!!HOLA HOLA!!Tal y como prometí, aqui les dejo el nuevo capítulo. Un poco triste pero igual espero que les guste. Esta sera una fase donde se destapara mas el misterio pero claroo no descuidare el lado romantico de la historia que claro se los recompensare...y muyy bien

jaja
solo estense tranquilas y en ese par de capitulos lo verán. ok?
AQUI LES VA!REVIEWS DE MIS FIELES FANS A QUIENES LES DEDICO TODOS LOS CAPS QUE REDACTO JAJA.
BYE!
Capítulo XII. La última despedida
-….Ron…Gloria está muerta.
Poco a poco, esas palabras que formaban esa afirmación hacían añicos cada trozo de su ser. Su cuerpo empalideció del shock que le provocó oírlo.
-…No….no… Harry eso no es cierto…
-Amigo… yo no quería ser el que te lo dijera…tienes que ser fuerte
-Harry, no me mientas. No de esa forma.
-En verdad…
-No…- su voz se quebrantaba al repetir la misma súplica- Gloria…mi bebé…no, ellas no…
-Lo lamento…
-¿! POR QUE!? –grito coléricamente tirando la mesa causando todo un desastre, para sorpresa de todos los que se hallaban ahí. Kym intento acercarse, pero Seamus se lo impidió, tomándola del brazo y negando con la cabeza. Continuó tirando todo lo que había a su alrededor dando alarido de sufrimiento y derramando lagrimas mutuas a su dolencia. El pesar lo agotó provocando que éste se sentara al suelo, desahogando su dolor incontenible. Nadie sabía qué hacer. No eran ajenos a este sentimiento maligno que los perseguía desde aquellos tiempos en Hogwarts en su lucha contra Lord Voldermort. Pero lo que estaba viviendo su compañero era algo mas profundo: su vida entera se le había ido de sus manos. Le había sido arrebatada su felicidad.
Finalmente, su mejor amigo trato de hacer algo al respecto y se irguió a su lado para poder consolarlo. El joven intentaba resistirse a ese acto, quitándole su mano de encima pero Harry no desistió y lo tomo de sus hombros abrazándolo sinceramente, siendo su paño de lágrimas.
-Tranquilo… tienes que guardar serenidad. Sé que es duro, lo sé. Yo…nosotros no podíamos creer que fue cierto. Pero la lechuza que recibimos del Ministerio lo acreditó.
-¿Qué es lo que paso? Díganme que sucedió…
-Ron…no creo que sea lo apropiado. Por favor, no te lastimes más.
-¡Quiero saber con exactitud y con la verdad cómo me quitaron mi vida entera! Tengo todo el derecho de saberlo.
-Amigo…
-Fue asesinada. Los forenses determinaron que fue un homicidio. Inicialmente la torturaron con la maldición Crucio…-una nueva lagrima humedeció su mejilla- y finalmente la mataron con la maldición… Avada Kedavra. Además…
-¿Qué? ¿Además qué? Continua… ¿Qué más ocurrió? Dímelo…
-Kym, no le digas- imploró Neville
-¡Dímelo ya Kym!
-Fue violada. Los medimagos determinaron que había sido violada…brutalmente. Varias veces. Creen que mientras era torturada, el asesino abusó de ella.
Ron ya no tenía palabras, gestos ni la fuerza para expresar lo que sentía. Las lágrimas no le bastaban para desahogarse. Mientras los demás sólo tenían la mirada baja sin poder decir nada, e inauditos de que la muchacha había sido la única que se haya atrevido a confesar tan dolorosa verdad. La verdad de que Gloria había muerto por un infeliz que se dedico a torturarla sin cesar, violándola despiadadamente y así pues matarla llevándose consigo la vida de un ser que no tenia la culpa de nada. Un ser que no tuvo la oportunidad de vivir.
-Yo….- logro pronunciar palabra alguna- -…quiero verla. Quiero ver a Gloria.
-No, Ron. Ya no podemos permitir eso – habló Dean- Los medimagos y el Ministerio se están encargando de resolver el caso. Nosotros debemos quedarnos aquí para concluir con nuestra misión.
-¿Tú crees que me voy a quedar aquí como si nada pasó, mientras el cuerpo de mi esposa permanece inerte y yo no este ahí con ella? ¡Eso no me lo van a prohibir! ¡QUIERO ESTAR CON MI ESPOSA Y MI HIJA AUNQUE SEA POR ULTIMA VEZ Y USTEDES NO ME LO VAN A PROHIBIR!
