por escritora2273 » Vie Feb 26, 2010 6:34 pm
Hola a todas y todos!! este es mi segundo fic, espero les guste, les resumo rapidamente para que no tengan problemas a la hora de leerlo ok??? bueno pues Hermione y Draco llevan años juntos, pero Draco decide irse a vivir como un Mouggle junto con Hermione, Harry y Ron desaparecen un rato de la historia, y aqui entra un nuevo galan mejor conocido como Cedric Diggory, pero ojo, en esta historia Cedric es un mouggle ok?? ojala les guste, nos vemos, por cierto este fic es diferente y si alguna chica que lea este fic esta pasando por un mal momento amoroso, les aviso en los siguientes capitulos se sentiran identificadas con este fic. bueno no digo mas. ¬¬, solo espero les guste y lo disfruten las kiero mucho byes.. saludos a rebeldiña que estoy segura sera de las primeras que pase por este fic, te kiero nena. (ya me recupere del accidente , ya puedo escribir y poderte postear) bechos
FUEGO INESPERADO…
CAPITULO 1
Había despertado dentro de un día nublado, me incorpore sobre la cama mientras que me rascaba los enmarañados cabellos, luego mire el reloj sobre la mesita de noche, eran las ocho de la mañana, a pesar de ello no tenía prisa, toda la semana no tuve trabajo, así que me dedique solamente a empacar mi ropa en cajas, y mis cosas personales. La mudanza llegaba a las 12 del día así que no me importo mucho si me levantaba mas tarde o no, pero al fin de cuentas me termine levantando de la cama para ir a la cocina a ver qué era lo poco que quedaba para desayunar, pero el calendario que había en el pasillo que llevaba hacia la cocina me recordó que este día en la tarde regresaba Draco de Nueva York. Así que me limite a sonreír levemente, hacia 2 meses que no lo veía, y de pronto en mi mente regreso aquel recuerdo en el aeropuerto, toda la gente corriendo de un lado a otro, mientras yo abrazaba a Draco fuertemente como si quisiera fundirlo en mi pecho para que no se fuera, tratando de contener las lagrimas. Mientras que sentí como Draco me soltaba suavemente notando que estaba a punto de estallar en lágrimas.
-Hermione – me dijo mientras acariciaba mi mejilla – Solo será un par de meses y te prometo que estaré de vuelta, sabes que vendré por ti, solo necesito conseguir el trabajo.
No respondí, solo asentí con la cabeza dejando que una lágrima se me escapara.
-Me voy amor, el vuelo está por salir, - Draco tomo su maleta luego se alejo de mi dejando un profundo vacio. Arrastro su maleta junto con él, y cuando estaba a punto de irse se dio media vuelta - ¡Te amo! – grito para luego desaparecer.
Después de revivir ese triste momento volví en sí, pensando ahora lo difícil que ahora se habia vuelto nuestra relación desde el momento en que Draco y yo habíamos decidido vivir como Mouggles.
Después de un rato de haber desayunado me dirigí a la sala para terminar de empacar las cosas restantes, eran más o menos las 11:30, media hora faltaba para que el camión de la mudanza. Y, a pesar de que Draco había prometido regresar por mí para irnos ambos a Nueva York. Y, ahora yo me encontraba esperando el camión de la mudanza para llenar la nueva casa que había comprado, después de todo si algo no resultaba bien en Norteamérica, podíamos regresarnos y tener una casa a donde volver sin correr el riesgo de perder un lugar.
Pocos minutos más tarde el timbre de la casa sonó, las personas de la mudanza ya estaba afuera esperando a llevarse lo último, así que me levante del piso y salí de inmediato para después regresar con 3 chicos que rápidamente cargaron las pocas cosas que quedaban, Aunque hubiera sido más fácil trasladar las cosas con la ayuda de una varita y un poco de magia, pero ya no estaba en mi mundo, ahora estaba al acecho de las personas comunes, y defenderme con las manos era la única opción que tenia.
Cuando al fin la casa estuvo vacia, me dispuse a mirar una ultima vez la casa donde comencé a vivir con el hombre que amo y que ya no esta aquí, sino trabajando al otro lado del mundo, quizás llendome de aquí es como querer escapar de la realidad, de no querer aceptar que desde hace 2 meses duermo sola, miraba a mi lado y en vez de encontrar a Draco durmiendo ahora encuentro un frio vacio que congela hasta la ultima parte de mi piel.
