No tengo mucho que decir pues el colagge ya dice mucho.
La canción es de Kany García.
Ya sabes mi bella amiga que esto es para ti, porque te lo prometi y aquí lo tienes. Jatna aquí esta "Estigma de Amor"
Estigma De Amor:
Si miro al cielo siempre encuentro consuelo,
Porque aunque estés lejos, es el mismo techo.
Si escribo poemas en que hable de tus recuerdos,
Sé que tu oración en respuesta es pierdes tu tiempo.
Y el mismo no es en vano, he vivido demasiado,
Aun con tanta historia, tú estás y permanecerás...
París, Francia. Sábado por la mañana. Hoy amaneció nublado. El día es frío y gris, cómo si en cualquier momento comenzara a llover, al igual que ese día hace cuatro años atrás.
Estoy aquí sentada en Le Parc Du Champs Du Mar. La añoranza del pasado me hace estremecer, mientras suspiro y otro nuevo temblor recorre mi cuerpo.
Hace cuatro años que vivo en París, en mi propio exilio autoimpuesto para poner tierra de por medio entre los dos. Deje Hogwarts mí casa, mi familia, a mis padres y a mis amigos. Y hoy como siempre tu recuerdo es más tangible que nunca, al mirar el estigma de amor que sin querer me regalaste.
Las lágrimas se desbordan de mis ojos, sin poder evitarlo.
El pasado me duele demasiado, como si los años hubieran sido en vano.
¿Cómo olvidar lo difícil que fue dejarlo todo? Lo desprotegida y sola que me sentí al aparecerme en este mismo lugar. Lo más difícil, pero la decisión más sensata que tuve que tomar en mi vida. Renunciar a ti, porque nunca serías para mí.
No me lo dijiste, pero lo supe desde el momento en que todo acabo. Habías vencido. El señor de la muerte había derrotado al mago más tenebroso de todos los tiempos.
Te busqué desesperada y ansiosamente con la mirada. Cuando logré localizarte entre la multitud de personas en el gran comedor, sentí que mi corazón volvía a latir al verte con vida.
Estabas vivo, quería correr y estrecharte entre mis brazos. Besarte, como tantas veces lo habíamos hecho a escondidas en medio de la nada. Me acerque corriendo, pero me detuve a unos metros de distancia de donde estabas.
Tú no me buscabas a mí. Tú mirada estaba perdida buscando una cabellera pelirroja. A la cuál localizaste rápidamente. La buscaste a ella, no a mí. Ella corrió a tus brazos y tú la abrazaste estrechamente. La besaste a ella y no a mí…
Ahora no había nada que impidiera tu felicidad y yo no iba a darte un motivo, para que fueras infeliz.
Cuando te vi besándola, mi corazón se quebró en mil pedazos. Ya no había un corazón en mi pecho, sólo pedazos de cristales rotos. Las lágrimas, que salieron de mis ojos las justifique por lágrimas de felicidad con una fingida sonrisa, mientras Ron me miraba extrañado. Yo moría agónica y lentamente por dentro ¡Nunca me quisiste, solo había sido tu compañía y paño de lágrimas, cuando ella no estuvo!
Te abrazaré y te besaré en mis sueños,
Despertaré, mojada en tu recuerdo.
Caminaré sabiendo que un día estuve entre tus dedos.
Serás mi estigma de amor, pues te tuve y perdí tu vuelo.
Atrás quedaron esos días de sueños y estúpidas ilusiones en aquél campamento.
Sí, porqué por un tiempo tus besos y tus caricias habían sido mías. Fui yo la que recibió tu amor y cuanta dulzura me pudiste entregar en el olvido. Quizás fue la soledad, el miedo a la muerte o tu nostalgia por ella. Lo que te llevo a buscar en mí, algo más de lo que te hubiera dado una simple amiga.
Te di todo de mí, me entregué a ti en cuerpo y alma. No importaba la vida, si tenía que morir a tu lado. Lo haría, porque en esas semanas solos, sin más compañía que la mutua. Había descubierto el amor oculto que siempre había sentido por ti.
Mientras tú besabas a tu amada pelirroja, sin ninguna intención de despegarte de sus labios. Yo aprendía a sentir el dolor del amor. El amor, ese sentimiento que siempre quise experimentar y que aprendí en esas semanas a tu lado. No era más que agonía, dolor, desconsuelo, estigma e infierno.
