Hola!!!!!!
Perdón por tardar tanto tiempo en actualizar, pero las fiestas no me daban tiempo de escribir nada, asi que en cuanto terminaron me dedique a escrir y escribir sin parar, hasta que logre terminar el cap.
Esta muy largo 21 paginas en Word y espero pagar con esto todo el tiempo que tarde.
Espero que les guste.
Sin mas que decir, se los dejo...
XOXO
*Yıяız_PяzCap. 13 – Tracy Miller. El baile comienza- Hola – saludó sentándose la castaña, muy sonriente
- Hola – saludaron Harry y Ginny
- ¿Por qué tan feliz? – preguntó curiosa la pelirroja, Hermione solo se encogió de hombros, Ginny la vio con ojos entrecerrados – ¿Qué hiciste? –
- Nada – contestó sin dejar de sonreír –. Muero de hambre y aquí todo se ve delicioso – dijo cambiando de tema y sirviendo comida en su plato
Ginny decidió dejar de preguntar, pero solo por el momento, ya más tarde le haría un largo interrogatorio a la castaña. Continuaron cenando, pero la pelirroja veía hacia la gran puerta del Comedor.
- ¿Qué pasa Ginny, esperas a alguien? – indagó Harry
- No, es solo que Ron nunca llega tarde a la cena o… cualquier otra comida – contestó preocupada la pelirroja
- Es cierto –
- ¿Crees que le haya pasado algo?... después de lo que pasó no lo hemos visto –
- Tranquila, no debe tardar –
- ¿Qué es lo que pasó? – preguntó Hermione
- Es una larga historia – contestó el ojiverde
- Descuida, tengo tiempo –
- Esta bien, estábamos en la sala común y llego Ginny… – contó Harry todo lo que había pasado, desde las preguntas de la pelirroja, hasta cuando Raven les contó sobre Levunie, el lugar donde antes vivía.
***
<< Raven, Raven, ¿Dónde estas?>> se preguntaba Tracy caminando sin rumbo en busca de su amiga, fue entonces que escucho muchas voces, caminó hacia ellas y llegó al Gran Comedor.
Al entrar, intento pasar inadvertida pero no lo logro, era una chica de diecisiete años, delgada, de piel clara, brillantes ojos cafés, cabello lacio, largo y rubio, además de que no asistía a aquella escuela, era obvio que llamara la atención de varios estudiantes.
Tracy siguió caminando en busca de su amiga, pero alguien se paro frente a ella y la detuvo.
- Hola linda – habló el chico moreno
- Amm… hola – saludó la rubia
- ¿Tu no eres de aquí, verdad? – inquirió el chico
- No, vine a visitar a mi amiga Raven Parker, ¿la conoces? –
- Oh… Raven, si, si la conozco, ¿entonces eres una de sus amigas de su anterior escuela? –
- Si –
- Yo soy Blaise Zabini – se presentó el moreno estirando su mano
- Tracy… Tracy Miller – contestó la chica tomando la mano de Blaise, quien acercó la mano de la rubia a sus labios y la besó, pero ella, a diferencia de muchas otras, no se ruborizó con aquel acto.
- Veo que no eres tan tímida como tu amiga –
- ¿En serio?... pues tienes razón, Raven es algo tímida al inicio, pero al conocerla mejor es una excelente chica –
- Lo imagino – dijo Blaise sonriente
Pero esa escena era vista por alguien a quien no le parecía muy agradable.
***
- ¡Aaa! – gritó la pelirroja llamando la atención de sus amigos
- ¿Qué pasa? – preguntó Harry
- ¡Ginny, estas sangrando! – dijo Hermione alarmada, pues la pelirroja había visto lo ocurrido entre Blaise y Tracy; y sin darse cuenta, por el enojo, presionó demasiado fuerte la copa que sostenía, hasta romperla y los vidrios se habían clavado en su mano haciéndola sangrar.
- Ven, hay que llevarte a la enfermería – propuso Harry levantándose y ayudando a Ginny, Hermione igual de levantó y caminaron hacia la puerta, pero poco antes de salir alguien los detuvo.
- ¡Harry! – llamó la chica
- Tracy – contestó el azabache
- ¿De casualidad no han visto a Raven? – preguntó la rubia
- No, creímos que estaba contigo – contestó Harry un tanto preocupado, si Raven no estaba con su amiga entonces… ¿en donde estaba?, e incluso… ¿con quien estaba?
El primero en quien pensó fue Malfoy, así que miró hacia la mesa de las serpientes, pero sus sospechas fueron olvidadas, ya que el rubio se encontraba ahí y aunque no supo porque, eso lo tranquilizo.
- Si estaba pero… – pensó en decir lo que había pasado, es decir, que iban rumbo al lago y vieron a alguien besándose, pero no lo hizo al notar la presencia de Hermione y darse cuenta de que había sido ella la que besaba al chico rubio que antes había besado a Raven. – De repente se… me perdió – contestó por fin la rubia
- Oh… pues no, no la hemos visto – dijo Harry
- Esta bien, supongo que… – decía Tracy cuando notó la mano de Ginny. – ¿Qué te paso? – preguntó alarmada y examinando la herida
- Presione demasiado fuerte una copa, se rompió y los vidrios se me clavaron – explicó Ginny quien hasta entonces no había quitado la vista de Blaise, pues el seguía ahí.
- Te importa si… – dijo Tracy sacando su varita y señalando la mano
- Amm… no… no… si puedes hacerlo, adelante – contestó la pelirroja
Tracy apunto su varita hacia la mano y sin pronunciar palabra, los vidrios se deshicieron, la herida cicatrizó y la sangre desapareció.
- Wao… gracias – dijo Ginny examinado y moviendo su mano, que ahora estaba perfecta
Los demás igual se sorprendieron, hasta donde ellos sabían, solo magos más preparados eran capaces de realizar magia sin pronunciar el hechizo o encantamiento.
- De nada – contestó Tracy guardando su varita. – Ahora será mejor que siga buscando a Raven
- Espera, porque no mejor comes algo y después te ayudamos a buscarla – propuso Ginny
- Pero… –
- Descuida, ella de debe estar bien, no le puede pasar nada malo dentro de Hogwarts – dijo Hermione notando la preocupación de la rubia
- Esta bien – aceptó Tracy. – Un gusto conocerte Blaise – dijo dirigiéndose al moreno
- Lo mismo digo, Tracy – contestó el Slytherin. – Y trata de controlar tu fuerza Gi… Weasley – dijo dirigiéndose a la pelirroja
- Lo haré… Zabini – contestó sin dejar de verlo a los ojos, entonces el moreno se fue
- Vengan, vamos a sentarnos y terminemos de cenar – y así los cuatro jóvenes se dirigieron a la mesa de Gryffindor.
Después de un rato…
— Ginny y Tracy vayan al lago, Hermione ve a la sala común puede que ya este ahí, yo iré a… a otro lado, en donde puede estar — organizó Harry, para que pudieran buscar a Raven, pues ya era tarde y aun no aparecía. — Si no esta en el lago vayan a la sala común, haya nos vemos.
— Esta bien — contestaron la tres chicas y así cada quien se fue al lugar que le tocaba
***
— Draco, Draco, Draco — decía el moreno negando con la cabeza. — ¿Quién te entiende amigo?
