron esa noche.
No podía ser. Era mentira. Tenía que ser una mentira. Viktor Krum volvía a enloquecerle y a hacerle sentir odio. Una vez le había robado el beso de Hermione y ahora se comportaba como un malnacido. Ahora era uno de ellos…. ¡¡¡Uno de ellos!!!
Ron golpeó la baranda lastimándose la mano. Pero no sentía dolor alguno. Una vez había envidiado a Krum por tener cerca a la chica más bonita y dulce, por bailar con ella, por tener su atención. Ahora le odiaba como nunca había odiado a nadie. Ni siquiera a Malfoy.
-La conociste, tuviste su cariño. Su beso. Compartiste con ella. Y ahora la traicionas. Ella estaría tan decepcionada de ti. Ella te quería mucho. Confiaba en ti. ¿Cómo alabas esa doctrina estúpida de la pureza de sangre sabiendo que eso la hubiera lastimado? ¿Qué ella fue perseguida por eso?
Gracias a Merlín, ella no puede ver lo bajo que caíste. Le habrías destrozado el corazón. Y eso es imperdonable. Vicky, Vicky… mugriento asqueroso. Nunca voy a perdonar tu imbecilidad. Me tiraste por la borda el respeto que aun tenía por ti. Y me las vas a pagar. Te juro que me las vas a pagar- Dijo apretando a tal punto la baranda del balcón que sus nudillos se pusieron blancos- Te voy a sacar toda esa sangre pura y te la voy hacer tragar, desgraciado-
Tomó su varita con toda la furia manándole por los poros. Iba a destrozar a Krum de un solo movimiento. Pero fue entonces que la voz de Harry llegó a su mente.
"Mantén la calma. Tienes que controlar tu estúpido carácter. Si no, mandarás toda la misión a la mierda y todo el sacrificio habrá sido en vano."
Aspiró todo el aire que pudo para aplacar el dolor del pecho. Bajó la cabeza para recolectar un poco de sangre y se pasó la mano derecha por el rostro y el cabello. Tenía que calmarse. Tenía que controlar a la bestia que quería despedazar y desangrar a Viktor Krum. Tenía que pensar. No era ese el momento para arreglar cuentas entre los dos. Tenía que completar la misión y darle toda la información a Harry para desbaratar la invasión. Una vez cumplido su objetivo volvería por Viktor y moriría dichoso si con él arrastraba a ese infeliz.
-No me importará morir al asesinarte. De todos los que he perseguido en mi vida, eres el peor. Eres una rata traidora que me dará gusto matar. Así moriré en paz. Y me iré con ella a donde jamás tú podrás llegar-
Controló la violenta sensación del cuerpo y trató de despejar la mente mirando cualquier cosa. La fría noche de Plovdiv le abofeteaba el rostro y una ligera brisa desde su derecha la acariciaba el castaño cabello. Miró hacia el cielo y la luna brillaba ajena a los oscuros pensamientos que él tenía en ese momento. Miró a su izquierda y los árboles de ese sector se balanceaban delicadamente con grumos de nieve en las ramas. Volvió la vista al frente y respiró una vez más. Debía volver a la fiesta y seguir asechando a sus presas. Apretó la varita y la volvió a guardar en el bolsillo. Entonces se giró. Otra vez a su izquierda y la luna le trajo una visión de ensueño. Allí, en donde un par de minutos solo se contemplaban los árboles danzantes al otro lado del balcón, ahora se apoyaba una mujer enfundada en un vestido de terciopelo negro y de delicado moño en el cabello que dejaban osadamente al descubierto la espalda en una noche tan fría. Y Ron no pudo controlar su mirada que se quedó prendada… de ella.
Ambos la amaban con las fuerza de los huesos, con la energía de la sangre. Ambos lucharon contra todo por ella, por su amada, por su gorrión.


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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor Yaem_Gy Weasley » Mar Feb 21, 2012 9:21 pm

Hola:
Subo el siguiente capítulo aunque pienso que el anterior no lo leyó nadie. Es mi karma.
Bueno, para él o la lectora les dedico lo que sigue.