Todos vitoreaban tu gloria, mientras yo en silencio me tragaba el dolor más amargo de mi vida. No pude soportar más, el ver tu felicidad y la cara de triunfo de esa pelirroja que en algún momento había sido mi mejor amiga. Me desmoroné.
El dolor en mi interior era tan grande al sentirme burlada, que no deseaba otra cosa que desaparecer, ser invisible a los ojos del mundo, morir si era necesario. Me sentía tan idiota y estúpida... ¿Cómo había podido ser tan ingenua?... Sí tan solo lo hubiera sabido un par de horas antes, lo más probable es que hubiera dejado que los mortífagos me mataran con un simple Avada Kedavra. Esa luz mortecina hubiera sido la solución a todos mis problemas y mi dolor.
Sólo quería dejar de sentir, lo que estaba sintiendo. Terminar con ese estigma que me estaba matando. Me fui alejando poco a poco de la multitud. Las fuerzas me faltaban y sentía que se me iba la vida en aquel vano intento de huida. No sé como logré llegar a las afueras de Hogwarts, tropecé más de una vez. Cayendo y volviendo a levantarme. Cuando me sentí lo suficientemente lejos de todo y de todos, no lo pensé dos veces y evoque el primer lugar que se me vino a la mente “Le Parc Du Champs Du Mar”.
Mirando entre las calles yo hallé tu silueta,
Y voy desesperadamente a entregarte un abrazo.
No llego a la esquina del tren a enfrentar mi fracaso,
Por miedo a saber quién es ella que hoy coge tu mano.
Y el tiempo no es en vano, he vivido demasiado,
Aun con tanta historia, tú estás y permanecerás…
A diferencia de hace un par de años atrás, ahora mis padres no estaban conmigo acompañándome. Cuando me aparecí en el parque contiguo a la torre Eiffel comenzaba a amanecer. Estaba sola y perdida en la vida con tú huella de desamor en mí.
¿Con qué cara miraría a mis padres?... ¿Con que cara les diría que su hija perfecta a la cuál adoraban tanto, les había fallado? No iba a causarles un dolor y una vergüenza así, a las personas que más amaba y que habían puesto toda su confianza en mí.
Ellos no me recordaban, jamás me recordarían. Nunca tendrían que sufrir por mí, si yo no les devolvía sus recuerdos. Fue una decisión difícil, pero era lo mejor para todos...
No iba a decirle a Ron que todas sus visiones del guardapelo, se hicieron realidad cuando nos abandono. Que ya nunca podría estar con él, ni ser para él. Porque su mejor amigo me había marcado a fuego y de por vida en aquel campamento.
No volvería a Hogwarts, ni a Londres nunca más. No sería capaz de verlo ser feliz con Ginebra Wesley, cuando yo aún lo sabía mío. Cuando mí corazón roto aún lloraba y reclamaba por su amor.
Sonrió a pesar de todo, pues él me mira a la distancia. Frente a él no puedo ser débil, porque él es mi debilidad. Él me sonríe e ilumina mi mundo. Y yo le devuelvo la mejor de mis sonrisas…
Sonrió, sonrió como siempre. Desde que aprendí a ser Anne Francine Marcel Depardie. Mi cara y mi cuerpo es el que está de moda en revistas y letreros “Francine Depardie” la modelo.
Sí, soy una de las modelos más cotizadas del momento en Francia. Me llaman para publicidad, revistas y castings… ¿Quién iba a pensar, que la estúpida y desabrida rata de biblioteca se iba a convertir en la mujer más deseada por los hombres parisinos?
Sonrió ante la ironía de la vida, como hubiera deseado tener un poco de esta belleza en esos tiempos. Quizás te hubieras quedado a mi lado y no con ella.
Pero no me puedo arrepentir de mi suerte, porque mi vida no sería está sin mi mecenas, sin mi protector. Sin él no sería la mujer que soy hoy.
Todo lo que tengo se lo debo a él. El hombre que me descubrió sentada, en esta misma banca en la que estoy hoy recordando.
A pesar de ser una completa extraña para él, se apiado de mí. Me extendió un pañuelo, mientras me preguntaba si me encontraba bien. Se sentó a mi lado, inspirándome una gran confianza.
