"Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 11/05 CAP 29

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"Lidiando con la vida" AU [RW/HG] Act. 11/05 CAP 29

Notapor lengua_de_caramelo » Vie Mar 25, 2011 5:12 pm

Sí, sí, creo que más o menos tengo una idea de la cantidad de insultos y pensamientos negativos que debo haberme ganado con cada día que pasaba sin que publicara algo. Pero ahora que me he dignado en reaparecer (jeje) les traigo esta historia que hacía un tiempo venía dándome vueltas por la cabeza. No la historia completa en realidad sino algunas escenas entre nuestros dos personajes preferidos que nunca tenía tiempo de escribir y sólo se limitaban a vivir en mi mente rogándole a Dios que no me fallara la memoria y las olvidara, XD. Aunque por suerte estas vacaciones fui haciendo mi tarea y “poniéndome al día” (aunque tal vez me quedaron algunas cosas sin terminar), escribiendo sólo algunos diálogos que súbitamente se me ocurrían y no podían esperar a ser guardados en algo un poco más confiable que mi caótico cerebro (aunque a veces las computadoras no son tan confiables). Así que de la manera más imposible fui haciéndome un poco de tiempo para dedicarme más a escribir. Lo cierto es que por ahí no quería decir que estaba escribiendo algo (o al menos intentándolo) por miedo a que después lo dejara y la historia quedara incompleta y terminara rompiéndole las ilusiones a todo el mundo. Pero como el fic me pedía a los gritos ser publicado… Bueno, tuve que obedecerle, jaja.

Otra cosa que también me frenaba un poco era la idea de que esta historia no les gustara tanto a las lectoras como las anteriores y que tanta espera y expectativas hubieran sido en vano. Tampoco es que me haga la gran escritora, pero cuando algo no me sale en un determinado momento, pienso que mejor es no forzarlo y esperar que madure un poco más o que de repente me llegue la inspiración divina.

Hablando de esta nueva historia, lo que hasta ahora no me convence mucho es el título “Lidiando con la vida”. No sé, me parece muy común y poco original. No sé si lo habré dicho antes pero lo que más me cuesta es ponerle un título a mis historias! Es en lo que menos pienso a la hora de escribir. Me hundo en las personalidades de los personajes, los diálogos y en el desarrollo de la trama y trato de evitar los títulos, jeje. Lo mismo me pasa con el nombre de los capítulos. Eso también me cuesta. Por eso prefería ponerles números, como en mi anterior fic “¡Por favor, recuerda que te amo!”. Se me ocurría que un número pelado generaba más misterio que un nombre que más o menos te permitía intuir y hacer una hipótesis de qué podía tratarse un capítulo. Aunque en esta nueva historia estoy esforzándome.

Bueno, bueno. Mejor no sigo aburriendo con mis explicaciones y mejor las dejo leyendo esta nueva idea.
Es un AU. Es la primera vez que escribo un fic así y puedo decir que he extrañado mucho las varitas y todo lo relacionado con la magia. Pero a veces la magia soluciona mucho las cosas. ¿Qué sería de la vida sin tantos problemas? XD No quiero adelantarme más de la cuenta y ponerme a pensar en alguna nueva historia que incluya magia porque creo que tengo cosas de sobra para pensar y seguir ajustando ahora con este fic!



Nota: los personajes pertenecen a JKR, aunque yo inventé a unos en este fic... Sólo escribo estas historias porque me gusta hacerlo. No recibo ningún dinero a cambio ni nada por el estilo, solo felicidad interna y momentos de diversión, XD

RESUMEN
No quiero decir mucho al respecto, pero como para ir entusiasmando un poco a las lectoras…

La historia comienza con el regreso de Hermione a Surrey luego de haberse ido a estudiar al extranjero. Resulta ilógico pensar que absolutamente todo volverá a ser como antes de haberse marchado. Algunas cosas han cambiado, aunque otras permanecen iguales, pues de ello se percata Hermione al ver a Ron, uno de sus mejores y más queridos amigos. Pero en esa pequeña distancia que separa a las miradas hay historias, recuerdos que siempre salen a la luz cada vez que dos pares de ojos se cruzan. Hay confesiones que no pueden ser dichas de otra forma más que mediante el silencio de una mirada, pero que continuamente luchan por hacerse oír para aliviar así la pesada carga emocional que por tanto tiempo ha llevado el corazón. Aunque una confesión de amor que lleva años muriéndose por decir parece ser el principal problema de Ron, también hay otras complicaciones a las que tendrá que enfrentarse de una vez por todas. Miedos que no sólo él sino también Hermione deberán superar gracias a la confianza, la amistad y el amor, dándose cuenta de que tantos obstáculos, situaciones inesperadas y enseñanzas son parte de la vida, porque así como hay momentos malos, también existen los buenos momentos que hacen que vivir valga la pena.

Sí, sé que este resumen me salió muy cursi pero no se me ocurría qué más poner, jaja. Espero que les guste la historia. :mrgreen:



Capítulo 1: "El regreso"

Aquel 12 de junio se celebraba el aniversario de casados de Molly y Arthur Weasley. Como un acontecimiento así era muy especial, sus hijos decidieron hacerles una gran celebración en su honor. En un principio, los Señores se habían negado pensando en lo costoso que sería organizar un evento como ese, pero luego terminaron accediendo sabiendo que cada hijo aportaría dinero para pagar el festejo. Además, sus padres se lo merecían realmente por haber sido tan buenos. Esta sería una manera de devolverles los miles de favores que ellos les habían hecho en toda su vida. La fiesta se realizaría en el salón de fiestas de un importante hotel en el centro de la ciudad de Surrey. Los siete hijos del matrimonio se habían encargado de los preparativos, siempre ignorando el continuo ofrecimiento de ayuda de su madre y sus constantes preguntas sobre si todo iba bien.
Finalmente el día de la fiesta llegó. Aquella noche fue perfecta: el clima era el ideal, ni muy frío ni muy caluroso; todos estaban muy emocionados y contentos, incluidos los agasajados. Molly y Arthur sentían como si se hubieran casado nuevamente y estuvieran celebrándolo con todos sus amigos y demás seres queridos. Todo estuvo espléndido. La decoración, la comida y bebida, el baile… Hasta que llegó la hora del brindis. Como los hijos del matrimonio Weasley eran siete, sería un discurso muy extenso si cada uno dijera algo. Por lo que decidieron hacer un sorteo y el que resultara ganador diría unas palabras para felicitar a sus padres frente a todos los invitados. Desafortunadamente, el ganador del sorteo había sido Ron. Había intentado por todos sus medios pasarle la responsabilidad a otro de sus hermanos. Sólo que ninguno había accedido a hacerlo. Era de esperarse, pues todos ellos siempre habían dicho algunas palabras en las Navidades, cumpleaños y otras celebraciones. Ron nunca había hablado en eventos como esos y esta vez era su turno. Ahora estaba allí, en aquel amplio salón de fiestas lleno de personas vestidas de manera elegante. Ginny, su hermana menor, se subió a una tarima y golpeó su copa de champaña con una cuchara para que los invitados hicieran silencio. Le hizo señas a Ron para que subiera a la tarima.
-Y ahora, mi hermano Ron dirá unas palabras en honor a esta celebración familiar.-habló Ginny y luego le hizo señas para que se aproximara al micrófono.
Ron contó los escalones de la tarima. Eran cinco. Pero le parecieron muchos más luego de subirlos. Cuando estuvo en la tarima y se paró frente a toda aquella gente, las luces de los reflectores lo desorientaron un poco. Evitó mirarlas, pero tampoco quería ver a los invitados. Los pies comenzaron a temblarle y luego todo el cuerpo. Los dedos habían perdido la sensibilidad. Sentía las manos frías a pesar de la calidez del salón. Lo único que tenía temperatura era su rostro, pues se había enrojecido notoriamente llegando casi a parecerse al intenso color rojo de su cabello. De un segundo a otro la música de fondo dejó de sonar y todos quedaron finalmente en silencio. Ron evitaba mirar al público, pero sabía que cada mirada estaba posada sobre él. Miró fugazmente a la mesa donde se encontraba toda su familia. Sus padres lo miraban orgullosos y sonrientes. Si tan sólo supieran lo que le estaba costando a Ron pararse frente a tanta gente y tener que hablar. Recordó que había anotado en un papel su discurso. Buscó el papel metiendo su temblorosa mano en el bolsillo interior de su traje de gala. Encontró lo que buscaba. La hoja de papel estaba plegada en varias partes. Comenzó a desplegarla y antes de terminar de extenderla, la hoja se le escapó de las manos cayendo al piso de la tarima. Ron se inclinó para levantarla, pensando que todo sería mucho más fácil si sus piernas y manos no temblaran tanto. Recogió el arrugado papel y lo sostuvo fuertemente entre sus manos. Volvió a aproximarse al micrófono y miró por un segundo a la gente. Grave error. No supo si era su imaginación, pero había visto a todos los invitados riéndose, señalándolo como si él fuera la atracción principal de un circo. Sin embargo, ningún sonido de risas o burlas se escuchaba a su alrededor. Todo estaba en silencio. Ni siquiera podía escuchar el sonido de su propia respiración o del arrugado papel en sus inquietas manos. ¿Por qué tenía que ponerse tan nervioso? Después de todo había practicado el discurso frente a un espejo, lo había perfeccionado más de tres veces y finalmente lo había pasado a limpio para no tener ese problema. Dándose confianza, Ron dirigió su mirada al papel. Las luces de los reflectores le impedían leer con claridad. Casi no distinguía las palabras, o tal vez sería porque su letra era espantosa. ¿Por qué no había escrito el discurso en su computadora? Pues porque su impresora no tenía tinta para luego imprimirlo. ¿Por qué no había comprado nuevos cartuchos de tinta? Porque se había gastado todo su dinero en otras cosas. “¡Concéntrate!”, se dijo a sí mismo. “Puedes hacerlo. ¡Maldición, puedes hacerlo!” Acercando más el papel para leerlo mejor, la visión se le nubló un poco. Volviendo a enfocar las palabras iniciales, Ron se dio cuenta de que no las comprendía. No porque no entendiera su propia letra, sino porque esas palabras no existían. Las letras que las componían estaban dispuestas de manera errónea, algunas estaban escritas al revés. No había manera que una palabra tuviera tantas consonantes consecutivas sin ninguna vocal de por medio. ¿Por qué las letras se movían tanto y luego cambiaban de lugar? ¿Cuál era la primera palabra que debía leer? ¿Cómo se leía? ¿Qué letra era aquella? No la reconocía. ¿Cómo se hablaba?
Sintiendo que ya había pasado una eternidad, Ron levantó la mirada. Quizás después de tanto tiempo los invitados se hubieran ido y el salón estuviera vacío. Pero allí estaban todos, con sus vestidos y trajes de gala, sosteniendo en sus manos una copa llena de champaña fría. ¿Por qué no se habían marchado después de tanto tiempo? ¿Querían verlo tartamudear y luego desmayarse? ¡Incluso podría agarrarle hipotermia debido a sus heladas extremidades! Quizás eso fuera una exageración, pero podría suceder… ¿verdad? “¡Concéntrate, maldita sea!” “Piensa que son todos unos estúpidos. Imagínalos desnudos. Imagina que no les importa un demonio lo que tengas para decir…” Nuevamente dirigió la vista a su hoja. Quería estrujarla entre sus manos hasta convertirla en una pelota de papel. Las letras continuaban moviéndose como hormigas por todos lados, modificando las palabras y sus significados. Sintiendo que le faltaba el aire, Ron apartó el papel de su vista y miró a la gente y respiró profundamente. No pudo evitarlo. Se le escapó una risa. Comenzó a reír, pero no de manera nerviosa sino con una risa que rápidamente se convirtió en una carcajada. Amaba reírse así, pero tenía la extraña sensación que ese no era el momento adecuado para hacerlo. Realmente no era el momento adecuado. Los rostros de desconcierto de las personas le causaban demasiada gracia. Todavía debía decir su discurso pero prefería mil veces seguir riéndose. Esa era la única forma en que se le estaban pasando los nervios. Poco a poco dejó de temblar, sus manos adquirieron temperatura, pero su rostro continuó sonrojado. Aun así, la risa no se iba. Haciendo un gran esfuerzo, se aproximó de nuevo al micrófono.
-Discúlpenme, pero no puedo hacer esto.-dijo entre risas y optó por bajar de la tarima antes de que las cosas empeoraran más.
Pasó por el medio del salón, evitando mirar directamente a alguien, sobre todo a sus padres. No quería ver la decepción en sus ojos. Sintiendo que las miradas le derretían la espalda, Ron abandonó el salón por la puerta principal. Continuó alejándose de la fiesta, pensando en lo que acababa de hacer. Se había reído frente a más de cien invitados. Sus facultades para leer y hablar se habían interrumpido ante su nerviosismo, las palabras escritas en su hoja se habían vuelto locas de tanto moverse, los colores de su cara se habían intensificado. Al menos ya había terminado todo aquello. Ahora estaba lejos del salón. De todas formas se sentía un infeliz. La necesidad de gritar desgarradoramente era grande, pero no quería espantar a todos. Por el momento, sólo se conformaría en romper su discurso en mil pedazos. Rasgando el papel y luego tirándolo, el pelirrojo con torpeza por el extenso pasillo del hotel y luego bajó las escaleras sintiendo que sus piernas temblaban notoriamente. “No te olvides de respirar”, fue diciéndose a sí mismo a cada paso que daba. Sinceramente, no le importaba lo que dijeran los demás sobre él luego de la fiesta. Seguramente sus hermanos se burlarían un poco, pero eso era natural, casi de rutina en una familia numerosa. Recordarían ese hecho en las siguientes reuniones familiares, Ron también se reiría y luego lo olvidaría.
-¡Ron!, ¿adónde vas?
Lo que le faltaba, que Ginny lo siguiera. Volteándose a ver, Ron vio que Harry la acompañaba. ¿Es que uno no podía encontrar un sitio para gritar tranquilo?
-¿Qué fue lo que pasó en la fiesta? ¿Qué fue todo eso?
-¿Una forma de canalizar la tensión?-dijo Ron mientras seguía caminando hacia donde quería llegar.
-Parecía que tenías un demonio dentro por la forma en la que te reías.-informó Harry.-¿Qué era lo gracioso?
-La gente, sus caras, mi rostro a punto de estallar, mis manos que temblaban, las palabras de mi discurso… Todo. Admítanlo, fue para morirse de la risa.
-No fue gracioso, Ron. Mamá está preocupada por ti y nos mandó a verte para que no cometieras alguna locura.-dijo Ginny.
Al fin se estaba acercando a donde quería llegar: la piscina del hotel. Abrió las elegantes puertas de madera y entró en un salón donde se encontraba una extensa piscina rectangular.
-¡No pensarás lanzarte al agua con esa ropa!
Ron no escuchó las palabras de su hermana. Antes de que ella y Harry pudieran siquiera pensar en detenerlo, Ron corrió a toda velocidad y se lanzó al agua. Los sentidos se le agudizaron, sintiendo cómo cada milímetro de su cuerpo se mojaba. Todo quedó en un silencio total. Su cuerpo se hundía, burbujas salían de su nariz, todo estaba oscuro. Antes de que su cuerpo volviera solo a la superficie, Ron se aferró con las manos y las piernas en dos de las esquinas de la piscina, a medio metro del fondo. Al fin algo de tranquilidad. No esperó un segundo más y gritó con todas sus fuerzas. Movió la cabeza frenéticamente de un lado a otro, como si quisiera que su cerebro se saliera de ella. Enormes burbujas de aire salían de su boca y se iban hacia la superficie. Sintiendo que los pulmones iban a estallarle a causa de la falta de aire, Ron se soltó de donde se agarraba y nadó para respirar. Inspiró aire como un desesperado. Su respiración era agitada.
-¡Sal del agua, Ron! ¡Te enfermarás! ¡Tú y tus manías! ¿No podías gritar aquí afuera?
-¿Cómo está el agua?-preguntó Harry algo divertido.
-Perfecta.-respondió Ron y comenzó a nadar por la parte profunda. Para Harry resultaba muy gracioso verlo nadando de traje y corbata… y también de zapatos. Su amigo tenía sus momentos de locura y había que respetarlos.
Luego de unos cinco minutos, Ron decidió salir del agua debido a que realmente era muy molesto nadar con ese tipo de ropa puesta. Subió rápidamente por la escalera, sintiendo que el cuerpo le pesaba. Pero todo se debía al traje y a los zapatos mojados. Harry y Ginny se alejaron de él porque sabían lo que vendría a continuación. Todo eso parecía ser parte de un ritual. Ron comenzó a sacudir la cabeza de un lado a otro y también el resto de su cuerpo. Daba la impresión de ser un perro que estaba quitándose el agua de encima. Finalmente Ron se quedó quieto. El cabello mojado se le pegaba a la frente y le cubría los ojos, su traje negro parecía quedarle dos talles más grande, haciendo que él se viera pequeño a pesar de ser el más alto de la familia Weasley. Esperando que sucediera algo más del ritual, Harry y Ginny lo miraron con cautela. Pero Ron respiró profundamente y luego sonrió. Se sentía mucho mejor. Su sonrojo se había ido y ya no estaba más tenso.
-¡Por Dios, que eres raro!-dijo Ginny haciendo una sonrisa.-Será mejor que te llevemos a tu casa antes de que armes otro espectáculo si todos te ven así.
-Sí, tienes razón.-coincidió Ron.
-Iremos en mi auto.-dijo Harry. No le importaba mucho que su amigo mojara el asiento al sentarse. Lo que le preocupaba más era que algún empleado del hotel lo viera caminando completamente empapado por la recepción y luego lo retuviera por creer que había causado disturbios o algo similar. Camino al pasillo, Ginny no pudo dejar de reír a causa del sonido pegajoso que hacían los mojados zapatos de Ron al caminar.
-¿Por casualidad alguien trajo una toalla?-preguntó el pelirrojo, abrazándose a sí mismo para no perder más calor corporal. Como respuesta, Harry le prestó su blazer negro. Era la única solución que podría sacarlos de apuros hasta llegar a la casa de Ron.



