Hola! Bueno, tenia que acostumbrarme al hecho de que me tardaré en ganar posts aquí. Pero es cuestión de tiempo.

Prometo que en un par de capítulos más Hermione hará su aparición. Sólo necesito un poco de tiempo para redactar lo que está ocurriendo en el mundo mágico para así armar el contexto de la historia.
Vienen cosas que cambiarán el curso de la historia y aún no pongo el término HOT por que se los quiero dar de sorpresa pero tenganme paciencia.
Hasta luego! y aqui les va el 2do capítulo que la verdad me gustó como ha resultado.
Saludos a todas!!
Cap. II. Una vida construida y... ¿una nueva amenaza?
Una tormenta se avecina. El cielo se oscurece ante nubes negras que despliegan un ambiente implacable sobre la tierra. De repente la figura de un hombre se aproxima sobre el camino que se traza sin fin alguno sobre la carretera. Es un lugar desconocido para él. No reconoce nada de lo que ve. Hasta que se encuentra con una vieja casa con una apariencia decrépita y tenebrosa. Podría confundirse con la Casa de los Gritos pero ésta, sin duda alguna, superaba las expectativas.
La dejaba ver con su mirada y no osaba en entrar pero la tentación lo llamaba. Viró la cerradura para así entrar, cuando de repente ve una sombra. Esa sombra se multiplica entre varias que comienzan a rodearlo y se hallaba perdido entre la oscuridad absoluta de esas sombras. Distinguía risas maquiavélicas por todos lados, comenzaban a aparecer imágenes distorsionadas que no reflejaban algo certero, pero aspiraban miedo y dolor. Gritos internos en su cabeza exclamaban por auxilio, algunos se le hacían familiares. Cerraba los ojos para concentrarse en no oír esas exclamaciones que lo espantaban.
Agravaba más la intensidad de esos gritos, pero algo peor sucedía: podía distinguir de quiénes eran esas voces. Tal vez podía llegar ser las voces de cualquier extraño que era torturado, pero no. Claramente oía a su mejor amigo, a su hermana, a sus padres y demás hermanos, a ella estar entre el dolor y el agobio del martirio. Quería detenerlos pero era inútil. Eran varios contra él. Cuando finalmente se vio rendido ante el suelo después de los golpes que había recibido con anterioridad. Cuando de repente solo alcanzó a ver otro hombre acercarse hacia él, pero no reconoció su cara sólo llegó a ver un tatuaje en la forma de un simbolismo que jamás había visto en su vida, pero la figura de un dragón negro arrodillado ante guirnaldas llenas de sangre predominaba en su vastedad. Se sentía hipnotizado ante el poder de la agresividad de aquel dibujo. Lo embrujó con palabras inentendibles cuando en sus mismos ojos sólo la vio muerta.
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¡No…! —un impactante estruendo vocal rodeó el oscuro cuarto sobre las demás risas malévolas que lo acompañaban.
Ante la reacción de ese grito, se levantó ferozmente de la cama con la cara mojada de sudor y falto de aire por la cual exhalaba violentamente con la boca. Se mantuvo de esa forma por varios segundos. Volteaba temerosamente por todos lados de la habitación al ver que se hallaba en su cuarto y no en aquella casa, hogar del terror alucinógeno que vivía en ese sueño. Temblaba su cuerpo que transpiraba a través de su remera y parecería que tendría un colapso nervioso al no encontrar calma. Limpiaba con ambas manos su rostro, al mismo tiempo que iba asimilando que no era la primera vez que tenia esa pesadilla.
Ese monstruo mental lo acechaba mes tras mes por las noches durante los siguientes 2 años. Decidió levantarse de la cama lentamente para así despabilarse de esa angustia y dar una vuelta sobre su departamento. Caminaba con pasos un poco ávidos. Empezó a caminar sobre la cocina. El comedor. La sala. Aún tenía fresco el recuerdo de todo el sueño. Principalmente en aquel cuerpo sin vida. Le punzaba el corazón con el simple hecho de afrontar la idea que alguien cercano a él viviría ese mismo destino del cual su hermano mayor Fred había sufrido hace ya 5 años.
Y no ella. No ella. Esos pensamientos le hundían el cerebro.
No podría soportar un dolor total en su ser. Simplemente seria indestructible, quería simplemente arrasar con cualquier cosa que hallara frente a el para quitarse esa idea de la cabeza. Se hallaba en un estado de rabia, angustia y desesperación.
Pero una vez adentro de la sala, y el haber soltado esas emociones encontradas por medio de lágrimas que dispersaban sobre sus mejillas, un semblante distinto había cambiado todo.
