Muy buenas!
Bueno... después de un tiempo considerable sin publicar.. aquí estoy
Muchas gracias por los comentarios, ya sabes que me inspiran y apoyan mucho. También le doy la bienvenida a Castella
Como siempre no les prometo nada, pues no sé cuando podré volver a publicar. jaa
ya saben XD jaja
Este capitulo tiene un poquito de todo espero que les guste y comenten. No tuve mucho tiempo para repasarlo bien así que si encuentran algún fallito, pueden comunicarmelo. Y si no entienden algo también.
Bueno os dejo leer tranquilas. Un beso para todas.
(Lo hice bien larguito) Capitulo 10 Hermione reía divertida por el ingenioso comentario de Ginny sobre las universidades. Ginny tenía una forma increíble del mundo. Hermione siempre se había encerrado en sí misma y jamás había hablado con chicas como Ginny. Pensaba que no congeniaría con alguien así, pero se equivocó.
-Madre mía… que lástima que sólo me queden dos años de universidad- Resopló Ginny.
-Yo estoy en mi último año. ¿Qué estudias?-
-Psicología, ¿Y tú Hermione?-
-Yo estoy estudiando Derecho, de siempre me gustó mucho, aunque este año las cosas no me van muy bien del todo…-
-¿Y eso?-
Al principio no supo muy bien por qué, pero le acabó contando hasta el más mínimo detalle de su relación con Cedric… es extraño, pero a veces solemos confiar y confesar más cosas a gente a la que apenas conocemos. Nos sentimos más a gusto. Sientes que no saben nada de ti, no pueden opinar sobre tu vida y juzgarte, simplemente escuchan y comparten su opinión respecto al tema e incluso la comparan con experiencias propias.
-Caray… jamás imaginé que las cosas te fueran tan mal… aunque ya supuse que te irían mal… para vivir con mi hermano- Ambas estallaron en una carcajada. Y tras calmarse un poco continuaron- De todas formas verás como las cosas cambian, con el tiempo vendrá suplicándote que vuelvas con él y si no es así, es que no valía la pena-
-Puede que tengas razón-
-Claro que la tengo- Dijo divertida.
El sitio era realmente encantador y tenía un cierto aroma a café de máquina. Muy rústico. Las paredes eran de madera y el local tenía amplias ventanas que daban al exterior, el decorado estaba algo pasado y las mesas algo estropeadas, pero no estaba mal, no, nada mal.
-Lo cierto es que a mí tampoco me van muy bien las cosas últimamente- Ginny se acarició el pelo y lanzó un suspiro al aire. De repente su expresión alegre había desaparecido.
-Últimamente no sé lo quiero- Concluyó.
-Todos pasamos por fases así… yo ahora tampoco lo sé- En parte decía la verdad y en parte le estaba mintiendo. Tenía un plan. Vender la casa y conseguir el dinero… pero… estas últimas semanas la habían confundido.
En ese mismo momento entro en el bar Harry. Muy oportuno como siempre. Se acercó a las chicas y las saludó.
-¡Hola Ginny! Caray… ¿Dónde te metes? Llevo buscándote toda la mañana- El chico tenía un tono algo extraño, por un lado parecía preocupado y por otro muy tranquilo. Harry conseguía confundir a Hermione.
-Pues estuve dando vueltas… y también fui a comprar un par de cosas. ¡Y mira con quién me encontré!- Le respondió la pelirroja.
-Hola Harry- Dijo Hermione con timidez.
-Vaya, que raro tú por aquí-
-Siéntate Harry-
Harry obedeció y sentó. Enseguida llegó el camarero le sirvió un café.
-Bueno chicas, no sabía que se conocían-
-Pues ya ves Harry, el mundo es un pañuelo- La pelirroja usaba un tono diferente cuando hablaba con él.
-Yo tampoco sabía que ustedes se conocían- Intervino Hermione.
Ginny contestó rápida.
-Cuando era pequeña Harry veía mucho a mi casa a jugar con Ron. Por eso nos conocemos, De vista y unas cuantas conversaciones, porque pronto me fui a vivir con mi tía-
Qué forma tan hábil de transformar las mentiras en hechos. Ginny no había sido del todo sincera… pero tampoco había mentido.