TRES AÑOS DESPUES…

Como siempre, la estación de trenes estaba llena de gente. Incluso aquel día de tormenta. Aunque ello no impedía que cientos de personas fueran a despedir o a recibir a sus seres queridos. En este último caso, eso era lo que habían ido a hacer Harry y Ginny: a recibir a su mejor amiga, quien venía nuevamente a Surrey luego de haberse marchado hace cinco años para estudiar Licenciatura en Letras en el extranjero. El sonido de los frenos del tren al detenerse no hizo más que entusiasmar más a Ginny. La pelirroja se coló junto a Harry entre la multitud y buscó a su amiga con la mirada. Los pasajeros del Expreso de Surrey comenzaron a salir de los vagones, cargando maletas y bolsos. La confusión y el desorden que se generaba en esos momentos eran grandes, pero todo formaba parte de la magia de ir a recibir a un viejo amigo luego de no verlo por años. Harry agradeció que los vagones tuvieran las luces encendidas, ya que así pudo localizar a Hermione con más rapidez. Por suerte, ella iba en el segundo vagón y fue una de las primeras en salir.
-¡Hermione! ¡Hermione!-gritó Ginny saltando (literalmente) de alegría. Le hizo señas levantando los brazos efusivamente. Algunas personas la vieron con extrañeza pero a ella no le importó verse un tanto ridícula. En ese momento se sentía feliz. Cuando su amiga la vio, se apresuró hacia ella. Llevaba consigo una enorme maleta y un bolso de mano. Ginny la abrazó con mucha fuerza y hasta la levantó del suelo. Hermione también la abrazó con mucho entusiasmo y se emocionó tanto que hasta estuvo a punto de llorar. Miró a sus amigos con cierta nostalgia pero inmediatamente se percató de que algo faltaba. Más bien, alguien faltaba…
-¡Qué bueno es verte!-chilló Ginny soltando a su amiga del abrazo.
-Te extrañamos mucho, Hermione.-dijo Harry, un poco más calmado que Ginny pero igual de feliz. Le dio un caluroso abrazo.
Cuando Hermione pudo respirar un poco de aire luego de aquellos dos abrazos, disimuladamente miró hacia ambos lados del anden. No pudo distinguir alguna otra cabellera pelirroja, lo cual la desilusionó un poco. Por un segundo su mente se vio enfrascada en la absurda fantasía de que Harry y Ginny aparentaban que nada sucedía y que todo ese comportamiento se debiera a que Ron, su otro amigo, le haría una sorpresa. Tal vez en cualquier instante aparecería entre la gente y la asustaría por detrás. Pero nada de eso sucedió porque Harry comenzó a caminar hacia la salida de la estación. ¿Sería posible que Ron, su mejor amigo, se perdiera de su regreso? De inmediato, Hermione pensó que debía haber alguna explicación lógica. ¿Podría ser posible que fuera por eso…?
Ginny la sacó de sus pensamientos:
-¿Cómo estuvo tu viaje? ¿No se te hizo eterno? ¿Llovió todo el camino desde Escocia?-fue preguntando la pelirroja mientras los tres se mezclaban entre la multitud de gente en el andén número 1. Una vez fuera de la estación de trenes, Harry se apresuró a abrir el gran paraguas negro que llevaba en la mano. Hermione y Ginny se apresuraron a resguardarse bajo el paraguas mientras cruzaban la calle y se dirigían al auto de Harry.
El viaje a la casa de los padres de Hermione duró alrededor de media hora, debido a que la intensa tormenta hacía imposible que el tránsito fuera más rápido. No se veía absolutamente nada a través del parabrisas. Las gotas de lluvia se estrellaban contra él sin tregua. El día estaba gris y pronto anochecería.
-¿Qué fue lo que dijo Ron?-preguntó Ginny de repente.-¿No iba a venir a recibir a Hermione en la estación?
-Sí, eso dijo, pero ya ves lo que pasa cuando hay tormentas. Quizás no pudo conseguir un taxi o no lo dejaron salir temprano del trabajo…-supuso Harry mientras frenaba en un semáforo. Miró a Hermione por el espejo retrovisor. Su amiga estaba mirando distraídamente por la ventana, pero hizo una leve sonrisa cuando se mencionó a Ron en la conversación.
-Intentaré llamarlo para que ya no vaya a la estación de trenes…-murmuró Ginny, sacando su teléfono celular del bolsillo de su chaqueta deportiva. Como tenía a Ron en su lista de marcado rápido, no tardó en llamarlo. Luego de unos segundos, apartó el celular de su oreja y volvió a llamar. Nada.-Como siempre, no responde las llamadas. Que después no diga que no quisimos avisarle.-habló la pelirroja algo molesta.
Hermione se emocionó mucho cuando llegaron a su casa. Hacía tanto tiempo que no estaba en su antiguo hogar… A pesar de que Harry y Ginny le hubieran dicho que sus padres todavía no estarían en casa, Hermione de todas formas estaba contenta. Una vez habiendo estacionado frente a la casa, Harry llevó su pesada maleta mientras Ginny le sostuvo su bolso de mano mientras Hermione corría rápidamente al recibidor sin importar que la intensa lluvia la mojara un poco. Abrió la puerta y apenas entró en la casa la invadió una sensación de calidez. Qué bien se sentía estar allí de nuevo.
-Tus padres no tardarán en llegar.-dijo Harry, dejando la maleta al pie de las escaleras.
-Sí, hablé por teléfono con ellos esta mañana y me dijeron que hoy trabajarían toda la tarde.-recordó Hermione.-¿Quieren tomar algo?-ofreció mientras se quitaba su chaqueta e iba hacia la cocina.
Mientras Harry y Ginny se sentaban en el sofá y esperaban que Hermione regresara de la cocina, se escuchó que un auto se detenía y que una de sus puertas se cerraba fuertemente. En menos de cinco segundos alguien tocó el timbre y golpeó a la puerta con desesperación. Hermione les pidió desde la cocina que vieran de quién se trataba al tiempo que ella cerraba el refrigerador y ponía una jarra de jugo en una bandeja. Ginny abrió la puerta rápidamente, haciéndose una idea de quién podría ser por su manera de tocar el timbre y golpear la puerta.
-Ya me imaginaba que serías tú… ¡Por Dios! ¡Estás completamente empapado, Ron!-se sorprendió Ginny.
-¿En serio?-dijo Ron irónicamente.-Como no pude conseguir un maldito taxi por la tormenta, fui corriendo hasta la estación y no los encontré. ¿Por qué no me dijeron que se irían de allí tan rápido?
-Intentamos comunicarnos contigo pero no atendías el teléfono.-informó Harry.-Ginny te llamó dos veces y no respondiste.
-Es mi celular… Creo que se murió otra vez.-sacó del bolsillo de su pantalón un objeto con forma rectangular, el cual goteaba un poco.-Olvidé recargarle la batería y, como si fuera poco, se me cayó en el agua cuando corría hacia la estación de trenes…
-Era de esperarse.-dijo una voz desde la cocina. Hermione caminó hacia la sala lentamente y se detuvo para contemplar a Ron.-Sólo a ti te suceden tantas cosas juntas. ¿Viniste nadando hasta aquí?
-Algo así…-asintió el pelirrojo haciendo una leve sonrisa.-Lamento haber llegado tarde a la estación.
La primera impresión que tuvo Hermione al ver a su amigo luego de tanto tiempo fue que casi no había cambiado. Aunque lo notaba un poco más alto que la última vez que lo vio, aun seguía siendo algo flaco. Su rostro había cambiado apenas, luciendo mayor pero su expresión era igual de afable y un tanto misteriosa, como si constantemente estuviera guardando un secreto. Sus ojos, que siempre tenían esa apariencia de estar cansados y mostrarse perezosos cuando aparentaban todo lo contrario, se mostraban despabilados, como si hubieran encontrado en Hermione una llama que los hubiera avivado.
-¿Vas a poner alguna otra excusa por haber llegado tarde o vas a venir aquí y darme un abrazo de bienvenida?-preguntó Hermione cruzándose de brazos.
-Estoy empapado hasta los huesos, Hermione. Voy a mojarte.
-No me importa. Ven aquí…
Ron ensanchó su sonrisa al momento que se acercó hacia Hermione. La castaña también sonrió y ambos se abrazaron profundamente. No pudo evitarlo y apretó con fuerza a su amigo, moviéndolo levemente de un lado a otro. Continuó abrazando con fuerza a Ron, como si quisiera romperle todos los huesos de su torso. Pero la intención de aquel abrazo no era aquella sino todo lo contrario: era para demostrarle lo mucho que lo había extrañado. Cuando se separaron, Hermione ni siquiera le dio importancia a su ropa ahora un tanto mojada. Su estado de felicidad era tal que no podía molestarle aquel detalle insignificante.
-Comprendo que estés molesta por no haber llegado a tiempo a la estación para recibirte, pero no tenías que intentar quebrarme todos los huesos del cuerpo con ese abrazo.-resaltó Ron con una fingida expresión de temor.
Hermione trató de reprimir una sonrisa pero se le hizo imposible. Soltó una risa y se cruzó de brazos mientras negaba levemente con la cabeza. Se había alegrado al ver a Harry y Ginny, sólo que no tanto como ver a Ron luego de haberse marchado por cinco años. Pensó que ahora que había regresado a Surrey, tendría tiempo de sobra para pasar con ellos las vacaciones de verano al igual que en sus días de escuela.
-Parece que nada ha cambiado.-le dijo Hermione dejando de sonreír, aunque a Ron le pareció notar un encubierto brillo de perspicacia en sus ojos. Lo entendió a la perfección. Pero para no levantar sospechas continuó sonriendo normalmente, tratando de no mostrarse nervioso ni dar a entender que su mente había hecho un rápido viaje al pasado para recordar ciertos puntos de inflexión que había sufrido su amistad con Hermione. Fue lo mismo que tuvo que hacer al verla de nuevo después de tantos años: pretender que todo seguía igual entre ellos dos y que seguiría así hasta el fin de los tiempos. Qué iluso que había sido al abrazarla, pensando que el paso del tiempo había traído el olvido, había sanado las heridas o logrado alguna otra acción que después de todo terminaría siendo inútil y no pudiera ayudarlo en su complicada situación. Por un momento se extrañó que el aún vigente amor que sentía por su mejor amiga, que se asemejaba a una intensa llama, no hubiera logrado que el agua que lo mojaba se evaporara y le secara la ropa al hacer contacto con Hermione. Pero como físico sabía que eso no sería posible, pues el punto de ebullición del agua era de 100º C, temperatura que su cuerpo no podría soportar. Había que admitir que no era nada agradable estar en esa situación, pero debía olvidarse de todo o al menos dejarlo de lado ahora que tenía a Hermione de nuevo frente a él, que estarían otra vez cerca y que su amistad podía llegar a ser como antes: llena de buenos y malos momentos, de conversaciones interesantes, de risas, una amistad llena de favores…
-Ron, tienes la piel de gallina.-notó Hermione mirándole el brazo desnudo y húmedo. Saliendo de su fugaz abstracción, el pelirrojo observó su remera empapada y luego sus brazos. Era cierto, se le había puesto la piel de gallina.-Debes tener frío…-agregó la castaña y sin que Ron tuviera tiempo de reaccionar de alguna forma, ella se acercó más a él y deslizó su mano por su brazo izquierdo. Ese era precisamente el tipo de cercanía que debía evitar con ella. Lo sabía por experiencia. Ante aquel contacto físico sus poros se le notaron mucho más y el escaso vello de todo su cuerpo se había erizado completamente. Era como haber sentido un poderoso escozor de pies a cabeza, logrando darle un súbito y fugaz dolor de cabeza a causa del nerviosismo inesperado.-¡Estás helado, Ron!-Hermione ahora había posado sus manos en los dos brazos de Ron, quien de repente había comenzado a sentirse un tanto débil e indefenso.-Ven conmigo, te daré una toalla para que te seques...-sintiendo que su amiga tomaba uno de sus brazos con más fuerza para conducirlo escaleras arriba, Ron ejerció más fuerza para no moverse de su sitio. ¡Quién sabía lo que podía ocurrir entre ellos si se quedaban solos!
-Estoy bien así, gracias.-se apresuró a decir Ron tratando de sonar despreocupado, por más que hubiera comenzado a sentir más frío. Pero eso se debía más al roce de Hermione que a haberse empapado con la tormenta.
-Estás helado como un sapo, Ron. Si a eso le llamas estar bien… Acompáñame arriba para que te dé una toalla.-insistió Hermione amenazando con volver a tomar de su brazo o, peor aún, de tomar una de sus manos.
-No te preocupes, Hermione. Estoy bien. En serio.-la tranquilizó Ron, inconscientemente retrocediendo medio paso lejos de Hermione.
-Pero vas a enfermarte si no te secas rápido. Si quieres puedes darte un baño bien caliente para dejar de enfriarte.-la castaña le señaló las escaleras haciendo un gesto que daba a entender que quería que él la siguiera.
-Lo digo en serio. Estoy más que bien así.-volvió a decir Ron.
¿Era su impresión o Hermione de verdad quería que él fuera con ella escaleras arriba? Quizás fuera todo obra de su imaginación y (¿por qué no?) de su paranoia, pero Ron podía seguir detectando ese brillo de perspicacia en la mirada de Hermione que nadie más en esa sala parecía haber notado. No. No se quedaría a solas con su amiga porque sabía que si lo hacía se dejaría influenciar totalmente por ella. Y eso implicaba quedar en lo más parecido a un estado de sumisión absoluta al perder todo poder de decisión y autocontrol. Ya le había sucedido antes, todo por dejarse engañar por esa mirada que aparentaba ser inocente.
Antes de que Hermione volviera a decir algo, Harry se adelantó a hablar.
-Quizás deberían dejar de insistir tanto porque si siguen así podrían terminar discutiendo. Ya saben, como en los viejos tiempos.
-Es verdad.-corroboró Ginny.-No sería bueno que en el primer día que Hermione lleva aquí tuviera que agotarse con una pelea contigo, hermanito.
-Estaba pensando lo mismo.-mintió Ron. Casi había olvidado que Harry y Ginny también estaban en la sala de estar de Hermione. Sólo esperaba que ellos no hubieran notado nada extraño en él o en la misteriosa mirada de Hermione y en las existentes o inexistentes indirectas que ella le lanzaba con sus buenas intenciones de hacerlo subir al primer piso. No necesitaba subir allí… ¿verdad?-Lo que menos quiero ahora es causarte molestias, Hermione. De seguro debes estar cansada por el viaje de regreso y a lo mejor quieras descansar en este momento. Será mejor que nos vayamos ahora.-agregó, mirando a Harry y Ginny y ocultando en sus ojos azules su desesperación por salir cuanto antes de la casa de Hermione.-Harry, ¿podrías llevarme? Gasté hasta el último centavo en el taxi hasta aquí y debo hacer unas cosas.
-¿No crees que sería conveniente que te pusieras ropa seca y que esperaras a que la tormenta se calme un poco?-preguntó Harry.
-Lo sé, pero debo hacer un trabajo con urgencia.-explicó el pelirrojo, tomando su bolso mediano que había dejado en el suelo. Hermione se preguntó que contendría.-También debo ir a ver a alguien que me debe dinero.
-¿Algo más?-dijo Harry irónicamente.-Porque me encanta ser tu chofer particular.
-Ahora que lo dices… Tengo que ir a otro sitio pero…-objetó al ver que Harry lo miraba peligrosamente-dejaré eso para mañana porque está lloviendo.-agregó al instante.-Si me disculpas, Harry, te esperaré en el auto.
Hermione deslizó su mirada haciendo el mismo trayecto que había hecho Ron desde el medio de la sala hacia la puerta principal. Se quedó viendo la puerta como por dos segundos, teniendo la leve sensación de que Ron regresaría. Preguntándose por qué había comenzado a actuar un tanto extraño instantes antes de marcharse, Hermione dirigió su mirada a Ginny, quien estaba contenta por algo en particular:
-Como ahora debes estar un poco agotada por tu viaje desde Escocia, te haremos la fiesta de bienvenida mañana. Supuestamente es una fiesta sorpresa, pero sabes que ese tipo de fiestas nunca funciona.
-Trata de lucir sorprendida mañana.-le aconsejó Harry.-La fiesta será en casa de Ginny.
-Te aseguro que me sorprenderé de todas formas al ver a todos de nuevo.-dijo Hermione sonriendo nuevamente.-Sólo díganle a Ron que no llegue tarde, ni empapado, ni actuando tan extraño como recién.

Luego de que Harry y Ginny volvieran a darle un caluroso abrazo a Hermione y se marcharan, la castaña quedó sola en casa. Cerró la puerta principal y fue hacia la cocina. Se dio cuenta de que al final no habían tomado el jugo que ella había olvidado llevar a la sala. Guardó la jarra en el refrigerador y se apoyó en la mesada de la cocina. Sonrió para sí misma mientras observaba a su alrededor. Estaba en casa. Miró su ropa y recordó que estaba húmeda debido al abrazo que le había dado Ron. Fue inevitable. En lo primero que había pensado al verlo allí frente a ella había sido en lo sucedido entre ambos en su último año de secundaria. ¿Habría sido eso lo que había incomodado un poco a Ron? ¿Por eso había comenzado a actuar con nerviosismo, dispuesto a marcharse lo más rápido posible? Inmediatamente Hermione negó con la cabeza. No podía ser por eso, pues tanto ella como Ron habían pautado que todo continuaría normal entre ellos dos. Como siempre sucedía. Ambos eran muy buenos amigos y no había razón para que no siguieran siéndolo ahora. Tal vez Ron se hubiera incomodado un poco por el hecho de verla después de cinco largos años. Incluso pudo haber pensado que su amistad no seguiría tan fresca como antes, cuando se veían prácticamente todos los días tanto en la escuela como los fines de semana. Sí, seguro que era eso. Ron probablemente hubiera pensado que habría mucha tensión entre ellos dos. Pero no la hubo. Al menos no para Hermione, quien se sintió muy a gusto al ver no sólo a su pelirrojo favorito sino a sus otros dos mejores amigos, Harry y Ginny. Ya tendría la oportunidad de volver a acostumbrarse a estar con ellos. Eso era en lo único que había pensado cuando había decidido volver. El tiempo podría haberle hecho olvidar un poco algunas cosas, como lo que se sentía estar con sus amigos pero Hermione estaba segura que lo recordaría fácilmente.
Con un imborrable semblante de alegría, Hermione se dispuso a ir a su habitación a deshacer su enorme equipaje.
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Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) Act. 25/03/11

Notapor Locurita » Vie Mar 25, 2011 5:18 pm

No puedo no ser primera xD
Dices que es mejor callar cuando por primera vez salen las cosas bien.
Dices que yo tengo miedo de adaptarme al cambio, pues no es miedo es sólo negación.

Lo mejor es que nunca me podrás cambiar.
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Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) Act. 25/03/11

Notapor Madame Delacour. » Vie Mar 25, 2011 9:23 pm

Y yo no puedo no dejar de gritar de emoción al ver que por fin volviste a publicar una historia. Llevaba tanto tiempo esperando por algo tuyo, creo que más de un año. Y hoy, que andaba muy bajoneada llego y me meto al foro, cosa que ya no hago muy a menudo y me encuentro con semejante sorpresota y me hiciste el día :)
Me subiste un buen los ánimos :D
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Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) Act. 25/03/11

Notapor lengua_de_caramelo » Sab Mar 26, 2011 12:17 am

Luu!: todavía no puedo creer la mega suerte que tuviste! Felicitaciones por ser la primera jaja. Cosas del destino! Cuando vi que apenas había creado el post ya había un comentario, y que ese comentario era tuyo... Yo que quería sorprender, terminé siendo sorprendida. Siempre quise decir: "en el lugar indicado a la hora indicada" y te lo digo a vos. Espero que leas el fic apenas tengas tiempo. No importa si no dejas comentarios. Lo que cuenta es que lo leas XD.

Madame Delacour: a mí también me pasó algo parecido, jeje. Me sentía medio mal, pero no sólo hoy sino la semana pasada y creo que la anterior también. Y apenas publiqué el primer capítulo fue una cosa increíble. Me cambió el humor de un segundo a otro y el resto de la tarde estuve re contenta y hasta salí a pasear, cosa que últimamente no hacía al preferir aislarme en mi casa XD. Ahora estoy más contenta porque ya veo que han dejado comentarios en este nuevo post!!
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Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) Act. 25/03/11

Notapor fixyouronhermione » Dom Mar 27, 2011 1:27 am

Hola! Oh por dios! oh por dios te juro que aun no me la creo casi lloro cuando vi que publicarías de nuevo una historia. ya a pasado tanto tiempo si, pero no creo que te tengamos insultos ni malas vibras, al contrario creo que lo que tenemos es ilusión y algo de desesperación por que no aparecías Jaja. pero ya que lo haz hecho..todo bien.

Creo que el titulo de tu historia es bueno algo extraño Jaja pero no puedo juzgar si es correcto o no porque apenas va empezando la historia Jaja, ya veremos mas adelante que pasa..aunque como tu dices la magia soluciona muchas cosas..en la vida normal a lo Muggle pues!.. se "lidia" con la vida xD así que creo que es buen titulo..

Ron es extraño Jaja..pero así es en tus fics.. me encanta parece que no se puede controlar mucho cuando esta con hermione eh? y hermione o se hizo la desentendida o si sabe mas o menos por donde va la cosa? Jaja y que rayos paso en secundaria con ellos? Jaja y Harry y Ginny son solo amigos? o novios?

espero la continuación seguro sera un GRAN GRAN fic como los anteriores los cuales amo profundamente

Te mando un beso.... Chau

... ...






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Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) Act. 25/03/11

Notapor Locurita » Lun Mar 28, 2011 7:26 pm

Buenas, ya lo leí! Y sí que importan los comentarios! Siempre importan, sobre todo porque últimamente no hay mucha gente lectora y fiel por el foro. Se esfuman, y si no comentamos las que leemos, quién sino?

