Bueno aqui les dejo el segundo capi pero en primer lugar:
Angieque bueno que te gusto si yo tampoco conocia esa parte de los Dursley pero en fin yo soy asi soy medio pastelera como diria un amigo mio.Me alegro que te gustara el sueño creo q m yhago una ligera idea de porque jeje
Que bueno que te gusto la dedicatoria yo tambien te aprecio y te quiero muchisimo bss nena no cambies nunca y weno la continuacion la voy a publicar ya asi que no te he hecho esperar mucho
La discusión, el accidente y amor bajo las estrellasHarry aterrizó en el suelo de la madriguera aún se sentía algo mareado por el viaje cuando a su lado, apareció el Señor Weasley. En ese momento, llegó la Señora Weasley que venía de la cocina.
―Oh, Arthur ya estáis aquí. Harry querido ¿Qué tal el viaje? ¿Y la estancia en casa de tus tíos? No tienes muy buen aspecto―dijo a la vez que estrechaba a Harry entre sus brazos.
―Bien―dijo
Harry se había puesto algo colorado. En ese momento sonó una voz a sus espaldas demasiado conocida para él, era Ginny, su amada y adorada Ginny.
―Hola Harry―dijo tímidamente ella, se notaba que la situación era difícil para los dos.
―Esto... Hola―dijo Harry tratando de disimular su nerviosismo la situación le sobrepasaba, que ganas tenía de besarla y cómo la había echado de menos.
―Eh Harry ya has llegado―se oyó la voz de Ron a sus espaldas. Harry se giró y le vio acompañado de Hermione corrió a abrazar a sus amigos y de repente se acordó del beso que se daban en su sueño y no puedo evitar soltar una risa. ―¿Qué ocurre? ¿De qué te ríes?―preguntó Hermione.
―Nada que me parece que mi sueño se va a hacer realidad antes de lo que imaginaba―dijo con una sonrisa―o al menos una parte de él―añadió al recordarlo.
―¿De qué sueño hablas?―preguntó Ron confundido.
―Lo sabrás en su momento―añadió Harry con una sonrisa a la vez que guiñaba un ojo a su amigo.
―Creo que se ha vuelto loco―le susurró Ron a la castaña.
―La comida está casi lista―dijo Molly―¿Por qué no acompañáis a Harry a que se instale y después bajáis a comer?
―Ok, vamos―dijo Ron.
Ron y Hermione acompañaron a Harry arriba pero Ginny optó por no ir y se fue con su madre a la cocina.
―Quería hablar con vosotros ¿todavía estáis dispuestos a venir conmigo en busca de los Horrocruxes?
―Por supuesto, Harry―dijo Hermione―¿a qué viene esa pregunta?
―Solo quería estar seguro, además no sé si sois conscientes de la gravedad de la situación.
―Por supuesto que somos conscientes―dijo Hermione―precisamente por eso es por lo que no te pensamos dejar solo, ¿verdad, Ron?
―Sí... claro―Harry notó que su amigo se ruborizó cuando la castaña se dirigió a él―no te vamos a dejar solo, además, Hogwarts no será lo mismo sin Dumbledore.
Harry sintió un escalofrío al escuchar ese nombre y a su mente volvió la escena en la torre, cuando Snape mató a Dumbledore y el tono suplicante de este "Severus... por favor". Volvió a llenarse de odio, vengaría la muerte de Dumbledore y la de Sirius y la de sus padres y la de todos aquellos que habían muerto por culpa de Voldemort. En ese momento, Ginny entró interrumpiendo la conversación de los chicos y los pensamientos de Harry.
―Hermione, toma ha llegado esta carta para ti―dijo la pelirroja.
―¿Para mí? ¿De quién es?―preguntó la chica sorprendida.
―No sé, la acaba de traer una lechuza.
Hermione cogió la carta y la abrió pero una vez hubo abierto la carta su asombro fue a mayor.
―Es de Viktor―dijo Hermione que no salía de su asombro.
―¿De Viktor?―preguntó Ron entre sorprendido y enfadado.
―Sí―dijo Hermione ruborizándose en especial ante la mirada inquisidora de Ron que hacía que la muchacha se pusiera muy nerviosa―dice que quiere que nos veamos dentro de dos días en el caldero chorreante.
―No vas a ir, ¿verdad?―preguntó Ron con un tono que denotaba enfado y dejaba ver los celos que le producía que su adorada Hermione se encontrara con otro chico. Hermione no pudo evitar sentirse confundida ante la reacción de Ron, ya que no era capaz de entender porque parecía que el pelirrojo se sentía molesto porque Viktor quisiera quedar con ella. Entonces, un pensamiento cruzó por su cabeza: “Ah, claro, aún sigue celoso porque su ídolo prefiera estar conmigo en lugar de con él. Es eso Ron no puede aceptar no ser el centro de atención pues no le pienso permitir que me diga lo que tengo que hacer”.
