"Divino pecado" [Harry&Hermione] (Mini-fic) TERMINADO

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"Divino pecado" [Harry&Hermione] (Mini-fic) TERMINADO

Notapor Mudblood » Vie Mar 20, 2009 2:45 pm

Hola a todos los lectores. He querido regresar por acá con un fic muy especial. Está dedicado a mi amiga y socia Andrómeda, en respuesta a su dedicatoria del 14 de febrero. Este es un fic de primavera, como se lo había prometido a ella, pero espero que les guste a todos por aquí.
No sé todavía si será un mini fic o qué extensión tendrá. Todo dependerá del tiempo y como se den las cosas. Por lo pronto acomódense en su asiento y díganme qué opinan ;)

Besos fríos,
MUDBLOOD



*Edición de última hora...*
1.- Es obvio que los personajes no me pertenecen a mí, sino a JK Rowling. Todo el mundo lo sabe.
2.- Quien me conoce sabe que gusto de hacer escenas HOT, así que este fic no será la excepción. ¿Algo más?
3.- Ah... siempre me ha gustado ilustrar mis fics. Como al parecer, ahora leo que "está prohibido", :shock: sólo quedará esta primera imagen que sirve de presentación a la historia. "Disculpen las molestias que esto pueda ocasionarles."





Más abstraída que nunca en los libros, Hermione Granger tenía días de no salir de la habitación que los Weasley le alquilaban. Luego del anuncio del compromiso de Harry y Ginny, en donde Molly se había desmayado de la impresión, la castaña se había refugiado en el escrutinio de esos gruesos tomos de magia, religión y sectas del mundo que había adquirido en el Callejón Diagon por una módica suma. Los libros siempre eran el pretexto idóneo para no asomar la nariz ni para comer siquiera. Dormía en el día, y por la noche estudiaba, bajando a buscar en la cocina algo de comer que ella misma preparaba. Después, no se le veía ni el polvo.

Ron comenzó a notar que el comportamiento de su amiga era algo extraño. No había disimulado en nada que la causa de su exilio había sido el evidente rompimiento del trío a causa de la futura boda de su hermana con su mejor amigo. En cierta forma, él también sentía nostalgia por los días de escuela en los que al lado de Harry y Hermione superó las situaciones más adversas, desde la realización de un simple examen, hasta una sangrienta batalla en la que arriesgaron su propia vida. De alguna manera había sentido que su hermana era una especie de intrusa desde el inicio de la relación que entabló con Harry, pero al igual que Hermione, tenía la esperanza de que no duraría mucho: conociendo bien a Ginny, ella no tenía nada que hacer al lado de Harry. No se dio cuenta de cómo tan repentinamente, anunciaban su compromiso ante familiares y amigos, haciendo suponer a Molly que muy pronto se convertiría en abuela.

Por fortuna las cosas no habían llegado tan lejos, y los planes de boda habían surgido de un interés verdadero por compartir la vida juntos, por irse a vivir a Italia en donde el Ministerio le ofrecía un puesto muy importante a Harry, y a donde no deseaba viajar solo. Todo parecía estar escrito en el destino de cada uno para que las cosas se dieran como llegaron a darse. Ahora ahí, de pie con el puño alzado, a un centímetro de la puerta de Hermione, Ron decidió retroceder. Tenía que comprender a su amiga, no era fácil aceptar que ya no volverían a verse en mucho tiempo, él mismo ya estaba extrañando a Harry antes de verlo partir. Todo era muy difícil, pero tenían que aceptarlo… si tan sólo pudieran compartir la pena juntos, si tan sólo ella tuviera la disposición de salir con él a tomar un helado, a despejarse la mente y dejar de darle vueltas al asunto… pero cómo iba a ser… si la testarudez de Hermione había alcanzado su punto máximo. ¡Lo que hay que ver! ¡Encerrarse a piedra y lodo en su habitación sin dar la cara! Ron volvió sobre sus pasos decidido a derribar la puerta a golpes si era necesario, pero el rostro demacrado de Hermione se lo impidió abriéndole la puerta en silencio, mirándolo con tristeza y avanzando luego hacia el interior del cuarto, dejándole libre el acceso.

-Te escuché respirar detrás de la puerta…- la joven se volvió a sentar frente a la mesa repleta de pergaminos y libros, pero ésta vez sólo fingía estar leyendo. Ron notó que necesitaba hablar con alguien.
-Entonces… ¿por qué no me abriste…?
-Yo creí que era…- el silencio abrupto que cortó su voz hizo que Ron desfrunciera el ceño.
-¿Harry…?-Los ojos de Hermione no tenían más llanto. Unas profundas ojeras surcaban su mirada ámbar, tan brillante y limpia semanas atrás. Parecía haber envejecido veinte años en tan poco tiempo, pero por respeto Ron no quiso hablar de lo obvio. La nula respuesta incomodó al pelirrojo, que comenzó a curiosear por la habitación, descubriendo una carta que había aún sin abrir en el quicio de la ventana.-…te ha llegado correspondencia.
-Sí.- contestó ella sin mostrar emoción alguna.-Todavía no he querido abrir el sobre.
-¿Laurence of Canterbury College? ¿Qué es esto, Hermione?
-Dame eso…- la joven se levantó de su asiento y le arrebató el sobre a su amigo.- Estoy pensando en irme a estudiar lejos… he presentado mi carta de motivos y sólo necesitaba esta respuesta.

