El PaseoLa luz de la ventana recorría cada rincón de la pequeña oficina. Los pergaminos, los mapas, los libros se disputaban el espacio en la estrecha mesa y la pluma no paraba de moverse de un lado para otro. Un golpe en la puerta le robó por un segundo la concentración en su trabajo y Ron miró al hombre que por ella se asomaba.
-¿Mucho trabajo?¿No puedes dejar eso por un momento? Tengo algo que decirte-
Ron lo contempló por un momento, pero pronto sus ojos volvieron al mapa que tenía extendido y a sus notas.
-Habla, te escucho-
Harry lo miró con tristeza. Ya habían pasado siete años desde la caída de Voldemort y el mundo que él había salvado para todos no había alcanzado para su amigo del alma. Se sintió impotente, miserable, inútil. Él también había perdido a un gran amor esa noche y entendía el dolor de su amigo. Él había perdido a su amiga, su consejera, a su hermana. Y él la había amado casi con la misma intensidad con que aún la amaba el pelirrojo.
-No Ron. Quiero que me mires. Vamos, salgamos de aquí, este lugar es asfixiante-
Ron volvió a levantar la vista. Odiaba que lo interrumpieran cuando estaba trazando sus procedimientos y mucho más cuando ya sentía que la presa estaba casi en sus manos. Harry sintió su molestia e ignorándola se dirigió a la puerta
-Vamos. Yo invito los tragos-
Ron respiró profundamente. Sabía que Harry no dejaría de insistir. Dejo la pluma en el tintero y puso unos porta pergaminos para mantener el mapa en su lugar para luego dejar extendido sobre éste el pergamino en donde estaba haciendo sus anotaciones.
-Te acepto una caminata corta. No puedo beber ahora. Estoy a un paso de Zabini-
Harry sonrió y le guiño un ojo- Vale. No te quitaré mucho tiempo. No quiero que se te pierda la caza. Pero prométeme que esta noche iras a casa junto a Susan. Ginny quiere verte y me amenazó que si no te llevo no me dejará dormir en nuestra cama por un mes.- Haciendo esto salió de la pequeña sala seguido de un Ron que meneaba la cabeza esbozando una ligera sonrisa.
Los dos amigos habían estrechado mucho más sus lazos desde esa fatídica noche. Era normal verlos caminar por las calles a paso lento mirando hacia ninguna parte. La mayoría de las veces solo caminaban sin decir palabra alguna. Solo agradeciendo la mutua compañía. Siempre lucían pensativos y sus rostros no disimulaban la tristeza y melancolía que nadaban en sus corazones. Ron siempre más alto, destacaba y atraía las miradas de magos y brujas por donde pasaba. Le admiraban y muchas féminas suspiraban una vez él hubiera pasado. Era enternecedor y magnético ese mirar neblinoso de sus ojos color cielo. Su rostro se había puesto más maduro y atractivo y su cuerpo ya no guardaba ningún vestigio del niño que un día fue. Su pecho estaba ancho y fuerte enmarcado por unos brazos torneados que dejaban vislumbrar algo de sus músculos a través de la túnica. Las piernas eran flexibles pero duras como la piedra. La manos seguían siendo grandes, pero ahora con la aspereza del trabajo. Harry también había madurado. Su pecho estaba tan fuerte y torneado como el de su amigo, pero no con la fiereza que este representaba. Sus piernas ágiles habían desarrollado músculos de rápidos reflejos gracias a que desde hacia algún tiempo había descubierto las bondades del Futbol, Pasión muggle, que él complementaba con sus ya acostumbradas practicas de Quidditch. Sus ojos, bellamente esmeraldas aún guardaban en su fondo el dolor y la tristeza contenida por tanto tiempo. Mas, se podía ver el hermoso brillo de la esperanza que solo Harry llevaba dentro. Muchas veces Ron lo había contemplado y entendía que de los dos solo Harry tenía reales esperanzas de un futuro.
-¿Bueno, y me dirás para qué diablos me sacaste de mi despacho?-
Harry sonrió y fijo su vista en una tienda frente a ellos.
-Ginny está embarazada otra vez. mi sueño es que sea una nena, pero por lo odiosa que se ha puesto estoy casi seguro que es un varón- Dijo con una risa.
