por Belén_hp14 » Jue Ene 15, 2009 5:02 pm
Hermione suspiró y entró en su oficina. Otro día de trabajo más, igual que todos los días. A pesar de que siempre les aseguraba a todos que era eso lo que quería, no estaba segura de estar haciendo lo correcto. Se sentía vacía. Pero, ¿qué se suponía que debía hacer? A pesar de que extrañaba el mundo mágico en el que había vivido en su adolescencia, y sabía que donde verdaderamente pertenecía era allí, ella sabía que, simplemente, no podía volver. No podía hacerlo, no si él no estaba allí. Y la verdad era que él nunca volvería.
Escuchó el ruido que alguien hacía cuando se aparecía.
-Hola, Ron-saludó automáticamente, ya que sabía de quien se trataba.
-Hola-respondió él-. Tengo que hablar contigo.
-Siéntate-lo invitó Hermione, sentándose detrás de su escritorio-. Pero-añadió al ver que Ron abría la boca para hablar-, si lo que vienes es a convencerme de que regrese al mundo de los magos, mi respuesta es no. Me va muy bien en el mundo muggle.
Ron suspiró impacientemente.
-¡No puedo creer que una hechicera diga semejante cosa! No puedes decir que te va mejor aquí, no entiendo cómo te las puedes arreglar sin magia. Eso es imposible.
-La verdad es que no. Puede resultarte difícil de comprender, pero eso es porque tú ya naciste en ese mundo. Yo descubrí que era una hechicera cuando recibí la carta de Hogwarts, a los once años. Incluso en ese entonces me costó creerlo.
-Todos los días en el Ministerio me preguntan por ti. Por supuesto, no les conté la verdad. Les dije que estabas de viaje. Tu puesto sigue vacante. Tú eres la única que puede ocuparlo.
-Simplemente… no puedo. Estoy feliz aquí.
-¿Cómo periodista en una revista de moda? De todos los lugares en los que podrías haber terminado, éste es el último que hubiera pensado. Estás malgastando tu cerebro-añadió Ron, con una risita.
Hermione le dirigió una mirada severa, pero luego se ablandó.
-Sé que no me entiendes, pero no puedo volver allí. No es que no quiera, no puedo. Aunque no lo creas, aquí hay muchas cosas que me distraen. Elegí ser periodista de moda porque no quiero escuchar hablar sobre muertes y cosas tristes. La moda es algo que me gusta y me distrae. También puedo ir al cine, ver tele, y hay computadoras, algo que no hay en el mundo mágico. Me distraen un montón, te sorprenderías todas las cosas que puedes hacer con ellas. Pero si vuelvo al mundo mágico, todo me recordaría a Harry…-Hermione se quedó sin voz, ya que tenía un inmenso nudo en la garganta- pero la verdad es que Harry… Harry no va a volver. Y si pienso en eso, siento que me falta el aire. Es muy doloroso, es más fácil no pensar. Por eso estoy aquí.
Ron la miraba con tristeza.
-No eres la única que extraña a Harry-afirmó Ron, con voz extraña-. Pero escapar no soluciona las cosas. Sé que no voy a hacerte cambiar de idea, pero voy a celebrar mi cumpleaños, y me encantaría que estuvieras conmigo.
Hermione dudó.
-No lo sé…
-Sólo es una noche. Va a ser una fiesta muy divertida. Por favor, hazlo por mí. Además hay muchas personas que te extrañan y quieren verte.
Al ver la cara de súplica que ponía Ron, Hermione aceptó.
-Perfecto. Entonces te veré este viernes a las 9 de la noche. Pero si puedes, ven antes. Mi mamá y mi hermana te extrañan muchísimo.
-Está bien.
Hermione no pudo menos de sonreír al ver el rostro de felicidad de Ron. Ron se levantó de la silla, dispuesto a irse.
-Ron-lo llamó Hermione-. Lo siento mucho. De verdad.
-No te preocupes-la tranquilizó Ron-. Sé por qué lo hiciste. Y te entiendo.
Le sonrió una vez más y desapareció.
Hermione pensó en que en tan sólo 2 días volvería a la Madriguera. Tenía muchas ganas de ver a los Weasley y a sus otros amigos del colegio, pero, al mismo tiempo, sabía que iba a hacer muy difícil. Estaría esperando la llegada de Harry toda la noche. Y después, una vez más, se daría cuenta de que él ya no iba a volver. Se había ido para siempre. Las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas. Y eso la asustaba. La asustaba mucho llorar porque eso significaba que vivía y que sufría. Pero ella nunca se permitía eso. Nunca pensaba en Harry. Cuando algún recuerdo o una idea relacionada a él se lograba infiltrar en su cabeza, desesperadamente buscaba hacer algo para acallar ese recuerdo. A la noche tomaba pastillas para dormir, porque sabía que sino lo hacía el rostro de Harry se le aparecería en la oscuridad. Por dentro tenía muchísimos deseos de verlo, pero cuando estiraba la mano en la oscuridad para acariciarlo, éste desaparecía. Y eso dolía más que todo.