Semejante revelación dejó a Ron con el corazón hecho pedazos. No sólo era Harry quien se iba a vivir a otro país para formar una familia con su hermana, sino que también Hermione estaba planeando irse muy lejos, dejándolo huérfano de amigos, y más solitario que nunca. No quiso reclamar nada. Se abrió paso ante la castaña y se marchó cerrando de un portazo. Era una pena que Ron no entendiera los planes que tenía su mejor amiga. Mirando el sitio por donde el pelirrojo había partido hecho una furia, Hermione miró el sobre y lo abrazó contra su pecho. Apretó la mandíbula resistiéndose a leer su propio futuro y cerró los ojos con fuerza mientras por fin se decidía a romper el sello para conocer el contenido: su nombre apareció junto a una palabra que sería definitiva en su vida: Aceptada.




La hora de la comida le pareció a Ron muy pesada. Desde la mañana no había podido dejar de pensar en la carta que había recibido su amiga, en donde seguramente le habían dicho que tenía el puntaje más alto, y que estarían muy gustosos de recibir una mente tan brillante como la suya en… ¿cómo se llamaba ese colegio…?

-Ron… ¡Ron! ¡Despierta!- el chico despertó de su distracción y observó a Harry al otro lado de la mesa, estirándole la mano- Te he dicho que me pases la pimienta…- Ron obedeció acercándole el pequeño frasco y Harry lo miró de reojo mientras condimentaba su plato.- Estás muy raro, amigo… ¿qué te está pasando? ¿Es por Hermione?- la pregunta dio en el clavo, así que Ron no pudo más que asentir.
-No veo por qué te preocupas, si no es raro verla clavada en los libros, como si el mundo exterior no existiera… déjala, ya saldrá de nuevo y nos contará todo lo que ha leído.-La voz despreocupada de Ginny terminó por irritar a su hermano, que arremetió contra ella inesperadamente.
-¡Tú cállate y no opines!- los señores Weasley dejaron de usar sus cubiertos, lo mismo que Harry. Todos miraron a Ron, esperando que se tratara de una broma, pero el chico estaba tan rojo como la salsa de tomate que cubría su lasaña, mirándolos a todos con los ojos llorosos y los puños apretados. En un movimiento rápido se quitó la servilleta que acostumbraba ponerse en el cuello y salió a toda prisa hacia los jardines de La Madriguera, dejando a todos atónitos y sin apetito.
-Iré a hablar con él.- dijo Harry limpiándose la boca y poniéndose de pie. Ginny lo detuvo, cogiéndolo por la muñeca.
-Deja que se le pase… no es la primera vez que es grosero conmigo…
-Ginny tiene razón, hijo-intervino Molly-a Ron le afecta el encierro de Hermione tanto como a todos nosotros… pero debido a que esa parte de la casa es suya porque se la alquilamos, no podemos meternos en su vida.
-Siéntate ya, obedece a mamá.- Harry desistió de su idea de ir corriendo detrás de su amigo y volvió a sentarse.
-Es que me preocupa…lo vi demasiado irritado… como si supiera algo que nosotros no sabemos. Yo lo conozco.
-Créeme que yo lo conozco más que tú, mi amor. Lo que le pasa es que aún sigue enamorado de ella…- sin poder evitarlo, Harry tosió mientras bebía de su jugo. Casi se ahoga de no ser por la palmada fuerte y certera de su futuro suegro sobre su espalda.
-¿Cómo dices? Que Ron, ¿qué?
-Debe estar sintiendo una especie de nostalgia por el tiempo en que fueron novios. Y más ahora que vamos a casarnos, debe estar intentando volver a conquistarla…
-Si es así, lo más seguro es que ella lo rechazó…

La opinión de Arthur vino acompañada por una significativa mirada hacia Harry, que se ruborizó al instante. Casi había olvidado lo incómodo que se había sentido al ver que sus mejores amigos se convertían en novios. No tuvo otra alternativa que decidirse a fijar su mirada en Ginny y hacer lo posible por no ser el último en conseguir pareja. Bien mirado, sería finalmente el primero de los tres en contraer matrimonio, y eso lo hinchaba de orgullo. Pero ahora no sabía por qué la simple idea de volver a ver los labios unidos de sus amigos lo hizo sentirse incómodo, nervioso y hasta molesto. No podía concebir la idea de ver que Hermione besara a otro hombre.

Sus propios pensamientos asustaron a Harry, así que sin decir más, salió de la casa en busca de su mejor amigo. Tomó su escoba y surcó el cielo tratando de localizar en algún sitio la cabeza del pelirrojo, misma que gracias a su color tan peculiar, alcanzó a ver apenas ingresando a las Tres Escobas. Sin pensarlo más bajó rápidamente y aparcó su vehículo. Ron lo miró con sorpresa al ver que había llegado justo detrás de él.

-¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar planeando una boda?- Madame Rosmerta los miró a discreción y les envió un mesero que tomó la orden de Harry.
-Tráenos dos cervezas, por favor.- sin pedir permiso tomó asiento justo en frente de Ronald.- Ahora sí me vas a decir qué te pasa… porque no es normal que grites a Ginny de esa manera.- Ron apretó la boca, dudoso en confiar a Harry lo que había descubierto. Después de todo él ya tenía decidido su futuro y no necesitaba una mala noticia.
-Tal vez para ti no sea una mala noticia…- dijo al fin.- pero Hermione se va.
-¿Se va? ¿Cómo que se va? ¿Adónde?- la orden de cervezas llegó en el acto y Ron aprovechó para beber un largo trago a su tarro frío.
-Se va a estudiar lejos… no sé si sepas dónde queda el colegio… Lawrenz of… Canterville…
-¿Laurence of Canterbury?
-¡Ese!
-No tengo ni idea…
-¿Entonces cómo sabes el nombre?
-Es el nombre de un santo famoso de Inglaterra… no tiene nada de raro.
-¿Un santo dices? Hoy subí a ver a Hermione y casualmente acababa de recibir una carta…dijo que había hecho un examen de admisión, o algo así, y que esa era la respuesta que estaba esperando.
-¿Y la aceptaron?
-No lo sé, todavía estaba cerrado.- Harry miró a la nada por unos segundos.
-La respuesta debe ser sí… ¡no creo que alguna Universidad en toda Inglaterra se atreva a rechazar a Hermione Granger!- y bebió de su cerveza.
-¿Sonríes? ¡Pero claro! ¡Si yo también me alegro! ¡Aunque como tú ya te vas a casar y no te vas a quedar como un perro, no entiendes nada!- los gritos de Ron hicieron que la dueña de la taberna los mirara con desagrado, así que tuvo que calmarse para no ser considerado como desordenado y resultar expulsado del lugar.
-Dime una cosa, Ron… tú todavía… ¿amas a Hermione?
-No te confundas, Harry. No estoy haciendo un berrinche de enamorado. Es sólo que nunca en la vida me he sentido tan solo como ahora me siento…primero te vas tú… y ahora se va ella… ¿has tratado de entender un poco lo difícil que es para quien se queda?

Harry lo miró reflexivo. Era cierto: no había pensado en los otros, preocupado por resolver su propia vida, por planear un matrimonio tranquilo, con economía holgada, con muchos niños retozando a su alrededor y diciéndole papá, viajando por todo el mundo al lado de su esposa Ginny, una mujer hermosa, presumible. Había llegado a sentir que por ser Harry Potter, el mago que finalmente destruyó al Señor Tenebroso, lo merecía todo. No se había detenido a pensar en el daño que les había hecho a los suyos:

Hermione dejó caer la charola con las viandas cuando supo el motivo de la misteriosa fiesta. “Ginnevra y yo vamos a casarnos”, fue la frase que provocó el estruendo de los platos rompiéndose en el piso. Como en cámara lenta su mirada se había encontrado con la de ella, y la había esquivado sin sentirlo. Ron se había quedado mudo y Molly se había desmayado. La única que parecía compartir sus triunfos era su prometida, radiante con una sonrisa de oreja a oreja y sintiéndose feliz de ser la elegida. En su momento tachó a sus amigos de ser un par de egoístas, no había caído en la cuenta de que él también los extrañaría, no lo supo hasta ese momento en que se enteraba de que el río dividiría su cauce en tres, y que la única forma de hallarse otra vez, sería después de muchos años en la desembocadura del mar. Para entonces no serían los mismos… de hecho ahora, ya no eran los mismos.

-Perdóname, cuñado, yo…
-¡No me digas cuñado! ¡¡Soy tu amigo, carajo!! ¡¡Siempre has sido mi mejor amigo!!- previniendo la furia de Madame Rosmerta, Ron depositó unas monedas sobre la mesa y salió caminando con paso apurado. Harry no supo qué hacer. Se asustaba del cambio que estaba experimentando en su persona, supo cuán significativa puede ser una palabra. Nombrarlo por un parentesco legal que aún no tenían, en lugar de llamarlo por su nombre, como siempre, había terminado de enfadar a un amigo dolido, sensible, alguien que siempre había sido el tercero en la lista, pero que nunca le había importado. Ron mantuvo su bajo perfil admirando los triunfos de Harry y Hermione por igual, disfrutándolos como si fueran propios, y ahora que los dos se iban, se quedaría como una bicicleta sin ruedas, o como una libreta sin hojas. Ya lo había entendido… pero no sabía cómo remediarlo…





Ron regresó a su casa con la plena convicción de enfrentar a Hermione, no dejarla ir, hacerla desistir por todos los medios de su loca idea de abandonar la ciudad. Esa escuelita con nombre de santo le daba muy mala espina. De una patada derrumbó la frágil puerta de madera esperando encontrar ahí a su amiga, como siempre, perdida en los libros, o probablemente durmiendo por la fatiga que provoca el estudio de cosas profundas… pero una habitación desierta le dio la bienvenida a tan efusiva entrada. Ron se quedó con las ganas de tomarla de la mano y sacarla a rastras de ahí, despejarle la modorra con una cubeta de agua en la cabeza y hacerle cosquillas. La cosa no era tan simple como eso. Sobre la mesita de noche encontró un par de cartas. La primera estaba dirigida a sus padres, los doctores Granger. La segunda estaba rotulada con el nombre de la familia Weasley.