— ¿De que hablas? — preguntó el rubio
— De lo que todos hablan — contestó Blaise, sentándose en el sofá frente a su amigo
— Así, ¿de que? —
— De tu beso con la sangre sucia Granger —
— ¡No la llames sangre sucia! — dijo Draco exaltándose y levantándose del sofá en el que estaba
— ¿Ahora la defiendes? — preguntó sorprendido el moreno
El rubio igual se sorprendió, últimamente le estaba pasando algo muy extraño con Granger.
— No — respondió volteándose y sentándose de nuevo. — Es solo que… yo soy el único que puede llamarla así, ¿esta claro?
— Claro… pero vas a explicarme que rayos te traes con ella —
— Nada —
— ¿Entonces? ¿Por qué el beso? —
— No te importa —
— Claro que si… decías odiarla y ahora quedas con ella para ir al baile y aparte, la besas enfrente de todo mundo —
— No eres nadie para venir y pedirme explicaciones, porque tu estas peor que yo —
— ¿A que te refieres? — inquirió Blaise
— ¿Creíste que nadie se enteraría? ¿Qué nadie sabia de tu relación con la niña Weasley? —
El moreno abrió los ojos sorprendido — No se de que hablas — dijo poniéndose nervioso
— ¿A no? ¿No sabes de que hablo?... pues hablo de tu noviazgo con Ginny Weasley, el cual por cierto, terminó hace ya un tiempo —
— ¿Cómo sabes que ya terminó? —
— Lo ves, aceptas que saliste con ella, y se que terminó porque esa loca llegó a la sala de tutoría gritando, llorando y maldiciendo a todos los Slytherin, pero en especial a ti… así que supuse que era porque habían terminado — contestó Draco
— Bien… lo acepto, salía con Ginny… y ¿Ahora tu que? ¿Vas a aceptar que te gusta Granger? —
— ¿Gustarme Granger? ¡Por favor! Esa fea e insípida Gryffindor gustarme a mi… ¡NUNCA! — dijo el rubio
— ¿Seguro? — Blaise conocía bien a Draco y no le creía del todo lo que decía, el rubio no contestó solo le clavó su fría y profunda mirada. — Aunque… Granger no esta fea, la verdad, en estos años se le a echo un buen cuerpo y con esa nueva ropa que ahora usa, tienes que aceptar que no esta nada mal
— ¿Qué? ¿Estas hablando enserio? — preguntó Draco entre confuso y sorprendido
— Si —
— Me voy a dormir, no soportare escuchar otra de tus tonterías — y después de eso, Draco se dirigió a su dormitorio, dejando a su moreno amigo solo en la sala común.
***
¿Por qué es tan malvado el amor?
Era algo que ya se había preguntado muchas, muchas veces, no solo en ese momento, sino en toda su vida.
¿Acaso estaba destinada a la soledad? ¿A no ser feliz nunca?
Si no lo estaba, entonces el tiempo le estaba dando a entender eso.
¿Pero por qué? ¿Ella se merecía aquello?
Tal vez si, había echo sufrir a una de sus mejores amigas…
¡NO!
No fue su culpa lo que paso, ella busco la manera de arreglarlo, pero el orgullo de su amiga no le ayudó.
No tenia porque pasarse la vida lamentándose, si, había sido algo muy doloroso, pero tenia que seguir adelante y dejar atrás esa terrible parte de su pasado, pues en cuanto salio de Levunie así lo decidió.
Pero ahora Cupido volvía a estar en su contra.
Parecía que había logrado enamorarse de nuevo y resultaba que aquel chico solo jugó con ella y sus sentimientos, primero la beso y después lo ve besándose con una de sus nuevas amigas.
Entonces volvía a preguntarse…
¿Yo, Raven Parker, estoy destinada a ser infeliz?
¿A enfrentar la soledad?
¿Por qué el amor tiene que ser tan confuso, doloroso y malvado?
Una gruesa lágrima brotó de uno de sus grises ojos, resbaló por su mejilla y cayó al suelo.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por una voz conocida para ella…
— Sabia que estarías aquí — habló el chico desde la entrada de la Lechuzería
Raven lo miró, le dedicó una triste sonrisa y bajó su vista hacia sus manos.
— ¿Qué pasó? ¿Por qué te le perdiste a tu amiga? — preguntó Harry sentándose a un lado de la chica, pues ella estaba sentada en el suelo, con la piernas dobladas y abrazadas y los ojos cristalinos y aún rojos a causa de las lágrimas que había derramado.
— Necesitaba… estar sola — contestó Raven con la mirada baja
— ¿Por qué? Cuéntame lo que paso, sabes que puedes confiar en mí —
— Es… una larga historia —
— Tengo tiempo —
Raven miró a Harry, sabía que podía confiar en él pero…
— No lo entenderías — respondió la chica, bajando la mirada de nuevo. — Es… sobre un chico
— Pues… cuéntame e intentare entenderte — dijo Harry sin quitarle la vista de encima
La chica dio un suspiro, levantó la mirada y vio por uno de los huecos vacíos, aquellos que usaban las lechuzas para descansar, pudo ver el cielo estrellado, lo contempló por unos segundos y después giró su vista hacia Harry de nuevo.
— Hay un chico que comenzaba a gustarme, yo creía que el sentía lo mismo por mi, pero ahora resulta que el quiere a otra y ella es mi amiga y… y no se que hacer. Si alguien me hubiera dicho que entre ellos había algo, nunca lo hubiera creído pero… pero yo lo vi con mis propios ojos. He visto como él la mira a ella y ella a él. Y ¡No se que hacer! — contó rápidamente, sin hacer ninguna pausa y miró a Harry esperando a que le dijera algo.
El ojiverde ordenó la información, el que le hubiera contado que le gustaba un chico le removió sentimientos extraños, pero había uno en especial, unos que todos conocemos, uno llamado ¡celos!, si, Harry sintió celos de aquel chico al que Raven quería, en ese momento, sin darse cuenta, su corazón cambio de amor, si, quería a Hermione, pero solo como a una gran amiga, en cambio a Raven, con solo llevar poco tiempo de conocerla, había llegado a quererla mas que a una amiga, ¡le gustaba!, pero aunque no lo notara, pronto llegaría a aceptarlo. Ahora solo necesitaba saber quien era ese chico que la había echo llorar, porque ese idiota, ¡pagaría por cada lágrima que Raven derramara por él! Aunque la verdad, ya tenia cierta idea de quien podría ser. Entonces se atrevió a preguntar: — Y ¿Quién es ese chico?
