Van a tener que disculparme porque me quedo un poquito largo
Va dedicado para todas las chicas hermosas del club. Las adoro
Disclaimer: No soy dueña de nada ni de ningún personaje
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Los primeros rayos del alba golpearon su rostro. Giro su cabeza de forma que pudiera esquivar la luz que entraba por la ventana, no tenia ánimos para levantarse y menos aun para cerrar las cortinas.
Luego de unos veinte minutos intentando conciliar el sueño nuevamente decidió que no había mas remedio que salir de la cama, ya que no tenía sentido permanecer allí sabiendo que de todas formas no lograría dormirse y aquel seria un día horrible —Como todos los demás— De solo pensarlo se lamentaba por no poder seguir descansando todo el día, y de ser posible no levantarse jamás.
“Te detesto” murmuro en dirección a la ventana que daba a su cama y que dejaba a la vista un estupendo balcón; Como si aquel objeto fuera capaz de oír su insulto. Se sintió como un idiota al hacerlo, pero de igual forma deseaba desquitar con algo su inexplicable ira contenida. Últimamente era prácticamente un milagro que pasara más de media hora sin estar enfadado. En especial por la mañanas.
Pensó en que quizás debería mandar a colocar unas persianas permanentes para impedir el ingreso de la luz cada mañana que olvidaba cerrar las cortinas la noche anterior —Esas malditas cortinas—. Ya imaginaba a su madre decir “Por supuesto que no, eso arruinaría con la estética de la casa” Que absurdo.
El solo hecho de imaginar aquella discusión le causaba migraña.
Dejo de lado aquellos pensamientos ridículos y puso un pie fuera de la cama para levantarse, miro detenidamente su pie. Levantarse con el pie izquierdo es de mala suerte pensó, por fortuna no era supersticioso y no creía en esa clase de tonterías que solo los retrasados tomaban en cuenta. Igualmente sus días eran horribles y no gracias a su pie.
Dirigió su vista una vez más al desmesurado ventanal “Estúpido ventanal gigante, a quien demonios se le ocurrió hacerte de ese tamaño”
Se incorporo despacio, tomo aire un par de veces y camino hacia la ventana; tomando un cordel del cual jalo con fuerza cerro las gruesas cortinas color verde musgo impidiendo la entrada de luz, dejando a su habitación en penumbras. Considero la tarea de retomar el sueño otra vez ahora que fijaba su vista en su cama deshecha, pero sabía que ya era tarde, una vez que estaba despierto era muy difícil volver a los brazos de Morfeo sin ayuda de una píldora, las cuales ya se le habían agotado —Una razón más para odiar aquel día—.
Atravesó su amplia alcoba con paso lento hasta encontrarse con la puerta del baño; al entrar miro desinteresadamente el pulcro cuarto y las piezas sanitarias de porcelana negra cuidadosamente limpias. Se encamino hasta el espejo en el cual se miro unos minutos, era notable su malhumor pero eso no lo sorprendía en lo absoluto, consideraba que era algo habitual en el despertarse de esa manera.
Tomo una ducha rápida para despejarse por completo y salio del baño con una toalla envuelta alrededor de su cintura y otra en su mano derecha con la que secaba su cabello desprolijamente. Se apresuro en vestirse; ese no era un día particularmente cálido, de hecho hacia más frío de lo esperado.
Una vez que estuvo listo tomo el fino reloj de muñeca que descansaba en su mesita de noche, se lo coloco en el lado izquierdo y vio que marcaba las 7:40 am, respiro hondo un par de veces y salio de su habitación.
Atravesó un largo pasillo hasta unas elegantes escaleras por las que bajo hasta el comedor. Cuando se encontraba a la mitad de esta diviso la larga mesa en el centro del salón y reconoció a las dos personas que ya estaban sentadas “Genial, y mi día continua empeorando” Eran ellos la razón por la que deseaba levantarse mas tarde a diario.
Al llegar a su lugar predispuesto en la mesa saludo aburridamente a los presentes.
— Buenos días—.
— Buenos días hijo ¿Haz dormido bien?— Pregunto con cariño su madre.
— Si— No tenia caso discutir por la estúpida ventana y el exceso de luz que ingresaba por ella.
Su padre solo le dirigió una mirada inexpresiva y siguió con su desayuno, sabia que mas tarde hablaría para reprenderle sobre algo que debería haber hecho hace tiempo o alguna queja similar. Y no se equivoco, las dichosas palabras no tardaron en salir por la boca de su progenitor.
— Draco imagino que ya te encargaste de los inútiles que ocupan espacio en El Profeta— Incitó con un deje de repudio.
El aludido suspiro imaginando lo que el hombre objetaría cuando respondiera:
— ¿Cuáles inútiles? Si debo ocuparme de alguien lo hare cuando lo crea necesario— Contestó casi con el mismo desprecio que su padre.
— ¿Cuáles inútiles? ¡Ja! Siempre creí que ese trabajo es demasiado para ti, no eres mas que un novato— Recriminó —En esas oficinas abundan los incompetentes…—.