Se sentó y sólo me escucho. No me juzgo, ni pensó que yo estaba loca. Sólo vio a una adolescente dolida y herida de amor.
Hacía frio y era de noche yo había estado todo el día sentada en esta banca, después de haberme aparecido en este parque. Sin que nadie me notara o me quisiera ver.
Pero Philippe fue el único que noto mi indeseable presencia a los ojos de los demás.
Ese hombre un tanto canoso de ojos castaños y vivaces, entrado en la madures de sus 30 y tantos años. Me vio tan herida y maltrecha que no dudo un segundo en llevarme a su casa y salvarme de una vida miserable.
Te abrazaré y te besaré en mis sueños,
Despertaré, mojada en tu recuerdo.
Caminaré sabiendo que un día estuve entre tus dedos.
Serás mi estigma de amor, pues te tuve y perdí tu vuelo.
¿Como un desconocido puede tenderte la mano, sin siquiera saber quién eres?... Y la persona que jurabas que te amaba o que al menos sentía un cariño especial por ti puede olvidarte… ¿Sacarte de su vida, como si nunca hubieras existido?
Philippe mi gran amigo y mí apoyo. El hombre que supo darme un poco de cariño, sin esperar nada a cambio y me ayudo en el peor momento de mi vida. El hombre que me dio su casa y su apellido. El hombre que me dio una vida, un presente y un futuro. El hombre que le dio un apellido a mi estigma, al estigma que Harry Potter dejo en mi vida.
Yo misma me burlo a veces de mi estupidez y mi inocencia ¿Cómo pude creer que Harry Potter el salvador del mundo se iba a fijar en una simple sangre sucia? Teniendo a Ginebra Wesley a su lado.
Hoy sonrió con ironía ante mi destino y mi ingenuidad. Mientras no le quito la vista de encima a él, que alimenta despreocupadamente a las palomas cerca de la fuente. Él me ve y me regala la más tierna de sus sonrisas y yo le mando un beso de mi boca, enviado por mi aliento desde mis manos.
Cuando Philippe me salvo, pensé que no habría más vida. Mi autoestima estaba tan muerta, como mi corazón roto. Pero ese hombre de sonrisa amable y los mejores sentimientos. Se encargo de componer mi vida, cuido de mí y sano mis heridas, aunque solo fueran las físicas.
Por que las de mi alma, esas aún no sanaban y nunca sanarían. Me sentía incapaz de volver a amar a un hombre. Mucho menos, después de lo enferma y mal que estuve. En ese momento me enteré de los estragos que tu desamor habían dejado en mí. Pero no estuve sola, porque él estuvo siempre ahí conmigo.
Habían pasado seis meses desde que me había alejado de todo y de todos para sanar mis heridas aún abiertas y comenzar una vida nueva.
No quería recordarte, ni quién había sido yo en tu vida. Aunque el sólo hecho de esa idea era imposible por lo absurda de mi situación.
Esa mañana recibí una lechuza con el profeta anudado en su pata. Me sentí sorprendida y asustada, pues desde que había desaparecido nadie había hecho un solo intento por encontrarme. Esta era la primera señal de vida que recibía de alguien, desde que abandone el mundo mágico. Saqué el periódico y lo extendí. Ahí en primera plana se anunciaba tu boda con Ginebra Wesley y misteriosamente también adjuntada la invitación para asistir a la boda, reconocí la desalineada caligrafía en el sobre. Supe que Ginny había mandado a esa lechuza, para restregarme en la cara. Qué al final de todo ella había ganado, que siempre había sido ella.
Ese día me puse tan mal, que fui a dar a un hospital. El daño hecho por esa pelirroja, casi me arrebata lo único valioso y por lo qué luchar que me quedaba en la vida.
Hoy al recordar no puedo evitar las lágrimas. Lágrimas de dolor, de coraje, de odio, de amor y de vida…
Qué difícil es borrar memorias más allá del cuerpo.
Convertiste el amor en todo un misterio.
Y aunque ya no estés no importa
Ya solo basta con saberlo.