Con las manos temblorosas despegó con cuidado la pestaña que sellaba el sobre. Podía imaginarla en otro tiempo pidiéndole a Crookshans sacar la lengua para humedecer el pegamento. Ahora seguramente su amarga saliva había sido la causante de que la hoja contenida adentro se negara a salir fácilmente. Cuando al fin pudo extraerla, leyó de corrido la cansada caligrafía de su amiga. No le importaba leer las incontables líneas donde agradecía a sus padres la hospitalidad y el apoyo. No quería saber nada sobre el contrato de arrendamiento ni los saludos afectuosos a los gemelos. Sus ojos se detuvieron en un párrafo que le congeló la garganta.

“Ron, querido amigo. Lamento por último informarte mis planes. Hubiese querido despedirme de ti, pero no habría resistido. Me aceptaron en el Saint Laurence College, y estoy muy contenta. Sólo quería que supieras que no es un colegio cualquiera, es un convento... he decidido convertirme en monja…”

CONTINUARÁ...
Última edición por * Luna Lovegood * el Vie Nov 04, 2011 10:27 am, editado 9 veces en total
Razón: Para adaptar el título a las reglas del foro.
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Re: DIVINO PECADO Harry & Hermione

Notapor ^^AnDRoMeDa^^™ » Vie Mar 20, 2009 2:59 pm

A LA MIEERRRR!!!! :D

Qué bueno está esto, amiga!!!!

Gracias por dedicarmelo, realmente es un relato muy interesante y atractivo. Hermione convertida en monja!! Sí que le afectó el compromiso de Harry, eh?? Ya quiero saber lo que sucederá, a juzgar x el título se viene buenísimo!!

Gracias de nuevo, Mud y sigue adelante, no te demores que me muero de las ansias!

Besitos!
.*. MIEMBRO APHH / C.D.L.O.E / Fan nº 1 Fics de Ce** - 'Mione Granger - Mudblood.*.





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Re: DIVINO PECADO Harry & Hermione

Notapor Bloom. » Vie Mar 20, 2009 3:47 pm

herms monjaa??? :shock:
wow ese si que es un gran paso!
jajaja.
continualo....esta interesante

nueva lectora mudblood! ^^
estare aqui presente en cuanto alla una actualizacion!
jajaja n.n


besos!
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Re: DIVINO PECADO Harry & Hermione

Notapor -LittleDhampir- » Vie Mar 20, 2009 5:21 pm

:shock: MONJA?!
:o esto no me lo esperaba...u.u
8) esto se pone interesante.... :lol:
Nueva lectora!XD
espero puedas continuarlo pronto.:)

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Re: DIVINO PECADO Harry & Hermione

Notapor harryyhermione4ever » Vie Mar 20, 2009 5:34 pm

O_O
hermione monja O_O
si que ha tomado una dificil decicion
me encanta el titulo,
nueva lectora
de verdad estoy sorprendida
por favor actualiza pronto

saludos Judith

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Re: DIVINO PECADO Harry & Hermione

Notapor Nadia_Granger » Vie Mar 20, 2009 6:57 pm

Me gusta...

dale continua asi..

otro dia te dejo un post mas largo.

mi amor me esta apurando pàra salir.

xau
[size=150]>*>*Terminando Hogwarts*<*<



http://harrypotter.lsf.com.ar/terminando-hogwarts-t45685.html

Xau Besos!!!

Nadia Granger

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Re: DIVINO PECADO Harry & Hermione

Notapor ale_hyh » Vie Mar 20, 2009 9:43 pm

Hola Mud...me encanto tu primer capi...
monja??? no lo puedo creer...no veo a
Hermione de monja...no,Harry tiene que
hacer algo pero...hombres, siempre se
ven las cosas cuando ya esta todo perdido,
jajaja hay no...bueno esperando que te
encuentres muy bien, y esperando que
puedas continuar pronto me retiro adios
And it's hurts to want everithing and nathing at the same time

Intento vivir el presente al máximo,sin olvidar el pasado,
ni dificultar la llegada del futuro


Goodbye to you,googbye to everything Ithought I knew you were the one I love
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Re: DIVINO PECADO Harry & Hermione

Notapor Mrs. Crosszeria » Vie Mar 20, 2009 10:03 pm

O.o

*muere infartada*

*revive*

bueno mud, primero que nada debo decir el enorme gusto que siento al ver esta
historia por estos lugares, una historia sin duda diferente y muy interesante
me e quedado o.O

…he decidido convertirme en monja…”


OMG!!!! no creia lo que leia, hermione monja?
interesante el hecho, sin duda el fic estara genialoso como todo lo que escribes
aqui me tendras pendiente de la historia por supuesto :D
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Re: "DIVINO PECADO" Harry & Hermione

Notapor Mudblood » Vie Mar 20, 2009 10:24 pm

Gracias, gracias a todos los nuevos lectores, da gusto que se interesen por la historia. Trataré de no defraudarlos ;)
Y por supuesto, gracias de nuevo, Andro, por leer mi historia. Espero que me traigas buena suerte como en La Guerra y el Espejo, recuerdas?

Bueno, sin más, me despido. Pronto subiré el próximo capi.
¡Sigan visitando!

Frialdad sin maldad,
MUDBLOOD




(jejeje... esa es nueva :P)
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Re: "DIVINO PECADO" Harry & Hermione

Notapor Eric Forman. » Vie Mar 20, 2009 11:26 pm

wow!
esta genial!!
me encanto!!
hermione monja es wooo
muy extraño
pero la idea esta bárbara
suerte! (:

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performing of any kind. Experience anything you can in life.”
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Re: "DIVINO PECADO" Harry & Hermione

Notapor interestelar_fob** » Dom Mar 22, 2009 12:59 am

NUEVA LECTORA!!