Eran las 4:00 PM, cuando yo estaba saliendo de la nueva casa, no tenía la menor idea de a que hora regresaría Draco, hacia más o menos 3 semanas de que había perdido comunicación con el, pero no me preocupe por que conozco a mi chico, se que él estaba bien. Borre todo pensamiento estúpido de un accidente o algo así y mejor dispuse mi energía a preparar algo de comer para cuando el llegase. Y mientras preparaba la comida de vez en cuando miraba hacia el reloj, provocando que las horas se me hicieran eternas, incluso llegue a pensar que el no llegaría, incluso vi que había terminado la comida muy pronto, note que mi casa aun le hacía falta arreglo, así que cerré las cortinas, saque mi varita y comencé a ordenar las cosas, y en menos de media hora la casa estaba lista. Volví a revisar la comida, no tenía ya nada que hacer, así que me senté en un sofá y comencé a leer un libro atrapándome hasta la piel sin darme cuenta que ya eran 7:00Pm, y el timbre de mi celular fue lo que me hizo salir de mi trance literario.
-¿Alo?- conteste
-¿Hermione?, soy Draco, ¡Hey! ¿Dónde te has metido?, vine al departamento y esta vacio,- Al oír su voz sentí como si mi corazón hubiera latido tan fuerte que estaba a punto de estallar mi pecho. Sin embargo note que había interferencia, ya que había comenzado a llover a cantaros.
-¡Tenemos casa, querido!
-¿Qué? ¡Casi no escucho! – grito
-¡Que tenemos casa!, Estoy en la calle Puck Park en la casa 33.
-¡Iré en taxi, no tardo, la lluvia esta del demonio! Llegando me explicas, adiós.- Luego de decir esto corto la llamada.
Y en cuanto colgó me levante del sofá y corrí al baño colocándome frente al espejo para ponerme un poco de labial y colorete, me acomode el cabello y cuando sentí que ya estaba lista me senté en un sofá cerca de la entrada aunque en variadas ocasiones me asomaba por la ventana para ver si lo veía, pero la lluvia me impedía ver lo que sucedía afuera. Cinco minutos más tarde oí el claxon de un carro tocando desesperadamente, así que sin más temor abrí la puerta de mi casa, note que la puerta del taxi se abrió rápidamente para dejar salir a mi dulce rubio acompañado de su sombrilla y una par de maletas, luego salió ansiosamente del auto cerrando la puerta de golpe para después correr hasta la casa, empapando la entrada.
-¡Draco! – grite mientras lo abrazaba sin importarme que me empapara con su ropa. Mientras el del mismo modo me abrazaba.
-Te voy a empapar… agrego sin soltarme.
-No me importa- respondí mientras buscaba sus labios y cuando al fin los tuve con los míos saboreé, disfrute y aprisione sus labios con los míos, labios que se habían ausentado por algún tiempo, labios que esperaba, que soñaba, pero ahora el estaba conmigo y nada mas importaba.
-Te extrañe mi cielo…-agregue entre besos.
-Yo también mi cielo…-respondía cortadamente
Segundos después de darle la bienvenida con dulce besos Draco tomo su tiempo y miro la casa con ambas manos en la cintura mientras verificaba todo.
-Es linda, muy linda.- Suspiro Draco
-Ven te mostrare nuestra recamara- lo tome de una mano y lo jale hasta la habitación abriendo de golpe la puerta.
-Mmm veo que también cambiaste algunos muebles- agrego
-Así es. – dije orgullosa mientras le quitaba la chaqueta y le ayudaba a cambiarse de ropa
-Pero… ¿de dónde sacaste tanto dinero?
-Tenía unos cuantos ahorros por allí, así que vi la casa en oferta y la compre, luego el sobrante lo utilice para muebles que nos hacían falta.
- Pero no tenemos mucho dinero Mouggle.
-Pues aunque se escuche muy feo, es la ventaja de ser hija de padres Mouggles, ellos me die dieron dinero en el momento en el que decidí vivir como mouggle. Así que lo tuve guardado por un tiempo.
Draco se mantuvo pensativo un par de segundos.
-Ya veo, después de todo no está nada mal. Por cierto,- cambio drásticamente la conversación- ¿tienes algo de cenar? en verdad vengo torciéndome de hambre.
-Claro, ven vamos a cenar. – conteste mientras lo llevaba a la cocina y ya estando en la mesa, serví la cena. Mientras que Draco caminaba por la cocina buscando algo.
-¿Qué buscas, corazón?
-Oye amor, ¿compraste bollos?
-¡Santo Merlín!, lo olvide, pero iré enseguida ahora que la lluvia se calmo un poco.