-Así que ya le hiciste otro hijo a mi hermana. Vaya Potter. ¿Me piensas llenar de chiquillos revoltosos corriendo por todos lados pidiéndome que les lleve en mi escoba?- Rió el pelirrojo y de un solo movimiento le atrapó en un abrazo.- Felicidades. Eso sí, tendrás que pagar tus culpas. Mi hermana estuvo aterradora en su primer embarazo…jajajaj-
-Lo sé, Pero nunca la había visto tan aterradoramente bella. Sus ojos brillantes. Su semblante furioso. Sus mejillas encendidas. El trueno de su voz. Simplemente Hermosa-
-Sí que estas enamorado Harry. Yo simplemente no la pude soportar más de cuatro meses. Salí corriendo de Inglaterra apenas encontré las pistas que me llevaron a Topin. Es más fácil enfrentar a un mortífago prófugo que el carácter de una hermana bombardeada por las hormonas durante el embarazo-
-Pero al final te derretiste con el producto de esas hormonas. ¿No? James es la luz de tus ojos-
Cuando James Potter apareció en la vida de sus padres, ellos no cabían en sí mismos de la felicidad. Ginny no había podido esperar a la noche para decirle la buena nueva a su esposo y de improviso se había aparecido en medio de una importante reunión en la que se discutían los movimientos para atrapar a dos peligrosos mortífagos. Todos quedaron boquiabiertos cuando una mujer pelirroja aparecía y corría hasta sentarse en el regazo de su serio y compuesto líder y le plantaba un beso apasionado. Harry había quedado petrificado de la impresión y Ron furioso por la poco acertada interrupción de algo tan importante para él. Ginny ni siquiera intentó disculpar su actitud y solo se dedicó a decirle a su esposo que su heredero ya venía en camino. Harry, que al principio se había sentido molesto por la irrupción de su esposa, cambio de actitud de inmediato y de un solo impulso se levantó de la silla para abrazar y alzar a su esposa. Él también había olvidado donde y con quienes estaba y solo se dedicó a girar sobre sí mismo llevando a su esposa en los brazos. Ron no pudo evitar el terrible sentimiento que se apoderó de su interior en ese momento. Había sentido una envidia amarga y punzante. Harry estaba recibiendo la mejor noticia que podía recibir un hombre enamorado y él, su amigo y hermano, no se había sentido feliz. Se imaginó a sí mismo sentado en el lugar de Harry y viendo aparecer de la nada a una preciosa Castaña que se lanzaba a sus brazos para decirle que sería padre.
Tan mal se había sentido en esos primeros meses de ver a su amigo dichoso y ver cómo le crecía el vientre maravillosamente a su hermana, que no lo pudo soportar más y se ofreció de voluntario para la persecución de turno. No quería estar allí cuando el bebé naciera. Pero estaba perdido. Su propia madre lo fue a buscar a España pues era imperdonable que él no estuviera presente en momento tan importante.
Había llegado a Inglaterra solo un día antes del parto y no se apresuró a ver a su hermana. No sabía cómo reaccionar. Se sentía culpable. Fue Harry quien lo buscó apenas Ginny entró a pabellón. Se le había aparecido temblando de miedo y ansiedad en medio de su salita.
-¡¡Ron!!- Gritó desesperado.
-¿Qué pasa? Parece que acabas de ver a Voldemort-
-Por favor, ven conmigo. Ginny está teniendo a mi hijo en este momento y te necesito a mi lado-Le dijo suplicante.
Ron no sabía qué hacer. Un revoltijo de sentimientos lo invadía. Además, él también sentía miedo. No sabía cómo presentarse ante Ginny después de tantos meses de lejanía. No sabía si quería ver al bebé.
-No sé…-
-Ron. No sé que hice mal para que te alejaras de nosotros durante estos meses, pero ahora más que nunca necesito a mi hermano a mi lado. Esta experiencia es la más hermosa de mi vida y quiero que la vivas conmigo. Yo te amo Ron. Ginny te adora. Por favor vive esto con nosotros.-
Si antes se había sentido culpable ahora se sentía un mounstro. Vio pequeñas lágrimas que asomaban al rostro de su amigo y sintió que ya era hora de comportarse como un hombre y no como un idiota.
-Dame la mano Harry. Si no apareces en la sala del hospital de San Mungo luego Ginny te matará- Le dijo con una sonrisa, desapareciendo ambos.
Dos horas más tarde, un radiante Harry Potter salía de la habitación de su esposa con una hermosa sonrisa. Ron estaba sentado junto a George que no paraba de hacer bromas sobre cómo le enseñaría todas sus diabluras a su sobrinito.
