Con una dedicatoria especial a una queridisima amiga, aunque desde hace poco que nos conocimos si no fuera por ti no me habría animado, un besote Caro
Disclaimer: como ya todos sabemos ni los personajes, ni los lugares me pertenecen, yo solo quise jugar con ellos.
ENVIDIA.
Siempre he obtenido todo lo que he querido en la vida, siempre de lo mejor y más caro. El significado de la palabra envidia nunca lo conocí. Jamás he querido cambiarme por nadie. Eso hasta ahora.
La veo, los veo a ambos abrazados tras un pilar en uno de los tantos pasillos desiertos que tiene la escuela, en la oscuridad de una noche apenas iluminada por la luna. Los veo besándose, acariciándose como dos amantes que tienen todo el tiempo del mundo para amarse y entregarse.
Muchas veces me pregunto por que él puede tocarte, besarte, abrazarte, hacerte suspirar, mientras yo tengo que hacerte lo mismo a través de otras, por que cada vez que estoy con alguna mujer, solo soy capaz de pensar que estoy contigo. No dejo de imaginar que es tu cabello el que acaricio, que son tus ojos los que me miran con ardor, que es tu piel suave y tersa la que siento junto a la mía…
Merlín lo que me costo poder sentir tu piel, tuve que hacerlo parecer el accidente más desagradable de mi vida, cuando en realidad fueron los instantes en que más cerca he estado de tocar el cielo, ya que por desgracia no podemos estar cerca por mi condición de escoria, la sola idea de que nuestros cuerpos estén cerca es tan repugnante como si nos pudiéramos contagiar de la más peligrosa enfermedad. Claro eso para todos los demás, porque hoy para mi todo es diferente, pienso diferente y si me dieras una oportunidad estoy seguro, tú también lo pensarías.
En este momento tus delicadas y ardientes manos están recorriendo la espalda de él, el cabello de él. De ese simplón que no merece siquiera que lo mires. Yo debería estar en su lugar, y no aquí oculto entre las sombras muriendo de envidia…
Yo debería disfrutar de tus caricias como el lo esta haciendo ahora. Yo debería hacerte disfrutar con mis caricias, como he hecho disfrutar a tantas otras pensando que eras tú.
En que estoy pensando… maldición!
Por que de todas las brujas del mundo por que contigo? Tal vez por que eres la única a la que no podría tener ni volviendo a nacer.
Claro que no siempre sentí esto por ti y mucho menos tuve envidie de él, no fue sino hasta que aquella noche en que los encontré mientras hacía mi ronda, igual que hoy, siempre a esta hora. Desde entonces no he podido dejar de pensar en ti, en cómo tus manos recorrían el cuerpo de aquel idiota que te está poseyendo y disfrutando en este momento como aquella vez.
Desde entonces mi vida se ha vuelto miserable. No hago más que seguirte y espiarte donde estés. Día… y noche. Tus sonidos de placer me embrujaron. Son un eco de éxtasis en mi mente, que me persigue y no me abandona. No los puedo olvidar, no los quiero olvidar, desearía ser yo el que te haga emitirlos… tan solo por una vez.
¡Diablos! Maldigo en silencio mientras aprieto los puños.
Debo tenerte, debo hacerte mía, hacer que sea mi nombre el que repitas entre gemidos hasta hacerte perder la razón. Pero no puedo. Esto que siento es mi condena, y muero lentamente deseando estar en el lugar de él, daría mi vida por estar contigo y poder ser yo el que acaricie tu piel. Pero no, aquí estoy, siendo testigo de tu placer lleno de envidia, oculto en la oscuridad, junto a la luna que me guarda el secreto.
Mientras no te tenga y no te haga mía, esta envidia terminara por carcomerme el alma… o lo que quede de ella sin ti. Me quedo escondido entre las sombras, envidiando a aquel perdedor que te hace suya… a ti, el ángel que no quise ver y que alguna vez, desprecie.

Clienta no. 32 