El comienzo debo decirte que estuvo algo extraño, loco, paranoico. Ron es un exceso de timidez pero también pienso que algo tuvo que haberle pasado para reaccionar tan... mmm raro. Hubo demasiaaaaada explicación en los primeros párrafos, y estuvo bien, más que bien y te explico por qué... Genera la propia desesperación en el lector, tal cual a la desesperación que estaba sintiendo Ron en ese momento. No sé por qué nosotras tenemos la debilidad de describirlo a él con comportamientos extraños xD La cuestión es que me gustó, no así la aparición de Hermione. Todavía tengo la duda de si se estaba haciendo la tonta o tenía otras intenciones al intentar hacer subir a Ron ¬¬ mmm, pienso y más me encierro. Es obvio, no? Ocurrió algo sobrepasando la amistad en el último curso, pero lo tomaron como que no pasó nada y todo siguió igual y para colmo ella se fue por cinco años... Me pregunto si entonces Ron está medio como escapando de Hermione porque piensa tanto como yo que ella está un poco mal de la cabeza y quiere algo físico y nada sentimental al estilo, un amigo con derechos... Pero el último párrafo me dejó pensando que tal vez ella no quiere nada físico y tampoco sentimental porque sólo siente amistad por Ron a pesar de que las circunstancias pasadas (que todavía no sabemos cuáles son) pudieron haberla confundido, pero se ve que el único confundido y aturdido y rematadamente loco, es Ron.

Esas fueron las primeras impresiones inmediatas, y te aseguro que espero estar equivocada en todo (que es lo más probable) Porque no me gustó la Hermione demasiado feliz, del principio. -por esas cosas de que yo le voy al drama, y la cosa de estar feliz de la vida con una sonrisa de oreja a oreja me da para sospechar- /: Ya me trastorné con este fic y ni siquiera pasó algo sumamente importante.

PD: amé a Ron mojado con el traje, los zapatos y la corbata ;)
Buenísimo, besotes!
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Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) Act. 25/03/11

Notapor Madame Delacour. » Lun Mar 28, 2011 8:20 pm

Aquí leyendo arriba a Lu, ya me dieron a qué pensar. Comparto muchas opiniones. No me gusta mucho la Hermione feliz de la vida y no porque me guste más la sufridera, aunque amo el drama, sino porque parece que le importó más lo que hubo a Ron los cinco años antes de que se fuera, que a ella misma y por lo que dejas traslucir, fue más allá de la amistad.
El personaje que más me gusta, obviamente Ron, tiene unas manías que me dejan O.O y que me faascinan y es tan interesante leerlas.
Ya había olvidado tus largaas descripciones que haces de cada detalle, y es que eres muy detallista y eso me da gusto, porque nos metes más de lleno en la trama. Y con tu historia me embargó una nostalgia por las buenas historias de antaño que escasean demasiado en nuestros días, así que síguele contribuyendo al fandom, no dejemos que muera.

PD: LUUUU, tu banner de Rupert ronda mi sueños, se ve guapísimo así :D
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Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) Act. 25/03/11

Notapor lengua_de_caramelo » Sab Abr 02, 2011 2:04 am

Dios! Estaba desesperada esperando que llegue el día viernes para poder usar mi pc sin remordimientos y dedicarme de lleno a leer los comentarios que dejaron y a responderlos!! Cómo extrañaba esto!! (estoy sonriendo de oreja a oreja ahora mismo! XD).

Ravenclaw Girl: es un alivio que al menos una persona me diga que no hay rencores hacia mí por haberme tardado siglos en volver a escribir, jiji. Lo del título del fic sigue molestándome un poco. Creo que voy a pedirles una opinión a todas las lectoras y que si quieren que tiren algunos nombres alternativos. Al igual que con los nombres de los capítulos!!
Hablando de magia... Son incontables las veces en el día que deseo tener una varita mágica y hacer hechizo tras hechizo para solucionar todos mis problemas. Pero lo que me vendría bien en estos momentos más que una varita sería un giratiempos!! Así podría dedicarme más al fic y al foro! Y ya que estoy, a mis obligaciones diarias con la vida (realmente es todo un desafío lidiar con nuestras vidas!! Bueno, creo que de algún lugar tenía que sacar inspiración para escribir esta historia, jejeje). Sí, probablemente sea un título acertado pero ya veremos...

Realmente no puedo evitarlo. Para mí es casi como una ley que Ron tenga que ser super extraño en mis historias!! Siempre tienen que pasarle cosas raras a él, tiene que quedar en ridículo o algo por el estilo! No sé, se me hace que personas como él son mucho más reales y con las cuales uno puede sentirse identificado.
En cuanto a lo de la secundaria, ya te vas a ir enterandoo!! No quiero decir mucho porque se arruinaría todo! Hermione, como todas sabemos muy bien, es muy inteligente y tiene mucho más dominio sobre sí misma que Ron (creo que cualquier persona tiene más dominio sobre sí misma que él...). Por lo que a simple vista puede ser que no le pase nada, pero su mente es ágil y está pendiente de cada detalle. Además, ella sabe actuar mejor. Pero ya te vas a ir enterando. Harry y Ginny son novios. No desarrollé mucho la relación entre ellos dos porque me daba un poco de pereza y porque nunca me atrajeron tanto como Ron y Hermione, XD. Pero alguno que otro momento entre Harry y Ginny habrá. Aunque seguramente no tan interesante como los momentos entre nuestros dos personajes preferidos.

Muchos saludos!!



Lu!: hola, amiga! Lo de que no importaba si no dejabas comentarios lo dije como una manera de autocastigarme por las veces que no tuve tiempo de dejarte uno a vos en tu fic, jeje! Pero es verdad: los comentarios importan! Yo también pienso que el foro poco a poco ha ido quedando en el olvido y supongo que se debe a que ya está por terminar la saga de HP. Creo que con el estreno de la última película realmente todo se va a terminar. Aunque yo seguiré revoloteando por aquí con este fic!! Y quizás por un tiempo más luego de que lo termine.

No pude evitarlo, Lu. Tenía que hacer sufrir a Ron en el comienzo del fic. Admito que fue algo raro para el inicio de esta historia pero desde que se me plantó la idea en la cabeza ahí quedó y nada pudo sacarla. La razón es medio personal. Lo que pasa es que yo no soy muy fanática de hablar en público. Creo que por algo me gusta tanto escribir en vez de hablar, jeje. Si bien me da miedo expresarme frente a un grupo concurrido de personas, termino aceptando que debo hacerlo y siempre termino pasando un mal momento lleno de estrés y nerviosismo. No me pasa lo mismo que le pasó a Ron al subirse a esa tarima pero la sensación es algo parecida. Cuando estás frente a tantas personas obligadamente te vienen a la cabeza dudas e inseguridades. Al menos a mí, pero mejor no sigo hablando de eso porque me siento una estúpida al respecto, jeje (ya voy a ver si voy a un psicólogo urgente!! XD). Tal como vos decís, quería que el lector sintiera lo mismo que estaba sintiendo Ron, y qué mejor manera de sentirlo si nos metemos por un instante en la mente de él y leemos todo lo que pasa por ella. Me gustó que destacaras eso del capítulo.
Como le dije a Ravenclaw Girl, Ron tiene que ser muy extraño en mis historias! De lo contrario no es Ron! Y sé que estás de acuerdo conmigo. Más adelante vas a ver las locuras que hace voluntaria e involuntariamente y te vas a divertir un poco.

Sí, es muy obvio que pasó algo entre Ron y Hermione en el pasado. Y creo que podría estar segura de que sabes qué porque tenés una manera de pensar muy parecida a la mía. Porque, qué sentido tiene negarlo, vas muy acertada en tu análisis de la historia! Pero no creo que Ron piense que Hermione está mal de la cabeza (justamente Ron no podría tener derecho alguno sobre la faz de la Tierra de pensar que Hermione está un poco mal de la cabeza cuando él es tan maniático y psicópata, XD). Lo bueno de las personas tan acomplejadas y temerosas como Ron es que se ponen del lado del otro con una facilidad increíble y eso les ayuda a comprender un poco mejor la situación. Ron tiene sus propios problemas (como hablar en público) y sabe que Hermione también tiene los suyos.

Jajaja, a mí tampoco me gustó mucho la Hermione feliz porque es demasiado sospechoso que ella esté en ese humor (siempre la he considerado una gruñona). Aunque después pensé que si yo me hubiera ido por cinco años y después volviera y me encontrara con mi mejor amigo, sin duda estaría muy feliz y lo abrazaría sin pensarlo dos veces. Fue un caso especial. No te preocupes. Hermione ya se va a ir volviendo más Hermione conforme avance la historia, jaja.

Lamento haberte trastornado con la historia. Pero te prometo que voy a seguir haciéndolo con cada capítulo que suba. E incluso puede que termines igual o peor que Ron! En ese caso, me declaro inocente. :mrgreen:


Me gusta la imagen de tu firma! Vi la escena eliminada de Ron y Hermione lanzando piedras y me gustó! En mi opinión, Hermione sí sabía lanzar piedras pero se hizo la tonta para tener una excusa para estar cerca de Ron! (jeje todas sabemos ese truco!). Me sentí desvanecer cuando él le tomó el brazo. Fue tan... Ron!



Madame Delacour: jejeje, Lu siempre hace pensar con sus comentarios. Yo también amo el drama, sobre todo en los fics. Sí, creo que está claro que alguna que otra cosa pasó entre ellos cuando eran adolescentes pero si son pacientes van a saberlo muy pronto!! No quise decir mucho al respecto porque era el primer capítulo y tenía que enganchar un poco a las lectoras.
Hasta ahora todas han resaltado las manías de Ron en los comentarios y eso me pone feliz (para desgracia de Ron). Les prometo que Ron tendrá más manías, algunas muy maniáticas (valga la redundancia) y otras un tanto peligrosas, incluso algo suicidas, pero nada de qué preocuparse. No va a intentar matarse. Al menos no voluntariamente.
No puedo evitar describir las situaciones. Soy así por naturaleza. Creo que podría considerarme observadora, aunque a veces un poco despistada (algunas veces me despisto a propósito como una forma de evadirme de la realidad, pero quién no lo hace en ocasiones!). Me gusta tener en cuenta los detalles e implicar de lleno a la gente en mis relatos, que vayan imaginando cada cosa y que lleguen incluso más allá de lo previsto. Está bueno que aprecien eso en el foro y me lo hagan saber en los comentarios.
Me siento como importante cuando incluís mis fics en la categoría de buenas historias, pero no me gusta alardear. :oops: Personalmente nunca me siento completamente conforme con mis historias. Creo que a todo escritor debe pasarle, y si me pasa sólo a mí creo que estoy loca. Voy a tratar de seguir contribuyendo al mundo con mis relatos ultra descriptivos como me gusta hacerlos.

Saludos!
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Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) Act. 25/03/11

Notapor lengua_de_caramelo » Sab Abr 02, 2011 2:54 am

Capítulo 2: "¿Falsa alarma?"

Llegada la noche de su primer día en casa, Hermione continuó exaltada. Lo estuvo más aún cuando sus padres volvieron del trabajo. A pesar de que los había visto muy pocas veces cuando regresaba a Surrey algún fin de semana, feriado o cuando ellos iban a visitarla en Escocia, Hermione reaccionó efusivamente cuando los vio aparecer por la puerta. Esa misma noche habían cenado en casa y en familia, saboreando no sólo la comida sino el regreso definitivo de Hermione. Después de haber terminado sus estudios y a pesar de las tentadoras ofertas laborales que le otorgaba Escocia por haber sido una estudiante modelo, Hermione había decidido volver definitivamente a Inglaterra, conseguir trabajo y hacer el resto de su vida allí. No negaba que por un instante pensó en no regresar, pero cuando se cruzaron por su mente su familia y sus amigos la decisión de volver se tomó prácticamente sola.
La cena con sus padres transcurrió muy animada. Conversaron sobre muchas cosas, compartiendo anécdotas de vivencias ocurridas tanto de la vida de Hermione en Escocia como de la vida de sus padres en Inglaterra. A cada instante las risas estallaban a la mesa. Sin embargo, de un momento a otro Hermione se sintió un tanto sobrecogida cuando su madre hizo su típica retrospección de la vida desde cuando la castaña era apenas una niña recién nacida hasta ahora, toda una profesional graduada con honores. Lo mismo había sucedido cuando ella terminó la primaria y la secundaria. Debía admitir que esas retrospecciones la ponían un poco melancólica, pero no tanto como para deprimirla. Hermione sabía que era joven, aún tenía toda una vida por delante y tiempo para hacer lo que quisiera.
Dos horas después de cenar y conversar, Hermione comenzó a percatarse de lo cansada que estaba. El viaje de regreso de verdad la había agotado, pues había ido todo el trayecto despierta, leyendo y de vez en cuando admirando el paisaje del norte de Inglaterra. Lo mejor sería ir a descansar finalmente para así mañana estar completamente despejada al comenzar el día.

Estando en su habitación volvió a sentirse invadida por una sensación placentera. ¡Cómo había extrañado su habitación! La mayor parte de sus cosas estaba tal cual ella las había dejado la última vez que había estado allí la Navidad pasada. Qué cómoda que era su cama y qué enorme sensación de bienestar le daba estar rodeada de sus objetos personales: su pequeña biblioteca, su escritorio perfectamente ordenado, sus cuadros con fotografías de ella y sus amigos, algunos osos de peluche en un estante, su mesita de noche con más libros, sus cajones llenos de cachivaches (la única parte desordenada de su habitación) y su armario con su ropa y otras cosas muy bien organizadas. A pesar de estar cansada, Hermione se dedicó a pensar en la fiesta sorpresa que tendría mañana por la noche en la casa de la familia Weasley. Si la celebración se realizaba allí era porque todos los Weasley asistirían, de modo que se precisaba de una casa espaciosa como la de ellos. Hermione creía que no era necesario que todos asistieran, pues ella no se consideraba lo suficientemente importante como para que le hicieran una fiesta en su honor y todos los hijos de Arthur y Molly tuvieran que asistir. Seguramente la idea hubiera sido de Ginny o de la Señora Weasley. Ron habría pensado en una fiesta o en una pequeña reunión pero no lo habría propuesto porque sabía que a ella no le gustaban los grandes festejos en su honor. Sólo que, pensándolo bien, tal vez Ron sí hubiera sido el de la idea. Después de todo Hermione era su mejor amiga y había estado lejos por cinco años. Una fiesta sorpresa sería un buen gesto de bienvenida. Aunque Hermione se había conformado con aquel húmedo abrazo. Sonrió inconscientemente. Hermione sabía que para Ron siempre había resultado un tanto incómodo demostrarle el afecto que sentía hacia ella. Pero eso no significaba que él no la apreciara. La castaña también sabía que su amigo prefería no ser muy expresivo al respecto y que los gestos de cariño quedaran reducidos al mínimo o directamente implícitos en su amistad. Aquello debía ser una especie de código que tenían todos los chicos hacia las chicas o quizá sólo fuera una manía de Ron hacia ella. Hermione y sus amigos eran conscientes que el pelirrojo era la persona con más manías que podía haber en el mundo. Soltó una risita y cerró los ojos, preparándose para dormir. A pesar de haberse mantenido en contacto con Harry y Ginny más que nadie, Hermione ansiaba escucharlos hablar en persona sobre lo que había pasado en sus vidas en todo el tiempo que ella estuvo lejos. Quería estar al tanto de todo. Las vacaciones de verano recién comenzaban y Hermione tenía planeado disfrutarlas al máximo antes de enfocarse en desempeñar su vida laboral. Manteniéndose con los ojos cerrados, lentamente Hermione fue quedándose dormida, dejando que su mente se dejara llevar por un ligero sueño en el que aparecían sus amigos disfrutando de un día de verano como cuando eran adolescentes.



Al día siguiente, Ron despertó muy temprano. Con el tiempo se había acostumbrado a madrugar, pero no era algo que hiciera siempre durante las vacaciones de verano. A decir verdad, en realidad no había dormido, y si lo había hecho había sido muy poco. Pegar un ojo en toda la noche se había tornado casi imposible debido a que tenía en mente la llegada de Hermione. No era que ese hecho lo hubiera tomado por sorpresa. Ron estaba al tanto desde hacía un mes que Hermione regresaría a Surrey por tiempo ilimitado. Ella finalmente había decidido quedarse en Little Whinging, su ciudad natal. Pero al parecer, para Ron un mes no había sido suficiente para prepararse psíquicamente, físicamente, emocionalmente y todos los demás “-mente” posibles, pues un simple contacto visual y un abrazo habían bastado para tirar abajo su ardua preparación para convencerse de que todo estaría bien en su presencia. Debía estarlo, porque de lo contrario… Ni siquiera él sabía lo que pasaría. No era muy bueno para expresar esas cosas con palabras. A veces ni siquiera podía decir correctamente lo que pensaba para que los demás lo entendieran con la claridad con que él lo veía en su mente. Pero tenía que tomar las riendas de la situación. Ya no podía dejar que todo se escapara de sus manos. No quería seguir sintiendo la angustia y la desilusión que le provocaban la espera. Lidiar con ello era complicado. ¿Qué cosa no era complicada en la vida? Aun debía enfrentar tantas cosas… Su miedo a hablar en público, su estúpido pero paralizante temor a las arañas, su vértigo al estar al volante… Sólo que esta vez el miedo no lo tenía él. Tantos años de espera le habían servido de algo al menos. Analizando la situación se había percatado de ello. Afortunadamente, estaba dispuesto a lograr que todo funcionara, porque él de verdad quería estar con Hermione. Por momentos no comprendía la manera de actuar de su amiga, pero debía ser paciente al igual que los demás lo eran con él cuando manifestaba sus excéntricas fobias. Ron sabía que Hermione confiaba en él, sólo que al parecer no completamente. ¿Cómo demostrarle que él no sería capaz de lastimarla?
Un estornudo lo sacó de sus pensamientos. Luego le siguió otro. Ron tragó saliva para darse cuenta de que la garganta le dolía un poco. Esas eran las consecuencias de haber andado bajo la lluvia el día anterior. Hermione estaba en lo cierto al decir que se enfermaría. Pero a Ron le pareció extraño. Ya le había pasado algunas veces eso de estar bajo la lluvia y nunca antes se había enfermado. No le dio importancia y se dispuso a levantarse. Si ya estaba despierto dudaba que pudiera volver a dormirse. Por más que fuera muy temprano, aprovecharía el día para salir a pasear ya que por la tarde tenía que ir a trabajar y luego a la fiesta de Hermione. Aquella idea de hacer esa celebración había sido una mala idea por parte de Ginny. Ron se había cansado de decirle que a Hermione no le gustaban los grandes festejos en su honor. Pero, como siempre, Ginny no le había hecho caso diciendo que a todo el mundo le gustaba que le hicieran una fiesta. Con la conciencia de que vería a Hermione esa noche, Ron respiró profundamente y se puso de pie para comenzar su día. Por un instante tuvo la loca idea de ir hacia la casa de su amiga a visitarla, pero enseguida recordó que eran las seis de la mañana y ella seguramente estaría durmiendo. Tenía que conformarse con esperar hasta la noche para verla de nuevo.

El día de Hermione fue muy tranquilo. Despertó un poco tarde, alrededor de las once y media de la mañana. Había dormido excelente la noche anterior a pesar de estar muy entusiasmada por su regreso. Se levantó al instante de la cama. Se aproximó a su ventana y corrió las cortinas para ver que el día estaba soleado. Ya no quedaba rastro alguno de la tormenta de ayer.




Después de levantarse se, se preparó un suculento desayuno que disfrutó sólo ella debido a que sus padres estaban trabajando.
Al llegar la tarde, se la pasó hablando por teléfono con Ginny. Luego la pelirroja se despidió ya que debía ayudar a su madre con los preparativos de la fiesta. Hermione pudo escuchar perfectamente los gritos de la Señora Weasley del otro lado del teléfono. Soltó una pequeña risita junto con Ginny y ambas colgaron el teléfono. Haber hablado con su amiga logró que Hermione se impacientara un poco y deseara cuanto antes que llegara la noche para ir a su casa. Por más que nunca hubiera admitido que había extrañado muchísimo a todos sus amigos y seres queridos, Hermione quería cuanto antes que su antigua vida regresara y eso significaba pasar más tiempo con las personas que la rodearon hacía cinco años. Para apartar un poco de su mente toda su ansiedad, decidió que lo mejor sería leer algún buen libro. Se encerró en su habitación leyendo el mismo libro que había comenzado a leer en su viaje en tren y que no había podido terminar debido a sus continuas distracciones con el paisaje.



