"Londres" [RW/HG] (AU) TERMINADO

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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor V&7a... Potter » Dom Oct 31, 2010 12:10 pm

PERO COMO SE TE OCURRE DEJARLO AHI! Dios mío, me dio casi un patatús XD Cuando lei las ultimas líneas... Como que era noticia tras noticia... Lo de Luna, la sospecha casi un hecho verdadero sobre Susan, que Cormac tiene un hijo, que para más remate está viviendo en otra cosa con otra mujer... Que locura fue este capítulo, buenísimo tengo que decir, pero una locura.
Se me apretó el pecho cuando leí lo de Rolf... Como que ay, no sé... Pobrecito! Ni siquiera puedo pensarlo como que la relación ocn Victoire puede salir ganando con esto, porque es simplemente debastador
Harry y Ginny: Cuando ella le dijo a Harry que siguiera con los besitos, me maté de la risa. No pares por favor :-P Que loco... Te juro que no se porque me causo tanta gracia... Pero es chistoso como ella le pedía que siguiera proporcionándole placer ;)
Draco/Astoria: Draco es un imbécil pero ya está sintiendo electricidad cuando toca a Astoria, asi que eso es algo bueno... Pero de todas maneras, nuestro modelo Astoria va a tener un dolor en el trasero por novio si es que llega a pasar algo en esa relación... Aunque todavía no entiendo como pudo comenzar a gustarle en un primer momento... Supongo que se desenamorará después o quizás Draco cambie (por favor que cambie) y así todos felices :)
La relación entre Hermione y Ron cada día me gusta más... No se, es tierna, se apoyan mutuamente, hacen feliz a la otra persona... Es como una relacion debería ser...
Bueno, creo que esto es todo lo que te puedo comentar... Ojala que estes muuuuuy bien de salud, porque creo haber leido por ahi que no te estabas sintiendo muy bien antes de publicar el capitulo. Espero volver a verte por aqui pronto!
Adios! y besiitos!
Uno nunca está preparado para las catástrofes, de esas que afectan a miles de personas o de esas que sólo despedazan tu corazón.

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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor *NeftiS* » Mar Nov 02, 2010 9:47 am

Que fuerteeeeeeeeee!!!!!, mis sospechas se confirman, Cormac tenía por ahí a otra... pero lo que no esperaba es que encima tuviese descendencia y todo...

Lo de Blaise, tb era de esperar, ahora que encima le pusiese los cuernos y con Susan (pq seguro que es la Susan de Rolf), es otro palo...

No me ha gustado nada la reacción de Dean, espero que no decida jugársela nuevamente a Harry (pq yo sigo pensando que lo de la bailarina lo montó él). Y pobrecito Teddy, completamente solo....

Me encanta como va evolucionando el fic. Creo que llevo varios capítulos sin comentar, pero es por falta de tiempo, lo siento muchísimo, ahora, eso sí, no dejo de leerlos, aunque a veces lo haga (como este) en varias sesiones... Muchos besos wapa

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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor Alee♥ » Mié Nov 03, 2010 9:29 pm

:shock: :shock: :shock: :shock: :o :o :o :o :o :o :o :shock: :shock: :shock: :shock: :shock: :shock: :shock: :o :o :o :o :o :o :shock: :shock: :shock: :shock:
Maryyyy!!! jajajajaja como podras ver estoy en SHOCK! xd
yo sabia que Cormac le era infiel a Hermione, lo presentia, ¿pero un hijp?? ¿¡¿¡un hijo?!?! hay se pasoo de maloo! jajajja menos mal que Hermione ahora tiene a Ron y puede ser feliiz, pero iguaalll se pasoo de "·$&%$·/(!$ que horror!!! :evil: :evil: lo odioo! xD
Otra cosa que me dejo muuy en :o :shock: fue que la periodista que jodio a Luna de alguna manera fuera Susan! Y la Susan de Rolf! woooooow me quede loca... siempre me preguntaba que habia pasado cn Susan, pero nunca me imagine eso, y maldito Zabini. el tambien se paso de maloo igual que Cormac :lol:
Ahora, lo de Victoire y Teddy! Fuee demasiadoo lindoo! Quiero saber que pasaa! Me muero por saberr! No se, siento que ellos son la pareja perfecta y que ella lo entiende a el, y no se no se, son tal para cual haha
Lo de harry y Ginny fue geniial :D me encanta que esten juntooos! es el destino que esten juntos! jajajaja
Mary, el capitulo no se debió haber llamada "La incauta enfermera" (que en realidad es un titulo muuuy bueno xd) se debio haber llamado "La verdad: el capitulo que te dejara boquiabierto!" jajajajajaja sigo en shoooock!
No puedoo esperar a que publiques liinda!
Te cuidaas muchooo!!!
Te Quieroo
besooos ♥

