¡Hola! Antes que nada...icecreammanrupert escribió:LalaWeasley escribió:Y hablando de la próxima actualización, como dije arriba, desde ahora serán los lunes y jueves, así que tendrán que esperar menos entre capi y capi… ¡espero que les guste esa noticia! Un beso enorme para ti…
Me encanta la noticia siiiiiii, ya estoy desesperada porque actualiceis...
Esta noche pegadita al pc...
Jajaja bueno, acá no es de noche y allá no será muy tarde, pero igualemente llegó el día de dejar capítulo!
Gracias por todos sus post a todas. La escena que viene la encuentro graciosa por mi parte. La próxima vez, Natty contesta a no ser que le surja algún inconveniente... Las dejo con la lectura.Escena 7
Impredecible.Al parecer las cosas no siempre terminaban saliendo como ella quería… Amanecer con él, era imposible. Ron se encontraba despatarrado sobre la cama y su brazo tenía fuertemente agarrada a Hermione que permanecía profundamente dormida y sintiéndose protegida por su marido que por fin dormía a su lado. La piel cálida del pecho desnudo de Ron tocaba la espalda esbelta de ella y su boca estaba a medio cerrar sobre su cuello indefenso. De vez en cuando lo besaba entre sueños porque sabía que ella estaba ahí y aún así seguía imaginando que la tenía de vuelta y la hacía suya.
En cuanto se oyeron las puertas de un auto cerrarse de golpe, Ron abrió los ojos desmesuradamente sabiendo que eso era un sonido bastante alarmante para un ladrón tan especial como él. Una luz artificial alumbró la ventana que daba al cuarto de Hermione, donde ambos estaban acostados, y Ron terminó por convencerse de que esa no era una buena señal. Movió un poco el brazo de Hermione pero esta dijo algo inentendible y se volvió a callar, entonces Ron tuvo que insistir un poco más para que ella abriera los ojos y lo mirara recriminándole el haberla despertado.
–¿Qué pasa, mi amor? –preguntó en medio de un tono dulce y dormido pero fastidiado–. ¿Por qué me has despertado?
–Creo que tenemos compañía –señaló la ventana y ella miró hacia allí.
–¿Cómo pudieron saberlo? –inquirió dándose cuenta de lo que pasaba.
–Fue por tu cumpleaños, seguramente pensaron que te visitaría. Tengo que irme –rápidamente corrió desnudo por la habitación buscando su ropa–. ¿Dónde dejé el resto de mi ropa?
La pregunta había descolocado a Hermione sometiéndola a un ataque de risa, Ron solo se había puesto las medias y estaba intentando ponerse el bóxer cuando la miró cuestionando qué era tan divertido.
–Creo que me deshice de ella en el baño, ¿no recuerdas? –dijo con ojos brillantes por tanto circo de Ron.
–Cierto. Tú deberías vestirte también. ¡Vamos, Hermione, apresúrate! –la desesperación de Ron empezaba a ser notable, así que Hermione le hizo caso y de mala gana se puso la ropa interior, un camisón y encima una bata celeste.
Ella miró por la ventana escondiéndose bien detrás de la cortina para no ser descubierta e identificó a los policías que iban por Ron. Se trataba del Jefe del Departamento, el señor Lupin, y su fiel compañero de la sección de robo y contrabando, el oficial Horace Slughorn. En ese momento, ambos hombres estaban caminando hacia el edificio.
–Ron, están por subir –le avisó su mujer, apoyándose en la puerta del baño.
–Ya me voy –anunció él.
Terminó de atarse los cordones de los zapatos, se puso la polera y con la campera de cuero a medio encajar en su espalda, se acercó a su mujer y la besó rápidamente en los labios. Hermione lo miró con algo de melancolía, pero sabía que esta vez era necesario que se vaya temprano. No eran más de las tres de la mañana. Ron le hizo un mimo en la mejilla mientras le sonreía y luego se fue directo a la puerta y espió el pasillo a ver si había alguien. Se escuchó un murmullo de pocas personas en la planta baja, ya que Hermione vivía en el primer piso. Seguro estaban por subir a investigar. Se volvió hacia su mujer que lo había llamado en un susurro porque sabía que volvían a despedirse y encontró en su mirada una profunda tristeza.
–Hermione, nos volveremos a ver. No te preocupes –le pidió con ternura.
–Lo sé, pero tus promesas llegan muy tarde –reclamó ella tratando de desahogarse.
Ron estaba por decir algo, pero el sonido de varios pasos lo interrumpió y sin poder hacer otra cosa besó a la castaña nuevamente pero esta vez fue un beso mucho más intenso aunque no demasiado largo y dejándole su sabor permanente, se separó de ella y corrió hacia afuera para subir las escaleras. Hermione inmediatamente cerró sin hacer ruido y apagó todas las luces para que sus colegas no sospecharan nada. Mientras tanto, Ron ascendía velozmente intentando hacer el menor ruido posible, y sacaba el celular de su bolsillo para contactarse con Neville. El chico le atendió algo molesto y somnoliento.
–¡Carajo! ¿Por qué no me llamabas más temprano? –le preguntó fastidiado.