En ese momento el joven dejo de escuchar y se dedico a simplemente mirar y asentir como si entendiera cualquier cosa que dijera el hombre y fingía tomar notas mentales de cada palabra que soltaba. Aburrido de la secuencia que se repetía cada vez que se cruzaba con su padre preguntó exactamente lo que sabía que él esperaba oír.
— Entonces ¿Qué sugieres que debería hacer?—.
El hombre detuvo su discurso y sonrío de manera casi imperceptible adoraba dirigir cada paso y decisión que su hijo tomara, para tener control pleno de el y de sus acciones; evitando cualquier inconveniente que pudiera dejar mal vistos a los Malfoys.
Draco escucho las indicaciones de su padre con desganada atención, las cuales incluían despedir prácticamente a todo el personal que tenia a cargo y seguidamente partió rumbo a "El Profeta", lugar donde trabajaba como Jefe de Redacción.
Una vez que llego al edificio donde se encontraban las oficinas del periódico, aparco su automóvil en el estacionamiento y subió por un ascensor al piso 12 del mismo. Al abrirse las puertas salio y se encontró de frente mirando a una joven recepcionista morena sentada detrás de un mostrador a un par de metro de distancia que lo saludo con una sonrisa radiante.
— Buenos días Señor Malfoy— Detrás de ella brillaban las letras “Periódico El Profeta” en un gran panel de vidrio.
— Buenos días Parvati— Saludo seguido de un guiño cuando pasaba cerca del mostrador. La chica sonrío aun más ampliamente.
Camino por un pasillo rodeando los cubículos de lo redactores y columnistas y entro a su oficina cerrando la puerta detrás de si.
Hermione abrió sus grandes ojos cuando escucho el pitido de su despertador marcando las 7:00 am del día 13 de Febrero “Otra vez lunes” se desperezo estirándose lo mas que pudo en la cama y corrió las frazadas a un costado, se puso de pie y camino hasta su ventana, abrió las cortinas de par en par observando con tranquilidad como el sol subía iluminando de a poco la cuidad. Sonrío al ver que se trataba de un bello día a pesar de encontrarse en invierno.
Se dirigió al tocador; tomo un baño tibio para contrarrestar el frío del ambiente, al terminar se envolvió el cabello en una toalla y se coloco una bata. Ocupo varios minutos en cepillarse los dientes para limpiárselos adecuadamente, sus padres eran dentistas y la habían acostumbrado a hacerlo desde niña. Miro su reflejo en espejo que colgaba sobre el lavabo y sonrío para ver el resultado de su cepillado, satisfecha esparció con sus manos una crema por su rostro, el frío causaba estragos en su piel secándola y pretendía cuidarla. Secó su cabello y lo peinó, no era un persona que se preocupara particularmente por su aspecto por lo que se maquillo solo un poco y finalmente salio a la habitación nuevamente para vestirse.
Abrió las ventanas los suficiente como para que la fría brisa golpeara su rostro, pero también a su vez lo hacían los rayos del sol; respiro profundamente y soltó el aire esbozando una sonrisa “Que bello día, es una lastima que deba trabajar encerrada entre cuatro paredes” cerro las ventanas y fue a la cocina donde tomo su desayuno —un café y un par de tostadas— cuando termino lavo la taza y la guardo en su lugar. Saludo a su amado gato Crookshanks con unas caricias; agarro su abrigo, su bolso y sus llaves y salio del apartamento. Subió al ascensor y bajo hasta la primera planta, al abrirse las puertas vio al portero quien la saludo con un gesto de la cabeza y salio a la calle a pedir un taxi para Hermione como hacia todas la mañanas, ella atravesó el vestíbulo y salio a su encuentro.
— Hoy es un lindo día ¿No lo cree Señorita Granger?— Preguntó mientras levantaba una mano en señal para llamar a un taxi.
— Así es, un hermoso día—Contestó en el momento en que el automóvil paraba frente a ellos y el hombre abría la puerta trasera.
— Que tenga un muy buen día—.
— Muchas gracias, usted igual— Dijo la castaña con una sonrisa entrando al vehículo y el portero cerro la puerta tras ella.
Dijo la dirección del edificio donde trabajaba al conductor, miro su reloj de pulsera que marcaba las 7:50 y se recostó en el asiento mirando por la ventana hasta que llego a su destino. Pago al chofer lo indicado; bajo del taxi y entro al recinto agradeciendo al hombre que sostenía la puerta para que ella pasara.
Cruzo el espacio que la separaba de lo elevadores y subió a uno, presiono el botón que indicaba el numero 12 y espero a que las puertas se cerraran, antes de que lo hicieran vio que una mano las detenía obligando a que volvieran a abrirse. Miro a la persona que ahora ingresaba al ascensor y reconoció el inconfundible color rojo de su cabello y sonrío al saludar a su amiga.
— Hola Ginny, que bueno que nos encontramos, tienes que darme los últimos datos que conseguiste para terminar mi columna lo antes posible— Indico apresuradamente.
— Oh, hola Hermione, si gracias por preguntar tuve un fin de semana estupendo y estoy muy bien— Hablo irónicamente la pelirroja.
— Perdón— dijo apenada —Necesito terminar esa columna, me estoy volviendo loca ¿Te divertiste el sábado?—.