-Bueno… sí…- Prosiguió Harry- Por cierto, ya están comenzando los preparativos de la fiesta de “los Tulipanes Rojos”.
-¿Y eso qué es?- Preguntó con curiosidad Hermione.
Ginny respondió a su pregunta.
-Es una fiesta que se celebra todos los años a la entrada de la primavera. El pueblo está rodeado de campos de tulipanes y nada más florecen tienen un color rojo intenso. Esta fiesta se celebra siempre cuando hay Luna llena y la luz de esta ilumina todo el campo que se pone rojo. Es muy bonito. Todos los vecinos hacen una fiesta dónde predomina la música anticuada, los vestido de cuadros, (como de hace cincuenta años), la comida grasa, los jóvenes se emborrachan, las vecinas se sueltan de la lengua y luego nueve meses después la población crece… no sé si entiendes la ironía… - Ginny, como siempre le había dado su típico tono que caracterizaba a todo lo que decía.
-Oh… vamos Ginny- Replicó Harry - No es así… Es cierto que el día en que se comete la gran tasa de embarazos, pero es una fiesta que caracteriza a nuestro pueblo-
-Oh… vamos Harry… ¡Es una bobada de fiesta! A lo mejor era una tradición famosa hace cincuenta años, cuando la única forma que tenían los jóvenes de desmadrarse era esa. Pero hoy en día no es más que un día como otro cualquiera. Además ya no vienen ni turistas solo las cuatro vecinas chismosas y sus maridos.
-Cuando éramos pequeños te encantaba-
-Era una niña que no salía nunca de casa…-
-Por eso siempre estaba en tu casa…-
De golpe todo se quedó en un silencio incómodo. Hermione notaba la forma en la que Ginny y Harry se miraban… Había algo. Pero todavía no sabía qué.
-Entonces…-Intervino para romper el silencio- Esa fiesta… ¿cuándo es?-
-Es este sábado-
-¿Y vosotros vais a ir?-
-¡¿Juntos?!- Dijeron al unísono.
-Bueno… Yo me refería a cada uno por su cuenta…-
-Sí supongo que sí… Tú vas ¿No Ginny?-
-Sí claro que voy…-
-Podríamos ir juntos…-
-Podríamos…-
De nuevo se cruzan miradas. Y otra vez ese maldito silencio. Hermione empezaba a sentirse incómoda. De repente se escuchó un ruido y los tres se giraron. Hermione nunca se había sentido más feliz de ver a Ron.
-¡Caray! Hermione ¿Dónde estabas? Te llevo esperando un rato. Hola Harry, hola Ginny…-
-Yo también te estaba esperando… Bueno chicos os dejo aquí a los dos, muchas gracias por la charla, me lo he pasado muy bien- Hermione sacó su cartera del bolsillo y dejó el dinero encima de la mesa- Nos vemos.
Ron y Hermione se alejaban dejándolos a los dos solos, allí, sentado en aquella mesa, en aquel bar.
-Habíamos quedado en la puerta del ayuntamiento-
-Ya lo sé pero es que terminé pronto y me encontré con tu hermana… y como no conozco a nadie más…-
Ron llevaba cogida a Hermione de la mano y ambos caminaban apresurados. Se acercaron a la camioneta en la que habían llegado y Ron sacó las llaves del bolsillo.
-¿Puedes soltarme la mano?-
-¿Qué?- Preguntó Ron.
-Llevas todo el camino agarrándome de la mano…-
-¿Yo?-
Ron soltó de golpe su mano y se puso colorado como un tomate.
-Vamos, entra…- Y arrancó.
-Por cierto Ron… ¿Por qué no me habías comentado que había una fiesta este sábado?-
-Pensé que no te interesaría… además yo no pienso ir-
-¿Cómo que no? Pero si va todo el pueblo-
-Por eso mismo-
-Pues entonces iré sola… Quiero conocer gente-
-No hay nadie interesante en este pueblucho-
-Pues a mí me han dicho que se liga mucho-
-Oh Dios… no puedo dejarte sola…-
-¿Y eso?-
De nuevo empezaron a discutir. Ya era más que habitual.