En el mueble que adornaba el recinto, se encontraban retratos que lo hacían ver que no estaba solo en ese trayecto.
En una de ellas se encontraba el resto de su familia; sus padres, que siempre se encontraban a su lado, apoyándolo en cualquier decisión o situación que la vida le ponía enfrente séase una que dejara felicidad o tristeza como consecuencia, pero no permitirían dejar a su hijo en medio de una tempestad. En otra el resto de sus hermanos que no podía negar el privilegio de tener tantos que de alguna forma podrían ser un soporte emocional. Su otro hermano, aunque no fuera de sangre, era el hermano que hubiera anhelado tener, el compañero leal al cual siguió todas sus travesías durante esos años de escuela en Hogwarts y que nunca lo defraudaría y pese a los errores que pudieron cometer durante su amistad, siempre estarán contando incondicionalmente con el uno y el otro. Y más le alegraba que entre toda la lucha emocional que arraigaba su vida, finalmente halló la alegría a lado de su hermana Ginny, quienes habían contraído matrimonio el año pasado llenando con plenitud su dicha. Por su propio bienestar, había decidido no tener un recuerdo en forma de fotografía de ella para así darse cuenta que ella ya no pertenecía mas a su vida ni a la de las personas más cercanas.
En cuanto a su presente y su futuro… ¿Qué más podía decir de ella?
Gloria ha sido todo para él. Ella le había proporcionado ese amor, apoyo y felicidad que le hacia falta. Durante estos 2 años en la cual disfrutaron su noviazgo fue lo mejor que le podía haber ocurrido. No se arrepentía de haberla conocido en momentos cruciales para su persona. Su familia la adoraba y que más podría decirse de Harry y sus amigos. Ellos se complacían con el simple hecho de verlo feliz. Los momentos capturados en aquellas fotos eran fiel testigo de lo que pensaba y confirmando lo que realmente sucedía. A pesar de que todo había transcurrido muy rápido, durante su noviazgo habían tomado la decisión de irse a vivir juntos y formalizar su relación como pareja. Pero como obstáculo definido, existía el temor de avanzar un paso mas adelante por la sombra que Hermione había dejado en él. No quería lastimar a su novia. No se lo merecía. Luchaba contra su mente una vez más, pareciendo una lucha sin fin. Finalmente, realizó lo correcto. En la última foto podía recordar cómo había llegado ese momento.
Al haber cumplido un poco más de un año de relación, se dieron cita en la Madriguera junto con toda la familia y amistades. Se encontraban sus regocijantes padres y todos sus hermanos al igual con sus respectivos matrimonios y algunos disfrutando aún su privilegiada soltería. Harry se hallaba feliz a lado de Ginny, al igual que Luna con Neville y otros compañeros más de las escuelas de ambos jóvenes. Esa reunión se había hecho a partir de un motivo que había planeado él mismo. Todos esperaban ansiosos por qué el motivo de su presencia. Cuando inmediatamente se dio a la aparición la susodicha con un hermoso vestido color salmón el cual se hallaba adornado con el simple tornasol de su piel morena y la sedosidad de su cabellera azabache. Ron no podía estar más agradecido con la vida de tenerla a su lado. Después de un rato exigió la atención de todo mundo para así dar a entender las razones por las cuales se encontraban todo mundo y así expresar su amor por aquella mujer que se encontraba parada sin saber que decir al verse observada tiernamente por su novio. Cuando había llegado el momento:
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Hace un año, pese a todo lo que he vivido en estos casi 4 años, todos los dolores que me acompañaron y a todos ustedes, la encontré para hacerme el hombre mas feliz del mundo, claro eso ya les quedó claro ya que lo he repetido como mil veces ¿no?—provocando las risas de todos
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¡Hasta que te das cuenta, amigo! — exclamó su amigo como muestra de broma, nuevamente provocando la risa de los invitados.
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Pero, desde el fondo de mi corazón, esas mil veces valen la pena repetirlas —mirando nuevamente hacia su novia—
por que así me hacen recordar que a esta mujer…la amo más que a nada en el mundo. Y haría todo para que ella sea feliz.Estaban enternecidos ante esas palabras que tocarían hasta un corazón escaso de amor y dicha. Podían ver que Ron estaba felizmente enamorado de Gloria sin duda alguna. Cuando vieron que comenzó a acercarse hacia ella, éste agarró su mano y rozó sus labios sobre su palma como una caricia divina.