Y así se zafó de los brazos del pelinegro y se dirigió hacia la chimenea, tomó un manojo de polvos flu y se paró en el medio del conducto.
-¡Ron, no lo hagas! Es muy arriesgado que salgas fuera de este perímetro.
-No Harry, esto sí no dejaré. Yo puedo cuidarme solo.
-¡No, Ron!- pero fue demasiado tarde, ya que el pelirrojo había desvanecido sobre la nube verde que cubrió su cuerpo.
-No pude detenerlo. – y furiosamente se dirigió a la joven rubia gritándole:
-¡No tenias el derecho de decirle todo eso a Ron! ¿Cómo pudiste decirle todo lo que ocurrió sin pensar que romperías más la cordura de mi mejor amigo? ¡No tienes sentimientos o que!
-Tenia que saberlo, Harry. La verdad no se puede tapar con un dedo. No se le podía ocultar por mucho tiempo. Yo se que fue muy triste la situación y lamento haber herido los sentimientos de Ron, ¿pero quien mejor que sus amigos para haberle dicho? Además, ese no es el principal problema. Ahora Ron acaba de salirse de nuestro territorio protegido y nuestro enemigo pudo darse cuenta. ¡Maldición!
-Kym tiene razón, Harry. Tenemos que ir por él y traerlo inmediatamente.- inquirió Keith.
-Si, vamos. Démonos prisa.
…
Y así pues, el joven mago convaleciente de la pena que no se recuperaba se dirigió rápidamente hacia el Ministerio de Magia no sin antes portar una vestimenta la cual no lo reconocieran. Pasó de desapercibido entre toda la multitud hasta encontrar el Departamento de Aurores que había quedado al cuidado temporalmente.
-Buenos días, ¿en que le puedo ayudar?
-Emm… yo necesito…
-¿Ocurre algo? Lo noto un poco extraño, Sr…
-Will….Will Parker.
-¿Parker? Ese es el apellido del caso de asesinato que estamos atendiendo. ¿Tiene relación con la victima? La Srita…Gloria Parker. Bueno, a decir verdad Gloria Weasley.
-Sí… - corrompiéndose su voz nuevamente, pero las gafas cubrían la tristeza que llenaba sus ojos del cual el individuo aun no sospechaba de la actitud del joven auror.
-Lamento mucho la perdida. De verdad, fue algo terrible lo que le sucedió. ¿Cuál es el parentesco que tenía con la mujer?
-Ella era mi…
-¿Qué sucede aquí, Evans?- Ron rápidamente reconoció la voz de su hermana menor la cual era la menos indicada en aparecer ya que ésta lo podría reconocer - Hola, señor, ¿en que le puedo asistir?
-El Sr. Will venía a pedir información sobre el caso de la Srita. Weasley. Estaba por decirme cual era el vínculo familiar que éste tiene.
-Pero…aguarda un segundo. A lo que yo sabía, Gloria no tenía más familiares.
La pelirroja se quedo desconcertada al oír eso. Se quedo observando por un instante al misterioso hombre la cual no podía descifrar su rostro debido a los lentes y el sombrero que portaba.
-Evans, ¿me permite hablar en privado con el Sr….Will, por favor?
-Si, Srita. Potter. Con permiso. – Y al momento en que el chico se retiro del recinto, ella se acerco peligrosamente hacia el hombre.
-¡Ahora me dices quien eres verdaderamente y qué interés tienes ante el caso de Gloria! O si no, traeré a todos los aurores para que te esposen y te lleven a Azkaban.
No obstante, se vio desde lejos otra nube verde donde se asomaron los rostros de los demás aurores compañeros entre los cuales distinguió la de su marido.
-¡Harry! Dios mío, Harry-fue directamente a darle un abrazo efusivo- ¿Qué haces aquí? Tu vida peligra si el lado enemigo te percibe aquí. ¿Qué hacen todos ustedes aquí?
-Venimos…por él.-apuntando con la mirada al encubierto pelirrojo
-No entiendo, ¿de que estás hablando?
-Cariño, no hay tiempo que perder, tenemos que irnos
-Soy yo, hermana – se quitó las gafas y el sombrero- Lo siento por no decirte nada, pero necesito desesperadamente acerca de donde esta el cuerpo de Gloria… y mi bebé. Te lo suplico.
-¿…Có…cómo? ¿Ron, pero que estás diciendo?- balbuceaba sorpresivamente la menor de la dinastía Weasley, al saber que su hermano ya estaba enterado del terrible suceso.