Raven miró de nuevo hacia el cielo. — Es… — estaba a punto de contestar, pero fue interrumpida…
— Harry, Raven — saludó sorprendido el recién llegado
— ¡Profesor Dumbledore! — dijeron ambos jóvenes, levantándose rápidamente
— ¿Qué hacen aquí a esta hora? — inquirió curioso el viejo director
— A-a… pu-pues… ella… yo… no-nosotros… pues… solo… — tartamudeaba Harry sin saber que decir en realidad
— Es que yo vine a… a mandar una carta a mis padres y… y Harry me acompaño — dijo Raven, al notar que Harry no sabia que responder
— Y ¿Cree que esta es una buena hora para enviar una carta? — preguntó Dumbledore mirando a Raven por encima de sus gafas de media luna
— Pues… — la chica no sabia que contestar, entonces notó que el director traía una carta entre sus manos. — No lo se, usted dígame, por lo que veo igual va enviar una carta
— Buena respuesta — dijo Dumbledore sonriendo
— Y ¿Se puede saber a quien va dirigida? — preguntó Harry, intentando desviar la conversación de lo tarde que era
— Es para un viejo amigo mío, llamado Biagio Berneri— contestó el director
— ¡Para el director Berneri!— dijo Raven sorprendida
— Si, hace unos días me llegó una carta suya, avisándome de la visita de la señorita Miller y preguntando como estaba usted, una de sus mejores estudiantes, después de lo que pasó —
Raven sonrió, pues su antiguo director siempre le cayó de maravilla, era muy parecido a Dumbledore, en cuanto a su carácter.
— Y ¿Cómo estas? — preguntó el director
— Bien… diario recuerdo lo que ocurrió pero… al menos… pienso que… lograré superarlo… o eso espero —
— Me enteré que te desmayaste hace unos días, ¿Por qué fue eso? —
— Bueno, se me bajo la presión porque… recordé, mas de lo normal, lo que pasó… primero cuando estaba sentada cerca del lago, después cuando… Harry me trajo aquí y… vi sus ojos… que son iguales a los de él — Raven giró su vista hacia el azabache y sus ojos se humedecieron, el chico igual la miró, después Raven volvió su vista hacia el director. — Y… por último cuando… Draco me pregunto porque me había cambiado de escuela
— Oh, ya veo… ahora le sugiero que vayan corriendo lo mas rápido que puedan a sus dormitorios, a no ser que quieran que el señor Filch los encuentre fuera de ellos a esta hora — dijo el director de forma tranquila, mientras amarraba la carta en la pata de una lechuza. — Fue un gusto platicar contigo Raven
— Lo mismo digo profesor, hasta luego — contestó la chica
— Hasta luego profesor Dumbledore — se despidió Harry
— Adiós — respondió el director y así, ambos chicos salieron corriendo de la Lechuzería, rumbo a la sala común de Gryffindor.
***
— Oye — llamó el ojiverde y ambos se detuvieron
— ¿Qué pasa? — preguntó Raven
— Raven… se que no es el momento pero… lo que le dijiste a Dumbledore, que mis ojos te recuerdan lo que pasó porque… son iguales a los de él, no se quien es él pero… — decía Harry mientras tomaba a Raven de las manos — quiero saber que fue lo que te pasó, ayudarte a superarlo, sea lo que sea
— Te agradezco por querer ayudarme — Raven se soltó de Harry y dio un paso lejos de él. — Pero como dices, no es el momento… hoy no fue un muy buen día y lo único que quiero es descansar — bajó la mirada y caminó alejándose del azabache
— Raven, espera — dijo Harry alcanzándola, la peli-azabache se detuvo. — Lo siento… tienes razón, no es el momento, perdón si te moleste
— Descuida, ya llegara la hora en que tú y los demás se enteren de lo que pasó —
— Esta bien — Harry sonrió. — Ahora… — estiró su mano hacia Raven — será mejor correr antes de que Filch nos encuentre merodeando por los pasillos a estas horas
— Es cierto — respondió la chica tomando la mano de Harry y así, ambos corrieron de nuevo hacia su sala común
***
— ¡Raven! — gritó la rubia, corriendo a abrazar a su amiga, en cuanto esta entró a la sala común junto con Harry. — ¿Dónde te metiste?
— Perdóname, pero… quería estar sola — respondió Raven, mientras se soltaba del abrazo
— Esta bien, ahora lo mejor será irme —
— ¿A dónde? —
— McGonagall me preparó un cuarto, esta en el piso de abajo, pero también me dijo que no debía andar en los pasillos tan tarde —
— OK, entonces te veo mañana en el Gran Comedor —
— Bien, pero tu y yo tenemos una platica pendiente, buenas noches — dijo Tracy y salió de la sala común
— ¿A nosotros si nos van a decir donde estaban? Y ¿Por qué tan agarraditos de la mano? — preguntó curiosa Ginny, pues había notado aquel detalle antes de que se soltaran debido al abrazo de Tracy
— Pues… es que… — decía Raven nerviosa, cuando por fortuna fue interrumpida por alguien que entraba a la sala común
— ¡Ron! Al fin apareces — dijo Ginny. — ¿Dónde estabas?
— Eso no importa ahora — contestó exaltado el pelirrojo y después se dirigió hacia la castaña. — Lo que importa es que Hermione nos explique lo que todos están diciendo
— ¿De que hablas? — preguntó Hermione confusa
— ¡Del beso que te diste con el estúpido de Malfoy! — gritó Ron
Todos abrieron los ojos sorprendidos, excepto Raven, puesto que ella había presenciado aquel beso.
— ¡No tengo nada que explicarte! ¡Ni a ti, ni a nadie! — gritó Hermione y subió corriendo a su dormitorio
— Yo igual me voy a dormir — dijo Raven y subió por el mismo camino que la castaña
— Y yo — dijo Harry y también subió corriendo a su dormitorio
— Parece que todos en este lugar tienen secretos, menos tu y yo, Ginny — habló el pelirrojo ya mas tranquilo
— Si… claro… menos tu y… yo… — contestó nerviosa
— Ginny… ¿Qué escondes? —
— Aaa… ¿yo?… nada… nada… buenas noches — dijo la pelirroja y subió corriendo a su dormitorio, dejando a Ron solo y confundido
***
La siguiente semana paso rápido.
Hermione evitaba lo mas que podía a sus amigos, sobretodo a Ron, con la excusa de que sus clases de tutoría ocupaban todo su tiempo.
Ginny igual evitaba estar a solas con su hermano, pues en cuanto eso sucedía, Ron comenzaba a interrogarla sobre lo que escondía.
Harry y Ron pasaban la mayor parte del tiempo juntos, aunque en varias ocasiones, Ron se iba con Luna.
Raven y Tracy se la pasaban todas las tardes platicando sobre Levunie.
Malfoy se cruzaba varias veces con Hermione, debido a las clases de tutoría, pero esta siempre lo ignoraba y el solo clavaba su mirada en ella, tratando de comprender a que se debía aquello que sintió al besarla.
Llego el fin de semana, con un poco de frío, pero el ambiente entre los estudiantes era animado, debido al baile, excepto en aquellos que no consiguieron pareja y unos cuantos Slytherin que ni siquiera la buscaron.
Eran la siete de la mañana, muy pocos estudiantes se habían levantado ya, pero había tres que iban en una de las carrozas jaladas por thestrals, rumbo a Hogsmeade, puesto que uno de ellos tenia que aparecerse en una isla llamada Levunie, y para hacerlo tenia que salir de los terrenos de Hogwarts.
Llegaron a Hogsmeade, bajaron de la carroza, junto con el equipaje de la rubia.