— Si, Harry me invito a cenar, fue muy lindo. Saldremos otra vez en San Valentín. Pero volviendo a tu columna ¿Qué sucede, el idiota de tu jefe te esta presionando otra vez?—.
— Ni me lo recuerdes, es un descerebrado que consiguió su trabajo por acomodo de su padre y su apellido— Contesto fastidiada la castaña.
— Un descerebrado sexy— Añadió divertida la mas joven.
— ¡Ginny! — Escandalizo la de cabello rizado.
— Oh, vamos Herms, como si estuvieras tan asexuada que nunca te fijaste en tu jefe— Comento aun más escandalizada la pelirroja.
— No digas estupideces— Comenzó ofendida la castaña —No soy ninguna asexuada y Malfoy no es ningún sexy; es un desagradable, además estabas contándome otra cosa… ¿Qué era? ¡Ah, si! ¿Qué me decías de pasar San Valentín con Harry?— Fingió subrayando el nombre del moreno.
— Eso no es justo; meter a Harry en la conversación para cambiar de tema, eso no hará a tu jefe menos atractivo, y lo sabes— Declaró la pelirroja guiñando un ojo mientras las puertas del ascensor se abrían en el piso 12.
— No entiendo tu punto Ginny, aun si Malfoy fuera lo que dices que es ¿De que me sirve?— Cuestiono saliendo del compartimiento junto a su amiga.
— De nada, yo solo decía— Dijo riendo— Oh ahí esta Luna, debo hablar con ella, enseguida te alcanzo en tu cubículo para darte esos datos— corrió en dirección a la rubia que caminaba por uno de los pasillos luciendo unas botas multicolor y un raro peinado.
Hermione camino negando con la cabeza y sonriendo por las ocurrencias de sus amigas y fue hasta el mostrado donde saludo a la recepcionista Parvati que hablaba animadamente con su amiga Lavender, probablemente sobre algún chisme o algo sin sentido.
— Buenos días Parvati, Lavender—.
— Buenos días Mione— Saludo la rubia sonriendo exageradamente.
— Hola Hermione, busque el número que me pediste, lo tengo por aquí— Contesto la morena mientras tanteaba algo bajo el mostrador —Como te decía Lav, me guiño el ojo y casi caigo de mi silla— Siguió contando a su amiga mientras continuaba con su búsqueda.
—Que suerte tienes, lo que daría yo por se tu ¡Yo también quiero ser recepcionista de vez en cuando!— Chillo la rubia.
Hermione la miro frunciendo el ceño y espero a que Patil se apresurara a darle ese número para no tener que soportar más Lavender.
— No seas tonta Lav, creí que te gustaba ser asistente de tu novio—.
— Claro que me gusta ser asistente de mi Ro-Ro, pero también me agradaría que Draco me saludara de esa forma todas las mañanas— Agrego riendo la rubia.
La castaña rodó los ojos, no podía creer lo que oía ¿Qué le veían al presumido de Malfoy? Sintió pena por su amigo que la tenia por novia, a decir verdad sentía pena por toda la familia Weasley que debía aguantarla.
Por fin Parvati salio de abajo del mostrado con un papel en sus manos y sonriendo.
— Aquí tienes— Dijo mientras extendía el papel a Hermione.
— Muchas gracias— Tomo el papel sonriendo y aliviada de no tener que seguir escuchando la voz molesta de la rubia se marcho a su cubículo donde esperaría a Ginny.
Al llegar dejo su bolso sobre el escritorio y colgó su abrigo en la silla; mientras esperaba a su amida prendió su computadora para reanudar con su trabajo lo antes posible. No podía creer como la ultima semana había pasado tan rápido, no había tenido tiempo para terminar su columna y debía entregarla ese mismo día. Rogó que la pelirroja no tardara mucho en llegar con los datos que era esenciales para poder continuar, y como si la hubiese llamado Ginny apareció con algo en sus manos y una expresión de arrogancia.
— ¿Querías esto?— Pregunto balanceando una carpeta frente a Hermione que prácticamente la arranco de sus manos y comenzó a hojear sus paginas, leyendo todo con increíble rapidez — ¿Qué harías sin mi? —Suspiro.
— Buscaría a otro periodista que consiga los datos por mi— Contesto sin apartar sus ojos de la carpeta.
— Pero ninguno tan bueno como yo—.
— Eso es cierto, nadie nunca podría encontrar todo lo que busco como tú lo haces— Halago levantando la vista —Todo esta perfecto, gracias Ginny—.
— De nada cariño, es mi trabajo—
— Y ahora si me disculpas tengo que terminar un artículo que terminar antes del mediodía—.
— Por supuesto, te veo a la hora del almuerzo para comer juntas con Luna—.
— Esta bien— Se despidió de su amiga con una sonrisa y se concentro en terminar con su trabajo lo antes posible.
Draco estaba recostado en su silla reclinable masajeándose las sienes con los ojos cerrados cuando escucho que alguien llamaba a su puerta. Se sentó bien y respondió.
— Adelante—.
La cabeza de una chica de cabello corto y moreno se asomo por la puerta y al verlo sentado solo entro en la oficina y se sentó en una silla frente a el.
— Uf parece que alguien se levanto con el pie izquierdo hoy, luces cansado Draco— Dijo a modo de saludo mirándolo con sus ojos oscuros que estaban maquillados como para una fiesta más que para ir a trabajar.
