"Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 11/05 CAP 29

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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 30/01 CAP 23!!

Notapor s95070801 » Mié Feb 01, 2012 3:05 pm

bueno!
Nos regalaste un muy bonito y largo capitulo, que te puedo decir...
solo espero que no me salgas con que "vamos a hacer como que no paso nada" porque ¿como?
Y mucho menos me los vayas a enemistar...
Saludos.
s95070801
 
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 30/01 CAP 23!!

Notapor Sari Weasley » Dom Feb 05, 2012 2:10 pm

Paula, te prometo que en mi cabeza había muchísimas cosas pensadas para decirte, pero fue llegar a la mitad del capítulo y quedarme sin palabras, pero haré un esfuerzo para contarte lo sumamente bueno que ha sido este capítulo :)
La primera parte me gustó, muy dulce, no te esperas que acabe así, Hermione con sus mantas y el balcón, en ese momento me recordó a mí, también adoro andar con las mantas por casa y asomarme al balcón, aunque vivo en un pueblo y los vecinos no son tan interesantes como los de la castaña xD Por cierto, hubiese sido muy graciosa la cara que se les hubiese quedado a la pareja que Hermione estaba espiando si la hubiesen visto xD De ese momento me gusta ver como ella, a pesar de que no lo admite, está loca por Ron. Vamos, ve a una pareja pelear y sólo piensa si será ella así con él, a ver si a la chiquilla le da por admitir de una vez lo que le pasa. Aunque la entiendo taan bien, me encuentro identificada con muchas características que le pones a Hermione y una de ellas es ese miedo a romper con la rutina, que no es miedo por cobardía, sino porque en la gente insegura supone un alivio tener algo sobre lo que mantenerte, a mí me pasa al igual que a tu Hermione (y a la de JK, porque en cuanto a personalidad te está quedando muy Rowling :)), y también comparto muchos pensamientos con ella con respecto a las relaciones, necesitaré un Ron que me abra los ojos xD Y por supuesto, detesto con todo mi ser el día de San Valentín, me parece el día más odioso del año y los querubines me dan hasta repelús xD Aunque claro, si pasase un día de San Valentín como el que pasó ella... igual me empezaba a gustar.
Ron estoy cansada de decirte que es sumamente adorable, es que cada detalle que dejas entrever de su personalidad es más adorable que el anterior. Por ejemplo sus ojos llenos de curiosidad, las cosas que odia... todo, es un personaje impresionante :)
Te tengo que felicitar por tu descripción, la verdad es que la parte del viaje, el lago, Hogsmeade y todo eso te ha quedado sumamente genial, lo estaba visualizando todo en mi cabeza e incluso llegaba a oler la tierra húmeda.
También adoro a Ginny, es taan Ginny xD No sé, todos esos detalles de metomentodo que tiene me encantan, es adorable, pero bueno, como todos los Weasley, debe ser algo genético :)
Y luego llego a la parte que me dejó sin habla, desde que Harry y Ginny se fueron, sabía que algo iba a pasar, pero no pensaba que iba a ser tan espectacular, oh dio, es que lo has descrito todo, no sé, has hecho algo precioso! Muchas veces, cuando lees una parte de sexo en una historia llega a ser tosca, algunas un poco grotescas y que cambian las personalidades de repente, pero tú para nada, lo has metido en la historia de manera perfecta, creando una escena preciosa y la verdad, de las mejores que he leído, me encantaron los sentimientos de Hermione, la caballerosidad de Ron en los momentos que todavía podía mantenerla, la incansable Hermione (que no se da cuenta de que si quiere más, lo que le pasa es que quiere a Ron, que lo admita ya xD) y todo en general, me gustó esa escena de principio a fin, un principio muy pasional, un arranque de pasión que por suerte no se paró con un final tierno en el que Hermione se acurruca junto a él y él la tapa... Pasar de la pasión a la ternura es difícil, y no solo lo hiciste con el principio y el final, a lo largo de la escena se veían esos cambios que son excelentes (menos ya casi al final cuando manda la castaña xD).
Sólo tengo que añadir lo que te comentó Arely, ahora por favor, que ella no diga "hagamos como que no pasó nada" porque entonces me veré obligada a meterme en tu imaginación, buscar entre tus pensamientos a Hermione, matarla y quedarme yo con Ron xD
Excelente trabajo :)
Un beso.
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Sari Weasley
 
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 30/01 CAP 23!!

Notapor DannyGrint » Lun Feb 06, 2012 3:12 am

Oficialmente, me declaro LECTORA OFICIAL(?) Así que veras a esta enferma y loca firmarte todo el tiempo xD No había tenido ¡EL PLACER DE LEERTE! Y créeme que me doy topes en la pared por no vivir desde un comienzo el fic :cry: pero ¡WAAAAAAAAA! Una amiga me dijo ESTE FIC ES GENIAL y yo vamos a ver... y CHAN, CHAN. JODER, ES GENIAL, ESCRIBES DE UNA MANERA ÚNICA, Ú-N-I-C-A 8) Amo como escribes todo con cada detalle que haces como si yo misma estuviera viviendo todo... es tan genial el poder de las palabras y más cuando saben escribirlas a la perfección. El capitulo en donde Lavender, y las Patil se burlan de Hermione... me hizo sentir horrible. En los fics, me identifico más -MUCHO MÁS D:- con Ron, es... raro(?) Pero en este fic... es la primera vez que me identifico PLENAMENTE con Hermione. Bueno, ahora déjame te explico lo que me hiciste sentir al leer este cap... LA PUTA MADREEEEEEEEEEEEEEEEEEE D: SDKLJFLÑSJDFJSDKL ¡ES GENIAL! Admito que mi mente sucia y retorcida es partidaria del LEMMON y del Romione y más del LEMMONROMIONE(?) Creo que la mejor forma, ademas de los sentimientos claro, es la pasión entre Ron y Hermione. Así de simple, ambos son muy apasionados y la pasión es fuerte dominante en esa MAGNIFICA RELACIÓN QUE NOS REGALO LA REINA DE REINAS JK :mrgreen: (L)

¡AQUÍ! ¡AQUÍ! Aquí fue donde sentí que KLSDFÑJSDJFLSDKJFLSDK. Con decirte que si fuera Hermione le diria ¡RONALD WEASLEY, ENTRA YA A MI CÁMARA DE LOS SECRETOS D:!

-Por favor…-pidió Hermione ciegamente, su voz cargada de deseo.-Por fav-
No pudo seguir hablando porque Ron la silenció con un beso.
-Ya no lo pidas.-le susurró Ron. Hermione se percató de que su voz también sonaba pesada y llena de apetito.


De alguna u otra forma, no podía ni respirar de la emoción al leer el cap xD fue simplemente... GENIAL.

-Un segundo…-pidió Ron tanteando con más rapidez el interior de su cajón.
A Hermione le pareció demasiado tierno el hecho de que Ron se preocupara por ella y estuviera buscando desesperadamente un preservativo, pero aquel no era momento para tanta ternura y caballerosidad cuando ella sentía que estaba muriéndose. No podía esperar…


ESA PARTE, JODER. ¡NO PUDE AMAR MÁS A RON, DE VERDAD NO PUDE T.T! JODEEEEEEEEEEEEEEEEER :cry:

Hermione de verdad quería aferrarse a Ron para sentirlo mucho más, pero simplemente no podía. Los brazos no le respondían y debía conformarse con sentir su cálida y agitada respiración en su cuello.


esta, esta fue la PARTE que me hizo suspirar... ESTA FUE LA PARTE(?)

Pero aun así Hermione continuó junto a Ron mientras respiraba tranquilamente en su cuello, percibiendo una vez más el inconfundible aroma de su cabello.


¡¿COMO DIANTRE LE HACES PARA MANTENERME TAN ENAMORADA DE RONALD BILIUS WEASLEY!? T.T KLJFSDKLJFLSD, Ron es la persona más maravillosa -Obvio, Rupert igual, son la misma persona para mi(?) skldfjklsdjflsd- Ron es un amor en verdad, WAAAAAAAAAAA :cry: El Ron lindo y timido, pero a a la vez rudo y desagrabado es una mezcla PERFECTA de Ron. Hubo una frase en especial que ME ENCANTO. Prácticamente para él no existía una línea que marcara una diferencia entre la prudencia y el descontrol. lo leí en la primera vez de Ron y Herms, en el 3 cap me parece... AHÍ ESTAS DESCRIBIENDO COMPLETAMENTE A RON :oops: ES TAN GENIAL 8)

¿Con cuántas habría estado para llegar a ser tan bueno? A Hermione no le importaba porque esa noche Ron le pertenecía.


COMPLETAMENTE SIN PALABRAS :')

¡SUBE PRONTO! Y creo que me la bañe un poco con tan larga firma, espero y no te aburras de leer tantas burradas ._. BESITO! :mrgreen:
Ron y Hermione estaban exhaustos y necesitaban descansar… esa noche, sin duda había sido inolvidable.

I love you. I really do.



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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 30/01 CAP 23!!

Notapor nathy21_10 » Jue Feb 16, 2012 12:56 pm

Un gran capitulo desde el nombre hasta el punto final...
Realmente fue un cap largo de hecho pudieron ser dos, menos mal no fuiste tan cruel en dividirlos ajajajajajaja
La primera parte me gusto que se siguieran conociendo más de lo que se conocen, a pesar de ser mejores amigos, ahora se están conociendo como pareja...
La segunda parte sin palabras, un sin fin de detalles que al final se explica con que los dos están enamorados, espero que no sea producto del momento ajajajajajaj
espero que el próximo cap no sean descubiertos por harry y ginny, creo que a los dos les hará bien la intimidad de aprovecharse mutuamente....
un abrazo
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 30/01 CAP 23!!

Notapor Miss Minerva Black » Vie Feb 17, 2012 11:48 am

Genial, genial, genial. No tengo tiempo sino te escribiría más, pero hiciste que amara el 14 de febrero, con eso te digo todo ! ajajajaj

Actualiza pronto, quiero leer las consecuencias de este fascinante capitulo!!

Besoooos y abrazos! <3
This is our decision, to live fast and die young
Si el amor esta a la vuelta de la esquina,yo estoy en una rotonda.
Always the tone of surprise!



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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 30/01 CAP 23!!

Notapor viian_Weasley » Dom Feb 26, 2012 4:11 pm

hola, soy super nueva en esta pagina... me encanta tu fanfic! y espero que lo sigass... porfavor!! :D
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 30/01 CAP 23!!

Notapor lengua_de_caramelo » Vie Mar 02, 2012 3:08 pm

Si se lo están prenguntando, no he muerto!! Tan sólo me alejé por unos días (un mes) del foro pero he vuelto super recargada, quiero creer, para seguir con la historia!! Tengo un considerable alto de papeles sueltos donde fui anotando todo lo que se me ocurría para el fic. Todavía no aprendo a ser una persona ordenada XD. Trataré de responder los comentarios hoy mismo!! Me encantó todo lo que escribieron!

Saludos!! :mrgreen:
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 30/01 CAP 23!!

Notapor lengua_de_caramelo » Vie Mar 02, 2012 10:26 pm

Dulce: me emocionaste demasiado con tu comentario! Creo que quedaste un poco mal de la cabeza después de leer el capítulo. No sé por qué pero te imagino como un dibujito animé super emocionado con los ojitos brillándole, saltando por todos lados y moviendo los brazos tan rápido que casi no se ven.
Bueno, Hermione necesitaba con urgencia que algo como lo que le pasó sucediera en su vida. Necesitaba alejarse de todo lo conocido, irse a apreciar la naturaleza y después volver y apreciar otro tipo de naturaleza XD XD XD. Tanto ella como Ron debían aprovechar la oportunidad única al no estar en la ciudad Harry y Ginny. Lo de la lencería fue perturbador para Hermione, quien es reservada al extremo en aspectos como esos. Pero Ginny es tan liberal y deshinibida y habla sobre seducción con tanta soltura que logra poner a su amiga de todos los colores debido a la vergüenza. Aunque Hermione sin planearlo logró en cierta forma seducir a Ron con su ropa interior común e inocente de color rosa. Fue lencería sincera, por así decirlo jeje.
No puedo decirte lo que pasará ahora. Tenés que leerlo!! Hermione trata de convencerse a toda costa que lo que tuvo con Ron fue sexo pero está más que claro que eso no es cierto. Me gustó la comparación de Hermione con los políticos. Ni me hables de ellos! Los detesto!
Sí, los capítulos largos son lo mejor. Odio tener que cortarlos. Jamás me hubieran perdonado si cortaba este justo antes o en el preciso momento en que Ron besa a Hermione luego de haberse mirado con tanta intensidad.
Por simple curiosidad, cuál era tu capítulo preferido antes de este?? Quiero saber!

Saludos!!



Carla Grint: hola!!
Estuve renegando con el título del capítulo. Es que soy medio mala para esas cosas. Muy raras veces el título es lo primero que escribo cuando comienzo un capítulo. Pero sí, fue una descarga para todo el mundo XD. Tenía que pasar cuanto antes porque simplemente no podía volver a hacer lo mismo y que no terminara pasando nada entre ellos. Había demasiada tensión acumulada después del beso que Ron y Hermione se dieron en el salón de clases.
El Día de San Valentín me pone los pelos de punta y siempre me pareció que Hermione era de ese tipo de persona que odia celebraciones como esa, jaja. Pero yo también opino que después de lo que pasó en los últimos minutos del 14 de febrero Hermione jamás volverá a pensar lo mismo al respecto.
La respuesta a todas tus preguntas va a estar en los capítulos que sigan después de este. Me gustaría responder pero hay cosas que ni siquiera yo sé con total certeza XD.


Besos!


PD: me inspiro cada vez que veo el beso que tenés en tu firma. No puede ser tan bueno!



irmita.granger: yo también opino que no se necesita un día especial para demostrar lo que siente una persona por su pareja. Quizás que el 14 de febrero se haya vuelto tan comercial sea lo que más me molesta de todo el asunto. Ah, y también los querubines. Me dan un poco de miedo XD.
Sí, por fin pasó lo que tenía, debía y necesitaba pasar entre Ron y Hermione. Lo de lo obsceno lo dejo para la mente de las personas jaja, pero la acción debía tener intensidad, que se notara lo fuerte que es lo que hay entre ellos dos pero sin caer en lo vulgar y todo eso.
Ya te enterarás de lo que pasará a continuación con Ron y Hermione.

Saludos!

PD: soy de Argentina y vos?


Feorge_Gred (Sofía!): espero que ya se te haya pasado el atontamiento. Quizás haya sido inesperado porque el capítulo ya había sido largo hasta antes de que Ron y Hermione se besaran en la sala de estar y pensaras que ya terminaría. Pero no. No podía permitir que terminara ahí! Debía continuar. Jajaja, al fin el Día de San Valentín y Harry y Ginny fueron útiles! No sé por qué tengo la sensación de que si Harry y Ginny descubrieran a Ron y Hermione durmiendo en la misma cama (y desnudos...), Hermione sería la primera en decir la verdad de la forma más solemne y objetiva posible mientras Ron trata desesperadamente de inventar alguna loca e ilógica excusa en medio de titubeos. Sería muy gracioso.
Me encantan tus predicciones de la historia. Demuestra que tenés bien descifrados a los personajes. Puede que no creas que sea para tanto, pero Ron podría hacer lo que dijiste. Sería más que capaz de hacer lo de lanzarse a la piscina y agarrarse una gripe fulminante y morir. O quizás hacer cosas peores. Sus impulsos autodestructivos lo enceguecen con facilidad.
Embarazos noo! Me cuesta pensar en una Hermione embarazada en este punto de la historia. No es que diga que un embarazo lo arruina todo, pero lo cierto es que podría complicar un poco (bastante) las cosas. Jajajaja la madre de Hermione puede ser medio inocente y melodramática pero creo que ya debe haber asumido que su hija es grande y que hay una gran posibilidad de que besarlo no sea lo único que le haya hecho a un chico. Qué es lo que se imagina tu mamá? Quiero saber! Sos como Hermione? XD
En cuanto a tus dudas, hay preguntas que no tienen respuesta!
1) Soy de Argentina :)
2) La verdad es que sólo dije que Harry estudia, o al menos creo que lo dije jaja. Lo que no dije es qué es lo que estudia. Hasta el día de hoy no lo sé! Nunca me puse a pensar en eso, me daba un poco de pereza.
3) Tampoco dije qué estudia Ginny. Pero estudia.
Igual no te preocupes porque lo que estudian ellos no es importante en la trama. Aunque ahora me siento un poco mal por no haberme preocupado más por Harry y Ginny.

Saludos!

PD: vivan las mariposas!



Arely: jajajaja estás renegando mucho con esta historia pero al menos tuviste un respiro con este capítulo. No planeo enemistarlos por el momento, es todo lo que puedo decir al respecto!

Besos!


Sari: me gustó mucho tu comentario, fue hermoso y lleno de detalles y observaciones.
Lo de la manta que usa Hermione lo saqué de mí misma. Yo hago eso en invierno cuando me levanto temprano. Es lo mejor, no? Aunque un tanto incómodo a la hora de hacer el desayuno. Yo no tengo balcón en mi casa y ni siquiera abro la ventana porque veo una avenida demasiado aburrida y ruidosa para mi gusto XD.
Espiar a los vecinos no es algo que Hermione haría, pero sintió curiosidad al ver a esa pareja discutiendo. Fue extreriorizar algo que ella misma hace con Ron y verlo desde otra perspectiva aunque lamentablemente haciendo la distinción de que ella y Ron no son una pareja.
En cuanto a la rutina, no puedo decir que sea como Hermione. Soy todo lo contrario. Tengo dificultades para seguir una rutina y eso me ha traído problemas con los estudios últimamente jeje. Desde ese punto de vista soy una Ron! Tenés toda la razón cuando decís lo de las inseguridades y el alivio de tener algo sobre lo que mantenerse.
Lo que todas daríamos por un Ron que nos abra los ojos... Yo también siento algo en contra de los querubines. No sé, me parecen un poco grotescos. Pero lo bueno es que gracias al buen humor de Ron, Hermione terminó confesando que consideraría un regalo de San Valentín en lugar de lanzárselo a alguien por la cabeza XD. Ron debería recibir una recompensa por cada vez que logra que Hermione se relaje un poco de su forma de ser tan seria y hermética y haga o diga cosas contra su voluntad. Quién puede resistirse a su buen humor??
Harry y Ginny no estaban, y por lo tanto era como una ley que algo tuviera que pasar entre Ron y Hermione! Un beso, un paseo juntos, lo que sea! Y terminó pasando lo que pasó jejeje... Hermione lo venía pensando desde que se despertó ese día. Es cierto, pasar de la pasión a la ternura, y viceversa, es difícil. Creo que se pudo ver esta vez que los dos han madurado y que ya no se muestran tan tímidos e inexpertos al momento de tener un momento de intimidad. Me atrevería a decir que Hermione vivió el momento con más intensidad debido a que se liberó completamente y se olvidó de absolutamente todo, y que obviamente todo eso se debió a Ron. Y aun así ella se cuestiona por qué él logra generar ese efecto en ella! Una respuesta más tonta que la pregunta! XD Porque está hasta los huesos, hasta la mugre debajo de sus uñas de loca por él!!
Mmm... si te metieras en mi imaginación creo que nunca encontrarías a Hermione. Mi imaginación, mi mente en general, es como la habitación de la Sala de Menesteres donde Harry escondió el libro de pociones de Snape y donde estaba la diadema de Ravenclaw! Incluso creo que es peor que ese lugar. Ni siquiera yo sé lo que tengo en mi cabeza jajaja.
Me alegra que te gustara el capítulo. Fue todo un trabajo hacerlo.

Saludos!!

PD: me gusta la frase de tu firma. Y también me encanta Audrey Hepburn!




DannyGrint: bueno, parece que esta historia te ha dejado más que enferma y loca. Y me encantan las personas así! Me parecen sumamente interesantes y sanas, por así decirlo jajaja. Las palabras son poderosas, es cierto. Tengo más habilidad para escribir que para hablar. Cuando trato de comunicar oralmente lo que siento o pienso soy un desastre! Por eso me tomo mi tiempo escribiendo y ordenando mis ideas. Es lo mejor para personas así XD.
Lavender y las Patil son unas hijas de su madre, pero Lavender es la peor. Una personalidad que te hace apretar los dientes de la furia. Aunque siempre he pensado que con el tiempo cambió pero aun me queda la duda de si murió realmente en la última película de HP. Hubiera sido bueno de alguna manera saber que maduró y se convirtió en una persona decente y menos psicópata acosadora.
Yo me identifico tanto con Ron como con Hermione. Tengo cositas de ambos.
Sí, hay mucha pasión entre Ron y Hermione. Cuando discuten, cuando se miran, cuando se besan hay tanta energía en ellos que genera violencia, no sé. Al menos así lo veo yo. Y creo que Hermione también porque siempre siente deseos de golpear a Ron y de agarrarlo por su ropa y tirar de él con brusquedad.
Me dejaste un poco perturbada con eso de la Cámara de los Secretos. Por Dios, me hiciste imaginarme a Hermione diciendo eso! No voy a recuperarme de algo como eso!
El personaje de Ron siempre me sale igual en todas mis historias. Me resulta fascinante realmente. A veces me siento muy identificada con él, con su timidez, su buen humor, su insensibilidad y falta de tacto, su autodestrucción, con todo. Lo de la inexistente línea entre la prudencia y el descontrol hace quedar a Ron como un completo inconsciente de las cosas jaja. Es cierto, lo describe completamente XD.

Besos!