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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor lilylu_weasley » Jue Nov 04, 2010 1:46 pm

Nooooooooooooooo!!!!
No puedo creerlooo!!!!! Estuvo fantasticoooo el capitulo, que bueno me lo lei de corridito este y el anterior en un rato aca en el trabajo jaja pero me he kedado a cuadross!!! Pobre hermanionee, digo a pesar de que no estuviese enamorado de ella es una bajeza lo k le hizo ese tipo...y hayyyyyyy luna pobre luna yo que soy fan de ese personaje desde los libros y siempre me encanta en cada una de tus historias... pobresita maldito sucio rastrero de Blaise!!! y mugrosa Susan, diga nunca me cayo bien, me uni a la antipatia por luna pero pero pero pero no puedo creerlooooo!!! Ypobre mi Teddy!!!! porque le quietaste a su abue, si era lo unico que le quedaba, de por si sus papas ya no tan ='(...
asuuu ese Cormac, la vdd yo pensaba que la engañaba y cuando lei lo k le dijo la enfermera lo confirme, pero una familia!!!! no puedo creerloo!!! Eso supero mis espectativas!!!
Ay maria este capitulo a estadobuenisiimo, si fuera Ron le parto la cara a Cormac!!! y si fuera Rolf hago lo propio con Blaise!!!!! aaa y Harry y Ginny me encantan tmb,adoro al pequeño James con sus ocurrencias y soy feliz pensando que Dean contrato a la camarera y que en realidad nunca paso nada entre ellay Harry =D, bueno bueno se vale soñar no =D jajaja.. ay Lav y Seamus me dan tanta ternura son tan lindosss n.n,quiero un esposo asiii, bueno no kieor a un ron aunk lo cautivador de draco tmb me gustaaa,o lo paciente de rolf.... aaa eres tan genial que me haces querer a todosoosss tus personajes. Tmbien me gusta la relacion de Astria y Draco, ayyyy esk Draco tiene un no se que que lohace muy no se como, tan sexy y adorable entiendo perfecto a Astorioa y en esta historiame encanta mucho mas pork en realidad no es malo solo es... un Malfoy =D....
Mugre Blaiseee!!!
waaa María felicidades eres una excelente escritora,admiro y adoro tu trabajo, gracias por darnos ese regalo tan genial que son tus historias!!!!!
Besooss!!! qeu tengas buen dia =)
'...El valor de las cosas no estan en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables...'
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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor Gaby! » Jue Nov 04, 2010 6:45 pm

Hola Mery!!!!! Como andas??? Tanto tiempo sin escribirte nada…..
Pero sabes que si leo los capis….
Uy, por donde empiezo??? Estoy en shock!!! Por todo lo que paso en este y los anteriores que no se por donde comenzar….


Teddy y Vicky: entiendo perfectamente a Teddy, cuando le dijo a Victorie que la queria pero no, queria sentirse asi, enamorado, todo el dolor del abandono de su mamá, crecer con eso para el debio ser muy fuerte y triste a la ves…saber que la persona que deberia haberte criado, cuidado, alimentado etc se fue por que esa fue su decisión irse con la persona que mas amaba y que hayan muerto,. Te replante el miedo de enamorarte y hasta donde uno es capaz de llegar por la persona que ama y Teddy sencillamente tubo miedo de no poder manejar ese sentimiento, que definitivamente nos supera a todos…pero la pasion, con la que Victorie le contesto fue…O.O te deja con los ojos abiertos!!! Y decis oh my God!!!yo quiero el mismo amor que describio esta chica, un amor eterno, que dia a dia se va renovando que no importa lo que pase sigue intacto…pasaron dias enojados y después todo lo que Teddy tenia se va, su abuela se muere asi de la noche a la mañana, la soledad que debio sentir Teddy en ese momento debio ser muy grande. Pero me encanto la actitud de Vicky, olvidarse de todo e ir corriendo al lado de el, para consolarlo, para que sepa que no esta solo…esta historia promete mucho!!!!!!!!!!