— Te extrañare — le decía Tracy a Raven, mientras la abrazaba
— Y yo a ti — contestó la peli-azabache y se separaron
— Fue un gusto conocerte, Harry — dijo Tracy e igual abrazó al ojiverde
— Lo mismo digo — contestó el chico
— Espero que cuides muy bien a mi amiga — se separaron
— Descuida, lo haré — dijo Harry sonriendo
— Y tú — dijo la rubia señalando a Raven. — Espero que ya no estés tan triste, se que lo que pasó fue muy duro, pero tienes que superarlo, tienes que volver a ser la misma chica feliz que yo conocía, se que nunca podrás olvidarlo, porque yo tampoco lo haré, pero lo superaras, lo se, y mas aún con los grandiosos amigos que tienes aquí y también en Levunie — las lágrimas de ambas chicas habían escapado de sus ojos y volvieron a abrazarse. — Prométeme que cuando termines tus estudios, iras a Levunie, para quedarte o siquiera de visita, ¿esta bien?
— Te lo prometo — contestó Raven sonriendo
— Y otra cosa… — decía la rubia, pero volteó a ver a Harry, quien entendió lo que quería, quería estar a solas con su amiga
— Yo… te espero en la carroza Raven… adiós Tracy — dijo Harry y caminó hacia la carroza
— Adiós Harry — contestó Tracy. — Como te decía… se que estas enamorada de ese chico rubio, y también se que cuando te enamoras es muy difícil que puedas olvidar ese amor, pero te sugiero algo… si en verdad quieres a ese chico, lucha por él, pero si él quiera a la otra chica, no puedes hacer nada… solo tratar de olvidarlo, buscar a alguien mas ¿de acuerdo?… y bueno… Harry es un buen prospecto — terminó de hablar la rubia
— Hay Tracy, te extrañare mucho y descuida, seguiré tu consejo —
— Se que no lo harás, hasta pasar por muchas cosas que te hagan darte cuenta que estoy en lo cierto y espero que no sean cosas malas — dijo Tracy, pues conocía muy bien a su amiga. — Te quiero Raven, adiós
— Yo igual te quiero Tracy, adiós — contestó Raven, después de eso Tracy desapareció, la peli-azabache derramó una delgada lágrima, Tracy era como su hermana y aunque no lo supiera a ciencia cierta, presentía que esa seria la última vez que la vería.
***
La tarde llegó, y con ella el entusiasmo aun mas grande por el baile.
— Corran, o no nos dará tiempo — apresuraba Ginny entrando a su sala común, junto con sus amigos, Hermione, Harry, Ron, Raven y Luna, quien a pesar de ser de Ravenclaw podía entrar a aquella sala común, claro yendo en compañía de uno de sus amigos Gryffindor
— Tranquila Ginny, aun faltan cuatro horas — dijo Hermione sentándose en un sofá
— Tienes razón, es tiempo suficiente, así que vamos ya — dijo la pelirroja levantando a Hermione. — Ven Luna — llamó a la rubia. — Raven, tu también
— Pero… yo no voy a ir — dijo Raven sentada en el sofá
— Lo se, pero nos tienes que ayudar a prepararnos — contestó Ginny
— Amm… no gracias —
— No te pregunte, así que ven — dijo la pelirroja y levantó a Raven del sofá
Y así las cuatro chicas subieron a los dormitorios, dejando solos a Harry y Ron.
— No entiendo porque las mujeres se toman tanto tiempo en arreglarse — comentó Ron acostado en un sofá
— Ni yo — contestó Harry sentado en otro sofá
— Ya entendí tu plan — dijo el pelirrojo
— ¿Mi plan? ¿Cuál plan? — preguntó confuso el ojiverde
— Pues el plan que ahora tienes con Raven —
— ¿Qué? —
— Por favor, crees que no me di cuenta… Raven no ira al baile y tu tampoco, quieres pasar tiempo a solas con ella ¿no es así? —
— No, no es así —
— Harry, he visto como la has mirado estos últimos días —
— ¿Así?... y según tú ¿Cómo la he mirado? —
— Pues con cara de enamorado — contestó el pelirrojo, como si fuera lo más obvio
— Claro que no —
— Esta bien, como digas — dijo Ron con sarcasmo
***
— Listo para tu cita con Granger — dijo Blaise en tono burlón
— Cállate — le contesto Draco molesto
— Draco — llamó Pansy con voz seductora, entrando a la sala común, sentándose a un lado del rubio y paseando su mano por su pecho
— ¿Qué quieres Pansy? — preguntó Draco con fastidio
— Quiero que desmientas todo lo que están diciendo de ti — respondió la morena, Draco la miró sin decir nada
— No hay nada que desmentir, querida Pansy — habló Blaise, sentado frente a ellos
— ¿Qué? — dijo la chica sorprendida — ¿Cómo que no hay nada que desmentir?… Entonces lo que existe entre la come-libros y tu ¿es cierto? — preguntó exaltada levantándose
— Primero, entre Granger y yo no existe nada, y segundo, no me hables con ese tono — recriminó el rubio. — No estoy de humor para berrinches — dijo fastidiado
— No son berrinches, solo quiero saber que demonios tienes con la sangre sucia — dijo Pansy
— ¡No la llames sangre sucia! — exclamó Draco levantándose
Pansy abrió la boca sorprendida — Espera… antes odiabas a Granger y ahora ¡La invitas al baile! ¡La besas apasionadamente! ¡Y la defiendes! ¡¿Qué rayos te esta pasando?! — gritó la morena
Draco se giró pasando su mano por su cabello, evitando a sus amigos que lo miraban expectantes.
— ¿Quieren saber que es lo que me pasa? Les diré lo que me pasa — dijo el rubio girando de nuevo hacia sus amigos, quienes no decían nada. — ¡No lo sé! ¡Esta bien! ¡No se que demonios me esta pasando! — gritó y se fue enojado directo a su dormitorio
***
— Se ven geniales — opinó la peli-azabache, al ver lo bien que se veían sus tres amigas, quienes ya estaban listas para el baile
— ¿De verdad? — preguntó la castaña
— Si, se ven súper bien — respondió Raven
— Bueno… ya son 5:45 y yo quedé de verme con Adam en el vestíbulo, a las seis en punto, así que me voy, las veré en el baile — dijo Ginny, quien usaba un vestido strapless, corto y pegado al cuerpo, color negro, una cinta debajo del busto, con incrustaciones brillantes en esa cinta; zapatos negros, altos, con cintas cruzadas para sostenerlo; su rojo cabello estaba suelto y lacio; de maquillaje tenia solo sombra negra en sus ojos, rimel en sus pestañas y un brillo rojo en los labios, se veía muy bien.
— Es una lastima que tu no vayas Raven, hubiera sido genial que las cuatro asistiéramos — dijo triste la pelirroja
— Si… pero ya vez… no logré conseguir pareja — contestó Raven
— Lo se — dijo Ginny. — Ahora si me voy — se despidió y salió del dormitorio
Justo cuando salió la pelirroja, otra chica entró.
— Luna — llamó Parvati, la recién llegada. — Ron te esta esperando abajo — informó la morena
— Gracias — contestó la rubia sonrojándose un poco, Parvati se fue. — Yo también me voy, las veo después — se despidió y salió del dormitorio.