JUM: es cierto, pudieron ser dos capítulos pero tenía que quedar como uno solo por el bien de la humanidad y de mi propio bienestar. Me hubieran matado si lo dividía.
Cuando Hermione mencionó todas las cosas que le molestan de la gente y que luego Ron dijo que hace la mayoría de esas cosas... fue como si por un intante hubiera pasado por la mente de ellos el fugaz pensamiento de lo que serían las cosas si ambos convivieran bajo un mismo techo jaja. Todavía estoy cuestionándome si Hermione sería capaz de terminar una relación a causa de un tubo de dentífrico o un libro con hojas dobladas.
Ya te enterarás de lo que pasa en el próximo capítulo.

Besos!



Miss Minerva Black: jamás me hubiera imaginado que alguien me diría eso jaja. Pero me alegra.

Besos!



viian_Weasley: bienvenida al foro y a la historia! Espero te sigan gustando los siguientes capítulos.

Saludos!!
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 30/01 CAP 23!!

Notapor lengua_de_caramelo » Dom Mar 04, 2012 10:14 pm

Capítulo 24: "Planes"

La luz del día fue invadiendo lentamente la habitación hasta que fue lo suficientemente fuerte como para tornarse molesta para sus ojos aun a través de sus párpados. Sin embargo, no fue eso lo que despertó súbitamente a Hermione. Sintió una acelerada respiración, seguida de torpes empujones en su brazo. Apartó las frazadas, dejando su rostro un poco descubierto. Fue en ese momento cuando Pig aprovechó para meter su cabeza debajo de las sábanas y lamerle el rostro cariñosamente. Hermione se sobresaltó, abriendo los ojos al instante. La luz del día la cegó momentáneamente pero reaccionó rápidamente, reprimiendo el impulso de gritar a causa del susto. Pig continuó olfateándola e intentando lamer su rostro. De un momento a otro quiso subirse en la cama pero Hermione logró apartarla haciéndole silenciosas pero exageradas señas para que se alejara. La labradora obedeció, sentándose dócilmente e inclinando un poco su cabeza para mirarla con curiosidad.
Incorporándose lentamente en la cama, Hermione cerró los ojos para no ver la intensa luz del día entrando por la ventana. Se llevó una mano a la cabeza, peinando un poco su cabello con sus dedos y apartándolo de su rostro. Escuchó una pesada respiración cerca de ella, pero no era de Pig de quien provenía. Se giró lentamente para encontrarse con la imagen de Ron durmiendo profundamente del otro lado de la cama. El pelirrojo estaba durmiendo boca abajo y Hermione pudo ver parte de su larga y ancha espalda sobresaliendo de las desordenadas frazadas que lo envolvían. Notó las pecas que adornaban sus hombros, así como también los arañazos que ella le había dejado por la noche. Su cabello pelirrojo estaba alborotado y un tanto aplastado en algunas zonas; sus brazos estaban flexionados en un extraño ángulo al igual que su cuello, dejando su cabeza de costado, y sus largas piernas daban la impresión de permanecer también en una posición indescifrable bajo las sábanas. Ron también era desordenado para dormir, comprobó Hermione al verlo por última vez desparramado en su cama. Tentándose en despertarlo, Hermione regresó su mirada a él, por un momento deseando que Ron se despertara también y tirara de ella para regresarla a su cama. Sin embargo, sabía que eso no sucedería, pues Ron parecía estar muerto siempre que se dormía profundamente.
La castaña vio la hora en el despertador de la mesita de noche. Eran las ocho de la mañana. A pesar de ser temprano y de desear quedarse todo el día en esa cama, Hermione optó por levantarse. Se sentó en la cama, todavía llevando encima las frazadas que le cubrían parte del cuerpo. Deslizó su mirada por la habitación tratando de localizar su ropa en medio de tantas hojas con apuntes y cálculos matemáticos. Sus prendas estaban demasiado lejos, por lo que decidió tomar la camiseta de Ron y usarla suponiendo que a él no le molestaría en lo absoluto. La camiseta le quedaba como un corto camisón, terminando a un poco más de veinte centímetros por encima de sus rodillas. Las mangas cortas y el cuello de la prenda eran holgados, lo cual era bueno porque le otorgaba mucha comodidad para moverse. Se puso de pie finalmente, sintiendo el suelo frío bajo sus pies descalzos. Miró a su alrededor para evaluar la situación. La habitación de Ron volvía a ser un caos. A lo mejor ese fuera su destino y lamentablemente nadie pudiera cambiarlo. Hermione fue recogiendo la ropa en silencio, procurando no despertar a Ron. Pig se limitaba a observarla curiosamente, siguiéndola con la mirada a cada paso que daba. La castaña dejó la ropa de Ron al borde de la cama y estuvo tentándose en levantar las hojas dispersas por todos lados, pero eso haría un poco de ruido y alteraría el plácido sueño de su amigo. Caminando cautelosamente, Hermione salió de la habitación con Pig siguiéndola por detrás.

El sonido de un molesto pájaro cantando cerca de la ventana lo despertó. En un principio, Ron decidió ignorarlo y seguir durmiendo pero, una vez que recobró su conciencia, recordó todo al instante. Movió su cuello lentamente hacia el otro extremo de la cama y se sorprendió de encontrarlo vacío. El pelirrojo se incorporó y vio que la ropa de su amiga no estaba en el suelo. Hermione se había ido. Ni siquiera se había despedido de él. Ron tampoco la había sentido ni escuchado levantarse de la cama y salir por la puerta. De lo contrario no hubiera dudado en detenerla y pedirle que se quedara por más tiempo.
Aceptando la realidad, Ron respiró profundamente y se dispuso a levantarse en aquel nuevo día. Ignoró completamente el caos que volvía a ser su habitación y, vistiendo nada más que sus calzoncillos y su camisa, caminó en medio del desorden hacia su ropero para buscar ropa limpia. Luego caminó somnolientamente en dirección al baño. Se revolvió lentamente el cabello mientras pensaba en qué desayunaría esa mañana. No obstante, a pesar de tener hambre, tomaría una ducha primero para relajarse y pensar un poco en todo lo que había sucedido la noche anterior. Todavía necesitaba convencerse de que había sido real y no obra de alguna parte perversa de su mente o algo parecido.
Lamentaba que Hermione se hubiera marchado sin previo aviso. Quizás ella hubiera pensado que posiblemente pudieran llegar a hablar sobre lo que habían hecho por la noche y no se sintiera cómoda tocando el tema. Sería un poco descarado de su parte si ella pensara eso debido a que, después de su comportamiento tan apasionado en la cama, hablar de ello sería lo más parecido a un absurdo juego de niños. Aunque de todas formas, Ron podía no decir nada. Tal como había ocurrido la primera vez cuando eran adolescentes. Ambos no habían expresado en voz alta que no hablarían del tema, pero lo habían acordado con sus miradas. Un acuerdo en el que estipulaban que pretenderían que lo que había ocurrido entre ellos realmente nunca había ocurrido. Una terrible omisión, según la opinión personal de Ron. Aquel acuerdo condicionaba su mente, guiando sus pensamientos realmente hacia la confusión, por momentos convenciéndose de que efectivamente nada había pasado nunca y todo hubiera sido una alucinación o un sueño muy vívido. A pesar de no ser una persona que expresara constantemente sus emociones, se moría por decirle a Hermione todo lo que sentía por ella, pues consideraba que ya había sufrido suficiente guardando esas palabras que tanto deseaban salir a la luz. Pero Ron veía que lamentablemente dichas palabras deberían seguir permaneciendo en su interior ya que, si Hermione se había marchado se debía a que preferiría saltear el tema. Se alejaría, como hacía cada vez que se sentía amenazada por algo. El tiempo los haría olvidarse de todo y luego lo que vivieron dejaría de ser la gran cosa.

Terminando de ponerse su ropa limpia luego de bañarse, Ron salió de su habitación y fue hacia la cocina para prepararse el desayuno. Aun en el pasillo, escuchó pasos en la casa acompañados de una risita. Le pareció extraño que Harry hubiera regresado tan pronto de su viaje. No lo había escuchado siquiera abrir la puerta principal o a Pig ladrando para informarle que alguien se acercaba a la casa. Una duda terrible lo asaltó. ¿Habría descubierto a Hermione y él durmiendo juntos? ¿Habría intercambiado algunas palabras con su amiga? ¿Qué habría dicho ella al respecto para aclarar la situación? Sintiendo que se le ponían los pelos de punta, Ron aceleró el paso hacia la cocina, de donde provenían los ruidos y se preparó para ver la expresión de supremo desconcierto de Harry.
El alma le regresó a su cuerpo cuando vio que no era Harry quien estaba en la casa, pero el corazón se le aceleró más aun cuando sus ojos vieron a Hermione. Ella, quien había estado jugando con Pig, se percató de la presencia de Ron y se volteó lentamente para verlo. El pelirrojo abrió la boca para decir algo pero no pudo hacer más que quedarse sin habla y ruborizarse considerablemente.
-Buenos días.-saludó Hermione con naturalidad.
-P-pensé que te habías ido…-dijo Ron a modo de saludo, sin poder evitar que la voz le sonara un tanto temblorosa y delatara su confusión.
-¿Irme sin desayunar?-se extrañó ella haciendo una pequeña sonrisa.-Estaba esperando que despertaras. Yo no quise despertarte porque tal vez te enojarías. Así que mientras tanto ordené un poco la sala y luego tomé un baño. Espero que no te moleste que haya usado la ducha.
-No, claro que no…-pudo articular Ron, más confundido que antes. ¿Por qué Hermione estaba hablando con tanta calma y naturalidad? ¿Acaso ya había olvidado su comportamiento previo? Tal vez ella sólo sintiera lujuria por las noches y a la mañana siguiente regresara a la normalidad.-Ya me parecía extraño que la cortina del baño estuviera extendida.-añadió para aliviar la tensión.
Hermione sonrió inocentemente y regresó su mirada a la cocina, donde estaba hirviendo el agua.
-¿Qué vas a desayunar? ¿Quieres que te prepare algo?-se ofreció la castaña mientras apagaba la hornalla.
-No, no te molestes. Se supone que yo debo ser el que te lo pregunte a ti.-dijo Ron con cortesía.
-Estaba por prepararme un café.-informó Hermione señalando vagamente una taza vacía que había apartado.
-Yo lo haré.-anunció Ron adentrándose más en la cocina y aproximándose más a Hermione.
-Pero el café no te gusta.-le recordó ella mirándolo con curiosidad.
-No es para mí. Es para ti.-aclaró el pelirrojo mientras estiraba los brazos para abrir las puertas de la alacena que estaba sobre su cabeza.
-No hay problema, puedo hacerlo yo.-insistió Hermione, apartando rápidamente la taza del borde del mesón para evitar que Ron la tirara con su torpeza y distracción. Al ver que su amigo apartaba frascos y recipientes sin encontrar lo que buscaba, Hermione no pudo evitar hacer un comentario:-Ni siquiera sabes dónde está el frasco de café.
-Vivo aquí, Hermione. Por supuesto que sé dónde está.-aseguró Ron.-Veamos… si yo fuera Harry, ¿en qué lugar guardaría un maldito frasco de café?-murmuró por lo bajo pero Hermione lo escuchó perfectamente y rodó los ojos.
Luego de encontrar lo que buscaba, Hermione le arrebató a Ron el café de las manos y se dispuso a prepararlo ella misma. El pelirrojo no insistió en lo absoluto, pero se lamentó un poco que Hermione no hubiera confiado en él para un simple café. Optó por prepararse leche con chocolate caliente y, cuando quiso utilizar su taza, se percató de que Hermione la había usado para hacer su café. Ron no dijo nada al respecto y utilizó la taza de Harry. Hermione rodó los ojos al ver que en menos de cinco segundos, Ron ya había sacado de la alacena tres paquetes de galletas dulces que escondía estratégicamente en cada división de los estantes detrás de otros alimentos y condimentos que se utilizaban muy de vez en cuando.

Una vez en la sala, ambos se sentaron a la mesa con sus respectivos desayunos. Además de usar su taza, Hermione también se había sentado en el sitio que normalmente Ron ocupaba, por lo cual él tuvo que ocupar un extremo de la mesa, quedando apenas alejado de ella pero con el suficiente espacio para que ambos no se sintieran oprimidos. Antes de que Ron pudiera pensar en encender la televisión, Hermione ya había tomado el control remoto que estaba en el centro de la mesa y ahora pasaba los canales buscando algún programa televisivo que le resultara entretenido. Ron se limitaba a mirarla de reojo mientras esperaba que su leche con chocolate se enfriara. Todavía no podía creer la naturalidad con la que actuaba Hermione después de los acontecimientos de la noche pasada. Recordó que ella también se había comportado así la primera vez, sólo que en lugar de decirle a Ron que se quedara un rato más en su casa le había dicho que mejor sería que se marchara. Ni siquiera lo había invitado a desayunar al día siguiente. Pero de todas formas a Ron no le había importado porque sabía que seguramente Hermione se había comportado así para evitar problemas si sus padres regresaban a casa antes de lo provisto. Ron tampoco la había invitado a que se quedara pero ella lo había hecho, motivo por el cual estaba agradecido a pesar de la incesante incomodidad que lo invadía al estar en su presencia.
La siguiente media hora transcurrió con mucha tranquilidad y distracción. Hermione había sintonizado una serie de comedia mencionando lo mucho que le gustaba verla, lo cual sorprendió a Ron pues sabía que ella casi nunca veía la televisión y que no era muy fanática de reír demasiado. Sin embargo, su amiga se mostró risueña durante casi todo el episodio y, al igual que Ron, soltó una que otra risa entre sorbo y sorbo de su café. Otra cosa que le llamó la atención a Ron fue que ella, a pesar de haberse preparado unas tostadas, sólo había comido una y luego había optado por las galletas dulces de los tres paquetes. Ella nunca comía nada dulce en el desayuno. Incluso a veces no comía ni siquiera postres después de las comidas.
La tensión había logrado aliviarse considerablemente para Ron, quien al parecer era el único que la sintió en todo momento. Aunque cuando creyó que la tranquilidad había llegado, Hermione anunció que tenía que marcharse. Ron quiso decirle que se quedara a almorzar y luego el resto de la tarde, o todo el día si ella así lo deseaba. Pero Hermione se puso de pie y caminó lentamente hacia la puerta al tiempo que Ron se maldecía a sí mismo por no estar haciendo nada para retenerla. ¿Por qué ella tenía que marcharse tan pronto? La castaña tomó su abrigo del sofá y se lo puso rápidamente. Ron abrió la puerta con parsimonia y se quedó en su sitio esperando que Hermione saliera a la calle y se marchara. Su amiga se aproximó al umbral y antes de salir se detuvo frente a Ron. Las miradas de ambos volvieron a encontrarse en un intenso contacto visual que duró pocos segundos, ya que instintivamente Ron y Hermione fueron acercando sus rostros hasta que sus bocas se fundieron en un beso lento pero estimulante. Demasiado. Aquella lentitud y sensualidad en los movimientos de los sedosos labios de Hermione provocó que Ron rápidamente se desconectara de la realidad y no pensara en otra cosa más que en lo mucho que deseaba a su amiga. Abrió un poco más su boca e incrementó la velocidad y la profundidad de sus besos, logrando que ella se entusiasmara y que con su lengua comenzara a jugar un juego al que Ron se unió gustoso. Hermione se aproximó más a su cuerpo y dejó que las fuertes manos de Ron volvieran a deslizarse por su curvada cintura y la sujetaran con decisión. Queriendo tomar su cuello, acariciarlo y arañarlo como la noche anterior, Hermione se quedó a mitad del camino y sus manos se detuvieron en los fornidos antebrazos de Ron mientras él le presionaba la cintura codiciosamente, haciéndole perder la razón y suspirar inevitablemente. Cuando sintió que la mano derecha de Ron había hecho contacto con su piel al haberse levantado un poco su jersey, Hermione sintió un inevitable sacudón por todo su cuerpo y su respiración pronto se tornó más sonora y agitada.
-No…-murmuró con pesadez al separarse milímetros de los labios de Ron. Pero al instante sus bocas volvieron a unirse. Los besos se tornaron cortos pero con la misma lentitud y sensualidad inicial. Por otro lado, las manos de Ron habían ganado terreno en la pequeña porción de cintura descubierta de Hermione y ahora comenzaban a rodear la parte inferior de su espalda.-No.-dijo la castaña con un poco más de firmeza a la vez que tomaba con más fuerza los antebrazos de Ron y, a regañadientes, se separaba de él.-Ahora no.
Ron desistió al instante y alejó sus manos de Hermione mientras ella hacía lo mismo con sus antebrazos. Ambos bajaron sus miradas con cierto arrepentimiento al haberse arruinado un momento que se perfilaba como ideal…
-Ahora no.-repitió Hermione en voz baja y Ron no supo si fue el tono en el que esas dos simples palabras fueron dichas, pero lograron generar un extraño efecto en él, seduciéndolo enteramente y poniéndolo en un estado de sumisión total. Aunque… si no era ahora, ¿entonces cuándo? ¿Tres segundos después? ¿Una hora después? ¿Qué tal ahora mismo? Porque aquella respuesta significaba sólo una cosa: habría otra vez… Pero lamentablemente no sería hoy.
Hermione evitó volver a ver a Ron a los ojos porque sabía que no podría resistir la tentación. Por suerte allí terminaba todo. Ahora podía irse tranquila a casa sin necesidad de decir algo más. Siempre había pensado que en momentos como esos las palabras sólo lograrían arruinarlo todo. Se volteó y caminó lentamente hacia su camioneta, siendo consciente de que a cada paso que daba se alejaba un metro más de Ron. No pudo evitarlo y regresó su mirada a él para darse cuenta de que la había estado contemplando en todo momento. Lo saludó vagamente apenas levantando su mano, pero él no le devolvió el saludo sino que se mantuvo contemplándola en silencio, estático. Finalmente, Hermione se marchó en su camioneta, aunque Ron tardó más tiempo en entrar a la casa. En un fugaz momento de ilusión creyó que Hermione regresaría y se lanzaría en sus brazos.

El resto de la tarde pasó con lentitud y rapidez, por más extraño que eso le pareciera a Ron. Sin embargo, a él eso poco le importaba. Se había mantenido en su mismo estado catatónico desde que Hermione se había marchado. Perdió la noción del tiempo después de almorzar solo. Luego se había sentado derecho en el sofá. ¡Él nunca se sentaba con la espalda tan recta en el sofá! Pero no reparó en aquel detalle porque toda su mente estaba ocupada pensando en el día de ayer, desde que había comenzado hasta unos minutos antes de la medianoche, cuando había ocurrido lo que tanto había deseado. Todo había dado inicio en la sala donde ahora se encontraba, para terminar en su desordenada habitación. ¿Había terminado? Ron podía asegurar que no después de las últimas palabras de Hermione antes de dejarlo solo en el recibidor. ¿Sería posible que esta vez todo fuera como siempre tuvo que ser? ¿Se trataría realmente del principio? El tiempo lo diría. Pero si ambos se habían demorado tanto en dar nuevamente el paso que habían dado anoche, ¿cuándo volverían a hacerlo para ponerse en marcha de una vez por todas? El tiempo lo diría. ¡Cómo odiaba el tiempo! Si fuera por él, ahora mismo iría al departamento de Hermione y se atrincheraría allí con ella indefinidamente. Pero tampoco debía apresurar las cosas porque todo podía irse al demonio de un instante para otro. A lo mejor no tuviera que esperar mucho y ocurriera otro avance en menos tiempo del que él pensaba. Aquella idea lo animó considerablemente, conduciendo sus inquietos pensamientos hacia un sinfín de ideas que a cada instante cambiaban a otras sin mantenerse siquiera por un segundo en su desorganizada cabeza. No obstante, aquel desorden en su mente no logró que la pequeña esperanza que tenía terminara por extinguirse. La misma se mantuvo en su interior y en un instante pareció acrecentarse al deslizar su mirada por la sala y verse a sí mismo besándose desesperadamente con su mejor amiga como si aquello hubiera sido cuestión de vida o muerte. Bueno, desde un exagerado punto de vista, podría decirse que había sido algo de vida o muerte.