Llegada la noche, Hermione se alistó rápidamente para ir a su fiesta de bienvenida. No quiso lucir nada que fuera muy formal ya que la fiesta no lo sería. Tampoco se preocupó mucho por intentar que su cabello quedara lo más presentable posible. Después de todo, se reuniría con personas muy allegadas que ya la conocían por muchos años y sabían que ella no perdería tiempo tratando de aparentar ser alguien que no era al estar pendiente de su apariencia.
Hermione fue en silencio durante todo el trayecto a casa de los Weasley, estrujándose nerviosamente las manos sobre su regazo ante un súbito pensamiento que había irrumpido en su mente. ¿Y si los Weasley le habían hecho esa fiesta por obligación y se dedicaban a tratarla con suma indiferencia por haberse marchado por cinco años y por luego volver, pretendiendo que todo seguiría como antes? ¿Qué pasaría si le recriminaban eso? ¡Imposible! Los Weasley eran la familia más amorosa, cariñosa y amable que Hermione había tenido la suerte o el destino de conocer. Todos sus integrantes lo eran, incluso hasta el que aparentaba ser el más huraño de todos, en el fondo era todo lo contrario. Entonces, ¿por qué estaba pensando esas cosas? ¿Por qué siempre desconfiaba de todos e incluso hasta de los más confiables? Tal vez fuera sólo en caso de que esas personas terminaran siendo todo lo contrario a confiables y pudieran volverse en su contra. Ya le había sucedido antes eso de confiar en gran parte en alguien y que luego terminara defraudándola. Un leve escalofrío le recorrió la parte superior del cuerpo. Los músculos de la cara se le tensaron un poco, como si estuviera conteniendo unas inevitables ganas de llorar. Pero Hermione no estaba por llorar. Al menos no por ahora, pero presentía que si dejaba que su mente tomara esa línea de pensamiento e hiciera un retroceso hasta sus días de escuela primaria… En esos casos, la ventaja de la rápida velocidad del pensamiento terminaba siendo una desventaja, porque se podía pensar en tantas cosas en tan poco tiempo… Optó por distraer su mente de malos recuerdos, por lo que se puso a observar por la ventanilla del asiento trasero del auto. A pesar de que hacía cinco años que no iba a la casa de los Weasley, seguía recordando el camino hacia ella. Eso era una buena señal: significaba que no los había olvidado del todo.
Cuando su padre dobló por la calle Magnolia y entró en Privet Drive, Hermione no pudo evitar que se le acelerara el corazón. Observó atentamente las casas perfectamente iluminadas, al igual que las calles. Siempre le había gustado ese vecindario. A pesar de que todas sus casas fueran iguales, Hermione sabía perfectamente que eso era sólo por fuera, pues la casa de los Weasley no se parecía en nada la casa de los Potter, quienes también vivían en Privet Drive. Había ido tantas veces a visitar a sus amigos durante sus días de secundaria que en varias ocasiones les había sugerido a sus padres que se mudaran a ese vecindario que tanto había llegado a gustarle. El auto avanzó por la calle principal de Privet Drive, siendo el único que circulaba por allí en ese momento. Todo estaba tranquilo. Siempre lo había sido en ese vecindario, donde la mayoría de la gente era amigable y no causaba problema alguno en la convivencia. Finalmente, el auto se detuvo frente al Nº 7 de Privet Drive, hogar de los Weasley. Una vez que el auto estuvo estacionado sus padres fueron los primeros en bajarse, luciendo un semblante tranquilo. Hermione suponía que se debía a que mientras ella estuvo en Escocia, ellos seguramente se habrían reunido con los Weasley y con los Potter a pasar el rato conversando como solían hacer en viejas reuniones entre amigos. Antes de abrir la puerta del auto, Hermione respiró profundamente para calmar un poco los nervios. Desde que Ginny le había dicho que harían una fiesta para celebrar su regreso, la castaña sólo había deseado que ese día llegara lo antes posible. Sin embargo, no se había imaginado que llegado el momento estaría tan inquieta. Escuchó que sus padres hablaban con alguien. Dirigió su mirada hacia la casa y se percató de que Harry y Ginny estaban sentados en el suelo justo al lado de la puerta de entrada. Al parecer, ambos habían estado conversando animadamente mientras la esperaban. Se pusieron de pie para saludar a los padres de Hermione, con quienes tuvieron una muy breve conversación antes de que Ginny les abriera la puerta para dejarlos pasar. Hermione aprovechó que sus amigos estaban fuera de la casa. Necesitaba un poco de apoyo moral para el reencuentro.
-¡Hermione!-exclamó Ginny radiante de felicidad y la abrazó igual que el día anterior.-Estábamos esperándote aquí porque, como siempre, mi casa es un caos. Después de tantos años eso sigue igual.-bromeó la pelirroja.
-¿Qué sucede? ¿Estás bien, Hermione?-le preguntó Harry, notando que su amiga estaba un poco rara.
-Sólo estoy un poco nerviosa. Ya saben, por toda esta fiesta… Espero que no sea mucha molestia…
-¡Para nada! Si hay algo que nos gusta en mi familia son las fiestas y las reuniones familiares y entre amigos.-le recordó Ginny alegremente.-Ven, mejor vamos adentro. Te acompañaremos. Mi mamá va a enloquecer cuando te vea.
Al entrar a la casa, Hermione fue rodeada por los brazos de la Señora Weasley, quien la saludó con tanto afecto como si se tratara de su propia hija. Hermione incluso creyó ver una que otra lágrima escapándose de sus ojos. El Señor Weasley también la saludó con mucho cariño, dándole un abrazo y resaltando que se había convertido en una hermosa y esbelta mujer. Hermione no pudo hacer más que sonrosarse un poco y sonreír por la calurosa bienvenida que le habían dado los padres de Ginny. Mientras todos se encaminaban hacia la cocina inesperadamente se escuchó un ruido sordo, similar a una explosión, dentro de la casa. Todos se sobresaltaron y lo que sucedió al instante fue que desde el primer piso comenzaron a caer serpentinas, pequeños trozos de papel picado y globos de todos los colores. Hermione sonrió al ver esa lluvia multicolor cayendo sobre ella. Eso sí había sido una sorpresa. Podía imaginarse de quién había sido la idea. Supo que estaba en lo cierto cuando vio a dos personas idénticas bajar las escaleras lanzando más serpentinas y papel picado.
-¡Llegó la agasajada!-exclamó George lanzando un último puñado de papel picado.-¿Eres tú, Hermione? ¡Los años te sentaron muy bien! Estás hecha toda una belleza.-agregó el pelirrojo, mirando de pies a cabeza a Hermione.-Creo que deberíamos salir un día, ¿no?
-¡Hey! ¡Yo iba a pedírselo primero!-saltó Fred algo molesto, pero inmediatamente hizo una sonrisa.-Era sólo una broma.
-Aunque de verdad podríamos salir juntos.-aventuró George haciendo la misma sonrisa que su gemelo.
-¿Tan rápido se olvidaron que tienen novias?-dijo una voz que se acercaba hacia ellos. Se trataba de Bill, el hijo mayor de los Weasley. A pesar de tener más de treinta años, aun continuaba llevando el pelo largo y su pendiente en la oreja. Pero cualquiera debía admitir que le quedaban increíbles, haciéndolo parecer una estrella de rock. Además, gracias a ese estilo y forma de ser había logrado atraer a la refinada diseñadora de modas, Fleur Delacour, su ahora flamante esposa, quien también había asistido a la fiesta y se acercaba junto con Bill para saludar.
Fueron a la cocina, donde se encontraban Charlie y Percy. Los dos hermanos parecían estar hablando de un tema serio, o al menos lo era para Percy, quien mantenía un semblante tenso y un tanto ofendido. Por otro lado, Charlie se mostraba bromista al mismo tiempo que se burlaba de algo que había dicho su hermano. Al ver a Hermione la saludaron con un cálido abrazo. A pesar de que ella no hubiera sido nunca muy cercana a ellos como lo era con Ginny y Ron, no pudo evitar abrazarlos también. Después de todo, siempre había habido una buena relación con todos los integrantes de la familia Weasley. Hacía mucho tiempo que no los veía y le alegraba que hubieran asistido a su fiesta. Pero se percató de que faltaba alguien. Faltaba Ron, su mejor amigo. ¿Dónde podría estar? Un agradable olor a carne asada fue captado por su olfato. Tal vez Ron estuviera preparando la comida en el asador del jardín trasero porque, si todos los Weasley estaban allí con ella, alguien debía estar asando la carne.
-¡Pero qué es lo que estoy viendo!-exclamó una voz que, a pesar de ser suave, llamó la atención de Hermione. Miró hacia la puerta de la cocina que daba al jardín y vio a Lily Potter, la madre de Harry. Siempre la había considerado una hermosa mujer. Su largo cabello pelirrojo era absolutamente precioso y lograba rejuvenecerla al menos cinco años, al igual que sus intensos ojos verdes, los cuales Harry había heredado de ella.-¿Cómo estás, pequeña?-la saludó Lily, dándole un beso en la mejilla junto con un maternal abrazo. A pesar de que Hermione ya fuera toda una adulta, Lily siempre la trataría como a una niña. Al igual que la Señora Weasley.

Los presentes estuvieron charlando animadamente en la cocina mientras la madre de Hermione, Lily y Molly terminaban de preparar distintos tipos de ensaladas y retocaban un enorme pastel de chocolate con fresas. El Señor Weasley había ido al jardín a ver cómo iba la carne asada y, mientras tanto, James Potter aprovechó para tomarse un receso e ir a la cocina a beber algo. Hermione lo saludó y no pudo evitar compararlo con Harry, como siempre solía hacer las veces que iba a la casa de su amigo en el Nº 4 de Privet Drive. Harry era idéntico a su padre, sólo que más joven, con otro color de ojos y un modelo de anteojos diferente.
La cena sería en el jardín, donde habían sido colocadas unas mesas para que todos los invitados entraran cómodamente y tuvieran el espacio suficiente para desplazarse. Hermione, Ginny y Harry ayudaron a la Señora Weasley a preparar la mesa llevando cubiertos, platos y vasos hacia el jardín. Los tres hablaban animadamente mientras acomodaban los utensilios en el lugar que ocuparía cada persona. Aprovechando que estaba en el jardín, Hermione miró a su alrededor esperando encontrar a Ron. Pero no lo vio. No estaba ayudando con la carne como ella supuso. Sólo estaban el Señor Weasley y Charlie. Vio a Victoire, la pequeña hija de Bill y Fleur, quien jugaba alegremente en un columpio que estaba al final del jardín. Hermione se extrañó que su amigo no estuviera en su fiesta. A lo mejor estuviera dándose una ducha o vistiéndose en su habitación… Ron siempre hacía todo a último momento, por lo que Hermione decidió no preocuparse tanto. Además, la fiesta de todas formas podía seguir sin él.
-¿Ron no llegó aun?-le preguntó a Ginny al instante.
-No. Tal vez venga dentro de una hora. Intenté llamarlo para decirle que venga temprano a casa pero…
-¿No responde el celular?-adivinó Hermione arqueando las cejas mientras Ginny le daba la razón.
-¿No te dijo algo a ti, Harry?-preguntó Ginny.
-Ayer me dijo que hoy debía trabajar toda la tarde. Pero me parece extraño porque no estuvo en la casa en todo el día. Me desperté y no lo vi.-Hermione recordó que en uno de los E-mails que Ginny le había enviado hacía dos años le había contado que Harry y Ron se habían ido de casa de sus padres y ahora vivían en la antigua casa donde se habían instalado James y Lily Potter en su tiempo de noviazgo.
-Si a eso le llama trabajo…-opinó Ginny.-Se la pasa de evento en evento, de fiesta en fiesta comiendo y bebiendo y, si tiene más suerte, se consigue alguna chica y, si tiene más suerte aun, una chica ebria. Sin contar las fiestas a las que va cuando no está “trabajando”.-Ginny dijo irónicamente la última palabra de la oración.
Hermione frunció el ceño mientras Harry le hacía señas para que le restara importancia al asunto. ¿Entonces Ron había ido a otra fiesta y no a la suya? ¿Eso se debía a que se había molestado con ella apenas el primer día de su regreso a Surrey? No podía ser posible. No había habido nada de tensión entre ellos dos el día anterior. Al menos no para Hermione.

La cena transcurrió llena de charlas y risas. Fred y George seguían siendo igual de graciosos que antes. Lograban que absolutamente todos los presentes se rieran de sus bromas y chistes, incluso Fleur, quien por momentos daba la impresión de ser muy seria e incluso antipática. Hermione de verdad estaba pasando un muy buen rato, la comida era deliciosa, todo era perfecto. Mientras se llevaba a la boca su bebida, notó que había un asiento vacío al lado de George. Después de una hora, algunos invitados se levantaron de la mesa y ayudaron a llevar los platos sucios, los restos de comida y demás cosas a la cocina. Charlie y Bill conversaban animadamente y por momentos jugaban con una pelota de fútbol que habían encontrado entre unos setos del jardín trasero. Victoire estaba en el columpio nuevamente y su madre la impulsaba mientras la pequeña daba grititos de felicidad. Percy estaba a la mesa junto con James y Lily Potter, conversando sobre política y economía. Percy daba su opinión resueltamente mientras sus interlocutores lo escuchaban atentamente. El Señor Weasley hablaba con el padre de Hermione sobre el día que había tenido en el trabajo. Ambos trabajaban en el mismo hospital, con la diferencia que Arthur era médico clínico y el Señor Granger dentista al igual que su esposa. Se conocían desde hacía más de diez años y seguían siendo muy amigos. Harry, Ginny y Hermione entraron a la cocina para ver si la Señora Weasley necesitaba ayuda con el pastel o con más bebida para llevar a la mesa. Molly y Mónica, la madre de Hermione, se encontraban hablando animadamente mientras guardaban en el refrigerador la comida que había sobrado.
-Ahora llevamos el pastel.-informó Mónica al verlos entrar en la cocina.-¿Podrían llevar esos platos y esas cucharas a la mesa?
-¿No hablaron con Ron, niños?-preguntó Molly tratando de no sonar preocupada.-Miren la hora que es y aun no ha venido a la fiesta.
-No, pero me dijo que hoy tenía que hacer un trabajo.-informó Harry.-Aunque ya es un poco tarde de todas formas. No creo que una fiesta para niños dure tanto tiempo.
-A lo mejor mintió y ahora se esté emborrachando en una mega fiesta llena de chicas locas y psicópatas como las que a él le gustan.-aventuró Ginny malévolamente.
-¡Ginny!-le reprochó su madre mientras la Señora Granger reía levemente.
-Era una broma, mamá. No creo que Ron se pierda la fiesta de Hermione por alguna de esas fiestas de descontrol a las que le gusta ir de vez en cuando.-trató de suavizar Ginny, pero le gustaba aprovechar cada oportunidad que se le presentaba para dejar a Ron mal parado.-Mmm… aunque pensándolo bien… No lo sé. Si Ron se está demorando mucho es porque debe estar de verdad ocupado, ¿no? Como aquella vez que llegó tarde a una reunión familiar, ¿recuerdas, mamá? Y luego George le contó a todos en la mesa que le había visto a Ron marcas de lápiz labial en su…
-¡Ginny, ya basta!-dijo la Señora Weasley en tono cortante.
-…cuello.-finalizó la pelirroja riendo maliciosamente.
-No creo que Ron sea capaz de hacer todas esas cosas que dices, Ginny.-opinó la madre de Hermione.-Tu hermano es un excelente muchacho. Un tanto tímido y reservado…
-No cuando está ebrio.-murmuró la pelirroja más para sí misma que para los demás.
-…Pero después de todo, una buena persona.-terminó de decir Mónica Granger. La Señora Weasley hizo una pequeña sonrisa.
-A pesar de sus manías.-reconoció Harry haciendo reír a Ginny y a la Señora Weasley.
-Creo que deberían dejar de hablar mal de Ron a sus espaldas.-los interrumpió Hermione, quien había permanecido callada durante la conversación acerca de su amigo.
Antes de que alguien pudiera decir algo más contra Ron, George apareció en la cocina, seguido de su gemelo y de alguien más. Cuando todos se voltearon para ver de quién se trataba, se encontraron con Ron, quien saludó vagamente como si estuviera cansado. Y de verdad parecía estarlo. Hermione lo notó un tanto ojeroso y alicaído.
-¿Dónde estuviste, Ron? ¡Terminamos de cenar hace una hora!-le informó su madre señalándole los platos sucios en el fregadero.-De seguro debes tener hambre. ¿Quieres comer algo o…?
-No, gracias, mamá. Ya comí.
-¿Dónde? ¿Tuviste una cita o algo parecido? ¿Por qué no la trajiste a casa para que todos la conozcamos?-quiso saber Molly, apartando su mirada del pastel y centrándola en su hijo.
-No estuve con ninguna chica, mamá.-aclaró Ron poniéndose serio y sonrosándose un poco.-La fiesta de cumpleaños de ese niño terminó tarde y aproveché para comerme unas cuantas hamburguesas allí en el salón de fiestas.-el tono de voz del pelirrojo sonaba algo apagado y cansado, como si fuera un gran esfuerzo para él articular las palabras.-Luego volví a casa para darme una ducha y estuve a punto de quedarme dormido, pero sabía que Hermione no me perdonaría si faltaba a su fiesta de bienvenida.-Ron miró a Hermione y sonrió por primera vez desde que había llegado.
-Es cierto.-asintió Mónica Granger.-Tampoco queremos que comiencen tan pronto las discusiones entre ustedes dos.-agregó, mirando elocuentemente a su hija y a Ron.
-Ron, ve a saludar a tus hermanos y a los demás.-le ordenó la Señora Weasley.-Oh, y dile a tu padre que vea si tienes fiebre o algo parecido. Te noto un poco raro. Estás pálido y ojeroso.
Ron obedeció a su madre sin objetar y se dirigió lentamente hacia el jardín trasero. La Señora Weasley se dedicó a observarlo, levantando levemente una ceja. Luego miró a Fred y George y debajo de la mesa de la cocina. Hermione se extrañó un poco del comportamiento de Molly.
-¿No trajo a su esposa con él?-preguntó la Señora Weasley mirando a los gemelos.
-No, al parecer la dejó sola en casa.-dijo Fred haciendo una sonrisa burlona.
-Espero que no encuentre todo destrozado otra vez.-dijo Harry con cierta preocupación.
-Con lo inquieta que se pone...-recordó la Señora Weasley negando con la cabeza.-Yo se lo advertí. Le dije que lo pensara bien antes de aceptar a esa perra...
Ginny deslizó su mirada desde Harry y la Señora Weasley hasta Hermione. No pudo evitar sonreír ante lo que debía de estar pensando su amiga.
-Antes de que continúes pensando lo peor y saques una conclusión aun peor de lo que acabas de escuchar…-habló Ginny al ver que Hermione se había quedado atónita y con la boca entreabierta ante lo que acababa de escuchar.-Déjame aclararte que Ron no tiene ninguna esposa… real, por así decirlo. -Es que su mascota es tan apegada a él que casi parecen un matrimonio.-aclaró George aguantando la risa.-A mamá le gusta molestarlo con eso cada vez que Ron viene aquí. Por eso es que Ron no la trae.
-Esa perra va a terminar por volverme loco.-dijo Harry con resignación mientras Ginny reía.