―Claro que voy a ir―dijo Hermione―Estoy deseando ver a Viktor.
―Estoy deseando ver a Viktor―respondió Ron con tono burlón.
Hermione le echo una mirada acusadora a Ron que este respondió diciendo.
―Me dan ganas de potar, no te das cuenta de lo tonta que te pones y todo ¿por qué? Por un tío que lo único que va a hacer es utilizarte―dijo Ron enfadado. Hermione salió corriendo de la habitación sin poder contener el llanto y Ron, enfadado y dolido porque Hermione fuera a verse con Krum, pero más aún por haberla hecho llorar, salió de la habitación dando un portazo.
Harry y Ginny se quedaron en completo silencio sin saber qué hacer hasta que Ginny se atrevió a hablar.
―Creo que deberíamos hablar con ellos.
―Sí, tienes razón, deberíamos hablar con ellos―dijo Harry―Iré en busca de Ron y le convenceré de que aclare las cosas con Hermione.
―Buena idea... Harry―secundó Ginny sonrojándose un poco.
Harry se perdió en sus pensamientos, su nombre sonaba tan bien en los labios de Ginny. Tenía tantas ganas de besarla... era algo que no podía controlar, así que opto por salir corriendo de la habitación en busca de Ron.
Encontró a Ron llorando en el jardín ninguno de los dos lo sabía, pero Ginny acababa de encontrar a Hermione en la habitación en la misma situación.
―Ron, ¿podemos hablar?―preguntó Harry.
―¿De qué quieres hablar? ¿De lo estúpido que he sido? ¿O de lo encantada que esta Hermione de tener noticias de Krum? ¿O de la buena pareja que hacen los dos?―preguntó Ron con amargura.
Harry se quedó en silencio unos segundos sin saber que decir hasta que por fin se aventuró y armándose de valor dijo:
―No, de lo que quiero hablar es de tus sentimientos por ella.
―¿Sentimientos?¿Qué sentimientos?―preguntó Ron enfadado―yo no siento nada por Hermione por mí puede hacer lo que quiera―y sin más se levanto y, muy enfadado, se fue dejando a Harry sentado sin saber qué hacer.
Mientras Ginny y Hermione mantenían una conversación parecida
―¿Vas a ir a ver a Viktor?―preguntó Ginny.
―No lo sé. De todas formas es lo que menos me importa ahora―dijo Hermione que no había parado de llorar.
―¿Por qué no hablas con Ron?―preguntó Ginny.
―En lo que a mí respecta, no hay nada de lo que hablar con él.
Ginny salió de la habitación, al jardín donde estaba Harry y le contó un plan que se la había ocurrido.
Molly les llamó para comer y ambos se dirigieron a la cocina al entrar se encontraron con que solo estaba Molly y decidieron explicarle la situación entre Ron y Hermione y pedirle ayuda para llevar a cabo su plan.
Molly mostró serias dudas, pero al final accedió. Justo entonces llegaron Ron y Hermione sin mirarse ni dirigirse la palabra que se habían encontrado al salir de sus habitaciones.
Al verlos, Molly exclamó.
―Oh, Hermione, querida, estás aquí, ¿me podrías ayudar? Oh, sí, también esta Ronald, genial porque así me podréis ayudar los dos. Veréis, necesito que vayáis ordenando un poco el desván, iba a pedir a Ginny y a Harry que os ayudasen pero tengo que ir a hacer unas compras al callejón Diagon y necesito que alguien venga conmigo ya que Arthur está trabajando y creo que lo mejor será que me acompañen ellos dos. No os importa, ¿verdad?
Los dos chicos se quedaron en silencio evitando mirarse; era una situación difícil para los dos pero pensaron que lo mejor era no decirle nada a Molly que ante el silencio de los chicos preguntó:
―¿Chicos me habéis oído?
―Oh si Sra. Weasley por mí no hay ningún problema y tú... ¿tienes... algún... problema... Ron?―preguntó Hermione temerosa ante la respuesta del chico que lo único que fue capaz de hacer fue negar con la cabeza.
―Oh, fantástico―dijo Molly con una sonrisa.
Cuando terminaron de comer, Harry y Ginny se pusieron a hablar.
―¿Estás segura de que eso de dejarles solos limpiando el desván es una buena idea?―preguntó Harry.