WOW... es un espectacular comienzo... no puedo creerlo... me has atrapado, espero que pronto haya una actualización :D ... ¿cómo que Hermione se va a convertir en monja? :shock: :shock: :shock:

suerte... y estaré al pendiente de una actualización

ciao

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Re: "DIVINO PECADO" Harry & Hermione

Notapor Halu » Dom Mar 22, 2009 1:59 am

Me encanto
wow wow wow!
Hermione ¿Monja?
Esta super interesante
Continualo pronto
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Re: "DIVINO PECADO" Harry & Hermione

Notapor are886 » Dom Mar 22, 2009 10:15 am

my buen comienzo, espero con ansias la continuacion.......solo espero q eso de q hermione va ser monj sea temporal.........saludos!!!!!!!!!!
~ALY~
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Re: "DIVINO PECADO" Harry & Hermione

Notapor Mudblood » Dom Mar 22, 2009 2:25 pm

¡Hola a todos! Estoy muy contenta de ver que hay caras nuevas, así como otras que ya nos conocíamos de antes, leyendo esta nueva historia. ¡Qué bueno que les ha llamado la atención la idea de que Hermione se convierta en monja!
Espero sus posts, por favor no dejen de hacerme saber su opinión.

¿Qué tal, Andro? ¿Te está gustando? Espero que así sea...no te despegues.

Les dejo miles de besos fríos, su amiga.
MUDBLOOD


CAPÍTULO PRIMERO
"El rompimiento"


Recorrer el trayecto en tren hacia el sur, en donde tomaría el barco que la llevaría a Burdeos, causó estragos en la voluntad de Hermione, que no pocas veces se sintió tentada a abandonar el viaje y regresar corriendo a buscar a Harry y confesarle el secreto que su corazón guardaba. En cada escala que hacía el tren, miraba por la ventanilla imaginando que vería a sus dos amigos llegar en su escoba, sonrientes y unidos como en los viejos tiempos, intentando convencerla de olvidarse de tonterías y regresar a casa… pero eso no era posible. Todos deberían estar ocupados en asuntos más urgentes, como la elección de la vajilla en la que se serviría el banquete de bodas.

El frío se le colaba hasta los huesos, sintiendo cómo la brisa marina que antes disfrutara tanto, le besaba la piel con su lengua helada. Tomó su escaso equipaje y abordó el bote. A pesar de estar cubierta por un delgado suéter de lino, y tener un lugar reservado en el interior, decidió quedarse en cubierta, y mirar a lo lejos cómo la línea de tierra que era su patria se iba perdiendo en el horizonte. Atrás quedaban todos los recuerdos de Hogwarts, su escuela de magia. Necesitaba alejarse absolutamente de todo, tenía ganas de ser una persona distinta, de empezar una vida de nuevo. No importaba si para ello tenía que renunciar para siempre a su condición de bruja… y a su condición de mujer.






- ¿Hermione, qué?
- Léelo tú mismo, Harry…

Una mueca de sonrisa se dibujó en el rostro del recién informado. No podía ser verdad, debería tratarse de una broma. Seguramente todo ese cuento sobre convertirse al cristianismo era algo inventado por ella para llamar la atención. “Todos actuamos de manera distinta ante las despedidas”, pensó Harry. Mientras leía la carta dirigida a los Weasley, buscó inconscientemente encontrar su nombre escrito en ese trozo de papel, pero nada. Unas cuantas líneas estaban dedicadas a dejar saludos a los gemelos y a aclarar los términos del contrato que Arthur había aceptado firmar para arrendarle la pieza. Ella enviaría dinero en cuanto tuviera un ingreso para acabar de saldar la deuda del último mes. Harry volteó la hoja, esperando que al reverso apareciera una nota oculta, inclusive hurgó dentro del sobre, esperando encontrar un pedazo de papel adicional. Nada.