El pastel estuvo delicioso, como era de esperarse ya que la Señora Weasley lo había cocinado. La llegada de Ron había producido un cambio en el transcurso de la velada. Los hermanos Weasley se mostraban mucho más risueños ante la presencia del menor de los pelirrojos varones. Ron siempre era el blanco de las bromas. En algunas ocasiones él se dejaba hacer bromas y reía junto con los demás, pero esta vez se mostraba un tanto molesto.
-Veo que viniste solo, Ron. ¿Cuándo traerás a tu esposa contigo?-dijo Charlie soltando una carcajada junto con sus demás hermanos.
-Ya dejen de fastidiar con eso.-advirtió Ron rodando los ojos.
-No, hablo en serio. Me refiero a… ¿cuándo traerás a una mujer... real?
-Cuando él encuentre a una.-dijo Bill al instante.
-Si es que descubre que existen.-se burló Fred.
-¿Y desde cuándo tengo que complacerlos?-preguntó Ron con enojo.
-Desde que somos tu familia y queremos lo mejor para ti.-habló su madre, sonriente pero con un tono serio.-Y una vida de solterón aburrido no es la mejor opción. Deberías aprovechar ahora que estás en tus mejores años. Las chicas luego no se fijarán en ti…
-¿Por qué me miran así?-saltó Ron al ver que toda su familia, los Granger y los Potter lo miraban expectantes.-¿Quieren que vaya a conseguirme una chica ahora mismo? ¿Por qué estamos hablando de este aspecto de mi vida, de todas formas? No me presionen.-Ron sabía que asumir esa posición de fastidio no mejoraría las cosas, por lo que decidió cambiar su ánimo. Miró nuevamente a todos los presentes y no pudo evitar sonreír y aguantar la risa. De verdad le resultaban muy graciosas las caras de todos.-Sólo les pido que no insistan tanto. ¿O acaso quieren que el mejor hijo de la familia Weasley-se señaló a sí mismo con cierta arrogancia-termine con un espantapájaros a su lado? Sin contar a mi perra como segunda opción, claro.-agregó, haciendo reír a toda la mesa.
Hermione también rió. Disfrutaba mucho esos comentarios de Ron, sobre todo cuando estaban todos reunidos entre familia y amigos. Le gustaba esa cualidad natural del pelirrojo: ser gracioso en todo momento y hacer reír a cualquiera inesperadamente. Observó a Ron mientras se reía a carcajadas. Pensando que nunca había conocido a otra persona que se defendiera de bromas molestas mediante el humor, Hermione se dejó contagiar nuevamente por la risa de su amigo.
-¿Y desde cuándo eres tú el mejor hijo de la familia Weasley?-preguntaron de un momento a otro Fred y George al unísono.
-Desde que todos quieren lo mejor para mí. Mamá lo dijo.-les recordó Ron socarronamente.

Terminado el postre, los invitados a la fiesta volvieron a dispersarse por el jardín trasero y el interior de la casa. Algunos se mostraban un tanto cansados y somnolientos, como Victoire, quien se había quedado dormida en los brazos de su madre. El Señor Weasley seguía conversando con Wendell, el padre de Hermione, y con James; Ginny, Harry y Lily hablaban animadamente, al parecer sobre alguna anécdota de Lily en su adolescencia. Percy y Charlie ya se habían marchado, argumentando que al día siguiente debían trabajar temprano. Ron había estado charlando con Fred y George acerca del programa de radio que los gemelos tenían. Fred y Ron reían de una imitación que hacía George de una anciana que había llamado a la radio por equivocación, pensando que había marcado el número de teléfono de su hijo. Unos segundos antes de que Hermione se acercara a ellos, Fred y George habían decidido marcharse, dejando a Ron solo junto a unos setos. Pero no por mucho tiempo, pues Hermione se paró a su lado y se limitó a mirarlo con normalidad. Ron nunca había podido comprender cómo lograba ella estar tan relajada ante su presencia. A lo mejor fuera él mismo quien exageraba las cosas. Mucha gente le decía eso. Pero era así cómo él se sentía en su presencia: todo lo opuesto a como se comportaba Hermione. Ron percibía una inquietud que le recorría todo el cuerpo, algo parecido a un cosquilleo que lograba acelerarle un poco el corazón. Sin embargo, tendría que hacer lo de siempre: ignorar plenamente todo ese nerviosismo y aparentar ante Hermione que todo estaba bien. Ella no sospechaba nada al respecto, porque de lo contrario se lo hubiera preguntado… y eso los hubiera llevado a sacar a la luz un recuerdo ultra secreto que sólo ellos dos compartían.
-Le dije a Ginny que no hiciera esta fiesta.-fue lo primero que dijo Ron cuando Hermione estuvo a su lado. Tal vez hablando lograra distraerse un poco y relajarse.-Pero ya sabes cómo es ella, sólo se escucha a sí misma.
-Creo que por esta vez fue bueno que la hubiera hecho. La estoy pasando de verdad muy bien. Además, fue la excusa perfecta para que todos se reunieran, ¿no?
-Sí, además de que para eso están los fines de semana y los feriados.-dijo Ron haciendo reír a Hermione.-Ya sabes cómo es mi familia. Siempre encuentra el momento justo para reunirse e invitar a todo el mundo.
-Es cierto.-coincidió Hermione.-Pero gracias a eso vi a todos de nuevo.
-Seguramente te habrás dado cuenta de que no hubieron muchos cambios: Percy sigue aburriendo a todos con sus charlas sobre política, Fred y George fastidian hasta el cansancio con sus bromas, Ginny y mi madre son igual de chismosas, mi padre sigue fascinado coleccionando chatarra en el ático… ¿Me falta algo más? ¡Oh! Bill todavía usa el pelo largo y ese pendiente en la oreja.
-¿Y qué hay de ti?-preguntó la castaña casualmente, pero en el fondo sentía curiosidad por saber un poco más sobre Ron. Después de todo, él había llegado tarde a la fiesta y hasta ahora Hermione no había tenido tiempo de analizarlo más a fondo.-Al parecer contigo hubo algunos cambios. Como por ejemplo: tienes una mascota.
-Sí. Mi querida esposa Pig.-bromeó el pelirrojo sonriendo levemente.
-¿Tu perra se llama Pig?-preguntó Hermione frunciendo levemente el ceño ante aquel nombre extraño.
-Mary Charlotte Pigwidgeon Elizabeth Weasley.-recitó Ron con normalidad.-“Pig” para los conocidos.-agregó.
-Entonces veo que tendré que llamarla por su nombre completo. No quiero arriesgarme a que se enoje y me muerda.-dijo Hermione tratando de recordar el nombre completo de la mascota de Ron.
-Es imposible que hagas enojar a Pig. Es una labradora demasiado juguetona e hiperactiva. No sería capaz de morder a nadie, ni siquiera a algún ladrón que entrara en la casa. Seguramente se pondría a jugar con él.
-¿Hace mucho tiempo que la tienes?
-Desde hace tres años. Para ese entonces era una cachorra demasiado adorable. Fue algo así como… amor a primera vista. Me la regalaron justo unos días antes de comenzar la universidad.
-¿Comenzaste la universidad hace tres años? ¿Por qué tan tarde?-quiso saber Hermione.-Creí que la habías comenzado luego de terminar la escuela.
-Me tomé un año sabático después de la secundaria y al año siguiente comencé la universidad, pero… No lo sé, tuve algunos altibajos que me alejaron un poco del estudio. Ya sabes, distracciones como fiestas, dudas sobre si lo que hacía era lo correcto, trabajos de medio tiempo para conseguir algo de dinero, más fiestas…
-Pero lograste… estabilizarte.-supuso Hermione.
-Digamos que sí. Estás viendo al estudiante de Física con el quinto mejor promedio de tercer año de la Universidad de Surrey.-le informó Ron con orgullo.
-Harry me contó que estudias Física pero no me contó lo del año sabático y demás. Tampoco lo del promedio, por lo cual te felicito.-asintió Hermione.-¿No te resulta una carrera un poco complicada?
-No tanto. Pero lo compensa siendo interesante.-señaló Ron.-Por primera vez en mi vida me siento inteligente, aprendiendo fórmulas que para otras personas resultan complicadas, haciendo experimentos, razonando, resolviendo problemas de la vida diaria… Aunque me costó un poco combinar la universidad con mi trabajo. Pero creo que me fue bastante bien. Al menos mejor que antes.
-¿Cuál es tu trabajo? Dijiste que volviste del cumpleaños de un niño.-recordó la castaña tratando de adivinar a qué podía dedicarse Ron en un salón de fiestas.-¿Acaso eres de los que se disfraza de payaso o de personajes de dibujos animados y anima las fiestas?
-¡Por supuesto que no!-negó Ron fingiendo estar ofendido.-¡Soy un mago!-exclamó, pero al instante cambió de expresión, dando a entender que estaba mintiendo.-No es cierto. Soy el fotógrafo. Es un trabajo un tanto flexible aunque para mí es más un pasatiempo. Pero necesitaba ganar dinero ahora que ya no vivo con mis padres. Con Harry nos encargamos de comprar la comida y de pagar las cuentas de agua, gas, electricidad… No gano tanto dinero porque no soy profesional, pero de todas formas me divierto tomando fotos.
-Tal vez en serio deberías ser un mago o disfrazarte de alguna caricatura. Quizás ganes un poco más de dinero.
-Si lo fuera, seguramente Ginny me hubiera pedido que viniera con algún ridículo disfraz para animar tu fiesta.-supuso Ron haciendo un gesto divertido.-Todos se hubieran burlado de mí y tú me hubieras asesinado.
-Yo creo que sería al revés.-contradijo Hermione.-Tú me hubieras asesinado a mí porque creo que verte vestido de Barney o algo parecido me hubiera matado mil veces de la risa.

Mientras tanto, la Señora Weasley y la Señora Granger conversaban nuevamente en la cocina. Molly guardaba los platos y cubiertos limpios de nuevo en su lugar, al tiempo que Mónica se desconectaba milésimas de segundo de la conversación y observaba discretamente por la ventana de la cocina algo que estaba sucediendo a un costado del jardín.
-Todos molestamos a Ron con eso.-hablaba la Señora Weasley.-Sabemos que tuvo dos novias, aunque no funcionó en ninguna de esas ocasiones. Pero sé que él sabe lo que quiere.-colocó las últimas dos cucharillas en el cajón de los utensilios y también miró fugazmente por la ventana. Ron y Hermione estaban hablando animadamente y luego la castaña se desternillaba de risa por algo que el primero había dicho.
-Siempre pensé que a él le gustaba Hermione.-dijo Mónica sin rodeos.-A pesar de todas las peleas que tenían cuando eran adolescentes, ¿recuerdas?
-Cada vez que volvían a casa malhumorados era porque habían discutido.-asintió la Señora Weasley haciendo una sonrisa nostálgica.
-Pero además está el hecho de que Ron siempre estuviera protegiendo a Hermione. Como todas esas veces que la acompañaba a casa cuando salían muy tarde de la escuela o cuando la defendía de burlas en la escuela…
Ambas madres miraron a sus hijos por la ventana, manteniendo en sus mentes el mismo pensamiento y seguramente cuestionándose por qué no se había hecho realidad después de tanto tiempo y de tantas indirectas evidentes.
-Hubiera sido bueno que ellos dos estuvieran juntos.-lo dijo Molly en voz alta, casi con un tono soñador y enamoradizo.-Formarían una hermosa pareja. Hermione conoce a Ron desde hace mucho y sabe que puede confiar en él para lo que sea.
-Además, de haber venido otros muchachos a casa, creo que Ron hubiera sido el único al que Wendell trataría bien. Ya sabes lo sobreprotector que puede ser un padre con su hija cuando hay muchachos cerca… Pero estoy segura de que Wendell hubiera aprobado a Ron.-comentó la madre de Hermione.-Es más, creo que hasta él se sorprendió de que no sucediera nada entre nuestros dos hijos. Una vez se lo preguntó a Hermione y ella evitó el tema olímpicamente. Supongo que eso debió de significar algo, ¿no?
-Seguramente sí. Pero no sabemos qué.
-Es sólo que… Conozco bien a mi hija, Molly.-dijo la Señora Granger.-Como toda madre conoce a sus hijos. Hermione es…-quiso seguir hablando pero en lugar de ello suspiró.-Ella siempre se cuestiona todo lo que hace. Analiza absolutamente cada detalle y cuando encuentra algo que no le guste o de lo cual desconfía…-hizo otra pausa y volvió a suspirar.-Siempre fue muy inteligente, crítica, racional, decidida… Pero sé que esa manera de ser es una gran armadura que lleva en todo momento. Por dentro hay mucha calidez, dulzura,… fragilidad y vulnerabilidad. Y no muchos pueden verlo. Tal vez todo se deba a que desde niña era víctima de burlas en su antigua escuela. Porque cuando quiso darse a conocer, sus compañeros de clase se burlaron de ella, de que le gustara leer y escribir en su tiempo libre… Porque era inteligente, porque sus dientes no eran parejos y que por ello usara frenos, por su cabello…-la voz de Mónica tembló ligeramente.-Todo eso te lleva a alejarte un poco de las personas. Sé que en el fondo teme que si se expone y muestra sus verdaderos sentimientos a los demás, termine siendo lastimada. Siempre ha sido solitaria y no soportaría confiar en alguien que luego terminara traicionándola.
-Pero ella debe comprender que no todas las personas son así.-aclaró la Señora Weasley con comprensión.-Estoy segura de que no le gustaría despertar el resto de su vida sintiéndose sola, sin ninguna compañía, sin nadie en quien pueda confiarle lo que sienta y piense.
Mónica asintió. Ella también coincidía con eso. Siempre había optado por darle espacio a su hija y dejar que ella misma tomara sus propias decisiones para que formara su carácter. Pero el problema era que esta vez esa estrategia no había funcionado. Alguna que otra vez había intentado sacar el tema a la luz al conversar con su hija en esos días que iba a la escuela pero Hermione, previniendo hacia dónde se encaminaba la conversación, siempre la finalizaba o la cambiaba astutamente hacia otro tema. Sí, su hija era muy inteligente, pero cuando se trataba de temas del corazón… Mónica hizo un imperceptible gesto de molestia. O a lo mejor ella y Molly estuvieran equivocadas. Quizás a Hermione no le gustara Ron y sólo fueran buenos amigos. Pero si era todo lo contrario, Hermione lo disimulaba muy bien con su comportamiento tranquilo y despreocupado ante la presencia de Ron.
-Estaba muy segura de que antes de que terminaran la secundaria pasaría algo entre ellos dos.-confesó la Señora Weasley suspirando.-Pero veo que me equivoqué. Como tú dijiste, se supone que una madre conoce a sus hijos…-observó detenidamente a Ron, su forma de mirar fijamente a Hermione apenas dos, tres e incluso cuatro segundos más de lo normal entre amigos de distinto sexo. Las mujeres podían ser más discretas y disimular mejor sus sentimientos, pero los hombres, o al menos los hombres Weasley, no. -Parece que… todo fue una falsa alarma.-se limitó a decir Mónica, apartando su mirada de la ventana. Lo último que vio fue a su hija riendo junto a su mejor amigo.
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lengua_de_caramelo
 
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Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) Act. 25/03/11

Notapor lengua_de_caramelo » Sab Abr 02, 2011 2:57 am

Capítulo 3: "Entre líneas"

Con la promesa de Harry, Ron y Ginny de reunirse al día siguiente, Hermione abandonó el Nº 7 de Privet Drive sonriendo para sus adentros. De verdad estaba muy feliz. Su fiesta de bienvenida había sido todo un éxito cuando ella pensó por un momento que los Weasley iban a tratarla con indiferencia ante su regreso a Surrey. Los Potter también la trataron excelente saludándola calurosamente, como si no hubiera pasado ni un solo día desde su partida para comenzar sus estudios en Escocia. Pero sobre todo, Hermione se había alegrado más que nada de reencontrarse con sus amigos, los únicos y verdaderos que había tenido por tanto tiempo. Había cosechado algunas amistades en la universidad, pero no tan duraderas como las que afortunadamente mantenía con Harry, Ron y Ginny. El diálogo con ellos se había dado con tanta naturalidad que no había sido necesario sacar algún tema de conversación a la fuerza para que no se produjeran silencios incómodos. Había tanto para hablar con ellos que no pudieron terminar durante la fiesta. Pero Hermione sabía que no debía apresurarse tanto. Con el paso de los días iría enterándose de más cosas y volviendo a su antigua vida con sus amigos antes de ir a la universidad.



A diferencia de día anterior, aquel sábado estuvo soleado. El calor no era tan agobiante a pesar de ser verano, por lo que se presentaba la oportunidad perfecta para salir a pasear por la ciudad. Habían acordado reunirse en casa de Ginny nuevamente y luego salir a pasar el rato juntos. Llegó allí al mismo tiempo que Ginny miraba por la ventana de la sala y la saludaba con la mano. Hermione sonrió y se acercó a la puerta. Una vez que la castaña estuvo en la sala de estar, se percató de que la casa estaba bastante tranquila, algo extraño tratándose del hogar de los Weasley, lugar donde siempre se generaba alguno que otro caos rutinario. Pero estaba equivocada, ya que las indistinguibles voces de Fred y George comenzaron a escucharse, seguidas de una música llena de sonidos de explosiones, cuentas regresivas y sonidos de alarmas. Aquel alboroto de sonidos provenía de una radio encendida.
-Es el programa de radio de Fred y George. Me encanta escucharlo. No hay una vez que no me hagan reír con lo que dicen. Son demasiado ocurrentes, pero se burlan de todo el mundo.-comentó Ginny escuchando la radio. La voz de uno de los gemelos salía por los parlantes de una vieja radio que estaba en un antiguo mueble.
Mientras esperaban que Harry y Ron llegaran, Hermione y Ginny escucharon lo que restaba de Frecuencia Dinamita, el programa de Fred y George.
Al mismo tiempo que finalizaba el programa de radio, el auto de Harry se estacionaba frente a la casa. Las chicas lo vieron por la ventana de la sala y se extrañaron un poco al notar que sólo Harry bajaba de auto. Ginny no tuvo respuesta alguna para aquel hecho y se apresuró a abrirle la puerta a Harry antes de que éste tocara el timbre. Lo saludó con un beso y antes de que pudiera hacerle la pregunta de por qué su hermano no había venido con él, Harry se le adelantó:
-Ron está enfermo.
-¿Se encuentra bien? ¿Qué es lo que tiene?-preguntó Hermione preocupada.
-Nada de qué preocuparse. Sólo un resfriado común y corriente.-informó Harry.-Tu padre fue a casa a verlo antes de irse a trabajar.-agregó mirando a Ginny.
-Debió haber sido la lluvia de hace dos días. Yo le dije que se diera una ducha bien caliente en mi casa o que al menos se secara un poco con una toalla.-mencionó Hermione, un tanto molesta.
-¡Pero Ron nunca se enferma! Creo que esta es la primera vez en mucho tiempo.-notó la pelirroja.
-Sí… La última vez que lo vi enfermo fue después de pararse frente a toda la clase para dar esa lección sobre la Segunda Guerra Mundial, ¿recuerdas, Hermione?-dijo Harry haciendo memoria.
-Es cierto.-recordó la castaña y enseguida cambió su semblante molesto y se sintió apenada por Ron. Casi lo había olvidado: a su amigo le daba terror hablar en público.
-No, fue cuando se paró frente a todos los invitados de la fiesta de aniversario de casados de mis padres para decir el discurso.-los corrigió Ginny.-Demasiado estrés.-añadió entre risas.
-Pero creo que también pudo haber contribuido su chapuzón en la piscina.-objetó Harry, notando que Hermione no comprendía a qué se refería. Sonrió levemente e hizo un gesto dando a entender que se lo contaría más tarde.
-¿Entonces qué es lo que vamos a hacer ahora? Deberíamos ir a ver cómo está, ¿no?-propuso Hermione.
-¿Ver mocos saliendo a cada segundo de la nariz de mi hermano mientras habla y respira? No, gracias.-fue la respuesta de Ginny. Hermione la miró haciendo un leve gesto severo.
-Ron me dijo que saliéramos sin él. Se quedó durmiendo.-informó Harry para que Hermione no se preocupara.-Estará bien.-agregó.-Pig está cuidándolo.
-Con lo mucho que eso puede ayudar. ¿Qué es lo más útil que puede hacer un perro en esos casos?
-¿Darle apoyo moral?-respondió Harry en forma de pregunta.-No te preocupes mucho, Hermione. No es la gran cosa. Ron seguro estará mejor mañana por la tarde, el lunes completamente curado y podremos salir los cuatro como lo planeamos desde un principio.
-¿Pero está tomando alguna medicina?-quiso asegurarse la castaña.
-Con la fascinación que tiene por medicarse más de la cuenta, seguramente ya debe haberse tomado toda la tira pastillas que le dejó su padre.-bromeó Harry pero a Hermione no le pareció gracioso.