Luna y Rolf: por Dios un hombre no se puede poner mas terco cuando esta enamorado…por que no ve la realidad? Tan cegado puede estar?
Lo que Blais le hizo a Luna fue horrible solo una basura puede hacer eso. Yo me imaginaba que fueron novios y quizas el la había engañado pero robarle tambien su trabajo, es de lo peor…con razon Luna no quiere saber nada con los hombres…Y definitivamente tenes que eliminar a Susan..jajajaj


Harry y Ginny: el no puede ser mas tierno con ella… por fin Ginny le dio una oportunidad, si se aman, se necesitan, que mas da perdonar es saber olvidar… me encanta el camino que esto esta tomando…espero que Dean no se meta en el medio, por que lo mato!!!

Draco y Astoria: por favor Draco no puede ser mas frio…si la quiere que se lo diga ese tipo me pone los pelos de punta…


Y llegamos a la mejor pareja de todos los tiempos!!!!!!!!!
Ron y Hermione: estoy sin palabras…por todo lo que sucedió…La chica que dejo a Ron en el pasado es una tonta….pero bue!
La segunda noche que pasan juntos fue maravilloso, que lindo, saber que junto a una persona completamente diferente a vos, pero que al mismo tiempo se complementa, encontro la felicidad, Hermione debe estar…y cuando crees que todo esta perfecto vas a terminar con la persona que por mas que te dijiera que te ama no te mueve un pelo… encontra que su novio desde hace cinco años tiene un hijo!! UN HIJO!! Por merlin te debes sentir super mal…ser engañada por tanto tiempo. Egusto mucho la parte donde Ron y Hermione estan hablando y el le dce “tengo miedo que te convenza de que te quedes a su lado” Hermione le contesta “eso no va a pasar, no voy a dejar que mi felicidad se escape” maso menos eso decia, fue muy lindo de verdad…


Creo que jamas te escribi tanto jajajaja
Aunque no me veas sabe que estoy siempre, nada mas que el tiempo no me da para sentarme y escribir como a mi me gustaria….entre el estudio, el trabajo y is demas obligaciones no doy para mas……
Bueno nada Meri, besos!
Que estes bien!!!
Gaby!
s
Pd: se ve ue te gustan los pelirrojos jajajaj de que pelicula es??
Última edición por Gaby! el Vie Nov 12, 2010 10:30 am, editado 1 vez en total
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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor Lizi_weasley03 » Vie Nov 05, 2010 4:30 pm

OMG! MARi!

TE PASASTE CON EL FiNAL!

QUiEN HUBiERA iMAGiNADO QUE EL PERFECTO CORMAC McLAGGEN TENiA UNA DOBLE ViDA!

YA QUiERO SABER QUE VA A PASAR!

CON JUSTA RAZON TiENE QUE HABLAR CON EL PARA QUE PUEDA ESTAR CON RON!

AWWW;

MUi BUENO!

MUCHOS BESOS MARi. :mrgreen:
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Notapor s95070801 » Vie Nov 12, 2010 12:10 am

Mary:
Espero que no te haya afectado el temporal.
Saludos
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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor Gaby! » Vie Nov 12, 2010 10:29 am

Estaba leyendo los diarios por internet y me entere del temporal que hay por tu pais...no se muy bien donde vivis pero se que cerca de la playa y me alarme cuando vi que las olas crecen unos 10 metros...
espero que vos y todos tus seres queridos esten bien.....
cuando puedas contesta...te mando fuerzas y mis oraciones a Dios estan con vos...
besos!
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No entiendo porque te extraño tanto!


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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor Locurita » Vie Nov 12, 2010 2:30 pm

Estoy preocupada...
Dices que es mejor callar cuando por primera vez salen las cosas bien.
Dices que yo tengo miedo de adaptarme al cambio, pues no es miedo es sólo negación.

Lo mejor es que nunca me podrás cambiar.
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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor icecreammanrupert » Vie Nov 12, 2010 10:17 pm

Hola, lindas gracias por su preocupación, siento haberos tenido en ascuas, pero hasta hoy no pude conectarme a internet. Aquí no fue tan fuerte la tormenta pero sí que la lluvia provocó un corto de electricidad en mi casa y eso estropeó el modem y hasta hoy no me lo repusieron.