Como ya es costumbre este capítulo tiene banda sonora es “Start Again” del grupo Red pero en versión piano.
http://www.youtube.com/watch?v=Gm9OAzY8ZkI
Un beso
Yaem_Gy Weasley

La Mujer del Balcón

La dulce melodía de la banda dentro del salón llegó a los oídos de Ron en el preciso instante en que puso sus ojos en ella. Era como si el mundo entero se acoplara a ese instante que parecía otra jugarreta de su mente.
Su cabeza quedó en blanco y lo único que podía hacer era mirarla. Su espalda reflejaba el delicado brillo de la luna, la luz la recorría ofreciendo al espectador una irresistible invitación a la caricia. Algunos de sus cabellos oscurecidos por la noche danzaban con la brisa nocturna, y el cuello desnudo parecía esperar el calor de un beso.
La mujer del balcón parecía de mediana estatura. El vestido que la adornaba era como una segunda piel y le realzaba las bellas curvas. Los hombros los llevaba casi descubiertos. El sensual vestido se ceñía tan bien en ella, que los tirantes solo eran una sugerente escusa. Unas lucecitas relucían en sus orejas y Ron entendió que eran el brillo de diamantes que se reflejaban con la luna.
Ron no podía moverse y no entendía el porqué. Se sintió completamente clavado al piso y su respiración se hizo rápida y dolorosamente dulce. Aun sin ver su rostro, el inglés comprendió que esta debía ser una muy hermosa. Pero solo era una mujer, una más en esa farsa descabellada y asquerosa que pretendía ser una inofensiva fiesta. Pero… ¿Por qué no podía dejar de mirarla?
No supo cómo, pero su mente de pronto se lo llevó muy lejos en tiempo y espacio. Estaba en la torre de Astronomía junto a Harry y Hermione la última tarde que pisaría Hogwarts antes de la búsqueda de Horrocruces. Los tres estaban en la atalaya más alta y mientras Ron se ubicaba en los altos escalones para contemplar a sus amigos, Harry y Hermione estaban en el balón conversando quedamente. Harry solo hacía dos noches había presenciado la muerte de Dumbledore y en ese momento le mostraba a la castaña el falso relicario que había obtenido en su incursión con el viejo director.
Ron no había dicho mucho esa tarde. Solo se dedicaba a mirar a la joven que, con el cabello suelto se dejaba acariciar por la brisa del crepúsculo. Harry de pronto se había quedado perdido en sus pensamientos y Hermione solo se dedicó a mirar el bonito paisaje que la vista le brindaba apoyando ambos bordes de las palmas en la amplia baranda de piedra. Y Ron no pudo evitar recorrerla con la mirada.
Aun en ese momento no sentía la valentía de admitir que estaba enamorado de ella hasta los huesos y solo intentaba dejar su mente en blanco para solo ver lo alta, fresca y… bella que ella estaba esa vez. Si, ella ya no era más la niña sabelotodo molestosa que conociera, era ya una chica hermosa que le estaba poniendo el mundo de cabeza.
La contempló de espaldas a él con la luz del sol abrazando los contornos de la castaña. La contempló en su delicada figura y formas que él disfrutaba mirar. La contempló hermosa y pura a la luz de la tarde.
Lentamente la muchacha había empezado a girar hacia su lazo izquierdo hasta quedar frente a él sorprendiéndolo mirándola y ambos se habían sonrojado por ello. Hermione entonces le había regalado una dulce y tímida sonrisa que él había correspondido con otra, más amplia y avergonzada, con las infaltables orejas coloradas.
Así ella había quedado cristalizada en su memoria. Así, sin máscaras, sin adornos descabellados. Así le había amado casi toda su vida. Dulce, fuerte, tímida, preciosa. Porque Hermione había sido la fuerza de una montaña en la cual Harry y él se habían apoyado en los momentos de más aflicción. Y era el arrebato de una tormenta cuando se enfurecía y le castigaba dándole golpes de puños o lanzándole pájaros que él siempre había merecido. Y también era el embrujo de una noche de luna, con su belleza que le estremecía por dentro y su timidez adorable que nunca más encontraría en otra. Porque ella era perfecta, era la única que podía contenerlo, la única que podía regirlo, domarlo y calmar sus demonios. Era la única que tenía el temple para ser su verdadera mujer. La mujer del cazador.
