Después de haber terminado mi primer he decidido OFICIALMENTE que no puedo vivir sin esto de los fics =)
Si la anterior historia me centraba en Lily Evans y sus vacaciones de verano, este fic es totalmente diferente partiendo de base de que los hechos suceden en la mágica escuela y que a Lily Evans la he relegado a un segundo plano.
En fin, no quiero desvelar mucho de la trama asi que si queréis saber de que va este segundo fic... ¡Leerlo!
Por supuesto, sigo en la época merodeadora, así que tendréis mucho James Potter, Sirius Black Remus Lupin y Peter Pettigrew ^^
En un principio imaginé esta historia como un mini-fic pero como no estoy segura de su duración he preferido dejarlo en el aire xD
Un besazo a todos y espero de corazon que os guste y entretenga tanto como Nunca digas Nunca =)
DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling excepto aquellos que estan inventados por mi
Que de comienzo...________________________________________________________________________________
1. El Quidditch es un deporte para marimachos
¡Hola! ¡Encantada de conoceros! Es para mí un gran honor poder contar… ¡Agh! Vale, lo admito, esto queda demasiado forzado y superficial, incluso para mí. Seré sincera desde el principio; ¡no es un honor para mí escribir esto! Por mí estaría tirada en el sofá de mi sala común o entrenándome un poco en el campo de juego, incluso preferiría pasar un rato con mi novio, a solas…
¡Uf! Eso suena demasiado tentador, así que dejemos el tema.
El caso es que en vez de estar haciendo eso, tengo que escribir ¿por qué? Porque a Dumbledore se le ha ido la pelota, definitivamente. Yo siempre lo he pensado pero ahora es un hecho. ¿Qué clase de castigo es que un alumno te cuente “Cómo entró en el equipo de Quidditch”? ¡Pues la clase de castigo que sólo se le ocurre poner a Albus Dumbledore! Y todo por estar en el lugar y momento equivocado (y por ser una bocazas, como siempre). <<Como comprenderás no puedo dejarlo pasar>> <<Qué pensarían tus compañeros si hago la visto gorda>> ¡Que injusticia! ”Mis compañeros” estaban castigados a hacer lo común en estos casos y yo tengo que escribir esto. Nunca se me ha dado bien la narración, me repito mucho, me distraigo con facilidad y soy una malhablada… <<Tomátelo como un reto>> eso me había dicho Dumbledore <<A todas las chicas les gusta escribir diarios y esas cosas, no será tan duro>> ¿Qué le importara a ese viejo chiflado mi vida? ¡Vaya cotilla!
Así que… aquí estoy yo, lista para contaros un capítulo de mi vida, luego no os quejéis si esto queda como una bazofia, os aviso.
En fin… ¿por dónde empiezo? Supongo que presentándome sería una buena manera, vale, ¡Hola! Me llamo Lyris McDonald y no, no soy ningún pariente del Ronald McDonald de la cadena de restaurante de comida rápida, aunque siempre me toman el pelo con ese tema, algo que me pone de los nervios, ojala se pudriera ese asqueroso payaso pelirrojo… recuerdo una vez que entré en McDonald y anunciaron por megafonía que era mi cumpleaños y…
¿Qué? ¡Ah vale, que siga con la historia! ¿Veis? Dije que me distraía con facilidad… bueno el caso es que lo más destacable en mí es que soy bruja y llevo cinco años estudiando en el famoso Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, mi casa es aquella de los valientes, Gryffindor, de la cual estoy muy orgullosa…
¿Que queréis saber cuando empiezo a decir que conozco Lily Evans y soy su súper y mega fantástica amiga? Pues equivocáis de medio a medio, la pelirroja prefecta es un año mayor que yo y no he cruzado con ella apenas cuatro palabras…
¡Eh! ¿A dónde vais? ¡Ibais a pulsar “Atrás”! ¿Verdad? ¿Qué pasa? ¿Que por que la protagonista de la historia no sea la famosa pelirroja y sus amigas ya no os interesa? Pues que sepáis que la vida de Lily Evans no es tan interesante (supongo, ya que no hablo mucho con ella), sólo va a la biblioteca y a las clases, hace sus deberes como todo el mundo (bueno, los hace bastante mejor, algo que está reflejado en sus notas) y castiga a los alumnos cuando la cabrean o infringen alguna norma.