— Que manera de subirme el animo Pansy ¿Qué quieres?— Pregunto a su secretaria.
— Si, justo como creí, estas de mal humor. Voy a ser breve, llamo tu madre y supuse que no querrías hablar con ella ahora, por lo que tome su mensaje—.
— ¿Y, que decía?—.
— Pregunto si saldrías mañana con Astoria, por San Valentín y pidió que la llamaras en cuanto pudieras—.
— Astoria…San Valentín ¡Y un demonio! No estoy de humor para esas idioteces ¿Es que nadie lo entiende? Maldita sea —Pansy solo asintió escuchando las quejas del rubio— ¿Qué mas?
— ¿Disculpa?—.
— ¿Qué mas viniste a decirme?—.
— Nada mas— Draco la miro frunciendo el ceño.
— Estas diciéndome que viniste a molestarme a mi oficina para decirme que me madre llamo para saber si saldría con Astoria mañana— Arrastro las palabras.
— Si, a decir verdad vine porque a mi también me interesaba saberlo, porque si no tenias planes para mañana… — Dijo provocadoramente.
— No seas absurda Pansy, lo nuestro es historia pasada—.
— Bah, valía la pena intentarlo— Comento levantando sus hombros en un gesto desinteresado.
La joven se levanto de su asiento al escuchar que alguien mas golpeaba a la puerta.
— Parece que alguien más viene a molestarte, nos vemos luego. Ah, y ya sabes, yo estoy libre mañana— Finalizo guiñando un ojo y saliendo de la oficina dando paso a la persona que se encontraba afuera.Hermione sostuvo la puerta cuando la secretaria de Malfoy salio y se asomo.
— Permiso, vengo a mostrarle mi columna para mañana— menciono entrando en la oficina decorada sobriamente de su jefe.
— Ya era hora Granger, es cerca del mediodía; empezaba a pregúntame en que momento vendrías a traerme tu dichoso trabajo— Agrego sarcásticamente el rubio.
Se puso de pie y rodeo el escritorio hasta encontrarse cerca de la castaña que le extendió una hoja con una extensa columna, este tomo la hoja y se apoyo en su escritorio mientras la leía en silencio. Hermione se mordía los labios esperando no tener que escribir todo otra vez, como mas de una vez se lo había ordenado Malfoy cuando no quedaba satisfecho con el resultado de su trabajo.
— ¿Esperas que publique esta basura en el periódico de mañana?— Cuestiono clavando sus fríos ojos en los de la chica — ¿Enserio? No entiendo Granger, parece ser que semana tras semana te empeñas en escribir cosas más aburridas y patéticas que en las anteriores—.
— ¿Qué esta mal? El articulo trata de una realidad y no esta mal escribir sobre ello— Contesto ofendida Hermione.
— Esto es basura, es aburrido, es malo y da ganas de suicidarse— Exagero el rubio haciendo una bola de papel con el articulo y lanzándolo al suelo —Quiero que escribas una nueva columna y si no es mucho pedir, que sea algo decente—.
— No puedo creer que hicieras eso, el artículo estaba perfectamente bien, el único problema es quien debía aprobarlo— Comenzó mordaz la castaña.
— No te pongas así Granger, te estoy haciendo un favor. Si la gente leyera esto, te odiarían de por vida por deprimirlos en San Valentín— Explico.
— ¿De eso se trata? ¿San Valentín? ¿Quiere que escriba alguna estupidez vacía sobre el día de los enamorados?—.
— No, no es lo que pretendo, para eso ya tengo a otros redactores. Pero tengo que decirte que ese comentario dejo en claro que eres una soltera amargada y es por eso que odias San Valentín—.
— ¡Eso no es verdad!— Salto indignada la chica.
— ¿Qué cosa? ¿Lo de soltera amargado o tu odio por San Valentín?— Pregunto fingiendo no comprender.
— ¡Olvídalo, no voy a discutir eso contigo!— Elevo la voz la joven.
— ¡Aja! Así que lo admites, eres una amargada que odia a los enamorados. Qué envidiosa Granger. En fin quiero que escribas algo; si Weasley puede hacerlo “entretenido” sin lograr que llore, creo que con tu tendencia a comer libros vas a saber como redactar algo que no provoque cortarme las venas, porque para serte sincero, prefiero dejármelas largas— Se mofo.
— Si mis columnas tuvieran ese efecto sobre ti, las dejaría como están…—
— Oh, pero que atrevida para decir algo así ¡A tu propio jefe!— Interrumpió aparentando estar asombrado.
—No admití nada de lo que dijiste y no soy ninguna envidiosa…— Siguió, omitiendo el comentario del rubio.
— Si lo eres—.
— Además, Ron escribe sobre deportes, no es difícil hacerlo entretenido— Finalizo casi al borde de la exasperación.
— Cuando se trata de Weasley todo es difícil, hay que darle crédito. Y Potter escribe los policiales y aun así encuentro a sus noticias mucho menos trágicas que las tuyas. Y eso es mucho decir—.