- ¿Eso es todo? ¿No dijo nada más?- Ron negó con la cabeza. Harry no sabía qué cara poner ante lo absurdo de la noticia. No pudo más que sonreír fingidamente y dejar la carta en la mesa.- No puede ser cierto… ¿tú le crees?
- Ya no sé qué creer y qué no, Harry. Lo cierto es que se llevó todas sus cosas. Sólo dejó unos cuantos libros y algunos objetos de uso personal. Se ha llevado una maleta con todo lo demás, en realidad no tenía mucho.
- ¿Han hablado con los doctores Granger? ¿Saben algo de ella?
- Hermione les dejó también una carta. Mi padre fue esta mañana a entregarla personalmente.
- Eso quiere decir que ni siquiera ellos estaban enterados…
- Me preocupa mucho, Harry. Siento que ha tomado una decisión muy precipitada. Simplemente no creo que la vida monástica sea para ella…- Harry lo miró detenidamente y se atrevió a preguntar algo cuya respuesta no estaba preparado para escuchar.
- ¿Por qué lo dices?- el rostro de su mejor amigo adquirió un leve tono rosado.
- Recuerda que fuimos novios…ahí descubrí que ella no tiene vocación para ser monja, ella es muy…muy… ¿cómo decirlo?... ella es…intensa…-un vuelco en el vientre de Harry trajo a su mente escenas nunca antes imaginadas. Pudo ver a una Hermione jadeante, sudorosa…
- Eh…qué…ehm… bueno, bueno…- sin disimulo aflojó su corbata.- Ese no es el punto, hay que encontrar a Hermione, debe darnos una explicación.- su amigo lo miró con desconfianza.
- ¿Estás seguro de lo que estás diciendo?
- Claro. Hoy tengo junta en el Ministerio, no tendré tiempo para nada, pero tú podrías hacerte cargo de averiguar dónde queda el Saint Laurence para al menos saber dónde escribirle.
- ¿Escribirle?- rebatió Ron con escepticismo.
- ¡Sí! Escribirle… ¿qué tiene de malo?- el pelirrojo tomó uno de los libros y lo puso frente a la nariz de Harry.
- ¿Sabes lo que es esto? He estado revisando lo que Hermione estuvo leyendo durante semanas, podría asegurarte que devoró una y otra vez todo el contenido de esta información. Yo no sé qué idea tengas tú de lo que es un convento, pero cuando tengas tiempo, te sugiero que lo leas. Te enterarás de que no solamente hay que escribirle, sino que es urgente que vayamos a buscarla.- Harry tomó el libro y miró a su amigo salir de la habitación. No entendía por qué siempre reaccionaba así cuando se trataba de Hermione. ¿En verdad seguiría enamorado de ella como aseguraba Ginny? Se sintió atrapado en medio de un dilema: no podía permitir que Ronald fuera solo a buscar a su amiga, pero él tenía una boda en puerta, y no podía dejarla de lado.






El convento de Saint Laurence de Canterbury recibió a Hermione con su imponente fachada cubriéndole el sol que le daba en plena cara. Parecía imposible pensar que dentro de ese lugar habitaban las monjas con extremas limitaciones, entregadas a una vida de sacrificio y ayuda al prójimo. La primera vez que leyó sobre los lugares de recogimiento espiritual como los monasterios y los conventos, quedó fascinada por la paz que prometían brindar al alma. Una vida entregada a las oraciones, que eran una especie de versos mágicos ideados para establecer un contacto con la divinidad; una vida dedicada al servicio comunitario, curando enfermos, enseñando a los niños pobres y atendiendo a los ancianos; y lo mejor de todo: el estudio a profundidad de nuevas materias, todo el tiempo del mundo para aprender nuevas cosas, por si fuera poco, en el lugar que poseía la más grande y variada biblioteca de Francia. Todo ello había ayudado a Hermione a tomar una decisión que se antojaba definitiva: enviar una carta de motivos solicitando ser admitida en esa congregación. Ahora su sueño estaba ahí, detrás de esa puerta de madera finamente tallada.

- Aquí el día comienza a las cinco de la mañana. Vamos a misa, rezamos el rosario, luego puedes estudiar en tu celda hasta las dos, que es la hora del almuerzo… por la tarde tenemos clase de francés…

Hermione escuchaba las instrucciones de la monja que salió a recibirla y que en ese momento se dedicaba a guiarle un recorrido por las instalaciones de la inmensa construcción. El edificio parecía muy antiguo, sin embargo se mantenía en perfectas condiciones. Los amplios jardines repletos de hortensias azules, blancas, rosadas y violetas, hacían menos evidente la tristeza y la frialdad que reflejaban los pesados muros.

- ¿Tienes alguna duda?- preguntó la joven monja.
- ¿Dónde compro mi…uniforme?- ella la miró con un gesto de extrañeza pero al instante entendió a lo que se refería y le contestó con una sonrisa.
- ¡Ah! Te refieres al hábito. Este no se compra, tienes derecho a un par de ellos para usar durante todo el año. Si se aja o se maltrata, hay un taller de costura. Aquí no se desperdicia nada.- caminando por un largo y oscuro pasillo, la monja se detuvo frente a una estrecha puerta de madera. –Aquí es donde dormirás. En el roperito del fondo encontrarás tus hábitos. Mi celda es la de al lado, seremos vecinas. Búscame cuando necesites algo…

Hermione sintió el cansancio por vez primera. Deseaba tumbarse en la cama y dormir a pierna suelta, pero sólo sentarse en la orilla, le dio cuenta de que estaba dura como una piedra. Las monjas no tenían colchones ni comodidad ninguna. Sólo una almohada, sábanas y una manta estaban disponibles para procurar conciliar el sueño. Por curiosidad se asomó a la única ventana redonda con que la habitación contaba, y pudo ver las hortensias en los jardines mirándola desde allá abajo. Estaban tan lindas, tan bien cuidadas… delicadas y protegidas, pero destinadas a vivir decorando un sitio que tarde o temprano las haría marchitar…





En su oficina del Ministerio Harry se quedó momentáneamente dormido. Una junta como esa, en donde libraba elegantes batallas con sus compañeros de equipo, entre los cuales no faltaban los envidiosos que intentaban frecuentemente ponerle trampas a su intelecto, dejaba a Harry con ganas de mandar todo al diablo y dedicarse a otra cosa totalmente distinta.