El paseo con Harry y Ginny fue un tanto divertido. La ciudad de Little Whinging era muy agradable y tranquila para pasar el rato. Caminaron por distintas calles donde había diversas tiendas. Entraron en un centro comercial al que solían ir cuando eran estudiantes, o al menos eso hacían Harry, Ron y Ginny porque Hermione casi todas las veces argumentaba que tenía que estudiar. El lugar no había cambiado mucho en esos cinco años. Había alguno que otro local nuevo, un bar y una casa de revelado de fotografías. Cuando Hermione vio ese lugar al pasar, no pudo evitar pensar en Ron mientras se sentaban a tomar algo en ese nuevo bar. No podía culparlo por haberse enfermado. Aunque en realidad sí podía hacerlo. Ella le había insistido en darle una toalla para que se secara, pero él se había negado. ¿Acaso estaba buscando enfermarse a propósito? Sabía que Ron era raro, pero no que lo fuera tanto. El pelirrojo se había negado a subir al primer piso de su casa para que Hermione le diera una simple toalla. Ese comportamiento… ¿habría sido por eso? Tal vez Ron lo habría olvidado o pasado por alto. Aunque Hermione no podía negar que no lo pensaba de vez en cuando, pero no todo el tiempo. ¿Ron lo habría pensado ese día cuando ella quiso que subiera al primer piso? Seguramente sí… o tal vez no. No podía saberlo porque no era Ron y tampoco iba a preguntárselo porque sería preguntar algo estúpido. A lo mejor a Ron de verdad le gustara empaparse de vez en cuando con la lluvia y también disfrutara enfermándose. ¿Qué tan loco sonaba eso? No tan loco como llamar Pig a un perro, pensó Hermione y sonrió para sí misma. Recordó la conversación que había tenido con Ron el día anterior, sobre todo aquello de su trabajo. No pudo evitar sonreír. Harry y Ginny lo notaron y le preguntaron a qué se debía. Hermione les contó que había pensado que Ron era un animador de fiestas que se disfrazaba de Barney el dinosaurio. Ginny se rió con tanta compulsión que casi se cayó de su silla.
El resto de la tarde se pasó volando entre risas, caminatas y conversaciones. Aunque en algunos momentos, Hermione se sentía un poco incómoda cuando sus dos amigos se besaban frente a ella. No comprendía lo normal que parecía para Harry y Ginny demostrar su amor en público mediante besos y abrazos. Hermione hubiera sentido un poco de vergüenza. Nunca había besado a nadie en público, ni mucho menos la habían visto muy cariñosa con algún chico. Aparentando estar distraída de lo que pasaba entre sus dos amigos, Hermione desvió su mirada hacia otro lado esperando que ellos terminaran de besarse.
Caminaron por un paseo empedrado que pasaba por el parque principal de Little Whinging. Sin duda el lugar era enorme y no tendrían tiempo de recorrerlo a todo, por lo que siguieron el camino y fueron al lugar más lindo, el lago artificial que estaba en medio del parque. Hacía muchos años que Hermione no pasaba por aquel hermoso lugar. Continuaron caminando por un segundo camino empedrado más elevado, que cada tanto tenía tramos cubiertos por pérgolas. Hermione se percató de que sus amigos iban a sentarse en un banco de piedra que estaba justo en medio de aquella pérgola por la que pasaban.
-Creo que estaríamos mejor en un banco más cercano al lago. Tendríamos una mejor vista, ¿no?-opinó la castaña antes de que sus amigos se sentaran en aquel asiento.
-Sí, tienes razón.-coincidió Ginny.-Aquí está un poco oscuro.
Los tres volvieron al primer camino empedrado y se sentaron en un banco de piedra que estaba a unos tres metros del barandal que protegía al lago. Aprovechando que Harry y Ginny estaban distraídos mirando el lago, la castaña movió un poco la cabeza y miró disimuladamente hacia atrás. Hermione no podría haber permitido que sus amigos se sentaran justo en aquel solitario banco bajo esa pérgola. Y eso se debía a un recuerdo muy personal que ella y otra persona compartían en ese sitio.

Flashback

-¡Hoy se suma un chico más a mi marcador en la Lista de Besos!
-¿A quién besaste, Lavender?
-¡A Seamus Finnigan! Fue este fin de semana en esa fiesta.
Las insoportables vocecillas de sus compañeras de clase le impedían concentrarse en la tarea que el profesor les había dejado que hicieran el resto de la hora. Hermione intentó retomar el hilo de sus ideas pero ya estaba viendo que sería imposible teniendo a las tres chicas más charlatanas del Colegio Hogwarts justo detrás de ellas.
-Oh, entonces era por eso que no podíamos encontrarte…-se percató Parvati Patil.-¿Sucedió algo más acaso? ¡Tardaste siglos en aparecer!
-¡Claro que, no! ¡Ni lo pienses!-saltó Lavender Brown, exagerando sus reacciones.-Ya saben que Seamus no es mi tipo.-agregó, mirando hacia la izquierda donde se encontraba el muchacho en cuestión.
-Y sin embargo, lo besaste.-le recordó Padma Patil.-¿Es bueno besando?
-¡Eso fue lo que me sorprendió! Fue realmente bueno.-admitió Lavender mientras inconscientemente se acomodaba su cabellera rubia.
-¿Puntaje del 1 al 10?
Hermione no podía creer de lo que estaban hablando sus compañeras. Y ella que pensaba que tenían más cerebro, ahora había comprobado que estaba equivocada. Sólo esperaba que aquella estúpida conversación de chicas descerebradas terminara pronto para que ella pudiera concentrarse completamente en su redacción de Historia Mundial.
-Mmm... Yo diría que un 9.-dijo Lavender frunciendo el ceño como si estuviera tomando una decisión sumamente difícil.-¿Qué me dices de ti, Parvati? Te vi muy traviesa con Michael Corner en la fiesta.
-Está bien, lo admito. ¡Lo besé! Y también besé a Zacharias Smith.
-¡No! ¿Cómo pudiste?-le reprochó su hermana gemela.
-¡Dos en una sola noche!-chilló Lavender llevándose las manos a la boca.
-¡Hey! ¡Tú besaste a cinco en una sola noche una vez! ¡Y para colmo dijiste que habían sido sólo cuatro!-objetó Parvati alzando las cejas y mirándola con elocuencia.
-No sé de qué estás hablando. Debe ser que te equivocas de chica. Yo soy discreta.-aclaró Lavender Brown con dignidad.
-Está anotado en la Lista de Besos, Lavender. Incluso tiene fecha, puntaje y comentarios que tú misma agregaste al margen de la hoja.-informó Parvati.-¿Quieres que saque la Lista?-amenazó con buscar al final de su libro de Historia.
-¡Está bien, lo admito!-exclamó Lavender levantando un poco la voz.-No había necesidad de recordármelo.-hizo una sonrisa cómplice.
-Tú misma nos lo recuerdas porque eres la que encabeza la Lista de Besos con más anotaciones.
-¡Chicas! Esto no es una competencia. Todas hemos tenido nuestros momentos… Aunque, si se tratara de una competencia... ya sabemos quién se quedaría con el último puesto, ¿no?-Lavender miró hacia delante.
Hermione supo que se estaban refiriendo a ella porque pudo sentir que las miradas de sus compañeras se clavaban en su espalda como cuchillos. Aparentó que estaba muy concentrada leyendo su libro y que no se había dado por aludida en la conversación que estaba escuchando a hurtadillas.
-¡Qué deprimente!-opinó Parvati.
-Sólo imagina lo que sentiría un chico al besarla.-dijo Lavender con un poco de repulsión.-Seguramente se le vendría encima todo su abundante y enmarañado cabello y no podría encontrar su boca. No me imagino a nadie besando a Hermione Granger. Bueno, tal vez me imagino a un nerd de esos con dientes salidos, anteojos gigantes y la camisa dentro de los pantalones. ¡Qué patético!
Las tres amigas rieron a carcajadas, lo que les valió una reprimenda por parte del profesor Binns, quien amenazó con separarlas de sus asientos.
-A lo mejor sí haya besado a alguien.-aventuró Parvati en voz baja cuando el profesor dejó de ver hacia donde estaban las tres.
-Sí, tal vez a Neville.-dijo Padma y sus dos amigas soltaron unas risitas amortiguadas.-Ella siempre lo ayuda en los experimentos de la clase de Química. Tal vez le haya pedido que le devuelva los favores con un beso…
-Nadie querría besarla. Sus amigos tampoco querrían.-Lavender miró a Hermione e hizo un fingido gesto de compasión.-Es obvio que están con ella por lástima y porque les ayuda con la tarea.
-No puedo creer que Hermione sea la mejor amiga de Harry y Ron. Esos dos son los chicos más hermosos de toda la clase.-dijo Lavender indignada.
-Al menos dejó libre a Draco Malfoy.-dijo Padma como sonsuelo.
-Sí, gracias a Dios.-dijo Lavender extendiendo los brazos y las tres volvieron a reír estruendosamente, ganándose un castigo por parte del profesor Binns.
Sintiendo escalofríos por todo el cuerpo, Hermione permaneció quieta en su asiento con las palabras de Lavender y las gemelas Patil retumbando en su cerebro. ¿Eso pensaban sus compañeras de ella? ¿El resto de sus compañeros de clase lo pensaría también? ¿Y hasta sus dos mejores amigos? Miró a Harry y Ron disimuladamente, quienes estaban sentados unos cuantos pupitres más atrás en la fila contigua, y los vio riendo con Seamus Finnigan y Dean Thomas. ¿Se estarían riendo de ella en ese momento? ¿Habrían escuchado lo que Lavender, Parvati y Padma acababan de decir? Hermione no veía por qué no habrían de reírse. Ella debía de ser la única persona de su clase que aun no había besado a nadie. Un tanto deprimente de su parte, pero para ella eso no era una gran prioridad en la vida. Lo cierto era que le daba un poco de miedo besar a un chico. Temía que pudiera decirle que era mala besando y que luego se burlara de ella y se lo dijera a todo el mundo. A Hermione no le gustaba ningún chico de su clase ni de resto del colegio como para besarlo. Pero la verdad era que, en el fondo, sí quería besar a un chico. Sólo que, si lo que habían dicho sus compañeras era lo que todos pensaban acerca de ella… Entonces aquel objetivo estaba muy fuera de su alcance. Los escalofríos volvieron a invadirla. No podría aguantar por mucho más tiempo sus ganas de llorar. El receso sería muy pronto, por lo que se apresuró a guardar sus cosas en su mochila y esperar que la campana sonara. Al mismo tiempo que terminaba de guardar su libro de Historia, la campana sonó anunciando el último receso de la tarde. Haciendo oídos sordos a la llamada de Harry y Ron, Hermione salió a toda velocidad del aula sin siquiera mirar a sus amigos.

Terminado el receso, Hermione no salió del baño de chicas, donde se ocultó apenas había abandonado el aula de Historia. Aprovechando que estaba sola, se había pasado un buen rato llorando en silencio encerrada en el último cubículo del baño. Pronto sería hora de irse a casa, pero Hermione todavía tenía intenciones de quedarse un poco más hasta desahogarse por completo. Aun seguía pensando en la conversación de sus compañeras y en lo crueles que habían sido al burlarse de ella. ¿Cuál era su problema? ¿Por qué habían tenido que hablar de ella en su estúpida charla sobre besos? La castaña podría haber tolerado la charla sin que su nombre apareciera en ella, pero que aquellas tres tontas opinaran lo que quisieran su apariencia física… Nuevas lágrimas se escaparon de sus ojos. Por más que se esforzara por ignorar lo que la gente decía de ella, a Hermione sí le lastimaban aquellos comentarios y sólo lograban que se sintiera más insegura y vulnerable, al igual que otras acciones como bromas pesadas en clase.
La campana volvió a sonar, retumbando en todo el colegio. De inmediato se escuchó un poco de barullo, amortiguado por las paredes. Todos los estudiantes salían de sus aulas como si se tratara de una estampida. Hermione se mantuvo quieta en su cubículo y esperó que todos se fueran de una vez por todas. No quería que todos la vieran llorando y encontraran otro motivo para burlarse de ella. Cerró los ojos y trató de tranquilizar su agitada respiración, pero continuó gimoteando. Pasados unos minutos, el ruido que provocaban los alumnos al salir de la escuela (mucho más si aquel día era un viernes por la tarde) había disminuido considerablemente. Ya no había nadie en el cuarto piso del colegio, pues todo estaba silencioso. Sin embargo, Hermione escuchó unos pasos provenientes del pasillo. Sin hacer ruido alguno, la castaña subió las piernas y las apoyó sobre la tapa del inodoro donde estaba sentada.
-¿Hermione, estás ahí?
Sin esperar que alguien la llamara, Hermione se sobresaltó un poco dejando caer sus piernas de nuevo al suelo. No tuvo otra opción más que responder.
-Sí, aquí estoy.-trató de que su voz sonara lo más normal posible, pero no lo logró.
-¿Estás llorando? ¿Qué pasa? ¿Está todo bien?-preguntó Ron al instante.
-Sí…-mintió Hermione en un balbuceo.-Enseguida salgo. Vete si quieres.
-¿Segura que estás bien?-insistió Ron sonando preocupado.-¿Tienes un… problema de chicas? ¿Quieres que llame a Ginny o a alguna de nuestras compañeras?
-No, en serio estoy bien, Ron. No te preocupes por mí. Es una estupidez…-dijo Hermione, restándole importancia al asunto. Lo que menos quería en ese momento era que alguna de sus compañeras de clase la viera así. Como había pensado antes, no quería darles un motivo más para burlarse de ella.
-Hermione, no fuiste a la clase de Literatura, estás encerrada en el baño y estás llorando.-mencionó Ron en un tono significativo. La castaña entendió que él quería que le contara lo que le sucedía.
-¡Por favor, vete, Ron!-exclamó Hermione levantando un poco su temblorosa voz.-Saldré en un momento.
-La escuela cerrará en unos minutos, Hermione.-le informó su amigo.
-¡Con más razón, vete! ¡Déjame sola! Enseguida te alcanzo.
-No me iré hasta que no me digas lo que sucede.-aclaró Ron en un tono bastante serio y que no se prestaba para más objeciones.
Lo que Hermione escuchó a continuación fueron unos pasos desgarbados, característicos de Ron al andar. Vio sus pies del otro lado de la puerta del cubículo.
-¡Estás en el baño de chicas, Ron! La directora McGonagall te sancionará si te ve…-comenzó a decir Hermione un tanto asustada, pero Ron la interrumpió
-No me importa. No me iré de aquí hasta que salgas.
-Está bien…-aceptó Hermione desganada.-Pero no me digas nada.
Se limpió con un pañuelo las lágrimas que habían caído en su rostro, se arregló un poco el cabello y volvió a colgarse su mochila al hombro. Antes de abrir la puerta del cubículo tomó aire profundamente y se dio cuenta de que su respiración se había normalizado. Se encontró con los ojos de Ron que la miraban enigmáticamente, como si la estuvieran analizando hasta llegar a su alma. Hermione se mantuvo mirando sus ojos azules, que resaltaban un poco más bajo la luz del fluorescente. Cuando Ron abrió la boca para decir algo, Hermione se le adelantó:
-No me digas nada.
Ron cerró su boca y le señaló con la mirada la puerta de salida del baño. Hermione salió, bajando un poco la mirada y caminando lentamente. Ron la siguió en silencio. Bajaron las escaleras de los cuatro pisos del establecimiento sin decirse palabra y asintieron cabizbajos a la reprimenda que les dio la directora McGonagall al verlos salir tan tarde del colegio.
-¿Vamos a caminar?-propuso Hermione hablando por primera vez desde que salieron del baño. Ron asintió y ambos caminaron juntos sin decir nada más.
Las calles estaban un poco agitadas debido a que era viernes por la tarde. Estaba anocheciendo, por lo que los autos circulaban con sus luces encendidas y el alumbrado público comenzaba a encenderse. Llegaron hasta el parque principal, el cual estaba aproximadamente a un kilómetro de Hogwarts. Decidieron pasear por el perímetro del parque. Aunque todavía no había anochecido completamente, las luces del camino se fueron encendiendo poco a poco, resaltando con los colores del atardecer. Más adelante, doblaron hacia la derecha por un camino empedrado que se adentraba más al parque. El silencio entre ellos estuvo presente en todo momento hasta que Hermione volvió a hablar para decirle a Ron que caminaran en dirección al lago.
El parque estaba casi desierto. De vez en cuando veían a algunas personas haciendo ejercicio, paseando a sus perros, a algunos niños jugando en los columpios y a alguna que otra pareja pasando tomada de la mano. Ron y Hermione caminaron lentamente por una pérgola y finalmente se sentaron en el único banco de piedra que estaba bajo la misma. Ninguno de los dos se atrevió a decir palabra. Observaron el lago artificial en silencio. Hermione miraba distraídamente los destellos movedizos del agua al reflejar los colores anaranjados y violáceos del atardecer y de las tenues farolas. Durante todo el trayecto que habían recorrido caminando, Hermione se había dedicado a pensar y finalmente se había decidido. Después de todo, Ron era su mejor amigo y podría hacerle el favor… Ella nunca le había pedido nada a él ni a Harry. Ellos eran los que siempre le pedían que los ayudara con las tareas del colegio y que los sacara de otros apuros. Ahora era ella la que quería pedirle un simple favor. Pero primero quería sacarse unas dudas de la cabeza.
-Ron… te haré una pregunta y quiero que seas sincero conmigo.-comenzó a decir la castaña dándose valor.-¿Tú y Harry son mis amigos porque les doy lástima y porque los ayudo con la tarea?
-¿Qué? ¡Claro que no! ¿Por qué piensas eso?-Ron la miró muy sorprendido y Hermione comprendió que no le estaba mintiendo.
-Escuché a Lavender, y a las hermanas Patil hablando de mí y...
-No les hagas caso.-le aconsejó Ron poniéndose serio.
Hermione volvió a quedarse en silencio y a observar el lago. Estaba agradecida de que Ron hubiera regresado por ella terminadas las clases de aquel día. De lo contrario, se hubiera quedado allí todo el fin de semana, logrando preocupar a sus padres y que la directora de la escuela la reprendiera horriblemente. Aunque, de haber sido Harry el que hubiera regresado a buscarla podría haber dificultado un poco las cosas debido a que él tenía novia y a que Hermione lo veía como un hermano. Esos dos factores harían las cosas demasiado perturbadoras y no quería que todo resultara de esa manera. No, tal vez Hermione no le hubiera pedido que fueran a caminar sin destino alguno ni que se sentaran en aquel frío y solitario banco de piedra para tener la actual conversación. Además, la castaña sentía que tenía más confianza con Ron a pesar de las discusiones diarias que había entre ellos. Él había demostrado ser leal, guardado sus secretos y respetado sus silencios. Siempre había sido así.
Los dos amigos continuaron sentados bajo la pérgola. A cada minuto que pasaba oscurecía más. Ya casi no había luz de sol y el color del cielo poco a poco iba mutando de un lila a un azul cada vez más oscuro. Ambos miraron a la gente pasar cerca del lago y marcharse lejos de ellos. Hermione seguía meditando todo lo sucedido aquel día en el colegio. Ella se consideraba muy distinta del resto de las chicas comunes y corrientes. Normalmente nunca iría en la misma dirección de la corriente. No era tan estúpida como para hacerlo. Pero esta vez sí quería hacerlo. Actuando casualmente, se recogió con dos hebillas de colores unos mechones de cabello que amenazaban con caer en su rostro constantemente, como siempre sucedía al usar el cabello suelto diariamente. No quería que un insignificante detalle como ese arruinara el momento, tal como había dicho su compañera de clase.
-¿Tú… piensas que soy fea?-volvió a hablar Hermione, ruborizándose un poco por la pregunta.
-¿Qué te metieron en la cabeza esas locas?- Ron, que había estado distraído mirando el lago, fijó su mirada en Hermione. Se lo notaba más enfadado.-¿Es por culpa de ellas que estabas llorando…?
-¿Piensas que soy fea?-insistió la castaña en un tono firme.
Se ruborizó un poco más al sentir la mirada de Ron sobre la suya.
-No.-respondió el pelirrojo sin titubear.
-¿Entonces… piensas que cualquier chico podría… besarme?-Hermione se sintió temblar al preguntarle eso a Ron.
-Yo… Sí, supongo que sí. Pero… ¿por qué me preguntas…?
-Entonces hazlo.
Esta vez fue Ron el que se ruborizó, pero mucho más que Hermione. Estaba casi tan colorado como su cabello. La castaña siguió mirándolo con inocencia, como si lo que acabara de decirle fuera conversación de todos los días entre ellos.
-¿Qué? ¿Me estás pidiendo que te bese?-preguntó Ron para estar seguro que había entendido bien.
-Sí. Como amigos, claro.-asintió Hermione sintiendo un poco de calor.
Un nuevo silencio se interpuso entre ellos. A pesar de la tensión que había entre ambos, ninguno apartó la mirada del otro.-Por favor, Ron.-le suplicó.-Significaría mucho para mí.
El pelirrojo continuó mirando a su amiga, sólo que esta vez su mirada de sorpresa cambió a una mezclada de tensión y decisión. Hermione sintió el nerviosismo recorrerle todo el cuerpo como un cosquilleo. La mirada de Ron nunca le había parecido tan intensa. Él la miró como si esperara algo de ella. Por un momento, Hermione quiso huir de allí, pero se armó de valor para quedarse. Las mejillas le ardían. A pesar de la poca luz que había a su alrededor, los ojos azules de Ron se mantenían igual de hermosos y brillantes como si fueran del más fino cristal. Hermione no supo qué hacer. No podía soportar más esa mirada, así que cerró los ojos lentamente. Nunca estuvo tan consciente de los latidos de su corazón y de lo fuerte que se producían contra su pecho. Perdió la cuenta de sus palpitaciones porque su mente estaba muy exaltada y confusa. Todo aquello era nuevo para ella. Pudo percibir a Ron acercándose hacia ella, por lo que entreabrió un poco su boca y esperó.
Sintió una especie de sacudida, similar a la que se siente al pasar por las bajadas más empinadas de una montaña rusa. La mente se le puso en blanco, pues no podía articular el más simple y básico de los pensamientos; el corazón se le desbocó y el rubor en sus mejillas se extendió considerablemente. Dejó de percibir el banco de piedra en el que estaba sentada. Ahora se sentía flotar, elevándose cada vez más y temiendo caerse en cualquier momento. La sensación fue tan intensa que tuvo que hacerse hacia atrás para tocar el respaldo del banco. Al abrir los ojos volvió a la realidad. Nunca se había movido de su sitio. Estaba sentada igual que antes, solo que esta vez mucho más cerca de Ron. El pelirrojo la miraba todavía ruborizado, al parecer esperando que ella dijera algo. Pero Hermione no podía decir nada, pues no estaba segura si lo que acababa de pasarle había sido real. ¿En qué momento había comenzado? ¿Cuándo había terminado? Había sido un instante tan breve… Como un brinco en el aire, como un parpadeo, como un sueño. Y acababa de despertarse al abrir los ojos. Ahora comprendía por qué sus compañeras se entusiasmaban tanto al besar a alguien. Por unos segundos se había sentido cayendo por la bajada de una montaña rusa y luego flotando, volando. Por unos breves segundos había perdido la razón.
-Por favor, no le digas a nadie.-dijo Hermione con vergüenza.
-No lo haré.-prometió Ron.
Lo indicado hubiera sido que ambos se pusieran de pie y se fueran cada uno a su respectiva casa, pero seguían en su mismo sitio sin poder dejar de mirarse. ¿Allí acababa todo? ¿Percibiría esas sensaciones sólo una vez en su vida? No. Hermione quería sentirlas de nuevo, pues era lo más parecido a la magia que alguna vez hubiera experimentado. Esta vez los dos fueron los que se acercaron para besarse. Hermione se sintió más segura y más suelta, moviendo un poco más su boca, relajando sus manos y apoyándolas sobre los hombros de Ron. Los labios de su amigo eran suaves y parecían acariciar los de ella en cada roce. La castaña se percató de ello además de las mismas sensaciones que había sentido previamente. No sabía si había dado un buen beso o no, aunque estaba segura que Ron sí lo había dado. Bueno, en realidad no podía estar segura ya que era el primer beso de Hermione y aun no tenía la experiencia suficiente como para poner un puntaje, tal como sus compañeras hacían. Pensó en ellas y en lo que habían dicho esa tarde. Por un momento consideró en ir el lunes a clases y decirles de frente que había besado a un chico. Pero al instante desistió. Prefería guardarse ese momento para ella misma y no compartirlo con nadie más. Sólo así sería más especial.


