Hoolaa! Muy buenas a tod@s
La historia tomará un poco más de formas a medida que vayan pasando los capítulos.
Pues nada ya no les entretengo más. Un beso y gracias por pasarse
Todos los personajes pertenecen a J.K.R. Yo solo los tomé prestados
La vida de hermione era por así decirlo normal, asistia a la universidad y trabajaba por la tarde, vivia de alquiler con su novio Digorry y era totalmente independiente desde los 18. Pero el destino decidió dejar atras su orgullo y jugarle una mala pasada. En un solo día su vida dio un cambio radical. Su novio la deja y ésta pierde su trabajo, ademas solo quedan dos día para pagar varios meses atrasados del piso y encima le debe dinero a su jefe. Todo empieza a empeorar según pasa el día y es demasiado orgullosa como para pedir dinero a sus padres... pero una llamada lo cambia todo. Su abuela le ha dejado gran parte de su herencia, una enorme casa y todas sus tierras, pero... ella no es la única a la que su abuela le dejó la herencia. Desde hace años hermione no habla con su abuela, ella vivia sola hasta que un joven se encargó de cuidar de ella sin ánimo de lucro y la anciana tambien le dejo la casa. Ahora hermione deberá compartir la casa con el joven... "Ron". Es una comedia romántica, espero que les guste. Además la casa esconde un misterio "Mágico".
Les dejo aquí en índice de capítulos. Gracias.
Capitulo 1
Cuando el destino lo cambió todo.
El curso de la vida de una persona… Es imprevisible… nunca puedes saber con acierto que es lo que te depara el futuro. Algunas personas lo llaman destino… otras… casualidades o coincidencias. Pero por mucho que nos empeñemos… las cosas nunca suceden como queremos al cien por cien… pensamos que podemos elegir nuestro destino… pero solo podemos elegir el camino… no lo que nos encontramos en él.
Hermione Granger, era una persona que no creía en el destino. Ni en nada parecido. Para ella la vida es algo a lo que tú le das forma, y eliges que quieres hacer con ella.
Compartía piso con su novio Diggory. Cedric Diggory. Asistía a la universidad por la mañana
Y trabajaba en “COFFIE CAP” (una cafetería a las afueras de la ciudad) por las tardes y los domingos. Tenía todo lo que podía desear pero la vida decidió jugarle una mala pasada, y enfrentarla a un destino totalmente diferente.
6:15 AM
<RIIINNN….RINNNN…RINNN>
El sonido del despertador había despertado con brutalidad a la joven castaña que momentos antes estaba danzando en un plácido sueño. Era hora de levantarse. Debía desayunar y vestirse rápido si no quería llegar tarde a recoger a Luna, su compañera en la universidad.
Ésta, sin esfuerzo alguno, se levantó de un salto y preparó el desayuno mientras se vestía, en la mesa le esperaba Diggory ya vestido con un rostro muy serio y preocupado.
-Buenos días cariño… hoy se me ha hecho un poco tarde. - Dijo ésta sin mucho aprecio a la extraña mueca que tenía su novio esa mañana. – Así que me voy.
-Adiós Hermione… recuerda que debemos pagar el recibo de este mes… -
-Tranquilo, con un poco de suerte cobraré mañana y entre los dos… -
-Ya… claro… entre los dos… -
Hermione encontraba a Cedric un tanto decaído pero no tenía tiempo como para entretenerse debido a la hora, así que cogió su bolso, abrió la puerta y se marchó. Bajó el ascensor hasta el último piso, hubiese bajado al garaje, si no fuera porque la castaña no tenía carnet de conducir. Así que retomó su camino andando a toda prisa.
A escasos minutos del bloque de pisos se encontraba el apartamento de su amiga Luna. Esta la esperaba en la puerta como de costumbre.
-Un poco tarde ¿no crees Hermione?- Dijo esta muy tranquila, mientras avanzaba.
-Sí… se me ha hecho un poco tarde… ¿vamos?-
-Claro.- Dijo con serenidad mientras se acercaba su amiga.
Ambas continuaron el camino hasta la parada del bus. Allí cogieron como todos los días el bus de las 6:45.
La vida de Hermione siempre era muy atareada e incluso a ratos estresante. De aquí para allá. De clase en clase. De libro en libro… apenas le quedaba tiempo para almorzar.
Llegó a casa como de costumbre… todo en la vida de Hermione era muy rutinario. Seguía la rutina sin saltarse un solo paso. Ahora Cedric debía de estar en la cocina esperándola para comer, pero para su sorpresa, este no estaba allí. “¿qué raro a donde habrá ido Cedric? … hoy estaba más raro de lo normal” “¿habré dicho algo malo?” “¿le habrá molestado algo que haya hecho?” No quiso pensar en nada negativo, estaba demasiado ocupada para eso.
