"Cielo" [DM/HG] Act. 02/04

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"Cielo" [DM/HG] Act. 02/04

Notapor Hechizada » Lun Ene 16, 2012 11:27 pm

Confesiones de una típica Gryffindor.


"¿En qué estabas pensando, Hermione? Cormac McLaggen. ¿En serio, cerebro?" se reprendía mentalmente la castaña, tratando de buscarle algún sentido a su comportamiento mientras caminaba de vuelta a su sala común. "¿Desde cuando te lías con chicos que te desagradan hasta la médula?", pero ella tenía muy clara la respuesta a eso. El único motivo por el que decidió insinuársele a McLaggen para que la llevara a la fiesta de Navidad de Slughorn era fastidiar a Ron tanto o más de lo que el pelirrojo la había fastidiado a ella, porque ya era hora de dejar de llorar por los rincones por un chico, que decía ser su amigo, pero la trataba peor que al más odiado enemigo.

En su camino de subida por una de las tantas escaleras de Hogwarts, se detuvo un momento en uno de los primero escalones y se cruzó de brazos, molesta consigo misma por lo que había hecho. Había caminado muy rápido del Gran Comedor hasta el punto donde se encontraba, porque no tenía la cara tan dura como para seguir en la mesa de Gryffindor pretendiendo estar fascinada de la vida por salir con "Mr. Cormac-Lame-Suelas-McLaggen", es decir; no era como que el muchacho estuviera feo ni nada por estilo, era apuesto, además de chocantemente alto, y a Hermione no le costó mucho que le pidiera que salieran, porque una chica sabe cuándo un chico está interesando en ella, y más cuando ese chico la mira siempre como si fueran un postre delicioso y él tuviera muchas ganas de comérselo.

—Me volví loca. —Se auto-diagnosticó, lo cual llegaba a ser muy acertado dado que estaba hablando sola—. Tal vez lo estoy juzgando mal, a lo mejor bajo toda esa carne y ego, en un sitio muy recóndito de su ser, haya algo por lo cual prendarse a Cormac —dijo, tratando de convencerse de que no había sido una total pérdida de tiempo aceptar salir con aquel personaje, que tal vez sólo le hacía falta tratar un poco más al chico, pero luego pensó que tampoco era como si ella no supiera en lo que se estaba metiendo, porque lo único que hacía McLaggen en las reuniones del Club de las Eminencias, aparte de peinarle el bigote a Slughorn claro está, era hablar y hablar sobre sí mismo—. Quizás… ¡Oh, por Merlín! ¿A quién engaño? Una no le echa un confundus a alguien que le agrade para que pierda algo que le importa, ¡Cormac es un cabeza hueca y lo sé!

—¿Ya viéndole los defectos al novio? —habló la menor de los Weasley con tono bromista.

La pelirroja, súper extrañada con el anuncio de noviazgo que había hecho su amiga en el comedor, fue a buscarla para hablar sobre eso y la encontró en pleno monólogo dramático en las escaleras que iban a la Torre de Gryffindor; la había pillado y le parecía muy divertido aquello.

—Yo que pensaba que los primeros días de noviazgo eran los más cursis —comentó como quien da su opinión sobre el papel tapiz de la pared.

—Me asustaste, Ginny —Le confesó Hermione creyendo que alguien más la había oído hablando sola.

—No, la asustada aquí debería ser yo —comenzó a decir la chica fingiendo conmoción—. Estoy almorzando tranquilamente cuando de repente una chismosa me viene a decir que sales con Cormac McLaggen, el chico más pedante que ha pisado la casa Gryffindor. ¿Acaso perdiste el juicio, chica? ¿Les has estado sirviendo de catadora de pociones raras a Slughorn? —indagó Ginny confusa y mirando acusadoramente a su acompañante.

—¿Qué quieres que te diga? Cormac es encantador —respondió la de cabellos crespos, titubeante y por ende quitándole toda validez y seriedad a su afirmación.

—¿De veras, Hermione? Déjame recordarte que estamos hablando del mismo tipo que llama viejo Sluggy al profesor de pociones —recalcó Ginny con un gesto de incredulidad sepulcral acompañado de una ceja alzada.

Hermione la miró y suspiró, resignada.

—Ya entendí, ya entendí, él es un idiota, pero yo soy más idiota por aceptar que saliéramos —Se sinceró la Prefecta, dejándose caer sobre el escalón donde estaba parada.

Ginny le sonrió comprensiva y fue a sentarse junto a ella en el escalón de piedra.

—Ahora sí nos estamos entendiendo. —Le dijo—. Porque andar por ahí diciendo que Cormac es encantador es como decir que sobre el cabello de Snape no se pueden freír fácilmente un par de huevos —bromeó para suavizar la situación. Hermione no pudo evitar soltar una pequeña carcajada.

—¿Tan mal se ve? —tanteó la acongojada.

—Para nada. —La tranquilizó su amiga —Según la opinión pública, estás saliendo con un partidazo, eres una suertuda, das envidia y bla bla bla… —declinó aquel montón de palabrería—. Pero a mí juicio, el correcto por cierto, sólo veo a una triste chica en una relación por despecho y en actitudes un tanto vengativas —dijo, hablando desde su humilde experiencia.

Hermione sintió que las palabras de Ginny no podían ser más acertadas, pero eso sólo provocó que se acongojara más. "¡Oh, rayos! Salgo con un pelmazo por resentida, creo que éste es uno de esos momentos en los cuales te das cuentas que tocaste fondo" pensó con la mandíbula hundida en sus manos, con gesto de preocupación.

—Y todo es culpa de Ron —declaró, mirando a la pared sin cambiar de posición.

—Ya me lo imaginaba yo —concordó la Weasley asintiendo con la cabeza, como si le estuviera dando terapia a Hermione y acabara de dar con la raíz del problema—. Sabes que siempre he tenido la teoría de que Ron fue criado por orangutanes hasta que mi madre lo encontró.

—¡Ginny! —exclamó Hermione a la defensa de Ron… Un minuto, ¿por qué lo estaba defendiendo?—. Pensar que la verdadera madre de Ron es una mona no lo justifica, por lo tanto no me ayuda.

Ella simplemente no entendía el comportamiento de Ron y a Hermione Granger la frustraba totalmente no entender algo. Ese año había decidido que ya era hora de empezar a hacer algunos avances con el pelirrojo, dejado por fin de negarse a sí misma que le atraía bastante desde hace tiempo, pero Ronald simplemente había despreciado y mandado al diablo todos sus intentos de ser especial con él. Por más que le daba vueltas al asunto no veía qué más quería Ron que hiciera.

—¿Qué le ve a Lavender? —Se preguntó en voz alta, pareciendo que hablaba más consigo misma que con Ginny.

—Puede ser, que la chica se abalanzó sobre él igual que las moscas al azúcar y no se le ha quitado de encima desde entonces —aventuró a decir la quintoañera, siempre con la burla por delante—. Ron es medio lento, Hermione; con él hay que ser así, directo al grano —explicó.

—Debo darle crédito a Lavender, ella fue bastante directa —ironizó, pensando en el tonto exhibicionismo de su compañera de cuarto que la hacía parecer un animal en celo—. Ginny, tú sabes bien que yo no soy así, no puedo ir por ahí riéndome de cada cosa que dice Ron, pretendiendo que me parecen graciosas, o halagándolo para subirle la moral cada dos por tres, ni mucho menos besándolo y manoseándolo frente a todos en todo momento —recitó, pensando que eso era un comportamiento deplorable y que jamás se hubiera rebajado hasta ese punto sólo para tener contento a Ron; si alguien la iba a querer mejor que fuera por lo que ella era.

—Debes admitir que a veces eres algo seca —insinuó Ginny, rehuyendo la mirada matadora que le dedicaba Hermione.

—Trelawney tenía razón, envejeceré sola, seca y marchita —dijo Hermione al borde del llanto—, y viviré en un departamento con cuarenta gatos —terminó, echándose a llorar en el hombre de su amiga. Qué suerte que a nadie se le ocurría pasar por ese lugar en aquel momento.

—Ya, ya, déjalo salir, no terminarás sola y probablemente el único gato que tengas en tu vida sea Crookshanks. —Ante la mención de que Hermione ya tenía un gato, la pelirroja sólo consiguió que llorara con más ganas—. Debes dejar de martirizarte.

—Lo haré cuando Ron deje de tratarme como estiércol de dragón —sollozó.

—Él no dejara de tratarte así hasta que tú dejes de darle tanta importancia, vuelve a ser como siempre con él, evitándolo sólo le dejas saber que te afecta y que te tiene aquí todavía —dijo, dándose con el dedo índice en la palma de la mano—. Créeme, amiga, los chicos no saben lo que tienen hasta que lo pierden; cuando Ron vea que vuelves a estar en la zona de amigos con él, recapacitará y empezará a tomar las riendas del asunto.

—¿Tú crees?

—Te lo aseguro —afirmó Ginny, sonriéndole y haciendo una cruz sobre su corazón con un dedo.

Ella sabía muy bien de eso, porque una vez que empezó a hablarle a Harry con normalidad, dejándole claro que no la afectaba en nada, por fin podía ver en sus ojos verdes aquel brillo de interés por ella que tanto anhelaba, pero claro, nunca se lo admitiría a él, además ella y Dean se estaban divirtiendo mucho. Sólo quería dejarle claro a su amiga que el método Ginny funcionaba.

—Me gustaría que pudiéramos volver a ser amigos al menos —admitió la chica de ojos café y acuosos—. Lo extraño —agregó con una sonrisa melancólica.

—Sólo haz lo que te dije y todo saldrá bien, a Ron lo encanta la atención, una vez que pierda la tuya volverá rogando por ella de rodillas, créeme. —Le aseguró Ginny guiñándole el ojo con complicidad—. Aunque debo darte algo de crédito, invitar a salir a McLaggen… —pronunció con malicia—. Fue un buen golpe. ¿Quién dijo que Hermione Granger no tenía garra? —La felicitó, provocando que la muchacha se sonrojara.

—Quién te entiende, me acabas de decir que fue una mala idea.

—Me parece mala idea, porque Cormac me cae mal, pero buena porque fastidiaste a Ron y ése es uno de mis deporte preferidos, luego del quidditch, obviamente —repuso con simpleza—. Debo admitir que por alguna razón McLaggen les resulta muy atractivo a las chicas, y al tú salir con él causas aún más revuelo que si salieras con cualquier otro chico normalito; me imagino la cara de mi hermano en este momento.

—¿Pegada a la de Lavender?

—No, qué asco, acabo de comer —se crispó Ginny con repulsión—. Me refiero a su cara de conmoción, el cucurucho de cucaracha que tiene por cerebro debe estar esforzándose mucho por asimilar la situación.

Hermione ya no podía evitar reírse de su amiga. Se sentía más animada.

—Era McLaggen o mandarle una carta a Viktor diciéndole que si podía venirse desde Bulgaria para llevarme a otro baile —bromeó, aunque no pudo evitar pensar que tal vez Viktor sí habría venido, ya que en sus cartas aún parecía interesado en ella. No pudo evitar morderse el labio por imaginarse aquello.

Al escuchar el nombre del jugador de quidditch, Ginny no pudo evitar sentirse culpable, así que decidió contarle algo a su amiga.

—Hermione… —La castaña alzó la mirada hacia ella, dado que la pelirroja se había levantado de su lado—. Yo creo que Ron también está molesto, porque piensa que te besaste con Krum —dijo la chica algo nerviosa, sin mirar a Hermione directamente.

—¿Y cómo podría saber Ron eso? Sólo te lo dije a ti.

—Tal vez el otro día yo estaba molesta con él, porque se puso súper pesado conmigo, casi me insulta y como a veces no pienso las cosas que digo le solté que te besabas con Krum —confesó, hablando demasiado rápido para que no le fuera tan difícil.

Hermione se quedó impactada en el sitio, pero casi de inmediato se levantó de un brinco totalmente enfadada.

—¡¿Cómo?! —Ella le había dicho eso a la pelirroja en confidencia, nadie más debía enterarse de lo que pasó entre Krum y ella. No recordaba cuántas veces le dijo a todos los curiosos que sólo eran amigos.

—Es que realmente no le vi lo malo, eso fue hace mucho tiempo.

—No importa —le peleó—. Si hubiese querido que Harry y Ron se enteraran, se lo habría contado yo, con pelos y señales; nunca les dije que Viktor era algo más que un amigo por miedo a malos juicios, como el de Ron ahora, ¡y después de dos años! —exclamó sin poder creer que luego de tanto tiempo, saber eso aún causara algún efecto.

—Hermione, no es mi culpa que Ron se comporte como un niño malcriado y además, debes admitir que es una actitud muy hipócrita de su parte dado como él se comporta en público —replicó la pequeña Weasley a la defensiva—. Tú no hiciste nada malo, no tienes por qué avergonzarte, ni tampoco debe interesarte lo que él opine.

—Da igual, es tan vergonzoso que él lo sepa. No quería que nadie lo supiera, nunca, yo tenía quince y Viktor dieciocho —dijo como si eso fuera la mayor de las calamidades.

—Ay sí, gran cosota —dijo Ginny dando a entender que no era la mayor de las calamidades.