Nadie conocía su gusto por la escritura, esa válvula de escape que le hacía olvidarse del tedio que empezaba a invadir su realidad. Siempre que tenía un momento, extraía del bolsillo interno del saco una pequeña libreta que llenaba con apuntes que algún día le servirían para escribir una historia. Venían a su mente ideas inconclusas que algún día amarraría en un todo completo, lo único que le hacía falta era tiempo y quietud para poder sentarse frente a una máquina de escribir y amalgamar esas ideas sueltas que no dejaban de aparecer a cada momento.

Ese día había sido particularmente agotador, así que llegó a su oficina y cerró la puerta con llave. No tenía ganas de ver a nadie, ni siquiera a Ginny, que a veces irrumpía en su descanso y se ofrecía a darle masaje en la espalda. Esta vez se sentía fatigado mentalmente, sin el más mínimo deseo de escribir nada en su libreta. Colocó la mano sobre su frente y dormitó.

Como una oleada de calor, el sueño invadió su mente con la imagen de una espalda femenina desnuda. Harry podía sentir su suavidad con sólo mirarla. Un destello de luna iluminaba la humedad de esa piel, jugando con las sombras que formaba su anatomía al moverse lentamente. Parecía una sirena peinando su cabellera, pero no se alcanzaba a ver más allá de su espalda. Bien podría hallarse sobre una roca posando su cola pisciforme chapoteando sobre el agua clara, o bien tener un rostro cualquiera que armonizara con esa piel que tanto incitaba a tocarla, pero esa imagen era desconocida, todo lo visible era esa espalda de trazo perfecto y el movimiento de sus omóplatos mientras arreglaba sus cabellos. De pronto sintió cómo el agua lo inundaba todo, cómo el nivel iba subiendo lenta y peligrosamente mientras se iba haciendo más nítido el sollozo de la joven… “No me dejes, Harry…sin ti voy a ahogarme…”

El descanso de su cuerpo se vio interrumpido por esa voz que le sonó tan conocida. No podía ser que su propia mente le jugara tan sucio. Tan repentino sueño le puso de malas, se sentía incómodo, irritable. No quería volver a la sala de juntas y enfrentarse de nuevo con sus colegas. La breve siesta lo había dejado sin fuerzas, como si hubiera nadado kilómetros y kilómetros sin descanso. “¡Maldita sea!” murmuró, y trató de estirar el cuello para ver si obligaba al cuerpo a sentirse dispuesto a cruzar la puerta y demostrar quién tenía la razón. Casi podía imaginar a todas esas personas sentadas alrededor de la mesa, mirándolo con ojos perspicaces, riendo en sus adentros, y con las uñas y dientes perfectamente afilados. Una especie de escalofrío recorrió su espalda y retrocedió. Ya tendría tiempo para disculparse. Por ahora no deseaba poner buena cara y discutir necedades, así que se concentró fuertemente para Aparecerse en su casa.

El cambio de temperatura del Ministerio a la Mansión Black fue significativo. El ambiente en ese vestíbulo era fresco y confortable. Por primera vez agradeció la soledad que sentía estando en ese lugar dejándose caer pesadamente sobre el sofá. Al momento cayó del bolsillo de su gabardina el libro que le había dado Ron, un pequeño tomo que resumía lo que Hermione había leído en una enciclopedia completa. Lo miró en el suelo y lo tomó todavía con inseguridad. No tenía ganas de saber qué tipo de lugar había escogido Hermione para rehacer su vida, su futuro no le interesaba. Si había tomado una decisión, debería respetársela, así como ella no se había opuesto a su unión con Ginnevra. Miró largamente la pasta del libro sin atreverse a abrirlo. Parecía como si con ello pudiera adivinar el contenido del mismo, mirar a su mejor amiga enfundada en un elegante uniforme de un lejano colegio europeo, sonriendo en compañía de nuevos mejores amigos, asediada por los hombres y envidiada por las mujeres. La imaginaba haciendo una vida nueva, conociendo a un galán apuesto y fuerte como en su tiempo fue Viktor Krum. No entendía por qué Ron siempre era tan exagerado. ¿Qué explicación podía contener ese libro para darle tanta importancia?

Harry terminó por dejar el libro en la mesa de centro. Quería dormirse de nuevo. Algo muy dentro le hacía desear volver a mirar esa espalda desnuda, y descifrar el sollozo y la identidad de esa sirena que suplicaba estar a su lado. Cerró los ojos y trató de recrear la imagen, buscó acomodar la postura varias veces para no estar incómodo, se quitó los zapatos, se estiró en todo lo ancho del sofá y no pudo conciliar el sueño. Resignado a quedarse despierto, finalmente se acordó de aquella tarde…