**
El dolor de perder a alguien siempre es difícil de superar…
El cementerio estaba desierto… horas antes una multitud de gente se encontraba allí dándole el último adiós a la señora Lena Granger. También conocida por su nombre de soltera Lena Moon. Aunque la mayoría de familiares y amigos la conocían como la abuelita Granger.
En esta solitaria escena solo podía verse a un joven pelirrojo junto a la tumba de la difunta. Tras haber pasado varias horas de su entierro solo permanecía un joven pelirrojo.
-Deberías irte a casa joven- Dijo un empleado del cementerio al ver que tras haber pasado ya horas, todavía quedaba alguien.
-Quizás tengas razón… - Dijo apartando la vista de la lapida - ¿La conocías?-
-La conocía de vista pero siempre fue una ancianita muy simpática- Dijo mientras se poyaba en la escoba con la que barría un puñado de hojas.
- Era una gran persona… -
- ¿Era tu abuela?- Preguntó el hombre con curiosidad.
-Pues… no… me hubiese gustado… pero no… su familia nunca venía a visitarla… su hijo no se hablaba con ella… ni si quieran han venido hoy.
-Vaya… lo siento…- Respondió volviendo a retomar su tarea de recoger las hojas del suelo- Pero te voy a dar un consejo muchacho… quedarte aquí no te servirá de nada, yo tengo que terminar de recoger esto pero tú que puedes… - Soltó una risita y prosiguió- Deberías marcharte antes de que oscurezca.
Ron no estaba muy convencido por las palabras del barrendero, pero era cierto que ya no podía hacer más por la anciana.
**
ZZzz….
- Hermione… ¿Dónde estás?-
-eh… diga- Hermione acaba de descolgar el teléfono… que había pasado… “¡¡DIOS!! ¡¡ME HE QUEDADO DORMIDAA!!” no otra vez no… Se había vuelto a quedar dormida, no podía ser, la segunda vez en el mismo día… que le sucedía ella siempre era puntual. “siempre hay una primera vez para todo” se decía así misma “un mal día lo tiene cualquiera”.
-ya voy, no me tardo, Katie gracias no sé cómo te agradezco que me llamases-
Hermione salió corriendo llegaba tarde al trabajo al igual que esta mañana a la universidad.
Nada más llegar al café, se colocó el delantal, y saludando al resto de camareros, se puso a llevar y traer cafés de unas mesas a otras.
El local siempre estaba abarrotado de gente que comía, reía, hablaba, leía… de humo… y sobre todo de ruido… mucho ruido. Pero un sonido en particular fue quien cambió el curso de su vida.
<RINN RINN RINN>
-Señorita Granger, tiene una llamada telefónica-
-¿Yo?... “nadie me llama nunca al trabajo”-Pensó- “quien será…” “habrá pasado algo malo” ya voy un segundo.-
Se acercó al teléfono y respondió:
-¿Diga? ¿Quién es?-
- Hermione… soy yo…-
“uff, que alivio"
-Hola Cedric, pensé que habría sucedido algo malo… nunca nadie me llama al trabajo.
-…-
- ¿Cedric? ¿Sigues ahí?-
-Sí… Hermione… yo… te he llamado para decirte… que lo nuestro no me llevaba a ninguna parte…-
Hermione sintió como un escalofrío recorría todo su cuerpo… “no puede ser” pensaba… “no me puede estar haciendo esto… y menos por teléfono… y en mi horario laboral… que mosca le ha picado”.
-No te entiendo Cedric… - No quería darle importancia.
-¿Qué es lo que no entiendes?-
-No entiendo a qué te refieres con eso-
Entonces al otro lado del teléfono se escuchó una voz de mujer que susurraba muy bajito:
-Díselo ya Cedric ¿a qué esperas?-
-¿Qué es lo que tienes que decirme?- Hermione Sabía que algo no marchaba bien.
- Pues… Hermione… lo nuestro no funciona…-
-¿Cómo que no funciona? Cedric no puedes decirme esto, llevamos juntos más de un año… es por el maldito sexo ¿no?-
Hermione, que cada vez subía más de tono su conversación telefónica. Durante toda la relación que había tenido con el joven, ellos nunca se acostaron ya que Hermione nunca se sentía preparada para dar ese paso con Cedric. Este solía ser el motivo de muchas de sus discusiones, aunque normalmente acaban bien. Pero en este caso…
Entonces la voz de otra persona sonó a través del auricular.
