por emma_weasly » Vie Feb 15, 2008 3:26 pm
Hola! ¿que tal?
bueno, como hoy tenia tiempo y ultimamente estoy publicando muy poco, he decidido que hoy voy a publicar el siguiente capitulo.
muchas gracias a todos/as los lectores/as que siguen mi fic. Muchas gracias por todos los comentarios que me dejais.
espero que os siga gustando mi fic! pronto van a venir mas aventuras.
y ahora os dejo el capi. ESpero que os guste!
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Capítulo 12: Un sueño hecho realidad
Ron se quedó mudo y sin poder moverse, como si estuviera petrificado. Estaba muy sorprendido ante la pregunta de Hermione. La verdad es que no esperaba que, ya desde el primer día de tener un piso para ella, le pidiera de vivirse juntos. Siempre lo había deseado, desde que se enamoró de ella, siempre soñaba con el momento en el que estuvieran juntos y formaran una familia. Ahora este sueño empezaba a hacerse realidad.
- Bueno, que me dices, ¿quieres vivir conmigo?
Segundos después consiguió moverse y le contestó.
- ¡Si, claro que quiero! – dijo besándola. – ¡Estoy deseando vivir contigo!
- ¡Yo también! Te amo.
- Yo más. – dijo y la siguió besando.
- Bueno, si queréis podemos ir a ver la casa. – dijo el señor Granger interrumpiéndolos
- Si, vale. – contestó Hermione y los señores Granger los llevaron hasta su nueva casa.
No estaba muy lejos de la casa de los señores Granger, solo unas calles más arriba, pero su barrio no se parecía en nada al barrio de los señores Granger. La calle donde vivirían era tranquila y con unos pisos altos. Todos los pisos estaban llenos de balcones con flores que la gente que vivía allí había puesto. Entraron en el edificio número 14 y subieron a la segunda planta. En ella había tres puertas de tres pisos diferentes.
- Vuestro piso es la puerta C. Venga, entrad. – dijo el señor Granger y Hermione cogió su llave y abrió la puerta.
Era un piso pequeño pero muy acogedor. En el salón había un sofá situado justo delante de la chimenea y al fondo una mesa para seis personas. Las paredes eran blancas y había un par de cuadros colgados. Después entraron en la cocina. Era pequeña pero lo suficiente grande para una mesa, la nevera, y un par de encimeras. Salieron de la cocina y fueron hacia el pasillo, que tenía tres puertas. La primera era el cuarto de baño; la segunda su dormitorio, con una cama doble, un armario y una cómoda; y la tercera era una habitación vacía.
- Esta la dejamos para que vosotros pusierais lo que quisierais. – explicó el señor Granger.
- ¿Cuánto hace que tenéis el piso? Porque desde que os dije lo de las notas solo ha pasado un día. – preguntó Hermione a sus padres.
- La verdad es que hace unas cuantas semanas que lo tenemos. – contestó la señora Granger. – Sabíamos que sacarías muy buenas notas.
- Si, pero no pensamos que fuesen tan buenas. – dijo el señor Granger con una sonrisa.
- Gracias, mamá. Gracias, papá.
Al día siguiente, Hermione cogió todas sus cosas y las llevó a su nueva casa, al igual que Ron. Durante el trabajo, Ron le contó a Harry lo de su traslado a su nuevo hogar.
- ¡Vaya! ¡Felicidades, amigo!
- Gracias, estoy muy contento. Cuando acabemos el trabajo iré a La Madriguera a recoger todas mis cosas y las llevaré a mi nueva casa.
Y así lo hizo. Al llegar a La Madriguera les comunicó a sus padres que se iba a vivir con Hermione y que esa misma tarde se mudaba. Ron tuvo mucha más suerte que Ginny en darles la noticia de que se mudaba, porque a Ron no le pusieron ninguna pega. Recogió todas sus cosas y las metió en el baúl que usaba para ir a Hogwarts. Cogió la ropa, algunos libros, y algunos objetos que tenía en su habitación. Luego se despidió de sus padres y se apareció cerca de su nueva casa. Estaba muy emocionado ya por fin viviría con la única persona que había amado, pero también estaba muy nervioso ya que no quería estropear este lindo momento.
Cuando entró en la casa vio que Hermione había preparado una cena muy romántica. Se acercó a ella silenciosamente y la rodeó con los brazos por la cintura.
- Estas muy guapa esta noche. – le susurró.
- Gracias, mi amor. – susurró ella también y se sentaron en la mesa a cenar.
Después de cenar Ron se sentó en el sofá y Hermione se estiró encima de él. Se quedaron un buen rato mirando la chimenea y diciéndose lo mucho que se amaban hasta que se quedaron dormidos.