Una pequeña ráfaga de aire frío le trajo al presente y lo dejó otra vez contemplando a la misteriosa desconocida. Ella seguía en la misma posición con ambos bordes de las palmas apoyados en la fría baranda y parecía perdida en sus propios pensamientos. Ron, escondido por la sombra que cobijaba el lugar donde se encontraba, sentía el corazón tembloroso que le gritaba cosas que él no podía comprender. Todo era tan extraño, tan irreal y al mismo tiempo tan vivo, tangible y verdadero. Era la primera vez desde que Hermione muriera, que sentía el flujo de su sangre correr en sus venas, los bellos de los brazos erizarse y un delicioso escalofrío por la espalda. Y no… no podía, no debía sentirlo. No por otra… nunca más por otra.
De improviso irrumpió en el balcón otra mujer. Era mayor y llevaba un vestido color crema cubierto con una capita corta. El cabello lo llevaba recogido en un moño que descansaba en su hombro derecho. En las manos una pequeña capa de terciopelo negro.
-Querida… vas a morir congelada en este frío- le dijo a la bella del balcón en un maternal búlgaro- Tu esposo no me perdonará si te dejo caer enferma-
Y la aludida se fue girando lentamente hacia su lado izquierdo para regalarle una dulce sonrisa a la anciana. Y entonces…. entonces…
El corazón de Ron empezó un galope frenético que era imposible de detener. Los pulmones se paralizaron de inmediato y el ahogo le nubló el pensamiento. Sus piernas ya no pudieron resistirle y eso le obligó a apoyarse con desesperación de la baranda para no caer estrepitosamente. Todo él tembló y su voz se apagó. Solo sus labios se movieron murmurando un nombre pero sin emitir sonido.
-Hermione-
-Señora Pollak, no debería preocuparse tanto por mí. Acabo de salir y ya estaba por entrar al salón- Mientras hablaba, la anciana le cubría la espalda con la capa y le frotaba uno de los brazos.
Ron tuvo que sacudir su cabeza. Lo que estaba viendo y escuchando no podía ser real. Pero ahí estaba esa mujer que lucía como Hermione, sonría como Hermione y su voz era la misma. Solo su aroma no alcanzaba a sentirlo pues la alucinación se encontraba en contra de la brisa de la noche.
Era Hermione, su Hermione. Era ella, pero ¡Hablando Búlgaro! Eso no podía ser. Esta era la alucinación más disparatada que podría tener en su vida. Pero… Merlín ¿que demonios estaba pasando?
Estaba loco, esa era la única explicación. Ron ahora estaba seguro que se había vuelto loco de remate. Loco, demente, desquiciado y todos los adjetivos que existieran.
-Te veo tan lejana de aquí querida… ¿Dónde estás?- decía la mujer contemplando a la joven.
-Perdóneme, pero no me gusta este lugar. Quiero decir… la gente que viene aquí. Pero no puedo evitar estos compromisos-
-Vamos, vamos a dentro mi querida Briana. Al calor de un dulce licor te sentirás más cómoda-
Y ambas tomadas del brazo empezaban el retorno al atiborrado salón en donde poco a poco se fueron sumergiendo en el mar de gente.
Ron, aun sin poder tomar control de su cuerpo, solo podía escuchar una y otra vez la voz de la anciana.
-¿Briana? ¿La llamó Briana? Por Merlín… no puedo estar más loco- susurró- no… no entiendo… ella era Hermione… ¿Qué me está pasando? ¿Qué?- gimió.
A duras penas caminó hasta el umbral de la entrada al salón. Allí, semi escondido, buscó desesperado a su amor entre la gente y la vio. Aun estaba junto a esa anciana que Ron no había visto jamás en su vida y conversaban junto a otras mujeres que les rodeaban.
¿Era realidad? ¿Era alucinación? Ron ya no estaba seguro de nada. Pero en su pecho un fuego nacía otra vez, un fuego de loca esperanza. Si esta era una escena fabricada por su mente enferma, la prefería. Prefería vivir esta fantasía maravillosa en donde ella se movía ante sus ojos tan corpórea, tan viva, tan verdadera.
