Es mi versión de la historia del amor entre Hermione y Ron, desde el día en que se conocieron hasta... ya verán hasta cuando; porque Rowling estuvo tan concentrada en narrarnos sobre Harry (por obvias razones) que de pronto nos presentó una pareja con muy poco detalle, para mi gusto.
Tomando en cuenta lo que más me llamó la atención de ambos personajes, encontré una canción que me agrada mucho, así que aparece repartida a lo largo de este One.
Disclaimer: los personajes acá mencionados además de algunas citas, pertenecen a J.K.Rowling (quien en verdad moriría si supiera lo que hago con sus personajes).
Aclaraciones:
-Los párrafos centrados corresponden a la canción, y lo que está escrito en negrita son citas extraídas de los libros de Harry Potter.
-Este one vio la luz en el 2009, pero fue editado para renacer en noviembre del 2011. ("Nunca es tarde para intentar mejorar".)
Canción: “Jueves” – La Oreja de Van Gogh
A las cinco en el Astoria
Ahora lo observaba de reojo por la ventanilla de su compartimento; un chico de cabello oscuro y ojos verdes tras unas gafas redondas lo acompañaba. Quería hablarle, saber quién era y que él supiera algo de ella pero ¿cómo acercarse a ese niño?
tendría el valor de cruzar el vagón y preguntarte quién eres. ♪
―¿Ya has encontrado tu sapo? ―preguntó, deteniéndolo de repente.
Él negó con su redonda cara llena de lágrimas. En un arranque de valor, abrió la puerta, sintiéndose nerviosa y a la vez tratando de parecer segura de sí misma. Justo en ése momento, el pelirrojo sacaba su varita pero sólo realizó un hechizo que no parecía servir de nada.
―¿Estás seguro de que es el hechizo apropiado? ―preguntó la niña―. Bueno, no es muy efectivo, ¿no? Yo probé unos pocos sencillos, sólo para practicar, y funcionaron. Nadie en mi familia es mago, fue toda una sorpresa cuando recibí mi carta, pero también estaba muy contenta, por supuesto, ya sé que ésta es la mejor escuela de magia, por lo que sé. Ya me he aprendido todos los libros de memoria, desde luego, espero que eso sea suficiente… Yo soy Hermione Granger. ¿Y ustedes quiénes son?
Tras recitar todo de un tirón, dejarlos sorprendidos y sentir que su corazón saldría corriendo de su pecho, se enteró de que el muchacho que había atrapado su atención llevaba por nombre Ronald Weasley y su nuevo amigo, Harry Potter.
De este simple modo, empezó su historia.
Después de arriesgar su vida junto a ellos, creyó que las riñas con Ron serían menos frecuentes. Tal vez su madurez hubiera crecido tanto como su físico... pronto descubrió lo vano de esa esperanza. Ahora el motivo de las discusiones era Crookshanks, el nuevo gato de Hermione; además de que la preocupación por saber que Sirius Black ―el peor asesino que había estado en Azkaban― iba tras Harry, empeoraba los ánimos de los tres chicos.
―¡Ay! –gritó Hermione―. ¡Me has pisado, Ron!
―¿Habremos tenido una avería?
―No sé...
Se oyó el sonido que produce una mano frotando un cristal mojado, y Harry vio la silueta negra y borrosa de Ron, que limpiaba el cristal y miraba fuera.
A pesar del frío y el temor que sentía, Hermione no pudo impedir a su mirada posarse en él para luego suspirar levemente, odiándose por sentir esa atracción hacia su amigo incluso en esas circunstancias.
y al verte lanzar un bostezo al cristal se inundan mis pupilas. ♪
¡Qué diferente estaba todo ese día! El Gran Comedor había sido decorado como nunca antes; gracias al Baile de Navidad todos los habitantes del castillo lucían sus mejores galas.
Todos, excepto una muchacha castaña que se ocultaba bajo un amplio abrigo negro, esperando en los jardines a que Viktor Krum llegara a su lado. ¿Quién hubiera dicho que un chico con fama internacional, del que esperaba fuera un arrogante, resultara ser todo lo contrario y, lo más sorprendente, que se interesara en ella?
Pero su interés era apenas correspondido. Mientras desfilaban junto a los demás campeones y sus parejas, Hermione sonreía a la multitud; le complacía que por primera vez la miraran incluso con envidia por verse tan atractiva y no sólo por ser una “sabelotodo”. Sin embargo, esa felicidad no estaría completa hasta no ver a Ron; las ansias casi la dominaban por saber que al fin él pensaría en ella como una mujer, no sólo como una amiga, como si fueran iguales. Y él… seguía sin notarla, aún pasando a su lado no la miraba; o al menos eso pensaba Hermione porque él se permitía hipnotizar por su amiga cuando ella volteaba a otra parte.