Prometo ponerme manos a la obra con el siguiente cap, y publicarlo pronto, avisaré ok?
besotes.
María.
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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor mimi_weasley » Lun Nov 15, 2010 2:03 am

Querida Maria:

Te dije que volvería pronto y aqui me tienes ;) .

Quiero confesarte que acabo de leer la entrevista que Hermione publicó en el Profeta (lo lei ahora porque la verdad no recordaba en qué página´de tu maravilloso fic me había quedado :oops: :oops: :oops: ) y la verdad es que me ENCANTÓ. No sólo por todo lo que respondes (lo que nuevamente me hace ver a una personita que tiene un alma maravillosa) sino porque al fin pude poner una hermosa carita que refleja en realidad todo lo que eres.

Nuevamente quiero decirte que te quiero un montón y que siempre seré tu fan número uno (o dos o tres o el número que desees y que no moleste a mis demás compañeras :D ) aunque a veces el trabajo no me permita estar aqui como antes.

Te llevo en mi corazón y te mando un ENORME BESO y UN GRAN ABRAZO desde Perú hasta España.

TQM
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Nota: La lista puede ir creciendo conforme vaya leyendo más fics (no quiero excluir a nadie)
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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor sk8girl59 » Lun Nov 15, 2010 3:08 am

Me alegra que estes bien y que la tormenta no te haya afectado mucho.
Espero el nuevo epi espero que lo subas el dia del estreno de la peli puedes creer que solo falten 2 dias aaaaaaaaaaa ya no aguanto ya la quiero ver.
bye


“…and all he could think was that he would like to spend every morning for the rest of his life waking up beside her.”
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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 15º capítulo

Notapor Mechit@sHPCE » Dom Nov 28, 2010 5:51 pm

qqqqqqqqqqqqq!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! :shock: :shock: :shock: ...
me dejaron con tremenda inquietud!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Conchaleeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! no es justoooooooooooooooooooooooooooo!!!!!!!!!!!
:evil: :evil: :evil:
Me gusto mucho pero en serio espero que la termines pronto ya no aguantooooooooooo!!!!!!
:-P
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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 16º capítulo

Notapor icecreammanrupert » Jue Dic 02, 2010 8:35 pm

Hola a todas, primero y aunque sé que hay por ahí cierta persona a la que adoro que me regaña cada vez que hago esto, porque piensa que es innecesario, yo no me siento bien si no os pido disculpas por no haber subido cap tan pronto como prometí. Si hay algún culpable es el tiempo que no me sobra o mas bien me falta. Pero no penséis que abandonaré este fic, jamás!!! jeje, nunca dejo a medias lo que empiezo.
Como tampoco he tenido tiempo de contestar vuestros post y sigo sin tenerlo, os doy brevemente las gracias a todas:
siberiana, Eva, chii_san, Agus, Selena Malfoy, Vita, Neftis, Alex, lilylu_weasley, Gaby, Lisi, Arely, mimi, sk8girl59, y a Mechit@sHPCE (Bienvenida)

Amé el cap anterior porque algunas de mis lectoras perdidas regresaron ;)
Os dejo con el nuevo (a ver que tal :? )




16. Penny Lane

Aquello fue tan inesperado, que Ginny tuvo que volver al sofá de donde se había levantado, dejando caer en él su cuerpo completamente desplomado. Trataba de encajar las palabras de Hermione, pero cuanto mas las repetía dentro de su cabeza mas extraño le parecía todo aquello.

—Voy a ir a Liverpool.

Ginny resopló con fuerza haciendo que sus labios temblasen al oír la decisión de su amiga. Estaba segura de que Hermione diría algo así.

—¿Por qué mejor no esperas a que Cormac regrese? —inquirió la pelirroja tratando de hacerle entrar en razón.

Hermione movió la cabeza de un lado a otro enérgicamente. Había palidecido tanto que casi podía verse las venas de su rostro. Ginny tomó aire, y nuevamente se puso en pie aunque creyó que perdería el equilibrio al hacerlo. Lentamente se acercó a Hermione y la tomó de una mano, notando que estaba fría y algo húmeda.

—Estás nerviosa y alterada. Si vas allí y te encuentras con algo que no esperas…

—Hay otra mujer —musitó Hermione con los ojos muy abiertos— La madre del chico, vive con él.

—¿Los tres juntos?

—Eso parece, o al menos eso es lo que entendí… "mi padre salió hace ya un buen rato, ¿quiere que llame a mi madre?" —susurró Hermione como si estuviese hablando consigo misma.