¿Decís que es interesante porque conoce a los merodeadores? Bueno, conocer, conocer… sólo habla con ellos para quitarles puntos, si eso es una gran amistad, yo soy la Reina de Inglaterra.
Bueno, ¿por dónde iba? ¡Ah, sí! Para los que aún continuéis aquí; la historia que voy a contar se sitúa cuando yo tenía 16 lozanos e inocentes años, era mi sexto curso en Hogwarts y había comenzado igual que siempre, entrada triunfal de los merodeadores al Gran Comedor, buena comida en el banquete y camas suaves y blanditas. Este curso se presentaba a ser igual que los demás, pero yo no iba a dejar pasar mi oportunidad, este año, como que me llamo Lyris McDonald… ¡Iba a entrar en el equipo de Quidditch de Gryffindor!
- Lyris, cariño, llevas tres años intentando entrar en el equipo de Quidditch.
Ahí tenéis a la sinceridad brutal y absoluta en persona, Yanira King, una de mis compañeras de cuarto, que en determinadas ocasiones podía llamar amiga.
Yanira tenía una personalidad propia de una Slytherin, para que mentir. Tenía un carácter cruel y ambicioso, sangre limpia durante varias generaciones, guapísima, elegante, pero como nadie comprende en que piensa el Sombrero Seleccionador al destinarnos a nuestras casas (para empezar, siendo lógicas, un Sombrero no piensa) Yanira acabó compartiendo habitación conmigo y con…
- Pero tú no te desanimes que seguro que este año lo consigues.
¡Bueno! Si Yanira es cruel y ambiciosa, Marlene Smith, era todo lo contrario, tanto, que en mi opinión debería haber acabado en Hufflepuff. Marlene era bondadosa y amable, como una muñeca, muy tranquila, renegaba de la violencia y era algo torpe con los encantamientos, sin embargo las asignaturas que eran de empollar hasta la saciedad eran las que mejor se le daban.
Marlene era, seguramente, mi mejor amiga, a veces me ponía nerviosa que fuera tan tranquila, parecía que tenía horchata en las venas, pero la quiero mucho.
Estábamos a mediados de Septiembre, aquel día hacía un viento particularmente fuerte y por lo tanto molesto, me fastidiaba porque eso me impedía salir a practicar.
Como ya habréis deducido, soy una fanática del Quidditch, desde que fui a ver el Mundial de 1970 con mi padre y mi hermano no he podido dejar de pensar en ese deporte, mágico en todos los sentidos. Cada noche sueño con ser una gran jugadora profesional, metafóricamente claro.
Aquella tarde ventosa caía en viernes, cuando todos los alumnos se preparaban para descansar durante el fin de semana, salir a escondidas hasta Hogsmeade o a los terrenos si el tiempo lo permitía. Bueno, todos los alumnos, menos yo, claro.
Después de un par de fracasos amorosos me había negado a volver a pasarlo mal, así que aquella tarde me hundiría en mi misma y me sentaría a leer por séptima vez alguno de mis volúmenes sobre Quidditch, ¿veis lo que os digo? Estoy totalmente obsesionada.
En fin, Marlene se disponía a salir con un chico de Hufflepuff, no había sabido decirle que no, mi amiga es tan buena persona que teme hacer daño a la gente.
- ¿Qué tal estoy?- me preguntó en ese momento.
Me giré para verla, iba con una falda vaquera por las rodillas y un jersey blanco con el cuello vuelto. Su pelo rubio ondulado caía suavemente por los hombros recogido con una diadema. Tenía aspecto de angelito.
- ¡Waa! ¡Estás monísima!- exclamé levantándome de la cama y abrazándola. Me encanta dar abrazos y a Marlene le encanta recibirlos.
- ¿Ya estamos dando muestras de cariño ilimitado?- Yanira salía del baño secándose el pelo y en albornoz.
Ella odia los abrazos, los aborrece, escupiría sobre ellos.
- Yanira, ¿no habías quedado con Rivers hace veinte minutos?- pregunté todavía abrazada a mi amiga.
- Sí, pero a los tíos siempre les viene bien esperar, para que no se crean que ando loca por ellos.