- ¡Boo!- Harry alivianó el peso de sus pasos y trató de asustar a Hermione, que no se dio por aludida.
- Ya sabía que eras tú…- dijo sin perder la concentración en su papeleo. Harry acercó una silla y se sentó a su lado con ese aire despreocupado y jovial con que se le veía desde que su presencia en casa de los Weasley era más constante. Era evidente que se sentía más a gusto y acompañado con la familia de los pelirrojos que en su propia Mansión fría y solitaria.
- ¿Qué estás haciendo?- preguntó acercándose a los pergaminos.
- Reviso unas propuestas de trabajo. Todavía no he decidido qué voy a hacer con mi vida después de haberme salido de casa.
- ¿Extrañas a tus padres?
- A decir verdad, no. Ya era hora de que me independizara, y eso no significa que haya dejado de amarlos, ¿no crees?
- Estoy totalmente de acuerdo, aunque… ¿no te parece que venirte a vivir con los Weasley no es precisamente volverte independiente?- Hermione lo miró unos segundos y después contestó arqueando una ceja.
- Tú también te pasas todos los días aquí después del trabajo, desayunas, comes y cenas en esta casa.- Harry sonrió ampliamente tomándola con cariño de la barbilla.
- No es lo mismo, señorita Granger. Yo he vivido solo toda mi vida. ¡Lo que necesito es compañía!- Hermione midió esas palabras y después de dudarlo un poco, prosiguió mirando sus papeles.
- Bueno, y eso que hace más de un año que tú y Ginny terminaron. Me alegra que hayan podido olvidar los conflictos y volver a ser tan amigos como antes, ¿no crees?- Harry permaneció mirando a la nada con la misma sonrisa imborrable. En efecto se le veía contento, tanto, que daban ganas de abrazarlo para adquirir por contagio esa felicidad que parecía embargarlo.
- Déjame echar un vistazo, a ver, ¿qué tienes? ¡Ah! ¡Una propuesta para el Saint Mungo! ¿Te gusta la enfermería?- Hermione se alegró de que no quisiera hablar más de Ginny. Que prefiriera ayudarla a planear su futuro era algo mucho mejor.
- Sí, ese puesto me tiene muy tentada a aceptarlo.
- ¿Qué más hay por aquí?... Profesora en Hogwarts… ¡Uy, y no es cualquier sueldo!
- También me estaba inclinando por ese, pero mira…me están invitando a inscribirme en la Academia de Aurores
- ¡Wow! ¡Esto sí que es interesante! Si yo fuera tú, no lo pensaría dos veces…
- Me gusta mucho la idea, aunque… no sé si podría llegar a ser tan buena como tú en eso…- la mirada que acompañó a sus palabras dejó sin aliento a Harry. Nunca había tenido a su amiga sentada a esa distancia, mirándolo con las pupilas tan grandes que parecían invitarlo a tirarse un clavado en un pozo sin fondo.
- Ehm… bueno, si se te ha enviado la invitación es porque cubres bien el perfil…
- ¿Tú crees?- esa mirada tan extraña seguía clavada en él poniéndolo inexplicablemente nervioso. Harry no contestó de inmediato. Temía decir algo incorrecto, es más, no sabía cuál era la respuesta que Hermione quería oír de sus labios, si es que era una respuesta lo que en verdad esperaba de ellos. Pasó saliva.
- Hermione, yo…- Notó cómo su mejor amiga desviaba su mirada hacia su boca y entreabría la suya acercándose temblorosa mientras cerraba los ojos. No necesitaba ser muy listo para adivinar lo que seguía.
- ¡Hermione!- Harry se levantó bruscamente de su asiento y retrocedió a tiempo…-Perdóname, yo…- cuando la castaña abrió los ojos se encontró con su amigo de pie, poniendo distancia entre ambos. Se sintió abochornada, y bajó la vista buscando encontrar la respuesta entre todo el universo de papeles que tenía frente a sí.- Hermione, no me mal interpretes…- dijo Harry volviendo a sentarse muy cerca de ella.- Perdóname.- insistió buscando sus ojos.
- No te preocupes, Harry… fue… no sé qué me pasó. No me mal entiendas tú a mí…- su rostro ruborizado fue cubierto estratégicamente con su cabello, y sus manos fingían ordenar los papeles ocupadas en hacer algo para no hacer más evidente el ridículo que acababa de hacer.
- Hermione, escucha. Tengo que decirte un secreto.- la joven buscó serenarse y finalmente tomó valor para tomar aire y volver a mirarlo a los ojos.- ¿Puedo confiar en ti?- ella asintió resignada. Harry buscó la forma de aliviar la situación aclarándole a su amiga el motivo de su rechazo.
- Ginny y yo… reanudamos lo nuestro hace cinco meses. No habíamos querido decirle a nadie por miedo a que las cosas no resultaran de nuevo… pero estamos muy bien… ¿Ahora me entiendes?- Un pinchazo en el corazón hizo que la sangre se detuviera en las venas de Hermione.-¿Prometerías…no decirle a nadie?- Las lágrimas se agolparon bajo sus ojos, pero ella controló su salida con una hipócrita sonrisa.
- No te preocupes, Harry. Tu secreto está a salvo conmigo.- Harry la miró en silencio sintiéndose indigno al momento de querer usarla como depositaria de un secreto. Ya no podía pretender que las cosas no habían cambiado entre ellos. Su amistad se había roto en ese preciso instante. Ya no podía seguir ocultando su relación con Ginnevra. En una semana debería anunciar que ya sostenían charlas sobre una boda.


CONTINUARÁ…
Última edición por Mudblood el Lun Mar 23, 2009 11:12 am, editado 8 veces en total
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Re: "DIVINO PECADO" Harry & Hermione

Notapor Eric Forman. » Dom Mar 22, 2009 2:31 pm

primera!!
jaja lo siento pero tenia que hacerlo
ahora leo y edito (:

editado : ahhhhhhh!!!
aun no puedo creer que herms es monja! monja!
xDDDDDDDD estoy igual que harry, anonadada
xDDDDDDDD
sigue escribiendo pronto!
el cap esta genial!
Última edición por Eric Forman. el Dom Mar 22, 2009 3:58 pm, editado 1 vez en total

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