Luego de bailar bastante tiempo, intercalando la felicidad con una incesante molestia por el infantilismo del pelirrojo, decidió ser directa una vez más, acercándose a la mesa de Harry (que a juzgar por su expresión quería huir de allí) y Ron. Casi de inmediato el muchacho empezó una acalorada discusión. El idiota no se había fijado en lo hermosa que estaba esa noche; se había arreglado pensando en él, para él, y el imbécil sólo le hablaba de Viktor y de una supuesta traición.
―¡Se supone que la finalidad del Torneo es conocer magos extranjeros y hacer amistad con ellos! ―repuso Hermione con voz chillona.
―¡No, no lo es! ―gritó Ron―. ¡La finalidad es ganar!
La gente empezaba a mirarlos.
―Ron ―dijo Harry en voz baja―, a mí no me parece mal que Hermione haya venido con Krum…
Pero Ron tampoco le hizo caso a Harry.
―¿Por qué no te vas a buscar a Vicky? ―dijo―. Seguro que se pregunta dónde estás.
―¡No lo llames Vicky! ―Hermione se puso en pie de un salto y salió como un huracán hacia la zona de baile, donde desapareció entre la multitud.
Con una mezcla de ira y satisfacción en la cara, Ron la vio irse.
«Maldito traidor». La chica no podía pensar en otra cosa en ese momento. ¿Cómo era posible que hubiera malgastado cuatro horas de su sagrado tiempo mejorando su físico para que el muy idiota ni se entererara? No dejó de maldecirlo en toda la noche, dedicándose insultos en dosis generosas también a sí misma.
yo cierro los ojos, tú apartas la vista,
apenas respiro, me hago pequeñita
y me pongo a temblar. ♪
Lo odiaba; lo odiaba con todas sus fuerzas. De no haber sido por ella, él ni siquiera hubiera entrado al equipo de quidditch ese año. Y así le pagaba, celebrando sus triunfos, saliendo con la ilusa de Lavender, una chica tan tonta como Pansy Parkinson.
y de estación a estación, en frente tú y yo, va y viene el silencio. ♪
Justo en ese instante se abrió la puerta del aula, y Harry, horrorizado, vio entrar a Ron riendo y arrastrando a Lavender de la mano.
Al punto se impuso un silencio tenso e incómodo. Hermione miró fijamente a Ron, que, eludiendo su mirada, dijo con una mezcla de fanfarronería y torpeza:
―¡Hola Harry! ¡No sabía dónde te habías metido!
yo cierro los ojos, tú apartas la vista. ♪
―No dejes a Lavender sola ahí fuera ―dijo con calma―. Estará preocupada por ti.
Y caminó despacio y muy erguida hasta la puerta.
―¡Opuggno! ―exclamó entonces Hermione desde el umbral, y con la cara desencajada, apuntó a Ron con la varita.
y me pongo a temblar. ♪
A Harry le pareció oír un sollozo antes de que la puerta se cerrara.
Temblaba, sí, pero de ira contenida ante la vergüenza que le estaba provocando la patética situación. Casi nunca perdía el control de ésa manera. Cómo deseó ver muerto a Ronald, al pelirrojo de sus desdichas. ¿Por qué le hacía eso?
Se debe tener cuidado con lo que se desea porque, cuando menos se espera, los deseos se vuelven realidad. Ron estaba dormido en una camilla de la enfermería. Pocas horas antes Harry (de nuevo Harry; ella estaba en deuda con él, definitivamente) lo había salvado de morir envenenado.
Cuánto se arrepentía de haberlo deseado muerto; se había jurado a sí misma que lo odiaba y que nunca más le dirigiría la palabra por haberla traicionado de esa manera. Pero hasta su consciencia sabía que realmente no soportaría eso.
―Err… ii… oon ―susurró de pronto Ron con voz ronca.
Todos lo observaron con ansiedad, pero, tras murmurar unas palabras ininteligibles, Ron se puso a roncar.
supongo que piensas "qué chica más tonta", y me quiero morir. ♪
Sin duda aquélla época fue la más difícil de sus vidas. Habían permanecido en el exilio durante meses, temían por sus seres queridos y por sí mismos, sufrían como nunca antes y, por si fuera poco para la pobre Hermione, Ron los había abandonado.