-Ron. ¿Puedes entrar un momento?-Le dijo Harry con un brillo en los ojos
-Este… Harry. Ginny debe estar muy cansada. Mejor la veo después-
-Ella quiere que entres ahora. ¿Permitirás que se enoje?-Le dijo con una sonrisa su cuñado
Ron sintió un escalofrío. Era el momento de conocer a James Potter. No sabía si merecía el honor. Lentamente se levantó de su silla y sus pasos se hicieron pesados. Una mirada nerviosa le delató ante Harry y este le tomó del brazo para darle apoyo.
-No te sientas mal amigo. Cuando lo veas todo cambiará- Le susurro
Al entrar la escena que se le presentó parecía sacada de un sueño. Ginny lucia su cabello humedecido pero delicadamente peinado, cayéndole como una rojiza cascada. Se encontraba semi acostada en un alba cama de mullidas almohadas y sábanas suaves. En los brazos llevaba un pequeño bulto del que solo se veían unos pequeños deditos. La luz de la tarde entraba en la habitación dándoles un halo de ensueño.
Ginny lo miró y le sonrió invitándole a pasar. Harry le iba dando pequeños y suaves empujoncitos para cercarlo a la cama. Ron sentía un tirón en el estómago. Poco a poco se fue acercando hasta quedar a pocos centímetros de la cama.
-Hola tío Ron. Ven a conocer a tu ahijado.- Dijo Ginny descubriendo su tesoro que tenía el cabello negrirojizo y unos bellos ojitos azules. Ron sintió un estremecimiento cuando esos ojitos lo miraron. Se acercó hasta quedar a la altura del pequeño y un calorcito que hace mucho tiempo no sentía se fue colando en su corazón. Involuntariamente acercó una de sus manos y el bebé de inmediato le agarró un dedo. Entonces Ron olvidó su envidia y su dolor. Olvidó su amargura por no cumplir su sueño de padre. James había llegado para llenar el vacío que el tenía en el Corazón y él se entregaría a este sentimiento que le estaba inundando.
-Perdón James por venir tan tarde-
-Él cree que llegaste a tiempo. Pero se ha asegurado de que no vuelvas a escapar- Dijo Harry con una pequeña risita al ver como el bebé se aferraba al dedo de su tío.
Desde entonces James se había convertido en la primera razón por la cual Ron se mantenía respirando en este mundo. De haberse alejado kilómetros para evitarlo, ahora no podía pasar un día sin verlo. Le llevaba regalos, ropitas. Le traía juguetes y dulces que al final siempre terminaban confiscados por Ginny. Lo tomaba en brazos cada vez que podía y más de alguna vez se escapaba con él para dar unos breves paseos. Harry en vez de sentir celos por la situación, se sentía complacido de ver el amor que su amigo profesaba hacia su hijo. Se imaginaba que tal vez Sirius debió haber sido así cuando él era un bebé.
Harry le había tomado del hombro y Ron no supo cuanto tiempo habían estado en esa posición
-Ron, amigo-
-Eh, sí. Aquí estoy- Le dijo con una sonrisa
-¿Irás esta noche a la casa?-
-Si no voy ella me buscara para lanzarme un mocomurcielago- Rió
-Bien, los esperamos esta noche-
- Esta bien. Pero no sé si Ginny realmente quiera que vaya con Susan a su casa. Tú sabes cómo se pone cada vez que la menciono-
-Amigo. Es mi esposa y la conozco tan bien como tú. Sé que no le gusta tu relación con Susan, pero ya es hora que ella acepte que tienes derecho a rehacer tu vida. Además, Susan es una buena mujer y he visto que su cuidado te ha hecho bien. Vayan ambos esta noche a casa. De Ginny me encargo yo- Dijo Harry con una sonrisa en los labios. Ambos hombres se estrecharon en un abrazo y el moreno se dirigió a una chimenea cercana para marcharse. Ron suavemente dio la vuelta y comenzó a deshacer sus pasos para encerrarse otra vez en su infierno personal por unas horas más. Haría caso a su amigo. Llegaría a su departamento y tomaría a su mujer para llevarla a la velada. Además, Susan merecía esas atenciones pues, desde que se reencontraran después de la guerra, Ron solo le había dado muchas tristezas y pocas alegrías. Además, ya estaba ansioso de ver a su pequeño. Llevaba dos días sin verlo desde que Harry lo llevara a su despacho a revolver todos los mapas y pergaminos del lugar. Solo a él le permitía semejante travesura.
Hola a todos. Aquí les dejo el siguiente capítulo.
También les dejo el tema central de este fic. A mí me gusta darles ese toque a mis historias, ya que las canciones también dicen mucho de lo que sienten los personajes.
El tema es "Start Again" by Red. http://www.youtube.com/watch?v=Id6hkzsl ... re=related
Saludos
Yaem_Gy Weasley