Yanira es, ¿cómo decirlo con cariño? Una calientabraguetas, parece que tiene un radar que localiza a todos los tíos disponibles en un diámetro de 20 metros. Tiene un don natural con ellos, que ni a mí ni a Marlene se nos pega a pesar de compartir con ella habitación. Se ha tirado a más de la mitad de la escuela y si puede, siempre repite.
Lo que yo os digo, ¡una cerda!
- ¿Tú a dónde vas, Marlene?- preguntó Yanira poniéndose los calcetines.
- Voy a salir con Viktor Thunder.
- ¿Ese chico gordito de pelo rizado y rubio y que dudo que sepa leer?
- Si.- asintió Marlene
Yanira comenzó a descojonarse de risa en nuestras caras.
- ¿Y tú querido Lupin? ¿Tan fácilmente le has olvidado?
- Remus es como un ejemplo a seguir para mí.
Mentira. Marlene lleva detrás de Remus Lupin desde tercero, justamente desde que el prefecto le ayudó a conseguir un encantamiento con el que tenía graves problemas, desde entonces no hace más que hablar de él y lo perfecto que es, pero es tan tímida que apenas le saluda cuando se cruzan en el pasillo. Yo la animo para que sea valiente y de un paso, que para algo somos Gryffindor ¿no? Y así de paso le convenza para que les comente a sus amigos, Sirius Black y James Potter, la gran promesa que soy para el Quidditch. Pero Marlene se cierra en banda con ese tema, dice que simplemente admira a Lupin.
- Bueno, mejor que te olvides de él, no eres su tipo, cielo.- comentó Yanira poniéndose uno pantalones negros bastante apretados.- Ya sabes que casi nunca sale con chicas y si lo hace, es sólo con Ravenclaws.
Marlene arrugó la nariz, ¡Claro que lo sabía! Al señor prefecto sólo le interesaban las chicas cultas y de Ravenclaw.
- Te digo que sólo le admiro.- contestó Marlene alzando la barbilla altivamente y saliendo de la habitación.
- Pobre… debería admitir su derrota.
Yo suspiré y me tumbé en mi cama de un salto.
- ¿Y tú no sales?
- No.- contesté sin mirarla.
- Sigues pillada por Slooper ¿verdad?
- No, claro que no, ya sabes que mis citas últimamente fracasan estrepitosamente…
- Porque sigues pillada por él.- remató Yanira.
Yo fruncí el ceño. No estaba del todo segura si seguía pensando en mi ex o no. Le echaba de menos, eso estaba claro, pero no podía salir con alguien en quien no confiaba, y Jack Slooper es precisamente ese tipo de personas, conquistador nato, popular, y con demasiado éxito entre las mujeres, yo era más bien de carácter celoso, si a eso le aportamos que Jack no dejaba de filtrear con cualquiera… lo nuestro era imposible.
- No me interesan las citas.- contradije.- Este año voy a centrarme en los estudios y en el Quidditch.
- Jaja.- sonrió Yanira mientras volvía a entrar en el baño para retocarse el pelo.- Lyris, tus notas siempre han sido mediocres y dudo que superes el aceptable que tuviste en los TIMOS y respecto al quidditch ¿Qué quieres que te diga?
- ¿Qué todos los años digo lo mismo y siempre acabo poniéndome tan nerviosa en las pruebas para el equipo que lo hago todo fatal?- sugerí en tono irónico.
Mi amiga se asomó a la puerta del baño sonriendo.
- Sí, mas o menos.- comentó.- El quidditch es un deporte para marimachos amargados, pero tú no tienes la culpa Lyris, simplemente no tienes madera de jugadora.
- Qué graciosa, ¿eso te lo han comentado Black y Potter?- esos dos palurdos siempre me decían lo mismo para despacharme y decir en las pruebas ¡Siguiente!
- El caso es que deberías salir con alguien Lyris, así te distraerías.- concluyó Yanira saliendo del baño arreglada completamente.- Creo que hablaré con Jack, seguramente pueda darte otra oportunidad, creo que te echa de menos.
¡Asquerosa! Seguro que se lo ha tirado ya dos veces.
- No necesito tu ayuda con mis problemas sentimentales, Yanira.
- Lo sé, pero soy tan buena persona que te haré este favor.- Ella me guiño un ojo creyéndose la madre Teresa de Calcuta y abrió la puerta.- ¡Ciao!
