Espero que lo disfruten tanto como yo al escribirlo.
Gracias a *Luna Lovegood*, quien tan amablemente fue mi beta.
Disclaimer: Harry Potter y demás personajes pertenecen al ingenioso ingenio de J. K. Rowling. :B Los tomé prestados para fantasear un rato con ellos y ser feliz ya que ella no los unió.
Necesitó tragar saliva cuando la mano de la muchacha recorrió su entrepierna al tiempo que besaba sus labios; él intentaba apartarse, negar esas caricias, su lógica le recordaba lo imposible de esa situación pero no podía detenerla. No quería detenerla. Deseaba sentirla como suya, sentir que milagrosamente él le pertenecía a ella.
Con un nuevo sentimiento dentro de su corazón, se descubrió a si mismo recorriéndola, acariciando su blanco cuello, sus hombros, el hermoso pecho, para llegar al abdomen; sin embargo no pudo seguir porque ella se recostó sobre él, dominándolo con sus besos y caricias tan prohibidos. Por ahora no importaba quiénes eran ni el qué dirían; la amaba y quería demostrárselo.
Desnudó su pecho con delicadeza, memorizando la textura de su piel, de su espalda y, con atrevimiento quizá, tomó con la mano uno de sus glúteos. Nervioso esperó la reacción de ella; la castaña sólo sonreía con ternura e insinuación de picardía. Una vez más, sintió una mano recorrer su entrepierna pero también los alrededores. Eso era extraño. Sus miradas se cruzaron y él, finalmente comprendiendo las intenciones de la chica, la ayudó a bajar su pantalón. La torpeza en los movimientos de ambos era evidencia de que estaban compartiendo su primera vez; también la dulzura y timidez presente en sus rostros.
Aún así, el muchacho supo crear un camino de besos desde los labios de su ¿novia?, de su amada, hasta los pechos; supo también acariciar sus pequeños pezones, besarlos, arrancando un leve gemido en la garganta de ella que la hizo sonrojarse como nunca. Sintió entonces algo nuevo, diferente pero placentero, apoderarse de su virilidad. Esto hizo que deseara más aún adueñarse totalmente de su castaña, de esa a quien no debía amar… pero ¿acaso le había importado alguna vez respetar las reglas? Si deseaba algo con toda su alma, él lo conseguía.
Excepto esta vez.
Despertó alterado, descubriéndose en su cama, solo y escuchando los ronquidos de sus compañeros de Gryffindor en la habitación. Sí, él era un gran mago, destinado al honor, con un gran deber en su futuro. Y aún no se armaba de valor para confesar sus sentimientos.
Se levantó dirigiéndose a la mesa con la jarra de agua para lavarse la cara. Todo había sido un sueño y por ello lo agradeció.
—Alégrate, Harry… Tu secreto aún está a salvo.—dijo a su imagen reflejada en el espejo. Pero ese tipo de sueños venían invadiendo su subconsciente desde meses atrás y terminaban alterando sus pensamientos cuando se encontraba despierto. Respiró profundo tratando de despejar su mente mientras buscaba el reloj; eran las seis treinta de la mañana. Empezó a vestirse.
Tragó saliva, molesto consigo mismo. ¿Cómo pudo permitirse soñar de esa forma con ella? Ese día empezaba las clases en Hogwarts, su sexto curso y, sin duda alguna, se toparía con Hermione Granger en la Sala Común, por los pasillos, durante las clases… con su hermosa sonrisa, el largo cabello ondulado que le encantaba y sus brillantes ojos castaños. Tuvo que revisar que el incendio fuera sólo en su imaginación. Demonios, cómo lo atraía. Esto ya no era sólo amistad.
Pero, ¿quién era él para invadir de esa forma su vida? Si debía seguir para siempre como su amigo para garantizar la felicidad de Hermione, él actuaría como tal.
Suspiró, terminó de vestirse, tomó su varita y bajó a desayunar para afrontar otro día normal más junto a la que se veía a obligado a llamar “amiga”.
¡Saludos!
Mis otros mini escritos:
-"Deseos" [Hermione Granger/Ron Weasley]: un one shot/song fic en donde profundizamos en cómo se originó la relación entre ambos personajes mientras aún asistían al colegio.

