—Para mí sí era una gran cosota, Ginny. —Tal vez para Ginny la edad no tenía importancia, pero Hermione siempre tuvo el remordimiento de que su relación con Krum era totalmente indecorosa—. Sabes que a Viktor le afectaron mucho en su carrera los comentarios que hacía la prensa sobre él y yo, las leyes veían con terribles ojos que estuviera saliendo con una menor.

—Estoy empezando a pensar que un requisito para entrar al ministerio es ser idiota, ¡¿por qué mi padre no es ministro de magia aún?! —vociferó, peleando con las fuerzas invisibles del destino con una expresión en su rostro que decía claramente "¿En serio, Dios? ¿Por qué?".

Increíble, Ginny había conseguido que aparte de sentirse mal por Ron, ahora removiera los recuerdos de un romance muerto con Viktor y que además lo añorara. A lo mejor las cosas hubieran sido diferentes entre ellos si hubiesen tenido la misma edad y él hubiera tenido otro estatus de vida, algo menos notoria. Porque en lo que a gustos se refería, probablemente Viktor Krum era lo más parecido que Hermione había encontrado a su gusto. La gente la conocía por su impecable seguimiento de las reglas, pero a Hermione se le subieron los colores a la cara al pensar que tal vez no debía vanagloriarse tanto de eso. Sólo cada uno es sabedor de sus pecados.

—Esos remilgos tuyos van a acabar con tu vida, mujer —habló una exasperada Ginny Weasley agarrando por los hombros a Hermione y zarandeándola ligeramente—. Cálmate un poco y vive la vida, estás en sexto año, el año más genial en Hogwarts, eres una gran chica, bonita, lista y divertida, que ha trabajado mucho en sus notas como para negarse el privilegio de pasarlo bien, y no la estás pasando bien. ¿Por qué? Por los insulsos chicos que no merecen tu tiempo.

Ginny volvía a tener razón, Ron no merecía su tiempo, Viktor estaba a cientos de kilómetros de ahí forjándose un nombre en la historia del quidditch, y Cormac no le robaba ni el sueño, muchos menos el tiempo. "¿Qué estoy haciendo? ¿Acaso quiero que todos en Hogwarts me recuerde como Myrtle, la llorona 2.0?" reflexionó Hermione, asustada; ella no quería eso.

—Ginny, yo puedo divertirme, es sólo que, es sólo… he estado muy sensible y nada me sale bien últimamente —dijo en tono más calmado, pero queriendo llorar nuevamente.

—Todos tenemos días malos —dijo y abrazó a su amiga—. ¿Qué te parece si para levantarte el ánimo vienes conmigo y Luna a pasear por el lago mientras hablamos de tonterías? —La invitó, sonriéndole.

Hermione en vez de llorar, volvió a reír y acepto la invitación de su amiga, necesitaba despejarse un poco.

—Ahora repite después de mí —Le indicó volviendo a tomarla de los hombros—. ¡Soy una chica! —gritó.

—¡Soy una chica! —gritó Hermione poco convencida del propósito de gritar lo obvio a los cuatro vientos.

—Con más sentimiento —Le indicó Ginny y volvió a gritar—: ¡Soy alumna de sexto!

—¡Soy alumna de sexto! —repitió Hermione—. Ginny, aún no entiendo el punto de…

—¡No replique, repita! —gritó la pelirroja—. ¡Éste es el mejor año de todos y lo voy a pasar como nunca!

Hermione sólo volvió a gritar sin poner objeciones.

—¡Porque quizás mañana pueda morir y mi espíritu se ira miserable de este mundo por no haber hecho las cosas que se me antojaron!

—¿Ah? —articuló Hermione anonadada.

—Tú sabes a lo que me refiero. —La miró Ginny con dureza.

Claro que sabía a lo que se refería. Hogwarts era de los pocos lugares que quedaban seguros en medio de una Inglaterra asolada por terribles acontecimientos. Vivían en una burbuja que a Voldemort se le podía ocurrir reventar en cualquier momento, así que si había un momento para vivir ere ése. El ahora. "Vive como si fueras a morir mañana y aprende como si fueras a vivir para siempre" murmuró sonriendo.

—¡VAMOS A DIVERTIRNOS! —gritó la castaña.

—¡ASÍ SE HABLA! —gritó Ginny levantando los brazos.

Y repentinamente se escucharon aplausos a las espaldas de Hermione y se dio la vuelta para encontrarse con un grupo de niñitas de primero que sonreía, aplaudían y la miraba con embeleso y admiración. Hermione se sintió abochornada.

—Bien, se acabó el espectáculo, sigan su camino pequeñas y recuerden que no se grita en los pasillos. —Les ordenó, aunque su tono autoritario de Prefecta flaqueó un poco por el bochorno.

Las niñas bajaron las escaleras, pasando junto a ella y Ginny mientras reían a carcajadas risueñas.

—Aww, míralas, te admiran, las futuras Hermione Granger del país —dijo Ginny usando el tonito risueño de la risa de las niñas.

—Cállate y vamos divertirnos antes de que me arrepienta. —La amenazó Hermione colgándose fuertemente al brazo de Ginny, sonriendo rígidamente y empezando a bajar juntas rumbo al lago.

En el camino a encontrarse con Luna siguieron hablando de McLaggen. Hermione opinó que lo mejor sería que lo terminara, pero Ginny le dijo que si bien, ésa era la mejor decisión que tomaría en su vida, no podía hacerlo aún, debido a que daría mucho de qué hablar el hecho de que comenzara y terminara una relación el mismo día, con dos hora de diferencia entre la declaración y la ruptura, y a Hermione no le gustaba ser el blanco de los cotilleos, así que tendría que aguantarse a sus ochenta kilos de ego hasta que se cumpliera un plazo razonable para el rompimiento. También empezaron a idear el plan "Hacer las paces con Ron, antes de que Hermione decidiera entrar por la noche al cuarto de los chicos y lo asfixiara con una almohada mientras dormía" título complicado, para una operación complicada, pero según Ginny, no imposible.

Ginny ideó unas cuantas formas para que su amiga aguantara a Cormac, mientras contaba los segundos para cortarlo, sutilmente si era posible y posteriormente continuaron hablando de él y criticándole hasta la manera de caminar. Donde quiera que estuviera McLaggen durante el tiempo que las chicas estuvieron hablando de él, debió tener un incesante subido y picor en las orejas.

—Si la idea era sacarte un diez en salir con presumidos, ególatras, fanfarrones, calculaste mal Herms —soltó su amiga a punto de llorar de tanto que se habían reído a costillas de la cabeza inflada del que casi consiguió la plaza de guardián de Gryffindor.

—¿Por qué lo dices? —preguntó también con la voz ronca de tanto reír.

—Porque, si en verdad querías sacarte un diez en parejos insulsos y narcisos tenías que invitar a… La fiesta de… Navidad… —Ginny hablaba entrecortado por la gracia que le encontraba a lo que quería decir—. Era a… Malfoy. —Una vez que termino de decirlo estaba totalmente roja y ya su risa había llegado a ese punto en el que ríes, pero no sale ningún sonido de tu boca y quedas aplaudiendo como una foca amaestrada.

—¡Oh, Ginevra, cuánta razón, tonta de mí! —exclamó Hermione con fingido dramatismo, ya muriendo de tanta jocosidad—. Si te dieran méritos por salir con cretinos y yo anduviera con Malfoy, seguramente el año próximo me nombrarían Premio Anual —dijo y se abrazó aún más al brazo de Ginny, para que no fuera a parar al suelo ninguna de las dos.

Hermione saliendo con Malfoy, definitivamente el mejor disparate de la tarde.

—Tenemos que contarle esto a Luna —apuró Ginny para que encontraran a la rubia y contarle lo del premio anual al novio cretino.

Harry, que en ese momento las veía pasar, se sintió reconfortado al ver que Hermione, después de mucho tiempo, volvía a reírse, pero luego un pensamiento lúgubre cruzo su mente al ocurrírsele que la razón de aquella actitud fuera McLaggen. De verdad esperó que el buen humor de su amiga no fuera por ese chico, porque, para Harry, Cormac era un desagradable mastodonte y hubiera jurado por Sirius que Hermione sólo salía con él por venganza hacia Ron.

Holiis, Hechizada, un placer unirme a su foro :D
Mis respetos porque ya tiene sus añitos, yo tengo poco tiempo entrando a leer algunos viejos fics y me pareció que era buena idea unirme y animarme a publicar algo. Espero les agrade :3
Y para aclarar dudas, el fic es un Dramione, ya que fue la pareja que me engancho a los fics de HP, pero no tengo problemas con ninguna pareja, me gustan todas, mientras tengan una justificación y estén bien dosificadas.
Última edición por Hechizada el Mar Abr 03, 2012 12:20 am, editado 8 veces en total

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Re: La combinación del cielo.

Notapor Hechizada » Lun Ene 16, 2012 11:50 pm

Con el permiso de Mcgonagall.


—¿Segura que te encuentras bien? —preguntó Harry, aún sin poderse creer el cambio en el humor de Hermione, es decir; era bueno, pero extraño.

—Por quinta vez, en las últimas dos horas —acotó su amiga, llevando una cuenta perfecta de su insistencia—. Me encuentro de maravilla —respondió tranquilamente volviendo a su lectura de "El fabuloso mundo de los cuidadores de Dragones".

—¿Dragones? —dijo Harry, extrañado por el libro que portaba la castaña.

—Ya he terminado mis deberes y he repasado las lecciones dos veces, creo que tengo derecho a una lectura de esparcimiento, Harry —dijo mirando impasible al que ya la tenía loca con tanta preguntadera.

Lo que Harry no sabía era que tras esos nuevos andares relajados, había una Hermione que estaba al borde de la desesperación. Ginny le había dicho que se tranquilizara y parara de sufrir, y a Hermione le había sentado muy bien esa ideología, pero de igual manera no podía evitar seguir sintiendo como si le pincharan el ojo con un alfiler cada vez que veía a Ron y Lavender juntos, pero había dejado de evitarlos; la chica volvió a andar con Harry y con él, y también, en la mayoría de las ocasiones, con su novia lavanda y cotillera. Hermione dejó de desaparecerse de la sala común cuando ellos la ocupaban para transferirse saliva y volvió a tratar a Ronald como siempre.

Aunque al principio no fue fácil, dado que Ron cada vez que Hermione abría la boca y se le acercaba pegaba un brinco a la espera de que le lanzara una maldición, Hermione se limitaba a mirarlo extrañada, aguantar sus comentarios fuera de lugar y seguirle hablando como si nada.

—Uno pensaría que después de tener a Lockhart y a Umbridge como profesores de Defensa Contra las Artes Oscuras no podría venir nada peor, pero eso era antes de que Snape tomara el puesto —comentó Harry, batallando con la redacción que tenía que hacer para su amado profesor.

—Al menos Snape nos enseña algo —argumentó Hermione sin levantar la vista de su libro.

—Habla de las Artes Oscuras como si fueran la esposa ideal —despreció, tachando otra palabra con tanta fuerza, que parecía que la pluma soltaría en cualquier momento un chillido de dolor.

—Es una lástima que el príncipe no pueda resolverlo todo, ¿verdad? —Se burló del modificador de aquel libro que tanto detestaba, sonriéndole burlonamente a Harry, que la miró con saña.

—¿Alguien mencionó al Príncipe? —dijo Ron, haciendo acto de presencia en la sala común, en el lugar frente al fuego donde se encontraban sus amigos.

Harry iba a decir algo, hasta que la novia de su amigo apareció y se cortó en seco.

—Hola, chicos —saludó animadamente, enrollando los brazos en el de Ron como si fuera una boa constrictora—. ¿Dónde andabas, mi Ro-Ro?

—Hacía la ronda Lavender, recuerda que soy Prefecto —contestó el pelirrojo con algo de fastidio. Algo dentro de Hermione empezó a gritar de alegría al percatarse de aquel tono.

Dicho eso, Ron se tiró en el sofá largo de color escarlata detrás de Harry, que estaba sentado en el piso junto a la mesa, y al lado de la butaca que ocupaba Hermione. Lavender no perdió tiempo en acurrucarse junto a él. "Es que lo hace a propósito", pensaba la Prefecta cada vez que Lavender se destacaba en sus demostraciones de afecto hacia a Ron frente a ella. Se mordió la lengua y siguió con el libro, aunque ya no leía nada, más bien en las páginas habían aparecido un montón de maneras muggles poco ortodoxas de tortura que Hermione fantaseaba probar en Lavender.

—¿Qué hacen? —inquirió Ron.

—Hermione me ayuda con la redacción que mandó Snape —respondió Harry, viendo el libro que estaba empleando para la tarea.

—¡Jodida redacción, la había olvidado por completo! —exclamó el Weasley poniendo los ojos como platos y dando un golpe al reposabrazos del sofá.

"Sigue, sigue perdiendo el tiempo revolcándote por todas partes con la otra, bellos que te quedan todos esos puntos que ganas para la Casa", gritó una voz reprobatoria y sarcástica en la mente de Hermione.

Ron se levantó de un salto del sofá, sorprendiendo a Lavender con su brusquedad, y miró de reojo a su amiga, como si tanteara el terreno.