Caí rendida sobre la cama, las conversaciones con Yanira siempre me dejaban agotada, tenía que estar en alerta constantemente para no caer en su dichosa labia.
Pensé que podría aprovechar la tranquilidad de la habitación para hacer algo de deberes… la McGonagall había estado últimamente de un humor de perros, y creerme que si su humor normal es horrible, éste no os quiero ni contar y nos había puesto montones de deberes… si, una buena alumna aprovecharía para hacerlos…
¡Bah! Quedaba un fin de semana por delante, hoy podría tomarme el día libre, al fin y al cabo el curso acababa de comenzar, no convenía agobiarse ¿no?
&•&•&
A la mañana siguiente, durante el desayuno, Marlene y yo tuvimos que oír las quejas de Yanira, por lo visto su cita había sido un fracaso total, su “presa” era alérgico a los cosméticos de la línea Maquillaje Duradero Poitière, precisamente el que usaba nuestra querida compañera de habitación, por lo que en cuanto estuvieron juntos unos diez minutos el muchacho no paraba de estornudar y toser, y cuando se besaron ya ni te cuento. Había estado toda la noche ingresado en la enfermería y con los labios más gordos que los de un besugo. Frustrada, Yanira volvió a la habitación de muy mal humor y sin ganas de hablar salvo para decir “Los hombres son asquerosos”.
Esa mañana de sábado había amanecido con mejor clima, al menos el viento no amenaza con llevarte volando hasta Francia, así que nos sentamos junto al lago de disfrutar de un poco de sol mientras cotilleábamos de lo último que sucedía en el colegio.
De pronto un grito y unas risas inundaron los jardines.
- ¿Ya están otra vez?
- Marlene, cielo, todas las mañanas es lo mismo.- murmuró Yanira levantándose.- No sé que ves en ese Slytherin, si es basura.
- No veo nada, simplemente me da pena, se ensañan demasiado con él.
Yanira chistó con la lengua molesta y comenzó a andar hacia donde se agolpaba un corro de alumnos.
Ella tenía razón, todas las mañanas a las once y media los merodeadores practicaban su segundo pasatiempo favorito (el primero era el Quidditch, claro… bueno sólo para dos de ellos), torturar a Severus Snape, un pobre Slytherin falto de cariño y calor humano (que no digo que no le esté merecido), borde, con un pelo que en la vida ha visto champú y una nariz aguileña, tan grande que creo que se podría sacar los mocos con la lengua, vale, eso no ha sido muy agradable pero dije que no era buena en contar historias, siempre me voy por los cerros de Úbeda.
- ¿Vamos?- le pregunté a Marlene.
- Sí, claro.- contestó ella, muy contenta, por cierto.
¡Ah! Seguro que tenía que ver con que iba a ver a Lupin.
Cuando llegamos cerca del corro nos subimos a un banco cercano desde donde podíamos ver la escena en perfectas condiciones, ¡cómo si fuera una película!
Snape estaba bailando algo parecido al merengue con una sonrisa petrificada en los labios mientras los alumnos del corro daban palmas riéndose y los merodeadores sonreían orgullosos de su trabajo.
Bueno seguro que todas sabéis quiénes son estos famosos chicos de los que todo el mundo habla pero ya que he salido elegida en contar esto, lo haré bien;
Los merodeadores son cuatro chicos de séptimo de la casa Gryffindor,
El primero y cabecilla del grupo James Potter, un chico de pelo negro muy alborotado (dudo que conozca el significado de peinarse), con gafas, ojos castaños y largas pestañas irresistibles. Siempre tiene una sonrisa socarrona que hace que todas las tías pierdan la ropa interior con verla. Es un chulo de primera y debo decir que el mejor buscador que ha conocido Gryffindor, era veloz y sigiloso, muy bueno en las asignaturas como Encantamientos, pero un rebelde, algo que seguramente le habrá pegado su querido amigo;
Sirius Black, Alto, macizo, ojos grises con un brillo especial, pelo negro azulado y lacio por el que está totalmente obsesionado, sexy, conquistador… todo lo que una chica puede desear, de hecho. Por mi parte tengo que elogiar su buen trabajo como golpeador en el equipo de Quidditch, claro, pero también tengo que decir que es un idiota integral, dirigirá el mejor equipo de la escuela pero no se da cuenta de que tiene una excelente cazadora ante sus narices. Es el capitán, por cierto (¿Veis? Una buena narradora habría dicho ese dato al principio). Sus defectos, porque los tiene, es que no es nada constante, respecto con las chicas, su relación más duradera fue de dos semanas. Por otro lado, puede llegar a ser tan egocéntrico como Potter. Lo que yo os digo, Dios los cría y ellos se juntan.