Cuando discutía con Hermione, Draco hacia hasta lo imposible para fastidiarla. Incluso alagar a los amigos de la chica (a los cuales detestaba) mientras no estuvieran presentes. Era normal para ellos tener esas peleas en los que parecían niños más que adultos jóvenes. Malfoy se divertía molestándola y tratándola como su inferior por el simple hecho de ser su jefe a cargo.
Había algo en la forma de ser de la chica que lo enfurecía, quizás era su forma de ser orgullosa y presumida queriendo demostrar que era la mejor y la mas inteligente.
— Ya es la hora del almuerzo, quiero que vuelvas a trabajar en este instante y no abandones tu cubículo hasta que tengas una columna nueva porque no pienso publicar esa porquería— Añadió apuntando el bollo de papel que había lanzado hace unos minutos.
La castaña lo fulmino con la mirada, resignada y cansada de la pelea se agacho, tomo el bollo y se marcho de la oficina antes de que sus ganas de matar al presumido-idiota de su jefe fueran más fuertes y no pudiera controlarlo. Al volver a su reducido gabinete furiosa y con los nervios de punta, se sentó pesadamente en la silla suspirando enérgicamente.
— ¿Te encuentras bien Hermione?- La chica dio un respingo al oír su nombre y se giro para ver a una pacifica Luna que la miraba de una forma casi fantasiosa. A veces solía creer que la rubia realmente no prestaba atención a nada en la vida real y probablemente tenia alucinaciones muy frecuentes. O al menos eso aparentaba.
— No… Si, bueno no, estoy por estallar de la rabia que traigo encima—.
— Herms ¿Qué sucede?— Pregunto ahora Ginny que hacia acto de presencia y había escuchado las ultimas palabras de la castaña, paso de los ojos de esta hasta la bola de papel que tenia entre sus manos —Es ese maldito otra vez ¿Verdad? Voy a matarlo ¿Te dijo que escribieras un nuevo articulo?—.
— Si, dijo que este era una basura, aburrido y lamentable— Comento abriendo de a poco el papel para no romperlo.
— Bla, bla, bla, lo que sucede es que tiene tan poca materia gris dentro de su cabeza que no sabe diferir entre un buen articulo y un par de chismes mal redactados ¿Sobre que sugirió que escribieras?—.
— Sobre algo que según el no lo incite al suicidio. Todo esto porque mañana es San Valentín y no quiere historias “depresivas”. Si esa es su condición no se que puede esperar de la sección policial—.
— ¿Vas a decirme que Malfoy es un romántico al que le gusta el día de los enamorados y por eso no acepta tu articulo? Tonterías; te esta fastidiando, como lo hace siempre, por pura arrogancia— Salto la pelirroja mas enojada que antes.
Hermione miro a Luna que jugaba con un bolígrafo para luego ponérselo detrás de una oreja y mirar al horizonte perdida, aun así tuvo la sensación de que la rubia había escuchado lo que hablaba y de cierta forma la reconfortaba con su silencio. Volvió su vista a Ginny que continuaba con expresión indignada y el ceño fruncido.
—Será mejor que vayan a almorzar ustedes, yo prefiero quedarme para terminar con esto lo antes posible—.
— Claro que no, vendrás con nosotras—.
— Ginny de verdad prefiero quedarme, para aprovechar todo el tiempo que tenga. Van a tener que perdonarme esta vez, prometo almorzar con ustedes mañana—.
— Esta bien, pero solo porque me lo pides con esa cara de corderito— Bromeo —Si necesitas ayuda no dudes en pedírmela ¿Si?—.
— Si si, ahora váyanse o no alcanzaran a comer nada— Dijo Hermione haciendo ademanes para que se alejaran.
Cuando las chicas abandonaron su cubículo concentro toda su atención en el monitor exprimiendo su cabeza; buscando algún tema, cualquiera. Era raro por lo general no le costaba tanto redactar su columna semanal, pero ahora estaba completamente en blanco, no conseguía escribir mas que un par de líneas de las cuales no estaba satisfecha y no sabia como continuar. Por lo que empezaba de cero una y otra vez.
El tiempo pasó volando y sin darse cuenta poco a poco todos fueron volviendo a sus casas, dejando el lugar con unas pocas personas. Hermione noto esto cuando vio al personal de servicio que limpiaba ese sector del edificio, por poco se desmaya al ver que su reloj mancaba las 23:15 hs y desesperada fijo su vista en el monitor para ver la columna que llevaba escribiendo hace probablemente 3 horas y ver que estaba por la mitad de lo que acostumbraba a escribir; recordó que la impresión del periódico se iniciaba a las 00:30, debía terminar el articulo y enviarlo en poco mas de una hora. Comenzó a teclear los mas rápido que sus manos le permitían y solo en ese momento se dio cuenta de que no había notado el paso del tiempo posiblemente porque estaba tan concentrada en su trabajo y en controlar sus nervios, por no encontrar un buen tema del cual hablar, como para darse cuenta de que la posición en la que estaba sentada había provocado unos terribles dolores en su espalda y sus ojos cansados de ver el monitor rogaban porque sus parpados se cerraran, ni hablar de la conversación que fácilmente podría llevar a cabo con su estomago que hacia horas que no ingería ni un solo alimento. Se sorprendió al descubrir que el efecto de estar bajo presión ayudo a que su mente se abriera repentinamente, liberando miles de ideas y palabras que incluía en sus líneas.