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Yo….estoy muy nervioso…pero ciertamente seguro de que…Gloria, te quiero como no tienes una idea. Has sido mi amiga, compañera…mi amor. Yo…Cuando comenzó a arrodillarse sobre ella y al mismo tiempo comenzó a llegar una lechuza que llegaba de la ventana y despegaba hacia la mano del pelirrojo. Lo que nadie se había dado cuenta es que el ave llevaba entre sus patas una pequeña caja de terciopelo la cual, al agarrarla de ahí, el mago la abrió ante los ojos de la muchacha, dejando ver un hermoso y sencillo anillo que hacia brillar un diamante sumamente resplandeciente.
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Ron...-
Gloria Parker…como hace un año te pedí que fueras mi novia, ahora de la misma forma te quiero pedir…que compartas el resto de mi vida contigo— haciendo una pausa y poniendo el anillo sobre su dedo índice—
Acepta ser mi esposa.Todo mundo esperaba una respuesta al ver que ella no articulaba palabra alguna. Cuando por fin se dio la última respuesta:
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Ronald Billius Weasley, como hace un año te acepté ser mi novio— él simplemente sonrió al saber cuál sería la respuesta
—…acepto ser tu esposa.Todos brincaron de felicidad al saber que pronto habría una boda en la familia, y ver como el menor de los Weasley levantaba entre sus brazos a su prometida para darle un intenso beso que profesaba un futuro lleno de dicha. Y el cierre de un viejo ciclo de un amor del cual tenia que cesar.
El solo sonreía el recordar todo aquello que había sucedido, e intensificarlo con la fotografía de aquel momento que le había pedido; su boda. Fue un hermoso día de primavera en los jardines de la Madriguera, lugar donde se habían casado su hermano Bill y Fleur y sería testigo de su propia unión con la mujer que había decidido el compartir ese evento. Todos los que quería que estuvieran, se hallaban presentes. Era algo mágico. Y más cuando ella apareció sobre el camino adornado con hermosas flores, portando un sencillo pero deslumbrante vestido blanco junto a una guirnalda de flores de margaritas blancas que la hacían verse simplemente bella ante sus ojos. El ministro sólo pronunciaba las palabras que recalcaban la promesa que le cumpliría al ser su compañero en la salud y en la enfermedad, en lo prospero y lo adverso, amarla y respetarla por el resto de sus días.
Cuando la ultima frase cambió todo la atmósfera de un recuerdo hermoso…
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Yo, Ronald Billius Weasley, te tomo a ti, Gloria Parker…Esas palabras convertían todo ese juramento en un miedo incesante…la pesadilla cobraba vida muy poco a poco…le venían esas mismas imágenes…
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Y yo, como te lo he dicho, y siempre te lo diré, te amare por el resto de mis días…La sangre, la angustia, la violencia, el horror… esa última imagen que completaba esa visión….
Esa frase que decía
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te acepto como mi esposa….-No, no debo pensar más en eso…
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hasta que la muerte nos separe— se pronunciaba con un eco de su voz del recuerdo y del momento real que estaba viviendo.
No tuvo más salida que tirar de una rabia incontenible todo lo que sus manos hallaba a sus pasos, lo cual incluyó la fotografía de ellos dos juntos en su boda. Ya, habiendo reaccionado de esa ira emocional, recogió la foto y notó que el vidrio que la protegía se había hecho añicos. La tocó levemente cuando de repente oyó una voz que lo llamaba
-¿Ron? ¿Ron, eres tú? — sólo se asomaba una sombra femenina y llevando consigo una linterna— ¡Dios, Ron! ¿Pero que sucedió aquí? Todas las fotos están tiradas…Mi amor, ¿qué te pasó? ¿Estás bien? Estás pálido. — acariciando su cara al verlo en un estado en el cual esbozaba angustia— Por favor, no me dejes con la pregunta en la boca. ¿Tuviste el mismo sueño?
Ron no le podía mentir a su esposa de que efectivamente había sido atacado por esa horrible visión pero no podía contársela. No quería espantarla. Con el simple hecho de pensar que sólo la muerte los separaría si esa imagen se hiciera realidad y ella….no. No ella. Y más…en el estado en el que ella se encontraba, asomando su mirada hacia su vientre abultado.
-No, Gloria, estoy bien. Tú no deberías estar parada a estas horas. Le haría mal al bebé.
-No, Ron— mientras se acariciaba su vientre— ambos estaremos bien hasta que tú estés con nosotros en la cama. No me gusta verte así. Si tan sólo me contaras lo qué sucede.
-No te preocupes. De verdad. Fue un mal insomnio lo que me provocó esto. Y lo de las fotos fue un accidente. Ahorita lo arreglo.
