por emma_weasly » Lun Mar 17, 2008 10:50 am
Hola! ya estoy aquí.
Como os prometí, hoy publico. Lo prometido es deuda!!
Aquí teneis el capitulo. Ahora ya viene lo interesante de la histoira! Espero que os guste!!
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Capítulo 22: La conversación
A la mañana siguiente, Ron despertó con un terrible dolor de cabeza. No recordaba casi nada de lo que había pasado anoche, solo que fue con Hermione, Harry y Ginny a una fiesta en la tienda de sus hermanos. Pero no recordaba nada más. Hermione ya se había levantado y él hizo lo mismo. Salió de su habitación y fue a buscar a Hermione para ver si tenía algo para el dolor de cabeza. La encontró en la cocina preparando el desayuno.
- Buenos días, mi amor. – le saludó ella.
- Buenos días. ¿Tienes algo para el dolor de cabeza?
- Si, te he puesto la poción al lado del café. Ya sabía que te levantarías con dolor de cabeza porque después de lo bebido que ibas anoche…
- ¿Bebí mucho? – preguntó Ron ya que no se acordaba de nada.
- Si, bastante. Venga, tómatela, ya verás como te sentirás mejor. – dijo Hermione y le dio una pequeña botella. Ron se la tomó y poco después ya se sentía mejor.
A las nueve de la mañana llegaron al ministerio. Cuando Ron llegó a su departamento, vio que Harry se encontraba tan mal como él.
- ¿Tu también bebiste mucho anoche? – le preguntó a Harry sentándose a su lado.
- Si, y tengo un dolor de cabeza terrible. – contestó Harry.
- Igual que yo. Aunque cuando me he despertado me sentía peor.
Estuvieron toda la mañana intentando trabajar pero con el dolor de cabeza que tenían no podían concentrarse. Tres horas después de haber empezado a trabajar, Ron se empezó a encontrar fatal y fue al cuarto de baño. Mientras iba hacia allí, pasó por el departamento C y ahí se encontró con algo que le hizo olvidar lo mal que se sentía.
El departamento estaba casi vacío, solo estaba un auror, John Bristow, que estaba hablando por la chimenea con Draco Malfoy. A Ron le sorprendió mucho que un auror estuviese hablando con Malfoy así que decidió quedarse detrás de la puerta para oír de qué estaban hablando.
- Tienes que descubrir dónde han escondido el anillo. – decía Malfoy. – Nos fuiste muy útil cuando entramos en el ministerio hace unas semanas pero ahora no nos estás ayudando. Necesito que descubras dónde lo han escondido ahora para que nosotros podamos volver a entrar a robarlo. ¿Sabes lo importante que es el anillo para nosotros? – preguntó Malfoy pero Bristow no respondió. – Con él en nuestro poder, podríamos controlar al ministerio y así controlar a toda la ciudad. Así que encuentra el anillo. – ordenó Malfoy.
- Pero hay un problema, señor. Hay tres aurores que se están encargando del caso y puede descubrirnos.
- Pues mantente alerta. No queremos que te descubran y no tener a nadie en el ministerio. Estamos intentando que otros mortífagos entren en el ministerio como infiltrados y que se hagan pasar por empleados nuevos, pero te necesitamos a ti en la oficina de aurores, es muy importante. – explicó Malfoy y preguntó - ¿Quiénes son los aurores que llevan el caso?
- Harry Potter, Ronald Weasly y Eloy Evans.
- Vaya, vaya. Con que Potter y Weasly, ¿eh? Esos dos siempre en el lado del bien. Potter siempre tiene que ser el bueno para hacerse famoso y que todo el mundo lo conozca, como en el colegio. Y ese Weasly siempre detrás suyo como un perrito. ¡Qué patetico! – exclamó. - ¿Y quien es el otro?
- No lo se. Me parece que ya hace dos o tres años que trabaja como auror. Aunque no es muy bueno. Lo acaban de ascender al igual que Potter y Weasly pero Evans ya llevaba dos años en el departamento F. – explicó Bristow.
- Bueno, igualmente hay que procurar que no te descubran. ¿Y por qué no te han dicho dónde han escondido ahora el anillo si también eres auror?
- Porque Potter, Weasly y Evans han descubierto que hay un mortífago infiltrado en la oficina de aurores.
- ¡¿Qué?! – exclamó enfadado Malfoy.
- Pero tranquilo, señor, no han descubierto que soy yo. Lo que pasa es que el ministro solo les ha dicho a ellos dónde está el anillo ya que no confía en ningún otro auror.