De improvisto algo hizo que dejara de escribir y no se trataba de su dolor de espalda, o el agotamiento que caía como plomo sobre sus hombros, tampoco se lo recomendó su estomago, fue un ruido que la sobresalto de tal manera que de no haberse sujetado del escritorio habría provocado su caída al suelo de forma estrepitosa. Recuperando el aliento enderezo su espalda y se levanto lentamente sin dejar de sostenerse de la mesa; cuando estuvo lo suficientemente alto como para ver sobre los cubículos busco el origen de aquel ruido, pero observar el enorme lugar desierto la asusto mas de lo que imaginaba y fue aun peor encontrarse con los ojos de alguien mas, se sentó tan rápido que parecía que el plomo que sentía sobre si se había multiplicado mil veces más. Deseo que aquella persona no la hubiera visto y para asegurarse de que no lo hiciera se quedo semi encogida sobre el escritorio y continuo escribiendo el articulo con el mayor silencio del que fue capaz.
— Esa no es una posición que recomiendo para escribir— Su voz retumbo por el lugar de forma perturbadora ya que no había sonidos que la opacaran, esto hizo que Hermione ahogara un grito a la vez que cerraba los ojos y se llevaba una mano al pecho y otra a la boca —Tampoco es un horario que recomendaría—.
— ¡Dios! ¿Por qué hiciste eso? Casi muero del susto que me diste— Lo reprocho.
El se encontraba del otro lado del cubículo (al cual sobre pasaba por mucho) con ambos brazos apoyados en el borde del mismo y mirando con curiosidad la persona dentro de el.
— Hum… Es una pena de que no lo hicieras, con lo mucho que me esforcé por llegar hasta aquí sin hacer un solo ruido— Contesto con su habitual tono sarcástico. Hermione lo asesino con la mirada — ¿Granger que demonios estas haciendo a las…23:45 escribiendo aquí, en lugar de hacerlo en tu casa? —Pregunto consultando con su reloj —Creí que te pagaba lo suficiente como para que puedas tener una computadora personal—.
— Que gracioso Malfoy, es TU culpa que siga aquí, estoy escribiendo la nueva columna que me pediste—.
— Estas bromeando ¿Todavía no la terminaste? Dios Granger y dices ser la mas inteligente. Tardaste mas de diez horas en redactar un par de párrafos, ahora entiendo porque te enojas tanto cuando te mando a empezar de cero, de haber sabido que eras así de lenta te habría mandado a la calle hace tiempo. Creo que no necesito recordarte que la impresión empieza a las 00:30 y para entonces ya deberías haber acabado—.
— Si, ya lo estoy terminando y por lo general no demoro tanto, solo lo hago cuando alguien insoportable aparece y arruina mi día— Comento entre dientes la chica.
— Deberías ser más respetuosa, esa no es manera de contestarme. Puedo despedirte si así lo quisiera— Dijo pasando del tono burlón al serio en un instante.
— ¿Y porque no lo haces?— Desafío la castaña arrepintiéndose un segundo después.
Draco clavo sus ojos de un frío color gris en los de Hermione y luego de un momento en el que pareció considerar la idea de echarla y preguntarse el porque no lo había hecho antes contesto:
— Si quieres renunciar te aconsejo que escribas tu carta de dimisión ahora mismo en lugar de esa columna que de seguro es igual de mala que la anterior, o peor. No se que puedo esperar de tu persona a estas horas— Asevero arrastrando las palabras de forma lenta y pausada.
— No pretendo renunciar, si me disculpas quiero terminar esto—.
Volvió su vista al monitor y por el rabillo del ojo vio que su jefe se alejaba, intento concentrar su atención en el artículo, pero fue interrumpida una vez más por otro extraño ruido que provenía del gabinete de al lado; se levanto de su silla y con sorpresa vio que el rubio arrastraba otra y entraba con ella al cuadrado al que había sido destinada para trabajar. Frunció el ceño y lo miro inquisitivamente esperando una respuesta por su comportamiento; como no recibió ninguna pregunto:
— ¿Qué estas haciendo?—.
— Que parece que estoy haciendo, me estoy asegurando de que termines ese artículo y de que lo hagas bien. No voy a dejar que publiquen cualquier cosa yo no haya verificado antes— Afirmo sentándose en la silla al lado de la castaña que seguía parada en su lugar.
— Eso no pareció molestarte antes, nunca me llamaste para revisar el nuevo artículo— Señalo Hermione arrepintiéndose otra vez, debía controlarse si no quería acabar en la calle.
— La verdad no recordaba que te había mandado a reescribir la columna ¿Puedes sentarte? Estamos perdiendo tiempo y quiero terminar con esto cuanto antes—.
Ella hizo lo indicado y vacilo antes de volver a hablar.
— ¿Porqué siendo las 23:50 hs estaba en la oficina aun?—.
— Acostumbro a hacerlo—.
— ¿Por qué?—.
— No te importa. Me gustaría finalizar con el interrogatorio y continuar con el maldito artículo—.