-Perdona querida, Cedric está contigo por lástima… a ver si te das cuenta ya de una vez- La voz era femenina pero le resultaba muy peculiar…- ¿De verdad pensabas que Cedric no se iba a cansar de una mojigata como tú?, si no te ha dejado ya es por lástima-
“¿Si no me ha dejado ya?” pero desde cuando su novio tenía intención de dejarla… Hermione sentía un fuerte dolor en el pecho, no entendía nada, estaba tan confusa… es cierto que Cedric llevaba un tiempo muy raro con ella, pero no pensaba que llegasen a ese punto.
-¡Hey! ¿Sigues ahí?- dijo la mujer por el auricular.
-Sí… - dijo Hermione con un hilo de voz, las palabras no le salían del cuerpo- y sabes lo que te digo…- Dijo levantando mucho la voz- Que sí yo no he tenido sexo contigo, es porque nunca hemos tenido eso especial, además PARA ESO YA TIENES A ESA ZORRAA!!- Esto último lo dijo gritando y después colgó el teléfono con fuerza.
Estaba llena de rabia, sentía impotencia, dolor por saber que Cedric no era muy diferente al resto de tíos que conocía. A la vez se sentía muy indefensa, pequeña… engañada. Con un impulso de rabia tiro toda la bandeja que sostenía en las manos y la estampó contra el suelo. Eso no fue lo único que tiró. También cogió un servilletero que también tiró. Y salió despedida hacia la puerta antes de que pudiera destrozar todo el mobiliario que la rodeaba.
-¡Hey! Camarera este café está frío- dijo un joven que llevaba toda la semana “dando por culo”.
-Pues sabes que te digo- Hermione que no controlaba sus emociones- ¡Que te lo caliente tú madre!- Y mientras cogió el café y se lo echó por encima.
Por fin alguien ha puesto en su lugar a ese chico tan molesto, susurró un camarero. Puede que el chico fuera molesto, pero tampoco merecía la forma en que Hermione lo había tratado.
Esta que seguía con su paso acelerado hacía la puerta rompió a llorar y echó a correr hasta que salió fuera del establecimiento.
La gente comenzaba a mirarla, pero ella seguía corriendo, hasta que abandonó la calle, luego el barrio, y comenzó a aproximarse a un parque. Una vez en él. Se acercó a la fuente y pudo ver su reflejo. Estaba realmente mal… se le había corrido el rímel, tenía los ojos humedecidos e irritados y en su boca solo podía dibujarse una sonrisa forzada. Se sentó en el bordillo de la fuente y empezó a recordar todos los buenos momentos que había vivido con Cedric. “no me lo puedo creer… con todo lo que hemos pasado juntos… tanto en lo bueno como lo malo… y ahora me haces esto… y lo peor es que te sigo queriendo… o quizás ya no lo sé”. Hermione estaba tan confusa. Todo debía de ser un sueño. ¿Por qué hoy todo le salía mal? Hermione no se había percatado de la presencia de un joven que se había acercado a ella y que ahora le ofrecía un pañuelo.
-Gracias…- dijo con una débil voz.
-No tienes por qué darme las gracias… lo necesitabas- Dijo mientras el extraño sonreía y se sentaba junto a ella en el borde de la fuente.
Hermione usó el pañuelo, se secó las lágrimas y se limpió la nariz. Entonces levantó la vista y vio a un joven moreno con unos preciosos ojos verdes y anteojos.
-Y… ¿Por qué lloras?- le preguntó con indiferencia el muchacho.
-Supongo… que por un hombre…-
-No llores por él… me apuesto lo que quieras que no vale la pena, no se merece tus lágrimas-
Aquel extraño joven tenía razón. Cedric no merecía ni una sola lágrima de Hermione. Esto la animó bastante. Ella estaba llorando por él en mitad de un parque y en esos momentos su novio, bueno, ahora ex, con una chica, a saber que estarían haciendo.
-Muchas gracias, de verdad… no sé como agradecértelo-
-No tienes que darme las gracias, aunque la verdad sí que quiero pedirte un favor-
-Dime… es lo menos que puedo hacer…- Dijo ésta un poco más animada.
-¿Sabrías decirme dónde está esta calle?-
Hermione leyó la dirección en un pequeño papel que aquel extraño sacó del bolsillo.
-Lo siento mucho pero no lo sé…, aunque un par de calles más allá, hay una comisaría de policía, seguro que desde allí saben decirte dónde está situada la calle.