—Eh… —Hermione ya más o menos sabía el rumbo que iba tomar aquel balbuceo. Una de las cosas a su favor, por decir algo, era que ya Ronald se estaba cansando de tener que hacer todo por sí mismo, porque Lavender no era una de las mentes más brillantes que dio el mundo, aunque a Trelawney se le fuera la vida proclamando lo contrario—. Her… Hermione.

—Dime, Ron. —Le atendió sin inmutarse.

"Vuelve el perro arrepentido, con el rabo entre las patas", canturreaba una vocecilla satisfecha en la cabeza de la castaña.

—¿Me… me podrías ayudar… con mi redacción? —indagó trastabillando, como si aquella pregunta fuera en contra de todos sus principios, con los puños apretados y aún si mirar fijamente a Hermione.

"Eso es, así pequeño Ron, ¡suplica!", ronroneaba la vocecilla del subconsciente de Hermione.

—Por favor —agregó el muchacho al cabo de un momento de silencio, haciendo una mueca con sus labios como si tuviera jugo de mimbulus mimbletonia en el paladar.

Hermione levanto la cabeza dignamente y le sonrió.

—Claro, Ron, no hay problema. —"¿Darán puntos por hipocresía? De ser así creo que yo sola ya gané la copa de las casas para Gryffindor este año", caviló luego de aquella amable respuesta.

Fue como si a Ron le pasaran el interruptor, de inmediato su cara se iluminó y sonrió de oreja a oreja.

—En ese caso, voy por mis cosas, ya vuelvo —anunció y salió corriendo a los dormitorios de los chicos.

Esa acción hizo que Hermione se frotara la sien izquierda con los dedos, replanteándose una y otra vez qué le veía a Ron. Estaba a punto de catapultarse hacia su dilema existencial, hasta que la gomosa vocecita de Lavender la retuvo en la realidad.

—Dime, Mione, ¿cómo van las cosas que McLaggen? —empezó a parlotear la chica de ojos azules, siempre bien interesada en la vida de los demás.

Lavender era recelosa con Hermione, debido a que, si bien no tenía claro qué sentía la castaña hacia su novio, se lo imaginaba, dado como se había comportado con él, pero ya que Hermione volvía a tener una actitud "normal" con el chico, que siempre fue su amigo, Brown decidió que era mejor seguirle la corriente y no buscar un altercado con su Ro-Ro.

Harry puso los ojos en blanco al escuchar la mención de McLaggen y bufó antes de continuar escribiendo. La relación de Hermione era un chiste.

—Todo bien, Lavender —habló Hermione sin intenciones de alargar la conversación. Cómo detestaba que Lavender le dijera Mione, en ella aquel apodo se escuchaba tan cursi y ridículo.

—¿Dónde se encuentra ahora tu galán que no te está consintiendo? —preguntó Brown pícaramente a Hermione. Para Lavender Brown, no significaba , e interpretaba los gestos aprensivos de Hermione como "Anda, explayémonos a hablar de la radio-novela de la tarde".

—Tiene examen mañana, está estudiando con unos amigos —respondió, tirando la toalla con las indirectas. Si Lavender quería seguir actuando como que siempre habían sido colegas íntimas, la dejaría que se aventara por ese peñasco.

Las cosas con McLaggen iban como había dicho Hermione, simple y aburridamente bien. Llevaban una semana saliendo y Hermione estaba totalmente segura de que Cormac se fumaba alguna hierba rara, porque era imposible que alguien hablara tanto, y lo peor del caso es que a ella no le interesaban para nada ninguno de los temas que trataba el muchacho. Era un chico fácil de mantener contento, él hablaba de "las cien mejores paradas de Cormac McLaggen" por horas y se sentía totalmente pleno con que Hermione sonriera, asintiera con la cabeza y le dijera "cuéntame más", y ella sin tener ni un chance en la conversación para por lo menos decirle cuándo era su cumpleaños. Otra cosa que le encantaba era tenerla abrazada por los hombros (atrapada) y presumirle a sus amigos que salía con la chica más lista de Hogwarts, aquellos Gryffindors salían con algunas Ravenclaw y podían montar con Cormac interminables debates sobre sus novias expresándose como si estuvieran hablando de yeguas pura sangre y no de humanas; a McLaggen sólo le faltaba pedirle a Hermione que abriera la boca y mostrara las amalgamas.

Sólo una cosa estaba empezando a fastidiar un poco al muchacho, y era que no había logrado darle un beso a Hermione. La leona tenía una agilidad ninja para girar la cabeza cada vez que se percataba de las intenciones del chico, dejando que terminara clavando los labios en su cachete, con cara de "¡Qué carajo!". Ella francamente no podía esperar al día siguiente de la fiesta de Slughorn para poder terminar con él. Aquel castigo se lo merecía por intentar malvadamente darle celos a Ron. Era una lección que nunca olvidaría.

En el momento que Ron regresaba con ellos, cargando de pergaminos, tinteros y pluma, Ginny, Dean y Seamus venían entrando por el agujero del retrato y se les acercaron a hablarles con sonrisas radiantes plasmadas en sus rostros.

—Tenemos una excelente noticia —anunció Ginny sentándose en el reposabrazos de la butaca de Hermione. La rizada la vio con interés.

Ron dejó sus cosas en la mesa y se sentó en el suelo junto a Harry, ambos dirigieron sus miradas a la pelirroja. Seamus se sentó en el sofá junto a Lavender y Dean se situó de pie detrás de su novia.

—Se nos ocurrió una gran idea —habló el joven Finnigan.

—Bueno, en realidad la idea fue de Ginny. —Lo corrigió su amigo moreno.

—Para nada, fue todo cosa de ustedes. —Se restó importancia la pelirroja.

—No seas modesta, todo fue idea tuya. —Le dijo endulzando su tono.

—¡Ay Dean, no, fue tuya!

Se pasaron la pelota en el uno al otro unos segundos más, en una actitud, que otros que no fueran Harry Potter, hubiera considerado tierna. El-niño-que-vivió, que ahora era un chico totalmente celoso, con esa escena sólo podía debatirse mentalmente entre si vomitarle encima a Dean, embrujarlo o romperle las piernas al tradicional y satisfactorio estilo muggle, pero luego aparecía en sus fantasías un Ron gigantesco cayéndole a piñas, agitaba la cabeza y se repudiaba "¿Qué rayos estoy haciendo? Es la hermana de Ron, es la hermana de Ron".

—¡Hablen de una vez! Que verlos en ese plan me cae como comerme un trozo de Lord Kakadura —Ron jamás sabría cuánto lo amaba Harry en ese momento por su gran e imprudente bocota.

—Tú siempre con la simpatía de un ladrillo, hermano. —Le dijo Ginny, ofendida.

—En fin —tomó Seamus la palabra—, dados estos tiempos difíciles hemos decidido no limitarnos en cuanto a las fiestas en nuestra casa, ya saben, para animar un poco a todos, y le hemos ido a pedir permiso a la profesora McGonagall para que nos dejara organizar una gran desvelada mañana, que es sábado ¡y nos lo ha concedido! —exclamó Seamus alargando el brazo para chocar los cinco con Dean. Ese par estaba decidido a irse de Hogwarts siendo una leyenda en organizar desnalgues.

—¿En serio? ¿McGonagall? —inquirió Hermione sin poder creerse que la profesora aceptara tal escándalo en la torre de Gryffindor sin una buena justificación, como el quidditch, por ejemplo.

—McGonagall también estuvo de acuerdo en que han estado pasado cosas terribles directamente a muchos de los estudiantes y que el colegio no puede hacer más que brindar la mayor seguridad y preparación posible, pero que para mejorar la moral de todos, ella no ve problemas con echar una cana al aire este fin de semana —concluyó la menor de los Weasley pasándole a Hermione el permiso que les había firmado la profesora.

—Pero no somos sólo nosotros, La profesora McGonagall hablara con los jefes de todas las Casas, para que también les den permiso a las suyas —aclaró Dean.

—Snape no dudará en concedérselo a su casa, al hombre sólo le falta arroparlos y darles la comida en la boca, él deja que los de Slytherin hagan lo que les venga en gana —mencionó Ron, repugnado.

—¿Seguros que es su firma? —dudó Hermione colocando el papel contra la luz, como si fuera falso.

—Tan segura como que me llamo Ginny Weasley, tengo siete hermanos y uno de ellos es retrasado.

—¿Cuál? ¿Percy? —habló Ron, sin comprender bien a su hermana.

—Corrijo, dos de ellos son retrasados —arregló con facilidad.

Ron se lo pensó un momento y luego le soltó un "¡Oye!" al captar la intensión del comentario.

—¡Daremos la mejor fiesta del colegio! —Se vanaglorió Seamus, tratando de atraer un poco la atención de Lavender, debido a que siempre había gustado de ella, pero la muchacha no le daba ni la hora desde el baile de Navidad hacía dos años.

—Pero aquí dice que debe ser una organizada reunión privada, sin revuelos, ni excesos de ningún tipo que puedan perjudicar el bienestar de los estudiantes —leyó Hermione.

Dean y Seamus se miraron con complicidad, sus gestos decían totalmente "Sí, claro, y los unicornios tienen el cuerno pegado con celo", denotando que esa reunión de tranquila no tendría nada.

—Chicos. —Los miró Hermione con impaciencia; a ella no le gustaban para nada los alborotos.

—Hermione —canturreó Ginny en tonito de "¿De qué hemos estado hablando?" esbozando una pequeña sonrisa.

"No seas una aguafiestas, no es seas una aguafiestas"
, se repetía mentalmente la gryffindor, prefecta, número uno de la clase, Presidenta del P.E.D.D.O, despechada, sangre sucia... y mientras más enumeraba sus características, Hermione más se daba cuenta que ella tenía la palabra aguafiestas tatuada en al frente.

—¡Escúchenme todos! —pidió Seamus la atención de los presentes.

Los gryffindors que ahí se encontraban, voltearon a verlo con interés. Aunque no estaba reunida toda la casa, luego los demás se darían a la tarea de pasar el mensaje.

—Mañana por la noche tendremos la mayor fiesta de todas- —Los leones no tardaron en rugir de excitación—. Toda la casa está invitada, obviamente, y procuraremos que sea una noche inolvidable —prosiguió Seamus—. Buena comida, buena bebida, buena música…

—Señoritas lindas —agregó Dean besando la mejilla de Ginny, que sonrió en el acto y los silbidos no se hicieron esperar.

Harry pensó que ese era un buen momento para que uno de los hijos de Aragog irrumpiera en aquella sala y le arrancara la cabeza a Dean, o mejor a él, para que dejara de imaginarse esas cosas.

—Y todos los rincones disponibles para pasarlo bien con ellas —culminó el fanático de la selección Irlandesa tomando de la mano a Parvati Patil, que pasaba por ahí, para darle una vueltita de salsa frente a todos.

Los gryffindors rompieron en aplausos y griterío, Parvati le regalo una sonrisa coqueta a Seamus antes de seguir su camino y los murmullos sobre expectativas y planes no se hicieron esperar.

—¿Alguna objeción? —dificultó Seamus que hubiera alguna, pero, por alguna razón, varias miradas fueron a parar en Hermione.

La chica los vio a todos sintiéndose invadida, se limitó a hacer un simple ademán elegante con la muñeca de "Ustedes saben lo que hacen" y siguió con su lectura, aunque, no sin antes ver cómo los ojos azules de Ron brillaban de felicidad ante su tranquilidad por el asunto, ellos eran prefectos y debían mantener el orden, pero francamente ese era un trabajo que Ron le cedía a Hermione por completo. Ya que ella sí inspiraba respeto. Ginny le dio una palmadita en el hombro a Hermione para que dejara de comerse a Ron con los ojos, no obstante ella se hizo la ofendida de que la pelirroja pensara que ella era capaz de eso. La Weasley rodó los ojos, estaba al tanto de las capacidades de la castaña.

Luego del anuncio y del barullo general, Seamus, Dean, Harry y Ron se enzarzaron en los preparativos para el gran evento, mientras Lavender les atendía como a todo profesor le gustaría que atendiera en sus clases, Hermione corregía las redacciones de sus amigos y Ginny jugaba con Arnold, su micropuff, frente al fuego, sin percatarse de las miradas disimuladas que le propinaba Harry cada tanto.

—La mayoría de las cosas las tenemos cubiertas, pero desde lo sucedido con Katie las medidas de seguridad se han reforzado para todo —expuso Thomas, colocando una expresión pensativa y preguntándose ¿por qué Harry lo miraba algo raro? ¿Olería mal? ¿Tendría algo entre los dientes?

—Es decir, que un asalto al mueble bar del profesor Flitwick queda descartado —manifestó Seamus con fastidio—. Ojalá se atragante con todo eso el muy mezquino enano —sentenció con malicia.

—En primer lugar, creo que ustedes no deberían andar por ahí agarrando la propiedad de, y te corrijo, un profesor, no un enano mezquino. —Seamus se sonrojó un poco apenado por Hermione —. Y en segundo, me parece que se complican demasiado por conseguir una botella de licor, que es uno de los excesos que menciona la profesora McGonagall que no se tengan, pueden pasarla tranquilamente bien sin necesidad de un barril de hidromiel —discutió Hermione, ya bastante cansada de la cantidad de tonterías que hablaban sus compañeros.