Después de un increíble fin de semana, Harry por fin regresaba a casa aquel domingo por la tarde. Ya eran más de las siete, por lo que pronto sería la hora de cenar. Afortunadamente, aquel día era el turno de Ron de cocinar y Harry podría descansar un rato hasta que la comida estuviera lista. Cuando entró en la casa lo primero que vio fue a su amigo sentado a la mesa, estudiando. O al menos eso parecía, pues Ron había dispersado una gran cantidad de hojas, las mismas llegando hasta casi la mitad de la mesa y entremezclándose con dos libros abiertos y escritos en sus márgenes. Harry realmente no podía entender cómo lograba Ron estudiar en medio de tanto caos. Prácticamente ya no le quedaba espacio para apoyar su cuaderno sobre la mesa y poder escribir cómodamente. Aunque Harry pronto se percató de que eso no sería un problema para Ron en el presente momento porque su amigo se encontraba viendo la televisión. Seguramente se había distraído desde hacía más de una hora, perdiendo definitivamente la concentración. Sólo que ahora que Harry lo observaba con más detenimiento, tampoco podía decirse que el pelirrojo estuviera viendo televisión, pues su mirada parecía ir más allá de la pantalla.
-Hola… Regresé… Estoy de nuevo en casa…-anunció Harry para tratar de llamar la atención de Ron, pero su amigo realmente parecía no haberse dado cuenta de que él había regresado. Sus ojos azules delataban un semblante soñador y un tanto perdido, como si él estuviera totalmente encerrado en sí mismo recordando algo sumamente importante. Su boca estaba ligeramente entreabierta y, por un instante, Harry pensó que si Ron permanecía así por más tiempo en cualquier instante comenzaría a babear. Trató de recordar alguna otra vez en la que hubiera visto a Ron en aquel mismo estado, pero por más que encontrara una, su amigo siempre terminaba en ese estado por razones diferentes.
-Ron, ¿estás ebrio?-preguntó Harry yendo directo al grano.-¿Consumiste drogas el fin de semana? ¿Fuiste a alguna fiesta?
-Hola, Harry. No te oí llegar.-fue la respuesta de Ron. Harry no pudo hacer más que rodar los ojos ante la distracción de su amigo. Ron verdaderamente tenía serios problemas de atención. Sin decir nada más, Ron regresó su atención a su cuaderno de Física pero rápidamente su atención se desvió a un punto sobre la mesa donde no había más que hojas con apuntes e indescifrables anotaciones. No obstante, parecía ser que Ron estaba viendo más allá de ellas, como si sus ojos estuvieran viendo algo invisible para los demás.
-Es en serio, Ron. ¿Consumiste drogas el fin de semana? ¿Pasó algo?-cuestionó Harry poniéndose serio.
-No.-negó Ron con indiferencia, al tiempo que regresaba a la realidad y se disponía a ver televisión.
Lamentablemente, Harry conocía demasiado a Ron como para saber que cuando decía que no había pasado nada con tanta indiferencia y brevedad, significaba que había sucedido todo lo contrario. Si tan sólo Harry pudiera saber qué, todo tendría más sentido. Incluido el extraño comportamiento de Ron. Sin embargo, había ocasiones en las que era mejor no enterarse de que lo que había sucedido, y esta vez algo le decía a Harry que mejor era no hacer más preguntas. Estuvo a punto de ir en dirección al pasillo, cuando vio algo que le llamó la atención.
-¿Qué te pasó en el cuello?-preguntó mientras se acercaba un poco más a Ron para verle mejor un extenso arañazo a la izquierda del cuello perdiéndose bajo su desgastado jersey.
-Pig.-fue la respuesta del Ron justo después de llevarse rápidamente una mano al extremo opuesto de donde estaban las rojizas marcas que Harry había divisado. Un leve rubor comenzó a extenderse por sus pecosas mejillas.
Por suerte Harry no le dio más importancia al asunto y retomó su marcha hacia el pasillo. De todas formas, Ron continuó cubriendo el costado derecho de su cuello como si estuviera recargándolo sobre su mano. Si Harry hubiera visto los arañazos allí también, jamás habría creído que Pig hubiera sido la autora de tales marcas. Ningún perro podría haber sido tan prolijo.

Cuando Harry llegó al final del pasillo, entró en su habitación para dejar su bolso de viaje junto con su chaqueta y, al salir para dirigirse al baño y tomar una ducha, su mirada se desvió hacia la habitación de Ron. La puerta estaba entreabierta, dejando ver un verdadero caos en el escritorio, en el suelo y en su cama. Más hojas estaban allí dispersas, sólo que esta vez en el suelo junto con parte de la frazada que estaba enredada con las sábanas y almohadas. Resultaba bastante obvio armar la escena de lo que habría sucedido en la habitación la noche anterior. Harry había tenido un presentimiento desde que había visto a Ron tan callado y distraído, pero simplemente lo había descartado porque él nunca se comportaba así después de acostarse con alguna chica al azar. Esta vez parecía haber sido sexo del bueno, pues a juzgar por el estado de la habitación y, ahora tenía sentido, las extensas marcas en su cuello, su amigo debió haber tenido la noche más increíble de toda su vida.



Desde que había llegado a su departamento, Hermione había estado más distraída que de costumbre. A la hora del almuerzo, casi terminó quemando por primera vez la comida al estar contemplando la ciudad perdidamente desde su balcón. Una hora después, recostada en el sofá y cambiando constantemente de posición, en menos de quince minutos tuvo que suspender la lectura de su libro debido a sus fallidos intentos por concentrarse. Su cuerpo podría haber regresado al departamento, pero su mente parecía haberse quedado en casa de Ron, reviviendo una y otra vez las incontables sensaciones que había experimentado desde el primer beso en la sala hasta el último antes de marcharse. Pero en el medio de aquellos sucesos habían pasado más cosas que eran imposibles de olvidar o pasar por alto. Qué extraño que resultaba todo si lo pensaba desde que había comenzado el día sábado hasta los minutos previos a su fin. Simplemente había sido un día perfecto. Perfecto. Hermione se sintió satisfecha al haber aprovechado aquel día tal como lo había deseado. Lo cierto era que por un momento pensó que todo terminaría ocurriendo en su propio departamento, pues cuando vio a Ron en su sala de estar sintió un fugaz pero intenso deseo de tirar de su chaqueta y llevarlo arrastrando hacia su habitación. Sin embargo, la espera había valido la pena. Visitar Hogsmeade le había sentado muy bien a su estado de ánimo y a su bienestar general. Aunque en el fondo, en todo momento había estado presente la idea de hacer realidad lo que su mente tanto había estado pensando en los últimos días. La casa del pelirrojo había sido sinónimo de “la última oportunidad”. Aun no lograba comprenderlo, pero al tener a Ron frente a ella, ambos en silencio, mirándose fijamente y esperando que uno de los dos diera el primer paso, era inevitable no olvidarse de todo y caer en un estado de ceguera absoluta. Quizás se debiera a que Hermione sabía lo bien que él besaba, a que cómo sus manos tomaban control de su cuerpo sabiendo exactamente qué hacer sin que se lo pidiera, o a que él era su mejor amigo y que gracias a eso ella pudiera liberarse completamente y sin temor alguno. Pensándolo bien, tal vez fuera una combinación de las tres cosas. Ron era el chico ideal para esa clase de favores. También se enceguecía completamente y se dejaba llevar sin sentir culpa en lo absoluto porque disfrutaba tanto como ella tener ese tipo de encuentro casual, pasando por alto que ambos eran mejores amigos. ¿Cuándo volverían a hacerlo? Hermione no se arrepentía de haberse marchado de la casa de su amigo cuando todo su cuerpo rápidamente estaba preparándose para una nueva dosis de placer. Estaba segura que un poco de espera haría que todo fuera igual de increíble que la noche anterior. Pero esta vez no esperaría otros cinco años. Volvería a encontrar un tiempo en el que ambos pudieran estar a solas y tener un poco de tranquilidad asegurada y sutilmente generaría el momento. Que Ron se uniera a sus intenciones no sería un problema porque ella bien sabía que él era un hombre y que no desaprovecharía una oportunidad como esa y menos aún si se le presentaba sin que él tuviera que hacer nada.

El regreso de Ginny no fue suficiente para sacarla de su abstracción pero, viendo que aquel estado no pasaría desapercibido para la pelirroja, Hermione tuvo que hacer un mayor esfuerzo por centrar toda su atención en ella cuando entró en el departamento y comenzó a contar cronológicamente todo lo que ella y Harry habían hecho en su romántico fin de semana. En un principio Hermione sí había estado escuchando, pero luego de uno o dos minutos se había distraído nuevamente. Mientras Ginny hablaba animadamente y apoyaba el codo en la baranda metálica del balcón para mayor comodidad, Hermione desvió su mirada a la ciudad, tratando de calcular cuántos kilómetros separaban a su departamento, sumados a los metros de altura a los que se encontraba, de la casa de Ron. Resultaba bastante cómico pensar que mientras Ginny hablaba sobre su fin de semana no tuviera ni la más leve sospecha de que su mejor amiga se había acostado con su hermano favorito. Sólo una distancia de medio metro la separaba del cerebro de Hermione, donde estaban almacenados los recuerdos de la pasada noche y a los que sólo ella misma tenía acceso. Pero a la vez aquella distancia era más extensa de lo que parecía porque Ginny jamás podría entrar en su mente y enterarse de todo lo que había sucedido. Sólo Hermione y Ron lo sabrían, y nadie más en el mundo. Hermione se sorprendió ante aquel dato. Era increíble que sólo dos personas lo supieran. Por su parte, ella no planeaba decírselo a nadie más y sabía que Ron tampoco. Eso le daba más fuerza a aquel jugoso secreto y prometía mantenerlo intacto por mucho más tiempo.
-¿Y qué tal estuvo tu fin de semana?-preguntó Ginny de un momento a otro y Hermione supo que ya era hora de regresar nuevamente su atención a su amiga.
-Bien.-dijo brevemente pero en un tono lo suficientemente seguro para que sonara creíble, y también casual para que sonara aburrido y no levantara la más mínima sospecha.-Estuvo bien.
Cuando Ginny desvió su mirada de Hermione para situarla en el cielo y anunciar que probablemente llovería, la castaña no pudo evitar que sus labios se curvaran unos milímetros y amenazaran con esbozar una pequeña sonrisa de culpa. La palabra “bien” jamás sería suficiente para describir cómo había estado su fin de semana.



Las calles de Surrey estaban despobladas tanto de autos como de personas a las once de la noche aquel día jueves, ya que al día siguiente los habitantes de la ciudad debían trabajar temprano. Era por ello que Harry, Ron, Fred y George habían decidido regresar a sus respectivas casas luego de haber tomado una ronda de cervezas tras un extenso partido de fútbol en el parque. Mientras Harry conducía, los demás se dedicaban a hablar bulliciosamente, sobre todo los gemelos, quienes habían dejado de lado la conversación sobre el partido de fútbol para sacar un nuevo tema: el cumpleaños de Ron.
-¿Has pensado qué quieres hacer la próxima semana?-le preguntó Fred a su hermano menor.
-No lo sé. Aun no sé qué quiero hacer esta semana y tú me pides que me adelante en el tiempo.-fue la respuesta de Ron, quien se encogió de hombros y se dedicó a ver somnolientamente por la ventanilla trasera del auto.
-Me refiero a tu cumpleaños, tontito.-aclaró Fred rodando los ojos mientras miraba a Ron.-¿Tienes algo en mente para celebrarlo?
-No, no pensé en nada. Creo que no voy a celebrarlo este año.-dijo Ron desganadamente.
-¿Por qué no?-preguntó Harry con curiosidad.
-¿Acaso ya eres un viejo amargado que no puede levantarse de su cama o algo así?-saltó George, quien iba sentado en el asiento del copiloto.-¡Claro que no! ¡Cumplirás 24 años! ¡Es casi una obligación que hagas una fiesta!-agregó con indignación.
-Además, eres la única persona que conocemos que cumple años en marzo, por lo cual debes planear algo.-le recordó Fred con una sonrisa maliciosa.-Marzo es el mes más aburrido del año. Pasa desapercibido para todo el mundo.
-Oh, gracias por decirme indirectamente que nadie recuerda mi cumpleaños.-dijo Ron con cierta indiferencia.
-¿Qué tal si organizamos algo en Cabeza de Puerco? Invitamos a unas cuantas personas que a su vez invitarán a otras personas, y así sucesivamente.-propuso George con entusiasmo.
-Así tendrás más posibilidades de conocer a más chicas y…-Fred quedó en silencio y, como modo de terminar con su idea, arqueó las cejas pícaramente y le dedicó a Ron una elocuente mirada.
-Pero no harás lo que hiciste el año pasado, ¿no?-le advirtió Harry.
-¿Qué hice el año pasado?-preguntó Ron con confusión.
-¡Te fuiste de tu propia fiesta!-exclamaron Fred y George al mismo tiempo.-¡Y lo peor de todo es que te fuiste a otra fiesta!-agregó Fred escandalizado.
-Todavía quiero ver las fotografías de esa noche.-dijo George haciendo una sonrisa.-Lee Jordan también estuvo en esa fiesta y me contó que un grupo de chicas estaban tan ebrias que comenzaron a desnudarse y se quedaron en ropa interior.
-Creo que ya entiendo por qué Ron se marchó de su propia fiesta.-comprendió Harry mientras negaba lentamente con la cabeza.-La que le planeamos el año pasado no incluía sorpresas como esas.
-Al menos dime que no fuiste tan tonto como para no intentar algo con una de esas chicas, Ron.-dijo Fred con un brillo de esperanza en sus ojos.
-Me limitaré a decir que algo sucedió esa noche, pero no con una de ellas.-fue la breve respuesta de Ron, quien evitó ver a su hermano y se mantuvo contemplando la ciudad.-Estaban muy ebrias. Dos de ellas comenzaron a vomitar y otra se quedó inconsciente sobre un sofá.
-¿Entonces esperas que pase algo como lo del año pasado?-preguntó George en un tono de voz negociador, como si hubiera asumido el rol de organizador de la fiesta de cumpleaños de su hermano menor y quisiera hacer todo lo posible para que la misma fuera de su agrado.
-No creo que Ron quiera eso.-objetó Harry antes de que Ron pudiera decir algo al respecto.-A menos que no haya quedado satisfecho después de lo que pasó en casa el fin de semana que quedó solo para el Día de San Valentín. ¿Quién fue, Ron?-miró a su amigo fugazmente desde el espejo retrovisor.-No creo que alguien que conozcamos porque tu habitación quedó de cabeza.
-¡Cuéntanos, Ronnie! ¿La pasaste bien?-preguntó Fred codeando a Ron y mirándolo con una sonrisa llena de picardía.
-¿El Día de San Valentín?-se extrañó George.-¿No crees que fue un poco irónico hacerlo con una desconocida salvaje en ese día cuando deberías estar con una novia o alguien a quien quieras?
-Bueno, digamos que esa fue mi manera de celebrar.-se limitó a decir Ron, quien comenzaba a sentir que las orejas se le ponían rojas.
-Yo hubiera hecho lo mismo.-concluyó Fred con simpleza.
-Cualquiera que hubiera estado soltero y con una casa para sí mismo el fin de semana hubiera hecho lo mismo sin importarle un bledo aun si se trataba de la noche de Navidad.-agregó George con obviedad.-Cuando tu instinto te llama, debes obedecerle sin importar si tienes frente a ti a tu mejor amiga.
Ron quedó en silencio y no se sintió capaz de decir nada más al respecto. Sabía que si lo hacía eso sólo empeoraría las cosas y quizás pudiera ponerlo en evidencia. ¿Que no la conocían? ¡Por supuesto que la conocían! ¡Había sido con Hermione con quien había pasado la mejor noche de su deprimente vida! Podría decírselo a los gemelos y a Harry ahora mismo, pero no le creerían. Nadie creería que Hermione había sido la autora de los arañazos en su cuello y la que había ayudado a dejar su habitación en un completo caos. Suficiente tenía él mismo con pensar en eso día y noche y ahora el tema salía a la luz y se prestaba para un largo e incómodo debate. Hacía una semana y media que Hermione y él lo habían hecho, y Ron lo pensaba con tanta intensidad que eso sólo estaba volviéndolo más loco. No había vuelto a ver a Hermione desde aquel día y el tiempo pasado parecía ser breve pero para él era más que suficiente para su propia tortura personal. Quería ver a Hermione de nuevo. La extrañaba. Mucho más que antes. Más aun que los cinco años que ella había estado lejos. Extrañaba mucho tocarla, estar tan cerca de ella como para drogarse con su perfume y el delicioso aroma de su cabello; extrañaba mirarla a los ojos fijamente segundos antes de besarla… Cómo echaba de menos besarla, sobre todo inesperadamente, sin pedir permiso, como si Hermione le perteneciera. Sin embargo, ¿cómo debía comportarse cuando volvieran a verse? ¿Qué sucedería a continuación? La primera vez, Hermione se había limitado a dirigirse a él de una manera un tanto formal que le recordaba a las veces que ambos discutían y optaban por tratarse de aquella forma cuando no tenían otra opción al verse obligados a convivir diariamente en la escuela. Pero luego ella se había ido. No podía irse de nuevo esta vez. Ron sabía que no lo haría. Tampoco podía tratarlo con formalidad. Ahora las cosas tenían que ser diferentes. Las cosas debían avanzar de una vez por todas. ¿Qué sucedería cuando Hermione y él se encontraran otra vez? Obtendría la respuesta a ese interrogante sólo cuando estuviera a solas viendo fijamente aquel par de relucientes ojos marrones.
-Creía que tu regla era no traer a casa a desconocidas.-dijo Harry luego de breves segundos de silencio. Ron abandonó sus obsesivos pensamientos y regresó rápidamente a la realidad.-Recuerda que yo también vivo bajo el mismo techo y no querría ir a la sala o a la cocina y encontrarme con una chica loca de remate como las que tú sueles elegir para divertirte.
-¿Podemos dejar de hablar de este tema?-pidió el pelirrojo cansinamente mientras los gemelos reían a carcajadas. Se cruzó de brazos denotando su repentino malhumor y regresó nuevamente su vista al exterior del auto. Vio a algunas personas que caminaban hacia sus casas ajustándose sus bufandas bien al cuello y escondiendo sus manos en los bolsillos de sus gruesos abrigos.-¿Y por qué todos siempre dicen que me gustan las locas?-fue lo último que agregó, motivo de más risas entre los gemelos.