Remus Lupin, puede decirse que es el más… normal, no tengo ni la menor idea porque se junta con los otros, Lupin es atento, cariñoso, frágil, buen estudiante, prefecto y buena persona, siempre ayuda a quién lo necesita y sin pedir nada a cambio. No culpo a Marlene por estar coladita por él, ella es de las personas que se enamoran por la personalidad, supongo que siempre ha llevado a rajatabla su filosofía Lo importante es el interior desde que vio de niña la película de La Bella & la Bestia. Los defectos de Remus, es que es tan reservado que dudo que muestre su verdadera personalidad, y siempre quiere complacer a todo el mundo. Sus relaciones suelen ser más duraderas que las de Black, pero su círculo de caza es la casa Ravenclaw, cultas e inteligentes, aunque para buena noticia de Marlene ahora estaba completamente soltero y disponible. El chico era bastante delgado, pelo rubio pajizo y ojos color miel. No era un sex simbol pero despertaba el instinto maternal en todas las chicas.
Y por último, y esta vez sí, el menos importante; Peter Pettigrew, bueno, no hay mucho que contar de él, una cosita pequeña y redonda al lado de los otros tres, sin personalidad propia. Sus ojillos de ratilla siempre brillaban cuando James o Sirius decían algo, los tenía en algo así como un pedestal. Pobre chaval.
- ¡Finite Incantatem!
Bueno, la que faltaba, ahí está la pelirroja prefecta, amor de James Potter desde… bueno, desde siempre. Yo no es que la tenga asco ni nada parecido, me es indiferente, pero no comprendo cómo la gente puede estar tan embobada con ella, sólo es guapa inteligente, bondadosa, culta, buena persona… bueno vale, está bien, sí que se porque la gente la idolatra, al menos la mitad, la otra mitad la tienen una envidia horrible, como Yanira, por ejemplo, nunca ha soportado que James no se quisiera enrollar con ella por estar coladito por Evans. Pelirroja, ojos verdes, alta, sofisticada, delicada… y de muy mala leche, sobre todo cuando se trata de Potter, pero ¿a quién pretende engañar? Yo creo que a ella le gusta el chico pero es tan orgullosa que jamás admitiría haberse enamorado del arrogante de Potter.
- ¿Qué demonios haces Evans?- ains, el amenazador Black se volvió hacia ella con el ceño fruncido.
Snape estaba de rodillas, en el suelo y claramente agotado de tanto bailar. Se acabó la diversión para Los merodeadores
- ¿A ti que te parece, Black?- preguntó desdeñosamente.- Ejercer mis deberes de prefecta.
- Sí, y dejarnos sin diversión.- murmuró Potter mirando de reojo a Snape.
- ¿Qué has dicho, Potter?
- Que si quieres salir conmigo este sábado, ya sabes, tú y yo solos.
- ¿Qué te hace pensar que la respuesta va a ser distinta a las setecientas veces anteriores?
- ¡Oh! La esperanza es lo último que se pierde.- dijo el chico sonriendo de manera encantadora.- y yo soy un hombre muy paciente.
Sus amigos se echaron a reír disimuladamente, ¿James paciente? ¿Desde cuándo?
- ¡Y tú, Remus! Eres prefecto ¿por qué no lo has parado?
- Créeme que lo he intentado, Lily.- se excusó el chico.
- ¡Pero si no puedes detenerles…- empezó Black
- …únete a ellos!- acabó Potter chocando ambos las manos.
La pelirroja puso los ojos en blanco, debería saberlo ya, intentar razonar con los merodeadores es una batalla perdida, siempre hacen lo que quieren cuando quieren y sin escuchar los consejos ni las órdenes de nadie.
- Snape, ¿estás bien?- preguntó Lily
- No necesitaba la ayuda de una sangre sucia.- dijo con su lengua viperina haciendo que Lily frunciera el ceño.
- ¡Cállate, Snivellus!- dijo Potter amenazante.