Pero Hermione Granger era Hermione Granger, y ella sabía muy bien que decirle a un adolescente hormonal que no hiciera algo, era como gritarle que lo hiciera y que se destrozase en el proceso, y lo comprobó al ver que a sus amigos su comentario se les hizo la mar de gracioso, como si les hubiera contado el mejor de los chistes y luego siguieron planeando atentados, ignorándola olímpicamente. Ella trató de volver a concentrarse en las redacciones, corrigiendo palabras como si ésa fuera una excelente terapia para el control de la ira.

—Podemos intentar sacar algo del despacho de Trelawney —propuso el moreno, recordando el tétrico aspecto que tenía la profesora de Adivinación por esos días. Todo un monumento a los botiquines.

—No me fio de la selección de la profesora —rebatió él de frente prominente, procurando esta vez hablar de profesores, tanto por Hermione, como por Lavender, porque aquella docente era su ídola.

—Creo que se me acaba de ocurrir una solución al problemas, muchachos —observó Harry, esbozando una amplia sonrisa traviesa y con los ojos verdes centellando por la genialidad. Ron y Hermione conocían bien esa mirada, ya verían al día siguiente sus consecuencias.

….


—¡HARRY JAMES POTTER EVANS! ¡¿TE TERMINÓ DE TALADRAR EL CEREBRO LA CICATRIZ O QUÉ? ¿QUÉ ES ESTO? —gritó Hermione alterada, al entrar a la mañana siguiente en la habitación de los chicos, desplegándose en una fusión Ultra Megazord regañona entre las profesora McGonagall y la señora Weasley, eclipsando los niveles grangerianos de alteración.

Esto es lo que llevo del fic.
Tranquilas que ahora sale Draco ;)
Otra aclaración: Nos ubicamos en el libro º6, con el contexto del misterio del príncipe, con obvia variedad de cambios para mi historia. Y bueno, yo soy venezolana, pero tanto tiempo leyendo fics españoletos a una se le pega la jerga x3
Última edición por Hechizada el Dom Mar 25, 2012 11:14 am, editado 6 veces en total

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Re: La combinación del cielo.

Notapor Elly Luz » Mar Ene 17, 2012 11:27 am

Hola.

Primero que nada me presento, me llamo Elly, soy de Uruguay y soy una escritora y lectora de fics empedernida :D
Bueno, tengo que decir que voy a abrirte mi frágil y receloso corazón y seré tu lectora fiel, pero favor no lo abandones como todos los fic que leo últimamente! ¡No soportaría otra decepción! (*Llora dramáticamente sobre el teclado*) xd

Bueno dejando de lado la pavada, me gustaron mucho estos dos capítulos, me gusta como están narrados y los diálogos son muy divertidos.
Espero con ansias la aparición de Draco, hace tiempo que no me pongo a leer un Dramione (siempre me inclino a leer Harry/Ginny ) Creo que ya dije todo :D
Actualiza pronto, eres una muy buena escritora.

Besos grandes
Elly
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Re: "La combinación del cielo" [DM/HG]

Notapor Hechizada » Mié Ene 18, 2012 9:49 pm

Fiesta de rugidos y cascabeles. Parte 1.


—¡Por favor, Hermione, baja la voz!

Hermione no podía creer lo que se alzaba ante sus ojos. La habitación donde dormían Seamus, Dean, Neville y sus amigos estaba abarrotada de botellas y botellas de alcohol, en montones que pegaban del techo; todo el trago del mundo mágico debía estar en aquel cuarto, que ya ni cuarto parecía, estaba más cerca a semejarse a la bodega de un pub, de uno muy acaparador.

—No, no, no…

La gryffindor, que aún andaba en pijama con una bata de baño roja sobre la misma, respiraba profundo y cerraba los ojos, calmándose, y con la esperanza de que si los cerraba lo suficientemente fuerte, tal vez las botellas desaparecerían.

—Hermione, ¿cuál es el problema? Necesitábamos la bebida y yo la he conseguido —inquirió su amigo, riendo de la expresión de “Madre mía” que se gastaba su amiga.

—Yo me imaginaba unas cuantas cervezas de mantequilla, a lo mucho dos botellas de whisky de fuego, no esto —chilló tratando de abrirse paso entre los montones de contenedores de líquido nacarado.

—¿Dobby lo ha hecho bien, Harry Potter, señor? —preguntó una vocecilla aguda, cuyo propietario quedaba oculto tras la cantidad de licor.

—No le irás a decir a Dobby que lo ha hecho mal, ¿verdad, Hermione? —dijo Harry fingiendo inocencia—. Recuerda que Dobby es un poco impulsivo cuando tiene remordimientos de un trabajo mal hecho, no querrás cargar con su suicidio en tu conciencia, ¿cierto? —Harry sabía que su mejor amiga era una corazón de pollo, y en especial con los elfos domésticos; ella jamás le diría a Dobby que se había portado mal, ni nada por el estilo que repercutiera en que Dobby se tirara de la torre más alta del castillo.

—Oh, cállate, Harry. —Le imperó la chica enfurruñada comprendiendo su juego. El chico del rayo en la frente sonrió satisfecho.

La noche anterior, mientras planeaban la fiesta de la casa, a Harry se le ocurrió que podría pedirle a Dobby el favor de conseguirle algo de bebida para la ocasión; sabía que el elfo jamás lo defraudaría. Harry recordó que su pequeño amigo era el elfo encargado de hacer el aseo en la Torre de los leones, porque desde el año anterior los demás elfos de Hogwarts le habían hecho la cruz a aquella casa, porque tenían miedo de encontrarse con alguna prenda (cortesía de Hermione Marca Registrada) por accidente y perder su trabajo, y ellos huían de eso como quien huye de una peste o de una maldición. Harry sólo tuvo que quedarse levantado hasta tarde esperando a que Dobby apareciera para hacer su trabajo y pedirle su favor. El chiquitín con orejas de murciélago quedó encantado de que Harry Potter le confiara tal encargo a él, y alegando que era un elfo libre y podía ir a donde quisiera, le juró al muchacho que le traería lo mejor de lo mejor.

Esa mañana Harry fue despertado por el grito de horror de Hermione, se puso las gafas de inmediato preguntándose qué cojones era todo ese escándalo y para su asombro, cuando logró enfocar bien su recámara, la encontró inundada por, como diría Hermione, cantidades groseras de todo tipo de licores. Harry sólo pudo encontrar cómica aquella situación, estaban que nadaban en vino, el sueño de cualquier jovencito, y aunque primero estaba impresionado, luego pensó que no era nada inesperado, ya que Dobby era extremista. Le había pedido ayuda a un Elfo que había intentado salvarle la vida con una bludger loca que le costó la perdida de todos los huesos de un brazo. Él le pidió bebida y Dobby le trajo la parte trasera de Las Tres Escobas. Normal.

—¿Por qué…? —Ron se estaba desperezando y se le atravesó un gran bostezo —. ¿…tantos gritos? Es sábado, no lo dejan a uno… ¡Por las barbas de Merlín! ¿Dónde estoy? —exclamó un Ron despeinado y confundido, viéndose flanqueado por colinas de vidrio. Seguramente pensó que de verdad había amanecido en Las Tres Escobas y que en cualquier momento la Señora Rosmerta le llevaría el desayuno a la cama.

Lentamente los demás chicos se fueron despertando, y al verse rodeado por todo aquello, colocaban la misma cara de estupefacción que el pelirrojo.

—¿Acaso estoy soñando? —Se escuchó decir a Seamus en voz ronca de recién levantado, estrujándose con fuerza los ojos sin poder creérselo.

—¿Los mortífagos entraron, nos mataron durante la noche, y ahora estamos en el cielo? —inquirió Dean, tomando la primera botella que tenía a la mano para comprobar que era real.

—Wuao —fue lo único que opinó Neville con los ojos desorbitados.

—Dobby se alegra de ver felices a los amigos de Harry Potter —manifestó el liberal elfo, orgulloso de sí mismo.

—Has hecho un gran trabajo, Dobby, no sé cómo agradecértelo —dijo Harry sonriéndole.

—¿Él nos ha conseguido todo esto? —preguntó Seamus a Harry, detallando bien a Dobby, como si el elfo fuera un Dios, Nicolas Flamel o algo parecido.

—Sí.

Ya todos los chicos estaban fuera de sus camas, maniobrando para no tirar ninguna valiosa pieza de aquel tesoro. No obstante, Neville, torpe por estar recién levantando, tropezó unas botellas que por suerte no se rompieron, sino que empezaron a rodar por el piso. Seamus y Dean lo miraron irritados; miradas de:"¿Ves las ventanas? Tú fácilmente volarás por una si se llega a romper algo”. Ante eso el muchacho volvió de inmediato a su cama, optando por esperar que pusieran eso en otra parte, para luego poder ir a orinar sin ser amenazado de muerte. Dobby era el héroe de los dos amigos fiesteros, en ese momento harían por él lo que fuera: darle oro, un masaje, lavarle los horrorosos calcetines fuera de cuadro que llevaba puestos.

—¿De dónde te has sacado todo esto, Dobby? —indagó Hermione, cansada de escuchar tantas pendejadas tan temprano.

—Dobby tiene sus secretos, señorita —dijo el empleado en tono misterioso, con una expresión vivaz en sus grande ojos.

—Lo has escuchado, Hermione, él tiene sus secretos. —Lo secundó Ron, leyendo la etiqueta de una cerveza—. No cuestiones al elfo.

Hermione era una persona con un sentido muy alto de la responsabilidad, aquello no le hacía ni pizca de gracia. Se imaginaba en unas horas rodeada de locos batiéndose a duelo por viejas rencillas que buenos y sanos jamás sacarían a flote. En ese momento se escuchó la voz de Ginny que también estaba curiosa por averiguar que tramaba Harry.

—Buenos días… ¡Ah! —Se asustó la pelirroja en pijama cuando entró a la habitación de los chicos, tropezó con un montón de botellas y, por jugarretas del destino, aterrizo en los brazos de Harry que se encontraba cerca.

—Buenos días. —Le dijo, dedicándole una sonrisa encantadora, ayudándola a enderezarse.

Ginny había quedado un poco desestabilizada ante aquella mirada de Harry, pero de inmediato se compuso al recordar que su novio estaba ahí y ella no debía estar haciendo ojitos de borrego a nadie que no fuera él.

—Wow —fue lo que alcanzo a decir por el asombro—. ¿De dónde sacaron todo esto? ¿Pasaron la noche convirtiendo el agua en ron o asaltaron la bodega del Primer Ministro?

—Harry le pidió a Dobby que le consiguiera un poco de alcohol y él, muy amablemente —suavizó para no ofender al elfo—, le trajo ron como para que termináramos todos con un coma etílico en San Mungo —ironizó mirando al chico de gafas manteniendo en alto una botella de “Whisky de fuego; edición especial 121 años”.

—Dobby debe volver al trabajo, Harry Potter, pásela bien en su fiesta, señor. —Y sin dejar siquiera que se despidieran de él sus nuevos ídolos, Dobby desapareció tras un chasquido.

—Deja de verme así, ¿quieres, Hermione? —pidió Harry, incómodo—. Yo no pedí esto.

—Y todos tienen una cara de tragedia por eso, ¿no? —dijo una sarcástica prefecta, viendo que los chicos aún tenían cara de querer llorar de felicidad porque no habían visto nunca tanto ron en sus vidas.

—Hermione, vámonos, tenemos que ver qué nos pondremos esta noche —le apremió Ginny agarrándola de la mano, para sacarla del cuarto antes que le soltara una perorata a los chicos sobre su irresponsabilidad y decidiera que era mejor llamar a alguien para que sacara todo del cuarto.

Hermione no respondió, simplemente salió de la habitación tras de Ginny aguantándose todo, con la boca apretada como si se hubiera chupado un limón y dedicándole miradas matadoras a todos los de la recámara. Neville, ante eso, se tapó con la almohada pensando que se prendería en fuego si le sostenía la mirada a la castaña.

—Nos vemos después, chicos. —Se despidió la pelirroja—. Y Dean, deja de ver las botellas así o me pondré celosa —bromeó antes de salir por la puerta, dejando apenado al moreno.

….


—Déjame ver que te pondrás.

—Para mi novio, que es una estrella del quidditch en su mente —pronunció Hermione con burla su razón para ponerse bonita esa noche —Me pondré este vestido.

Saco de su baúl un lindo vestido rojo, para que Ginny lo viera. Llegaba a las rodillas, con un clásico corte en V en la parte superior, ceñido hasta la cintura, de raso, con vuelo en la falda y pequeños pliegues.

—Oh, me gusta, te veras genial —aprobó Ginny sintiendo la suavidad de la tela, rozándola entre su pulgar y su índice. —¿Y él cabello?

—No tengo poción alisadora, supongo que me lo recogeré —dijo Hermione encogiéndose de hombros.

—No seas tonta —dijo Ginny desechando esa idea —Ven conmigo a donde Audrey Applewhite, de Hufflepuff, la chica es genial con las pociones y el arreglo para el cabello, hoy estará todo el día ayudando a las chicas que estén interesadas por solo dos sickles.