Pero, aun siendo el peor de los locos era imposible tener un espejismo tan grande. Porque veía a Hermione allí entre tantos otros y le era irracional imaginar a tanta gente que no conocía junto a ella al mismo tiempo. Y ella estaba con ellos… entonces…. ¡Era real!
La energía volvió a sus piernas y sin importarle ya nada más, se fue directo hacia ella. Tenía que tocarla, tenía que saber si todo esto era o no un sueño.
Una mano se cerró en su brazo izquierdo y Ron se sobresaltó. Se giró rápidamente y vio a Lub atajarlo en su camino a Hermione.
-Suéltame- Le dijo con un dejo de desesperación en la voz, pero Lub solo afirmó más su agarre.
-¿Qué demonios te pasa, Heath? Has estado toda la noche comportándote como un loco. Primero me abordas con toda naturalidad como queriendo conseguir algo de mi parte. Luego te convertirte en una especie de bestia al asecho esperando algún movimiento de los del grupo grande. Por un momento me hiciste creer que eras un auror encubierto que estaba aquí para investigar a esos bastardos. Después casi te me mueres aquí mismo luego de ver a Viktor Krum y ahora te lanzas hacia las mujeres de ese grupo como si fueras un desquiciado. ¿Qué te pasa?-
-Nada… solo suéltame yo…-
Un hombre engalanado se acercó al femenino grupo y tocó suavemente el hombro de la castaña y diciéndole algo al oído. Entonces Ron la vio fruncir el ceño y mirar hacia el grupo que él vigilara toda la noche. Luego se arregló la capita y suspirando emprendió su camino hacia este. Ron la siguió con la mirada casi sin pestañear. Esto cada vez estaba más enredado para su frágil pensamiento.
La vio llegar al grupo y llevar su pequeña mano al hombro de un hombre. Ron se quedó boquiabierto al ver ese gesto, los ojos desorbitados.
-Reacciona, Heath. El Mayordomo viene hacia acá- susurró el joven búlgaro a su amigo- despierta-
-¡¿Qué les pasa a ustedes dos? Vayan a atender a los invitados, ¡Ahora!-
-Si señor- gruño Luboslav jalando del brazo a Ron para sacarlo del campo de tiro.
-Deja ya de mirar así a esa mujer. Reconozco que es hermosa, pero no exageres-
-La… ¿la ves? ¿En verdad la ves?- le preguntó Ron con una terrible ansiedad.
-¿Quién no podría verla, Heath? No solo es una de las más bonitas de la fiesta, también aquí es como una reina. Una especie de celebridad-
-¿Cómo?-
-Vaya, Se me olvida que eres un extranjero. Esa que ves allí, tomada de la mano de Viktor Krum, no es nada menos ni nada más que su esposa-
-Su… esposa…- susurró Ron sintiendo el estómago caérsele al vacío. No… eso no… ésta loca ilusión se estaba convirtiendo en una pesadilla.
-Si- dijo Lub, poniendo copas en la bandeja de Ron- Es la bella Briana Krum. El Buscador la encontró en uno de sus larguísimos viajes al extranjero. Se dice que apenas la vio quedó loco por ella y que prácticamente se la raptó para traerla a vivir a Bulgaria. Y yo creo que ella ahora debe estar extrañando mucho el calor de su tierra, pues te digo, Plovdiv es un maldito congelador-
-¿Qué dices?- le preguntó el castaño sin poder comprender lo que su compañero le decía y sin poder evitar mirar como Viktor tomaba a "su esposa" de la cintura y la alejaba de un Zabini que la miraba como si quisiera devorarla. Todo esto era más y más descabellado pues Zabini también tendría que haberla reconocido. Además… le hablaba, ¡a ella! Y lo que era peor… ella le contestaba. ¡Eso no podía ser! ¡Ella no podía estar conversando con esa asquerosa serpiente!
-Que la encontró en uno de sus viajes…-
-A Inglaterra- pronunció Ron apretando los puños.