- No lo he hecho por ayudarte, Snape.- se apresuró a decir Evans, aunque parecía que en realidad estaba dolida. Luego se volvió hacia el corro de alumnos que observaban divertidos la escena.- ¡Largo de aquí u os quitaré todos los puntos que hayáis conseguido hasta ahora!- gritó la enfurecida prefecta, genial, habían conseguido cabrearla.
Yanira, Marlene y yo nos sentamos en el banco mientras escuchábamos y disimulábamos.
- ¡Os lo advierto! Una más de éstas y… y yo…- se detuvo pensativa buscando una amenaza suficientemente fuerte para quitarles las sonrisas a los merodeadores.
- ¿Saldrás con James?- dijo Black en tono burlón, este chico tiene respuestas para todo.
- ¡No! Se lo diré a Dumbledore.
Albus Dumbledore, nuestro querido pero chiflado director. Aquella amenaza era pésima, Evans no aprendía.
- ¡Vale!- exclamaron contentos.
- Y le das recuerdos de nuestra parte.- añadió Sirius.
Lily enfureció y dando una patada en el suelo se fue de allí capaz de arrancarle la cabeza a cualquiera que se le cruzase.
- Creo que está a punto de caer.- oí que decía Potter ¡Pobre iluso!
- ¡Qué iluso, Cornamenta!- comentó Sirius pasándose una mano por el pelo, ¡Será plagiante! Esa respuesta es mía.
Sin decir nada más, los merodeadores se alejaron de allí.
- Bueno, hoy ha sido más espectacular que otras veces ¿no?- comentó Yanira mirándose las uñas.
- Sigo sin entender porque le hacen eso a Snape.- dijo Marlene observando como el Slytherin se dirigía al castillo.
No os sorprendáis, sólo a Marlene le daría pena un desagradecido Slytherin como Snape, es demasiado buena para odiar.
- Son tíos y son los merodeadores, no esperes entenderlos.- resumí encogiéndome de hombros.
&•&•&
Sábado por la tarde. Sí lo sé, debería estar haciendo los deberes, pero… es que hace tan buena tarde que debería estar prohibido quedarse en el castillo.
¿Adivináis dónde estaba? ¡Pero qué listos sois! En el campo de Quidditch, no había venido nadie en toda la tarde, como aún no ha empezado la temporada de Quidditch los equipos no vienen a entrenar y yo lo aprovecho para curtirme un poco, a ver si este año hay más suerte que los anteriores.
Mi problema es que en el momento que llega mi turno en las pruebas, me pongo demasiado nerviosa, siento a todo el mundo mirándome esperando para comentar cualquier error que tenga y divulgarlo en la escuela (pero que egocéntrica que soy, ni que fuera el centro de la vida de todos ellos) el caso es que no doy una, no meto la quaffle ni un maldita vez, como si el aro se cambiara de sitio y cuando me toca lanzar a portería con el guardián delante ya ni te cuento, prácticamente se la doy a las manos diciéndole aquí tienes mocetón.
Y así llevo tres años de mi vida frustrados.
Suspiré y di un par de vueltas más al campo a toda velocidad montada sobre mi barredora. Vi que el sol ya estaba poniéndose por detrás de Hogwarts y el crepúsculo avanzaba a bastante velocidad. Ya era hora de volver y calmar mi resignación con patatas y costillas asadas en la cena.
Bajé de la escoba cerca de los vestuarios. Ilegalmente, claro, había entrado allí y me había cambiado el uniforme para ponerme ropa deportiva, así que volví a entrar para volver a cambiarme y volver al colegio como cualquier alumna que ha pasado la tarde en los jardines.
En el vestuario reinaba el silencio y la oscuridad, uno de esos lugares y momentos en los que deseas irte corriendo lo más rápido posible. Por precaución, me metí en una de las duchas individuales para cambiarme ya que no me daba tiempo a refrescarme. Sólo me faltaba enfundarme en mi jersey cuando oí una puerta abrirse, luego pasos y después un golpe y suspiros. Ahora me tocaba aguantar la respiración y esperar que la persona que había entrado no tuviera fines asesinos.