-Iré contigo, - contesto de inmediato-deja busco otra chaqueta en la maleta.-
Pronto cuando menos sentí el estaba listo junto a la entrada, así que me dispuse a sacar la sombrilla para salir.
Cuando estuvimos fuera, caminamos un par de cuadras observando románticamente tomada de su brazo la lluvia que caía suavemente sobre el pavimento haciendo una especie de armonía con las preciosas luces de la ciudad, simplemente era perfecto, pero al dar media vuelta en una esquina, un leve quejido nos llamo a ambos a seguir ese misterioso y doloroso ruido y a un par de metros vimos que en la acera había un pequeño gato recostado de lado, empapado hasta los huesos y maullando con dificultad. Me solté del brazo de Draco para correr en su ayuda y estando a un metro del indefenso animal, un joven de ropa negra, alto, de piel pálida y cabello castaño se adelanto a levantarlo del helado piso.
-Pobre de ti, estas empapado…- le oí decir con una profunda lastima y yo, sin dudarlo me acerque al joven que ya se encontraba al rescate de la criatura.
-¿está bien?- pregunte tontamente, pero algo tenía que decir.
-No lo creo, al parecer lleva rato aquí, la lluvia le estuvo cayendo constantemente.
-Debemos llevarlo con un Medimago.
-¿con quién? – pregunto confundido.
- perdón-reaccione ante estúpida equivocación- un veterinario o un medico.
El chico sonrió levemente.
-Eres la primera persona que dice que hay que llevar al médico a un gatito.
-¿te estás burlando?
-No, no, pero me parece muy humano de tu parte tomar en cuenta a un pequeño gato como un igual.
Draco venia caminando lento, pronto se acerco a nosotros.
-¿está bien?
-Al parecer si, - respondió el chico.- me lo llevare a casa y lo cuidare.
No dije nada, solo suspire mientras observe como el chico miraba al minino con una dulce mirada.
-No tendrán de que preocuparse – agrego el joven.- pero veo que la señorita está preocupada. –dijo dirigiéndose a Draco. – así que si me permite llamarle a usted para decirle como va avanzando el pequeño.
-Muy bien.- asintió Draco- le darle mi numero celular.
Muy pronto el joven se encontraba frente a mi chico proporcionándole el número de teléfono mientras yo miraba al pequeño animalito con preocupación.
-Estará bien- volvió a decir tranquilo el joven muchacho para quitarme tal vez esa cara de angustia que tenía yo.-Por cierto, mi nombre es Cedric Diggory
-Draco Malfoy y mi novia… Hermione Granger.
-Cualquier cosa los mantendré informados.
En cuanto termino de decir esto el chico se dio media vuelta para alejarse, y asi fue, poco a poco vi la figura del chico alejarse de nosotros hasta perderse en la marcada noche.
En la mañana siguiente desperté a lado de mi dulce Draco, tuve la oportunidad de verlo despertar antes que yo, pero en cuanto despertó se vistió, tomo el desayuno y salió al patio trasero a realizar llamadas. Debo reconocer que desde el momento en que se alejo de Londres cambio mucho. Pero no quería ser pesimista, así que lo espere hasta que terminara las llamadas.
Y en cuanto estuvo desocupado lo sorprendí abrazándolo.
-¡Cariño!- grite emocionada.
-Hey ¿Qué te sucede?
-Simplemente estoy emocionada, solo espero a que me digas el día en que partiremos juntos hacia Nueva York. – agregue sin soltarlo. Draco se puso serio en cuanto le dije esto.
-Me temo que no vendrás conmigo, aun no tengo una casa donde pueda llevarte.
-No importa Draco, si consigo trabajo…
-¡No Hermione!, no vamos a discutirlo, saldremos adelante con mi esfuerzo, no quiero seguir hablando de esto. – dijo esto y se soltó de mi. Después de ese día no hable más con él.
Ya en la tarde, Draco tomo un baño, mientras como de costumbre leía en el sofá. Cuando el celular de Draco comenzó a sonar, así que me levante del sofá de donde estaba para correr hasta la recamara y allí sobre la mesita de noche se encontraba el celular que impaciente sonaba por ser contestado, lo tome en mis manos y vi en la pantallita de este un número desconocido, así que sin perder más tiempo conteste.
-¿Alo?,
-Buenas Tardes, se encontrara el Señor Malfoy. – dijo una voz masculina.
-Eh… el ahora se encuentra ocupado, pero, puedo darle su recado.
-¿Entonces es usted la señorita Hermione Granger?
-Si soy yo
-Habla Cedric, Cedric Diggory.