Luna usaba un vestido a la altura de la rodilla, era suelto y color rosa claro, con un listón en moño debajo del busto, color morado, detalles morados desde el busto y conforme bajaban se hacían mas escasos; zapatos altos, color plateado, con dos cintas enfrente; su rubio y largo cabello estaba rizado y peinado con una coleta a un lado; su maquillaje era muy suave, una sombra para ojos color rosa, rimel en sus pestañas y un gloss rosa en los labios. Se veía muy linda.
— Y tu ¿a que hora quedaste con Draco? — preguntó Raven
— A las seis, en el aula de tutorías — respondió Hermione, sin mucho ánimo
— ¿Qué pasa? — preguntó Raven al ver la actitud de la castaña
— Nada… es solo que… no se porque quede de ir al baile con Malfoy — contestó Hermione sentándose en una de las camas
— La verdad es que yo tampoco se porque lo hiciste, me sorprendió — dijo Raven sentándose a un lado de Hermione
— A mi mas — dijo la castaña sonriendo
— Pero ya no puedes hacer nada, quedaste con él y no puedes dejarlo plantado —
— ¿Por qué no? Tampoco entiendo por que él aceptó —
Raven se encogió de hombros — Ya son diez para las seis, lo mejor es que te vayas — dijo la peli-azabache
— Tienes razón… no se como soportare estar todo el baile con Malfoy — dijo Hermione
— Lo lograrás — dijo Raven
— Eso espero — y así, Hermione salió del dormitorio, rumbo a su despacho… a espera de Malfoy
***
Le tapó la boca con su mano y la llevó hasta un aula vacía. La pelirroja forcejeaba tratando de soltarse.
— Te soltaré, pero no vas a gritar ni te iras ¿OK? — dijo el moreno
Ginny asintió dejando de moverse, al notar quien era el chico. Poco a poco la fue soltando, la pelirroja se giró hacia el moreno.
— ¿Qué rayos quieres? — preguntó Ginny
— ¿Con quien iras al baile? — dijo Blaise rápidamente
— ¿Qué? —
— ¿Qué con quien iras al baile? —
— Que te importa — contestó la pelirroja
— ¡Dime con quien demonios iras al baile! — ordenó el moreno
— ¡No! No tengo porque decirte nada — gritó Ginny molesta. — ¡Tu y yo ya no somos nada y no debe importarte con quien voy al baile o a cualquier otro lado!
Blaise se acercó a ella y la tomó por la cintura, sus rostros estaban a centímetros de distancia.
— Claro que me importa — le dijo Blaise en susurro, mirándola directamente a los ojos
— ¿Así? Y ¿Por qué? — preguntó Ginny sin soltarle la mirada
— Porque… yo aun te quiero — respondió acercándose más a los labios de la chica
Pero Ginny alejó su cabeza — No te creo — dijo la pelirroja
— Es la verdad — dijo el moreno pegándola mas a él. — Ginny… aun te quiero, me di cuenta que fui un tonto al darle mas importancia a los que pensaran los demás, que a ti, Ginny vuelve conmigo y esta vez no me importa que el mundo se entere de lo nuestro — se acercó aun mas a la pelirroja, dispuesto a besarla
Ginny estuvo a punto de caer, pero se contuvo — Lo siento, pero no puedo aceptarte
Blaise la soltó — ¿Por qué? — preguntó el moreno
— Por que me hiciste sufrir, Blaise, y tengo miedo de que te acepte, después vuelvas a preferir la opinión de los demás y termine sufriendo de nuevo — dijo Ginny mientras sus ojos se humedecían
— Eso no pasará, te prometo que no pasará — dijo Blaise tomando a la pelirroja de las manos
— Si lo que dices es cierto, demuéstramelo — pidió Ginny
— ¿Qué quieres que haga? —
— Reconquístame — contestó la pelirroja soltándose de Blaise
— ¿Qué? —
— Lo que escuchaste, si en verdad me quieres, tienes que conquistarme de nuevo, hacer que crea en ti —
— Esta bien… lo haré — dijo Blaise. — No te arrepentirás de haberme dado otra oportunidad. — Ginny no dijo nada, solo giró y salió del aula, rumbo al vestíbulo, esperaba que Adam aun no hubiera llegado, pero aquel repentino encuentro con Blaise le había hecho sentir su corazón palpitar fuertemente.
Ella aun lo quería, pero no quería pasar por lo mismo, no quería sufrir de nuevo.
Le había dado a Blaise la condición para volver con él y la verdad es que en el fondo, deseaba que la cumpliera, que volviera a reconquistarla, que demostraba que en realidad la quería.
***
Abrió los ojos sorprendido, se veía espectacular.
— Hola — saludó tímidamente la rubia, bajando las escaleras
— Ho-hola — respondió el pelirrojo nervioso. — Te ves… muy… linda — halagó poniéndose rojo
— Gracias — contestó Luna ruborizándose
— Amm… pues… vamos — dijo Ron ofreciendo su brazo a la rubia
— Claro — dijo Luna tomándose del brazo de Ron
Y así ambos salieron de la sala común y se dirigieron al Gran Comedor, lugar donde se realizaría el baile.
***
Llegó al aula de tutorías, se dirigió a la puerta situada a un lado de la ventana, no podía entender como fue posible que iría al baile con ella, leyó las placas doradas que se encontraban en la puerta…
Gryffindor
Hermione Granger
¿Y si mejor se iba y la dejaba plantada? No era una mala idea, pero si hacia eso le daría la razón. Ya no podía hacer más, entonces tocó la puerta, miró a través de la ventana mientras esperaba a que se la castaña saliera de su despacho. El usaba un traje de gala color negro, con una camisa blanca con los primeros botones desabrochados, zapatos negros de vestir y su cabello estaba despeinado haciéndolo ver, juvenil pero al mismo tiempo elegante.
Pasó un minuto y la puerta se abrió, el rubio giró su vista hacia la chica que se encontraba en el marco de la puerta.
Hermione usaba un vestido strapless, color blanco, era suelto del busto para abajo y llegaba un poco mas arriba de la rodilla, tenia una gruesa cinta color rosa por debajo del busto e incrustaciones brillantes en el lado izquierdo de la cinta; sus zapatos eran altos, color blanco y con una cinta enfrente; su castaña cabello, estaba suelto con unas perfectas ondulaciones; su maquillaje era, una sombra en sus ojos color blanca, rimel y un brillo rosa en los labios. Se veía genial.
Lo primero que hizo fue… sorprenderse, la verdad es que la castaña se veía realmente bien, era como la vez del baile de Navidad en cuarto año, aquel día había sorprendido a todos con lo bien que se veía, quien pensaría que detrás de la chica que se escondía en los libros, existía una linda chica.
La miraba de arriba abajo, con ese vestido se veía muy linda, sus largas piernas se veían tan suaves y aunque el vestido fuera suelto se podía ver la pequeña cintura con la que la castaña contaba; en sus hombros, que estaban al descubierto debido a que el vestido era strapless, se podían apreciar pequeñas y adorables pecas; su cabello no estaba alborotado y enmarañado, estaba arreglado con esas ondulaciones que la hacían ver aun mejor y el maquillaje, aunque fuera muy suave, le quedaba perfecto.