Aquel programa sobre la Teoría de Cuerdas estaba de verdad interesante y Hermione había tenido la casualidad de sintonizarlo a apenas un minuto de haber comenzado. Le encantaba ver aquellos programas de divulgación científica incluso si a veces no llegaba a comprender completamente el interesante tema que se exponía. Esta vez le había ocurrido algo similar. Había oído decir que la Teoría de Cuerdas era muy compleja, pero realmente nunca pensó que lo sería tanto. No era algo que pudiera explicarse a la ligera y para comprenderla había que tener un amplio conocimiento previo sobre la Física que, desafortunadamente, Hermione no poseía. Probablemente Ron entendiera mucho mejor que ella acerca de los misterios del universo, junto con miles de cosas más que la mayoría de las personas ignoraban. A lo mejor luego pudiera preguntárselo, como también sobre muchas más cosas que últimamente había leído en la sección científica del diario o visto por televisión. También podría preguntarle acerca de una palabra relacionada con la Física que no había logrado completar en el crucigrama del periódico del domingo pasado.
Aprovechando que el programa había hecho una pausa, Hermione se distrajo pensando en lo ocupada que había sido su semana. Y lo mismo estaba sucediendo con la nueva semana que había comenzado. Tan sólo el lunes había tenido una reunión de profesores y el viernes tendría otra en la cual sus colegas y ella hablarían sobre el desempeño de sus estudiantes en cada materia. Por suerte ella ahora podía decir que su relación con sus alumnos había mejorado considerablemente y que ellos hasta le habían pedido que los aconsejara para escribir el guión de una obra para la clase de Teatro que representarían a fin de año. Como los estudiantes planeaban hacer una comedia, Hermione estaba segura que podría darles varias ideas. Después de todo, conociendo a Ron, no hacía falta pensar mucho en situaciones que harían reír a más de uno. Ahora que pensaba en él, no había tenido la oportunidad de verlo nuevamente. Tampoco de hablar con él. Debía haberlo llamado, quizás con la excusa de que retomara sus lecciones de conducir, las cuales había descuidado un poco últimamente. Pero no lo había hecho por lo atareada que había estado con el trabajo y porque sabía lo que llegaría a suceder si ambos quedaban a solas. Hermione sabía que desde el momento en que se vieran a los ojos nuevamente, por sus mentes no pasaría otra cosa más que lo sucedido en casa de Ron una semana y media atrás. Ambos podrían conversar, salir a conducir, tomar fotografías y hacer otras cosas que los amigos comunes y corrientes hacían, pero de todas formas aquella noche seguiría latente en sus pensamientos. Al menos eso estaba sucediendo ahora mismo en la mente de Hermione, y no era la primera vez que lo pensaba. Prácticamente lo había estado pensando y repensando desde pocas horas después de sucedido. Eso sin contar las horas y los días previos a que sucediera. ¿Ron lo estaría pensando? ¡Por supuesto que sí! ¿Qué hombre no lo pensaría? Entonces si ambos lo estaban pensando, la solución a tanta tortura mental era bastante obvia además de ser simple.
Ignorando sus persistentes anhelos, Hermione regresó su atención a la televisión y se dio cuenta de que en realidad el programa ya había terminado y ahora comenzaba otro acerca de las fábricas y demás cosas relacionadas con ellas. Se dispuso a verlo cuando escuchó unas risitas que provenían de la habitación de Ginny. La pelirroja había estado riéndose sola desde hacía varios minutos. Preocupándose por su amiga, Hermione abandonó el sofá y caminó en dirección al pasillo. Cuando entró en la habitación de Ginny, se encontró con ella sentada en su cama y sonriendo para sí misma mientras miraba un pequeño álbum de fotografías.
-¿Pasa algo?-preguntó Hermione a la vez que entraba en la habitación con cierta cautela.-Te escuché riéndote sola.
-Sí… Sólo estaba viendo unas fotos de mi cumpleaños hace dos años.-explicó Ginny muy risueña.-No hay una sola vez que vea este álbum y que no termine riéndome.
Aun de pie, Hermione observó la fotografía que estaba viendo Ginny. A simple vista pudo distinguir varias cabelleras pelirrojas que pertenecían a sus hermanos y luego otras personas desconocidas, todos en un concurrido bar.
-Parece que fue una fiesta divertida.-observó la castaña viendo que los invitados a la fiesta de Ginny se mostraban muy contentos mientras algunos sostenían unas bebidas en sus manos.
-No mucho, en realidad.-reconoció Ginny.-Bueno, al menos el que más parece haberse divertido esa noche fue Ron. De él es de quien me río, claro.-le dio el álbum de fotos a Hermione, quien se sentó en la cama junto a ella y comenzó a verlo desde la primera imagen.-Si ves atentamente las fotos al pasarlas, te puedes dar cuenta de cómo va quedándose ebrio progresivamente. Es muy gracioso. Primero está lúcido y es dueño de sus actos. Pero luego… poco a poco va perdiendo la cabeza y… Mira esto.-la pelirroja señaló una imagen en particular.-Todos mis hermanos están posando para la foto. Y en la foto que sigue no hay mucha diferencia, sólo que Ron cada vez aparece más inclinado.-Hermione pasó a la imagen siguiente, en la cual, en efecto, el cuerpo de Ron había comenzado a inclinarse en un peligroso ángulo.-Y en la siguiente… Bueno, no aparece porque se cayó al suelo. Mira.-Ginny señaló un bulto oscuro en el extremo inferior de la fotografía.-Sólo se ve su zapato.
-Cualquiera que viera estas fotos pensaría que en realidad ese fue su cumpleaños. ¡Mira su cara!-exclamó Hermione con indignación mientras Ginny soltaba una carcajada.
-Es cierto.-articuló la pelirroja entre risas.-Puedo asegurarte que él fue el que más se divirtió.- soltó otra carcajada que se incrementó más al ver una fotografía donde Ron estaba de pie con los ojos cerrados mientras hacía una embobada sonrisa y extendía una botella de vodka.-Recuerdo que Charlie y yo estuvimos riéndonos una semana entera del intento de Ron por conquistar a una chica que conoció esa noche. Se quedó dormido mientras le hablaba y su frente chocó contra la mesa.
Hermione no rió ante aquel hecho. Quizás le hubiera parecido gracioso si lo hubiera visto en persona, aunque antes de dejar que Ron hiciera todas esas cosas se lo hubiera impedido desde un principio. Aunque, si esa era la mejor manera de divertirse que tenía Ron, nadie podía impedírselo.
-Hablando de cumpleaños, pronto será el de Ron.-recordó Ginny volviendo a pasar las fotografías de su álbum.
-¿Ron planea hacer algo?-preguntó Hermione con interés.
-No, él nunca planea nada. Su idea de un cumpleaños perfecto es comerse él todo su pastel y luego beber hasta la inconsciencia.-informó Ginny con cierta decepción en su voz.-Es por eso que entre mis hermanos, Harry y yo nos encargamos de organizar algo. Por el bien de Ron. Porque desde que terminó la secundaria y luego desde que se fue de casa de mis padres…-la pelirroja tensó un poco los labios y negó levemente con la cabeza.-Ha sido un poco más complicado contenerlo.
-No sabía que él también se comportaba así en sus cumpleaños.-dijo Hermione realmente sorprendida.
-Pero quizás este año sea diferente.-aventuró Ginny.-Porque tú estarás aquí y tal vez aparezcas en fotos como estas-señaló el álbum que tenía en su regazo-, sólo que abalanzándote sobre Ron y vigilándolo cada vez que intente hacer algo loco o cuando se siente a la mesa equivocada al regresar ebrio del baño.-Ginny volvió a negar con la cabeza al tiempo que sonreía levemente.
-Sí, claro. Como si él quisiera tenerme de niñera el día de su cumpleaños.
-Quizás a ti te escuche.
Ninguna de las dos agregó algo más al respecto y se limitaron a ver por última vez las fotografías mientras Ginny las pasaba rápidamente. Apenas un segundo antes de que Hermione se pusiera de pie para regresar a la sala, Ginny fue la que rompió el silencio:
-¿Por qué tú y Ron no se mantuvieron en contacto cuando te fuiste a Escocia?-preguntó con tranquilidad.
-Sí estuvimos en contacto. Tú me escribías contándome sobre Ron, ¿recuerdas?-dijo la castaña.
-Pero ustedes dos nunca se escribieron personalmente.-aclaró Ginny.-Ron nunca mencionó nada y tú tampoco lo hiciste. ¿Sucedió algo antes de que te fueras? ¿Discutieron?-preguntó mirando a su amiga atentamente.
-No… No fue eso. Fue…-quiso explicar Hermione, pero no supo muy bien qué decir. Un leve rubor se extendió por sus mejillas.-No lo sé. Cuando comencé la universidad no tenía tiempo más que para estudiar y… como a Ron nunca le gustó escribir…
-¿Entonces por qué no lo llamaste como hiciste conmigo y con Harry?-cuestionó Ginny con obviedad.
-¿Por qué toda la culpa debe recaer sobre mí?-saltó Hermione, tratando de desviar la atención en la conversación para ocultar un poco su repentino nerviosismo.-Ron también pudo haberme llamado.
-¿Crees que no tuve ya esta conversación con Ron?-dijo Ginny rodando los ojos.-Ahora la estoy teniendo contigo para saber tus razones. Es que ustedes dos son tan raros… No se hablan en años y luego de repente vuelven a ser amigos como si nada.
-¿Qué fue lo que él dijo al respecto?-preguntó la castaña con interés. Sintió que inesperadamente su corazón se aceleraba.
-Primero quiero escuchar tu respuesta.-dijo Ginny adoptando un tono de voz negociador.
Por más que Hermione quisiera mantener el contacto visual con los escrutadores ojos de Ginny, no pudo evitar desviar por unos segundos su mirada hacia su regazo y pensar en la razón por la cual había evitado a su amigo hacía tanto tiempo.
-Pensé que… él seguramente estaría molesto conmigo por haberme ido.-dijo en voz baja.
-¿Cómo podría haber estado molesto? ¡Te fuiste a estudiar!-saltó Ginny mirando a Hermione con incredulidad.-No huiste ni nada por el estilo.
-Sí… lo sé.-dijo Hermione débilmente al tiempo que volvía a evitar la mirada de su amiga.-Pero creo que de todos modos a Ron le molestó.
-Entonces estabas evitándolo.-concluyó la pelirroja.
-No. No estaba evitándolo.-negó Hermione al instante, lamentando que su voz continuara sonando débil.-Yo sólo estaba… haciendo las cosas más fáciles.-agregó sin pensarlo.
Realmente tenía que evitar esas conversaciones con Ginny. Por más que Hermione tuviera habilidad para cambiar el tema de una conversación y hacer que la misma tomara otro rumbo, cada vez que estaba en presencia de su amiga su habilidad misteriosamente dejaba de funcionar. Comenzaba a creer que Ginny, de alguna forma, estaba al tanto de lo que había sucedido entre ella y Ron. Y, si no lo estaba, al menos lo sospechaba. Pero Hermione verdaderamente no deseaba hablar sobre algo que había pasado hacía años.
-¿Y qué hay de él? ¿Qué dijo al respecto?-preguntó para amortiguar la presión.
-Lo que tú mencionaste: que estarías estudiando mucho y no tendrías tiempo para distracciones.-comentó Ginny.-Fue ahí cuando me di cuenta de que Ron realmente estaba enojado contigo. Tú nunca considerarías a tu mejor amigo como sólo una distracción, ¿verdad Hermione?
-Por supuesto que no.-respondió la castaña al instante.
-¿Por qué él pensaría eso?-se cuestionó Ginny más para sí misma.
-Quizás… Se sintió defraudado cuando me fui.-aventuró Hermione encogiéndose de hombros.-No lo sé. Quizás pensó que el hecho de ser amigos no significaba mucho para mí y no era razón suficiente como para quedarme en Surrey.
-Entonces debió habértelo dicho.-opinó Ginny con cierta decepción.-Tal vez incluso llegaba a convencerte para que te quedaras. Todos te extrañamos mucho cuando te fuiste.-confesó al tiempo que su semblante se suavizaba.-Sé que Ron también te extrañó por más que no lo hubiera demostrado nunca.
-¿Extrañar a su amiga mandona y controladora?-dijo Hermione como si fuera algo imposible.-No lo creo.
-¿Qué persona no extraña que se preocupen por ella? Al menos sé que yo extrañaría eso.-expresó Ginny y su rostro adquirió un leve aire de ternura que Hermione no supo comprender.-Pero ahora Ron no tendrá de qué preocuparse.-prosiguió luego de unos segundos.-Tú estarás presente en su cumpleaños y ambos podrán hablar, discutir y pelear…-enumeró mientras perdía su mirada en un punto en la pared que tenía frente a ella, seguramente recordando alguna anécdota del pasado.-¿Qué planeas regalarle?-preguntó, regresando su atención a Hermione.
-No lo sé.-titubeó la castaña.-Tal vez una bufanda porque él siempre tiene el cuello descubierto en invierno. O tal vez un paraguas porque siempre se moja completamente cuando llueve… O un trípode para su cámara. Para que pueda tomar fotos nocturnas sin que salgan movidas.-mencionó encogiéndose de hombros ligeramente.
-¿Por qué no se me ocurrió lo de la bufanda?-saltó Ginny.-Mamá siempre nos hace un jersey para Navidad pero nunca una bufanda. Ese sería un buen regalo. Yo estaba pensando en hacerle una broma y regalarle un tornillo junto con una tarjeta que diga: “Encontré esto después de caerte en la piscina vacía. Creo que es tuyo. Chequea tu cabeza por las dudas”.-agregó entre risas pero Hermione la miró con seriedad.
-No creo que a Ron le guste que todos se rían de ese accidente de nuevo, y menos el día de su cumpleaños.-dijo la castaña con reproche.
-¿Ves que te preocupas por él?-resaltó Ginny dirigiéndole una última mirada enternecida que Hermione no pudo evitar apreciar.
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lengua_de_caramelo
 
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 30/01 CAP 23!!

Notapor lengua_de_caramelo » Dom Mar 04, 2012 10:16 pm

Capítulo 25: "Tradición de cumpleaños"

El sobresalto le hizo abrir los ojos repentinamente. Abrió la boca para respirar y, cuando estuvo a punto de incorporarse en la cama, sintió que algo pegajoso se deslizaba repetidamente por su cara.
-¡PIG!-bramó Ron molesto. Su mascota había situado sus patas sobre su pecho y casi todo su peso se recargaba sobre él, aplastándolo e impidiéndole respirar correctamente. Tomó la cabeza de Pig con sus manos y la apartó de su rostro justo cuando ella se disponía a lamerlo nuevamente. La labradora creyó que todo se trataba de un juego, por lo que se subió completamente a la cama y comenzó a escarbar entre las sábanas y Ron como si quisiera hacer un hueco para estar lo más cerca posible de su amo.-¡Pig, eres una loca! ¿Por qué te gusta tanto hacerme esto?-preguntó el pelirrojo mientras la labradora se echaba a su lado y restregaba su cabeza contra el brazo de Ron.
-Debe ser que es su forma de desearte un feliz cumpleaños.-dijo una voz desde la puerta.
-Entonces creo que debería hacerlo una vez al año y no al menos tres veces a la semana.-aclaró Ron entre risas mirando a Harry por sobre el lomo de Pig.
-Supongo que no esperarás que yo también haga algo como eso como manera de decirte Feliz Cumpleaños, ¿no?-dijo Harry reprimiendo una sonrisa.
-No, creo que ya tuve suficiente con Pig.-respondió el pelirrojo, simulando que estaba rechazando una tentadora oferta.-Pero no estaría mal que me hicieras unos panqueques para el desayuno. Sería un regalo increíble para comenzar el día.
-¡Ya sabía que ibas a decir eso!-saltó Harry golpeándose la mano con su puño.-Lo sabía.
-Entonces asumo que los panqueques ya estarán hechos y esperándome sobre la mesa.-aventuró Ron mientras se ponía de pie y le hacía señas a Pig para que se bajara de la cama.
-Junto con un tazón de leche con chocolate caliente y las galletas dulces que tanto te gustan.-agregó su amigo y comenzó a alejarse por el pasillo.
-Por eso eres mi mejor amigo, Harry.-le dijo Ron entre risas.
-Gracias por darle un sentido a mi vida.-alcanzó a decir Harry antes de llegar a la sala.
Ron rió con ganas al tiempo que extendía sus sábanas y frazadas descuidadamente sobre la cama en lugar de hacerla correctamente, lo cual no tendría mucho sentido ya que Pig normalmente se echaba allí y terminaba dejando todo nuevamente fuera de lugar. Además, ¿qué clase de persona hacía su cama el día de su cumpleaños? Su cumpleaños era la excusa perfecta para todo y Ron siempre se encargaba de usarla para la mayoría de las cosas que se le presentaran durante el día.
El desayuno fue realmente bueno. Ron no tenía problemas en admitir que Harry era mucho mejor cocinando que él. Los panqueques le habían salido deliciosos. Luego de unos cuantos minutos de silencio en los que ambos se dedicaron a devorar su suculento desayuno y a ver televisión, Ron fue el primero en hablar:
-¿Hermione vendrá hoy a mi fiesta?
-Sí, Ron. Ya me lo preguntaste un millón de veces. Ella sí vendrá.-respondió Harry cansinamente.
-Lo siento, pero es que quería asegurarme de que hoy efectivamente sea el día de su regreso de Londres.-se excusó Ron.-Ella no me avisó que se marchaba con sus estudiantes por una semana.
-A mí tampoco me dijo nada al respecto. Ginny me contó que fue un viaje inesperado debido a que la profesora que debía acompañar a los estudiantes se enfermó y necesitaban a alguien que la reemplazara.-informó Harry mientras pasaba los canales con el control remoto.-Hermione tuvo que hacer sus maletas unas horas antes de partir a Londres y no le quedó tiempo para avisarnos que se iba.
Aun así Ron se mantuvo pensativo y preocupado, lo cual llamó la atención de Harry.
Se fue por su trabajo, Ron.-trató de tranquilizarlo.-No lo hizo a propósito para no estar el día de tu cumpleaños. Si le hubieran dado a elegir, créeme que ella hubiera preferido quedarse.
-¿Sí?-dijo Ron distraídamente.
-Es obvio que sí.-aseguró Harry.-Bueno, al menos eso creo. De lo contrario, sería una lástima que este año volvieras a hacer lo que haces siempre sin que nadie te detenga. Y todos sabemos que Hermione es la única que podría impedir que te bebas tus famosas rondas de vodka hasta caer muerto en el piso.-agregó haciendo una pequeña sonrisa.
-A lo mejor no pueda ir esta noche a Cabeza de Puerco.-consideró Ron tratando de sonar indiferente.-Seguramente estará cansada por el viaje y prefiera quedarse en su departamento. Ginny dijo que Hermione regresaría tarde.
-Ya deja de pensar en eso.-le ordenó Harry.-Hermione vendrá. Ella se ha perdido tus últimos cinco cumpleaños y de seguro tú no extrañabas su presencia cuando lo festejabas. ¿Por qué de repente te importa tanto que asista a éste?
-Está bien, está bien. Sólo preguntaba, nada más.
Ron comprendía que Harry no pudiera tener una idea aproximada de la verdadera razón por la cual le interesara tanto que Hermione fuera a su cumpleaños. No le había contado a su mejor amigo lo sucedido al final del Día de San Valentín y tampoco planeaba hacerlo. Pero Ron había estado un poco insistente debido a que no había vuelto a ver a Hermione desde entonces. Y eso estaba preocupándole. No le gustaba mantenerse alejado de ella por mucho tiempo, ni mucho menos pensar que el motivo de su distanciamiento fuera debido a su culpa. ¿Sería todo su culpa? No, no podía serlo. Hermione estaba acostumbrada a actuar como si nada sucediera entre ambos. Lo más lógico para ella sería reaparecer, justamente para dar a entender que todo estaba de lo más bien. ¿Entonces por qué no lo había hecho? ¿Se habría arrepentido? ¿Sentiría vergüenza al respecto?

Como Ron pensaba, su cumpleaños era la excusa perfecta para muchas cosas, y eso incluía ver a Hermione de nuevo. Si lo que a ella le incomodaba era que ambos estuvieran solos, esa noche no lo estarían porque habría más personas a su alrededor y menos posibilidades de momentos y silencios incómodos. Pero si Hermione no iba quizás sería más difícil encontrar un momento adecuado para que ambos volvieran a verse sin que hubiera tensión. ¿Qué motivos podría darle a su amiga para verla de nuevo? ¿Invitarla a tomar fotografías? ¿Invitarla a dar un paseo por el parque junto a él y Pig? ¿Decirle que salieran a conducir o, en un caso más extremo, que lo acompañara a su examen de conducir? De repente aquellas excusas no le parecían lo suficientemente sólidas y casuales como para usarlas. ¿Por qué simplemente no iba a su departamento y le confesaba que la amaba? Porque decir la verdad sería peor que aquellas excusas sin sentido. Sería el fin de todo.

El viaje de regreso de Londres fue muy tranquilo. Al menos para Hermione quien a cinco minutos de puesto en marcha el autobús se había quedado dormida en su asiento mientras sus estudiantes hablaban animada y bulliciosamente cerca de ella. A pesar de haberse dormido profundamente, la despertaron las sonoras risas de un grupito de chicas que estaba sentado sólo dos asientos atrás de ella. Hermione se incorporó en su sitio y apartó un poco las cortinas de su ventanilla para ver el exterior del autobús. Ya estaba anocheciendo y el cielo perdía rápidamente los últimos colores rojizos de la tarde mientras dejaba ver las primeras estrellas. Dentro de pocos minutos llegarían a la ciudad de Surrey y todos se desconcentrarían en Hogwarts para irse a sus respectivos hogares seguramente a descansar. Por su parte, ella tendría que ir directamente a su departamento, desempacar, tomar una ducha y luego elegir rápidamente la ropa que se pondría para asistir al cumpleaños de Ron. El mismo se celebraría esa misma noche en Cabeza de Puerco, un amplio bar al que Harry, Ron y otros compañeros de clase de la secundaria habían comenzado a asistir en su último año. A pesar de haber sido invitada muchas veces a tomar algo con sus amigos, Hermione siempre se había negado, principalmente porque no le gustaba la idea de estar despierta hasta altas horas de la noche bebiendo tragos con alcohol y viendo cómo todos iban embriagándose progresivamente. Además, porque nunca había tenido ropa adecuada para salidas como esas debido a que no se consideraba una chica linda y lo suficientemente segura y a la moda para ir a un sitio así y exhibirse frente a personas desconocidas. Pero esta vez tendría que hacer una excepción sólo porque era el cumpleaños de su mejor amigo y hacía varios días que no lo veía. De haberlo visto antes Hermione le hubiera sugerido a Ron que hiciera una celebración más tranquila, quizás en casa de sus padres en Privet Drive o en la casa que compartía con Harry. Hasta podría haberle ofrecido su departamento para que él, Harry, Ginny y ella se reunieran a cenar algo y a beber unas cuentas cervezas y otras bebidas. Y quizás… de repente Harry y Ginny decidieran irse a bailar o a dar una vuelta por la ciudad, dejando a ella y a Ron solos en su departamento. Un fugaz escalofrío le recorrió todo el cuerpo cuando imaginó una hipotética situación en la cual un muchacho pelirrojo y una chica de cabello castaño, sentados en un sofá, pasaban de lo que parecía ser un intento de conversación a una súbita invasión del espacio personal, en la cual pronto la discreción dejaba de existir y era reemplazada por el más libre y explosivo desenfreno. Esa podía ser sin duda una celebración de cumpleaños interesante. Sin embargo, estaba muy lejos de suceder, pues estarían rodeados de personas aquella noche en el bar y encontrar un momento a solas sería imposible. Además, de nada serviría tenerlo allí porque no podrían dejar volar su inquieta imaginación.