-¿Inglaterra? No… la señora Krum no es inglesa, ella es sudafricana. Por eso digo que de seguro extraña el calor de su tierra-Ron le miró como si estuviera loco. Lub le estaba diciendo cosas inverosímiles- Anda y sírvele un trrago a la dama. Así aprovechas de acercárrtele un poquito y aprecias mejor su belleza-
Ron miró la bandeja que Lub le dejara en las manos y luego a su compañero con incredulidad. Luego miró otra vez a las personas del grupo y aspiró profundamente.
Se acercó llevando la bandeja con manos temblorosas. Si en verdad ella no era Hermione, no le reconocería en el momento en que le ofreciera una de las copas. Tenía que intentarlo, tenía que saber si la mujer que estaba allí junto a Krum era o no era su amor.
Pero no alcanzó a averiguarlo. Viktor Krum tomó la mano de su mujer y haciendo un leve movimiento de cabeza se fue alejando con ella y a Ron lo cercaron unos tipos que le impidieron continuar su camino. Trató de zafarse pero le fue imposible ya que uno de ellos le tomó del hombro y se recargó en él, muerto de borracho.
-Suéltame idiota- dijo Ron tratando de no perder de vista a la pareja, pero el tipo solo se recargó más en él.- ¡Que me sueltes!- Se retorció y estuvo a punto de lanzar al hombre lejos, pero Luboslav, atento a los movimientos de su nuevo amigo, separó al tipo de él y le tomó del brazo para apaciguarlo.
Le arrastró a un rincón del salón y le dijo que se calmara. Si seguía así pronto conseguiría que el mayordomo perdiera la poca paciencia que le quedaba y les dejaría a ambos de patitas en la calle.
A esas alturas a Ron lo último que le importaba era perder su camuflaje. Ya ni siquiera la misión le importaba. Lo único que quería era salir corriendo detrás de esa mujer que parecía la copia exacta de Hermione. Tenía que alcanzarla y saber de una vez por todas la verdad.
-No puedes irte, Heath. La fiesta aun no termina. Tenemos que seguir atendiendo a los invitados-
-tengo que irme. Al demonio la maldita fiesta-
-Vaya, si que quedaste prendido de la belleza de la señora Krum. Pero estas loco si piensas que una mujer como ella podría mirar a alguien como tú.-
-¿Sabes donde vive?-
-¿Me estás escuchando, amigo? Ella no está a tu alcance-
-¡Responde la maldita pregunta!-
-Te calmas. A mí no me tratas como a un imbécil. Si sé donde ellos viven- y puso ambas manos enfrente de Ron para frenar sus palabras- pero no te diré donde hasta que terminemos el trabajo. Ellos no se te van a escapar solo porque te demores un par de horitas en seguirlos-
-No estoy tan seguro- susurró el Gryffinfor asustado con la afirmación del muchacho. No podría resistir que ella escapara de él de nuevo. Porque Ron no se creía ese cuento de la sudafricana llamada Briana y tenía que enfrentar a Hermione para exigirle explicaciones de por qué le había abandonado hacía casi siete años para arrancarse con Krum a la fría Bulgaria. Quería saber porqué le había hecho creer que estaba muerta destrozándolo por completo.
No tuvo más remedio que continuar en el lugar hasta que la fiesta terminó. Junto a los otros mozos recogió lo más rápido que pudo las copas regadas por todo el lugar y si no fuera porque Luboslav le arrastró hasta las cocinas, no se hubiera molestado a recibir la paga.
-Ni se les ocurra volver aquí- Dijo el mayordomo al pagarle a ambos- Son los peores mozos que he visto en mi vida-
Luboslav primero recibió la paga y después empapeló a palabrotas al mayordomo diciéndole que no pondría nunca más sus pies en tan mugroso lugar. Luego, Ron le tiró del brazo tan bruscamente que apenas pudo arrancar de las manos del viejo idiota la paga del castaño.
Una vez afuera de la mansión, Ron le llevó casi corriendo para arrinconarlo entre unos árboles de la avenida e interrogarlo sobre todo lo que supiera de los Krum.