Aunque a Hermione eso le pareció un gasto de dinero innecesario, tampoco se iba a comportar como una tacaña ni le iba a hacer el desplante a Ginny, simplemente le dijo que sonaba bien y ambas, luego de vestirse, bajaron a desayunar, para después ir a reunirse con la hufflepuff.

….


Él despertó de un sobresalto, igual que todos los días desde aquello. El simple acto de abrir los ojos y despertarse había adquirido un significado complemente distinto, de la sencillez habitual, para Draco Malfoy. Sus amaneceres se habían llenado de sentimientos encontrados. ¿Para qué despertar? Si iba a ser la misma porquería de ayer, los días ya no tenían sentido, sabían a muy poco y ese muy poco sabor sabia a desesperación. ¿En serio, para qué despertar? Si conscientemente antes de caer en la inconsciencia del sueño por el cual batallaba todas las noches en conciliar, deseó morir para nunca más tener que despertar. Los Malfoy no agradecían por cosas tan corrientes como el privilegio de salir de la cama, pero bueno, a Draco le tocó, porque a él, a sus dieciséis, le había tocado rogar por su vida.

—¿Ya estás despierto, Draco? —indagó Pansy Parkinson, revolviéndose en las sabanas; parecía una serpiente sobre arena caliente.

—Seh —respondió el rubio con cansancio.

—Si por mí fuera, me quedaría toda la vida aquí contigo. —Le dijo Pansy, para posteriormente depositar un beso en su cuello.

Draco jamás respondería a aquella cursilería, a él le daba realmente muy igual quién estuviera a su lado en ese momento. Prefirió quedarse callado y dejar que la chica sacara sus propias conclusiones.

—Bueno, será mejor que salgamos, las chicas deben estar muriéndose de la curiosidad por saber para que las dejé fuera del cuarto anoche —manifestó la chica del pijama de seda, saliendo de la cama y yendo al baño.

Draco rodó los ojos. Las amigas de Pansy debían saber perfectamente para qué las había mandado a dormir a otra parte, pero ella era de ese tipo de chicas que se hacían las reservadas primero y luego de que le insistían bastante contaba todo pretendiendo que la tenían agobiada con tantas preguntas.

El slytherin se sentó en la orilla de la cama, pasándose las manos por el cabello ansiosamente, tratando de regular su respiración. Había empezado a pasar varias noches en el dormitorio de las chicas, luego de que Pansy descubriera cómo burlar la seguridad de la entrada, ya que no soportaba estar en su habitación y tener que ponerse a pensar en lo que debía hacer. Al menos con las muchachas lograba distraer su mente, y de esa manera le era más eficiente quedarse dormido del cansancio, luego de charlar mucho con ellas sobre la vida. De repente sintió cómo le abrazaban el cuello por detrás y le hablaban a la oreja.

—No te has vestido. ¿Acaso quieres otra ronda antes del desayuno?

Era evidente que Pansy era de hierro, porque cualquier otro ser con un poquito de sensibilidad habría notado en los gestos de Draco y en la media sonrisa burlona que mostrada, que en ese momento él no mostraba el más mínimo interés, pero estaba comprobado que la slytherin era inmune al rechazo.

Antes de que Draco pudiera responder, se adelantó a hablarle nuevamente, luego de haber mirado su delicado reloj de pulsera hecho de plata.

—¡Oh, no! Mejor lo dejamos para esta noche, Draco, recuerda que hoy es la gran fiesta y todas mis amigas necesitan que las ayude con sus atuendos, y obviamente yo debo lucir más que espléndida. —Se vanaglorió de sus bien parecidos rostro y figura—. Te veo abajo.

Luego de darle un beso rápido en la mejilla, el cual Draco se limpió con el dorso de la mano cuando ella se hubo dado la vuelta, salió rápidamente del cuarto cerrando la puerta tras ella. Draco suspiró, se levantó y empezó a buscar las maneras de vestirse. Se estaba abotonando el pantalón cuando accidentalmente el interior de su brazo izquierdo roso de la hebilla del cinturón, provocándole una punzada de dolor terrible. Abandonó lo que estaba haciendo y se sostuvo el brazo, cerrando los ojos con fuerza, esperando que le pasara, pero él sabía que aunque la sensación se aliviara, eso continuaría ahí, en su piel, oculto por ahora bajo la tela blanca de su camisa, quemándole, recordándole permanentemente que él debía dar vida por vida, que tenía una misión y que no era momento para quebrarse.

Malfoy bajó a comer algo, convenciéndose de que tenía que comer, a pesar de que hacía tiempo había perdido el apetito, pero la gente empezó a decirle que lucía algo enfermo, y cada vez que se lo decían él pensaba que debía lucir como lucen los condenados a muerte. Ante todo, para Draco lo primordial era mantener las apariencias, para que nadie se diera cuenta lo que de verdad le sucedía; por eso todos los días se colocaba su máscara de indiferencia y caminaba por Hogwarts con la cabeza en alto.

Una vez en la mesa de Slytherin se dedicó a jugar con su desayuno, dando cada tanto un pequeño bocado, mientras Pansy le tomaba del brazo y le hablaba de muchas cosas que él realmente no escuchaba: Que el cabello de Megana estaba horrible, porque fulano le lanzó un hechizo a las 3:24 p.m., en el pasillo del segundo piso, tercera puerta a la izquierda…

Crabbe y Goyle se encontraban sentados frente a Draco, engullendo bestialmente como siempre; el ojos grises sólo lograba pensar que estaba rodeado de incompetentes. Su miraba empezó a divagar por el resto de los presentes en el Gran Comedor; todos se veían tan malditamente contentos, y él no podía concebir que alguien pudiera estar contento. El ego de Malfoy llegaba al punto de no poder procesar la felicidad de los demás si él era completamente miserable. Se detuvo en Granger un momento, notando cómo la chica se reía de algo que le había dicho la comadreja más pequeña de los Weasley mientras le untaba mantequilla a una rebanada de pan. “Maldita, sangre sucia”, escupió una voz furiosa dentro de su cabeza. ¿Cómo podía ser que un individuo tan insignificante como ella estuviera tan alegre con los tiempos que corrían? Ella, al igual que todos los impuros, no debían de hacer más que andar temerosos por sus vidas, pero no, ella estaba ahí, riéndose de lo lindo, de alguna bobada, despreocupada. Y por un breve lapsus Draco Malfoy sintió mucha envidia de lo simple, que imaginó, debía ser la vida de aquella sangre sucia.

….


—Yo pienso hacerme unos bucles, para cambiar un poco —exponía Ginny, mientras ella y Hermione caminaban al encuentro con Audrey.

En eso la castaña le comentaba todo por lo que pasaban las muggles para arreglarse el cabello, a Ginny le costaba creer que en serio se soplaran con aire caliente la cabeza para lograr un alisado, y creyó recordar que su padre había llevado uno de esos secadores a casa alegando que era una potente arma muggle, entonces se sintió estúpida por creer a sus diez años que si tocaba aquella cosa moriría, Hermione rió y le dijo que no mataban a nadie, pero que sí dejaban calva a más de una.

Las chicas iban tan enfrascada en su conversación sobre cuando la madre de Hermione se había hecho la permanente, que no se percataban de los demás a su alrededor y la prefecta se tropezó significativamente con alguien.

—Oh, lo siento mucho…

Se volteo entre risas apenadas para disculparse, pero se freno en seco al darse cuenta de quien se trataba.

—Es mejor que los sientas, Granger —Le dijo Draco Malfoy mirándola con desdén, con los labios fruncidos y sacudiendo la tela de la túnica que cubría su hombro, como si el contacto con Hermione se la hubiera ensuciado —Que ya estorbas el paso siendo un escupitajo mágico de muggle en el camino sin necesidad de que también hagas galas de tu torpeza.

A sus espaldas Crabbe y Goyle rieron, como las estúpidas hienas obesas que eran.

—Pensándolo bien Malfoy, no lo siento —respondió Hermione dedicándole una mirada entre dura y sentida.

—Eres un patán —agregó asqueada Ginny.

—Tú debes saber mucho sobre ese tema ¿No, Weasley? —ironizó el rubio mostrando una sonrisa cruel —Con la fama de buscona que tienes no debes parar precisamente príncipes por los pasillos, pero que se puede esperar de los que necesitan dinero fácil para comer.

—¡Retira eso imbécil! —Le espetó la pelirroja, levantando su varita hacia él.

El chico la imito, necesitaba descargar su mal humor con alguien, Crabbe y Goyle instintivamente lo flanquearon sonándose los nudillos y mirando a Ginny con lo que pretendía ser desafío.

—¿ME QUIEREN PEGAR? ¡¿AH?! ¡¡INTENTENLO CRIOS DE MORZA RETRASADOS!! ¡¡COBARDES!! —Un Weasley con el orgullo herido no era nada bonito y Ginny no era la excepción al olvidarse de su varita e ir a por los golpes, aunque ella no gozaba de los atributos de sus hermanos, y en aquella escena parecía en desventaja. Hermione escandaliza se cuestionaba si esos dos cerebros de alpiste en verdad serian capaces de golpearla.

—¡Uy, alguien es una buscona rabiosa! ¿A qué debo ese humor, Weasley? —Le continuo picando Malfoy burlonamente —¿Acaso alguien a tenido malos trabajos últimamente? Es extraño tomando en cuenta todo lo que se dice de los negros —insinuó fingiendo perplejidad, pero con los ojos grises inyectados en veneno, además de realizar un gesto de medición pasando su dedo índice por los largo de su brazo derecho, calculando el tamaño del trozo de Dean con gesto curioso.

—Ahora vas a ver hijo de p…

—¡Con mi madre no te metas, ramera! —Se encendió el slytherin volviendo a poner en ristre la varita.

—¡Que te den, Malfoy! Y ojala que sea entre estos dos, para que te partan el anémico trasero —resopló Hermione, perdiendo la paciencia, no iba a permitir que le hablara así a su amiga.

—Hablando por experiencia propia de los tríos, Granger, realmente lo dudo mucho, considerando que eres una rata de biblioteca y pongo mucho en duda la amistad entre Potter y la sabandija hermano del prostíbulo este de cabello rojo —sentenció ponzoñosamente desafiando a Hermione a rebatirle.

A la castaña se le coloreo el rostro de inmediato, no era buena para esos temas, pero jamás se permitirá bajar la mirada ante aquella porquería.

—Para amistades dudosas, las tuyas Huron —Le atajó Ginny, levanto nuevamente la varita, acto que Hermione imito.

—Solo te tropecé, cerdo —Le hablo Hermione a Malfoy mirándole con odio, odio profundo, jamás entendería de donde le salía tanto rencor a una persona. —Si lo que necesitas es más espacio en los pasillos para poder pasear tu gran “Yo soy la verga más grande que pario Morgana” ve y discútelo con el director.

—¡Le que necesito es más ventilación para que dejes de impregnar este lugar con esa podredumbre en tus venas!

—¡RATA!

—¡ESCORIA!

Ambos estaban a punto de embrujarse mutuamente, hasta que apareció en el pasillo una escandalizada Madame Pomfrey envuelta en un grueso chal blanco y llevando una caja con pociones etiquetadas, seguramente regresaba de hacer compras.

—¡Deténgase inmediatamente! ¡Señor Malfoy, Señorita Granger! ¡Bajen esas varitas ahora! —exigió con aplomo.

Aquel par de testarudos, heridos, empezaron a bajar las varitas, sin dejar de mirarse con ganas de matarse.

—Es que lo único que buscan es darme trabajo y dolores de cabeza —protestó la enfermera indignada —Nunca sale nada bueno de estos días de fiesta, como que lo único que hacen es buscar más peleas, ¡Ahora fuera de aquí sino quieren que les quite puntos a sus casas! —Los amenazó.

Tanto los slytherin como las gryffindors obedecieron a regaña dientes, por lo menos a Malfoy particularmente le valían madre los puntos que le quitaran o le pusieran, pero no podía perder su valioso tiempo en un inútil castigo. Las chicas dieron media vuelta y continuaron el camino con destino a la cosa del cabello.

Malfoy solo había aparecido para estropearle el día a Hermione. Seguía a la más que enfadada Ginny por inercia, porque a ella se le habían quitado todas las ganas de cambiar algo en su peinado, esa noche iría a una fiesta que no le apetecía en lo más mínimo, tendría que soportar a la arpía de Lavender restregándole a Ron en la cara, de paso se iba a aplastar el cabello para el gorila inflado y mononeural que tendría que aguantar toda la noche por ser una reverenda estúpida al tenerlo de novio, para lo que le servía, si a Ron le molestaba en algo McLaggen pues lo disimulaba muy bien, y para rematarla, coronaba el imbécil de Malfoy diciendo sus idioteces que no venían al caso, como siempre, y ella no era un piedra a la cual le resbalasen la mar de sus insultos, la serpiente siempre mordía donde más dolía, era irritante y despreciable, pero Hermione, gracias a los años, tenia la careta de dignidad bien pegada al rostro.

—Pobre, pobre del alma desgraciada que termine con Malfoy —vociferaba la pelirroja calmándose de a poco.

