-Escenas cortas de fácil lectura.
-El género es comedia romántica, acción y aventura.
-Como todo lo que escribo es algo loco.
-La pareja principal es Ron/Hermione, aunque van a haber otras.
-Y además, va a haber participación de varias escritoras.
Por supuesto, es un fic de Universo Alterno (AU), y como se prevé desde hace tiempo, está más que dedicado a María (icecreammanrupert), por su cumpleaños. Felicidades a ella. Ahora sí nombro quienes participaron, quienes tuvieron ideas, quienes simplemente apoyaron el proyecto y estuvieron de acuerdo desde un principio (estoy hablando desde el mes de Marzo casi), y quienes tuvieron la buena voluntad de apuntarse únicamente porque sabían que era para esta fecha importante como el cumpleaños de aquella que todas creémos, es la mejor escritora de esta página (y no es tan fácil decidirse jaja). Sin más rodeos, quien escribió la pequeña introducción es nay R/HR, y eso no lo consigue cualquiera porque jamás escribió nada (así que fijate el movimiento que logramos por vos jaja), estuvieron con ideas, apoyo o simplemente en la lista de "estoy más que de acuerdo", los siguientes usuarios: **CHIO**, lu_weasley, YaniitaPotter (también fue su cumpleaños el jueves y no me pude pasar a saludarla, felicidades, tarde pero seguro), Miss_grint_carrot, Priss_mary, Whitz, prexiozapotty_weasley, estefita, alice_weasley, mimi_weasley, Yukinia, laraherm, palmiraweasley, PILLI, Sariita...*, Lizyangel... Y bien, son bastantes pero más hubiesen sido si me pusiera a buscar más apoyo en aquellas que son tus fans, pero bueno, como muchas recién ahora te descubren como escritora no me dieron ganas de poner al tanto a todo el mundo... ¿se entiende?
Quienes escribimos este fic somos: Natty_Weasley, LalaWeasley, y sí, yo también jaja.
Ahora lo dejo pero queremos que sepas que nada de esto es perder el tiempo si no regalarte una historia que puede llegar a valer la pena. Los capítulos están planteados bien cortos por eso los llamamos 'escenas', simplemente para que no se te complique leer, y por ser el primer posteo, vamos a dejar dos de ellas presentando la vida de ambos protagonistas. Y la que va a manejar los tiempos vas a ser vos, así que cuando te sea más cómodo que postiemos, entonces ahí vamos a estar. Feliz cumpleaños, espero que no me haya enrollado mucho. Te queremos. Se nota ¿no?
Introducción.
Que el mundo está dividido en personas buenas y malas es algo de lo que todos somos conscientes y estamos de acuerdo. También hay personas que pueden pensar que hay distintos niveles entre la gente que es buena y mala y que todos tienen diferentes motivaciones para ser una cosa u otra.
Hay malos que no se consideran de esa manera, sino que tienen una manera distinta de pensar y piensan que la sociedad está equivocada al juzgarles. También, hay buenos que se creen más de lo que son y malos que van de buenos. Aunque también hay malos de cara a la sociedad que ‘no tienen otra opción’...
Esta historia junta las dos partes de la sociedad a través del amor... Una relación tan insólita como fascinante y que nos hará ver que no todo es blanco o negro, y es que, ¿cómo creerlo cuando un ladrón y una oficial de policía, pese a las diferencias, vuelven a avivar las llamas de un amor que creían perdido y se enfrentan a sus creencias por él?
Escena 1
Cruce de miradas.
–¿Ésta es forma de empezar el día? –preguntó agitada.
–Lo siento, oficial… Es algo que no puedo revertir –le dijo Remus Lupin entregándole más y más documentos en su oficina–. Deberá entender que a veces es necesario el esfuerzo.
–Pero señor… –se resignó porque sabía que era en vano protestar contra su jefe.
–Hermione, necesito decirte que…
–¡No! –lo interrumpió–. Harry, tengo cosas que hacer… Yo soy la que necesita que la dejen en paz, por favor.
–Bien. No diré nada entonces… Sólo quería saludarte por tu cumpleaños, pero supongo que lo has vuelto a olvidar –insinuó su mejor amigo.
–Oh, sí. Gracias, Harry. Y lo siento…, es que tengo mil cosas en la cabeza –se excusó ella para luego depositar un beso en la mejilla del joven detective.
–Si quieres puedo ayudarte con eso. Hoy estoy bastante desocupado… –ofreció él.