En un principio se sintió furiosa, por ser tan inmaduro, egoísta y desconsiderado, parecía que no le importaba si Harry o ella morían. Luego, sólo minutos después, la ira dio paso a la tristeza, al dolor y a la preocupación. Él también estaba en riesgo de morir, ¿qué pasaría si lo encontraban mortífagos?
"yo aún no te conozco y ya te echaba de menos,
cada mañana rechazo el directo y elijo este tren". ♪
Cuando ellos creían que se encontraba leyendo, se dedicaba a mirarlo desde lejos, sentada a la entrada de la tienda, con un canto de felicidad llenando su corazón.
me tomas la mano, llegamos a un túnel que apaga la luz. ♪
Sólo la mano de Ron rodeando la suya evitaba que más lágrimas humedecieran su rostro; era una caricia secreta y la oscuridad su cómplice, al impedir que alguien notara la unión.
Más pronto de lo que hubieran deseado tuvieron que separarse. Encontraron lo que parecía ser la mitad del castillo viviendo en la sala; Harry salió casi al instante y Ron tuvo la idea de ir a la Cámara Secreta para destruir el horrocrux.
La admiración resurgió en Hermione al ver cómo con unos extraños sonidos provenientes de su boca, Ron conseguía abrir la entrada. Luego de que le pidiera con orgullo y cariño que destruyera aquel fragmento de alma encerrado en la copa, comprendió que él temía perderla tanto como ella a él. No sabía la razón de que todas sus emociones surgieran en ese preciso momento, pero le deleitaba.
El horrocrux no consiguió atemorizarla con la imagen de Ron rechazándola e insultándola, ya que Hermione sabía que ni aunque su vida dependiera de ello él llegaría a ese extremo.
Por último, ocurrió lo más inesperado en Ron: demostró preocuparse por los elfos domésticos, recordó el interés y el esfuerzo de Hermione por protegerlos y, milagrosamente, la apoyó. Eso fue mucho más de lo que la muchacha hubiera imaginado que sucedería.
En ese instante se oyó un fuerte estrépito: Hermione había soltado los colmillos de basilisco que llevaba en los brazos. Corrió hacia Ron, se le echó al cuello y le plantó un beso en la boca. El chico soltó también los colmillos y la escoba y le devolvió el beso con tanto entusiasmo que la levantó del suelo.
Finalmente, en lo que parecía ser el fin del mundo, ambos dejaron de lado su actitud infantil, la que les había impedido durante tantos años estar juntos.
me vuelvo valiente y te beso en los labios,
dices que me quieres y yo te regalo
el último soplo de mi corazón. ♪
Hermione sonrió pensando que había sido más insegura de lo que ella misma creía.
―¿Rose? ¿Qué haces?
La miró sorprendida, sin saber qué decir. Estaba sentada en el suelo de la habitación de sus padres, apoyando la espalda en una gran estantería, y con un libro abierto sobre sus rodillas. Se había entretenido tanto que hasta había olvidado por qué estaba ahí.
―¿Encontraste el libro de Encantamientos? ―volvió a preguntar, con la voz tan dulce como siempre.
―La verdad, no ―murmuró―. Me distraje cuando encontré este otro…
No pudo seguirla mirando, sentía sus mejillas ardiendo todavía. Acababa de leer las memorias que su madre había escrito y guardaba en secreto entre la gran cantidad de textos. La manera de amar de sus padres era aún más romántica de lo que esperaba.
El rostro de Hermione se encendió también en cuanto reconoció su propia letra, su vida, en las hojas que leía la niña. Rose temió que su mamá se molestara pero contrariamente, ella le regaló una tímida sonrisa mientras se sentaba a su lado. Armándose de valor, le preguntó si de verdad había estado enamorada de su papá desde los once años.
―El amor tiene formas muy curiosas de actuar ―le respondió―. Pero sí, amé a Ron desde que lo vi en el andén… aún con su nariz manchada de tierra.
Al irse a dormir, pensó en lo que su madre acababa de decirle sobre el amor. Recordó exactamente un año atrás, el momento en que conoció al chico que tanto le gustaba y con quien discutía todo el tiempo. También fue en el expreso de Hogwarts.
Casi dejándose vencer por el sueño, sonrió abrazando su almohada y deseó que la historia de amor entre Rose Weasley y Scorpius Malfoy fuera tan dulce, como la de Hermione y Ron.