El regreso a su departamento se había demorado más de lo calculado, por lo que debería apresurarse si quería llegar al cumpleaños de Ron a tiempo. O al menos no tan tarde. Cuando estuvo en la sala, no esperó encontrar allí a Ginny. Se había comunicado con ella hacía unos minutos y su amiga se encontraba ya en Cabeza de Puerco junto con Harry y Ron. En un instante Ginny estuvo a punto de pasarle el teléfono celular a Ron para que Hermione lo felicitara, pero la castaña lo había evitado diciéndole a la pelirroja que sería mejor felicitarlo cuando se vieran en el bar.
Hermione entró en su habitación, dejó su maleta en el suelo y rápidamente se dirigió al baño para darse una ducha. Quince minutos después ya estaba de regreso en su habitación vistiendo sólo una toalla. Abrió su guardarropa y lo encontró un poco vacío debido a que había empacado la mayoría de su ropa para ir a Londres. Deslizó su mirada hacia su maleta cerrada e hizo un gesto de fastidio. De nada serviría buscar allí algo que ponerse porque la ropa que había llevado al viaje no sería la más adecuada para usar esa noche. Quería algo diferente esta vez. Miró nuevamente su guardarropa y sintió deseos de tirar sus prendas. Todas eran tan aburridas y sobrias que cualquiera que las viera pensaría que pertenecían a una mujer anciana sumamente seria y nada arriesgada. Hermione estuvo tentándose en escabullirse hasta la habitación de Ginny y tomar algo de su guardarropa que, sin importar que se tratara de una camiseta vieja, seguramente sería mucho mejor que las prendas que poseía la castaña. Pero desistió en aquella posibilidad, pues Ginny no estaba y, a pesar que la pelirroja le hubiera dado permiso para usar sus cosas, Hermione de todas formas no sabría qué ponerse. Por un instante deseó que su amiga estuviera allí para ayudarla. Pensó en llamarla y rogarle que viniera al departamento, pero luego cambió de idea debido a que era absurdo pedirle eso a Ginny. ¿Acaso tenía cinco años y no podía vestirse por sí misma ni elegir su propia ropa? Hermione vio su guardarropa una vez más y respiró con resignación. No era justo. No era justo que esa mismísima noche no tuviera algo decente que ponerse cuando deseaba más que nunca estar linda. Aceptando la derrota, Hermione cerró bruscamente las puertas del guardarropa, las cuales, debido a la fuerza del impacto, volvieron a abrirse de par en par. Hermione se sentó en su cama encorvando su espalda y mirando la pared que tenía enfrente. Definitivamente no asistiría esa noche. La inseguridad la había invadido de repente. Sus amigos sabían que a ella no le gustaba asistir a sitios concurridos y llenos de personas desconocidas. ¿Por qué simplemente no habían decidido reunirse en casa y celebrar el cumpleaños de Ron más tranquilamente? Así ella podría sentirse más segura y no tendría que estar esmerándose mucho en su apariencia. Llamaría a Ginny y le diría que no asistiría. No. Mejor no la llamaría porque eso lograría que su amiga se preocupara por ella y regresara al departamento dispuesta a ayudarla. Lamentaría fallarle a Ron de esa forma. Quizás él lo comprendiera. Después de todo él había faltado a su último cumpleaños. ¡Pero porque estuvo incapacitado al caerse en la piscina! ¡Esa era una verdadera justificación! No como la de ella, que simplemente no tenía nada para vestir. Aun así Ron tendría que comprenderlo. Tendría que comprender que ella no se sintiera lo suficientemente segura y conforme con su apariencia y que no fuera tan extrovertida y sociable.
Sentir unas frías gotas de agua caer sobre sus hombros desnudos la regresó a la realidad. Su cabello estaba mojado y comenzaba a gotear sobre ella, provocándole más frío del que había comenzado a sentir al estar casi desnuda. Pensando en quedarse sentada en su cama indefinidamente, Hermione salió completamente de sus meditaciones al escuchar el sonido de algo que caía al suelo. Desvió su mirada hacia un costado y se encontró con una bolsa de cartón de un intenso color fucsia escrita con cursivas y estilizadas letras blancas. La bolsa había caído de uno de los estantes del guardarropa seguramente a causa de los portazos propinados por Hermione segundos atrás. Era el regalo que Ginny le había hecho sin motivo alguno hacía unos dos meses. Lo había olvidado por completo y ahora de repente caía desde su guardarropa. No se trataba de una mala idea, por cierto. Al contrario, sería la oportunidad perfecta para usar lo que su amiga le había regalado. Calzando nuevamente sus pies en sus pantuflas blancas, Hermione se puso de pie y se dispuso a tomar la bolsa que había caído al suelo.

La idea de celebrar su cumpleaños en Cabeza de Puerco no había resultado tan desacertada después de todo, debido a que hacía un tiempo que no salía de casa por la noche a un sitio donde pudiera relacionarse con las personas. Y particularmente ese día, un viernes por la noche, Cabeza de Puerco estaba lleno de gente como era costumbre que sucediera al comenzar el fin de semana. Hasta ahora Ron había divisado alguno que otro conocido con su respectivo grupo de amigos entrando al bar y sentándose en alguna de las escasas mesas vacías que quedaban. Por suerte Harry, Ron, Ginny y Luna habían llegado relativamente temprano y lograron conseguir un sitio donde sentarse en el primer piso del bar. El ambiente allí arriba era un tanto más tranquilo que en la planta baja donde se concentraba la gente que acudía al bar y comenzaba a buscar a sus amigos o se dirigía a una mediana pista de baile en la parte trasera. Sin embargo, pronto el primer piso comenzaba a poblarse de gente y de bullicio proveniente de las mesas. Cabeza de Puerco contaba con un amplio balcón decorado con mesas, sillas rústicas y pequeños sillones, pero que en esos momentos tenía muy pocas personas, pues la noche estaba muy fría para estar al aire libre. Luego de hacer aquellas fugaces observaciones, Ron pronto dejó de pensar en la muchedumbre y se dedicó a deslizar vagamente su mirada por las personas que subían la escalera con más frecuencia. Debía encontrar otra cosa para hacer porque apenas a cinco minutos de haberse sentado a la mesa había surgido en él una especie de ansiedad y nerviosismo que se acrecentaba más a cada instante. ¿Ella vendría? Aquella era la única pregunta que se generaba una y otra vez en su mente y se tornaba cada vez más insistente. Y que Ron hubiera optado inexplicablemente por mantenerse sobrio esa noche no estaba ayudando para nada en cuanto a calmar su ansiedad.
-Casi no has bebido nada, Ron. ¿Qué sucede?-le preguntó Ginny sacándolo de su estado de alerta.-¿La cerveza no tiene suficiente graduación alcohólica para comenzar la noche y prefieres directamente las rondas de vodka?
-Quizás le llegó la crisis de los veinticuatro.-aventuró Harry tratando de reprimir una sonrisa. No te preocupes, Ron. Tu hígado resistirá unos años más. Bebe tranquilo. Es tu cumpleaños.
-Muy gracioso, Harry.-dijo el pelirrojo regresando su atención a la conversación.-Pero recuerda que tú también llegarás a los veinticuatro en julio.
-Me parece bien que seas moderado, Ronald.-opinó Luna hablando con el suave y dulce tono de voz que la caracterizaba.-Antes no podías dejar la bebida. Cada vez que salíamos tenía que rogarte que no bebieras tanto.
-No te confíes mucho, Luna. Descuídate y lo verás bebiendo de un barril.-se burló Ginny ocasionando que Harry soltara una carcajada.
-Por suerte, Neville no bebe tanto como tú.-comentó Luna casualmente.-Sabe lo que el alcohol le produce a las neuronas y al resto del cuerpo humano.
-Eso es porque él también estudia Biología como tú.-le recordó Ginny.-Pero de todas formas nunca viene mal un trago o dos, ¿no? Así se logra calmar la ansiedad.
-Para eso es mejor el sexo.-dijo Luna con simpleza.-Por ejemplo, el lunes pasado teníamos un examen de la universidad y para aliviar tensiones Neville y yo hicimos…
-¡Luna, detente!-saltó Ginny adelantándose en su silla y mirando a su amiga con un gesto de advertencia.-Admiro que seas tan segura de ti misma y liberal a la hora de hablar, pero hay cosas que es mejor no mencionarlas. Sobre todo si son muy privadas.-explicó rápidamente al tiempo que veía la repentina incomodidad de Harry y la risa contenida de Ron.-Me alegré mucho cuando me contaste que tú y Neville habían comenzado a salir pero no hay necesidad de explayarse tanto.
-Sí, tienes razón.-coincidió Luna comprensivamente.-Mucha gente me lo dice todo el tiempo. Incomodo a las personas, aunque no lo hago a propósito. Creo que no sería correcto contar mis intimidades con Neville. Como cuando…
-¡Luna, por favor!-volvió a saltar la pelirroja. Ron y Harry rieron con ganas ante el gesto de sorpresa de Ginny y la impasibilidad de Luna.
-Ahora que lo mencionas, ¿cuándo vendrá Neville?-preguntó Harry.-Creí que vendría contigo.
-Llegará dentro de unos minutos. Su abuela estaba enferma y él debía cuidarla hoy.-informó Luna brevemente.-Dicen que no está muy bien, pero Neville está convencido que su abuela durará más tiempo en este mundo…
-Hermione también está retrasada.-dijo Ron distraídamente, al parecer sin percatarse de que Luna aun continuaba hablando. El pelirrojo había centrado su mirada en su vaso de cerveza lleno que Harry le había servido. Unas enormes ganas de bebérselo se habían apoderado de él, pero hizo un esfuerzo aun mayor para no ceder a sus crecientes impulsos.
Sin poder contener por más tiempo su inquietud, Ron encendió su viejo teléfono celular para verificar si tenía algún mensaje o una llamada perdida. Nada. Ni siquiera alguna otra persona había tratado de comunicarse con él. Vio la hora para justificar el uso de su celular y se percató de que hacía una hora que habían llegado ya a Cabeza de Puerco y que las posibilidades de que Hermione asistiera a su fiesta disminuían a cada segundo. Ella no demoraría tanto. Ron la conocía y sabía que su amiga detestaba llegar tarde a cualquier sitio, por lo que seguramente hubiera optado por no venir. Tratando de ocultar su evidente inquietud, Ron miró distraídamente hacia las demás mesas, ninguna con asientos vacíos. Todas llenas de gente, de amigos que sí habían asistido y que ahora estaban pasando un buen rato mientras comían y bebían algo. Cuando su mirada llegó nuevamente a las escaleras, no pudo evitar detenerse unos segundos más al ver a la mujer que se hallaba subiendo elegantemente y sin la compañía de nadie. En cuanto levantó su mirada, un mechón de su sedoso cabello ondulado cayó sobre su rostro nervioso. Fue en ese preciso momento en el que ella se apartaba el rebelde mechón cuando Ron se percató de que aquella hermosa mujer era Hermione. Sintió a la perfección cómo el corazón se le contraía dentro de su pecho y luego un sacudón le recorría el cuerpo. En ese instante, lo único en lo que pudo pensar fue en la inolvidable noche que habían vivido en los últimos minutos del Día de San Valentín. Sin poder evitarlo sus mejillas comenzaron a adquirir un llamativo tono rosado. -¡Hermione, aquí!-la llamó Ginny luego de percatarse de que era a Hermione a quien Ron miraba con tanta atención.
La castaña se sobresaltó un poco al oír su nombre, pero luego se tranquilizó al ver que era Ginny quien la estaba llamando. Se acercó a la mesa donde estaban sus amigos con cierto nerviosismo al ver que su amiga y Luna estaban ambas vestidas de una manera mucho más sobria que ella. La inseguridad volvió a invadirla de repente, haciéndola pensar que quizás fue una mala decisión vestirse tan elegante para esa ocasión.
-¡Te pusiste el vestido!-fue lo primero que notó Ginny. Por su parte, Hermione la notó muy emocionada por aquel hecho, lo cual logró disminuir un poco sus nervios.-¡Sabía que era justo para ti! En cuanto lo vi lo supe.
-Sólo me lo puse porque no tuve tiempo de desempacar.-explicó la castaña sintiéndose ahora un tanto abrumada.-Creo que es un poco corto…
-Pues yo pienso que es perfecto.-se adelantó a opinar la pelirroja, quien inmediatamente miró a su embobado hermano.-¿No es cierto, Ron? ¿No se ve hermosa?
-Sí… Te ves muy bien, Hermione.-fue lo único que pudo decir Ron, lo cual fue poco. Hermione llevaba un vestido drapeado simple de color magenta cuyo corte resaltaba a la perfección las curvas de su cintura y de sus caderas. Los pliegues de la sedosa tela lograban una bonita terminación en la parte superior del vestido, logrando un escote que no era del todo provocativo pero que lograba que las miradas se posaran sutilmente en él y se aventuraran a descender. Al caminar, el vestido ondeó naturalmente, dejando que las piernas de Hermione fueran el centro de atención por unos segundos. La castaña, quien fue consciente del efecto que su llegada había provocado en Ron, se sintió ruborizar considerablemente al ver que su amigo no podía dejar de mirarla.
-¡Oh, lo siento! ¡Olvidé felicitarte!-dijo de repente Hermione al sentarse frente al pelirrojo.-¡Feliz cumpleaños, Ron!-dijo sin atreverse a darle un beso en la mejilla o algún otro gesto de afecto.
-Gracias.-dijo él con simpleza.
-No traje tu regalo porque era un poco grande para estar cargándolo hasta aquí.-explicó la castaña.-Y menos podría con estos tacos… No puedo caminar…
-¿Qué es? ¿Un elefante?-preguntó Ron con curiosidad, volviendo a su manera de ser bromista.
-No, claro que no.-dijo la castaña haciendo una pequeña sonrisa.-Pero tiene menos patas.
-Realmente espero que no sea un animal.-dijo Harry, quien había escuchado la conversación con repentino interés.
-Creía que te gustaban los animales, Harry.-dijo Luna mirando a Harry con confusión.
-Sí, pero no tanto si se suben a la mesa y te roban la mitad del desayuno como Pig hizo esta mañana.-comentó Harry haciendo reír a Ginny y Hermione.-¿Por qué no tomó el desayuno de Ron? Después de todo es su mascota.
-Porque ella sabía que era mi cumpleaños.-dijo Ron simplemente.-No le haces eso a tu amo en su día.

La presencia de Harry, Ginny, Luna y luego la llegada de Neville, efectivamente había logrado disminuir la tensión que Ron pensaba que podría haber entre Hermione y él. Hasta ahora no había surgido situación alguna que pudiera generar silencios o momentos incómodos que involucrara a ambos. La conversación se había mantenido muy fluida y divertida. Al menos eso pensaba Ron, quien en realidad no la estaba escuchando y de vez en cuando le llegaban a sus oídos las risas de sus amigos junto con los murmullos del resto de la gente a su alrededor. Hermione y él casi no habían hablado, y eso le daba a Ron la posibilidad de observarla mientras ella se distraía conversando con los demás acerca de su viaje a Londres, o eso parecía ser, pues Ron creía haber escuchado el nombre de esa ciudad una que otra vez. Toda esa situación creaba en él una mezcla de confusión y decepción. Siempre se asombraba de lo bien que Hermione manejaba sus emociones estando en público y de lo racional que se mostraba, como si nada hubiera pasado. Pero de todas formas, algo había pasado entre ellos y ameritaba al menos un minuto de reflexión de su parte. ¿O acaso no era digno de someterse al riguroso análisis de su estructurada mente ni por aquel breve tiempo? ¿Eso era lo que realmente significaba para ella estar con él de esa forma? En aquellos momentos deseó poder entrar en la mente de su amiga y saber lo que ella pensaba al respecto acerca de todo. Tan sólo para asegurarse de las cosas y descartar suposiciones acerca de ella que él había tomado como verdades tras largos años de amistad. Hermione ni siquiera se mostraba nerviosa en su presencia, e incluso Ron había llegado a pensar que ella lo estaba ignorando. ¿Pero por qué? Entonces eso significaba algo. Ella sí estaba pensando en lo sucedido entre los dos. Quizás lo hubiera pensado y esa hubiera sido la verdadera razón de su demora en asistir a su fiesta. Tal vez le incomodara realmente mirarlo a los ojos… O tal vez no...
Tanto misterio y tantos pensamientos cargados de posibilidades terminaban confundiéndolo y poniéndolo más intranquilo que de costumbre. Necesitaba un trago con urgencia, pero aquella era la primera vez que salía y se encontraba en presencia de Hermione. Sabía que ella estaba al tanto de su atracción casi suicida por el alcohol, pero quería demostrarle que podía controlarse siquiera esa noche. De lo contrario, ¿qué pensaría ella si lo viera bebiendo trago tras trago en menos de una hora? No le importaba lo que pensaran Harry, Ginny, Neville, e incluso Luna, su ex novia. Pero la impresión que se llevara Hermione de él era suficiente para que reuniera la fuerza de voluntad que hasta ahora lo había mantenido alejado de su vaso de cerveza. Hasta ahora. Mintiendo que debía ir al baño, Ron se alejó de la mesa y bajó las escaleras fingiendo que no tenía prisa. Si sus amigos le hubieran prestado atención, se habrían dado cuenta de que en realidad no había necesidad de que bajara las escaleras, pues en el primer piso también había baños. Pero no una barra donde sirvieran tragos en cuestión de segundos.

A pesar de que Ron se hubiera retirado momentáneamente de la mesa, la conversación continuó sin él pero en cierta forma lo mantuvo presente al tenerlo como tema central de un momento a otro.
-Yo sólo digo que Ron siempre fue un insensible.-mencionó Ginny.-O al menos la mayor parte del tiempo.
-Sólo tiene poco tacto, eso es todo.-dijo Hermione en su defensa.
-Pero tú misma se lo dijiste una vez, Hermione. Junto con algo sobre una cucharita de té que hasta el día de hoy Ron no pudo comprender.-le recordó Harry entre risas.
-¿Qué?-preguntaron Ginny y Neville al mismo tiempo.
-Ya había olvidado eso.-reconoció la castaña sintiéndose abochornada.
-¿Quién dijo qué sobre una cucharita de té?-preguntó Luna con interés.
-Pregúntaselo a Hermione.-dijo Harry señalando a Hermione con la mirada.
-No, no voy a decirlo.-se apresuró a aclarar Hermione.-Ni siquiera recuerdo lo que dije.
-Ron lo recuerda. Me citó esa frase una vez.-comentó Harry tratando de recordar.-Era algo sobre tener la variedad de emociones de una cucharita de té. Dijo que fue muy gracioso.
Mientras todos reían por la anécdota, Hermione no pudo evitar sentirse un tanto avergonzada por lo que le había dicho a Ron durante la secundaria hacía ya tantos años. En realidad pensaba que su amigo había madurado considerablemente desde ese tiempo, por lo cual no sería necesario repetirle aquellas palabras que, por cierto, recordaba a la perfección. Deslizó su mirada hacia el asiento vacío frente a ella que había dejado el pelirrojo.
-Ron se está demorando.-dijo Hermione luego de que las risas hubieran terminado.
-Tal vez se encontró con alguien.-supuso Harry.-Vi a algunos conocidos en el bar. Quizás estén saludándolo por su cumpleaños
-O quizás se marchó al demonio y nos dejó a todos plantados como el año pasado.-aventuró Ginny, siempre aprovechando cada oportunidad que se le presentaba para perjudicar a su hermano.
-¿Ron hizo eso? ¿Se marchó de su propia fiesta?-preguntó Hermione con interés.-¿Por qué?
-Bueno, digamos que él tiene una manera peculiar de festejar su cumpleaños que no es la que planeamos nosotros y…-comenzó a decir Harry pero Ginny lo interrumpió.
-Se marchó a otra fiesta donde tendría sexo asegurado.-dijo la pelirroja un tanto ofendida.-No le des más vueltas al asunto, Harry.
-Está bien. Sólo trataba de defender a Ron.-dijo Harry mientras trataba que sus amigos fueran comprensivos.
-Mi hermano es tan descarado que probablemente ahora esté en la barra bebiendo vodka y tratando de conquistar a alguna chica tonta para largarse juntos de aquí.-dijo Ginny manteniendo su aire ofendido.-Gran manera de pasar su cumpleaños.
-No creo que sea todo como dices, Ginny.-trató de suavizar Neville.
-Tienes razón. A veces es peor. Pero es su vida y él ya es grande como para que su hermanita y los demás le digan qué hacer.
-Si quieres, yo puedo ir a buscarlo ahora.-se ofreció Hermione.-Para asegurarnos que esté bien.-agregó innecesariamente para justificar su repentino e inesperado ofrecimiento.
-Perfecto. Gracias, Hermione.-dijo Ginny aliviada.-Espero que esté sobrio.
Hermione se puso rápidamente de pie sintiéndose un tanto incómoda por la repentina mirada de interés y expectativa que había puesto Ginny en ella. Avanzó entre el espacio que formaban las mesas y luego bajó las escaleras con cautela al llevar zapatos de taco alto. Cuando llegó a la planta baja se vio rodeaba de concurridos grupos de personas que iban y venían por el pasillo principal. Algunas regresaban a sus respectivas mesas mientras otras se ponían de pie y se dirigían a la pista de baile, al patio trasero o a la barra a ordenar tragos… Aquel lugar era un sitio seguro donde podría encontrarse Ron. Mientras caminaba hacia allí, Hermione se percató de lo cálido y movido que era el ambiente. Lo cierto era que le estaba gustando Cabeza de Puerco, junto con sus luces tenues y su música roquera que a veces se tornaba lenta y seductora con el sonido de solos de guitarra eléctrica, y otras veces rápida y tentadora para ir a bailar. Estando a metros de la barra, Hermione distinguió a un muchacho de cabellera pelirroja sentado casi en un extremo, a punto de ordenarle algo a un barman que estaba atendiendo allí. Al parecer eran conocidos, pues Ron le estrechó la mano y el muchacho sonrió al tiempo que le daba unas afectuosas palmadas en el hombro, seguramente felicitándolo por su cumpleaños. Antes de ir a buscar el pedido del pelirrojo, el barman mencionó algo que provocó que Ron riera brevemente, se cubriera el rostro con una mano avergonzado y luego le hiciera señas para que olvidara el asunto. Hermione consideró que aquel sería el momento oportuno para intervenir y seguramente evitar lo que parecía ser el comienzo de una de las tradiciones de cumpleañero de Ron.
-¿Qué haces aquí?-dijo Hermione de repente, provocando que Ron se volteara un tanto sobresaltado.-Estábamos esperándote pero nunca viniste.
-Sí, lo sé. Lo siento.-se disculpó Ron con un repentino nerviosismo.-Pero es que necesitaba un trago con urgencia.
-¿Por qué no se lo ordenaste a la mesera que estuvo atendiéndonos?-le preguntó la castaña con desconfianza.
-Porque Ginny hubiera comenzado a molestarme y a decir que soy un alcohólico o algo parecido.-explicó Ron desviando la mirada de Hermione y situándola en la pulida superficie negra de la barra.-Eso me inhibe, ¿sabes? Y no puedo beber.
-Te inhibe.-repitió Hermione.-Oh, ya veo.-agregó fingiendo un tono de comprensión.-Eres muy complejo, Ron. Tienes tu manera particular y extraña de hacer las cosas. Como la forma en que festejas tu cumpleaños, según me dijeron.-se acercó más al pelirrojo y apoyó uno de sus codos sobre la fría barra al tiempo que miraba a su amigo esperando una explicación.-¿Ya elegiste la chica con la que te marcharás?
-No, claro que no.-negó Ron mirándola como si ella estuviera loca. Luego cambió su expresión a una bromista.-Debo estar ebrio primero para elegirla. Tengo un orden, Hermione.
-Oh, lo siento.-se disculpó ella fingidamente y luego rodó los ojos.
-Y no creas todo lo que dice Ginny.-añadió Ron, esta vez sin fingir su seriedad.
-Mmm, será algo difícil no hacerlo dado que ella tiene pruebas que respaldan sus palabras.-se lamentó en decir Hermione.
-Te mostró las fotos de su cumpleaños, ¿verdad?-comprendió Ron al instante.
-Las cuales no te favorecen mucho.-opinó la castaña al tiempo que se sentaba junto a Ron tras haberse desocupado uno de los altos taburetes metálicos.
-Pues adivina qué. No me importa lo que digan todos.-dijo Ron con seguridad y sinceridad.-Hoy es mi cumpleaños y eso me da ciertos derechos. Como el de ser una esponja.
-¿Qué?-saltó Hermione entre risueña y confusa.
-Sí, una esponja.-repitió Ron como si todo tuviera sentido.-Esta noche seré una esponja y absorberé todo el alcohol que tenga a mi alrededor.-agregó justo cuando el barman le traía una botella de cerveza y la destapaba frente a él. Al ver que Hermione se había unido a Ron, el muchacho inmediatamente sacó otro vaso y se quedó un fugaz instante viendo cómo la castaña y Ron se observaban fijamente. El barman hizo un breve gesto de aprobación y de respeto hacia Ron al comprobar la velocidad con la que lograba conseguirse una chica y luego se marchó al ver que había otros clientes para ser atendidos.
-¿Y si yo te pidiera que no lo hicieras?-dijo Hermione luego de unos segundos de silencio.-No lo hagas, Ron.
-Eso fue una orden, no una petición.-aclaró Ron aun sin poder despegar su mirada de Hermione.
-Lo sé. Soy mandona, ¿recuerdas?-reconoció la castaña.
Desvió su atención de los brillantes ojos azules de su amigo y miró fugazmente sus labios, sintiendo un inexplicable cosquilleo recorriéndole el cuerpo. Su atención se centró en la botella de cerveza que había sido dejada frente a ellos. Tomó el vaso que el barman le había dejado y se dispuso a servirse.
-¿Puedo?-preguntó Hermione con cierta inocencia mientras llenaba su vaso con cuidado.
-No estás sola después de todo.-fue la respuesta de Ron, quien no pudo evitar que sus ojos se deslizaran un poco del rostro de Hermione hacia su escote cuando ella se hubo adelantado de su asiento para tomar su vaso.
-Aunque, según lo que me dijeron sobre tu manera de festejar tu cumpleaños, tendré que beber toda la noche para que no te vayas de tu fiesta.-destacó la castaña sin apartar su atención de la cerveza que estaba sirviéndole a Ron.-No te gustaría verme con ese tipo de allá que está observándome, ¿verdad?-desvió sutilmente su mirada hacia un hombre de aspecto desagradable que estaba en la barra unos metros detrás de Ron. Lejos de ser discreto, Ron giró su cuello hacia la izquierda y observó al hombre en cuestión.
-Muy astuta, Hermione.-reconoció al instante. Tomó su vaso de cerveza y lo levantó un poco como si estuviera brindando por Hermione. La castaña hizo lo mismo, sólo que hizo chocar su vaso con el de Ron provocando un breve tintineo. En menos de diez segundos, Ron ya se había terminado el contenido de su vaso y se disponía a servirse otro.
-¡Oye! Dijiste sólo un trago.-lo frenó Hermione tomándole el brazo.
-Lo cual es una botella de cerveza.-dijo Ron con naturalidad.-O dos.-pero Hermione le dedicó una mirada severa.-Por favor, esto no emborracha nada.
-No. Un trago es un trago.-aclaró Hermione sonando lógica.-Además,
“Uno de los dos debe mantenerse sobrio para evitar que el otro cometa una locura”.-citó a la perfección sin poder evitar hacer una sonrisa de satisfacción.-Si mal no recuerdo, eso también lo dijiste tú. Y soy yo la que tiene que beber para que tú no te marches.
-¡Por Dios!-exclamó Ron luego de mirarla con incredulidad.-¿Tu cerebro no descansa nunca?-se quejó provocando que Hermione riera animadamente.