–Gracias, pero lo hago yo… No te preocupes. Te veo a la salida.
–Claro, ahí estaré. ¡Suerte y feliz cumpleaños! –deseó luego, para irse con una tranquila sonrisa.
Hermione se sumergió una vez más en la lectura de uno de sus tantos casos. Era posible que pudiera salir más temprano si se esforzaba por terminar con todo. Ese miércoles resultaba agotador y no veía la hora de salir de su oficina. Ser policía era muy aburrido si no tenías que andar persiguiendo asaltantes. Miró distraídamente hacia la ventana grande que tenía detrás, y se sobresaltó.
Allí abajo, en la puerta del departamento de defensa, se encontraban manifestantes armando revuelo. Pedían a gritos seguridad, ya que, últimamente, habían saqueado más bancos en poco tiempo. Todo se debía siempre a la misma “banda de piratas” como Hermione solía llamarlos a menudo.
– “La banda de Ron” –pensó melancólicamente.
A lo lejos se desprendió una pancarta bien llamativa con letras en rojo fuego, que incitaba a la ley un cambio de personal. Hermione se puso muy nerviosa porque hace días venían pasando cosas de ese tipo. La gente no estaba al tanto de que esos ladrones eran demasiado escurridizos como para ser atrapados. Debían creer que se trataba de un simple problema económico de los principales políticos del país, que resguardaban su dinero. Pero ellos sabían muy bien que no era así…
Hubo algo más que hizo centrar su atención entre el gentío. Ella solamente se encontraba en el primer piso del edificio, por lo cual, veía a todo el mundo desde una clara posición panorámica. Esto posibilitó ver a ese hombre inmaduro que estaba generando el problema. Una sonrisa se iluminó en el rostro pecoso de Ronald Weasley que cruzaba caminando por la plaza de enfrente desviando descaradamente la mirada una sola vez para encontrarse con los ojos café almendrados de su mujer. Caminando tranquilo, sabiendo que su camuflaje era enteramente sencillo y por eso sabía que nadie lo descubriría.
Llevaba una gorra negra con visera y unos anteojos de sol en la mano, que se los colocó luego de llevarse la mirada que deseaba consigo. Y pronto desapareció de los límites cercanos que rodeaban el edificio donde su mujer castaña, se híper ventilaba con sus manos a más no poder.
Escena 2
El lavadero de autos.
No había mejores planes para la noche que ir a meterse en su casa. Ron estaba seguro de que su esposa tenía planeado irse con su hermana y Harry para poder festejar un poco de su fecha de cumpleaños número veintisiete. Le hubiese gustado ser el marido ideal para no tener que entrar por la ventana de su casa, destrabando con un alambre fino el seguro. Siempre que quería visitarla hacía eso, pero ella lo amenazaba continuamente. En una situación bastante graciosa y trágica a la vez, ella le había puesto un arma en la cabeza, gritándole como una loca que se fuera de la casa, pero luego no había podido resistirse a los encantos del pelirrojo. Generalmente siempre terminaban mal, pero entre cada pelea como buen ladrón y policía, tenían un acuerdo sin palabras y con simples miradas capaces de denotar el fuego que existía en ellas… En resumen, siempre se terminaban acostando y Ron se marchaba furtivamente a la madrugada.
En cuanto Ron regresó hasta el lavadero de autos donde atendían sus dos camaradas más fieles, les comentó de la reunión que se celebraría esa tarde-noche en algún sucucho que encontraran.
Neville Longbottom, un hombre con barba despareja y ojos oscuros llenos de distracción, lo miró con una sonrisa y luego continuó echando agua con espuma a las ruedas de un coche que lavaba junto con su compañero de porte grande y cara seria hasta parecer enojado. Ese era Viktor.
–Oye ¿y qué es esta vez? –preguntó Neville mientras refregaba con fuerza las llantas.
–Bueno, le tengo ganas al banco central de Londres –respondió decidido.
–¡Pero es muy difícil entrar ahí! –le apremió el musculoso muchacho–. ¿Cómo haremos?
–Por eso no hay preocupación… Harry me investigó algunas cosas que repasaremos esta tarde en la reunión –le comentó Ron para dejarlo tranquilo.
–¿Él también vendrá al robo? –preguntó inocentemente Neville.
–Pues sí. Resulta que como el buen actor del grupo, siempre está ayudándonos dentro del FBI pero estaría bueno que no dependamos mucho de él… Recuerda que si mi hermana lo descubre y Hermione se entera, él tendrá que esconderse de su mujer como yo me escondí de la mía… –dijo Ron con miedo.