Luego de ese beso, la amistad entre ella y Ron había continuado de lo más normal, como si aquel hecho nunca hubiera ocurrido entre ellos. Hermione, que había temido besar a un chico, pronto se había dado cuenta de que no era la gran cosa. Una vez que se acostumbraba ya perdía su gracia. Aunque no del todo para ella. Aquel año había besado a Ron sólo ese día y no había vuelto a pedirle ese mismo favor. Tampoco había besado a otro chico ni tenía la intención de hacerlo. Ella no era como sus compañeras y tampoco quería tener un marcador de besos personal o algo por el estilo. Sólo había cumplido su inquietud del momento. Pero luego, al año siguiente, en su último año de secundaria, poco a poco había ido desarrollando una especie de fijación, de obsesión por experimentar un suceso mayor. En parte, fue un poco debido a la influencia de sus compañeras, de sus propias hormonas, de su curiosidad, de su deseo de dejar de ser vista como la chica inocente de la clase, de la familia… La chica inocente ante los ojos de todos. Por una vez, había querido salirse del esquema. Sólo que luego había regresado a la normalidad, a lo rutinario, a lo seguro. Antes de que su mente se desviara por ese recuerdo, Hermione volvió a concentrarse en la conversación que tenían Harry y Ginny. Le dio un último y fugaz vistazo al solitario banco de piedra bajo la pérgola y prestó toda su atención a lo que sus amigos decían.



El lunes por la mañana, Ron despertó temprano gracias al incesante y molesto sonido de su despertador. Se sentó en su cama al instante, sin tomarse esos cinco minutos más que siempre acostumbraba para seguir dormitando antes de levantarse. Ya se sentía mucho mejor que el sábado. El resfriado se le había ido en gran parte, lo cual era bueno debido a que podría realizar ese pequeño viaje que había planeado desde hacía ya un mes. En un principio, iba a esperar un poco más para realizarlo, pero había decidido viajar hoy mismo. Iba a invitar a sus amigos con él como había hecho la vez anterior. Incluso se los había propuesto nuevamente, pero Ginny y Harry no se mostraron tan entusiasmados como antes. Ron lo aceptó sin molestarse. No les insistiría. Por un lado, quería estar solo unos días, alejado de la ciudad, de su familia, de sus problemas… Por una semana, quería olvidarse de las cosas. Ron estiró los brazos para desperezarse. Bostezó ampliamente y se dispuso a ir a desayunar. Por suerte, la noche anterior había preparado todo lo que necesitaba: su bolso estaba listo, las baterías de su cámara estaban recargadas y ya tenía con quién dejar a Pig. Lo único que le faltaba era comprar su boleto de tren, lo cual haría cuando llegara a la estación.



Sin tener suficiente con haberse reunido el viernes y sábado, Harry, Ginny y Hermione acordaron verse nuevamente para ir al cine. Esta vez Hermione y Ginny fueron a la casa donde Harry y Ron vivían. Pero al llegar allí, ambas se dieron con la sorpresa de que, una vez más, Ron no podría acompañarlos.
-No me dijo absolutamente nada.-dijo Harry.-Ni siquiera dejó una nota.
-¿No lo viste marcharse?-preguntó Hermione.
-No, nada. No escuché ni un ruido.-fue la respuesta de Harry, quien se encogió de hombros.
-Tal vez regrese en cualquier momento. A lo mejor tenía que trabajar.-inquirió Ginny.
-No lo creo. Se llevó a Pig con él. Aunque sí llevó su cámara.
-¿Le dijiste que íbamos a ir al cine?-preguntó la pelirroja.
-Iba a decírselo esta mañana pero no lo encontré en su habitación.-informó Harry mientras iba hacia el teléfono para llamar a su amigo. Marcó el número y esperó a que Ron le respondiera.
Mientras tanto, Hermione se limitó a observar la sala de estar con curiosidad. Había una biblioteca con diversos libros, pero los que más predominaban eran los de Física, Álgebra y Química. En otro mueble había algunos retratos con fotografías. Hermione se acercó más para verlos mejor. La primera imagen que vio fue la de un tierno cachorro de color marrón que había mirado justo hacia la cámara al momento de tomarle la fotografía. Aquel cachorro debía ser Pig, la mascota de Ron. Sin duda era un hermoso animal. La siguiente imagen era nuevamente de Pig. Seguramente Ron quería mucho a su perra. El resto de los retratos mostraban fotos de personas, como una en la cual aparecían Harry y Ginny dándose un beso en el preciso instante en que, detrás de ellos, la luz del sol al atardecer lograba darles un resplandor dorado que iluminaba perfectamente toda la escena.
-Esta foto es hermosa.-no puedo evitar decir Hermione, señalando la imagen de Harry y Ginny.
-Es cierto. A mí también me gusta.-coincidió Ginny mirando soñadoramente el retrato.-No sé cómo lo hace, pero Ron toma fotos muy buenas. Todos le hemos dicho varias veces que debería mostrarnos más sus fotos de vez en cuando.
La castaña notó que Ron no aparecía en ninguna de las fotos, sólo en una en la cual estaban los tres, vestidos con su uniforme del colegio y mostrando un diploma. Aquel había sido el día de su graduación. Su último día en Hogwarts. La mayoría de sus compañeros de clase había llorado luego del emotivo discurso de la directora del colegio, pero Harry, Ron y Hermione se la habían pasado riendo y recordando los momentos más divertidos vividos durante la secundaria. Los tres amigos se mostraban sonrientes en la fotografía.
Luego de unos segundos, Harry finalmente pudo comunicarse con el pelirrojo:
-¿Hola? ¿Hola? ¿Ron? ¡HOLA! ¿Ron, me escuchas?-Harry se quedó en silencio y escuchó atentamente. Frunció el ceño mostrando confusión.-¿Qué es ese ruido? ¿Qué?-se quedó en silencio nuevamente.-¿Qué haces en un tren? ¡No, no me dijiste nada al respecto! Me hubiera acordado de eso… ¡Pero estabas enfermo y no podías salir…! ¡No puedo escucharte bien! Hay un poco de interferencia… ¿Hola? ¿Hola?
Harry apartó el teléfono de su oreja y volvió a ponerlo en su lugar.
-¿Qué está haciendo ahora mi hermano?-preguntó Ginny divertida.
-Dice que va en tren camino a Cumbria.-informó Harry, haciendo un gesto como si lo que estaba diciendo no tuviera el menor sentido par él.-No recuerdo que lo hubiera mencionado…-hizo memoria unos segundos-Sí… creo que lo dijo hace dos semanas pero como rechazamos su invitación de ir al Scafell Pike pensé que Ron no iría solo.
-¿Por qué rechazaron su invitación? Cumbria es un lugar increíble.-dijo Hermione con un dejo de emoción en su voz.-¡Es el condado más hermoso de Inglaterra!
-Es que pensamos que tú llegarías justo para esa fecha. No queríamos que vinieras y no nos encontraras para darte una bienvenida.-explicó Ginny.-Pero lo que me sorprende es que Ron no lo hubiera mencionado de nuevo. Podríamos haber ido los cuatro juntos.
-Tal vez se ofendió desde un principio. No le dijimos por qué no quisimos ir.-recordó Harry.
-No lo sé, puede ser.-supuso Ginny, pero al instante cambió su expresión de duda ante una de decisión.-Pero no voy a quedarme aquí a tratar de analizar cómo funciona la mente de mi hermano. De todas formas iremos al cine con o sin él. Cuando regrese haremos más cosas juntos.
-¿Cuándo regresa? ¿Mañana?-quiso saber Hermione.
-No lo creo. Pig no está en la casa.-les recordó Harry.-De seguro la dejó en la casa de alguien más para que se la cuide. Eso significa que tal vez esté en Cumbria una semana. ¿Por qué? ¿Algún problema?-le preguntó a Hermione con cierta curiosidad.
-No… Ningún problema.-se apresuró a decir la castaña con un tono indiferente, aunque había comenzado a pensar en una nueva hipótesis al respecto.
-Será mejor que salgamos ya para que lleguemos a tiempo al cine.-habló Ginny mirando su reloj.
-Tenemos tiempo de sobra, Ginny. Además, ahora que Ron no está no nos demoraremos una hora en la tienda de dulces esperando que él compre todo su peso en azúcar.
A la vez que Harry y Ginny sonreían por el comentario, Hermione no pudo evitar pensar si aquel comportamiento de Ron de marcharse casi con sigilo, como escondiéndose, se debía a alguna de sus acostumbradas locuras o a otra cosa. ¿Irse al otro extremo del país… y por una semana entera? A lo mejor Hermione estuviera sospechando demasiado pero, de todas formas, tuvo que considerar la posibilidad de que Ron estuviera evitándola. Marcharse de esa forma le parecía algo propio de una persona que huía de algo.



Ron se quedó con su teléfono celular en la oreja mientras esperaba en silencio que Harry dijera algo más pero la llamada se había cortado debido a la interferencia. Apartó el celular y vio que no tenía señal. Lo dejó sobre el asiento por si volvían a llamarlo, pero estaba seguro de que eso no sucedería. ¿Era su impresión o Harry estaba algo molesto? Quizás un poco sorprendido, pero no como para molestarse. Pero Ron de verdad quería hacer ese viaje desde hacía más de un mes. Y esta vez se había presentado la oportunidad ideal para hacerlo, para escapar. Tenía que dedicarse exclusivamente a pensar en un tema delicado: Hermione. Estaba conciente de que la vida no sólo se limitaba a ese tema. También había otros problemas con los cuales lidiar: debía estudiar para poder graduarse y así conseguir un trabajo que le proporcionara un buen ingreso para mantenerse a sí mismo, pagar los impuestos y otras cuentas, alimentar a Pig, quizás comprarse otra cámara fotográfica más profesional… ¡Y eso que no estaba contando otros problemas! Pero, sin duda alguna, todas esas cuestiones no le preocupaban tanto como aquel tema que tenía nombre de persona, nombre de mujer. Tratar con ello sería nuevamente todo un desafío. Eso era lo que sucedía cuando no se encaraban los problemas correctamente. Luego de un tiempo volvían, pero mucho más difíciles de resolver. Ron sabía que no debía concentrarse en el problema sino en la solución. Sólo que, en este complicado caso, la solución no dependía de él. Ron ya se había propuesto la solución más obvia, pero aplicarla… Ese era otro problema. Hiciera lo que hiciera, influiría en él y en su mejor amiga. ¿Pero era necesario seguir pretendiendo que él no sentía nada por Hermione sólo para que ella se sintiera segura? ¿Debía volver a lastimarse a sí mismo para que su amiga no sufriera? Mirando por la ventana de su compartimiento del tren, Ron continuó pensando en aquel tema que merodeaba por su mente desde el jueves. Si antes había permanecido latente, ahora también lo estaba, sólo que a un paso (quizás más, quizás menos) de estallar nuevamente. ¡Debido a eso se había enfermado! Tanto súbito estrés y nerviosismo, sumado al frío que había tomado a causa de la tormenta, lograron bajarle las defensas considerablemente. Pero Ron sabía que se debía más a la inestabilidad emocional que le había provocado el regreso de Hermione, saber que ahora ella estaría otra vez mucho más cerca. A veces odiaba tener esas emociones tan intensas, pero no podía evitarlo si de esa manera reaccionaba su cuerpo cada vez que tenía a su mejor amiga frente a él. ¡Ni hablar de cuando había un simple contacto físico! Ron se apresuró a negar enérgicamente con la cabeza y a fruncir el ceño. ¿Acaso era un adolescente de nuevo? Sería mejor que dejara de pensar en esas cosas o se deprimiría. Optó por escuchar el monótono sonido que hacía el tren al ir por las vías y mirar el hermoso paisaje rural que se presentaba ante sus ojos. Hubiera tomado fotografías si su mente no insistiera aun en pensar en lo mismo. Podía presentir lo que se vendría si no hacía nada al respecto. Sucedería lo mismo que hace un tiempo. Y pensar que todo comenzó con un simple beso (alias, un “favor”). Nadie iba a imaginarse que tanta confianza sería el detonante que desencadenaría una amistad que llegaría al extremo…

Flashback

Todos los estudiantes salían de la escuela finalizada la jornada de clases. Aquel día era viernes, por lo que el alboroto era un poco mayor que de costumbre en los pasillos de Hogwarts. Esa tarde, Ron fue uno de los últimos en salir debido a que lo habían castigado por romper una ventana jugando al fútbol. Su patada desde el arco de fútbol había sido muy potente y un tanto elevada, terminando por frenarse dentro de un aula de alumnos de segundo año luego de romperles la ventana. Por suerte, McGonagall no había sido muy severa ya que sabía que Ron no lo había hecho a propósito. Luego de pasar por las puertas principales del colegio el pelirrojo vio a Hermione, quien lo estaba esperando. Se extrañó un poco por ello, ya que normalmente ella se marchaba apenas terminaba el día de clases. Pero Ron creía saber el motivo de aquel comportamiento, por lo que siguió la corriente de la situación y caminó junto a ella sin rumbo alguno.
Hablaron poco. Sobre el día de clases, sobre a qué universidad irían terminada la secundaria y si asistirían a una fiesta que se realizaba el sábado en un bar. La conversación fue insulsa, ya que su única finalidad era relajar a sus dos participantes hasta llegar a la parte más tensa. Al menos así lo interpretó Ron luego de lo que Hermione le pediría. Llegaron nuevamente al parque. No habían vuelto a ir solos los dos desde hacía ya un año, cuando Hermione le había pedido a Ron aquel inesperado favor. Pero allí estaban ellos, sólo que esta vez de pie frente al lago, ignorando sus aguas apacibles y destellantes. Ron pudo notar que Hermione estaba decidida. Inevitablemente, el pelirrojo apretó inconscientemente la correa de su morral para descargar tensiones. Se miraron por unos segundos hasta que Hermione habló nuevamente. Ron siempre había admirado su habilidad y sutileza para hablar, para expresarse. Su voz sonaba normal, incluso un tanto dulce ante los oídos de Ron. Pero a pesar de ello, lo único que pudo sentir Ron, luego de aceptar hacerle un favor, no fue calidez ante la afabilidad de su amiga, sino un escalofrío que fácilmente pudo haberse confundido con una intensa neuralgia al enterarse en qué consistía dicho favor.

La mente de Ron dio un salto, adelantando los recuerdos hacia lo que había sucedido la semana siguiente a aquel favor. Con los ojos distraídos en aquel hermoso paisaje lleno de iluminados valles verdes y cielo azul con nubes esponjosas, el pelirrojo se dejó llevar por sus antiguas vivencias.


Luego de haber faltado dos días a clases debido a un sorpresivo resfriado lleno de escalofríos, Ron evitó a Hermione el resto de la semana. En realidad no lo hizo, debido a que ella no le dirigió la palabra. Otra de las habilidades de Hermione era captar al instante las indirectas y seguir la corriente de una manera impecable. Ella no protagonizó ninguna escena ni conversación que hiciera sentir a ambos incómodos, pero sí le dirigió algunas veces una mirada que daba a entender perfectamente que estaba esperando el momento.
Considerando que ya había evitado lo suficiente a Hermione, Ron decidió que era el momento de aclararle bien las cosas. Le diría todo lo que pensaba al respecto y el porqué de su comportamiento. Ese sábado había ido a la casa de Hermione aprovechando que había juntado el valor suficiente para hablar con ella otra vez. La última vez que le había dirigido la palabra había sido en el parque. Pero luego de que ella lo hubiera recibido, Ron se dio cuenta de que había ido directo a la boca del lobo.