Luego de que Hermione terminara cediendo y dejando que Ron bebiera un segundo vaso de cerveza para terminar la botella, ambos se pusieron de pie dispuestos a regresar a la mesa donde habían estado sentados junto a sus amigos. Pasaron entre algunas personas que circulaban por allí y llegaron al pie de la escalera, donde tuvieron que esperar unos segundos que un grupo de gente bajara. Cuando Ron y Hermione llegaron al primer piso vieron que la mesa donde se habían sentado en un principio ahora estaba ocupada por otras personas. De seguro sus amigos se habían separado para ir a bailar, o tal vez estuvieran buscándolos debido a que Ron y Hermione se habían tardado más de lo normal en regresar. Sin preocuparse mucho por aquel hecho, ambos continuaron caminando por el laberíntico primer piso del bar hasta llegar a una especie de salón pequeño donde en vez de haber sillas había sofás con mesitas ratonas que tenían pequeñas lámparas con velas decorativas en su centro. El salón tenía apariencia de ser antiguo pero muy bien cuidado. Su piso era de baldosas negras y blancas, dando la impresión de ser un enorme tablero de ajedrez circular que terminaba donde había unas altas puertas de madera un tanto descascarada. A través de las ventanas de las puertas se veía un pequeño balcón donde había más sillas y mesas que se encontraban ocupadas por algunas parejas. Colgando del techo del salón había una araña que emitía una luz tenue que, sumada a la iluminación de las velas le daba al ambiente un aire intimista. Allí había pocas personas, por lo que Ron y Hermione pudieron hallar un lugar para poder sentarse. Sin embargo, antes de que pudieran llegar a uno de los sofás, una persona entró al salón y los llamó elevando la voz.
-¡Aquí están!-exclamó Ginny un tanto molesta.-¡Pensé que se habían ido! ¿Qué estuvieron haciendo?-preguntó mientras arqueaba una ceja en señal de desconfianza.-¿Por qué tardaron tanto?
-Sólo estuvimos tomando una cerveza…-resumió Hermione sin comprender muy bien el enojo de su amiga.-¿Pasa algo?
-No, no pasa nada.-dijo Harry, quien se había unido a ellos segundos después que Ginny.
-Por supuesto que pasa algo.-se apresuró a desmentir Ginny, quien miró a su novio con elocuencia y luego dirigió su atención a su hermano.-Es tu ex, Ron.
-Ginny…-insistió Harry pero la pelirroja volvió a mirarlo con una mezcla de elocuencia y súplica.
-¿Qué sucede con Luna?-preguntó Ron con confusión.
-Ella no, tonto. Tu otra ex.-aclaró Ginny.-Había olvidado lo mucho que me desagradaba Lavender Brown. No sé cómo pudiste soportarla por tanto tiempo.
-¿Qué…?-comenzó a preguntar el pelirrojo pero su hermana lo interrumpió hablando con indignación.
-Resulta que misteriosamente ella está aquí en tu fiesta.-comentó sin hacer pausas.-Esa mujer podrá tener escasa masa cerebral pero parece serle suficiente para hacer planes diabólicos. Y sus dos perritas falderas gemelas le aportan entre ambas una neurona más para así…
-¿De qué hablas, Ginny?-la frenó Ron de verdad confundido.
-Lavender Brown, tu ex novia, está aquí en Cabeza de Puerco.-especificó Ginny a la vez que rodaba los ojos y bufaba sonoramente.-Debo suponer que tú no la invitaste. ¿O acaso lo hiciste, Ron?-miró a su hermano fijamente como si esperara encontrar la más mínima señal de debilidad que confirmara sus suposiciones.
-No, claro que no.-negó Ron inmediatamente.-Que ella esté aquí debe ser sólo una coincidencia…
-Sí, claro. Ella sabía que hoy era tu cumpleaños y que lo celebrarías aquí.-aseguró Ginny volteándose de un momento a otro y mirando a su alrededor con atención.
-¿Y eso qué?-cuestionó Ron comenzando a molestarse por lo entrometida que era su hermana.
-¡Lavender intentará algo contigo esta noche!-explotó Ginny.-La escuché mencionándoselo a sus amigas. Sabe que estás aquí. Tu cumpleaños es la excusa perfecta. Alcohol, desenfreno, euforia en exceso que luego conducirá a un sutil manoseo que finalmente terminará en…
-¡Por favor, Ginny!-saltó Ron ya cansado de oír a la pelirroja.-Y después dices que yo soy el paranoico.-lo que menos quería era que su maniática ex novia continuara siendo mencionada en la conversación y pasara a ser tema central.
-Descuida, Ron. Puedes agradecérmelo cuando quieras, no hay prisa.-dijo Ginny poniéndose de muy mal humor ante la reacción de su hermano.-Pero preferiría un poco de cortesía, quizás un “Gracias, Ginny. Eres una buena hermana”.
Aquellas palabras fueron suficientes para que Ron cambiara su expresión de cansancio y molestia a una de seriedad y de alerta.
-¿Qué hiciste, Ginny?-preguntó temiendo escuchar lo peor.
-La escuché hablando con las Patil justo cuando tu nombre salía en la conversación…-comenzó a decir Ginny volviendo a desviar su mirada, pero esta vez no para asegurarse de que Lavender no estuviera cerca sino para evitar el contacto con los escrutadores ojos de su hermano. Estaba segura de que no le gustaría saber la verdad.-No pude evitar interrumpir como quien quiere saludar cínicamente a tres viejas compañeras del colegio…
-¿Qué fue lo que hiciste, Ginny?-repitió el pelirrojo bajando y endureciendo su voz. Su hermana se tardó un poco más de lo normal en responder. Desvió una vez más su atención hacia el resto de las personas que estaban en el bar y por fin habló:
-Le dije a Lavender que Hermione y tú están saliendo.-dijo aceleradamente como si hablar así fuera a suavizar considerablemente el duro semblante de su hermano, lo cual no sucedió sino que tuvo el efecto contrario.-Pero de todas formas te aconsejo que no te quedes solo en ningún momento porque aun así Lavender puede intentar algo…
-¿¡Que le dijiste qué!?-saltó no sólo Ron sino también Hermione, quien se había mantenido callada y expectante en toda la conversación.
-Que ustedes dos están saliendo.-repitió la pelirroja haciendo un gesto de dolor y mirando a su hermano y a Hermione en señal de disculpa.-Fue lo primero que se me ocurrió.
-Te dije que era una mala idea, Ginny.-opinó Harry al ver que tanto Ron como Hermione se habían quedado anonadados, lo cual no era buena señal.
-Debe ser una broma.-logró decir Hermione después de unos segundos.
-Como si ella fuera a creer eso.-dijo Ron rodando los ojos.
-¡Fue lo mismo que Lavender me dijo!-saltó Ginny.-Así que si ves que ella se te acerca, trata de actuar como si fueras más que el amigo de Hermione, ¿sí?
-¿Y qué se supone que debo hacer cada vez que ella me vea?-inquirió Ron comenzando a levantar la voz.-¿De repente abrazar a Hermione o algo así? ¡Se dará cuenta que todo es una farsa!
-¿Entonces quieres que ella se cuelgue de tu cuello toda la noche como si fuera una bufanda?-contraatacó Ginny también alzando la voz.-Yo quería hacerte un favor, pero si eso es lo que quieres… Puedo decirle que acaban de terminar. Eso sí sería creíble porque ustedes discuten todo el tiempo.-agregó ácidamente.
-¡No discutimos todo el tiempo!-aclararon Ron y Hermione al unísono.
-Ginny…-la llamó Harry con cierto temor.
-Ahora no, Harry. A ti también te molestaba que esa tonta saliera con mi hermano, así que…
-Viene hacia aquí…-la interrumpió Harry rápidamente luego de regresar su mirada a sus amigos.-Ya vio a Ron.
Ginny giró su cabeza para ver sin disimulo alguno hacia donde su novio había estado mirando. Divisó una larga cabellera rubia acompañada de dos cabelleras idénticas de color negro caminando en el pasillo que se formaba entre las mesas. El grupo de las tres chicas, liderado por Lavender, se dirigía justamente hacia donde estaban Harry, Ron, Hermione y Ginny.
-¡Rápido, hagan algo ahora!-exclamó la pelirroja dirigiéndose a su hermano y a Hermione.
-¿Hacer qué?-preguntó Ron sin comprender.
-¡Abrácense! ¡Dense un abrazo!-ordenó Ginny tomando a Ron y a Hermione por el brazo para que estuvieran más cerca el uno del otro.
-¡No lo creerá, Ginny!-insistió Ron.
-¡Entonces bésense!-exclamó la pelirroja mirando a Ron y Hermione fijamente.
-¿Qué?-dijo Ron comenzando a ponerse colorado ante la propuesta de Ginny.
-¡Sólo un beso!-dijo Ginny casualmente, como si quisiera quitarle importancia al asunto.-¿Quieres tener a Lavender como tu acosadora personal toda la noche?
-Yo… no, pero…-balbuceó el pelirrojo sin saber muy bien qué fundamentar en su defensa. Realmente no quería tener a Lavender siguiéndolo durante toda la noche porque sabía perfectamente hasta dónde era capaz de llegar al estar acostumbrada a conseguir siempre lo que quería. Pero no por eso tendría que hacer la locura que Ginny le había propuesto. De seguro debía haber otra solución. Si él no quería nada esa noche, Lavender no podría obligarlo. Ambos ya eran adultos y podían aceptar que su relación había fracasado rotundamente sin posibilidad de remontar vuelo. Sí, esa idea era mucho mejor y más madura. En caso de encontrarse con Lavender, si ella intentaba algo con él, Ron le expresaría su punto de vista y de seguro todo terminaría bien.
El pelirrojo desvió su mirada hacia el frente y pudo ver a Lavender Brown acercándose hacia él. Efectivamente lo había visto y se disponía a saludarlo. No obstante, antes de que Ron pudiera pensar en devolverle el saludo, ignorarla o esconderse, sintió que unas manos lo tomaban por los brazos suavemente para traerlo a la realidad. Ron regresó su atención a sus amigos, encontrándose con un par de brillantes ojos marrones que lo miraban fijamente. El corazón se le desbocó en una milésima de segundo. Conocía esa mirada y sabía muy bien lo que ocurriría a continuación. Antes de que pudiera siquiera pensar en una razón para librarse de esa inesperada situación, su amiga volvió a tirar de él para traerlo más cerca. Todo sucedió tan rápido que Ron sólo pudo cerrar los ojos y perder la razón apenas sintió los labios de Hermione posándose delicadamente sobre los suyos.
No pudo evitarlo y se dejó llevar al tiempo que tomaba la cintura de Hermione y la acercaba más, aumentando rápidamente la intensidad del beso. La castaña respondió al instante, aferrando sus manos al cuello de Ron y besándolo con mayor fuerza y decisión. Por un instante estuvo a punto de abrir más su boca debido a lo estimulante que se había tornado el beso, pero desistió y aminoró la energía de sus movimientos. Separaron sus bocas tan sólo milímetros y no pudieron evitar darse un último beso breve pero significativo, tal como debió haber sido el mismo desde un principio.
Ambos alejaron sus rostros con lentitud, pero sus cuerpos seguían estando muy cerca y amenazaban con permanecer así por más tiempo. Se dedicaron una fugaz mirada y luego regresaron lentamente su atención a sus amigos.
-¿Puedo hacerles una pregunta?-dijo Ginny luego de unos tensos segundos de silencio.-¿Acaso ustedes dos de verdad están saliendo? Porque, por el beso que acabo de ver, de verdad me lo creí.
Ni Ron ni Hermione supieron qué decir al respecto, optando por bajar sus miradas con cierta vergüenza y ruborizarse notoriamente. Por su parte, Harry aun permanecía con la boca entreabierta sin estar muy seguro de si lo que había visto había sido cierto. Al igual que Ginny, por un instante él también pensó que toda la farsa que habían montado esos quince segundos había sido real. La manera en la que sus dos mejores amigos se habían besado… Las escasas veces que Harry había visto a Ron besando a una chica, jamás lo había hecho de esa forma. Ni siquiera a alguna de sus verdaderas novias. Eso definitivamente significaba algo. Sin embargo, Harry no se extrañó mucho al descubrir qué era. De alguna manera siempre lo había sospechado por mucho que Ron se esmerara en encubrirlo cada vez que estaba en presencia de Hermione. Aunque la castaña también se había mostrado un tanto entusiasta besando a Ron, con quien discutía la mayor parte del tiempo. Además, ella no había hecho objeción alguna ante la propuesta del beso. ¡Ella lo había iniciado! Eso también debía significar algo. Harry no pudo hacer más que alzar levemente las cejas en señal de asombro y aceptación. Después de cinco años comprobaba que había más que amistad entre sus dos mejores amigos, y gracias a la sugerencia de Ginny ambos habían tenido la pequeña oportunidad de demostrar que el sentimiento era mutuo. Harry se alegraba por eso, pero lo que lamentaba era que ellos hubieran tenido que esperar tanto tiempo para tener sólo una demostración de lo que sentían el uno por el otro. Era una lástima que fueran tan cobardes y no pudieran decir lo que sentían sin que el resto de las personas, incluso ellos mismos, tuvieran que convencerse de que el beso había sido una mentira.
En cuanto todos recordaron el porqué del beso de Ron y Hermione, dirigieron sus miradas hacia el frente, apreciando que una ofendida muchacha rubia se giraba bruscamente para marcharse escaleras abajo mientras sus dos amigas la seguían tratando de apaciguar su repentina furia.

Mientras caminaba en dirección al baño podía sentir a la perfección que sus mejillas se habían encendido y que su corazón latía fuertemente contra su pecho. Aun no podía creer que hubiera tenido el valor de hacer lo que había hecho hacía dos minutos. Era muy tonto de su parte dejar que le afectara el haber besado a Ron, pues aquella no había sido la primera vez. Sin embargo, era la primera vez que lo besaba en público, nada más y nada menos que frente a sus amigos. Hermione no se sentía para nada cómoda con las muestras de afecto frente a otras personas pero esta vez había hecho una excepción, llegando a percatarse de que en realidad no le había molestado e incomodado en lo absoluto. Se había dejado llevar como si Ron y ella hubieran estado completamente solos… Debía admitir que por unos brevísimos instantes había sentido el impulso de seguir besándolo, y no de aquella forma relativamente tranquila. Todavía no podía comprender por qué Ginny y Harry los habían visto a Ron y a ella de esa manera tan sorprendida. Después de todo, Ginny había sugerido el beso y Hermione lo había hecho realidad. Porque de tratarse de Ron, él no hubiera hecho nada, dejando que Lavender Brown ganara terreno sobre él en un abrir y cerrar de ojos. Y Hermione no podía permitir aquello.
El breve gesto de enfado que se había formado en su rostro al pensar en Lavender había vuelto a aparecer mientras caminaba por el estrecho pasillo que la conducía al baño de mujeres. Una voz chillona y un tanto histérica llegó hasta sus oídos perfectamente al haber quedado entreabierta la puerta principal del baño. Sin poder evitarlo, se detuvo en seco al escuchar su propio nombre seguido de una serie de hirientes insultos.

-¡No puedo creerlo! ¡No puedo creerlo! ¡No es posible!-dijo Lavender Brown indignada mientras movía los brazos enérgicamente y su reflejo la imitaba en el extenso espejo que tenía frente a ella.-¿En qué mundo un chico increíble como Ron saldría con alguien como Hermione Granger? Es una comelibros insulsa y aburrida. ¡Ni siquiera es linda! ¿Qué habrá visto Ron en ella?
-Por favor, Lav.-trató de suavizar Parvati Patil.-Se los veía muy bien juntos. Después de todo eran y siguen siendo mejores amigos.
-Era muy probable que eso sucediera.-agregó Padma Patil.
-Entonces también fue inteligente para esas cosas, ¿no?-comprobó Lavender.-¿Lo ven? Les dije que no por nada era muy amiga de dos de los chicos más hermosos de todo el colegio. Esas eran sus intenciones…-siseó apretando los dientes.-Daba igual si se quedaba con Harry Potter o con Ron.
-Déjala ya.-insistió Parvati.-Sólo te molesta ver que Ron esté con otra persona y tú no.
-Acéptalo. Ron y tú terminaron.-le recordó Padma sin rodeos.-Es más, tú fuiste la que decidió dejarlo y ahora él sale con Hermione.
-¡Es que no es justo!-explotó Lavender encarando a sus amigas.-Ustedes vieron cómo la estaba besando. Ron nunca me besó así a mí.-dijo en su defensa y luego se cruzó de brazos endureciendo su mirada.-Por eso nunca me agradó Hermione Granger. Es una… robanovios.
-Técnicamente Ron ya no es tu novio, Lav.-aclaró Parvati temiendo contradecir a su amiga.
-…una planificadora malvada y manipuladora de chicos y…-continuó despotricando la rubia hasta que escuchó que alguien entraba haciendo chocar la puerta del baño contra la pared.
-Si tienes algo más para decirme puedes decírmelo de frente.-sentenció Hermione, quien la miraba desafiante desde el otro extremo del baño.
-¡Estabas escuchando! Así que también eres entrometida.-dijo Lavender haciendo un temible gesto de indignación.-Lo besaste frente a mí a propósito, ¿verdad? ¡Confiésalo, Granger!-la retó mientras la señalaba con descaro.
-Lo que yo haya hecho no tiene por qué importarte, Lavender.-dijo Hermione calmadamente.
-¿Pensaste que eso me afectaría? ¿Sentiste lástima por mí?-preguntó Lavender caminando decididamente hacia donde estaba Hermione.-Si eso fue lo que pensaste, estás muy equivocada. La única persona que sintió lástima en ese momento fui yo. Sentí lástima por ti.
-Sinceramente, no tengo idea de lo que dices.-informó la castaña frunciendo el ceño y mirando a su interlocutora como si estuviera loca.
-De seguro debes sentirte en tu mejor momento al saber que estás con alguien como Ron.-atacó Lavender.-Disfrútalo porque no durará mucho. Pronto él se dará cuenta de las cosas y te dejará.-agregó haciendo una desagradable sonrisa de satisfacción.
-¿Es que sufriste un repentino retroceso mental y volviste a la secundaria de nuevo?-preguntó Hermione alzando los brazos y mirando al techo como si todo estuviera perdido.-Por favor, hazme creer por un segundo que de verdad eres una persona madura y ten la decencia de aceptar que lo de Ron y tú terminó. ¡Hace años! ¡Tú lo dejaste! Supéralo.-le aconsejó alzando la voz.-Fue lo mejor que pudiste haber hecho. Él era demasiado bueno para ti.
-Bien, quédatelo entonces, Granger.-dijo Lavender haciendo señas y muecas, como si estuviera lanzándole una maldición a Hermione. Aunque inmediatamente la rubia cambió su expresión a una de burla.-Pero al menos yo estuve con él antes que tú. Tal parece que te gané. Lo siento, Señorita Perfecta, pero no se puede ser siempre la mejor en todo.
-¿Y quién dice que tú lo tuviste primero?-dejó escapar Hermione sin poder evitar hacer la misma expresión que Lavender.
Fue demasiado. Lavender miró a Hermione con los ojos como platos y lo próximo que vio la castaña fueron unas manos con largas uñas acercándose decididamente a su rostro.