-Ya déjame en paz. Estoy agotado de acarrear bandejas llenas de aquí para allá. Solo quiero irme a casa y hundirme en mi cama.-
-Te dejo tranquilo si me dices donde viven los Krum. Que lugares frecuentan. Que otra cosas sabes de Briana Krum-
-Ay, Heath. Son las cinco de la mañana. No pretenderás ir a la Mansión Krum a esta hora-
-Lub… me caes muy bien, pero si sigues evadiendo mis preguntas te garantizo que puedo cambiar mi actitud contigo. Y esa nueva actitud no te va a gustar nada-
-Tanto escándalo por la señora Krum. Te removió todo dentro ¿Cierto? Ese es el encanto de ella. Te diré donde viven, pero lo demás tendrás que averiguarlo tú. La señora Krum es muy reservada y su vida privada es como un misterio. Eso ha alimentado su leyenda-
-¿Qué leyenda?-
-Que es un sueño. Pero de carácter firme. Se dice que tiene a Krum comiendo de su mano y que por su causa él terminó renunciando a su promisoria carrera. Que además, seduce con un solo gesto y los hombres caen a sus pies. Pero también se dice que es muy inteligente y tiene un corazón admirable. Que le gusta la justicia y que odia a todos esos imbéciles que estuvieron en la fiesta esta noche-
-No me extraña Ser un hijo de muggles y estar compartiendo el mismo lugar que ellos es terrible-
-¿De quién hablas, Heath? En esa fiesta no había ningún hijo de muggles, ni siquiera un mestizo.-
- Pero ella…-
-¿Ella? ¿Quién? ¿La señora Krum? - y Lub se largó a reír en la cara de Ron- ¿Crees que ella es una hija de muggles? ¿De dónde sacaste eso? Ella es sangre pura. Su familia es una de las más antiguas de Sudáfrica. Si fuera una impura o una mestiza no la hubieran dejado entrar, por muy esposa de Viktor Krum que fuera.-
Ron escuchaba pero no podía dar crédito a esas palabras. Lub le estaba describiendo al mismo tiempo a dos mujeres distintas. Una, la segura mujer de ascendencia aristocrática, tan dominante que podía hacer arcilla a Viktor Krum en sus manos y la otra, la maravillosa y noble mujer que tenía valores y que no comulgaba con esa asquerosa sociedad mágica que pululaba en Bulgaria.
Ambos hombres caminaron raudos por las heladas calles de la ciudad. Tomaron un breve y madrugador desayuno en un local destartalado que lo único bueno que tenía era la amplia chimenea que a Lub le atraía como a un imán. Solo el joven búlgaro se dedicó de lleno a su desayuno. Ron no podía comer y solo bebió el café amargo que la empleada del local le sirviera. Luego, y a pesar que Lub deseaba con todas sus energías quedarse junto al tibio fuego, Ron lo sacó a empujones y después de meterse a un sucio callejón, ambos desaparecieron.
La imagen que llegó al inglés al aparecerse fue majestuosa. Una enorme reja de fierro forjado entrelazada con rosales ahora secos a causa del invierno y matorrales altos que dejaban poco a la vista al otro lado. Detrás de esa reja y en el espacio que las plantas no habían ocultado, se apreciaba una gran mansión de piedra y mármol con altos balcones y escaleras fastuosas.
-Es lo más cerca que podrás estar de la mansión, Heath. Muy poca gente entra a este lugar. A los Krum no les gustan mucho las visitas. Son gente muy tranquila y solo se ve a veces al par de niños que juegan en los jardines-
-¿Niños? ¿Qué niños?- y el peso en el estómago aturdió a Ron.
-A los niños Krum… Ey, tranquilo- rió de nuevo el muchacho, muy entretenido de provocar tal caos en su amigo- No son los hijos de ellos. Son los hijos del hermano menor de Viktor Krum que vienen de visita todos los veranos-
Ron miró todo a su alrededor y pudo descubrir un lugar seguro en donde se quedaría para vigilar la mansión y esperar los movimientos del matrimonio. Lub le hablaba mientras él analizaba el terreno y el muchacho, ya completamente convencido de que no podría persuadirlo a marcharse del lugar, le advirtió que tuviera cuidado.