Trato de secar mis lágrimas y esconder mi amargura, pues él se acerca corriendo a mí. Recuerdo el día en que por fin lo pude sostener entre mis brazos, era tan pequeño, su piel tan delgada y traslucida. Pesaba 1 kilo 975 gramos, pero era un fuerte luchador que se aferraba a la vida con sus 29 semanas de gestación. En ese momento agradecí a quién era su padre, porque la magia en su sangre lo hacía aferrarse fuertemente a la vida.
Yo le extiendo el mejor de mis abrazos y le doy el más cálido de los besos en su frente.
--- ¿Ya te cansaste de jugar, cariño? Le dije regalándole mi sonrisa más sincera mientras acariciaba su cabello rizado castaño ---
--- ¿Pol qué llolas mamí? Me dijo James arrugando el entrecejo con una cara muy preocupada para un niño de 3 años---
--- ¡Mamá no llora mi amor, sólo recordaba viejos tiempos! Le dije con una sonrisa acariciando su mejilla y cambiando de tema ¿Ya nos vamos?... ¡Philippe nos ha de estar esperando en el restaurant corazón!---
--- ¿Llolas Pol mi papá? Me preguntó James pasando su mano por mi mejilla tocando mis lágrimas ---
Como mentirle a este niño, si su inteligencia era un clon mío. James me mira con esos ojos tan verdes, como los de su padre. Parece leerme al igual que él lo hacía.
--- ¡Sí, cariño!... En días como estos extraño a tu papá. Le dije mordiendo mi labio mientras aparentaba una sonrisa para mi pequeño estigma de amor---
--- Pelo si tú dices que no hay que llolarlo polque papá está en el cielo. Me dice James afligido acariciando mi mano al ver mi dolor ¡Mami, ya no lloles!... ¡Yo soy su legalo para ti!---
--- ¡Ya no lloro mi amor! Dije secando mis lágrimas y dándole una sonrisa, no iba a hacer que te preocuparas más por mí. Yo debía cuidar de ti, no tú de mí. Pero creo que eso se lo heredaste a él, aunque al final solo me hizo sufrir. Pero como tú me dijiste, tú fuiste mi regalo de amor. Lo único bueno que tu padre dejo en mí. Mi estigma de amor, el más hermoso de todos los regalos. Aunque Harry nunca sepa lo que me dio, yo sé lo agradezco. Hoy no lo odio, no podría odiar al hombre que le dio vida a mi razón de existir. Agradezco a Merlín y al cielo la fortuna de tener a mi pequeño conmigo ¡Tú eres el más hermoso de todos los regalos de esta vida James! Abrace a mi hijo estrechándolo fuerte ente mis brazos ¡Te adoro mi niño hermoso!---
--- ¡Yo también te adolo mamí! Me dijo James volviendo a sonreír mirándome con esos ojos iguales a los de su padre y brillantes de felicidad al robarme una sonrisa ¡Ahola si ya vamos con Philippe… ya tengo hamble!---
Tome a mi pequeño de la mano, mientras corríamos como dos niños para espantar a las palomas que se alzaban libres en vuelo. El chofer nos sonrió y fue por nosotros, para ayudarme a cargar a James.
--- ¿A la casa Señora? Me preguntó el muchacho que tenía mi misma edad---
--- ¡No André, al restaurant de siempre! Le dije con una sonrisa, me hacía gracia que me llamara señora. Pues yo sólo tenía 22 años, pero para todo el mundo yo era la esposa de Philippe Macel D’ Aubigne. Y ya te dije que no me digas señora, que me haces sentir vieja... ¡Francine, dime Francine!---
--- Sí, señora… perdón. Me dijo André sonriéndome y acomodando a james en su silla en el Audi A7. ¡Sí, Francine!---
Le sonríe subiéndome al coche mientras él cerraba mi puerta, miré el parque y mi banca una vez más, mientras suspiraba pesadamente al recordar que alguna vez tú amor me perteneció…
Te abrazaré y te besaré en mis sueños,
Despertaré, mojada, mojada en tu recuerdo.
Caminaré sabiendo que un día estuve entre tus dedos.
Serás mi estigma de amor, pues te tuve y perdí tu vuelo.
Serás mi estigma de amor, ya es orgullo saber
Que tu boca me perteneció ayer...
Continuará…













Clienta no. 32 