-Ya lo sé, Ginny. Ya sé que un miserable me quitó lo más preciado en mi vida. Ahora te pido...te suplico… te exijo que me digas donde está.
La mujer dudó sobre qué hacer debido a la presión la cual experimentaba, pero ante el imploro de éste, cedió como última petición de ver a su amada esposa una vez más.
-Sígueme.
Y así pues, todos siguieron a la pelirroja cautelosamente sin que sus compañeros del departamento, y mucho menos el Ministro de Magia los viera cercanamente. Dieron el recorrido por todo el plantel hasta llegar a unos pisos de último nivel que los dirigía hacia el departamento de Análisis Forenses hacia la Comunidad Mágica, entre otras palabras… la morgue.
-Aquí es. Ahora espérenme aquí afuera.
-No, Ginny. No quiero esperar más- se adelanto de sus compañeros y forzó su entrada hacia la puerta principal.
-¡No, Ron! No te descontroles. Te lo pido, por la memoria de Gloria…y tu hija.
-Rose. Se llama Rose.
-Ron, no te hieras más. Sólo necesito que me esperes unos momentos y podrás verla. Prométemelo.
No le quedo otra alternativa más que asentir hacia ello. Espero pacientemente con sus amigos pero con una herida palpitando en su corazón. No se podía recuperar tan fácilmente de la tragedia que estaba pasando. La maldad había tocado lo más profundo de su alma: su familia, aniquilándolos sin piedad. Y tenia un dolor que no podía asimilar. Pero al mismo tiempo no se sentía merecedor de ese sufrimiento, no con el estigma de que descaradamente, pese a todo, no se podía borrar su infidelidad. No podía deshacer el acto de haberla traicionado, habiendo tenido relaciones sexuales con otra mujer. Y no una simple mujer de la nada. Sino de aquella mujer a la cual hace mucho tiempo le había confesado que era la chica de la que se había enamorado por primera vez en su vida. Y lamentablemente ese sentimiento aun existía y se revivió con aquel momento de pasión y lujuria que vivieron la noche pasada.
¿Qué estaba pasando sobre su cabeza? Un rompecabezas difícil de resolver. Trozos de su moralidad, cordura y razonamiento se revolvían entre confusión e incertidumbre de lo que era correcto. Hasta que esa paradoja se desvaneció al oír una voz hablándole:
-Ronald, tranquilo. Ya pasaremos a la habitación. Descuida.
-Gracias, Dean.- le contestó casi de una manera inaudible, pero con la intención de cortesía hacia el mago moreno.
-De nada.
Transcurrieron los minutos sin saber qué estaba pasando adentro. Los nervios lo descontrolaban sin parar, claro y siempre tenia un hombro en el cual apoyarse por medio de sus amigos.
Finalmente, un rostro familiar se asomo por el marco de la puerta. Y con una expresión no tan alentadora.
-Ya pueden pasar.
-No. Quisiera pasar…solamente yo.
-Te entendemos. Ve. Cualquier cosa que necesites, aquí estaremos.
-Gracias, Harry.
Abrió la puerta lentamente y solo observo una profunda desolación entre el cuarto. La penumbra se inhalaba como aire venenoso para todo que entrara. Caminó con paso incierto, viendo las camillas vacías hasta que… la encontró. Entre esas camillas, cubierta por una manta la cual tocó y de ahí…descubrió la cara de su esposa demostrando que en realidad se había ido.
Gloria, la mujer la cual le había dado una segunda oportunidad de ser feliz, se había ido.
Éste no resistió más y explotó en llanto al tenderse sobre el cuerpo de ella. Lloraba incesantemente al igual que contemplaba su rostro tan dulce y pasivo que mostraba aún sin estar con vida. Acarició suavemente su mejilla mientras sollozaba silenciosamente. Se le iba el alma al rozar sus dedos con su piel, esa piel que conservaba el calor de una mujer que vivía de la plenitud al saber que tenia un matrimonio ideal y que seria madre. Esas expectativas se habían quebrado permanentemente al acumularse todas las penas que lo sucumbían. Sus manos descendían hasta llegar a su vientre la cual inesperadamente, tenía una cicatriz desgarradora.
-No… no- acercaba sus dedos hacia esa herida dándole ver que aquella criatura ni siquiera dentro del organismo de ella. Desapareció de la faz de una nueva vida. La pesadumbre regresó hacia él, forzando más su sufrimiento con el derrame de más lágrimas
-¿Por qué, Gloria? ¿Por qué te fuiste de mi lado? ¿Por qué te llevaron de mi lado? Mi niña… Mis niñas. Perdónenme-estampó su mano sobre la mesa dejándole moretones sobre los nudillos. Lo miró y nuevamente golpeo agresivamente contra la pieza de frío metal, mientras exclamaba la misma súplica. De inmediato, Ginny apareció de la nada, viendo asustadamente esa acción y acudió hacia él para tomarlo por la espalda.