—No lo veo así, Parkinson se lo merece completito, con el moño rubio y plasta de dragón por cerebro —argumento la golpeada leona sin ningún remordimiento.

—Entonces pobres de sus hijos.

—Porque seguramente se llamaran Prejuicio e Imbecilidad —concluyo la castaña fríamente.

Una vez que llegaron al aula donde Audrey Applewhite, una chica alta y de largo cabello achocolatado, con ayuda de otras de sus compañeras de casa, se dedicaba a ayudar a las chicas y chicos con sus necesidades de atelier, Hermione y Ginny terminaron de aplacar su enfado, debido al buen humor de las chicas concentradas en aplicar las pociones capilares.

Audrey termino con una chica de ravenclaw, que salió con un extraño corte de cabello del aula y además teñida de azul, y paso a Hermione, la cual suspiro e intento relajarse, que de todas maneras era una de las razones de haber ido con Ginny a aquel salón. El tiempo paso amenamente, la castaña debía admitir que la sensación del tónico en la cabeza era bastante reconfortante y Audrey era muy simpática y la mantenía cómoda, aquello no era una tarea fácil, ella recordaba perfectamente las tres horas que paso arreglándose para el baile de navidad y todo lo que batallo sola con aquella posición.

—Es como todo —charlaba animadamente la hufflepuff seudoestilista —Estas pociones bien preparadas y bien aplicadas, hacen maravillas en el cabello, pero sino se hacen correctamente se puede terminar en un desastre, como perdida del cabello irreversible y cambios de coloración no deseados.

—Pagaría por ver a Malfoy pelón o con un “Denme duro” rapado en la cabeza —comentó Ginny que estaba junto a Hermione y Audrey leyendo un articulo en Corazón de bruja que se titulaba “El Contra Hechizo Para Él” como reparar tu corazón embrujado.

—¿Y en verdad las trato tan feo? —¿Sera que todas las que trabajaban con cabello eran tan chismosas? —Al menos Hermione, tú sales con el guapo de McLaggen, ningún chico tiene porque molestarte —Hermione pensó que nada tenia que ver una cosa con la otra, poco le importaba a Malfoy con quien saliese ella, no seria ningún impedimento para sus insultos.

—Ja, gran consuelo —ironizó la pelirroja. —McLaggen y Malfoy estaba muy cerca de estar picados por la misma tijera, para mí, ambos son mucho ruido y pocos huevos —zanjó tranquilamente.

—¡¡Ginny!! —exclamó Hermione abochornada por la comparación.

La pequeña Weasley solo compuso una expresión de “¿Y qué tienes? Es verdad”, a la vez que el resto de las chicas presentes estallaban en carcajadas.
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Re: "La combinación del cielo" [DM/HG]

Notapor Elly Luz » Jue Ene 19, 2012 1:09 pm

Hola! Que bueno que actualizaras :D

—¿Dobby, lo ha hecho bien Harry Potter, señor? —preguntó una vocecilla aguda, cuyo propietario quedaba oculto tras la cantidad de licor.

—No le iras a decir a Dobby que lo ha hecho mal ¿verdad, Hermione? —dijo Harry fingiendo inocencia —Recuerda que Dobby es un poco impulsivo cuando tiene remordimientos de un trabajo mal hecho, no querrás cargar con su suicidio en tu conciencia ¿cierto? —


Como me reí con esta parte jajaj Harry es un manipulador de primera jajaj podre Hermione, lo que va a tener que soportar en esa fiesta (o tal vez no tenga que soportar nada jijij hay demasiado alcohol como para que ella no caiga en una que otra copita 8) )

—Buenos días, ¡Ah! —Se asustó la pelirroja en pijama cuando entro a la habitación de los chicos, tropezó con un montón de botellas y, por jugarretas del destino, aterrizo en los brazos de Harry que se encontraba cerca.

—Buenos días —Le dijo, dedicándole una sonrisa encantadora, ayudándola a enderezarse


Ufff esto es mas fuerte que yo xd Ame esta partecita ;)

—Y todos tienen una cara de tragedia por eso ¿no? —


Por dios Hermione, ni que fueran personas responsables para entender en el lio que se han metido :lol:

Me encanto la primera parte y espero con ansias la segunda :) Muero de ganas de leer la aparición de Draco!
Besos grandes, cuídate.
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Re: "La combinación del cielo" [DM/HG]

Notapor Hechizada » Dom Ene 22, 2012 4:05 pm

En serio me esta costando sacar el capi como quiero, pero bueno, algo es algo, aunque creo que Draco me quedo medio intenso xD ustedes dirán si es así, y Elly puedes contar con que abra su dosis de Harry/Ginny en este fic ^^
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Re: "La combinación del cielo" [DM/HG]

Notapor Elly Luz » Dom Ene 22, 2012 5:01 pm

Hola! ¿como estas?
No te preocupes por el capítulo, estuvo, corto, pero muy bueno y con una narración excelente ;) como siempre.
Me dio mucha pena Draco, siempre me lo imagine así mientras lee el misterio del príncipe, debió ser verdaderamente difícil para él todo aquello.
Soy pro-Pansy pero en este fic la odio (así de simple) Draco la esta pasando mal y esa serpiente de corazón de hielo parece importarle un cuerno :evil: Malvada!
Bueno, me gusto mucho :D Espero que actualices pronto.
Besos grandes
Elly

PD: ¡¿Habrá mucho Hanny?! Wiiiiii! *salta por la habitación como una niña chiquita*
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Re: "Cielo" [DM/HG]

Notapor Hechizada » Lun Ene 23, 2012 11:32 pm

Sigue sin terminar el capitulo xD, lo se, lo se, ya va largo, en algún momento lo cortare :lol:
Bueno, como siempre gracias por el voto de confianza y por leerme, Elly :D tus comentarios me alegran y tus opiniones me animan, por favor no dudes en decirme si algo no te parece ¿Ok?
Chau, chau 8)
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Re: "Cielo" [DM/HG]

Notapor MBelen :) » Mar Ene 24, 2012 12:09 pm

Hola, nueva lectora :D Soy Belén y me encontré con tu fic mientras veía la Sección general y entre por pura curiosidad, bueno y también el hecho de que es un Dramione. Asi como vos yo también me interne en el mundo de los fics de Harry Potter por un Dramione que son para mi algo así como un "sueño frustrado" de alguna forma siempre me los imagine juntos :roll:
¿Quien iba a pensar que me encontraría con una historia como la tuya? Considero que tu narración es mas que buena y la mezcla de drama, romance y humor que lograste en cada capitulo me parecen geniales.
Me llamo mucho la atención este fic y prometo seguirte cada vez que actualices, espero que no lo abandones porque creo que sos una excelente escritora y podes hacer algo realmente bueno acá.
De verdad todo me encanta, la pelea de Malfoy con Ginny y Hermione fue una de ellas.
Espero que lo sigas pronto. Saludos :D

Belén.-
¡Suban al mejor crucero! 8)





Melancolía. Reto Dramione - One shot.
13 de febrero. Reto Dramione - One shot.



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Re: "Cielo" [DM/HG]

Notapor Elly Luz » Mar Ene 24, 2012 4:33 pm

Hola!! ¿Como andas?
Uff sude la gota gorda con esa pelea xd Draco tiene talento para hacer que la gente lo odie :x Creo que por eso no me cae bien en los primeros cinco libros, siempre era tan desagradable con todos.


Si lo que necesitas es más espacio en los pasillos para poder pasear tu gran “Yo soy la verga más grande que pario Morgana” ve y discútelo con el director.


Me partí de la risa cuando leí esto :lol: se la tenia merecida.

—Pagaría por ver a Malfoy pelón o con un “Denme duro” rapado en la cabeza —comentó Ginny


Y después me preguntan porque me encanta esta niña :lol:
Ya se que Draco esta frustrado y toda la cosa por el quilombo de Voldy, pero no tiene derecho a ir por la vida desquitándose con ajenos :evil: eso es feo (*Pone cara de mamá enojada*) Bueno, da igual, ya quiero ver que pasara en la fiesta. La relación de Hermione y Draco por lo que parece es igual a la del libro, ya quiero ver como florecerá el amor aquí! 8)
Bueno, no creo que encuentre nada que no me parezca :D sabes que tu forma de narrar me encanta y hasta ahora la historia a sido interesante y divertido ;)
Espero que actualices pronto.

Besos grandes
Cuídate.
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Re: "Cielo" [DM/HG]

Notapor VictorieGranger » Mié Ene 25, 2012 4:25 pm

NUEVA LECTORA

kiero mas me gusto muchoooooooooooo.....
“(…) Sí las palabras se forman del aliento, y éste anuncia vida, no hay vida ni aliento en mí para repetir lo que me has dicho.”
``Ojos, mirad por última vez! ¡Brazos, dad vuestro último abrazo! Y labios, puertas del aliento, sellad con un beso un trato perpetuo con la ávida Muerte´´
``Esos violentos deleites tienen fines violentos, y mueren es su triunfo, como el fuego y la pólvora, que se consumen al besarse.´´
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Re: "Cielo" [DM/HG]

Notapor Hechizada » Dom Ene 29, 2012 6:04 pm

Fiesta de rugidos y cascabeles. Parte 2.


—Parvati… Parvati —habló Hermione en un dudoso tartamudeo, tratando de detener a la chica.

—Solo un poquito más.

—¡Parvati, ya! ¡Así están bien!

—Pero es que tienes unas pestañas tan bonitas, Hermione —Le dijo con aire risueño, pasándole la varita por las pestañas, para rizárselas. La varita suplía el rol de una mascara de pestañas muggle, evitando la incomoda suciedad por supuesto, pero con igual riesgo de clavártela en un ojo, y ya que Hermione pensaba que Parvati era algo atolondrada, quería que desistiera de esa tarea lo antes posible.

—Gracias por eso, Parvati —Le sonrió amablemente Hermione por el halago, pero de igual manera la tomo de la muñeca sutilmente para que sacara la varita de su rostro —Pero es suficiente, no tengo intensiones de limpiar el techo de Hogwarts con mis pestañas —bromeó para amortiguar el rechazo.

—Una chica nunca esta lo suficientemente arreglada, y menos cuando se tiene a un novio guapetón esperando por ella —declaró la morena, sonriéndole a Hermione insinuante y batiendo sus propias pestañas magníficamente rizadas. Hermione creyó sentir una ligera brisa y todo.

Lavender y Parvati habían convertido la habitación que Hermione compartía con ellas en una peligrosa zona de arreglo femenino, con el estrógeno flotando en el aire y las camas de las mencionadas tapadas por cantidades industriales de ropa, accesorios y diversos productos de acicalamiento mágicos, como una crema que diviso Hermione sobre la cama de Lavender que rezaba:

“Cuando tus barros y espinillas ya hacen que los jitomates se vean pálidos y los sapos verrugones apuestos, ¡es hora de usar hadyfresh!, rostro de hada y una sonrisa en tus labios desde la primera aplicación”

“Advertencia: Su uso excesivo puede ocasionar verborrea aturdidora, ataques de risa repentinos, falta de atención, irritabilidad, hiperactividad, monofobia, chichones en la cabeza y comezón en las nalgas.”


“Ahora todo tiene sentido” caviló Hermione riendo con malicia para sus adentros, creyéndose sabedora de la razón de ser de Lavender Brown, seguramente los signos menos visibles de su delicada condición se los apaciguaba Ron, sobándole los chichones y brindándole una mano amiga para rascarse. Definitivamente esa era la justificación a sus mediocres manoseos.

Luego de regresar con Ginny a la Torre de Gryffindor, del improvisado salón de belleza de las hufflepuffs, la pelirroja la dejo para ir a prepararse a su dormitorio, Hermione pudo ver como apenas llegaba la muchacha a la puerta una de sus compañeras la recibía gritándole que necesitaba ayuda con el vestido que le había mandado su madre, porque este parecía de la época en que los magos volaban en terodáctilos a falta de escobas.

La prefecta pasó el resto de la tarde viendo como sus compañeras de cuarto montaban alboroto por algo tan sencillo como vestirse. Lavender desfilo no menos de veinte vestidos por el cuarto y Parvati no se cambio menos de cincuenta veces el color de uñas, agitando con frustración de “Nada me queda bien” la varita, mientras que Hermione ya tenia su vestido seleccionado, y solo esperaba una hora prudente para empezar a vestirse contemplando a sus compañeras recostada en su cama, ambas cargaban sendos rollos en la cabeza, los de la hindú eran pocos, pero bastante grandes y los de Lavender eran un montón por ser, obvio, más pequeños.

Maquillándose saltaban por la habitación, cantando y bailando al ritmo de una canción que sonaba a todo volumen en una radia magica que tenia la Patil en su mesita de noche, las varitas hacían las veces de micrófonos, entretanto esas cosas semejantes a las colas de los conejos flotaban embrujadas por el aire empolvándoles las caras.