―No lo sé, pero tenemos que intentarlo hay que hacer algo para que hablen y aclaren las cosas.
En ese momento llegó Molly.
―Chicos es hora de irnos. Oh, me parece que al final no ha sido tan mala la idea que habéis tenido. Además, así se ordenara el desván. Bien, hay mucho que hacer, vamos.
Ron y Hermione se dirigieron al desván sin dirigirse la palabra y evitando a toda costa mirarse. Mientras, en el callejón Diagon Harry y Ginny trataban de actuar con normalidad y se lo estaban pasando realmente bien, riendo, jugando y viendo escaparates a pesar de que la Molly se ponía a dar gritos para que fueran a su lado cada vez que se alejaban un poco recordándoles el peligro que había en aquellos tiempos. Por fin llegaron a la tienda de los gemelos donde se lo pasaron en grande con los productos que había.
Ron y Hermione seguían ordenando el desván. Al final, Ron no aguanto más y le dijo:
―¿De verdad vas a irte a ver con Krum?
―Creí que había dejado claro que sí.
―Muy bien, allá tú, si no te importa que ese tío te utilice y que todo el mundo piense que eres una... Es tu problema.
―Ron, déjame en paz, no quiero que me vuelvas a dirigir la palabra en tu vida. Te odio.
Hermione furiosa y con los ojos bañados en lágrimas fue a colocar una caja en lo alto de la estantería, pero como no llegaba decidió subirse en un estante para ganar algo de altura con tan mala suerte que resbaló.
Ron, al darse cuenta, trató de ir en su auxilio, pero estaba demasiado lejos y la castaña cayó, quedando inconsciente en el suelo. Ron se arrodilló a su lado y llorando trataba de hacer todo lo posible por reanimarla, pero su esfuerzo fue inútil.
La cogió en brazos para llevarla a la habitación de Ginny, donde la chica dormía y, como pudo la llevó hasta la cama de Hermione donde la dejó suavemente y la arropó con una manta. Se sentó a su lado tomándola de la mano y ahí se quedó, agarrando su mano mientras la miraba y lloraba sin cesar repitiendo lo estúpido que era y lo mucho que la quería y diciendo que había sido absurdo discutir con ella por Viktor Krum, pero la castaña inconsciente no podía escucharle.
De repente, una voz sobresaltó a Ron.
―Ron, Hermione, ya hemos llegado, ¿dónde estáis?
Era su madre, ya habían vuelto del callejón Diagon.
Bajó corriendo las escaleras saltando los escalones de dos en dos. Su madre, al verle cómo estaba, pálido y llorando, se asustó mucho.
―Ron, hijo, ¿qué ha pasado? ¿Estás bien? ¿Y Hermione? ¿Cómo está Hermione? ¿Ella está bien?―preguntó Molly muy angustiada a Ron que lloraba desconsoladamente.
Al final Ron fue capaz de explicar entre lágrimas y sollozos lo que había ocurrido a la señora Weasley.
Subió a la habitación muy preocupada para ver como se encontraba Hermione y buscó en su libro la manera de solucionarlo .Una vez hubo realizado el hechizo dijo:
―Mañana ya estará bien. Vamos, dejémosla descansar―Harry y Ginny salieron de la habitación pero Ron no se movió, no quería irse, quería quedarse con ella, cuidándola. Así que con un hilo de voz preguntó:
―Mamá, por favor, ¿puedo quedarme con ella?―Molly accedió y Ron se quedo allí, sujetando fuertemente la mano de Hermione mientras los demás salían.
Molly se puso a preparar la cena mientras Harry y Ginny salieron al jardín a tomar el aire.
Ginny estaba desconsolada porque pensaba que era culpa suya ya que la idea de que se quedaran ordenando el desván había sido suya.
―Bueno, espero que esto sirva para que arreglen las cosas―dijo Ginny que lloraba desconsoladamente.
Harry no podía verla así, se acercó a ella y la abrazó diciéndole que no era culpa suya. Ginny lloraba sobre su pecho mientras Harry la estrechaba entre sus brazos. De repente, se dieron cuenta de lo maravilloso que era estar así, juntos, abrazados, como si nada más existiera y Harry no pudo evitarlo. Sujetó la cara a Ginny con una mano mientras que con la otra le secaba las lágrimas y sin poder parar el deseo que sentía, juntó los labios a los de su amada y la besó. La besó de una manera dulce, romántica y apasionada que dejaba ver lo mucho que la quería y lo mucho que la había echado de menos. Allí, se demostraron su amor bajo un cielo resplandeciente de estrellas.
Capítulo 3