Creé un drabble que pensaba (y sigue siendo así) se lo dedicaría a Yani. La pareja es Draco Malfoy/Ginny Weasley. La magia de este escrito comienza a existir a partir de que Yani haya aceptado continuarlo con una segunda parte. La condición era que existiera la posibilidad de seguirlo, entonces encontré a una tercera persona para que siga el escrito de Yani sin haber leído el primero (por esto no podía publicarlo mientras tanto). Así, llegamos a los diez escritos, entre drabbles/viñetas y el caso del último que será un one-shot porque sobrepasa las 1000 palabras.
Les doy la bienvenida para aquellas que participaron, a que puedan leer el resto de la historia y ver que no quedó tan loca como supuestamente debería, eso refleja que no somos tan diferentes pero están planteados nuestros estilos en cada una de nuestras pequeñas partes del relato. Hubiese querido convocar otras cuantas escritoras, pero la historia debía llegar a su fin. La única que la leyó completa fui yo, así que llega la hora de la verdad. Muchas gracias por la buena predisposición y voluntad de formar parte de este proyecto. Subo capítulo cada semana =)
Autoras: YaniitaPotter, LaLaWeasley, Nun*, Sab-Sab, *Luna Lovegood*, *FabeePotter*, Sango, icecreammanrupert, Natty Weasley y yo. Muchas gracias por todo!
Índice:
1.Prudencia por Locurita
2.Efímero por YaniitaPotter
3.Eterno por LaLa Weasley
4.Duda por Nun*
5.Estrógeno por Sab-Sab
6.Magnetismo por *Luna Lovegood*
7.Realidad por *FabeePotter*
8.Temblores por Sango
9.Irresistible por icecreammanrupert
10.Silencio por Natty Weasley
Así hacía todos los fines de semana. Sábados para ser exactos, Ginny se levantaba tempranísimo para contemplar un nuevo día de sol. Otras veces, había decido acostarse a esperar a que la luz fuera impactando en sus ojos cerrados a medida que subía el sol, pero aquello se tornaba bastante tardío en el actual presente, mientras resoplaba aún con los ojos cerrados esperando sentir el calor de aquella bola enorme de fuego. No había visto nubes, por eso le extrañó que aún no fuera alcanzada por su luz.
La impaciencia pudo más con ella y, aunque hubiese preferido quedarse a esperar un rato más, abrió lentamente los ojos para encontrar allí de pie frente a ella el motivo por el cual aún el sol no le daba de lleno. Draco Malfoy era el momentáneo eclipse a su felicidad. Verdaderamente eso fue una sorpresa: encontrarlo allí, mirándola y metiéndose en lo que debería ser su momento a solas con la naturaleza. Ese chico era descarado y también un idiota importante.
—¡Disculpa, estás tapando mi sol! —le espetó sonando bastante amenazante. Dejó su peso caer mientras sus brazos la sostenían apoyados en la firme tierra.
Draco la miraba indiferente; como si se cuestionara algo internamente pero no quisiera dar demostraciones de querer decirlo abiertamente. Se corrió hacia un costado con grácil lentitud y Ginny quedó cegada por la luz blanquecina que impactó en sus ojos directamente.
—Me has hecho perder mucho tiempo de agradable sol, Malfoy —comentó Ginny en un tono enfadado mientras viraba la cabeza siguiéndolo con la mirada. Él se quedó de pie a un costado, sin mirarla.
—No creo que el sol te esté agradando mucho, ni siquiera puedes ver. Por mi parte, la oscuridad es mejor compañera para cuando se quiere estar solo —aseguró arrastrando las palabras como acostumbraba a hablar. Sonrió de lado con sorna mientras la veía llevarse una mano a la cara para darse sombra en los ojos.
—Ten un poco de piedad algún día y déjame en paz. —Su pedido era claro, Draco Malfoy hace mucho que era un enemigo para ella y esperaba que se cansara de molestarla. Si tanto la perseguía daba a entender que su odio era bastante grande.
Era por prudencia que Draco siempre terminaba cediendo y alejándose con simpleza, porque realmente había tenido muchas oportunidades para acabar de fastidiarla. Ginny quedaba boquiabierta después de sus bromas a medias y lo observaba marchándose con elegancia. Lo empezó a odiar únicamente por ser él, pero siguió odiándolo por su prudencia elemental.
Sólo restaría algún día romper aquella franja de indiferencia para saber realmente qué pasaba por la cabeza casi albina del muchacho engreído y descarado que siempre debía morderse la lengua para mantenerse prudente a más no poder.
Locurita
Acá está el primero, espero que no sea una sorpresa para aquellas que escribieron casi al último
Aclaro, la idea original de este proyecto surgió de un programa de tv en donde explicaban que algunos escritores se juntaron a escribir un libro con la misma metodología; sólo leyendo el capítulo anterior.
¡Hasta la próxima!

