Hermione soltó una carcajada, esas dos sí que desafinaban, en especial Lavender. En eso fue que Parvati le ofreció a la desrizada castaña ayudarla con su maquillaje, cuando su amiga se iba a meter al baño soltando una nota fatalmente alta, la cristalería de la habitación no volvería a ser la misma después del grito de aquella banshee. La ojimiel deseo que pronto Lavender le dedicara una romántica serenata a Ron, para que él chico termina de huir de su lado. Parvati siempre le cayo mejor que su amiga de ojos azules, y en ese momento la morena estaba un poco dolida con ella por dejarla plantada tantas veces por estar con Ron, no era que a Parvati no le cayeran bien Ron y Harry, pero ella era una chica habladora ¿Y de qué podía hablar ella con Harry, mientras Lavender le chupaba el alma a Ron cual dementora? “¿Cambiaste algo en tu peinado, Harry?” o “¿Qué tal has salido en las materias?” Eran las únicas preguntas que le venían a la mente a la chica cuando se sentía incomoda.

La inteligente gryffindor acepto el ofrecimiento de su compañera, dado que ella no era muy dada en pintarse, además, ¿Qué tanto se podría cabrear Lavender al ver como su mejor amiga la maquillaba?, a lo mejor Parvati conjeturó lo mismo, ya que parecía muy divertida cada vez que La-La le pedía una mano con algo y ella le hacia esperar por estar ocupada con Hermione, y se veía el disfrute de la tortura en sus ojos cuando la chica empezaba a llamarla Vati y a decirle que era importante, la pelinegra se mordía la lengua para no reírse. “Guerra de cotillas” gritaba una voz alegre en la cabeza de Hermione, ella solo sonreía, haciéndose la inocente en la escena, y vigilando de cerca lo que le hacia Parvati en la cara.

—¡Vamos, Vati! —apremió Lavender a su apéndice, cuando por fin, después de varias horas, estuvo lista para bajar. Se detuvo frente al espejo de cuerpo completo que estaba en el medio de la habitación, supervisó su aspecto por ultima vez y vio que su delantera estuviera lo suficientemente rellena. —Recuerda que Mione, no es la única que tiene novio aquí, y a mi Ro-Ro no le gusta esperar —dijo Lavender con chocancia.

“¿Desde cuando a Ron le importaba la puntualidad?” se cuestionó Hermione viendo a Lavender como si fuera una pobre ilusa, Ron del único retraso que se percataba era el de las horas de la comida.

—Un momento —canturreó la eludida retirándose del rostro de Hermione.

Parvati, que andaba ataviada en un hermoso vestido color mostaza de inspiración hindi, con brillos y su larga cabellera atada en una cola que le caiga sobre el hombro derecho en un montón de gruesos rizos, hizo que con un Accio una botellita de perfume en forma de durazno fuera a parar a su mano libre y presiono la perita un par de veces impregnándose de la fragancia que representaba la botella.

—Perfecta —dijo, devolviendo el frasco a la peinadora —¿Bajas también, Hermione?

—No, Parvati, tengo que hacer algo más primero —respondió Hermione amablemente —Gracias por la ayuda.

—Ni lo menciones —Le resto importancia la de la gema en la frente.

—¡Parvati! —chilló Lavender desde la puerta.

—Ya voy —Su amiga podía aguantarse un minuto más sin el pelirrojo —Te ves linda.

—Tú igual —La halagó Hermione.

Lavender rogó por ultima vez que bajaran dando brinquitos en el sitio y Parvati por fin la complació, y agarrándose del brazo dejaron el dormitorio desfilando altivas. Hermione dejo salir un largo suspiro de alivio cuando aquel par la dejo a solas, la tenían mareada de tanta conversación, se levanto de la cama y fue a contemplarse en el espejo de la habitacion, que habia quedado como si los huracanes "Vati y La-La" nunca hubieran pasado por ella con un simple movimiento de varita. Todo parecía en orden, su cabello que normalmente era rizado y alborotado, ahora caía como una larga cascada castaña; el alisado hacia ver su cabello más largo de lo que ya era, el vestido rojo le sentaba de maravilla a su cuerpo, la hacia ver elegante y regia, a juego con sus tacones negros de modelo clásico, debía admitir que Parvati había hecho un buen trabajo con su cara, y le gustaba que ese “rojo infernal Nº 7” hiciera ver tan bonito sus labios.

—Te ves bien, Hermione —Se dijo así misma, tratando de posar frente al espejo.

“Bien ridícula” agregó la voz en su cabeza, “Gracias por el piropo, Autoestima” se respondió Hermione rodando los ojos, la verdad era que no le veía el sentido a tanto arreglo, no se sentía de ánimos para fiestas, tan solo eran las 8:30 pm y ya quería tirarse en su cama a dormir con una cómoda pijama.

Se dedico a caminar de un lado al otro de la habitación debatiéndose entre el “Bajo o no bajo”. “Si bajo y Cormac empieza a hablarme de cómo derrotaron las Arpias de Holyheah a los Hidelberg Harriers en 1953, le lanzare un oppugno y terminaremos dos días antes de lo previsto y sino bajo, me quedare aquí imaginando a Lavender y Ron paseandose por las calles de París mientras que yo soy una pordiosera sarnosa a la que Ron le tira un knut en una lata de sopa mugrienta” ninguna de las dos opciones le hacían mucha gracias a Hermione.

—Que ganas de lanzarle un incendio a ese vestido de tul corriente —dijo teniendo en mente la vestimenta azul de Lavender.

No, tenía que alejarse de la tentación de hacer algo estúpido. En un mal intento de no tener provocaciones, dio un rodeo a su cama hacia su mesita de luz, abrió bruscamente la gaveta de ésta, tiró la varita dentro y cerró de golpe, pisándose la cabeza del pulgar, de inmediato apartó la mano con el dolor palpitante bajo la uña que se iba colorando morada, instintivamente se llevó el dedo a la boca para calmar la sensación y se sentó a la orilla de la cama, enojada consigo misma. En ese momento debía tener la imagen de una bebé chupándose el dedo por idiota, “Definitivamente no bajaré” sentenció.

Después de unos minutos se sacó el pulgar de la boca, decidiendo que ya había sido demasiado patetismo por una noche. Su dedo estaba herido, con baba y además pintado de rojo por el labial que cargaba, así que fue al baño para limpiarse y ver qué se colocaba. Encerrada en el baño, encontró en el compartimiento del espejo unas gotas para reparar las uñas dañadas, vertió dos con un gotero en su uña amoratada, y luego de un par de segundos sentada sobre la tapa del inodoro, su dedo volvió a mostrar un aspecto normal y no el de un pequeño nabo. “Aun así no voy a bajar, me inventaré que estoy mala” se recordó.

—Hermione —escuchó la voz de una pelirroja familiar, que la buscaba en su habitación—. Parvati y la Señorita brasier con relleno de pavo, me dijeron que seguías aquí.

Hermione trató de evitarlo, pero no pudo evitar reírse de cómo llamó Ginny a Lavender, “¡Rayos!” se reprendió.

—Te escuche, ¡sal de ahí ahora mismo Hermione Jean Granger!, el excusado no te sacará a bailar esta noche —manifestó la pequeña Weasley autoritaria; no dejaría que su amiga se quedara vestida y alborotada por culpa de una arpía que por materia gris tenia las cagarrutas de la señora Norris—. Así sea con Cormac, vas a bajar, y vas a alucinar a mi hermano, porque no se cuanto más pueda soportar que me digan cuñadita Weaslytástica.

—No puedo bajar, Ginny —dijo la eludida, pegándose a la puerta del baño, tratando que su voz pareciera estrangulada—. No me siento bien… tengo diarrea —soltó lo primero que se le ocurrió, “Transformo conejos en tortugas, pero no puedo inventarme una buena excusa, ¡Bravo!”.

—¿Diarrea?

—Sí… y es… purpura —agregó componiendo una expresión en su cara de “¿Qué coño dije?”.

—Madre mía, debes sentirte terrible, Charlie casi muere de eso en Rumania, deberías reposar —habló preocupada la chica del otro lado de la puerta y Hermione se sintió mal por mentirle así—. Te dejaré para que te pongas cómoda con la amiga poceta, luego te subiré una sopita —decía la chica, alejándose de la puerta del baño; Hermione podía escuchar el sonido que hacían sus tacos al chocar con el piso, qué buena era Ginny, se dijo—. Dean me debe de… AAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH… —gritó haciendo que la castaña pegara un salto y casi perdiera el precario equilibrio que tenía sobre sus tacones.

—¡GINNY! —chilló, intentado abrir la puerta torpemente, olvidando que tenía seguro.

—¡ALÉJENSE DE MI MORTíFAGOS! AAAAAAAAAAAHHHHHH… —volvió a gritar despavorida la pecosa.

Hermione oyó el azote de la puerta, algo de vidrio quebrándose estrepitosamente en el suelo, ¡Dios mío, Mortífagos en Hogwarts!, rápidamente quitó el seguro de la puerta, ¿Cómo podía estar bajo ataque el castillo? ¿Cuándo? ¿En qué momento? Y ella sin varita, joder.

—¡GINNY! —Se precipitó fuera del baño, con el cepillo de dientes en alto amenazadoramente. Lo que había que ver cuando la gente estaba desesperada.

Pero Hermione no estaba preparada para encontrarse con aquello: Ginny Weasley… privada de la risa sobre su cama, tan roja, que un tomate la envidiaría, la pecosa estaba a punto de sufrir un ataque sobre aquella cama a costa de la imagen que presentaba Hermione, y la castaña con ganas de que se la llevaran los Heliopath, al infierno o a Heliopathlandia, o a donde, según Luna, viviesen esas criaturas.

—Planeabas… —Ginny no podía hablar, golpeaba con el puño el colchón tratando de contenerse—. lavarles los dientes a los malos… hasta matarlos… refrescarles el aliento… para que lo ultimo que oliéramos antes del Avada fuera menta fresca… ya entendí, el plan era picarles los ojos, por los huequitos de las máscaras…

—¡Estás enferma, cabeza fósforo! —exclamó Hermione. Solo a Ginny se le ocurría hacer ese tipo de bromas, en aquel momento.

—Déjame recordarte, que hasta hace un minuto la que tenía el rabo purpura eras tú, no yo. ¿Con que enferma, no? —Le expuso la muchacha, adoptando una posición suspicaz, portando un ceñido vestido negro.

Hermione se sonrojó, no sabia si por vergüenza o por rabia.

—Serás hermana de Fred y George —masculló enfurruñada.

—Pero mira qué halago, y yo que pensaba que solo llevaba un vestido bonito —saltó alegremente la pelirroja—. Pero ya hablando en serio, Bellatrix Lestrange no es que luzca una sonrisa muy Lockhart en sus anuncios de se busca, quien quita y el dentífrico hace que se derrita o explote… ¡Oye, no!

Se vio interrumpida por Hermione picándola en la barriga por con el cepillo de dientes y dándole un manaso en el brazo para que se callara.

—Viniste aquí a hacerme bajar, no ha burlarte de mí… higiénica forma de enfrentarme al peligro, según mis padres el cepillo de dientes es el arma más eficaz...

—Contra la placa mortífaga y el zorrillo que murió en la boca de quien tú sabes —concluyó con cara de que habían descubierto la forma de derrotar a Lord Voldemort con los cristales súper refrescantes de la pasta dental.

—¿Podrías dejar de burlarte?

—Cuando dejes a un lado esa cosa —respondió, apuntando al cepillo rosa con estrellitas sonrientes de Hermione—, que el color y la temática del arma no la hacen que de más miedito.

—Es lo primero que tuve a mano, no exijas, pensaba que te estaban matando —explicó dejando a un lado el utensilio dental.

—No es que no me fueras a salvar la vida con la súper fuerza del flúor, pero ¿y tú varita? —preguntó por mera casualidad.

—Ahí —señaló su mesita de noche—, intentado no transformar a Lavender en unicornio colocándole un grano bestial en medio de la frente, por cierto, arréglale eso. —Vio que Ginny había roto el Pegaso de cristal con corazones y bellotas en el trasero de Lavender.

Ginny vio con repulsión el adorno y luego de un reparo, lo devolvió a su lugar.

—Ese figurín podrían usarlo para torturar a los prisioneros en Azkaban, por lo menos yo suplicaría por el beso del Dementor, antes que dormir con esa cosa mirándome —miró con grima al sonriente caballito alado.

—A lo mejor los mortífagos habrían pensado que era una varita de última generación —expuso la muchacha buscándole razón a sus acciones.

—Es que obvio, el mal es famoso por su mal aliento, en su vida un mortífago habra visto un cepillo de dientes —argumentó Ginny como a quien no se le hubiera ocurrido nunca aquella brillante idea—. El enjuague bucal no es lo suficientemente vil, seguramente quien tu sabes hace gárgaras con sangre, para que la boca le huela a muerto.

Hermione la miró con censura.

—A todas estas, yo no vine aquí a servirte de circo de tres pistas, aparte que me tocaste de público exigente —rebatió la pelirroja—. Yo vine, porque es tarde y ya deberíamos estar en la fiesta.

—No voy a ninguna parte —Se empecinó la mula gryffindor, cruzándose de brazos.

