Advertencia: PG-13, puede que contenga escenas lemmon, para el/la que lea corre por su cuenta, de todas formas aviso antes de publicar algo así. (Esto lo dudo, quiza sólo tenga leve lime)
Pareja: Rose Weasley/Scorpius Malfoy.
Dedicatoria: Al club TG ♥ porque en su mayoría de integrantes, aman esta pareja. Y a quien decida leerlo.
Observación: MINIFIC. Los capítulos son cortos en su mayoría, como una serie de drabbles o viñetas. A diferencia de la mayoría de mis fics, este no es AU, contiene magia aunque no sea lo importante aquí. Y los protas están en 7°año.
Género: Romance.
Algo equívoco.
Quería darse un largo baño en el último piso. El baño de prefectos era perfecto para ello y dado que él era uno de ellos, no debía ocultarse, ni robar la llave, ni dar explicaciones a nadie que lo pudiera ver entrando allí. Todo quien lo veía le refregaba el fracaso en la cara, él seguía siendo indiferente. Weasley le había advertido ya, que volvería a ganarle como siempre. Pasaron unos minutos hasta que llegó a las duchas y se metió en la bañera llena de diferentes aguas perfumadas y enjabonadas a antojo de uno. Mágicamente para el que se metiera allí, se elegían sus gustos preferidos sin necesidad de pensarlo. Scorpius estaba relajado. Completamente cansado y aburrido, salió de allí y se enrolló una blanca toalla en su cintura, sin darse cuenta de que alguien lo había estado observando. Levantó la vista y dio con ella. La pesadilla en persona, un demonio, el infierno; Rose Weasley.
—¿Te debo algo? —preguntó alzando una ceja. Pasó sus dedos entre su cabello y se lo despegó de la cara.
—Volviste a perder… —le recordó Rose, cruzándose de brazos. Ella estaba limpia y cambiada ya, con su particular perfume a jazmín igual que siempre, destilando por todo su cuerpo.
—Lo sé, estuve allí, ¿recuerdas? —preguntó con una media sonrisa—. De alguna forma, espero que no hayas caído tan bajo como para estar espiándome hace rato, ¿no?
—No es como si tuviera la necesidad de hacerlo —dijo Rose burlándose de él—. No habrá nada sorprendente.
Scorpius soltó su toalla sin demostrar pudor, orgulloso de sí mismo, mientras veía la cara enrojecida de su enemiga. Sin decir absolutamente una sola palabra, Rose se volteó anonadada y se dispuso a salir de allí, pensando con total negación, que jamás debía haber entrado allí, y que por mucho que pudiera intentar convencerse de que Scorpius Malfoy no tenía nada positivo, se había equivocado totalmente.