—Debe haber un error en todo esto —exclamó Ginny a la vez que soltaba la mano de su amiga y caminaba sin control por la habitación— Cormac no es un santo, pero nadie es capaz de llevar en secreto una doble vida durante cuatro años… es imposible.

—Por eso tengo que hablar con él lo mas pronto posible. Si hace unos minutos estaba decidida terminar con todo, ahora lo estoy mucho mas —sentenció.

—Está anocheciendo Hermione, y Londres se encuentra separada de Liverpool por más de trescientos kilómetros. Tardarías mas de cuatro horas en llegar, lo harías de madrugada, y no creo que a esas horas sea coherente irrumpir en casa de Cormac y esa mujer para pedir explicaciones. Deberías ir a casa, descansar y mañana si aun sigues convencida de que debes ir, pues te pones en camino y listo.

—Si hago lo que dices, me volveré loca hasta entonces… Tengo que irme ya.

—¿Ir adonde?

Ambas jóvenes se giraron hacia la persona que había entrado en el despacho sin que ninguna de las dos se percatara de ello. Ron las miraba con el ceño fruncido. Detrás de él, Parvati resopló fastidiada mientras se encogía de hombros.

—Lo siento, señorita Granger, hoy no es mi día.

Hermione asintió confusa y resignada. Ron se acercó a ella, mientras la secretaria salía de la habitación y cerraba la puerta con suavidad. El joven volvió a preguntar.

—¿Vas a marcharte? ¿Por qué estás tan pálida?

Hermione cerró lo ojos y por un momento pareció como si fuese a desmayarse. Ginny al comprender que su amiga sería incapaz de articular palabra sobre lo sucedido, decidió ser ella la primera en hablar.

—Quiere ir a Liverpool, Cormac está allí. Necesita hablar con él, aclarar cierto asunto del que acaba de enterarse.

—¿Qué asunto?

—Es mejor que eso te lo cuente Hermione cuando esté más serena. No la dejes ir, son muchas horas de viaje, y quiere ir sola. Le he dicho que se vaya a casa, descanse, y mañana lo verá todo diferente.

—¡No voy a irme a casa! Me moriré allí, pensando ¡No quiero estar sola! —gritó Hermione.

—No sé lo que está pasando, pero sea lo que sea no me gusta verte tan alterada —Ron se acercó a ella y la tomó de la mano. El calor de la piel del hombre logró sosegar un poco el alma atormentada de Hermione. Ron le susurró—. Ginny tiene razón, estoy seguro que lo que tienes que aclarar con tu… —tragó saliva tratando de ahogar la palabra que estaba a punto de pronunciar, y luego prosiguió—, con Cormac, puede esperar unas horas. En cuanto a lo de no quedarte sola, creo que eso tiene fácil solución; si quieres me quedo contigo, e incluso podría acompañarte mañana a Liverpool…

—¡No! Esto tengo que hacerlo por mí misma —exclamó la joven retirando la mano de la él como si le diese una descarga eléctrica.

Ron la contempló confuso, tomó aire aunando paciencia y después volvió a decir:

—Eres terca, pero yo lo soy más. Esta noche no vas a ningún lado, pienso quedarme contigo, y mañana tú y yo iremos a esa maldita ciudad… Y no te preocupes, arreglarás sola eso que tienes que arreglar porque si no tengo motivos para ello, no pienso salir de coche.

Aquellas palabras las pronunció con tanta decisión que hasta Ginny se sorprendió de la firmeza de su hermano mas inseguro, y sonrió con satisfacción. Hermione apretó los labios con rabia, sin embargo la mirada imperturbable del pelirrojo le indicó que ninguna rabieta le haría cambiar de opinión, y finalmente se dio por vencida.

—Pero saldremos muy temprano.

Ron sonrió con dulzura dejando entrever una pizca de regocijo al saberse vencedor del asalto.

—Por supuesto —asintió.



Astoria recogía sus pertenencias antes de abandonar GAC, la jornada de trabajo había tocado a su fin y estaba como loca por llegar a su apartamento, y darse un reconfortante y calentito baño de espuma. Tras despedirse de Luna y de Rolf, que eran los únicos que quedaban en aquel estudio, la joven modelo se dirigió al ascensor y esperó pacientemente a que éste abriese sus puertas metálicas. Y así fue, pero el ascensor no llegaba vacío y Astoria pudo ver un par de ojos grises mirándola fijamente desde el interior.