–¡No exageres! Ginny no es policía, en cambio Hermione está siempre vigilándote. Si fuese tú, me haría encarcelar ahora mismo sólo para ver de vez en cuando sus piernas sexys –rió Krum mientras Neville lo acompañaba con una carcajada más sonora.
–Ambos saben que no me gusta que hablen de mi esposa. Así que contrólense… Además, siempre tengo tiempo para visitarla –aclaró Ron– y no es necesario estar encarcelado. Ella sabe que no puedo dejar esto. Yo soy un buen ladrón.
–El mejor jefe que la banda ha tenido –convino Neville.
–Sí, estoy de acuerdo –opinó Viktor–. Y dime, ¿cómo te ves con el plan?
–En la reunión hablamos, ¿te parece? –le dijo seriamente Ron.
Lo vio pasarse una mano por la frente engrasándose todo y se tiró a seguir lavando el guarda barros del auto en cuestión. Así como Krum, Neville también estaba muy sucio y mal vestido. Ron se acercó al mostrador de adentro y en el local un hombre con una pipa en la boca le habló seriamente, sentado en una esquina oscura.
–¿Estás seguro de lo que vas a hacer? –preguntó el hombre de pelo blanco.
–Claro, abuelo –le contestó Ron con sorpresa de verlo allí–. ¿Estás buscando información o algo para poder culparme?
–No, absolutamente –dijo el señor–. Soy Albus Dumbledore, el primer jefe de esta banda de conventilleros… Te aseguro que por más que hayas sacado mi puesto hace unos años, yo era mejor que tú en planes, pero tú eres mejor que yo al llevarlos a cabo. Por eso te propongo una vez más que me permitas asistir a la reunión que dijiste y dejaré mis ideas. Ustedes pueden tomarlas o no.
–Es bueno eso. Siempre tan generoso, señor –aceptó él levantándose la gorra como saludándolo mientras se inclinaba graciosamente–. Sin embargo, me gustaría que sepa que esta vez me juego la vida en esto.
–Lo sé… El Banco Central de Londres es difícil. Pero si Potter piensa ayudarnos nuevamente como infiltrado número uno, entonces se nos va a hacer más sencillo –opinó el abuelo, apodado así por todos los miembros de esa banda de ladrones de la más alta calidad.
–Vine a ver a Draco porque necesito un local para la reunión… –confesó Ron mientras lo buscaba con la mirada.
–Malfoy es escurridizo. Se fue a ver a su novia y no creo que regrese pronto… –informó rápidamente Dumbledore.
–¡Esa Pansy siempre arruina todo!
–¿Qué arruiné esta vez? –apareció por la puerta con un rubio que venía atrás desencajado.
–¿Es cierto? ¿Hoy nos juntamos? –preguntó directamente al pelirrojo.
–Sí, claro. Tenemos tres opciones –le pasó a decir Ron.
Pansy lo miró divertida porque ya lo conocía bien.
–La primera, ir a tu casa; la segunda, mmm ir a la casa de Pansy…
–¡Oye, la casa de Pansy es mi casa! –le espetó Draco.
–¡Para que no me dejas terminar la idea!
–¡Ya sé! –exclamó la chica–, la tercera es ir a casa de Draco ¿verdad?
–Ella sabe muy bien cómo beneficiar a nuestro club de ladrones –dijo Ron sarcásticamente, con una sonrisa.
–Bueno, pero lleguen todos a diferentes horarios… –accedió Draco después de ver la cara que le ponía su novia–. De eso te encargas tú… de avisar –señaló a Ron.
–Es lo que estoy haciendo, gracias por la casa. Tendré que tomarla como cuartel.
–Es un cuartel a esta altura. La casa de los Black parece eso más que nada, y si la heredé fue porque Harry no quiso meterse en esos asuntos de familia –explicó Malfoy–. Vamos a trabajar porque este lavadero se hunde.
Todos rieron, ya que lo que menos les faltaba era el dinero. Eran ambiciosos todos y sólo querían nuevas aventuras, robar y ser famosos entre el ámbito policial.
Escena 3°
Hasta acá llegamos hoy. Las escenas pueden ir variando en cantidad de letras pero ninguna es suficientemente larga como para aburrirlos. Espero que haya gustado y no solo se pasen a leer, sino a saludar a María. Un beso enorme. Gracias.




