-Eso haré, muchas gracias-
El joven se levantó y con la manó se despidió de Hermione y esta hizo lo mismo. El joven se fue alejando hasta que desapareció entre la multitud de gente.
Hermione estaba confusa de nuevo. ¿Quién podría ser aquel extraño joven? Ni si quiera sabía su nombre, pero había sido tan amable con ella. No se quedó mucho tiempo allí. Al cabo de unos minutos se levantó y cogió un taxi que la llevó hasta el bloque de pisos dónde vivía. Sacó la llave del portal y entró. Se acercó al ascensor pero tenía un letrero que decía “averiado”.
“ya nada puede empeorar” pensó. En el fondo incluso le hacía gracia la situación. Así que se dispuso a subir las escaleras. Entonces algo la detuvo. Su móvil comenzó a sonar y ella se lo sacó del bolsillo y descolgó.
-¿Sí?-
-¡¡HERMIONEEE!!- gritó Katie a través del auricular- DIOS, el jefe está que echa humo… ¿por qué te fuiste así de alterada? Si no te despide, será un milagro.
Hermione se había volcado tanto en el tema de Cedric y el chico misterioso que ni siquiera se había acordado que había salido corriendo en mitad de la jornada laboral y lo peor era que había agredido incluso a un cliente. Todo su mundo se vino encima.
-Katie… yo…- ella no pudo evitarlos y las lagrimas empezaron a correr por sus mejillas.
Katie podía escuchar a su amiga llorar a través del teléfono e intentó consolarla aunque las palabras de Katie no sirvieron de mucho.
- Vamos Hermione… tranquila todo se arreglará, sea lo que sea se arreglara… ¿Quién te llamó?-
-…Cedric… -dijo esta con esfuerzo- me ha dejado por otra.
-Oh…no… ¿en serio? Vamos Hermione… seguro que en unos días lo tienes de vuelta y si no… él se lo pierde… deberías descansar… mañana será otro día.
-Tienes razón… mañana será otro día-
Tras decir esto se despidió de su compañera de trabajo y colgó.
Hermione siguió subiendo las escaleras. Subió hasta la tercera planta y acercándose a la puerta rebuscó en su bolsillo para sacar la llave. ¡LA LLAVE NO ESTA! Como podría haber perdido la llave, nunca había perdido una llave. Su día empeoraba por segundos.
Tras media hora esperando al cerrajero y a que este le abriera la puerta. Entró en su piso. “Por fin” pensó mientras se desprendía de la chaqueta dejándola en el suelo y se tumbaba en el sofá a la vez que se quitaba los zapatos quedando así descalza sobre las frías losas. Hermione no quería saber nada del mundo exterior… había sido el peor viernes de todo el año…. Mejor dicho el peor día de su vida. Se acomodó un poco más en el sofá. Volvió a pensar en aquel muchacho y se arrepintió de no haberle preguntado su nombre. De repente una luz parpadeante la distrajo de sus pensamientos. Era el contestador telefónico y al parecer tenía varios mensajes de voz. Aunque no tenía muchas ganas de volver a contactar con el mundo, se levantó y se dedicó a escuchar los mensajes que eran tres. Primero… el primero.
Hermione escuchó una voz de lo más familiar que le gritaba con desesperación. Era su jefe.
-Señorita Granger debido a su comportamiento hoy en mi establecimiento no me deja otra opción que despedirla, se ha comportado usted de una forma que jamás podría tolerar en mis empleados, deberá pagar un importe por el material que ha destruido hoy en mi establecimiento, platos, tazones, tasas, numerosos servilleteros y una bandeja de porcelana antigua, aparte de los daños morales y a la clientela. Así que decidí que descontárselo de su paga y aun así me debería la mitad de los daños. Ya hablará de esto con mi abogado.-
La señal se cortó… su jefe le había dejado las cosas bien claras… pero que haría ahora sin trabajo… y sin trabajo como pagaría lo que le debía a su jefe.
De repente sonó un pitido que indicó que se reproduciría el segundo mensaje del contestador.
-Estimada señorita Granger, creo que ya es hora de que cumpla con nuestro contrato de alquiler y que nos pague este mes y los anteriores, hemos tenido mucha paciencia con ustedes pero si se retrasan más en el pago no me quedará más remedio que desalojarlos del piso. Le quedan dos días. La tarde del lunes llegaré con mi abogado-
Vamos… no… no podía ser… como iba a pagar los mese atrasados sin trabajo y sin la ayuda de Cedric, el también había vivido en el piso no era justo que ella lo pagase todo. Además también le debía a su jefe… el mundo se le venía encima. Y lo peor de todo es que ella jamás pediría dinero a nadie y mucho menos a sus padres. No podía meter en un compromiso a ninguno de sus amigos y decidió no volver a pedir dinero a sus padres cuando decidió independizarse de estos por completo. Era demasiado orgullosa como para volver a casa con la cabeza agachada y pidiendo dinero. “Eso jamás”. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el último mensaje del buzón de voz.