— ¿Terminaste? — preguntó la castaña, recordando que ella había pasado por algo parecido al ver a Malfoy aquella vez que les entregó los pergaminos de sus alumnos, aunque sin evitar ruborizarse por la forma en el Draco la miraba
— ¿Qué? — reaccionó el rubio
— ¿Qué si terminaste de analizarme? — contestó Hermione
Draco sonrió al ver que decía lo mismo que él dijo en otro momento, en ese mismo lugar.
— Si, termine — respondió el rubio. — Y la verdad es que me sorprendes
— ¿Qué? — preguntó confusa la castaña, se imaginaba cualquier respuesta, menos esa, no imaginaba que lo sorprendería
— Que me sorprendiste — repitió Draco
— ¿Qué? — preguntó aun sin creer lo que escuchaba
— ¿Al caso estas sorda, Granger? —
— No — respondió ofendida. — Es solo que me sorprende haberte sorprendido
— ¿Por qué? ¿No te crees capaz de sorprender a un hombre? — preguntó el rubio, con cierta burla
— Claro que me creo capaz de sorprender a un hombre — contestó con la cabeza alta. — Pero no a ti
— ¿Por qué? ¿Soy demasiado hombre para que alguien como tu me sorprenda? —
— Todo lo contrario… eres muy poco hombre — lo insultó la castaña
Draco aprisionó a Hermione contra la pared, mientras se acercaba más, tenía la vista clavada en los ojos de la castaña.
— Quieres que te muestre que soy lo suficientemente hombre — dijo Draco
Los grises ojos del rubio reflejaban fastidio, ganas de insultar a Hermione, pero detrás de aquello, la castaña podía ver un autocontrol, si, pudo notar que Draco se estaba controlando por no insultarla. Normalmente los ojos del rubio solo demostraban frialdad, no era posible ver a través de ellos, pero en ese momento Hermione era capaz de eso.
Los marrones ojos de la castaña eran calidos, siempre eran así, menos con Draco, las miradas que le dedicaban a él eran acusadoras, de odio y enojo, eso era justo lo que el rubio veía en esos momentos, pero detrás de eso, se notaba confusión y mas atrás se veía dulzura y ternura.
— ¿Por qué me besaste? — preguntó Hermione sacando al rubio de sus pensamientos
— ¿Qué? — contestó sin comprender
— ¿Eres sordo, Malfoy? — preguntó la castaña, al igual que el lo había hecho
— No, Granger, es solo que no entiendo tu pregunta —
— Entonces ¿eres tonto? —
Era la segunda vez que lo insultaba, y él, por alguna extraña razón se estaba controlando por no hacer lo mismo, aunque si volvía a insultarlo, no podría seguir controlándose.
— Responde, Malfoy, ¿Por qué me besaste? — repitió la castaña
En un rápido movimiento, Draco tomó a Hermione por las muñecas y subió sus brazos, colocándolos arriba de la cabeza de la castaña y pegándolos a la pared.
— ¿Que no lo recuerdas? — preguntó el rubio
— Si, lo hiciste para demostrar que no te importaba lo que dijeran los demás… pero estoy segura que hay algo más —
— Podría decirte lo mismo — respondió Draco acercándose más a Hermione
— Yo si lo hice para demostrar que no me importa lo que opinen los demás — dijo Hermione sin dejar de verlo a los ojos
— Puede que si, pero pude notar que lo disfrutaste —
— Claro que no — dijo la castaña ruborizándose
— Por supuesto que si ¿quieres que te demuestre que disfrutas de mis besos? — dijo Draco acercándose aun mas, hasta que sus labios se encontraban a tan solo unos milímetros de distancia. Sus alientos se mezclaban, Draco podía aspirar el perfume con aroma a rosas de Hermione, sus labios estaban por unirse…
— ¡Hermione, Hermione, Her…! — gritaba la pelirroja entrando corriendo a la sala de tutorías, pero se quedó sin voz al ver la escena entre su amiga y Malfoy, quienes se voltearon si vista hacia ella
— A-a… yo-yo… no… yo… no quería… interrumpir… lo siento — dijo Ginny nerviosa y yéndose corriendo del lugar
— ¡Ginny! ¡Espera! — gritó Hermione haciendo a Draco a un lado y corriendo en busca de la pelirroja
— ¿A donde crees que vas? — dijo el rubio tomando a Hermione del brazo, evitando que se fuera
— Tengo que hablar con Ginny — respondió la castaña tratando de soltarse
— ¿Se dirige al baile, no? Haya hablaras con ella… pero todos saben que iremos juntos al baile… y así es como llegaremos, juntos — dijo Draco aun sin soltarla
— Esta bien — respondió Hermione, el rubio la soltó y ambos salieron rumbo al Gran Comedor
***
— Llevo veinte minutos esperándote, Ginny — dijo Adam Lodge, fingiendo indignación
— Lo siento, se me hizo un poco tarde — se disculpó la pelirroja
— Descuida… ¿nos vamos? — preguntó el Ravenclaw, ofreciendo su brazo
— Claro, vamos — respondió Ginny tomando el brazo del chico, aun no creía lo que había visto, Hermione y Malfoy a punto de besarse, si alguien se lo hubiera contado nunca lo creería, pero ella lo había visto con sus propios ojos. Ahora lo que todos decían, de que ellos dos se habían besando frente a todo mundo, no le parecía tan loco e imposible.
Llegaron al Gran Comedor. Se veía muy lindo, si que se habían esforzado en la decoración. Las cuatro largas mesas habían desaparecido, y habían sido reemplazadas por muchas pequeñas mesas altas, con manteles blancos que llegaban hasta el suelo, cada mesa contaba con cuatro sillas altas color blancas y rosas flotando en medio de cada mesa, en medio del salón se hallaba una amplia pista de baile, dos mesas con bebidas y botanas, una del lado izquierdo y otra del derecho. El lugar estaba irreconocible.
Ginny y Adam se encaminaron hasta una mesa, en la que estaban Ron y Luna.
— Hola — saludó la pelirroja
— Hola, Ginny, hola, Adam — saludó la rubia
— Hola Luna — dijo el Ravenclaw
— ¿Ustedes se conocen? — preguntó Ron
— Si, Adam es de Ravenclaw y va en mi curso — respondió Luna
— Oh… pues yo soy Ron Weasley — se presentó el pelirrojo, estirando su mano
— Adam Lodge — dijo estrechando la mano de Ron. — ¿Eres el hermano de Ginny? — preguntó
— Si — respondió el pelirrojo
— Chicos… ¿Por qué no nos traen algo de beber? — propuso Ginny, quería contarle a Luna lo que había visto
— Claro — contestó Ron y así ambos chicos se alejaron, rumbo a la mesa con las bebidas
— Luna, no vas a creer lo que vi — dijo la pelirroja llamando la atención de su amiga
— ¿Qué viste? — preguntó la rubia
— Vi… a Hermione y Malfoy… a punto… de besarse — contó Ginny, pero a diferencia de lo que esperaba, Luna no pareció impresionarse. — ¿Qué no vas a decir nada?
— No — dijo Luna, sin mostrar ninguna sorpresa. — ¿Qué quieres que diga?