Y pronto llegó Navidad. Ron y Hermione ya habían acabado de mudarse y eran más felices que nunca. A Hermione le encantaba despertarse y ver a Ron durmiendo. Siempre que se despertaba antes que él se quedaba un buen rato contemplando como dormía – es tan lindo – pensaba Hermione.
Y a Ron le gustaba mucho llegar del trabajo y encontrarse a Hermione en su casa leyendo o haciendo la cena. Parecía increíble que después de todo lo que pasaron, ahora estuviesen juntos. Cuando se conocieron, se caían bastante mal, Ron no la soportaba. Poco después empezaron a hacerse amigos pero en tercero empezaron a enfadarse y a partir de ese momento lo hicieron muchas veces. Cuando Hermione salía con Viktor Krum o Ron cuando empezó a salir con Lavender, los dos tuvieron unos celos terribles, pero no se daban cuenta de que era porque se amaban. Suerte que durante la batalla, se declararon su amor y al final pudieron estar juntos.
El día de Navidad, todos fueron a La Madriguera, donde la señora Weasly había preparado un almuerzo muy bueno. Todos los Weasly, junto con Harry, Hermione y Fleur, se habían reunído ese día para celebrar la Navidad.
- Vaya, ya empiezas a tener bastante barriga. – le dijo Ginny a Fleur.
- Si, ya se nota mucho. Yo lo que quiero es que nazca pronto. – le contestó Fleur.
- ¿De cuanto estas?
- De seis meses. Aún falta.
Pero el tiempo pasó rápido, al igual que la Navidad. Una tarde, se encontraban Harry y Ron en casa de Ron, estudiando para sus exámenes de auror que tenían al día siguiente. Aprovechando que Ginny y Hermione habían ido de compras juntas, Harry y Ron quedaron para repasar.
- Espero que estos exámenes me vayan tan bien como los ÉXTASIS. – dijo Ron, que ya estaba cansado de estudiar.
- Si, yo también lo espero. ¿Y si descansamos un rato? – propuso Harry. – estoy muy cansado.
- Vale, podemos hacer la cena para cuando lleguen Hermione y Ginny.
- Me parece genial. – dijo Harry y los dos fueron hacia la cocina y empezaron a preparar la cena.
Pero no les fue tan bien como pensaban, ya que al acabar, la cocina estaba hecha un asco y la comida no estaba nada buena.
- ¡Hola, ya estamos aquí! – dijo Hermione desde la puerta. Harry y Ron corrieron a saludarlas y cerraron la puerta de la cocina para que no pudiesen ver como estaba.
- ¡Hola! ¡Que pronto que habéis llegado!
- No es pronto, son las ocho de la tarde. ¿Qué habéis hecho para que el tiempo os pasara tan rápido? – preguntó Hermione y Ginny empezó a reír.
- Nada, nada. – contestó Ron nervioso. No quería que su novia viera como había dejado la cocina de sucia.
- Estábamos estudiando. – le ayudó Harry.
- Si, seguro. – dijo Ginny como si no se lo creyera. – ¿Dejamos la comida en la cocina, Herms?
- Si, claro.
- ¡NO! No podéis entrar. – dijo Ron poniéndose delante de la puerta de la cocina.
- ¿Por qué no?
- ¿Qué estás escondiendo, Ronald Weasly? – dijo Hermione enfadada.
- Nada. Lo que pasa es que tenemos todos los libros allí. Ahora vamos a recogerlos. – le ayudó de nuevo Harry.
- ¿Qué libros si los tenéis en esa mesa? – les preguntó Ginny señalando la mesa del salón.
- ¡Basta! Dejadme entrar. – dijo Hermione y se abrió paso entre Ron y Harry. Al final consiguió entrar en la cocina y vio lo que los chicos estaban escondiendo.
- ¿Qué ha pasado aquí? – exclamó Hermione.
- ¿Qué habéis hecho? – preguntó Ginny, que al oír a Hermione, también había entrado en la cocina.
- Queríamos preparar la cena y se nos ensució todo. – se defendió Ron.
- Si. Nosotros solo queríamos prepararos la cena para cuando llegarais pero nos ha salido todo al revés. La cocina muy sucia y la comida asquerosa. – explicó Harry.
- Bueno, no os preocupéis, sabemos que ha sido con vuestra mejor intención. – dijo Hermione y fue hacia Ron para abrazarlo.
- Si. Y de la cena ya nos ocupamos nosotras.
Ginny y Hermione limpiaron toda la cocina e hicieron la cena. A ellas si que les había quedado buena la comida y todos cenaron mucho. Cuando acabaron, Harry y Ginny se fueron a su casa y Ron y Hermione a dormir. Mañana era el día en que Harry y Ron se examinaban como aurores.
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ya pondre el siguiente capitulo el domingo o el lunes!
gracias por leer mi fic!
besos!