—Pensé que te habías marchado —dijo con indiferencia mientras entraba en el habitáculo y pulsaba uno de sus botones del panel de mando.

—Y me fui, pero recibí una llamada de mi madre y no sé porqué regresé —Draco inspiró aire profundamente y luego lo dejó salir con fuerza.

—¿Ha ocurrido algo? —inquirió la joven dejando a un lado su resentimiento.

—¿Te llevo a casa? —preguntó mirándola con impaciencia—. Así puedo contártelo, es referente a una tía mía con la que nunca he tenido contacto.

Astoria dudo un poco antes de responder. La presencia de aquel joven siempre la turbaba, y ahora que él sabia la verdad de sus sentimientos esa turbación se acrecentaba y no la dejaba pensar con claridad.

—No sé si será buena idea…

—Quiero llevarte a casa —insistió Draco con seguridad, usando su frío tono de mando.

Ella aborrecía que le hablase de la misma forma en la que se dirigía a todos aquellos que trabajaban para él. Estuvo a punto de negarse, pero en ese instante, el ascensor se detuvo y Draco sujetándola con firmeza por un brazo, la obligó a abandonar el edificio con él.

Caminaron juntos unos pasos hasta que Astoria divisó el coche del joven y entonces se detuvo en seco, desconcertando a Draco que sin soltar su brazo, profirió:

—¿Qué haces? ¿Por qué te detienes?

—No pienso ir contigo a ningún lado y mucho menos obligada. Yo no soy ninguno de tus subordinados, Draco. Si quieres que suba a ese coche —lo señaló con un dedo tembloroso—, tendrás que pedírmelo como es debido y no imponiéndome tu voluntad como siempre haces.

—¿Quieres que te lo pida por favor? —preguntó Draco soltando el brazo de Astoria y dedicándole una mirada de incredulidad.

—Quiero que me lo pidas de corazón —sentenció ella clavando en él sus ojos de un intenso aguamarina.

Draco chasqueó la lengua y resopló por la nariz al igual que si fuese un enorme bisonte en medio de las praderas americanas. Astoria no se dejó impresionar por aquel bufido y mantuvo firme su decisión, y su mirada en él. El joven restalló nuevamente la lengua con más intensidad, como si estuviese a punto obligarlo a hacer algo que no deseaba. Y en realidad era así; a pesar que no había nada que ansiase mas que el hecho de que aquella mujer subiese a su coche, no había nada en el mundo que anhelase tanto como dejarla en la puerta de su casa, comprobando por sí mismo que nadie que tuviese cabello de color rojo lo hiciese por él. Porque sabía que Ron aun estaba en GAC, por eso regresó, porque sintió como su estómago se retorcía con el simple pensamiento de verlos salir de allí juntos. Mas no podía decirle eso, no debía ni quería exponerse de esa forma. Astoria le confesó lo que sentía y eso le había ocasionado un enorme conflicto. Hasta ese instante, nunca se preocupó de lo que ella provocaba en él, simplemente estaba allí. Siempre la había sentido suya, y jamás se planteó que esa sensación tuviese un fondo romántico, hasta ahora; hasta el instante en que supo que ella estaba enamorada de él. Y fue entonces cuando afloraron los celos, y la necesidad de estar junto a la que una vez, hace algún tiempo, fue su cuñada… ¿Amor? ¿Qué diablos era eso? Ni siquiera por Daphne creyó sentir amor, mas bien deseo, por eso la cosa terminó como terminó… ¿Amor? Definitivamente no podía ser eso, porque Draco Malfoy no estaba hecho para amar.

Astoria carraspeó un poco al ver que el joven aun no se había pronunciado, pero fue en vano. Draco no hizo ningún gesto que la convenciese a quedarse, y de ese modo, negando resignada con la cabeza, se giró dispuesta a marcharse. Él la vio, la observó mientras la muchacha paraba con un simple aspaviento de su mano a un taxi que pasaba por allí, y la contempló impertérrito mientras subía en él y desaparecía iluminada por las luces empeñadas aun en mantener despierta a Londres, hermosa, sumergida bajo el negro manto de la noche.