—No era una sugerencia, es que vas a bajar —dijo impotente pero tranquila la Weasley y luego le explicó jugando con su varita—. Porque sino te voy a lanzar un imperius, voy a hacer que te cueles en la fiesta de hufflepuff y grites a voz en cuello que se te quiebra la varita por Zacharias Smith…

—¡Oh, no me había dado cuenta del exquisito acabado de la puerta! Disfrutemos cada segundo el pasar por ella —canturreó Hermione, mostrando una sonrisa radiante de inmediato y empezando a andar, con Ginny Weasley era mejor no tentar al destino.

—¿Qué marca de dentífrico crees que use Bellatrix Lestrange? —curioseó la Weasley menor, cerrando la puerta de la habitación de su amiga.

—Silencio, Weasley, o la que terminará con la varita rota serás tú —amenazó una seria Hermione.

—Mira cómo tiemblo, las cerdas hiper flexibles y las estrellitas, ¡no, por favor! ¡Piedad! —Se burló mientras bajaban las escaleras.

—¡GINNY!

—Me vas a gastar el nombre, Hermione —declaró el demonio de pelo rojo burlonamente, metiendose la varita en el ligero, bajo su vestido.

….


—¿Qué estoy haciendo mal?

Draco Malfoy lanzaba constantemente esa pregunta a las montañas de cachivaches que lo acompañaban durante las largas jornadas que pasaba encerrado en aquella sala perdida, como si alguno de aquellos corotos sin dueño fuera a responderle y a sacarlo mágicamente de todos sus problemas. Él desde un principio supo que aquella tarea no iba a ser fácil, que era un encargo prácticamente suicida, pero ufanándose de una confianza que en aquel momento desposeía por completo se encontraba decidió a realizar su plan, había demasiado en juego como para echarse para atrás, sin embargo, ya llevaba casi cuatro meses trabajando en su encomienda y aun no lograba sacarla a flote, no era lo que esperaba de sí mismo, todo se estaba saliendo del plan y con cada segundo que tardaba sentía como si la varita que tenia clavaba permanentemente en el cuello se le hundiera más en la carne. A cada momento se sentía más acorralado y aterrado, “¿Quién puede pensar bajo tanta presión?” se decía, a falta de alguien con quien hablar de verdad, había optado por dárselas de loco y hablar solo, nadie más podría entenderlo.

—Concéntrate Draco, tú sabes lo que falta, es solo que pierdes demasiado el tiempo pensando estupideces —Se auto-reprendió, los momentos por los que estaba pasando no eran precisamente los mejores para sacar a relucir su lado moralista, ni debatirse desde cuando tenía uno.

Se encontraba en cuclillas, frente al destartalado armario evanescente que se hallaba con las puertas abiertas de par en par, Draco recorría con la mirada su interior, tanteando con la punta de la varita la vieja madera del mueble, buscando soluciones y aquello que no estaba viendo.

Armonia… Nectere…

Inesperadamente el rubio se sobresalto al escuchar unos fuertes golpes que resonaban en toda La sala de los Menesteres, pero luego de darse cuenta y recordar de donde debían provenir esos golpes, cerró los ojos e inhalo furioso tratando de pensar que aquella interrupción era necesaria. La paciencia no era una de las mejores cualidades de aquel slytherin, y más le valía a Goyle tener una buena excusa.

—¿Qué pasa? —preguntó una vez que salió al pasillo del séptimo piso con cautela.

Una vez afuera de la sala y habiendo cerrado la puerta de la misma, su escondite volvió a desaparecer por completo. La noche ya había caído y el oscuro rellano solo era iluminado por algunas antorchas que guardaban algo de distancia entre una y otra, no se veía a nadie más aparte de una pequeña niña con trenzas de aspecto nervioso parada frente al tapiz Barnabás el Chiflado.

—Eh… esto… Pansy te andaba buscando, Draco —respondió sonsamente Goyle tras su fachada de niña, con una voz nasal e infantil, absolutamente desquiciante.

Malfoy se tomó un par de segundos para dedicarle una de sus habituales miradas de desprecio, el rubio era alérgico a los de primero. Se paso la mano por el rostro, intentando controlar la rabia que le hacia sentir imaginar la cara de idiota de Goyle bajo aquella cara de idiota que ya le ofrecía la niña, no podía ser posible que él perturbara su labor por algo tan irrelevante como que Pansy lo anduviera buscando. Mandando a la mierda que alguien pudiera verlo levantar por el cuello de la túnica a una niñita, hizo lo propio y estampo a Goyle contra el muro, provocando que a este se le salieran las pupilas de orbita.

—Ella… se veía preocupada —tartamudeó el gorila miniaturizado.

—¿Preocupada? —dudó el joven Malfoy asesinando a Goyle con la mirada —¿Goyle, qué tú piensas que yo hago ahí dentro?

La niña trago saliva.

—¿Jugar? ¿Tal vez tomarme un té con Pevees y mi amigo imaginario? —Malfoy respiraba aceleradamente y una vena empezaba a resaltar palpitante en su pálida frente.

—Yo… pensé…

—¡TÚ NO PIENSAS, GOYLE! —vociferó colérico, con tal, todos debían estar en sus estúpidas fiestas y nadie podría escucharlo —¡No entiende que yo me estoy jugando el culo ahí dentro, imbécil! ¿En que idioma quieres que te lo diga? ¿En troll, en parsel, en brutigense?

Goyle parecía que estaba a punto de largarse a llorar, cual nena de primero que parecía.

—Yo no me paso horas de mis días arriesgando el pellejo, porque deseo practicar la alquimia, ni porque alucine con perder mi tiempo tragando el polvo de millones de porquerías —Le susurró con furia en el rostro infantil y redondo del “chico” —Sabes que al Señor Tenebroso no se le hace esperar, y si queremos complacerle hay que hacer las cosas bien, Goyle —A Draco le convenía hablar en plural cada tanto, para mantener con su falso entusiasmo a aquellos dos gorilas y que al sentirse implicados ni se les ocurriera echarse para atrás. —Es por eso que no me interrumpes porque a Pansy le de la gana de ver si las lentejuelas de su vestido combinan con mi túnica, ¿ENTIENDES? Así que cuando se te vuelva a ocurrir “pensar” —puntualizo con venenoso sarcasmo —piensa primero que a la siguiente vez que me interrumpas por una idiotez, te quedaras con esa linda boquita rosa y ese cuerpecito durmiendo en los cuartos de las niñas por una semana, Goyle, poniéndote en contacto con tu lado femenino, ¿Estamos… amigo? —comprobó palmeando la mejilla sonrosada de ”Gregorita”.

Luego de la descarga y de interpretar el silencio del descerebrado como que había captado el mensaje, lo dejo caer al suelo y el chico en cuerpo de niña aterrizo dolorosamente sentado, se levanto con torpeza y se dedico a sobarse la cola tontamente. Ya no había más que hacer, así que hecho una fiera Malfoy decidió volver a la sala común, resoplando empezó a andar en dirección a las mazmorras con su pequeña secuas pisándole los talones con andares torpes.

—Malfoy ¿Cuándo se me pasara esto? Tengo que ir al baño y no voy a ir teniendo partes de niña, me niego —lloriqueaba Goyle conmocionado por la amenaza del rubio.

—No seas nena, Goyle —Se burló el platinado, procurando regular su animo —Se te pasara en un rato, tal vez esta noche… tal vez mañana —torturó al bobalicón cuyo rostro cada vez parecía más descolocado.

Una de las principales razones de Draco para hacer a Crabbe y Goyle transformarse en niñitas, era que disfrutaba mucho de ver hasta donde podía degradar a aquellos dos, tranquilamente podían hacerse pasar por un par de niños, pero era más divertirlos ver sus expresiones de cavernícolas babeantes bajo un par colitas, se guiaba por la ideología de que si él la estaba pasando mal, los demás que estaban parcialmente involucrados en la operación, no tenían porque pasarlo mucho mejor. Mostrando una fría mueca al andar, llegaba a la conclusión de que no había punto de comparación entre su desgracia y la ridiculez a la que se sometían Crabbe y Goyle, como si en verdad el Lord fuera a reconocerles algo, si Draco tenía éxito, la gloria seria única y exclusivamente para él, al igual que si fracasaba, él único en… Bueno, prefería no pensar en aquella posibilidad.

Malfoy había engatusado a algunos slytherin que creyó útiles, relatándoles parcialmente su plan, dado que necesitaba gente que le cubriera las espaldas. Todos los que aceptaron debían creer que obtendrían algún beneficio personal por colaborar con el Señor Tenebroso, aunque eso era ser tontamente inocentes, por lo demás, Draco no le conto a nadie el verdadero fin de aquella misión, ni todo los riesgos que estaba tomando, todo lo que estaba en juego, ni lo frustrado que se sentía, ¿Con quién podría hablar de eso de todas maneras? Por aquellos momentos, Malfoy no confiaba ni en su sombra.

—Vete a cambiar, ya te estas empezando a inflar.

Ordeno el rubio a Goyle al percatarse de que la túnica comenzaba a quedarle ceñida y no seria un lindo espectáculo ver como el chico reventaba ese uniforme. Cuando volvían a la normalidad ya no podía maltratar físicamente a sus amigotes, pero como siempre, seguía teniendo el control sicológico, que aunque era lo más importante, igual a veces se quedaba con las ganas de poder infringirles daño de verdad a aquellas moles. Goyle escapo aliviado de inmediato.

Astucia —siseó, proporcionando el boleto de entrada a su casa, aunque irónicamente en ese momento él no se sentía muy astuto.

Le dolía la cabeza horrores y los ojos le palpitaban en las cuencas como si unas garras los apretaran desde adentro haciendo un sufrimiento de cada movimiento, estaba muy cansado y malhumorado. Por lo general, Draco solía disfrutar mucho de las juergas apoteósicas que organizaban los Slytherin de las cuales, normalmente, él era el centro de atención, pero es natural que cuando pasas el día sintiendo que tienes un pájaro carpintero picoteándote la cabeza y que cada picotazo suena a “Me van a matar…Me van a matar…Me van a matar…” te pongas un poco nervioso, por así decirlo. Hubiera sido perfecto poder pasar desapercibido por una vez, porque le valía madre aquella fiesta y todos los presentes se la ponían meter por donde les entrara y a él que ni le hablaran, porque si la miradas mataran, Draco Malfoy habría hecho correr un rio de sangre en aquella sala común, pero como el destino siempre conspira para incrementar los malestares humanos, los pensamientos furibundos y reprobatorios de Draco fueron interrumpidos por una animada voz femenina que se acercaba a él.

“Como no me muero desde ahorita hasta mañana” rogó internamente resoplando con fuerza cuando supo que Pansy lo había localizado.

En mi casa son tan poco colaboradores para que yo escriba tranquila ¬¬
¡Oh, dos nuevas lectoras, genial! :D
Gracias Belen y Victorie, que bueno que se hayan animado a leerme. Y gracias a ti también, Elly, como siempre, ¡Exito en tu examen, compañera! :D
Última edición por Hechizada el Jue Abr 05, 2012 12:28 pm, editado 4 veces en total

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Re: "Cielo" [DM/HG]

Notapor MBelen :) » Dom Ene 29, 2012 9:05 pm

AH PRIMERA. Yeah 8)
Cuando termine de leer el capitulo me quede "Noooo, ahi termina?" Me quede con ganas de seguir leyendo :(
Me encantó el capitulo, me reí con cada cosa que Hermione pensaba sobre Lavender.
Y la imagine a Herms hermosa con un vestido rojo y diciendose "Ridicula" ante el espejo. :lol: Seguro que deja a mas de un chico con la boca abierta ;)
Bueno espero que estés bien y que puedas actualizar pronto (Perdón por mi egoísmo, es que me gusta mucho el fic :roll: ) Por cierto ¿Cual es tu nombre? Si no te molesta decirme claro, porque me gusta llamar a las personas por sus nombres .
Ah y otra cosa, si te gustan los Dramiones podes pasarte por el club "We love Dramione" donde estamos todas las locas que amamos el Dramione :D Ahora justamente estamos en proceso de un reto.
Bueno nada mas querida, solo decirte que me encantó el capitulo y que te sigo.
Un beso enorme.

Belén.-
¡Suban al mejor crucero! 8)





Melancolía. Reto Dramione - One shot.
13 de febrero. Reto Dramione - One shot.



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Re: "Cielo" [DM/HG]

Notapor VictorieGranger » Lun Ene 30, 2012 7:01 am

Me encantaaaaaaaaaaaaaa kierooooo mas
“(…) Sí las palabras se forman del aliento, y éste anuncia vida, no hay vida ni aliento en mí para repetir lo que me has dicho.”
``Ojos, mirad por última vez! ¡Brazos, dad vuestro último abrazo! Y labios, puertas del aliento, sellad con un beso un trato perpetuo con la ávida Muerte´´
``Esos violentos deleites tienen fines violentos, y mueren es su triunfo, como el fuego y la pólvora, que se consumen al besarse.´´
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Re: "Cielo" [DM/HG]

Notapor *Viri Malfoy Cullen* » Lun Ene 30, 2012 9:20 pm

Hola!!!! nueva lectora!!!!
siguelo pronto que está genial!!!

bss
¡¡¡¡¡¡¡DRAMIONE FOREVER!!!!!!!
YA NO TENGO FUERZAS NI VOLUNTAD PARA MANTENERME ALEJADA DE TI

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