-Lo arreglas mañana. Ven a la cama. Me sentí muy triste al no verte a mi lado….pensé que algo te había ocurrido.
-No, recuerda siempre que me tendrás a mi lado…Siempre. Te amo— dándole un beso en la frente e inmediatamente bajo hasta su vientre y al igual le repartió un beso— y a esta criaturita que reposa en ti. Las amo a ambas.
-¿Aunque me vea como un globo parado?
-Aun más. Te amo de todas maneras posibles. — y así le dio un apasionado beso del cual, sin pensarlo más, la cargó entre sus brazos y la acomodó sobre el sillón. Dejaría a un lado todos esos malos pensamientos. Amaba a su esposa y se lo demostró haciéndole el amor de la forma más sublime y tierna posible, rindiéndose ante la suavidad de su amor.
A la mañana siguiente, había consentido a su mujer haciéndole un delicioso desayuno complaciendo todos los antojos que ésta tenia debido a su embarazo y al mismo tiempo llenando ese estómago sin fin que caracterizaba al pelirrojo antes de que llegara tarde al trabajo.
Desafortunadamente, Gloria había recibido la licencia de maternidad en su trabajo y no podía visitar a sus niños a los cuales adoraba, aunque ella tendría su propio brote de felicidad producto de su amor por Ron. Mientras que su marido, ya no trabajaba más en la tienda de bromas junto con George. A partir de su noviazgo con Gloria, ella le había dado el aliento y el coraje para continuar luchando por sus sueños, así que comenzó a prepararse en la academia de aurores en el Ministerio de Magia para llegar a ser un gran auror como Harry ya lo era. Actualmente, gracias al desempeño que había realizado en ese tiempo, cumplió su objetivo y trabajaba junto con sus compañeros de colegio en ese ámbito laboral. A su llegada, todos su co-trabajadores lo saludaban de manera efusiva respirándose un ambiente de armonía y paz, olvidándose de los tiempos sombríos que los mantenían. Al llegar al elevador mágico hacia el Departamento, se topaba con sus mismos compañeros: Luna y Ginny trabajaban en el mismo Departamento pero en el puesto de adiestramiento de Hechizos Protectores para las escuelas de Magia y Hechicería de la comunidad mágica, entre ellas Hogwarts. Neville se encontraba profesando la carrera de Profesor de Herbología en el recinto escolar donde los vio crecer, mientras que Dean y Seamus decidieron compartir la misma profesión que Harry.
-Vaya, hasta que llegas. Que, ¿no alcanzaste un thestral exprés? Necesitas poner al día tu despertador, ¿eh?
-Cálmate, Seamus, — le replicaba el moreno — ¿Qué no ves que tiene que atender a la esposa y al bebé? Anda de dos por uno el pobre hombre.
-Esto de los antojos y los mareos matutinos no son cosa fácil, pero ahí le voy…
- ¿Y qué tal con lo otro, ah? ¿Aún seguimos al ritmo?— haciendo que el pelirrojo soltara una risa nerviosa delatando lo que había hecho anoche junto a su esposa.
-Aja….pillín… te agarré en la movida… no anda tan perdido…
- ¿Qué es esa forma de hablar, Seamus? —lo regañaba el pelinegro que venía con un conjunto de papeles abultados en su brazo.— tu por que aún no pescas a una chica solo te queda decir eso.— riéndose los demás ahí presente.
-Jajá, muy chistoso, Potter. Eso fue golpe bajo. — mientras Harry lo ignoraba, saludando con un abrazo efusivo a su entrañable amigo.
- ¿Cómo se encuentra Gloria? Aparte de satisfecha…— recibiendo una manotada en el pecho por parte de su amigo— aja, es broma. ¿Cómo va con el embarazo? ¿Y tu bebita?
-No es nada sencillo esto el de cuidar un embarazo. Aunque ya van 5 meses y me falta aún la mitad del trayecto. Pero estoy feliz. ¿Y cómo va la enana? ¿Cuándo me van a hacer tío? Quiero que mi nenita tenga primos con los cuales jugar.
-Todo a su debido tiempo. El trabajo no nos deja de más. Tú lo sabes perfectamente.
-Lo sé. Me pareció muy rara la última lechuza que nos mandó Kingsley. ¿Aún sigue en Londres?
-Si, al menos yo no he recibido indicios de que haya regresado. Eso significa que aun anda haciendo su investigación.
-Pero eso fue hace semanas, Harry. Esa lechuza que nos mandó fue hace exactamente 2 semanas. Ya era para que él nos diera algún avance de su trabajo o algo parecido.