— Bien, pero sigo sin entender cual era el problema del anterior, soy columnista, es mi trabajo dar mi punto de vista sobre hechos importantes que se dan en la sociedad y ante todo ser temas reales y de interés en el publico—.
— Granger no necesito que me des una lección sobre el trabajo de un columnista y ya es hora de que admitas que el tema que trataste en el otro artículo no era apropiado—.
— Estas diciendo que no te gustaba lo que escribí porque desencajaba con el resto del periódico que estaría lleno de absurdos apartados sobre el Día de San Valentín. Eso es ridículo—.
— ¿Cuál es tu problema con San Valentín? Yo lo detesto, me obliga a pasar tiempo con gente que no deseo ver ni en mi funeral. Pero al parecer tú no quieres admitir que también lo haces—.
— No es ningún problema; por el contrario, me agrada esa fecha, aunque la considero meramente comercial y no vale como razón para eliminar mi artículo—.
— Lo odias porque eres una solterona que va a vivir toda su vida rodeada de gatos, es mas, hasta podría apostar toda mi fortuna a que ya tienes uno. Y todo porque no tienes novio—.
— ¡Eso es mentira!—.
— Si claro, tú tienes novio. Si es verdad dime como se llama el pobre infeliz, de seguro es ciego—.
— No es ciego…y…se llama…Vik…tor…emm…Krum— Respondió apartando la vista y mirando distraídamente el escritorio. Era una pésima mentirosa. No podia creer que acababa de dar ese nombre.
— Oh si, Viktor Krum ¿Verdad? Como el jugador de la selección nacional de futbol de Bulgaria ¡Por favor creí que te inventarías algo mejor!— Se burlo Malfoy soltando una carcajada.
Hermione quedo estupefacta al ver la forma en que su jefe reía, jamás en el tiempo que llevaba trabajando para el lo había visto sonreír si ese deje de ironía y superioridad, mucho menos había escuchado una carcajada suya. Este al notar la forma en que lo miraba disminuyo el nivel hasta quedarse cayado. Carraspeo un par de veces para clararse la garganta y dijo:
— Deberíamos seguir con el artículo ¿De que trata?—.
La castaña sacudió levemente la cabeza y volvió a la realidad. Tenia que terminar su trabajo.
— Del Día de San Valentín como una estrategia comercial— Dijo sonriendo casi con inocencia.
— ¡Increíble! Ahora empieza a gustarme el otro, pero no tenemos tiempo de cambiar de tema así que vamos a terminar con este y enviarlo para que lo incluyan—.
Al cabo de 15 minutos habían terminado con lo poco que faltaba redactar y enviaron el artículo al Área de producción donde acoplarían la columna de Hermione al periódico del 14 de Febrero. Luego de hacer click en el botón “enviar” la chica soltó un largo suspiro y se recostó en la silla echando la cabeza hacia atrás cerrando los ojos, permaneció de esa forma un par de segundos en los que por poco queda dormida. Abrió los ojos una vez más y lentamente se levanto de su asiento y comenzó a juntar sus cosas a la vez que apagaba la computadora, vio que su “compañero de trabajo” se disponía a hacer lo mismo.
Eran las 00:30 hs cuando ambos abordaron el ascensor y en completo silencio esperaron hasta llegar abajo, Draco debía buscar su auto en el estacionamiento y Hermione tomar un taxi, por lo que tenían que separase.
— Adiós Granger, espero que tengas un lindo San Valentín con tu novio Viktor— Se mofo el rubio antes de darse media vuelta para caminar en dirección al estacionamiento .
— Un momento, usted se burla de mi por no tener novio, pero yo también tengo derecho a saber ¿Tu tienes novia?—.
— Y que te hace pensar que voy a responder a tu pregunta— Contesto sin girarse.
— Perdón, quizás me equivoque ¿Tienes NOVIO?— Volvió a preguntar la castaña remarcando la ultima palabra.
El chico volteo y clavo su mirada furiosa en la joven que apenas podía contener la risa intentando mantener su semblante serio.
— ¿¡Qué demonios estas insinuando rata!?— Eso la sorprendió pero opto por esperar a que su jefe se calmara antes de volver a hablar — Si tanto te importa, NO, no tengo novia. Estoy comprometido—.
Sin que ninguno de los dos lo esperara se escucho una risa por todo el recinto y venia nada más y nada menos que de Hermione, quien luchaba por controlarse y con sus manos tapaba su boca en un vago intento de interrumpir su carcajada.
— ¿Acaso eres retrasada o que es lo que te pasa? Creo que comer libros te hizo mas estúpida ¿De que carajo te ríes?— Pregunto encolerizado
La castaña tomo aire y gracias a ello pudo contenerse por un momento en el que soltó — ¿¡Comprometido!? — Y su risa volvió a estallar aun con más fuerza.
En ese momento no recordaba que la persona frente a ella era su propio jefe y era de el de quien se estaba riendo, pero no podía parar, la idea de que Draco Malfoy estuviera comprometido era aun mas absurda que la idea de que ella fuera novia de una celebridad.
El simplemente la miraba con profundo odio, esperando una respuesta mas coherente que la que intentaba soltar entre risas.