Harry había muerto hacía un año. Había dado su vida para salvar a sus amigos y derrotar a Voldemort, al haber descubierto que era la única forma de vencerlo, siendo él el último Horcrux. Desde ese entonces, Hermione sentía que su vida había acabado. Todo lo que hacía, todo lo que había alrededor le recordaba a Harry. Por eso había vuelto al mundo muggle. Sabía que allí podría distraerse y no pensar. Más que un ser humano, se había convertido en una zombi. Pero ella estaba conforme con eso. Se había conseguido trabajo en una revista de moda, y se había volcado al trabajo y su vida giraba en torno a él. Todos estaban muy conformes con su trabajo y la dedicación que ponía, que lograba muy buenos resultados.
"Tengo que dejar de pensar en Harry", se dijo a sí misma. Rápidamente se secó las lágrimas y empezó a trabajar.
Hermione-le dijo Harry con voz temblorosa. Se podía notar que estaba muy nervioso-. Quiero…eh…hablar contigo.
-Por supuesto-aceptó Hermione, tratando de cambiar la expresión de preocupación que había en su rostro.
Harry sonrió muy nervioso. La verdad era que no tenía ganas de decir lo que iba a decir en ese momento, temía su reacción. Por otro lado, ya no lo podía seguir ocultando. Estaba en un peligro inminente. Ya había acabado con todos los Horcruxes (1) y el encuentro final con Voldemort estaba cada vez más cerca. Si le llegara a pasar algo, él necesitaba que Hermione lo supiera.
-Es…es muy difícil para mí decirte esto…no sé cómo vas a reaccionar y…
Hermione lo miraba muy confusa. Harry miró a su alrededor, preocupado de que Ron pudiera aparecer en la carpa (2).
-Harry, tú sabes que puedes contarme lo que sea-lo animó Hermione.
Harry se pasó una mano por la cabeza.
-Es que… tú no entiendes…siento como si estuviera traicionando a mi mejor amigo…
-¿A Ron?-Hermione estaba empezando a preocuparse.
-Sí…bueno, lo diré de una vez. No vale nada seguirlo atrasando…he descubierto que…yo… me enamoré de ti-Harry cerró los ojos. Luego los abrió lentamente, esperando la reacción de Hermione.
Ella se había quedado congelada. En ese momento entró Ron.
-¡Harry, creo que tenemos que irnos!-gritó Ron aterrorizado.
Hermione se despertó sobresaltada. Tenía lágrimas en el rostro. Había soñado con el momento más hermoso que había tenido en su vida, aunque ella se negaba a recordarlo. Fue horas antes de que Harry muriera.
Se sentó en la cama con una mano en el pecho, respirando profundamente. Era algo horrible, algo que no soportaba sentir. Recordaba la mirada implorante de Harry, esperando a que ella le dijera que también lo amaba. Pero ella no lo había hecho. Se había quedado estupefacta muy impresionada por lo que Harry le había dicho. No podía concebir que Harry se sintiera del mismo modo que se sentía ella. Tenía el maravilloso sentimiento de ser correspondida, y lo había echado a perder. Había perdido a Harry, no había sido lo suficientemente rápida como para decirle lo que sentía por él. Pero todo le fue arrebatado en un segundo, porque se fueron de ese lugar y no volvieron nunca más. Y Harry murió, y ella nunca tuvo la oportunidad de decirle que lo amaba. Era de lo que más se arrepentía en su vida. Ahora ya era muy tarde. Harry ya no la podía escuchar.
Hermione lloró silenciosamente. No quería despertar a su compañera de cuarto. Ya la había despertado varias veces en ocasiones anteriores por sus pesadillas.
¿Cuándo se iba a terminar todo aquello? Lo único que quería era tener ganas de vivir, tener un propósito. No podía estar su vida esperando a que llegara su muerte para poder estar finalmente con Harry. Pero parecía que lo estuviera esperando, como si transitara por la vida para tener ese premio por todo lo que había pasado.
Al mirar la hora, se sorprendió de que sólo faltara una hora para tener que levantarse para prepararse para ir al trabajo. Como sabía que no volvería a dormirse y necesitaba desesperadamente distraerse, decidió levantarse.
Ese día no iría en auto a la oficina, prefirió ir caminando, para despejar la mente. Pero no lo logró, iba perdida en sus pensamientos y chocó varias veces con otras personas. Pero, de repente, vio algo que le llamó muchísimo la atención. Entre las cabezas de la gente, dirigió un cabello oscuro, color negro azabache, alborotado en todas direcciones. Sin saber lo que hacía, comenzó a seguir a la persona entre la multitud, a pesar de que le llevaba media cuadra de ventaja, y chocando con una docena de personas en el camino. No sabía lo que hacía, sólo había una fuerza que la llevaba a seguir a aquel hombre. El corazón le latía violentamente. Se detuvo, lo había perdido de vista. Pero después lo vio, estaba en la otra calle. Se dio vuelta con una sonrisa en el rostro, y Hermione sintió una fuerte puntada en el corazón al ver los brillantes ojos verdes del amigo a quien amaba.
(1) Harry no sabía que él era el último Horcrux.
(2) Harry, Ron, y Hermione se encontraban en la misma carpa que aparece en los libros 4 y 7.
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* Luna Lovegood * el Sab Abr 21, 2012 1:17 pm, editado 2 veces en total
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