-¡Señor Diggory!, - dije alterada – Que gusto.
-Gracias, solo le hablaba para decirle que el gatito está muy bien, se encuentra recuperándose, y de mi más sincera intensión, le digo que cuando lo desee puede venir a mi casa a visitarlo.
-Muchas gracias- dije mientras sonreía fascinada.
-Mi casa se encuentra en la avenida Puck Park casa 10.
-Muchas Gracias nuevamente.
-Bien, le dejo, salúdeme al Señor Malfoy, hasta luego.
-Hasta luego.
El chico colgó, me pareció una persona muy amable. Aunque para ser franca no le di la menor importancia.
Pocos minutos después Draco salio de la ducha.
-¿Quién llamo?
-Cedric Diggory.
-¿Quién rayos?
-El chico que salvo al gatito
-Que importa, - dijo mientras se quitaba la toalla de la cintura. – solo te pido Hermione no estés tocando mi teléfono.
No quise responder nada, me dolía cada vez más su actitud, creo que intente un par de veces hacer el amor con él, pero, nada había sucedido, todo el tiempo decía que estaba cansado y todo el tiempo parecía mal humorado.
Pasaron largos los días, jamás en mi vida había dicho que el estar con Draco había sido tan pesado, cada día que pasaba era más molesto convivir con él. Su frialdad había llegado al punto de salirse de casa sin mí. Hasta que al cumplir la semana de su llegada tomo sus maletas y sin pedirme que le llevase al aeropuerto se fue. Prometiéndome regresar el mes próximo.
Ese día, confieso que llore mucho, me sentía realmente deprimida, ¿en que había tenido yo la equivocación? Me encontraba confundida, los libros no me distraían en absoluto y parecía como si cada letra que leía me amargara la existencia, era así como una especie de enfermedad. Así que ese día lluvioso tome mi sombrilla y Salí de casa para comprar un par de cosas para la despensa, y caminando un par de metros quede frente a la casa número 10 de la avenida, sabía que esa era la casa del joven que había salvado heroicamente al gatito “¿pero qué estupideces pienso? Salvar a un gato no es tan heroico” me dije, Y sin dudarlo me acerque a tocar la puerta. Tardaron un par de segundos en abrirme. Y en cuanto lo hicieron, una cara angelical se asomo por la puerta. ¿Era él?
-Emmm, ¿Cedric?- pregunte estúpidamente.
-Sí. – contesto serenamente,” ¡Dios santo! En la noche no lo había visto así, es tan apuesto” me dije.
-Soy la señorita Hermione.
-¡Oh!, disculpa, pasa por favor- luego de decir esto abrió la puerta para amablemente dejarme pasar. En cuanto me encontré dentro de su casa pude sentir una enorme paz, y a la poca libertad que tenía mi vista de poder observar, note que tenía un muy buen gusto para decorar su casa. Un estilo minimalista, todo en blanco y negro, estilo que iba a la perfección con él.
-¿Gustas un té?- Me pregunto amablemente haciéndome reaccionar de inmediato a mi estúpida curiosidad, de inmediato me sentí apenada, sin embargo el no le tomo importancia. De inmediato me encamino hacia el comedor. Su casa parecía un juego de figuras abstractas que sin más reparo parecían unirse entre si, como un rompecabezas.
Cedric amablemente jalo una silla para ofrecérmela, de inmediato le agradecí con una sonrisa.
-Realmente es muy hermosa tu casa, es sorprendente. – elogie mientras me sentaba.
-Gracias- tosió el de manera graciosa, mientras tomaba una tetera que se encontraba sobre la mesa para servir en el par de tazas que se encontraban frente a nosotros. – Creí que jamás vendrías. Lancelot espero a que vinieras.-
-¿Lancelot? – Pregunte incrédula, mas aparte me dije “un gato ¿esperar a que venga a verle?, los gatos solo comen, maúllan, zurran y se duermen, ¿a ellos que les importa si se les visita o no? Pero, un segundo, ¿ me está coqueteando?” me sonroje.
-Sí, el gato, le puse así por que creí que debía tener un nombre. Aunque debe andar por alguna parte de la casa, ya sabes, se meten en cualquier rincón.- Termino de servir las tazas, me acerque a tomar mi taza, dio un ligero sorbo, “el té estaba realmente bueno” me dije.
Después de que Cedric dijo esto, sentí en mis tobillos algo suave restregándose, por un momento me exalte, pero de inmediato se me vino a la mente que el gato podía ser quien estaría allí y efectivamente el animalito estaba allí.