-Muy buenas, como veo que está ausente en estos instantes le dejo un mensaje con el día y la hora que la señorita Granger podrá venir a la reunión donde se le entregarán los bienes que ha recibido al ser incluida en el testamento de la señora Lena Granger.
Lena Granger… esa era su abuela… ¿Cómo que testamento? Acaso había muerto. ¿Por qué nadie le dijo nada? La castaña no puedo evitar sentirse mal, su propia abuela podría estar muerta en estos instante y nadie le había dicho nada ni siquiera había asistido a su entierro. Un sentimiento de culpa y dolor la recogió… ya no escuchaba las palabras del mensaje solo podía pensar en su abuela. Sin pensarlo dos veces cogió el teléfono y marcó el número de casa de su abuela. El teléfono emitió varios sonidos hasta que por fin, alguien contestó al teléfono. Pero… ¿sería su abuela?
-¡Abuela!- grito la voz de Hermione que hasta el momento no pronunciaba palabra alguna.
-mmm… No, lo siento creo que se ha equivocado- Sonó una voz de hombre.
-No, no puede ser- Replicó Hermione- Este es el teléfono de Lena Granger… ¿Quién es usted?- Dijo indignada.
-La señora Granger ya no vive aquí… se ha ido…-Esta voz se quebró y tomando aliento consiguió decir- Si era su abuela… lo siento mucho pero llama tarde.
-¿Por qué nadie me aviso?- Hermione que rompió a llorar.
-Se les notificó a todos los familiares la muerte de la señora… si no te dijeron nada no creo que les importase mucho, ni si quiera asistieron.
- ¿Quién es usted?-
-Eso no le importa-
-Sí que me importa, era mi abuela y usted está ahora contestando a su teléfono… ¿Quién es?-
-Ni le importaba su abuela ni le debería importar quien so yo-
-Por el amor de dios dígame su maldito nombre-
- Ronald, Ronald Weasley ¿y tú?-
- Es usted insoportable… ni si quiera le di permiso para tutearme… -
Hermione decidió colgar el teléfono.
**
Vaya chica más insoportable… pensaba Ron… ¿Quién se cree para venir a reclamarme a mí? Si no vino es su problema… y a ella que más le da que haga yo en casa de su abuela… si no se preocupó de ella en todos estos años.
Ron se había encargado de cuidar y hacer compañía a la anciana desde hacía más de dos años. Sin pedirle nada a cambio, ni si quiera lo esperaba a ahora que había muerto. Para él la anciana era como su abuela, su apoyo, alguien que estuvo con él cuando todos le daban la espalda, alguien que le creyó cuando todos dudaban.
Sin darle más vueltas a la llamada, subió por las escalera de la vieja casa y se dirigió hasta la habitación donde había permanecido todos los días cuando la anciana vivía. Era como su segunda casa… o mejor dicho la única… desde la muerte de la madre de Ron, este vivía con la anciana. Y ahora la vieja casa era su hogar ¿Qué haría ahora que ella no estaba? La echaba tanto de menos. Era una gran mujer.
Entró en la habitación, y se puso a colocar todas sus cosas dentro de una maleta. Comenzó a sacar la ropa de una cómoda y a doblarla detenidamente dentro de la maleta. También cogió un par de fotos de la mesita de noche, sus posters, su reloj… Cuando terminó cerró la maleta, la puso en el suelo y echó un último vistazo a lo que había sido su cuarto los pasados dos años.
Era amplia pero no muy grande. Nada más entrar, tenías enfrente un balcón del cual colgaban grandes cortinas a medida con sus enormes dimensiones. En uno de los lados, una cómoda llena de ropa, en una de las esquinas un enorme espejo de pie. Al otro lado de la habitación estaba su cama. La habitación tenía una enorme alfombra en el suelo colocada encima del viejo parqué, aunque se había desgastado por los años, la madera no había perdido su brillo pero sí que crujía un poco. Las paredes estaban empapeladas de un tono verde clarito y el borde blanco. La luz del crepúsculo iluminaba la habitación. Ron se acercó al balcón se asomó contemplado las vistas por última vez y tras esto. Cerró el balcón y la habitación. Bajó lento por las escaleras fijándose en cada detalle de la casa. Y después de un portazo se marchó. Ya era de noche.
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