-Es sólo que… Quiero saber lo que se siente. Ya sabes… sin sentimientos ni compromisos de por medio… Sólo… dos personas.-decía Hermione entre besos. Porque eso era lo que había hecho en vez de saludar a Ron. Se le había acercado peligrosamente luego de recibirlo y no había dudado en besarlo.-Además, mis padres se fueron a visitar a mis abuelos y no regresarán esta noche… Por favor, sería peor que te negaras. No quiero quedar aquí parada como una estúpida. Jamás te perdonaría que me hicieras algo así.
-Lo siento, Hermione, pero creo que me estás pidiendo mucho.-aprovechó para decir Ron en los escasos segundos en que su boca quedaba libre de los impulsivos besos de su amiga.
-Para un chico hacer esto es fácil. Sólo lo hace y ya. ¿Acaso tienes miedo?-insistió la castaña alejándose un poco de él y mirándolo expectante.
-No, no es eso.-intentó explicar Ron sintiéndose demasiado acalorado. Por supuesto que tenía miedo. ¡Estaba aterrado! ¿En qué momento habían subido las escaleras y llegado a la habitación de Hermione?
-¿Entonces qué? ¿Tienes vergüenza?-saltó Hermione con enojo.-¿Necesitas un impulso… un pequeño empujón, tal vez?
-No… Bueno, tal vez sí.-dijo Ron y enseguida se arrepintió de esas últimas palabras.-Pero de todas formas no lo haré, Hermione.-le dejó muy en claro.
-¿Entonces qué sugieres que haga? ¿Que busque a otro chico?-Hermione estaba de verdad molesta. Lo miraba desafiante, de pie justo delante de la puerta para impedir que Ron saliera de su habitación.
-¡No!-se apresuró a decir Ron ante lo que proponía Hermione. Lo que menos quería era que su amiga buscara a otro chico para hacer lo que le había pedido a él.-Quiero decir… Creo que lo mejor sería que esperaras…
-¡No quiero esperar!-atajó Hermione alzando y agudizando la voz.-¡Quiero hacerlo ahora mismo! Además, tú me dijiste que me harías el favor…
-Creí que sería un favor común y corriente…-dijo Ron en su defensa, pero fue inútil.
-Este favor lo es.-aclaró Hermione, recuperando su tono de voz normal.-Esto pasa en la vida, Ron. No es nada extraño… Sólo somos dos personas que quieren… no lo sé, experimentar porque tienen curiosidad… Ninguno de los dos sabemos cómo desempeñarnos en esto…-Ron no fue conciente de que Hermione se había estado acercando hasta que la tuvo otra vez a escasos centímetros de él.-Pero al final… lo único que tenemos que hacer es dejarnos llevar…

Allí estaba Ron, siendo víctima de un nuevo beso, de ese pequeño empujón que Hermione le estaba proporcionando. Ron había ido a casa de Hermione con una total determinación, decidido a negarse a hacerle aquel favor. Sin embargo, ahora sentía que todo estaba tambaleándose: su total determinación y todo su cuerpo. ¿Qué debía hacer? No era para nada apropiado que él se aprovechara de esa situación y del capricho de Hermione. Uno de los dos podía resultar lastimado. ¿Y si era ella la que terminaba herida… y todo por culpa de él? Lo que menos quería era que eso sucediera. ¿Entonces por qué estaba besando a Hermione como si entre ambos quisieran arrancarse los labios? ¿Qué pasaría si… sólo se limitaba a besarla? Tal vez eso la conformaría, haciendo que se olvidara del favor. En ese momento recordó que él casi nunca (prácticamente nunca) había sido capaz de resistirse a cualquier tentación. Su mente jamás había tenido fuerza de voluntad en casos como esos. ¡Ni siquiera podía resistirse a un simple dulce de chocolate! Prácticamente para él no existía una línea que marcara una diferencia entre la prudencia y el descontrol. Y si realmente existía, él siempre se encargada de ignorarla completamente. Tuvo conciencia de eso cuando advirtió que se había unido completamente a las intenciones de Hermione. Ya no sólo la besaba, sino que ahora la traía más cerca de su cuerpo con tanta seguridad como si ese comportamiento fuera algo común entre ellos dos. Fue ahí cuando también se dio cuenta de que los besos no la estaban conformando, sólo logrando que ella se desinhibiera más. Ron se preguntó si Hermione habría besado a otros chicos porque, luego de aquel día en el parque, la forma de besar de su amiga había pasado de ser tímida e inocente a convertirse en un impulso desenfrenado. El pelirrojo, que nunca en su vida había recibido un beso con lengua, sintió sorpresa pero a la vez que algo se encendía más y más en él cada vez que Hermione movía su lengua pausadamente en su boca. Ron no pudo evitarlo. Respondiendo a la provocación de su amiga, abrió un poco más su boca y dejó que su lengua tocara la de Hermione. La castaña se olvidó de reprimir un suspiro y dejó que Ron dominara su boca y continuara con su labor. Aún así, Ron no cabía en su asombro. ¿Cómo podía Hermione estar haciendo todas esas cosas y excitándolo con unos cuantos besos? A lo mejor lo hubiera aprendido en alguno de los cientos de libros diarios que leía. Aunque tal vez… hubiese adquirido algo de práctica… o besar fuera algo natural en ella. Ron se inclinó a pensar en la última opción. No toleraba pensar que Hermione les hubiera pedido a otros chicos que la besaran (¡mucho menos de la manera que ella lo estaba besando ahora!). Tampoco podía pensar que ella hubiera considerado pedirle a otra persona que hiciera lo que Ron acababa de decidir hacer con ella. Estando al tanto de que ya no había vuelta atrás, Ron le hizo caso a las últimas palabras de Hermione: se dejó llevar. Se dejó llevar entre esos incitantes besos, el sutil pero exquisito aroma que tenía el cabello de su amiga, en la suavidad de su piel… Ron sabía que todas esas sensaciones no le parecerían tan potenciadas si la castaña no le gustara tanto. ¿Cómo podía negarse a dar por primera vez ese gran paso con Hermione si estaba enamorado de ella desde hacía tanto tiempo?
Cuando abrió los ojos después de tantos besos, Ron se percató de la poca ropa que le quedaba a su amiga. Sólo vestía su vieja camiseta de mangas cortas, el resto de su ropa interior y unos divertidos calcetines cuadriculados. ¿En qué momento se había deshecho de su chaqueta, de sus zapatillas y de sus shorts? ¿Y por qué él continuaba vestido impecablemente? Hermione también se dio cuenta de ese detalle y con dos simples movimientos había logrado que los pantalones de Ron cayeran por sus largas piernas hacia el suelo. Ron no había tenido tiempo de reaccionar. Vio sus pantalones, enredados alrededor de sus pies. No podría quitárselos si no se quitaba sus zapatillas primero. Sintió cosquillas a la altura de la cintura. Hermione la había rozado con sus dedos al intentar quitarle la remera. “¿Tienes cosquillas?” había dicho ella ligeramente, mientras le levantaba su remera blanca y Ron se estremecía debido a los roces de los delicados dedos de su amiga con su piel. La castaña rió un poco al ver a Ron mover espasmódicamente su torso y sus brazos debido a las cosquillas. “Yo también”, había agregado la castaña al instante, sin poder evitar hacer una sonrisa cómplice. Ron comprendió perfectamente el significado de esa última frase. Si Hermione quería guerra, la tendría.
Ahora se encontraban los dos compitiendo a ver quién lograría quitarle la remera al otro primero, como si se tratara de un juego de niños. De un segundo a otro, Ron tomaba el control de aquella competencia, agarrando firmemente los extremos de la remera de Hermione y, siguiendo la forma de su cintura, los arrastraba hacia arriba, a la vez que la mitad de sus manos, la mitad que quedaba libre del contacto de la remera, parecía enterrarse a lo largo de su suave piel. El contacto de sus manos con el cuerpo de su amiga era adictivo, por lo que continuó tocándola el tiempo que tardó en quitarle su remera. Una vez que Hermione sólo quedó en ropa interior, rápidamente terminó de despojar a Ron de su molesta remera.
Cuando había llegado el punto en que los persistentes besos y roces eran insuficientes ambos parecieron leerse el pensamiento, dirigiéndose instintivamente hacia la cama de Hermione y avanzando progresivamente en el nivel de contacto físico. A la castaña no le importó que Ron deslizara una de sus manos por su pierna, ni tampoco que continuara nuevamente por su cintura. Entre medio de aquellos besos y toques subidos de tono, Hermione utilizó sus pies para quitarle a Ron las zapatillas y los pantalones enredados en sus tobillos. Fue fácil, aunque no tanto como intentar quitarle sus calcetines con los pies. Ron se dio cuenta de aquello y se agachó un poco para comenzar a quitárselos. Hermione hizo lo mismo con los de ella, aunque no era una tarea tan sencilla estando todavía pegada a los labios de Ron y teniendo brazos más cortos que los de él. El pelirrojo quiso reír pero Hermione era tan apasionada con sus besos que apenas le daba tiempo para respirar. Luego de unos segundos de forcejeos, tirones y la ayuda de Ron, Hermione pudo deshacerse de ambos calcetines. Ella lanzó uno hacia un lado de la habitación y Ron lanzó el otro hacia el lado contrario, ambos al mismo tiempo. Finalmente, Hermione se acercó más a él y fue recostándolo lentamente en su cama. Parecía como si ambos estuvieran cayendo en cámara lenta. Hermione también se recostó a su lado. Ron la observó fijamente, estando tan cerca de ella como para poder distinguir perfectamente el oscuro pero brillante color marrón de sus ojos del negro de sus pupilas. Las sonrosadas mejillas de Hermione le parecieron lo más adorable que había visto en su vida. Supuso que él debía estar igual de sonrosado, o incluso más que ella.
Ron nunca supo si ambos podían leerse mutuamente el pensamiento, porque comenzaron a quitarse la ropa interior al mismo tiempo. Era una situación demasiado embarazosa, pero ninguno de los dos hacía mucho por detenerse. Deseando más que nunca tocar a Hermione, Ron se contuvo. No le parecía correcto. Ahora la veía más indefensa y aun había tiempo para abandonar lo que estaban haciendo. Hermione pensó todo lo contrario, pues pegó su torso desnudo contra el de Ron y lo besó nuevamente para que ambos volvieran a relajarse (ya que cualquiera que supiera comprender el lenguaje corporal, diría que el pelirrojo estaba demasiado tenso). Ron sintió que los besos de la castaña eran como una fuerte dosis de la más poderosa droga, que llegaba hasta su cerebro causando un fuerte efecto estimulante que lograba excitarlo como nunca antes lo había estado. Olvidó lo tenso que estaba y tomó más protagonismo en aquella escena. Su sistema nervioso estaba tan exaltado debido a todas las nuevas sensaciones que estaba experimentando que las ideas se atropellaban en su mente dando lugar sólo a su parte instintiva, que le decía que olvidara por un momento que Hermione era su mejor amiga y la dominara ferozmente, sin conciencia alguna. Tampoco podía olvidar que él, Ron, era un chico, casi un hombre, cuyas hormonas estaban tan revolucionadas que casi eran capaces de pensar y tomar decisiones por sí mismas y cometer la locura más suicida de todas. Por lo que volvió a hacerle caso a Hermione (se dejó llevar) y obedeció a su instinto (su cerebro estaba eufórico, confundido, inutilizado), y tomó el mando del inquieto y palpitante cuerpo de Hermione, guiándolo en lo que sería la noche más intensa que viviría su amistad.


Ron regresó a la realidad. Su mente había repasado detalladamente toda aquella experiencia. ¡Nunca había estado desnudo frente a una chica! Al igual que Hermione nunca lo había estado frente a un chico. Ron se alegraba que ambos hubieran tenido juntos su primera relación sexual. Los dos siempre habían sido muy tímidos y reservados en cuanto a esos temas. Además, se habían prometido no contarle a nadie sobre aquel momento. Ron podía confiar en que Hermione no lo cantaría a los cuatro vientos como sucedía con otras chicas que contaban sus experiencias, al igual que ella podía confiar en que Ron tampoco lo divulgaría. Ellos no eran de esa clase de personas y podían guardar un secreto perfectamente por más que fuera muy tentador decírselo a alguien.
Se suponía que la primera vez era importante (o al menos eso decía todo el mundo). Ron consideró que Hermione, en aquel momento, debió de estar al tanto de que él no era un experto en ese tipo de cosas, por lo que ella tendría que comprender que sus movimientos fueran un tanto torpes. De todas formas, los movimientos de ella también lo habían sido. Pero a Ron aquello no le importó, ya que ese hecho no le había impedido a todos sus sentidos estallar de placer.
En lugar de volver a excitarse como en aquel tiempo, Ron estaba contraído de los escalofríos que sentía. El tren continuaba avanzando, pasando a través de las verdosas colinas del norte, mientras Ron dejaba que los ojos de su mente vivenciaran por millonésima vez aquel suceso del pasado. El pelirrojo se sentía un tanto turbado. Recordó esos instantes en que el cabello de Hermione le hizo cosquillas en el pecho, la fricción y el calor que hubo entre sus cuerpos y cuando su entrecortado y cálido aliento le rozó el cuello y el rostro. Esa noche había tenido a Hermione muy cerca. Pero, sin embargo, la había sentido tan lejos… Aquellos parecían ser recuerdos de otra vida, una muy lejana que, además, daba la impresión de haber sido un sueño. Las semanas siguientes a ese día, Ron había estado juntando el valor necesario para decirle a Hermione lo que sentía por ella. Pero había una cosa que se lo había impedido y habían sido sus palabras. Ella lo había dejado muy en claro desde un principio: sin sentimientos ni compromisos de por medio. A lo mejor eso era todo lo que debía esperar realmente. Quizás si sucedía algo más entre Hermione y él, todo terminara arruinándose y con el tiempo se tornara tedioso y aburrido. ¿Pero iba a dejar su felicidad en manos de una posibilidad sin fundamento lógico? Ron prefería mil veces arriesgarse y quitarse sus dudas antes que pensar más frases que comenzaran con “Me pregunto qué hubiera pasado si…”. Ya estaba harto de esas deprimentes frases. De todas maneras, en su momento pudo haber obviado las palabras de Hermione y confesarle lo mucho que la amaba. Pero había temido que ella le reprochara que ahora la quisiera sólo porque habían tenido sexo. Conociendo a Hermione, ella sospecharía de aquella confesión y se quedaría con la peor impresión. Aunque la verdad era que Ron la quería desde hacía mucho tiempo antes que eso. Incluso desde antes de que se besaran por primera vez en el parque. Se maldijo por no habérselo dicho antes. Fue sólo que, en ese entonces, era muy chico, terco e inmaduro para saber que lo que sentía era amor de verdad. Esta vez no cometería el mismo error. Le diría a Hermione lo que sentía por ella por más que estuviera arriesgándose a resultar lastimado. ¡De todas formas lo había resultado sin siquiera decírselo! Estaba seguro que podría soportarlo, como lo había soportado hacía cinco años. La reacción de Hermione sería el mayor de los problemas. Si ella reaccionaba bien, todo se solucionaría por sí solo. Tal vez ella hubiera madurado un poco más y superado sus miedos (¡quién sabe!). Pero si no lo había hecho… ¿Dejaría Hermione de confiar en él por unas simples palabras que expresaban lo importante que era ella para él? La castaña lo tomaría como un ataque, cuando en realidad sería una muestra de debilidad por parte de Ron. Esta vez haría la misma jugada. Esperaría un tiempo, dejaría que Hermione hiciera el primer movimiento, tal como ella lo había hecho las dos veces anteriores con sus favores. Si no sucedía nada de parte de ella, Ron se vería obligado a dar el paso. Sólo esperaba que aquel paso no fuera en falso.
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Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) 02/04/11 DOBLE CAP!

Notapor lengua_de_caramelo » Sab Abr 02, 2011 3:05 am

Sorpresa, sorpresa! No pude resistirlo así que decidí subir dos capítulos como una forma de compensar mi larga ausencia sin escribir fics. Hasta hace unos minutitos estuve editándolos. Sólo había escrito los diálogos pero me faltaba agregarle el resto. Espero que les hayan gustado, sobre todo el tercero que creo que aclara bastante el comportamiento de Ron y Hermione en el primer capítulo.
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Re: Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) 02/04/11 DOBLE CAP

Notapor Locurita » Sab Abr 02, 2011 4:05 am

De nuevo primera :P justo me iba a dormir... Será que caigo siempre de casualidad acá?
Al menos te respondo lo que vos me respondiste a mí (?)
Primero, decirte que no estoy para criticar a Ron ni a tus motivos personales, yo soy igual. No puedo hablar, soy exageradamente peor. De hecho, mi Ron de Cielo imperfecto tiene más cualidades mías que otra cosa, soy como el Ron de JK, despistada y como una piedra en lo que se refiere a sentimientos y para hablar soy casi tan muda como aquel frío de mi fic xD mmm te diría que ni amenazándome me hacen hablar en público, excepto en un examen oral (a los cuales la mayoría de las veces estuve ausente a propósito... me hacía la enferma o algo :O) Eso, decirte que no sos la única que elije expresarse escribiendo porque hablando es realmente un caos mental y psicológico. sí, me quieren mandar al psicólogo, incluso porque de tanto que me cuesta hablar o ver gente y estar libre por la vida, ya ni me junto con mis amigas... Para ejemplificar un poco el tema de Hermione, no sé, debe ser que yo soy demasiaaaaaado seria. Hace cinco meses que no veía a un grupo de amigas y el miércoles por fin me encontré con ellas y ¿qué pasó? Nada, nos reímos, hablamos boludeces, pero fuera de eso, yo no hablé lo suficiente y no me sentí felizzzzzzzz de la vida, y creo que cinco meses y cinco años para mí no sería mucha diferencia xD a lo que voy es que a veces algunas cosas no las comprendo porque no soy capaz de vivirlo (o de sentirlo, si hablamos de no ver a alguien y extrañarlo y reencontrarte luego)... Bueno, ya. Esas son mis respuestas (??) En síntesis: todas las personas tenemos nuestros chifles, vos no te preocupes y seguí escribiendo tranqui! ;)
Besos y gracias por subir doble cap, mañana, o no, hoy cuando sea de día (?) te comento!
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Re: Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) 02/04/11 DOBLE CAP

Notapor fixyouronhermione » Dom Abr 03, 2011 5:46 pm

Hola! Que emocion dos capitulos en un mismo dia :shock: y el ultimo muy muy revelador ahora entiendo porque ron es asi pero. no entiendo a hermione pedirle un besito es una cosa, fue muy tierno de hecho (por cierto odio a lavender y a las patil malditas hi*$5$ de su p*45$·MA..) pero pedirle que se acueste con ella es OTRA muy diferente es muy lanzado no es de hermione creo que si tenia las hormonas enloquecidas eso que hizo fue algo muy loco! y ron pues es debil y esta enamorado como no decirle que no? pero luego seguir como si nada? eso si es extremo..aunque entiendo a ron ella lo dijo sin compromisos despues de eso no podia llegar y decirle te amo porque se lo tomaria..bueno la verdad nose como se lo tomaria hermione.. pero y hermione o sea enserio ENSERIO! se lo tomo como si nada :| como algo de todos los dias entre ellos como un HOLA siguio con su vida.. solo "un favor" pero que favores eh! Jaja bueno igual alomejor estoy equivocada y hermione esconde MUY bien sus sentimientos asi como piensan Molly y Monica por cierto muy linda la fiesta de bienvenida de los weasley hacia hermione.. veremos que pasa cuando Ron llegue de su viaje ^^ que hara para conquistar a hermione y no morir en el intento? :twisted:

Besos hasta la proxima ^^

... ...






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Re: Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) 02/04/11 DOBLE CAP

Notapor Locurita » Dom Abr 03, 2011 6:54 pm

Primero que nada, Dulceeeee adoro tu firmita xD Ronmione ♥
Hola de nuevo! Leí el primer capítulo. Ron de fotógrafo no me lo hubiera imaginado. Me gusta, al principio imaginé lo mismo que Hermione pensó sobre animar fiestas y me reía sola ante la posibilidad, total Ron siempre fue medio payaso y con ese pelo rojo más todavía. Me gustó el capítulo, pero no puedo decir mucho de él... Creo que el que sigue es interesante xD tengo que leerlo todavía. Eso sí, la familia unida, impecable. Me encanta la relación de todos los personajes, la bienvenida estuvo bien. Y lo de la perra de Ron jaja, también me reí con eso. Veremos que pasa con esos sentimientos ocultos entre nuestros protagonistas...
Ahora leo el siguiente y veo si puedo comentar... Besos!
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Re: Re: "Lidiando con la vida" AU (RW/HG) 02/04/11 DOBLE CAP

Notapor CLIO » Mié Abr 06, 2011 11:39 pm

Hola, que tal?
Bueno, esta es primera vez que leo algo tuyo y me ha llamado bastante la atencion. Me gustaria seguir leyendo, en especial porque tanto los actos de Ron y Hermione (en lo que va de capitulos) me parecen interesantes y llamativos. Y tambien, porque es la pareja protagonista y definitivamente es mi favorita.
Saludos y nos vemos!!!
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