-Aun sigo insistiendo que Krum no tiene vínculo con los estirados de la fiesta, pero es mejor que te cuides. Uno ya no está seguro de nada en estos días-
-Tienes razón. Nada es seguro, Nada es fantasía y nada es realidad. No te preocupes por mí, muchacho. Yo sé cuidarme. Pero gracias-
-Tu nombre no es Heath ¿Verdad? Y no eres un turista despreocupado que solo quiere conocer y divertirse en Bulgaria. Eres un auror… No me mires así. Tengo el entrenamiento y hace horas que descubrí tu camuflaje. Estás aquí por ellos. Viniste por ellos y eso erra todo lo que te importaba hasta que la bella señora Krum apareció. Ten cuidado… como te llames. No deberías distraerrte de tu misión porque es muy peligrosa. Y mucho menos por tratar de alcanzar a una mujer-
-Lub. No tengo la más puta idea de lo que me estás hablando. Si te di la impresión de ser un auror, bueno, fue sin intensión. Solo he estado conociendo la región y descubriendo sus bondades. Y si me atrajo la belleza de la señora Krum… bueno, soy hombre y tengo mucha curiosidad de saber quién es ella.-
-Como digas, mi amigo. Si quieres mantener la fachada, no te lo impedirré. Pero te digo, confía en mí. Puedo ayudarte. Quierro a todos esos malditos hundidos en la peor de las prrisiones y si llegas a tener acción, no dudes en invitarme. Pero te reitero, ten cuidado. Un hombre hechizado por una mujer puede caer al infierno con la más amplia de las sonrisas y consumirse sin remedio. Y necesitas la mente clara para terminar tu cometido.-
-Ya vete, estás tan cansado que dices tonterías.-
-Me voy. Pero estaré pendiente. Y Heath… recuerda que ella es casada-
Y el joven desapareció dejando la última frase suspendida en el aire. Ron quedó pensativo y descansó el cuerpo en el muro que había escogido como parapeto.
Casada… ella estaba casada con Krum. Ella, la mujer de su vida era de propiedad de otro. Sus labios, su mirada, su voz, su piel… todo le pertenecía a otro. A Krum… a Viktor Krum.
¿Y si en verdad no era Hermione? ¿Y si en verdad era otra mujer que compartía con ella su rostro, sus gestos y su voz? Tenía que saberlo. Y si era verdad todo lo que le dijera Luboslav… ¿Qué haría?
Se arrebujó en la gruesa chaqueta de chiporro y se calentó las manos con el aliento. Una parte de él deseaba con vehemencia que la mujer de Krum fuera su adorada Hermione. Que estuviera viva. Que retornara del otro lado del velo de la muerte para sosegar a su torturado corazón. Pero la otra parte de él quería que esa mujer fuera otra, una cuyo asombroso parecido a su amor atrajera un día el corazón del búlgaro al extremo de convertirla en su esposa y así, tener en cierta medida a la chica que conociera en Hogwarts hacía tantos años.
Otra. Tenía que ser otra. Pues Ron no quería imaginar ni mucho menos aceptar que ella fuera Hermione y que Krum la besara y la tomara para él cada noche. Como aquella que ya había dado paso a la mañana mientras él vigilaba desde la calle.
Porque Ron Weasley lo mataría sin piedad si supiera que Viktor Krum le había robado a Hermione para hacerla suya y romperle el mundo en mil pedazos.
Ambos la amaban con las fuerza de los huesos, con la energía de la sangre. Ambos lucharon contra todo por ella, por su amada, por su gorrión.


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Re: "El Cazador" (RW/HG) Venganza, violencia, Lemmon

Notapor DannyGrint » Mié Feb 22, 2012 2:12 am

¡Hola! Soy lectora fiel de tu nove... te comprendo. Comprendo cuando no dejan comentarios o no tengamos los lectores que esperábamos... pero con tener un solo lector es para seguir con la historia hasta el final! pienso que seria un poco complicado cambiara de página y eso... terminala aquí :/ amo esta historia y pues... creeme que hay muchos lectores que piensan lo mismo que yo :) es solo un consejo besito kiss*
Ron y Hermione estaban exhaustos y necesitaban descansar… esa noche, sin duda había sido inolvidable.

I love you. I really do.



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