¿Qué demonios había sucedido hacía tan sólo dos minutos? Aquella pregunta se había instalado en la confundida mente de Ron con el único propósito de perturbarlo más e invitarlo a cometer alguna locura. Hermione y él se habían besado, en público. Eso había sucedido. Y Harry y Ginny los habían visto. Ron había visto sus caras de asombro, dando a entender que el beso había ido más allá de lo planeado. Tendría que haberse controlado más sabiendo que no estaba solo. Como si hubiera sido posible hacerlo si el único pensamiento en su mente era el de la imagen de su mejor amiga y él desnudándose entre besos desesperadamente en su habitación. Además, si el beso hubiera sido discreto Lavender no se lo hubiera creído. Al menos el beso no había sido en vano. Por la expresión de su ex novia, Ron sabía que estaba más que molesta y no sería para nada aconsejable cruzársela por el bar el resto de la noche y por al menos un par de años. Por otro lado, Ron debía suponer que Hermione también había pensado lo mismo que él, porque de lo contrario su boca y sus manos no se hubieran mostrado tan entusiastas. La inspiración debía de haber surgido de algún lado. De alguna imagen mental, tal vez. ¿Y qué seguía a continuación? Esa era la otra pregunta que deambulaba por la mente de Ron mientras bajaba por segunda vez las escaleras del bar. Era obvio: un trago. Quizás más de uno. O más de diez. Todo dependía de lo que sucediera en los próximos minutos. ¿Qué sería peor: soportar incómodas preguntas de parte de Ginny, tener que esquivar las miradas de reojo de Harry o ser partícipe nuevamente de una continua, agobiante y silenciosa complicidad con Hermione? En caso de ser las tres, Ron estaba más que seguro que no sobreviviría a tales presiones sin ayuda del alcohol. Fue por eso que el pelirrojo se dirigió decididamente hacia la barra, listo para ordenar unas rondas de vodka como normalmente hacía en su cumpleaños. Si tenía suerte, lograría emborracharse rápido. Y si tenía más suerte aún, conseguiría una chica cualquiera y se largaría de allí como debía haber sucedido desde un principio. Aquello sería genial. De esa forma su beso con Hermione pasaría fácilmente a un segundo plano y sus amigos comentarían con todos un nuevo y esperado incidente de Ron Weasley el 1º de marzo. No sería bueno decepcionarlos.
Tropezándose con algunas personas, Ron sólo estaba a unos cuantos metros de la barra cuando se encontró con Luna y Neville, quienes se aliviaron al verlo caminar hacia ellos.
-¡Ron, aquí estás! Hermione ha estado buscándote desde hace como media hora.-informó Neville.
-Lo sé. Ya me encontró, en realidad.-dijo Ron haciendo una breve sonrisa.-Ahora es ella la que se ha ido al baño.
-Y tú vas a buscarla.-agregó Luna suavemente.
-De hecho, no.-negó Ron rascándose nerviosamente la nuca.-Voy a la barra a beber unos tragos.
-Es una pena. Creí que resistirías más tiempo esta noche.-se lamentó en decir Luna impasiblemente.
-También yo.-coincidió Ron sin lamentarlo en lo absoluto.-También yo.
-¿Sucede algo?-preguntó Neville frunciendo un poco el ceño.
-Creo que “algo” es poco.-dijo Ron enigmáticamente.-Pero para eso está el alcohol, ¿no?-bromeó haciendo una breve y ansiosa sonrisa que delataba su desesperación por un trago.
-No lo creo.-desestimó Luna sin molestarse.-Parece que lo que necesitas es sexo y no alcohol.-agregó mirando analíticamente a Ron de pies a cabeza.-¿No es cierto, Neville?
-Bueno, yo…-titubeó incómodo su novio.
-Es más saludable, en teoría. Aunque hay casos en los que…-comenzó a contar la rubia pero Ron la interrumpió al instante al ver hacia dónde iba la conversación.
-Gracias por el consejo, Luna. Lo tendré en cuenta.-dijo Ron con sinceridad.-Sólo que de momento me quedo con el alcohol.
-Ron, creo que no deberías beber solo…-opinó Neville tratando de no sonar muy entrometido.-¿Quieres que te acompañemos?
-Estaré bien. Lo prometo.-aseguró Ron convincentemente.

Sin embargo, apenas unos segundos después de haberse librado de Luna y Neville, Ron nuevamente fue retenido de su objetivo. Antes de llegar a la concurrida barra, tuvo la oportunidad de ver que del baño de mujeres salía una esbelta chica de ojos llorosos visiblemente molesta. Segundos después la puerta del baño volvió a abrirse para dar paso a una chica también molesta, tratando de arreglarse su desalineado cabello rubio mientras intentaba alcanzar a la chica de cabello castaño que había salido primero. Ron sólo tuvo que ver la escena un instante para unir los hilos de los hechos. Ignorando completamente a Lavender Brown siendo retenida por sus amigas gemelas, la atención de Ron se centró en Hermione, quien rápidamente se ponía su abrigo que había tomado del perchero que estaba a la entrada del bar. Sin voltearse en ningún momento, Hermione salió de Cabeza de Puerco echa una furia y aceleró más aun el paso logrando que su cabello y su vestido ondearan con su andar decidido. Por más que Ron hubiera deseado seguirla inmediatamente, su intento se vio interrumpido por Lavender, quien había logrado librarse de sus amigas y ahora se interponía entre él y la salida. Lamentablemente lo había encontrado y ahora lo miraba sin parpadear. Antes de que Ron pudiera pensar en decir algo, sintió una rápida, fuerte y sonora bofetada impactándole de lleno en la mejilla izquierda.

Después de haber dejado escapar unas cuantas lágrimas en su camioneta camino a su departamento, Hermione se había equivocado al pensar que sentiría alivio al llegar a la tranquilidad de su sala de estar. Al menos ya había dejado de llorar, pero su interior continuaba agitado y buscando algún medio por el cual descargar toda la furia que sentía. Por suerte encontró algo con qué hacerlo. Luego de quitarse sus incómodos zapatos los lanzó fuertemente contra el sofá, logrando que rebotaran y cayeran al suelo en medio de la sala. No le importó en lo absoluto que eso alterara el orden a su alrededor y continuó arrojando cosas. Se quitó su abrigo secamente, aventándolo contra una silla que seguramente Ginny había dejado fuera de lugar esa misma tarde. Ignoró que uno de los botones del abrigo se había salido a causa de su brusquedad y prosiguió a quitarse los pendientes y la delicada pulsera de plata que se había puesto. No le importó en lo absoluto y fue lanzándolos descontroladamente contra la mesa. Estuvo a punto de hacer lo mismo con las hebillas de su cabello cuando el sonido de alguien golpeando fuertemente la puerta la sacó de sus corrosivos pensamientos.
Una nueva e inexplicable oleada de furia se apoderó de ella al tiempo que avanzaba por la sala enérgicamente. Luego de abrir la puerta, se encontró de frente con los azules ojos de Ron que la miraron fijamente en busca de una explicación.
-¿Por qué demonios no usas el portero eléctrico?-exclamó la castaña secamente.
-¿Para que sepas que soy yo y no me abras la puerta?-contraatacó Ron.
-¡Sí!-saltó Hermione y luego se alejó de él regresando a la sala de estar.-¿Por qué viniste hasta aquí? Regresa con los demás a festejar tu cumpleaños.-le ordenó señalándole la puerta.
-¿Por qué te fuiste de la fiesta? Pasó algo.-dijo Ron seriamente.
-No pasó nada.-negó Hermione al instante.
-Te vi saliendo del baño de chicas. Estabas llorando.-destacó el pelirrojo adoptando un tono de voz calmado.
-No estaba llorando, Ron.-volvió a negar la castaña tercamente.
-¿Fue por culpa de Lavender?-continuó interrogando él.
-No, fue por otra cosa.-aclaró Hermione sin pensar en lo que estaba diciendo. Jamás le perdonaría a esa rubia estúpida el haberla hecho llorar de nuevo.
-Entonces sí estabas llorando.-comprobó Ron logrando que su amiga perdiera la poca paciencia que le quedaba.
-¡Pero qué pesado eres!-exclamó completamente sulfurada. No esperó que Ron dijera alguna otra pregunta o comentario y lo tomó del brazo fuertemente para arrastrarlo hasta la puerta. El pelirrojo no pudo hacer nada al respecto para lograr que Hermione lo escuchara, por lo que tendría que imitar su comportamiento y unirse en la discusión.
-¿Por lo tanto debo regresar a Cabeza de Puerco y preguntarle a Lavender por qué me golpeó al salir del baño de chicas?-preguntó frenándose bruscamente y haciendo que Hermione se tropezara con el zapato que había tirado hacía unos segundos.
-¿Te golpeó?-repitió Hermione incrédulamente, olvidando por un momento que estaba molesta.-Es una… perra…
-¿Puedo suponer que la razón por la cual ella me golpeó fue debido a algo que tú le dijiste?-prosiguió Ron, sorprendiéndose al escuchar hablar así a Hermione. Debía de estar demasiado molesta para usar aquel lenguaje.
-¿Qué? ¿Por qué habría yo de dirigirle la palabra a esa estúpida?-dijo Hermione haciéndose la desentendida.-¡Ella y yo no tendríamos nada de qué hablar! Creo que a estas alturas ya deberías saber que si una chica golpea a un chico es porque se lo merece.
-Tienes razón, discúlpame.-agregó Ron irónicamente.-Entonces tú no hablaste con Lavender, sólo le tiraste el cabello y yo me merecía ese golpe frente a todo el mundo. ¿Y qué significa si una chica golpea a otra chica?-continuó diciendo con aquel exasperante tono de voz.
-¡Yo no la golpee!-bramó Hermione volviendo a empujar a Ron para hacer que se largara de su departamento.-¡Sólo le tiré del cabello! ¡Ella fue la que me golpeó!
-¡No puedo creerlo!-dijo Ron haciendo una sonrisa colmada de incredulidad.-¡No puedo creer que me perdiera eso! ¡Hermione Granger peleándose con una chica! Toda una buscapleitos.
-¡Para tu información, lo hice por ti!-aclaró la castaña tirando del brazo de Ron para voltearlo y que él quedara frente a ella.-Por si no lo recuerdas, se suponía que debíamos pretender que éramos una pareja. ¿Qué clase de novia sería si no me atreviera a defender a la persona que amo?-añadió, dándose cuenta al instante que había hablado más de la cuenta. Como si nada extraño hubiera sido dicho, e ignorando la expresión de sorpresa del rostro de Ron, Hermione prosiguió con sus palabras:-Honestamente, Ron, creo que podría entender más rápido la Teoría de Cuerdas que la razón por la cual saliste con Lavender La Estúpida Brown. Sí, ella puede ser bonita y todo lo demás, pero por dentro es horrible y repulsiva, y tú lo sabes. ¡Siempre lo supiste! Merecías a alguien mucho mejor que ella, y yo me encargué de decírselo personalmente.
Sin esperar que el pelirrojo respondiera a aquel monólogo, Hermione volvió a tomarlo con fuerza por el brazo para conducirlo fuera del departamento. No obstante, Ron la frenó deteniéndose en el vano de la puerta.
-Si eso es lo que piensas de todo el asunto, si tanto te molesta que haya tenido algo con Lavender, creo que debería decirte por qué salí con ella.-opinó Ron tranquilizándose y mirando fijamente a Hermione.
-¿Sabes qué? No quiero saberlo.-confesó Hermione sonriendo para sus adentros y sabiendo lo mucho que le molestaría a Ron aquella respuesta.
-¿Por qué no?-preguntó Ron sin delatar su enojo ante la falta de curiosidad de Hermione. Ella debía saberlo. Hermione debía saber que salir con Lavender había sido sólo un medio para ponerla celosa, para llamar su atención, para asegurarse de que él le realmente le importaba a pesar de haberlo utilizado en el pasado. Y recién cinco años después todo estaba dando resultado por más que Hermione se esmerara enormemente en aparentar que el asunto no le interesaba en lo absoluto. Podía ver claramente la chispa de furia contenida en los ojos de Hermione, sólo que esta vez estaba acompañada de algo más. Fue suficiente con que Ron moviera un poco el brazo que su amiga continuaba sujetándole para comprobarlo. A pesar de haberlo arrastrado camino a la salida por toda la sala, esta vez Hermione no estaba haciendo nada por soltarle el brazo y dejarlo ir.
Aquella cercanía extrema entre sus rostros fue suficiente para que ambos pudieran leer sus pensamientos y comprobar que querían hacerlos realidad con la misma convicción. Sin embargo, fue Ron el que dio el primer paso. Hermione no pudo más que sentir una satisfacción infinita debido a que su imaginario plan había funcionado. Lo que verdaderamente no había planeado había sido lo de Lavender Brown. Si bien la rubia había ocasionado que Hermione se marchara de la fiesta, eso logró que Ron la siguiera hasta su departamento, siempre preocupándose por ella más de lo normal. Y ahora allí lo tenía, justo como lo quería: besándola fervientemente y dejando completamente de lado la discusión que acababan de tener. Hermione no podía culpar a Lavender por haber querido intentar algo con Ron esa misma noche, pero debió impedirlo urgentemente debido a que a ella también se le había ocurrido lo mismo. Con la única diferencia de que a Hermione le había funcionado. Después de todo era mucho más astuta que Lavender Brown y ese era el tipo de mujer que necesitaba Ron. Alguien inteligente, firme, decidida y que supiera valorarlo en todos los aspectos de su personalidad. A simple vista su amigo parecía un chico simple, inocente y tímido, pero todavía resultaba casi imposible de creer que una persona así pudiera besar tan bien. Cada beso había logrado alterar a Hermione hasta desaparecer fácilmente su conciencia y darle lo más parecido a unas vacaciones, llevándola a un sitio muy lejano que, sospechaba, se encontraba fuera de sí misma. Supo que ya no estaba pensando en nada racional cuando se encontró a sí misma deseando desesperadamente que Ron la tocara. Lo necesitaba demasiado. Lo había estado anhelando desde hacía días. No tuvo que esperar mucho tiempo, pues sintió a la perfección las manos de Ron encontrándose otra vez con las curvas de su cintura que tanto parecían provocarlas. Hermione vio cómo aquel contacto hacía efecto rápidamente en su cuerpo, sensibilizándolo notoriamente y haciéndolo víctima de inevitables estremecimientos y sacudidas. Su corazón también estaba sufriendo los efectos de tantas sensaciones simultáneas y ahora se encontraba latiendo como un incansable tambor contra su agitado pecho.
Luego de cerrar distraídamente la puerta principal, Hermione recargó su espalda contra la pared y quedó acorralada sin la más mínima posibilidad de escaparse de las manos de Ron. Fue en ese momento cuando volvió a percatarse de lo alto y fornido que él era. Se trataba de uno de los hombres más fuertes que había conocido en su vida. Todo un ejemplar que estaba pasando de ser una tentación a convertirse en un vicio para ella. No sólo era físicamente perfecto, sino que también olía increíblemente bien. Ron siempre se había caracterizado por tener un aroma especial que lo distinguía. Hermione aun no sabía cómo describirlo ni con qué relacionarlo, pero sabía que era su esencia. Tan exquisita como el aroma de su cabello, si llegaba a percibirlo debido a lo sutil que era. Estando tan pegada a él, Hermione podía sentir el aroma de su amigo impregnado en su ropa, desprendiéndose de ella e intoxicándole los sentidos.