— Pues no se… que te sorprende, que no puedes creerlo, que es imposible —
— Pues es que no me sorprende, si ya se besaron, no me sorprende que los hayas visto a punto de volver a hacerlo — respondió Luna encogiéndose de hombros. — Además, ellos siempre me parecieron una bonita pareja
— ¡¿Qué?! — gritó la pelirroja. — Creí que odiabas a Malfoy
— No lo odio, solo no me cae muy bien —
— Como sea… ¿Por qué te parecen una bonita pareja? — preguntó Ginny curiosa. — Ellos se odian y son tan diferentes
— Justo por eso, son tan diferentes que se complementan a la perfección. Malfoy es frió y arrogante, Hermione calida y humilde, de forma mas simple, el es Slytherin y ella Gryffindor, son polos opuestos, y como dice la física muggle… los polos opuestos se atraen. Aunque también tienen varias cosas en común, ambos son inteligentes, no se dejan de nadie, son un tanto orgullosos y no les importa lo que digan los demás — explicó la rubia, dejando sorprendida a Ginny, quien nunca pensó que su amiga fuera a decirle eso
Ron y Adam regresaron con las bebidas.
— Ginny ¿quieres bailar? — preguntó Adam
— Si, claro — respondió sonriente la pelirroja y se dirigió junto con su pareja a la pista
<< El es Slytherin y ella Gryffindor… son polos opuestos, y como dice la física muggle… los polos opuestos se atraen…>> las palabras de Luna resonaban en su cabeza, se identificaba con aquello, ella era Gryffindor y Blaise Slytherin, sin darse cuenta sonrió al recordar el encuentro con el moreno.
— ¿Estas bien? — preguntó Adam notando a Ginny pensativa
— Si, si, estoy muy bien — contestó sin dejar de sonreír y ambos continuaron bailando
Entonces la pareja esperada, hizo su aparición.
***
¿Y si salía corriendo de ahí? Se preguntaba la castaña, pero también se daba cuenta que si lo hacia, le daría la razón a Malfoy, aunque la verdad, no le importaba lo que dijeran, si no que no quería pasar toda la noche junto a Malfoy.
— Granger — llamó el rubio sacando a la chica de sus pensamientos, estaban cerca del Gran Comedor
— ¿Qué? — dijo Hermione reaccionando
Draco no dijo nada, solo ofreció su brazo a la chica, quien lo miró incrédula.
— Toma mi brazo — dijo Draco al notar que la castaña no lo tomaba
— ¿Qué? — preguntó la chica, de nuevo
— En serio… tienes que revisarte los oídos — dijo Draco en tono burlón
— No es que no escuche bien, es solo que no te entiendo —
— Aunque no me guste, me enseñaron como comportarme en un baile —
— Pues lo siento, pero esto es un simple baile escolar, no es de aquellos lujosos e importantes bailes a los que tus padres te llevaban — dijo Hermione, para después arrepentirse, había mencionado a los padres de Malfoy, olvidando que su padre, Lucius Malfoy, había muerto en la guerra. — Yo… lo… siento… yo no… — decía tratando de remediar su error
— No importa — dijo el rubio, aunque su mirada se había ensombrecido, aun más de lo normal. — Y… ya deja de comportarte como una niña y toma mi brazo
Hermione tomó el brazo de Draco sin decir nada más y así se encaminaron hacia el interior del Gran Comedor.
La pareja fue recibida por la mirada de impresión de todos los presentes, que aunque ya estaban enterados de que irían juntos, aplicaban el “hasta no ver, no creer” y aunque ahora ya lo veían, había algunos que aun no lo creían.
Hermione y Draco caminaron hasta una mesa vacía, las miradas de todos los seguían, el rubio caminó sin darle importancia a los demás, la castaña por su lado, sintió el rubor subir por sus mejillas, nunca estuvo acostumbrada a tantas miradas sobre ella.
Llegaron a la mesa y ambos se sentaron, poco a poco las curiosas miradas se apartaron de la pareja, a excepción de uno que otro que no podía creerlo aun y entre esas personas, ¿Quién creen que se encontraba? Si, Ron Weasley.
***
— No puedo creerlo — dijo el pelirrojo, sin dejar de ver a Hermione y Malfoy sentados en una mesa, no muy lejos de ellos
— ¿Qué no puedes creer? — preguntó Luna, quien a diferencia de todos, no le había impresionado el que Hermione y Malfoy llegaran juntos
— Que Hermione se haya besado con Malfoy y ahora venga con él al baile — contestó Ron
— ¿Por qué no? —
— Es que me parece imposible, ellos se odian —
Luna se encogió de hombros — A mi se me hacen una bonita pareja — dijo sorprendiendo al pelirrojo
— ¡¿Qué?! — gritó Ron llamando la atención de los que se hallaban en la mesa de a lado. — ¡¿Cómo puedes creer que Hermione y Malfoy hacen bonita pareja?! — gritó esta vez llamando la atención de mas personas, incluyendo a los recién mencionados
La rubia se volvió a encoger de hombros.
— No hagas… — Ron se encogió de hombros. — Dime por que piensas eso — pidió el pelirrojo
— Te diré lo mismo que le dije a Ginny, aunque no se si lo entenderás —
— Dímelo e intentare comprender el por que de esa locura — dijo Ron clavando su mirada en la rubia, esperando su explicación
— Yo pienso eso por que son tan diferentes que se complementan a la perfección, Malfoy es… — comenzó a explicarle Luna
***
— ¡¿Cómo puedes creer que Hermione y Malfoy hacen bonita pareja?! — escuchó que Ron gritó unas mesas mas allá, lo cual la hizo ruborizarse, ya que después de ver al pelirrojo, las demás los voltearon a ver a ellos
Ella dirigió su mirada hacia su pelirrojo amigo y notó que estaba con Luna. También escuchó que cuando Ron gritó aquello, Malfoy solo dijo “Si, claro” de forma sarcástica.
— Voy por algo de tomar — dijo Draco levantándose. — ¿Tu quieres algo? — preguntó a la castaña
— No, gracias —
— Como quieras — dijo el rubio y se dirigió hacia la mesa de bebidas
Draco regresó, con dos bebidas.
— Te dije que no quería nada — dijo Hermione, cuando el rubio le dio a ella uno de los vasos
— Lo se, pero querrás tomar algo después de bailar —
— ¿Bailar? — preguntó sorprendida
— Si, eso se hace en los bailes —
— Pero… tú y yo… ¿bailar? — dijo la castaña no muy convencida
— Si, somos pareja — contestó Draco como si fuera lo más obvio. — Y no pienso quedarme aquí sentado y aburrido toda la noche
— Yo tampoco, pero… —
— Ya, Granger, vamos a bailar — dijo el rubio, tomó a Hermione del brazo y la jaló hasta la pista
***
—…también tienen varias cosas en común, ambos son inteligentes, no se dejan de nadie, son un tanto orgullosos y no les importa lo que digan los demás — terminaba de decir la rubia
— Pues… tal vez tengas razón, pero es que ellos no solo son polos opuestos, son mundos opuestos — opinó Ron después de escuchar la explicación de porque Luna creía que Malfoy y Hermione hacían buena pareja
— ¿Quieres bailar? — preguntó Luna levantándose, tratando de dar por zanjado aquel tema, el pelirrojo la miró, después él también se levantó y ambos se dirigieron a la pista
***
— Que tranquila esta la escuela — opinó la chica, mientras caminaba a la orilla del lago, en compañía de Harry
— Si, como casi todos están en el baile, nadie anda merodeando por los pasillos — dijo el ojiverde. — Y ¿No te arrepientes de un haber ido al baile?
