BUAAAAAAAA que depresion 2 lectortas solas!!
no importa recien empiesa mi fic, a no desesperarase...
buenoo, el cap se los dedico a ellas dos 
creo es mas corto que el primero... Sorry el Word es engañoso xD
EDITADOBETEADO POR: YellowLemonTree. Capítulo 2: El fin de la Batalla
Hermione llegó al lado de Luna y Lavender. A solo un metro de Draco y Neville, cuatro mortífagos rodeaban a las dos, por lo que Hermione lanzó un Hechizo por las espaldas a uno de ellos, que cayó desmayado. Luego lo ató de pies y manos.
El mortífago que estaba al lado del recién caído se volvió hacia la castaña, sonriendo maliciosamente. Ella paró en seco. Era el marido de Bellatrix y se lo veía bastante enterito, y ella estaba débil. Había luchado con mas de diez mortífagos y recientemente recibido un Cruciatus...
-¡Diffindo! -gritó el mortífago.
Hermione no logró esquivar del todo el hechizo, que le rozo el brazo izquierdo, causándole un profundo corte
-Maldito -susurró, antes de lanzar el hechizo;
-¡Impedimenta!
Impactó fuertemente contra Rodolphus, haciendo que el mortifago no pudiese atacar a Hermione con el hechizo pensado.
-¡Locomoto Mortis! -volvió a decir Hermione, mientras que el mortifago la miro con puro odio.
-¡Avada Kedavra! –pronunció él, furioso.
Hermione se quedó estática. Una fuerza la empujó hacia un costado, para luego sentir como su brazo derecho golpeaba fuertemente contra el piso. Sintió un peso encima de ella. Malfoy la había empujado, la había salvado.
Este apartó la mirada de Hermione y miró al mortífago, que había quedado patidifuso
-¡Incarcelo! ¡Demaius! -el mortifago cayo en el suelo...
Volvió a mirarla, a ella.
-¿Estás bien? -Hermione asintió, aún asustada
Él se levanto y le tendió una mano...
Hermione le dio la mano izquierda y este tiro fuerte para levantarla. La castaña profirió un grito de dolor, había tirado del brazo donde tenía un gran corte.
- ¡Lo siento! - dijo Malfoy.
-No... No hay problema, gracias –susurró, asombrada por la “amabilidad” de Draco.
Miraron alrededor... solamente quedaban tres mortífagos en pie. Uno de ellos luchaba contra Lucius. Otro contra Dylan y su familia, y uno que se dirigía hacia ellos
-¡Demaius! -lanzaron al unísono.
La luz de sus varitas se unió, formando un potente hechizo que también alcanzo a quién peleaba con Lucius. Este los miró, totalmente sorprendido, y se acercó corriendo hacia ellos.
-¿Cómo lo hicieron? -les preguntó, incrédulo.
-No lo se, papá. Dijimos al mismo tiempo el hechizo “Demaius”... y pasó.
-Increíble -murmuró Lucius, alejándose nuevamente.
La parte que les tocaba, ya había finalizado. Ahora era el turno de Harry.
Y Voldemort había hecho su aparición...
-Potter, nos volvemos a encontrar -enfatizó el señor tenebroso.
-Tal parece que si -respondió el niño que vivió...
Voldemort miró a su alrededor. Vio a todos sus hombres encarcelados por sogas y varios muertos... linda manga de inútiles se había conseguido de aliados. Varios de los que presenciaban la escena lo miraban con terror.
Hermione se había sentado al igual que el resto en el césped, necesitaba un descanso. Draco la imitó, totalmente exhausto. No apartaban la vista de Harry y Voldemort, enfrentados más hacia el horizonte...
-Bien... ¡Empecemos! -exclamó Voldemort.
Un “Avada Kedavra” y un “Expeliermus” chocaron, queriéndose imponer uno sobre otro. Hermione miró con horror como el hechizo de Voldemort ganaba lugar sobre el de Harry.
-¡Harry! ¡No! –gritó, levantándose como un rayo y corriendo hacia Harry.
Malfoy intentó frenarla, pero no pudo. Dylan la miró entre horrorizado y sorprendido, al igual que sus padres. Sus amigos estaban presos del pánico, muchos profirieron gritos de horror. Snape también intentó pararla, pero no pudo ni tocarla.
Era como si tuviese un escudo que lo repelía...
Llegó al lado de Harry con varita en mano
-¡Demaius!
Su hechizo se unió al de Harry, y todos los presentes vieron como Voldemort perdía un poco de lugar.
Lucius lo comprendió, y se acercó al lado de Potter.
-¡Avada Kedavra! –gritó, haciendo que su hechizo se uniera al de Harry y Hermione.
Draco siguió a su padre, posicionándose al lado de Hermione. Pronunció el mismo hechizo que esta, el cuarto rayo se unió.
Les siguió Dylan, Dumbledore y Snape.
Solo separaban unos centímetros a Voldemort del hechizo. Solamente...
Los presentes cerraron sus ojos, concentrando toda su magia en su varita.
Y pasó.
Voldemort fue derrotado.
En el momento en que los hechizos dieron de lleno en él, los cuatro chicos cayeron rendidos al suelo, los tres adultos se mantenían de pie a duras penas. Hermione quedó inconsciente, pues había luchado con mortífagos y era la que mas rápido se unió a Harry y, por ende, más magia había utilizado.
De Voldemort solo quedaron cenizas y su tunica negra.
Los padres de Dylan corrieron a su lado, que estaba tratando de hacer despertar a Hermione. No sabía por que pero... sentía la “necesidad” de protegerla.
Draco y Harry se unieron a la tarea de intentar despertarla. La miraron, estaba llena de golpes y cortes.
Todo alrededor era felicidad... ¡Al fin habían vencido!, ¡al fin estaría el mundo mágico en paz! Los aurores se empezaban a llevar a los mortífagos, llegaron médicos de San Mungo. Cuatro enfermeros llegaron hasta donde estaban los tres chicos y la chica inconsciente. La primera en ser trasladada fue Hermione, y luego le siguieron los tres chicos.
Narcissa y Lucius fueron a San Mungo, con su hijo, al igual que los padres de Dylan.
Todos admiraban como habían luchado todos, pero más que nada a Hermione...
Ronald Weasley se había ido. Había huido, no quería enfrentarse a la batalla final, y ella y Harry lo entendían. Por que el no quería estorbar, el sabia que siempre había sido torpe con los hechizos y podría haberles causado la muerte a alguno de sus amigos, por eso había decidido irse.
No sabían si volvería, eso se vería con el tiempo. Pero, si decidía regresar, ellos lo estarían esperando. Porque a pesar de todo era su amigo...
Hermione despertó a los tres días, lo primero que vio al abrir los ojos fue unos hermosos ojos dorados que la miraban, recorrió la cara de quien la miraba.
Era Dylan pero...
-"Un momento. ¿No tenía ojos grises?" -se preguntaba ella.
-"Salvo que... pero sería mucha casualidad."
Dylan, al ver que se despertaba sonrió aliviado. Seguía sintiendo esa sensación de... ¿protección? Él también observó sus ojos, y quedó igual que ella. A diferencia de la última vez que los tenía de un azul grisáceo, esta vez los tenía de un color dorado...