- Bueno, pues eso de que el ministro no confíe en los otros aurores es un punto a favor.
- ¿Qué quiere decir? – preguntó Bristow sin entender lo que quería decir Malfoy.
- Que puedes hacer creer a todos los aurores que el ministro no confía en ellos y hacer que todos se vuelvan en contra de él. Y cuando lo hayas conseguido, habrás sembrado el caos en la oficina de aurores y todos odiarán al ministro y a Potter, Weasly y Evans porque en ellos si que confía el ministro. Pero tienes que tener cuidado porque no te tienen que descubrir. – ordenó Malfoy.
- De acuerdo.
Ron había permanecido todo el rato callado y escuchando la conversación de Malfoy y Bristow pero sin querer dio un golpe en la puerta e hizo que Bristow se girara. Ron salió corriendo pero Bristow pudo ver que era él el que los había estado escuchando. Volvió a entrar en el departamento y se lo explicó a Malfoy.
- Era Weasly, nos ha escuchado mientras hablábamos. ¿Qué hacemos ahora?
- Tranquilo. Tengo un plan. No te preocupes, no te van a descubrir. Ahora me tengo que ir. – dijo Malfoy y desapareció de la chimenea.
Mientras, Ron llegaba al cuarto de baño. La cabeza le dolía mucho, pero esta vez no era por la resaca, si no por todo lo que había oído. Así que Malfoy era el jefe de los mortífagos y John Bristow, el auror del departamento C, era el mortífago infiltrado.
Empezó a pensar y a recordar todo lo que había oído. Quieren descubrir dónde está el anillo y robarlo. Y también hacer volver a todos los aurores en contra de ellos tres y del ministro. Estuvo un rato más pensando todo lo que había oído hasta que Eloy entró en el cuarto de baño. Parecía muy preocupado.
- Ron, han atacado a Hermione cuando salía del ministerio. Harry está con ella abajo. Corre, ven. – dijo y los dos salieron corriendo hasta la entrada del ministerio. Al llegar allí, Ron vio que Harry estaba en el suelo cogiendo con los brazos a Hermione, que estaba inconsciente y tenía sangre por la cara.
- Hermione, mi amor. – dijo Ron acercándose a ella y cogiéndola en brazos. – Mi amor, despierta por favor. – pero Hermione seguía sin despertarse.
- Hay que llevarla a San Mungo. – dijo Harry.
- Si, vamos. – dijo Ron y él y Harry se desaparecieron con Hermione.
Segundos después llegaron a San Mungo y llamaron a un médico.
- Necesitamos ayuda. Está sangrando. – decía Ron casi llorando.
En seguida llegaron dos médicos. Pusieron a Hermione en una camilla y se la llevaron hacia la tercera planta. Ron y Harry los siguieron pero cuando los médicos y Hermione entraron en una sala, Ron y Harry se tuvieron que quedar afuera esperando.
- Harry, ¿qué ha pasado? – preguntó Ron llorando.
- Unos mortífagos la han atacado. – dijo Harry.
- ¿Unos mortífagos? – repitió Ron.
- Si, no sé porqué lo han hecho pero mientras Hermione salía del ministerio unos mortífagos se aparecieron delante de ella y la atacaron. – explicó Harry. – Yo lo he visto desde dentro del ministerio.
En ese momento una lechuza entró en el hospital y fue hacia Ron. Era una lechuza que no habían visto nunca pero le dio una carta a Ron.
- No sabía que pudiesen entrar lechuzas aquí. – comentó Harry pero Ron no lo escuchó, acababa de abrir la carta.
Sabemos que nos has estado escuchando a Bristow y a mi mientras hablábamos en el departamento C. Esta vez hemos sido muy compasivos pero la próxima vez no lo seremos tanto. Si dices a alguien lo que has oído, mataremos a tu noviecita sangre sucia. Y esta vez irá en serio.
No digas nada y no le haremos nada a la sangre sucia. TE HEMOS AVISADO.
- ¿De quién era? – preguntó Harry.
- De Eloy. Dice que no nos preocupemos, que ya seguirá él nuestro trabajo de hoy. – le explicó Ron.
Se sentía muy mal por mentir a su mejor amigo, pero no podía dejar que mataran a Hermione. Conociendo a Malfoy como lo conocía, sabía que no le costaría nada enviar a unos mortífagos para que mataran a Hermione, y él no pensaba poner en peligro la vida de la persona a la que más amaba por contar lo que había escuchado. Ya lo contaría dentro de un tiempo.
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Cuando pueda publico el siguiente! dejad comentarios!
adios!