— No, si me hubiera quedado sola, tal vez un poco, pero ya que cuento con tu compañía, ni me arrepiento ni un poco — contestó Raven. — ¿Y tú?
— Tampoco, aunque si yo me hubiera quedado solo, no me hubiera arrepentido nada, pero con tu compañía mucho menos —
Raven sonrió. Ambos se sentaron debajo de un árbol cerca del lago.
— ¿Qué te parece si terminamos con nuestra plática? — propuso Harry
— ¿Cuál plática? — preguntó Raven
— La que no terminamos porque Dumbledore llegó — recordó el azabache
— Ah, esa plática, claro, ¿en que me quede? —
— En que ibas a decirme quien era el chico por el que llorabas — le recordó Harry
— Oh… cierto — dijo Raven ruborizándose y bajando la mirada
— ¿Entonces? —
— Bueno… pues ese chico es… Draco — dijo ruborizándose aun más
Harry sintió celos al escuchar eso, ya se lo esperaba pero aun así le había molestado, esta ultima semana, después de la plática con Raven, se dio cuenta de que le gustaba, se estaba enamorando de aquella chica
— Dijiste que el quería a otra ¿Cómo estas segura de eso? — preguntó el azabache
— Porque yo los vi besándose — dijo Raven bajando la mirada, el ojiverde no dijo nada, entonces la chica volvió a hablar. — Tracy tiene razón
— ¿A que te refieres? —
— Tracy y yo nos conocemos de toda la vida, me conoce mas que cualquier otra persona y cuando se fue, recuerdo muy bien que me dijo: “Se que cuando te enamoras es muy difícil que puedas olvidar ese amor, pero te sugiero algo… si en verdad quieres a ese chico, lucha por él, pero si él quiera a la otra chica, no puedes hacer nada… solo tratar de olvidarlo, buscar a alguien mas ¿de acuerdo?”, pero ahora que lo pienso, no puedo dejar que de nuevo me quitan a la persona que yo quiero — explicó la chica
— Y... ¿Lo amas? — preguntó Harry curioso y clavando su mirada en ella
— Tanto así como amarlo, no… pero si me gusta mucho — respondió Raven, Harry volvió a sentir celos. — La verdad es que solo existe una persona a la que he llegado a amar
— ¿Quién? — preguntó Harry sorprendido por dicha confesión
— Ryan Blake — respondió Raven, mientras sus ojos se humedecían
— ¿Quién es… Ryan Blake? —
— Una larga historia — dijo la chica conteniendo sus lágrimas
***
— No bailas tan mal, Granger — opinó el rubio
— Tú tampoco lo haces tan mal — dijo Hermione
La canción terminó, dando paso a una más lenta, la castaña caminó hacia fuera de la pista, pero Draco la agarró del brazo.
— ¿A dónde vas? — preguntó el rubio
— A sentarme — respondió como si fuera lo más obvio
— ¿Ya no quieres bailar? —
— Amm… pero… es que… esa canción es lenta —
— Lo se — dijo Draco. — ¿Y eso que?
— Pues que… tenemos que bailar… lento… y… juntos — respondió la castaña
El rubio sonrió de lado, ahora entendía, Granger no quería bailar una canción en la que debían estar tan juntos. Aun así, Draco la jaló hacia él, subió las manos de la castaña hasta su pálido cuello, el colocó sus manos en la cintura de Hermione y comenzaron a bailar al son de la música.
Hermione estaba sonrojada, sentir la fría piel del cuello del rubio y sus manos en su cintura, hacia que sintiera algo en el estomago, sentía como… maripositas, no podía ser, ¿Por qué sentía eso? No lo entendía.
— Lo siento — dijo de repente la castaña
— ¿Qué? — preguntó Draco mirándola directamente a los ojos
— Que lamento haber mencionado a tus padres — dijo Hermione bajando la mirada
— Como te dije, no importa… la verdad es que mi padre y yo nunca mantuvimos una relación muy estrecha, lo único que sentía por él era… agradecimiento por todo lo que me dio, de hecho cuando lo vi muerto… no sentí nada, eso es lo que me enseño… a no sentir nada por nada — contó el rubio, eso era algo que solo él sabia, no entendía el porque se lo había contado a Granger
Hermione no dijo nada, solo bajo la mirada de nuevo. La canción terminó, se separaron y caminaron hacia su mesa en silencio. Se sentaron, Draco tenia la mirada clavada en algún punto incierto del suelo y una de sus manos en su frente, no entendía porque le había contado a Granger lo que pensaba de su padre, no entendía porque sintió un calor en su cuerpo al bailar junto a ella, algo muy raro estaba sintiendo hacia esa chica, aunque no entendía por que. Una voz femenina lo sacó de sus pensamientos.
— Hermione, ¿puedo hablar contigo? — dijo la recién llegada, Ginny
— Yo… vuelvo enseguida — dijo Hermione dirigiéndose al rubio
— Como sea — contestó Draco sin quitar su mano de su frente y sin mirarla
Hermione se fue junto con Ginny.
***
Estaba sentada en una de las bancas del jardín, mientras leía por tercera vez la información que había obtenido de uno de los libros de la biblioteca de Hogwarts…
<<… los descendientes son identificados por una peculiar marca, que es la figura de la principal representación del amor, un corazón, puede encontrarse en distintas partes del cuerpo, como el hombro, antebrazo, tobillo, espalda, cuello e incluso en el rostro >> leía Tracy en su mente
<<… no todos llegan a descubrir sus habilidades, pero aun así pueden utilizarlos de forma inconsciente…>> saltó hasta el siguiente párrafo
<< La forma en que pueden unir una pareja, suele ser diferente en cada descendiente, algunos lo hacen de manera muy difícil, en cambio hay otros que con tan solo pensarlo son capaces de enamorar a dos personas.
Algunos descendientes usan sus habilidades para su propio beneficio, pero esto nunca termina bien…>> saltó hasta el ultimo párrafo
<< Los descendientes pueden llegar a obsesionarse tanto con la pareja que están uniendo, que sus estados de ánimo pueden llegar a afectarlos, por ejemplo, si la descendiente esta feliz, sus enamorados también y se enamoran aun mas, si esta triste, ellos también, si está enojado, ellos pueden llegar a enojarse tanto que el amor desaparece sin ninguna explicación. Por supuesto que estas reacciones suceden si la pareja aun no tienen una relación estable y bien definida, ya que cuando esto sucede, dejan de estar bajo el poder del descendiente.
Algunos han dicho que el proceso de enamoramiento puede acelerarse cuando el descendiente tiene alguna muestra de cariño con uno de los integrantes de su pareja en turno, pero el enamoramiento solo es hacia la pareja, no hacia el descendiente>> terminó de leer
<< No puede ser, solo espero que Raven no haya pensado que el tal Draco y Hermione hacían una buena pareja, si es así… de nada le servirá luchar por él>> pensó preocupada la rubia.