Neville ya estaba arrancando el auto porque se había quedado dormido dentro de él mientras estaba estacionado en un callejón esperando que Ron se decidiera a llamarlo para avisarle si se quedaba o no. Por supuesto, tras escuchar que Ron estaba muy cerca de la policía y que seguramente lo iban a perseguir, se puso en marcha para llegar a donde Ron le indicara.
–Estaciónate más cerca, rápido bájate y echa el aerosol negro para tapar la patente, son capaces de seguirnos el rastro –informó Ron agitado por subir tan a prisa.
Hermione se alarmó cuando escuchó claramente lo que decían detrás de su puerta los oficiales.
–¿Le parece que esté aquí? –le preguntó Horace a su jefe.
–Tú te quedarás plantado en esta puerta, yo subo ahora mismo, esas corridas solo pueden significar una cosa… Weasley está de vuelta en acción –añadió mientras salía disparado para subir por las escaleras.
–De acuerdo… –contestó aunque Lupin ya había desaparecido–… Me pregunto por qué demonios no usaba el ascensor.
–¿Oficial? –llamó la voz de Remus por el radio.
–Sí, jefe –respondió tomando el aparato.
–Golpee la puerta y despierte a la señorita Granger. Interróguela, por favor –le pidió Lupin con algo de esfuerzo.
–Sí, señor. ¿Y Weasley? –quiso saber.
–Voy tras él.
Ron salió hacia la azotea totalmente agitado pero siguió corriendo. Se escuchó detrás de él, la puerta golpear contra la pared del impacto que había producido el jefe de policías que ya lo seguía desde cerca. Por eso cabeceó para atrás a ver de quién se trataba y siguió corriendo. Vio que se acercaba al final de la azotea, siguió adelante sin inmutarse, como un bruto salvaje, saltó sin vacilar por un espacio de tres metros aproximadamente. Cayó rodando a un techo un poco más bajo y se levantó para seguir corriendo cuando vio que Lupin intentaba seguirlo.
–¡Detente! –le gritó desesperado y tomándose las rodillas sabiendo que no podía dar semejante salto. La derecha le dolía más por la patada que acababa de encajarle a la puerta de la azotea.
Desenfundó su arma y lo apuntó desde lejos, pero obviamente Weasley no se iba a detener ni con un agujero en la pierna. Lo vio saltar otro techo más y alejarse cada vez con más categoría. Entonces avisó a Horace que suspenda el interrogatorio y que vaya por el coche patrulla. Pero Slughorn ya había ‘despertado’ a Hermione. Era mala educación retirarse en ese momento. Lupin se agarró la cabeza y gritó con furia el apellido más pronunciado en todo su ámbito policial.
Ron bajó por unas escaleras externas de otro edificio y cayó justo en un bote de basura. Cuando se metió en el coche de Neville, las quejas de su amigo fueron impresionantes. Pero a Ron eso ya no le importaba. Había superado ampliamente a la ley, una vez más. Y lo mejor de todo, era el premio… Hermione.
Dicha persona sonrió para sus adentros cuando escuchó la voz de su jefe totalmente alterada. Horace no llegó a verla pero sospechaba que ella no iba a decir ni una sola palabra. Cuando su jefe bajó, se sentó a descansar en el sillón de la sala de estar de Hermione y ella le cedió un vaso de agua. Fingió un bostezo y se restregó los ojos voluntariamente.
–¿Qué sucede, señor? –le preguntó con voz decididamente inocente.
–Sucede que no sé por qué una profesional de tu categoría hace esto –cuestionó Remus más tranquilo–. ¿No te alcanza con saber que se roba el dinero de la gente?
–Señor, no sé de qué está hablando… –haciéndose la desentendida no llegaba a ninguna parte–. Yo no hice nada. Él solo entró a mi departamento.
–Horace, ve al coche patrulla y vigila la zona, por favor. Aunque a estas alturas Weasley es capaz de estar escabullido debajo de la tierra –dijo con algo de ironía al final. Miró a los ojos a Hermione luego de que su colega se retirara y ella se avergonzó de sí misma–. Quiero creer que no te dejó ninguna posibilidad de escapar, ni de llamarnos. Que fue malo contigo y tu mala con él.
–Ha sido así, señor. Sabe que él y yo somos como el agua y el aceite. No tenemos nada en común…
–Papeles, señora –se adelantó.
–Señorita… –corrigió ella–. Podrán existir vínculos formales pero entre él y yo no pasa nada porque no es nuestro destino estar juntos. Por algo lo dejé…
–Porque él te mintió. Pero si él estaba acá es porque sigue empecinado contigo y veo que sigues en tu postura de mentirosa. Prometiste ayudarme con él. Prometiste que lo atraparías conmigo para que pueda firmarte el divorcio y así puedas ser libre. Si no quieres estar con él, ¿por qué no haces nada para evitarlo? –le preguntó muy sabiamente.
–Usted está sacando muchas conclusiones, señor. No es el momento adecuado para hablar. De verdad, mis problemas sentimentales no tienen que importarle, y no pretendo ser irrespetuosa con esto –incluyó al final.
–Para nada. Tienes razón, Hermione. Lo siento –se disculpó de buena manera–. Espero que esto no vuelva a pasar.
–No pasará. Me encargaré de eso –le aseguró Hermione a su jefe. Lo despidió y con una mano en el pecho, volvió a acostarse.
Escena 8°El lunes regresamos con más... Comenten =)