Tras llegar a casa Ron siguió pintando el piso de abajo y Hermione se encerró en su cuarto a estudiar. Lo había ido dejando y se le había amontonado un montón de papeles. El viernes tenía un examen muy importante y por nada del mundo quería suspenderlo, ese sería ya el golpe definitivo en su vida. Si suspendía, jamás podría salir de su racha de mala suerte.
Era extraño ponerse a estudiar en un sitio diferente… añoraba su escritorio pequeñito y siempre ordenado, su ventana, su tablón de fotos, su piso… a Cedric leyendo a su lado. Cedric… “¿Dónde estará ahora?” Pensaba. Había vivido momentos realmente buenos en ese piso… pensar que ahora lo estarían usando otras personas. “Ostia” Se le había olvidado por completo que tenía que pagar a su casero y a su jefe… y al tipo del café. Cada vez veía más lejana la posibilidad de que Ron vendiera la casa. Y ella… ¿Cómo se le había ocurrido arreglar la casa? ¡La estaban pintando! Nadie pinta una casa si luego no va a vivir en ella.
Y luego estaba Ron… y el consejo de Katie. Ella tenía un plan, hacerle la vida imposible. Pero… Ron no era como ella creía. Había estado con ella cuando más lo necesitaba… y también se habían hecho de las suyas. Confusa. Así se sentía.
“Ron no tiene a dónde ir…”
***
2:30 de la madrugada.
-Ginny esto no puede seguir así- Ginny se acurrucaba entre las sábanas.
-¿Crees que a mí me gusta que nos tengamos que ver a escondidas?- Respondió ella.
Se abrazaban. Sus cuerpos se rozaban, sus pieles se sentían, sus manos entrelazadas, pero no todo podía seguir así.
-Ginny… yo quiero estar contigo, pero tú no me lo pones fácil-
-Ya hemos hablado de esto, sabes que no quiero que se entere mi tía y mucho menos mi padre… sabes que su salud es delicada… y encima están las vecinas-
Silencio. Preguntas incómodas resonaban en sus cabezas y tarde o temprano, salen a la luz.
-Con Draco no te importó…- Harry soltó a Ginny y salió de la cama.
-Oh vamos Harry no empieces otra vez-
-Pero sabes que es verdad-
-Y tú también sabes que mi padre siempre lo quiso para mí-
-A lo mejor tu padre tenía razón- Harry se vestía deprisa.- Sabes que ha vuelto al pueblo… Y no precisamente para pasar unos días-
-Él está aquí por casualidad-
-Ginny, se enteró de que vendrías y por eso está aquí-
-Es una casualidad-
-Sí vamos, una casualidad terrible…-Dijo Harry con ironía- Por eso te manda flores y va a visitar todas las tardes a tu padre…-
-No quiero seguir discutiendo contigo- Ginny lanzó una mirada desafiante a Harry.
-Pues entonces es mejor que me vaya-
-¡Sí! ¡Vete!-
-Ya me voy- Dijo subiendo el tono de voz- ¿Y sabes qué? Creo que tienes razón… No se puede enterar nadie ¿Y sabes cuál es la mejor manera? Que esto se quede aquí.-
-¡Ah! ¿Ahora te echas atrás? Pues muy bien, me parece genial. Adiós-
Miradas que se retan y miradas de decepción. Harry cogió la chaqueta, su última prenda, y salió dando un portazo de la habitación. No siempre las cosas salen como queremos.
No continuamente sabes qué decir en el momento adecuado.
Sola. Así estaba Ginny… por orgullo, por miedo a lo que dijera la gente, a la reacción de su padre… pero mucho más a sí misma. Ginny… tenía miedo al compromiso. Estaba enamorada de Harry desde que tenía uso de razón, pero no era capaz de hacer pública su relación con él. ¿Por qué él no podía entenderla? Rompió a llorar. ¿A lo mejor… era ella quién no lo entendía a él?
***
3:00 de la madrugada
“RIN RIN RIN”
-Maldito teléfono…- Ron resopló, el sonido del teléfono lo había despertado.