— No puedo imaginar que una mujer deseara casarse contigo, incluso la idea de que seas homosexual me parece mas razonable — Logro articular una vez que ya se había calmado lo suficiente, pero sin dejar de sonreír y carcajearse internamente.
La cara del rubio cambio repentinamente, ahora parecía mas relajado y un extraño brillo apareció en sus ojos acompañando a una imperceptible media sonrisa.
— Así que crees que ninguna mujer en su sano juicio desearía comprometerse conmigo —.
— ¡Por favor Malfoy! ¿Quién no lo creería? Eres por lejos la persona más egoísta; arrogante; despectiva y altanera que tuve la desgracia de conocer, sin mencionar tú despreciable orgullo y convicción de que eres mejor que los demás. Podría seguir toda la noche enumerando las muchas razones por las cuales una persona normal no podría siquiera considerar pasar una vida contigo — Detallo la castaña aun sin caer en la cuenta de que podría perder su trabajo por ello.
Extrañamente el insultado no parecía perturbado en lo absoluto, por el contrario se lo veía con una tranquilidad irreal y muy lentamente se acerco a su agresora unos pasos.
— Es increíble la cantidad de defectos que poseo, y yo jamás note ninguno — Comento pensativo — Y son todos ellos los motivos por los cuales pretender que soy gay seria mas sensato que esperar que este comprometido—.
— Si, aunque dudo que cualquiera, siendo hombre o mujer pudiera soportar todo eso—.
El volvió a acercarse hasta dejar un pequeño espacio entre ello y antes de que Hermione pudiera reaccionar Draco la estaba besando como nadie lo había hecho antes (tampoco tenia muchos con quien comparar) No duro demasiado, pero fue lo suficiente como para que ella no lo olvidara.
Cuando el rubio se separó traía una sonrisa de satisfacción en su rostro en un gesto de victoria, como quien logra lo planeado y era justamente lo que había pasado.
— ¿Por qué hiciste eso? ¡Estas comprometido! ¿O me mentiste? ¿Eres homosexual o no?— Pregunto alterada.
— Si estoy comprometido, pero solo por conveniencia— Acerco su cara a un costado de la chica y susurro — Lo hice en primer lugar para demostrarte que no juego para el otro bando y en segundo lugar porque se hacer otras cosas, que sumado a mi fortuna me hacen un perfecto candidato para muchas mujeres ¿Jamás lo pensaste así?— Se alejó y se dio media vuelta para emprender su marcha a su automóvil una vez mas, dejando a la chica atónita.
— ¿Quién te crees que eres para hacer algo semejante? ¿No tienes respeto por nadie? ¡Compadezco a la pobre que se casara contigo! — Grito al notar que se alejaba.
— No puedes negar que no te gusto, considéralo tu regalo de San Valentín, ya que no recibirás ningún otro — Dijo sin dejar de caminar.
— Eres un miserable, descarado…—.
— Granger— Interrumpió girándose — Mañana tienes el día libre—.
— ¿Qué?— Pregunto incredula.
— Lo digo enserio, ya pase demasiado tiempo contigo hoy y no tengo ganas de verte la cara mañana , así que hazme el favor de no venir o te dejo en la calle—.
La alarma no sonó ese día y al despertar después de estar varios minutos dando vueltas en la cama miro el reloj y vio con gusto que eran las 10:00 am. Cumplió con su rutina diaria, camino hasta la cocina para tomar su desayuno y en el camino se encontró con su gato Crookshanks, lo atrapo en sus brazos y lo acaricio por unos minutos hasta que escucho el timbre, dejo a su gato en el suelo otra vez y fue hasta la entrada de su departamento. Al abrir la puerta se encontró con el portero que traía algo en sus manos.
— Buenos días Señorita Granger, no sabia que se quedaría en casa hoy— Saludo.
— Así es, nada de trabajo por hoy, es mi día libre—.
— Me alegro. Esto llego para usted, se me pidio que se lo entregara personalmente— Dijo el hombre extendiendo un paquete frente a el— Espero que disfrute su día.
— Muchas gracias, lo haré.
El portero se marcho y cerro la puerta, llena de curiosidad abrió el envoltorio del paquete de color verde y dentro encontró una copia de “El Profeta” de ese día y una rosa roja que cumplía la función de señalador de paginas, al abrir el periódico en la indicada se encontró con la hoja donde estaba impresa su columna y una pequeña tarjeta con unas pocas líneas escritas a mano.
Diviértete con tu novio imaginario
D.M.”
Hermione solo sonrió y negó con la cabeza por el detalle y cuando estaba por tomar el periódico para leerlo noto que la tarjeta tenia escrito algo en el dorso.
Era cierto, a pesar de todo no podía negarlo.
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Espero que haya sido de su agrado
Gracias por leer.
Los siguientes son los One-shots de las demas participantes del reto
-"Mensaje subliminal" De icecreammanrupert
-"Te recuerdo así" De Hechizada
-"Te recojo a las ocho" De Oriana
-"Un extraño encuentro" De *Yiriz_Prz
-"Había una vez un San Valentín" De Dadelos
-"Un extraño San Valentín" De Lau 122
-“Absurda cenicienta” De Bigi
Belén.-







