Agucé el oído pero sólo escuchaba jadeos y… ¿ventosas? Sólo tardé un momento en darme cuenta de lo que sucedía en realidad; ¡Había una pareja enrollándose en el vestuario! Si es que hay algunos que no pierden el tiempo… ¡Joder! ¿Y ahora que debía hacer? Tenía hambre pero me daba palo salir y cortarle el rollo a la pareja, pero por otro lado el oír a dos personas montándoselo no era una de mis prioridades en mi lista de cosas por hacer.
- Eres mejor de lo que creía, Sirius…
El suspiro femenino resonó en el vestuario… un momento, ¿Sirius Black?
- ¿Qué te esperabas?- la voz varonil y autoritaria del chico se me hundió en los oídos.- Soy Sirius Black.
Vale, ya no había duda, ni siquiera sabía cómo había dudado; el mujeriego de Black aprovechando cualquier oportunidad.
Bueno, si era Black no me importaba en absoluto fastidiarle un rato, por cada humillación en el campo de juego. Suspiré para mis adentros y salí de mi escondite.
- Disculpar pero creo que este lugar está prohibido para personas y actividades ajenas al quidditch.
La parejita estaba en un banco, Black sentado con la cabeza hundida en el escote de la chica haciendo Dios sabe qué y ella sentada a horcajadas sobre él, ¡cómo animales en celo! Afortunadamente llevaban la ropa en su sitio todavía.
Ella alzó la mirada al escuchar mi voz y ¡vaya sorpresa! La modosita de Paola Myrans había salido del disfraz de monja. Era una Hufflepuf de mi curso increíblemente tímida pero no tan tonta como parecía. Paola intentó apartar a Sirius de su escote pero el chico nos estaba ignorando a ambas y seguía con su función de babosa en potencia.
- Black ¿me has oído?
No había nada que me pusiera más rabiosa que la ignorancia y/o indiferencia. Bueno, también me cabrea mucho las hamburguesas con pepinillo cuando pido expresamente que lo quiten, mi madre pasando la aspiradora en las mañanas de verano, encontrar pelos ajenos en mi peine, que la sopa se me enfríe… pero volviendo a mi situación en el vestuario; Paola había conseguido apartarse completamente de Black y parecía muy abochornada y él, tras poner los ojos en blanco se dirigió a mí.
- ¿Qué quieres, McDonald?
Debo admitir que me sorprendió que me reconociese en la penumbra cuando hablábamos una vez en cada curso.
- Me gustaría haberme ido a cenar sin la repugnante escena que acabo de presenciar.
Black echó una carcajada floja, de esas que te salen sin ganas.
- ¿Y qué se supone que haces aquí?- preguntó intentando intimidarme con sus feroces ojos grises.- Creo que este lugar está prohibido para personas y actividades ajenas al quidditch.- me repitió con sorna, al fin y al cabo no me había ignorado.
- No es tu jodido asunto.
Nos batimos en un duelo de miradas un segundo.
- ¿Vas a volver a intentar entrar en el quipo, McDonald? ¿No te bastan dos años de fracaso rotundo?
- Primero, no son dos, sino tres años de fracaso.- respondí alzando un dedo y muy orgullosa de ello mientras Black sonreía.- Segundo, por los calzones de Merlín que este año jugaré al quidditch en el equipo.- Si, Black seguía sonriendo y encima con burla.- Y tercero, eres un capullo y me alegro de haberte fastidiado el ligue de esta noche, ¡jódete!
Exacto, ahí me tenéis, Lyris McDonald, encantada.
Paola hacía rato que había abandonado el vestuario y monólogo había resultado exitoso, o eso creía.
- No me importa mucho, la verdad, sólo necesito hacer esto.- chascó el dedo corazón con el pulgar.- y tendré a mi alrededor todo un enjambre.
- Además de capullo eres egocéntrico y machista.
¿Tengo razón o no? ¡Nos acababa de comparar con abejas que acuden zumbando a la rica miel…! Bueno vale que con el 99% él tuviera razón, pero eso no le da derecho a decirlo en voz alta.
Sin embargo, mi comentario pareció enfurecerlo.
- Ya veremos si entras o no en el equipo.
Black se dio la vuelta y salió del vestuario.
Vale, además de orgullosa y cabezota era retrasada ¿a quién se le ocurre enfurecer al capitán del equipo a unas semanas de las pruebas?
A mí, Lyris McDonald, encantada.