-¡Perdóname! ¡Perdóname, por favor! Te lo imploro. Te amo. Siempre te amaré. Juro que voy a vengar tu muerte.
-Ron, cálmate. No es bueno para ti que estés un minuto más.
-¡JURO QUE ESE MALNACIDO NO VERA LA LUZ DEL DIA NUNCA MAS! LO VOY A ENCONTRAR, ¡Y LO MATARE CON MIS PROPIAS MANOS!- luchaba entre los brazos de la pelirroja combatiendo con su llanto y su agonía, hasta que se rindió por esa misma y se dejo consolar por ella. Ella no dijo nada mas, solo concentrarse en tratar de hacer ver que él no estaba solo. Y no entendía el por que le pedía perdón a alguien a la cual se había encargado de hacer feliz. Aunque no haya sido por mucho tiempo.
-Te quiero, Ron. Y todos nosotros nos encargaremos de que esto lo conlleves con calma. Y tranquilidad. Yo sé que ella te cuidara por el resto de tu vida. Y que en el fondo de tu corazón, ellas permanecerán con vida. Por siempre.- dándole un suave beso en su cabello y profundizando ese abrazo.
No tuvieron otro remedio más que salir de esa pieza, cuando su mirada perfiló por última vez su cuerpo siendo así la última despedida.
Ya una vez fuera, los muchachos sólo expresaron su sentir a través de sus gestos de compasión y apoyo hacia el joven mago. Comprendió que ellos siempre estarían a su lado como siempre lo han hecho desde cuando eran jóvenes estudiantes en aquella escuela que los vio crecer y los convirtiera en hombres de bien y dispuestos a todo por su futuro. Hasta que una voz femenina se acercaba hacia ellos y preguntó sigilosamente:
-Ron, ahora que estamos aquí presentes, ¿Qué ocurrió anoche? ¿Diste algún paradero de Emil Czarkovsky?
La sangre se le elevó hasta el cerebro al oír esa pregunta. Tardó lentamente en abrir los labios para articular palabra, cuando en realidad no sabría que iba a decir.
-¡Kym! Con una mierda- vociferó Seamus- ¿Cómo puedes tener la insensatez de preguntarle una estupidez como ésa?
-Para tu información, Seamus, no es ninguna estupidez. Lamento mucho lo sucedido con su esposa, pero al igual tenemos que aterrizar a la realidad sabiendo lo que esta sucediendo ahora en ente momento con nuestro mundo.
No podían creer la aún madura pero fría actitud de esta mujer, después de haber permitido que el joven viudo desahogara su tristeza, lo había noqueado con esa cuestión que le era imposible confesar.
-Ahora Ron, por favor respóndeme a la pregunta que te hice.
-Yo…lo siento. No pude dar con ninguna información inmediata sobre ese hombre. Ahora quisiera estar solo.
-Ron, espera. Todavía necesito saber…
-Kym, por favor… déjame solo.
Jamás habían visto de esa forma a Ron. Lo entendían pero la melancolía lo había transformado de una forma abrupta. Al igual que se haya desvanecido sobre esa fumarola verdácea. No obstante, la bruja no estaba conforme con esa actitud. Y menos con las caras de desagrado que sus colegas le demostraban ante su insensibilidad emocional.
….
-Mi señor, le acaba de llegar un mensaje.
El siervo tenía entre sus manos un pergamino, la cual tomo posesión su amo de una manera rigurosa
-¡Vete!
-Sí, mi amo – corrió estrepitosamente de la alcoba.
Tal así, Thadeus hizo lectura del contenido de ese mensaje. Al cabo de un rato, arrugo el pergamino, al mismo tiempo que realizaba una sonrisa maliciosa.
-Muy bien. Muy bien. Nuestro plan ahora…está a punto de comenzar. Por fin, nuestro momento está llegando. Ha llegado la hora de los que verdaderamente nos merecemos a vivir. Y deshacernos de la escoria que mancha este mundo. – finalizando con una carcajada violentamente sadica, retumbando las paredes de la casa hasta llegar al sótano donde un hombre esclavizado oia como eco…el fin de la paz que habían luchado por conseguir.
CONTINUARA…