Olvidando todo recaudo, lo condujo hasta su habitación y una vez allí fue guiándolo resueltamente hasta su cama. Hermione se sentó a su lado, prácticamente pegada a él para aprovechar al máximo la peligrosa cercanía que habían ganado en cuestión de segundos. Ron no pudo evitarlo. Estar besándola no era suficiente. Había luchado contra sus impulsos pero aquello siempre resultaba en vano. Deslizó con seguridad una de sus manos por el muslo derecho de Hermione sin siquiera pensar que fuera algo incorrecto, pues dentro del todo eso sería lo más leve que pudiera llegar a hacerle. Sabía de lo suave que eran sus piernas, por lo que cada ínfima porción de piel que hacía contacto con la palma de su mano al escabullirse discretamente bajo su vestido estaba volviéndolo completamente loco. Sin embargo, pronto eso también dejó de ser suficiente. Ya no se estaba conformando con apoderarse de esa pequeña parte del cuerpo de su amiga. Quería mucho más. Fue por ello que entre besos su otra mano avanzó hasta su rostro, luego hasta su cuello y finalmente hasta su hombro, dejando caer el tirante de su vestido escotado. Hermione no pudo contener su tranquilidad por mucho más tiempo al sentir que la mano de Ron ya había llegado prácticamente hasta su cadera y continuaba oprimiendo inconscientemente su muslo, desencadenando que lo besara con más fuerza y que todos sus sentidos se excitaran violentamente y comenzaran a salirse de control. ¿Por qué siempre se apoderaba de ella aquel impulso de ferocidad cada vez que Ron la tocaba de esa forma? Deseaba matarlo por lo que estaba haciéndole pero al mismo tiempo también sería capaz de matarlo si él se detenía. Para acompañar aquel impulso asesino que la estaba invadiendo, también había aparecido en ella la poderosa necesidad de arrancarle la ropa, tal como había sucedido la última vez. Pero también deseaba seguir besándolo fervientemente. Quería hacerle tantas cosas a la vez, y que al mismo tiempo él no dejara de encenderla más a cada segundo. Odiaba que Ron pudiera volver de su mente un completo caos cuando nadie más podía hacerlo y que él lograra permanecer mucho más calmado que ella misma. ¿Por qué en ese caso se invertían los papeles? ¿Y por qué eso le gustaba terriblemente?
Hermione no tuvo tiempo de responder a esas contradictorias preguntas porque la agresividad volvió a poseerla al percibir claramente que los dedos de Ron se deslizaban por medio de su entrepierna, presionándola con determinación y logrando que aquel pulsante estremecimiento se apoderara de la parte más baja de su vientre. Tomó a Ron por su chaqueta y lo empujó decididamente hacia atrás, lanzándolo sobre la cama y terminando con los incitantes besos. El pelirrojo no quiso ser avasallado, por lo que comenzó a incorporarse y a acomodarse en la cama recargándose en sus codos mientras Hermione le bajaba el cierre de su chaqueta y volvía a acercar su rostro peligrosamente al de él. Ron no pudo evitarlo y le robó un beso. Y luego otro, y otro y otro. Aquellos besos cortos fueron haciéndose cada vez más largos, retomando la misma intensidad que los anteriores y rápidamente superándolos en tiempo y en número. La castaña fue avanzando cada vez más sobre él hasta que su cuerpo volvió a estar prácticamente pegado al suyo. Una de las manos del pelirrojo retomó su antigua posición en el hombro de Hermione y quiso continuar bajando aquel molesto tirante del vestido para finalmente terminar de quitarlo. Al ver que aquella no era la solución, dirigió su completa atención al extremo inferior del vestido, volviendo a subirlo con la excusa de sentir nuevamente la tibia y sedosa piel recubría aquellos firmes muslos. Hermione también se dio cuenta de que su vestido comenzaba a ser una molestia para ambos, por lo que le hizo las cosas más simples a Ron y extendió un poco sus brazos y dejó que él se lo quitara, pues de esa forma podría sentir sus fuertes manos también sobre la parte superior de su cuerpo, mezclándose por instantes con la suavidad de la tela al deslizarse sobre su piel sensible. Simultáneamente a aquella acción, Hermione fue sentándose a horcajadas sobre Ron y, cuando terminó de despojarla de su molesta ropa, él se encontró con una perturbadora imagen: Hermione estaba sentada sobre sus piernas y llevaba un conjunto de ropa interior de color lila cuya pieza superior resaltaba perfectamente la elevación de sus pechos mientras que la inferior también ayudaba adaptándose a las curvas de su cintura y de sus caderas. Resultaba irónico que Hermione se empeñara en usar ropa interior de colores tan inocentes cuando ella ya había demostrado que no lo era en lo absoluto. Pero aun así él no podía evitar sentirse seducido por aquella ropa tan simple y común. No sólo había logrado que no pudiera apartar la mirada de los pechos de Hermione sino que ahora no pensara en otra cosa más que en tocarlos descaradamente junto con el resto de su cuerpo. No obstante, optó por no desnudar tan rápidamente a su amiga y disfrutar un poco más de aquella extremadamente seductora imagen que quizás no tuviera muchas oportunidades de ver.
En su pecho se mezclaban infinidad de sentimientos que colisionaban entre sí produciendo un frenesí de emociones imposibles de contener. Era aquel impulso demencial y suicida que siempre había mantenido reprimido en la presencia e incluso en la ausencia de su amiga. Aquel impulso que había tratado de ignorar con el alcohol o que se trasladara y fuera provocado por otra mujer, pero que siempre había fracasado rotundamente. En el fondo lo sabía muy bien: nunca había querido deshacerse de esa sensación, pues le hacía cometer locuras, le proporcionaba una pequeña pero intacta esperanza y lo mantenía vivo. Y quería que Hermione lo supiera cuanto antes. No sólo eso. Quería tenerla sólo para él, un pensamiento sumamente egoísta pero totalmente justificado. También quería cobrarle todas las veces que la había deseado y que ella no había estado allí. No debía alejarse nunca más, y si llegaba a hacerlo esta vez él se encargaría de no dejarla ir. Sería capaz de secuestrarla, de encerrarla en su habitación y de encadenarla a su cama, por muy perturbador que eso fuera. Pero serían medidas sumamente necesarias y también totalmente justificadas. ¿Acaso Hermione aún no podía ver que él la amaba con la más violenta de las locuras? Si ella realmente no lo sabía aún, entonces Ron se encargaría de demostrárselo.
Dejó que la castaña le quitara su chaqueta y, para ahorrar tiempo, le quitara el jersey y su camiseta de mangas cortas a la vez. Pero luego con decisión fue apoderándose del torso de Hermione, enroscando sus largos brazos por su espalda y trayéndola más cerca mientras ella le rodeaba el cuello distraídamente y se dejaba encender con sus desinhibidas manos. La castaña no pudo detener a Ron en sus acciones y él supo tomar ventaja de aquel momento de debilidad de parte de ella para invertir las posiciones. Su amigo había avanzado en la cama y ahora era ella la que estaba siendo rodeada. Entreabrió sus piernas para que él se acercara más a ella. Cuando creyó que el pelirrojo iba a terminar de desnudarla, Hermione se sorprendió de sentir que los labios de su amigo se depositaban en su fino cuello. Nunca nadie la había besado allí. Ni mucho menos de aquella manera. Pronto sintió los labios de Ron no sólo en su cuello sino también justo donde comenzaban a insinuarse sus pechos, luego descendiendo por su estómago hasta un punto entre su ombligo y su ropa interior. No pudo evitar hundir involuntariamente su vientre ante la sensación. Era como tener cosquillas y escalofríos al mismo tiempo. Como si algo estuviera revoloteando en su interior y pareciera ponerse sumamente contento con sentir los labios de Ron al hacer contacto con su erizada piel. Llegó a recibir un beso en su rodilla izquierda, por más gracioso que eso le resultara. Pero no fue tan cómico cuando él regresó por su trayecto inicial y le besó la entrepierna, muy cerca de donde comenzaba su intimidad. Eso sólo le recordó lo excitada que estaba. No habían tenido tantos encuentros como para que supiera si él tenía ciertas perversiones, ni mucho menos cuáles eran en caso de realmente poseerlas. Si a Ron le apetecía besarla y eso lograba estimularlo mucho más, entonces que lo hiciera con suma confianza y seguridad, pues Hermione no sólo había disfrutado de aquellos besos al sentirse fuertemente seducida sino que al mismo tiempo no había podido evitar tener una sensación distinta que iba más allá de un placer puramente físico y pasajero. Aquel extraño revoloteo en su interior nunca antes lo había sentido. Al menos no con tanta intensidad, pero había sido reconfortante al igual que la sensación de estar flotando que le había provocado. Una misteriosa seguridad que le decía que a pesar de estar haciendo un acto sumamente egoísta y de beneficio personal, al menos lo estaba haciendo con la persona adecuada.
Cuando el rostro de Ron volvió a estar a la altura del de ella, Hermione pronto volvió a sentir los labios de su amigo presionando su cuello deseosamente. Cerró los ojos y entreabrió levemente su boca. No pudo evitarlo y dejó que su mejilla se deslizara sobre la de él, acariciándola adictivamente para demostrarle lo mucho que le gustaban esos besos. Luego los labios de Hermione se unieron a aquellas caricias, deslizándose por su rostro junto con su respingada nariz, percibiendo nuevamente su delicioso aroma natural.
Aquel juego previo, aquel aperitivo, era tan bueno como el plato principal y no hacía más que prepararla completamente para la acción. Su cuerpo estaba ciego por tantos estímulos físicos y deseaba descargar finalmente todas sus tensiones en aquella desordenada cama. Fue por ello que cuando tuvo los labios de Ron de nuevo a la vista, los besó profundamente, introduciendo su lengua en su boca y dejando que la de él hiciera exactamente lo mismo en la de ella. Sus delicadas manos se sintieron en su derecho al recorrer su musculosa y larga espalda, presionando las yemas de sus dedos en su parte superior y luego enroscando sus brazos alrededor de su cuello, finalmente acariciando su cabello rojo. Las piernas de ambos eran un completo enredo como sus cuerpos. Ron sí que era grande y fuerte, y a simple vista podría parecer mucho para ella. Pero Hermione sabía arreglárselas muy bien. Además, aquel era el tipo de hombre que a ella más le atraía y no dejaría que nadie le diera consejo alguno sobre sus particulares gustos.

No sabía por qué, pero Hermione sentía que una extraña sensación de bienestar la invadía. Era como estar cumpliendo una fantasía muy secreta. Quizás se debiera al hecho de estar sucediendo en su habitación, la cual consideraba aburrida, un tanto depresiva y muy ordenada. Pero ahora era todo lo contrario. Sobre todo su cama, que en esos momentos parecía ser una especie de tempestuosa nube debido a las arrugadas sábanas blancas arremolinadas en sus extremos y formando jirones de suave algodón. Y dos cuerpos desnudos se encontraban en esa nube, flotando en ella como si estuvieran sumidos en el más increíble sueño del que mejor era no despertar. Era perfecto porque en esos instantes no existían el tiempo ni las preocupaciones que pudieran distraerlos. La ciudad, la vida, todo seguía con su perpetua rutina mientras ambos se salían de ella para entrar en un mundo donde sólo ellos existían y nadie ni nada más eran necesarios. Donde lo único que necesitaban para sobrevivir era estar muy cerca el uno de otro, tan cerca como para respirar el mismo aire y que ninguno de los dos pudiera distinguir dónde comenzaba y dónde terminaba cada cuerpo. Tan cerca como para lograr que sus corazones se sincronizaran y latieran con el mismo ritmo acelerado. En aquella proximidad los secretos dejaban de existir, descubriendo que en realidad no había muchos sino sólo uno. Una necesidad, un deseo: compartir aquel momento, pues ambos se habían elegido mutuamente desde un principio para poder liberar y expresar lo que guardaban en lo más profundo de su ser y que nadie más se molestaba en comprender. Que el mundo los ignorara de nuevo aquella noche. No les importaba en lo absoluto. Que el mundo continuara sin tenerlos en cuenta. No lo necesitaban para entregarse completamente como si ese momento de sus vidas fuera el último. Ellos lo eran todo y eso abarcaba cada porción de la existencia.

Se habían dedicado a mirarse a los ojos por largos segundos mientras sentían sus cuerpos completamente exhaustos y aun percibiendo al rojo vivo donde sus manos se habían deslizado. Sus cálidos alientos impactaban en sus rostros, en los cuales relucían algunas pequeñas gotas de sudor. Pero no importaba el cansancio. Lo único que importaba era complacer los mandatos de sus cuerpos, de sus corazones y de sus almas. Y eso daba la impresión de ser imposible, pues ambos podían presentir y asegurar que nunca obtendrían suficiente el uno del otro. Cada repetido roce continuaba provocando estremecimientos y desatando una pasión enceguecida que debía ser alimentada con más caricias y peligrosos roces en los lugares más sensibles de sus cuerpos. Eso terminaba desatando más pasión y conduciéndolos nuevamente a un círculo vicioso del que no querían salir jamás. Ignoraron el agotamiento y la agitación mientras se intoxicaban con los más desesperados besos trayéndose más cerca a pesar de estar ya muy juntos, como si alejarse un centímetro pudiera hacerlos desaparecer. Sus cuerpos volvieron a confundirse y a enroscarse entre las desordenadas sábanas blancas. La temperatura subía en cuestión de segundos y pronto las expresiones como “tener sexo” o “hacer el amor” dejaban de tener sentido al ser insuficientes para explicar lo que cada uno estaba viviendo. Aquello era mucho más que eso.



Lo despertó el sonido de un molesto despertador que por suerte logró callar al instante al darle un manotazo aun con los ojos cerrados. Luego de unos segundos aquel hecho le pareció extraño, pues él no tenía la mesita de noche orientada al lado derecho de la cama. Abrió los ojos y vio la hora en el despertador electrónico que tenía enfrente. Eran las ocho en punto de la mañana. Demasiado temprano para su gusto. Deslizó la vista hacia la ventana que tenía a unos metros de distancia. La luz del día se colaba de lleno en la habitación al no haber sido corridas las cortinas. Pronto Ron se percató de que no se encontraba en su habitación sino en la de Hermione. No le hizo falta preguntarse cómo había terminado durmiendo allí porque lo recordó al instante. Además, ver en el suelo su propia ropa junto con un vestido y ropa interior de mujer sólo ayudó a corroborar todo. Se volteó lentamente esperando encontrarse con un par de ojos castaños mirándolo fijamente. Pero eso no sucedió. En lugar de encontrarse con el somnoliento rostro de Hermione al haber escuchado la alarma del despertador, Ron sólo pudo apreciar la espalda desnuda de su amiga en el otro extremo de la cama. Dedicándose a contemplarla, el pelirrojo deslizó lentamente su mirada por su ondulado cabello desperdigado en la almohada, luego por su larga espalda, y finalmente recorriendo el resto de las curvas de su contorneado cuerpo, casi lamentándose que estuviera cubierto por las sábanas blancas. Su pensamiento egoísta fue rápidamente reemplazado por preocupación al percatarse de que seguramente Hermione debía de tener frío al estar la mitad de su cuerpo expuesto. Dudó unos segundos en cubrirla correctamente con las sábanas por temor a despertarla. Aunque pronto se preguntó por qué ella se había ido a dormir al otro extremo de la cama en lugar de quedarse junto a él todo el tiempo. Ron recordaba haberse dormido a su lado luego de que ambos se hubieran besado hasta el cansancio extremo. La fuerte necesidad de tirar de ella para traerla junto a él y abrazarla invadió a Ron. Pero desistió con la misma velocidad debido a que sabía que aquella muestra de afecto le molestaría a Hermione. Una vez que el desenfreno del momento pasaba ya no era para nada conveniente intentar algo como eso porque lamentablemente su amiga volvía a ser como siempre.
Siendo conciente que tendría que marcharse pronto, Ron se dedicó una vez más a contemplar ininterrumpidamente a Hermione, a escuchar su suave y pausada respiración al dormir y a percibir su delicado perfume impregnado en cada centímetro de la cama. Se preguntó si ella estaría soñando y, en caso de ser así, cuáles serían sus sueños y si él estaría en alguno de ellos. Sólo esperaba que el Ron de esos sueños tuviera un poco más de suerte que el de la realidad y se encontrara abrazando a Hermione fuertemente mientras le decía al oído lo mucho que la amaba.

El regreso a casa le pareció demasiado breve. Ron ni siquiera recordaba haberle pagado al taxista, ni mucho menos haber caminado hasta la entrada de la casa. Su mente parecía haberse quedado junto a Hermione en su espaciosa cama. No podía dejar de pensar en ella, en todo lo que había sucedido anoche y en que había tenido el mejor cumpleaños de su vida. Aunque la peor parte fue la despedida, pues la misma había sido fría, vaga, indiferente. Quizás se debiera a que Hermione aun hubiera estado cansada o a que Ron debía marcharse pronto por temor a que Ginny pudiera regresar en cualquier momento al departamento. Aquello le recordó que su molesta hermana no había vuelto al departamento en toda la noche. Lo cual había sido bueno. No se preocupó mucho por ese hecho porque de seguro debía haber alguna explicación y Ron sinceramente no tenía ganas de pensar en ello.
Bostezó perezosamente antes de entrar a la casa, al tiempo que se percataba de lo hambriento que estaba. Hubiera sido bueno que Hermione lo hubiera invitado a quedarse a desayunar con ella. Luego podrían haber visto televisión, o quizás no porque tal vez hubieran comenzado a besarse a la mesa mientras a ambos se les ocurría regresar a la cama… A lo mejor ese pensamiento hubiera sucedido realmente en algún universo paralelo, porque en el universo en el que se encontraba Ron no podían suceder tantas cosas buenas en tan poco tiempo. Lo comprobó fácilmente, porque apenas hubo entrado en la sala se encontró con la severa mirada de su hermana. Entonces Ginny había pasado la noche con Harry al ver que ambos tendrían la casa para ellos solos. La pelirroja estaba sentada a la mesa seguramente esperando el desayuno que Harry debía de estar preparando. Ron la ignoró y prosiguió su marcha hacia la cocina.
-¿Te divertiste anoche, Ron?-no pudo evitar decir Ginny.
-No estuvo mal.-respondió Ron hablando con la voz rasposa.
-Me alegro. Porque no esperaba menos de ti, ¿sabes?-continuó hablando su hermana en un todo de voz idéntico al que adquiría su madre cuando se molestaba.
-Qué alivio saber que no te decepcioné.-dijo Ron con ironía mientras seguía caminando lentamente.-¿Ya lo sabe toda la familia, hermanita?
-¡Eres un inmaduro!-saltó la pelirroja sin poder contenerse.-De seguro por eso se marchó Hermione: porque uno de sus mejores amigos es un alcohólico y promiscuo incorregible.-agregó ácidamente.-Ni siquiera estando ella presente en tu fiesta pudiste contenerte. Fred, George y Charlie llegaron luego y tuve que decirles que te habías ido al demonio. Debería darte vergüenza.
-Déjame en paz, Ginny.-le ordenó Ron cansinamente.
-¡Necesitas ayuda profesional, Ron!-advirtió Ginny desde la sala.
-¡Ni siquiera sabes lo que pasó!-dijo el pelirrojo alzando la voz. Llegó a la cocina, donde se encontró con Harry, y se aproximó al refrigerador.-¡Y no estaba ebrio cuando me fui!-agregó luego de unos segundos.
-¡No me hagas reír!-dijo su hermana en un irritante tono de voz.
Ron no dijo nada más al respecto y se concentró en sacar la leche del refrigerador junto con la mitad de su pastel de cumpleaños que había sobrado del día anterior. Llevó ambas cosas al mesón de la cocina y se dispuso a desayunar. Mientras tomaba una cuchara para sopa y comenzaba a cortar irregulares trozos de pastel, se percató de que su amigo lo estaba mirando. En realidad estaba mirando el estado en el que estaba luego de haber pasado toda la noche fuera de casa. El cabello de Ron estaba alborotado y apelmazado en algunos sectores de su cabeza, una parte de su jersey estaba metida descuidadamente dentro de sus pantalones y su chaqueta estaba muy arrugada.
-¿Ahora tú también me dirás algo?-preguntó Ron tomando el envase de leche y llevándoselo directamente a la boca.
-No, claro que no.-dijo Harry haciendo una pequeña sonrisa al tiempo que se recargaba sobre el mesón de la cocina.-Creo que Ginny ya lo dijo todo.
-Entonces sufre de locura porque está hablando sola en la sala.-notó Ron al prestarle atención nuevamente a su hermana, quien continuaba despotricando contra él.
-¡Escuché eso!-saltó la pelirroja.
-Creo que es en estos momentos en los que me alegro de no tener hermanos.-confesó Harry al tiempo que Ron hacía una sonrisa y se llevaba una suculenta cucharada de pastel de chocolate a la boca.
-¡Ojalá yo pudiera decir lo mismo, Harry!-volvió a decir Ginny desde la sala de estar.
Sin muchos deseos de quedarse a desayunar con Harry y Ginny para escuchar más reproches de parte de su entrometida hermana, Ron optó por cortar una exagerada porción de pastel, servirla en un plato y llevársela junto con el envase de leche a su habitación. Allí tendría su merecida tranquilidad, si no se encontraba a Pig durmiendo en su cama, claro. Apenas Ron hubo caminado escasos pasos, Harry no pudo evitar preguntárselo:
-¿Valió la pena?-Ron se volteó lentamente cargando el plato de pastel y la leche en sus manos.-Haberte marchado anoche.-especificó Harry con una media sonrisa.
-Absolutamente.-fue la simple respuesta de Ron. Le dedicó una breve mirada de sinceridad a Harry y luego le dio la espalda para dirigirse por fin a su habitación.
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 04/03 CAP DOBLE!!

Notapor lengua_de_caramelo » Dom Mar 04, 2012 10:18 pm

Intoxíquense, atibórrense. :mrgreen:
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 04/03 CAP DOBLE!!

Notapor s95070801 » Lun Mar 05, 2012 2:46 am

pues que Harry y Ginny son tontos!!!???? YA no me quiero enojar pero es que me sobrepasas!!! jajajaja pos obvio si no esta Herms y no esta Ron.. pos nomas que sumen 1 + 1 y ya!!!!!
Assshhhhh que coraje, pero que coraje.. osea, el otro porque se larga nomas asi... que espera que la otra por arte de magia piense... haaa que romantico me ama y por eso se largo sin despedirse!!! hay si te tuviera nen frente la de cosas que te gritaba!!!!!!!!!!!! como diria Kiko... callate callate que me desesperaaaaaaaaaaasssssss!!!!!!!!!!!
Ya por favor!!! digo no quiero que el fic termine pero esto ya es crueldad!!!!
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 04/03 CAP DOBLE!!

Notapor catajanis » Lun Mar 05, 2012 11:21 pm

Paula eres fabulosa*estoy arrodillada ante ti*
como logras que tus escritos sean perfectos :D , no tienen cosas cursi, tampoco frialdad,ni llegan a se vulgares(descriciones en las relaciones)sino que logras trasmitir los sentimiento, los detalles todo, genial me gusto ;)
tengo la sospecha que Harry si se dio cuenta solo no se dio por aludido 8) ,esa si que sera una tradicion en los próximos cumples :lol: ,por lo que entendi, Ron se fue de la casa de Hermione,despidiendose de ella y ella lo trato de lo mas normal o yo me estoy mal y se fue si despedirse??????? :?
(el último capitulo tambien me gusto, porque describiste como comenze mi relacion con mi novio, por un beso ,para alejar a una bruja que anda atra de él :D, claro que supe pegarle bien :twisted:yo no fui la que quedo llorando jajaja )
Última edición por catajanis el Mar Mar 13, 2012 11:34 pm, editado 1 vez en total
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 04/03 CAP DOBLE!!

Notapor nathy21_10 » Mar Mar 06, 2012 7:36 pm

Estoy impactada, cada vez me quedo más tiempo leyendo tus capítulos, me hacen recordar muchas cosas, eso de jugar a ser amigos con ventajas, pero de cierta forma tener miedo a decir que sienten más cosas que una noche de buen sexo, hay una diferencia una noche de buen sexo se recuerda como eso, una noche de amor, pasión y lujuria queda cada detalle, solo algunas personas pueden ver la diferencia, cada vez está más clara la historia, dos enamorados que por miedo no dicen lo que sienten, por otro lado una pareja de amigos que ya están casi seguros de que ha pasado algo más que una buena amistad entre los dos, cada capítulo que Hermione está con Ron ella se acerca más en lo emocional, está demás decir que Ron ya no tiene vuelta, está perdido, entre conversaciones se dicen lo mucho que se aman, creo que un par de noches de lujuria y comenzaran hablar de sus sentimientos ya que no es solamente sacarse las ganas, ahora se están necesitando mutuamente...
Espero que no demores tanto con el otro capítulo, es una gran distracción e incentivo a la Buena Lectura!
Un abrazote grande!
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Re: "Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 04/03 CAP DOBLE!!

Notapor Feorge_Gred » Vie Mar 09, 2012 5:39 pm

Creo que voy a dejar de leerte hasta que se me acumulen como 4 o 5 capítulos seguidos. Mirá que fueron 2 capítulos e igual es como que no me alcanzó JAJAJA. Nos dejas con ganas de más Paula, es injusto! jajaja bueno nada pedorrisimo el comentario, pero estoy ahi, lo sabes y bueno nada me halaga que me digas que conozco a los personajes tan bien como para imaginarme escenas, me hizo sentir bien eso. Y me rei mucho, y fue genial y quiero otro capítulo si no queres que muera (?

PD: Te mandé un mensaje directo no sé como se llaman acá, pero la duda que tengo es si no te llegó, no me lo contestaste o nunca lo mandé JAJAJAJ.
Última edición por Feorge_Gred el Jue Mar 15, 2012 7:37 pm, editado 1 vez en total
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