-Calma, Ron. Recuerda que el es nuestro jefe. Es el Ministro. Él sabe cómo realizar su trabajo, y en su debido tiempo nos avisará qué sucede.
-Está bien. Lo siento si me exalté. Desde anoche me encuentro así.
- ¿Y eso?
- Volvió. El mismo sueño volvió. Exactamente cómo lo había soñado desde el primer día. Solo la diferencia en que el dolor es mas intenso. No se que me sucede, Harry.
Harry era el único que sabia de ese sueño que su amigo mantenía como un secreto a guardar. Pero al igual él no le podía dar una respuesta certera de qué significaba. Hasta había intentado buscar el significado de ese símbolo del dragón que Ron le había descrito, pero no halló nada.
-Tranquilo, de seguro es un mal sueño que poco a poco se irá. ¿Ok? No ha pasado nada por el momento, así que no te asustes. Tú enfócate en tu matrimonio y tu bebé pronto a venir. — mientras el pelirrojo asentía despacio ante esa réplica. — Bien, vamos al trabajo. Aquí traigo los últimos reportes de los aurores que patrullan los diferentes condados cercanos a esta zona. Según los datos, las manifestaciones de Hamilton, Kent, y una parte de Surrey indican mayor movimiento. No son muy altos los índices de peligro…pero…aún hay gente desaparecida. Y cada vez más aumenta la cantidad. Esto me preocupa.
- ¿Y qué me dices de la gente reportada en los últimos 3 meses? Aún no hay pistas…
-Lo sé. Y eso me consterna. Querría hacer algo al respecto, pero sin Kingsley y su asesoría primaria no podemos hacer nada.
-Yo pensaba que éramos aurores ¿no?-replicaba Seamus al oír todo lo declarado.
-El hecho de que lo seamos, no significaba que tengamos que irnos con nuestras varitas a rescatar a todos, todos los días. Esto requiere de una metodología y una investigación. Además, para eso tenemos la zona patrullera.
-Si—inquirió Dean— además, como dijo Harry, no es una cantidad alarmante como para hacer presencia. Hay que confiar en nuestros compañeros.
Pero eso no apaciguaba las cosas. Las desapariciones, las manifestaciones, las revueltas que aun así de ser mínimas, comenzaron muy lentamente a partir de un poco mas de 2 años. Si era un poco alarmante el estado en que se hallaba el mundo mágico. La gente que comenzaba a desaparecer era gente común y corriente que inclusive no pertenecían del todo a la comunidad de los magos, pero eran parientes de magos de sangre mestiza o incluso muggles. Pero en los días transcurridos, ya no eran sólo allegados, sino propios magos o personas que habían asistido a una escuela de magia.
-No lo sé, Harry — le dice Ron, arrebatándole una hoja— Mackenzie y Kipling no concuerdan con sus datos. Aquí dice una cantidad estipulada de desaparecidos menor que el del mes pasado. ! Mientras que Pennyworth y Fray lo maximizan al triple! No siguen un mismo patrón. Es como si eligieran lugares menos poblados para cazar más gente y al siguiente mes es lo contrario. Y nos tienen en un juego sin resolver por que no hemos sabido nada de los desaparecidos.
-Pero no ha habido ningún muerto.
-Eso no indica nada. ¿Qué tal si estas personas que las secuestran las desaparecen por completo? ¿Desaparecen toda la evidencia?
-No hay que realizar conjeturas tempranas, Ron.
-No pueden ignorarlo, muchachos. Si esto avanza a pasos agigantados, esto podría verse peor de lo que uno se imaginaría. Hace 5 años concluimos una guerra que casi nos elimina a todos. Hubo unos que corrieron con suerte. Tal vez no la obtengamos por segunda ocasión. — y así con un ímpetu de alarma y coraje, se dirigió a su oficina y se encerró con fuerza dejando desorbitados a sus compañeros.
Definitivamente ese sueño le había afectado a un grado de pensar que las cosas ya no fluirían su curso sano y salvo. La guerra había terminado, pero la maldad podría haber quedado impregnada sobre los aires que levitaban sobre su mundo. Solo lo tenía pensando esa cuestión, la violencia de aquella pesadilla que parecía real en un instante, ese tatuaje que consumía su mentalidad y lo colmaba de miedo al imaginarse que algo nuevo se aproximaba, peligrando su vida, la de sus seres queridos, en especial de su esposa y su hija que correrían un riesgo que él jamás permitiría que sucedería.
CONTINUARA…