Movió de un lado a otro el brazo intentando localizar el teléfono a ciegas, pues todavía tenía los ojos hinchados de sueño. Tras varios intentos lo cogió, estaba encima de la mesita de noche y justo antes de que colgasen respondió.
-Sí… ¿diga?-
-Hola… ¿Está Hermione?-
-¿Ginny? Oh dios mío… ¿Qué quieres? ¿Sabes la hora que es?-
-Sí, si lo sé… necesitaba hablar con alguien… y bueno pensé en Hermione y cómo no tenía su número pues decidí llamarte a ti…-
-A buenas horas… ¿Y no podías haber llamado mañana?-
-Es importante- Su hermana estaba realmente seria.
-De acuerdo… te paso con ella… pero creo que está dormida, como las personas normales- Eso último iba con sarcasmo.
-Lamento haber llamado tan tarde, y ahora no me seas plasta y ponme con Hermione-
-Sí, sí…-
Ron se levantó con mucho esfuerzo. Se desprendió de las sábanas y se puso de pie. Todavía no estaba muy despierto y no paraba de bostezar. Se encaminó por el pasillo. El suelo crujía, bueno, en realidad todo en aquella casa grujía.
-Buff que frío…-
Las noches de entrados de abril todavía eran algo frías y Ron estaba en manga corta y calzoncillos.
Se acercó a la habitación y llamó con cuidado a la puerta que estaba cerrada. Al ver que nadie le respondía llamó con más intensidad, tanta incluso que pensó que podía echar la puerta abajo. Todo en esa casa era delicado. Pero no hubo respuesta, así que con cautela abrió la puerta.
-Hermione… -susurró muy bajito.
Y allí estaba.
Durmiendo como una niña pequeña sobre los montones de papeles y papeles que había encima del escritorio, con la pequeña lamparita todavía encendida. Se habría quedado dormida estudiando.
-Ginny, Hermione se ha quedado dormida estudiando… ¿Sigues queriendo que la despierte?-
-Mmm… no… no pasa nada… tienes razón, a lo mejor debería haber llamado mañana. Lamento las disculpas, buenas noches-
-¡Eh! Un momento… me despiertas a las tres de la madrugada, me haces levantarme de la cama y encima me dices ahora que ya llamaras mañana… ¿Se puede saber qué te pasa? ¿Desde cuándo me pides disculpas?-
-Ron no tengo ganas de hablar ahora…-
Ron podía oír como sollozaba su hermana.
-Ginny… ahora en serio… ¿Qué te ocurre? Puedes contármelo soy tu hermano… Sé que nunca nos contamos nada, pero si puedo ayudarte en algo…-
-Es largo…- Dijo al soltar una larga bocanada de aire.
-Pues entonces vístete que voy para tu casa ahora- Sentenció Ron.
-¡Sabes la hora que es!-
-Haberlo pensado antes de llamarme- Ron consiguió sacar una sonrisa a su hermana.
-De acuerdo… te espero- Sabía perfectamente que no podía hacerle cambiar de idea.
Ron colgó y se dispuso a volver a su habitación para vestirse pero algo lo detuvo.
Allí estaba ella, tirada encima del escritorio, adentrada en un profundo sueño producido por el cansancio. Era una imagen hipnótica. Ron no podía apartar la vista de ella.
“Ron que haces… es el enemigo” En su cabeza libraba una batalla. Ella pretendía quedarse con la casa, solo le importaba su vida, era una egoísta, una niñata malcriada de ciudad pero… ¿Por qué le producía eso?
Ron se acercó a ella y con cuidado se echó su brazo por encima y la cogió en volandas. Con cautela la metió en su cama (Por segunda vez desde que se conocían) y la arropó. Luego salió de la habitación y apagó la luz.
En pocos minutos llegó a la casa donde residía su hermana. La noche era genial. Tranquila. Llamó dos veces a la puerta y entonces se abrió.
-¡Ron!- Su hermana se abalanzó sobre él y se echó a llorar.
-Tranquila ya estoy aquí- Como cuando eran pequeños.