-¡Aquí estas!, al fin apareciste de una enorme siesta. – dijo Cedric sin dejar de guardar la compostura. – Te vinieron a visitar Lancelot, menos mal que agradeces- agrego.
Yo reí un poco al ver que Cedric mantenía la conversación con un gato, mejor dicho un monologo.
-¿y el señor Malfoy? – interrumpió su monologo con Lancelot. Baje la cabeza hasta mirar mi taza que se encontraba entre mis manos sobre mi regazo.
-Se fue a Nueva York, a su nuevo trabajo. –Creo que Cedric entendió que las cosas no andaban bien por que dejo su taza de café sobre la mesa y acerco su silla a la mía.
-Ya veo- dijo tranquilamente- creo que debes ser paciente, quizás el… el – se quedo callado un par de segundos. – El está presionado.
“Espera” me dije “¿presionado?, yo jamás he dicho sobre cómo nos hemos llevado estos días, solo dije que se fue a Nueva York a trabajar”.
-¿crees? – Conteste haciéndome tonta.- Bueno pero no vine a contarte mis penas, venía a saber sobre Lancelot y su recuperación. – agregue portándome más seria, colocando la barrera personal de inmediato. Cedric sintió mi cambio de voz por que se sentó rígido mostrando así que estaba consciente de la barrera que acababa de colocar entre ambos.
-Pues ya lo ves, está muy bien. Ha comido bien y su recuperación es muy buena. – dijo esto mientras veíamos a Lancelot acostado en uno de los sillones tratando de dormitar.
-Bien, pues fue un gusto venir, veo que Lancelot está en muy buenas manos, así que – me levante de la silla no sin antes tomarme el último sorbo de té.- me voy, es un poco tarde, te agradezco el té, estuvo muy bueno.
-Cuando gustes puedes venir – dijo agradablemente mientras él también se levantaba de su silla. “No coquetea Hermione, solo es amable” me volvió a decir mentalmente.
Mire a Lancelot antes de caminar hacia la puerta. Luego me acerque hasta la salida, me adelante abrir la puerta, mientras Cedric detrás mío me miraba detenidamente.
-La noche está muy marcada, siento que debo acompañarte. – dijo preocupado mientras miraba hacia la calle casi vacía.
-No te preocupes, podre irme sola.- conteste secamente.
-Insisto, creo que debería acompañarte.-
No me quedaba de otra así que solo asentí, Cedric por su parte cerró la puerta de su casa. Luego tomo mi sobrilla, la abrió y la tomo con su mano derecha tapando a ambos. Y así caminamos por la lluvia.
-¿hacia dónde vamos? – Pregunto confundido.
-Sobre esta misma calle.
-¿Vives sobre Puck Park?
-Si, en la casa 33.
Cedric se echo a reír.
-Entonces somos vecino de calle, será más fácil localizarnos.- agrego alegremente.
Pasamos un par de calles hasta casi llegar a la casa, pero unos 40 metros antes de llegar hasta mi casa, detrás nuestro aparecieron un par de tipos, que al instante uno me tomo por las manos y coloco un cuchillo sobre mi garganta, mientras que a Cedric el otro tipo lo tomaba del mismo modo.
-Denme su dinero. – Dijo el ladrón.
-¡Suéltala! – Grito Cedric – a ella no la toquen.
-¡Danos lo que te pedimos! O tu novia se muere.
Cedric como pudo saco su cartera y se las entrego. Dios santo con la varita, todo hubiera sido más fácil, maldita la hora en la que había decidido vivir como mouggle.
Pronto los tipos nos empujaron a ambos hacia el piso, Cedric, antes de caer al piso se quejo. Cuando yo caí al piso gire mi vista hacia atrás y observe que los tipos se habían alejado en un automóvil. Así que me trate de acercar a Cedric pero un dolor profundo me lo impido, sentí como si el aire de mis pulmones se esfumara de golpe, lo único que pude decir fue “Cedric” en voz baja, pero poco a poco la vista se me fue nublando, la última imagen que tuve en mi mente fue la del joven que aquella noche me acompañaba a casa. Definitivamente me habían herido. Pero antes de caer por completo desmayada sentí debajo mío sus brazos sosteniéndome.
-Hermione… - escuche como si él estuviera lejos - ¿Qué te sucede?, Hermione…
Solo pedía a Dios que si llegase a morir me dejara ver por última vez a mi Draco…
Continuara…
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* Luna Lovegood * el Jue Oct 13, 2011 6:34 pm, editado 9 veces en total
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