Luna bostezó con intensidad, le dolía la espalda por eso se llevó ambas manos a la zona lumbar presionándola con fuerza. Había sido un día agotador, lleno de tensión y sorpresa por la inesperada visita de Ludo Bagman. Además, ya no soportaba mas la presencia de Zabini cerca de ella, respirándole en la nuca a cada momento. Se estremeció de repugnancia al recordarlo y decidió que ya era hora de regresar a casa. Apagó su ordenador levantando la vista hacia la única persona que aun quedaba dentro del estudio aparte de ella. Rolf recogía con sumo cuidado las cámaras de fotos y las pantallas, enrollando los cables que cada día esparcía por el suelo para poder realizar convenientemente su trabajo. Lo observó durante unos minutos en silencio. El joven había estado muy extraño durante toda la tarde, apenas le dirigió la palabra y lo conocía lo suficiente como para saber que no era a causa del exceso de trabajo, había algo más, y no debía ser bueno. Rolf terminó de recoger sus enseres y resopló mientras se pasaba el antebrazo por la frente, afuera del edificio debía hacer frío pero en aquel estudio hacía mucho calor. Luna sonrió de forma involuntaria mientras contemplaba a Rolf, realmente aquel chico le enternecía. Era la única persona con la que se sentía realmente a gusto. Suspiró pensando en lo mucho que había cambiado su manera despreocupada y divertida de ver la vida. Seguía siendo una chica solitaria y extraña, pero al menos antes sonreía más. La traición de Blaise la habían convertido en una mujer amargada y llena de prejuicios hacia los hombres. Sentía que no podía confiar en nadie del genero opuesto, y no soportaba estar en brazos de ninguno de ellos mas de unas horas.

—Me marcho a casa, Luna.

La voz cansada de Rolf la hizo regresar a la realidad. El joven la miraba con gesto serio, y sus ojos castaños —siempre expresivos— parecían haber perdido la chispa que los caracterizaba y hacían aun mas atractivo su rostro.

—¿Te encuentras bien? —preguntó ella mientras cerraba la tapa de su ordenador portátil y se ponía en pie.

Rolf no contestó, pero Luna supo la respuesta cuando lo vio fruncir los labios y encogerse de hombros con desdén.

—Está bien, si no quieres decirme que te preocupa, lo entiendo… Nos vemos mañana.

—Mañana es sábado, había pensado tomarme el día libre —no era una sugerencia, no la pronunció como tal; era una decisión—. Necesito descansar y meditar…

Luna se mantuvo en silencio durante un instante, cada vez se convencía más de que algo le había sucedido al joven durante el transcurso del día, porque al llegar aquella mañana a la oficina era una persona completamente distinta y su humor también.

—De acuerdo, creo que podre apañármelas bien sola. Oh vaya, por desgracia no estaré sola, pero no te preocupes tómate el tiempo que necesites, sé como lidiar con Blaise.

La sola mención de aquel nombre en los labios de Luna y después de conocer la historia que los unía, consiguió que a Rolf se le revolviese las tripas de asco. Sintió ganas de abrazarla, no podía comprender como alguien que la conocía tan bien podía hacerle tanto daño. Se le llenó el corazón de ternura, Luna era una criatura hermosa, por dentro y por fuera, a pesar de que a veces mostrase un carácter de mil demonios, al final siempre terminaba siendo ella la que cedía a todo. La verdad que había conocido unas horas antes en la cafetería le oprimía el pecho con tanta intensidad que casi no le dejaba respirar, pero aun no era el momento de hablar con ella, antes debía estar seguro de algo que le corroía por dentro mucho mas que la irritante presencia de Blaise junto a Luna: saber si la Susan que nombró Parvati, era la misma Susan con la que se despertaba cada día. Y pensar en eso le partía el alma, porque algo en su interior le decía que iba a llevarse la mayor decepción de su vida.

Las reflexiones de Rolf habían durado demasiado tiempo y Luna, desprovista de paciencia tras el difícil día de trabajo, dijo con voz cansada.

—Rolf, son mas de las nueve, vayámonos a casa.

Newt Scamander se encontraba sentado en uno de los dos butacones que hacían juego con el hermoso sofá verde limón de la casa de Rolf y Susan. Ella, sentada en el otro sillón, lo miraba con recelo, ninguno de los dos intercambiaban palabras, porque solo unos minutos antes se lo habían dicho todo de forma clara y contundente. El señor Scamander aspiró con fuerza y luego dejó escapar el aire que había guardado en sus pulmones lentamente, mientras le daba un pequeño sorbo al té que Susan había preparado como mera forma de cortesía, y no porque en realidad desease halagar al anciano.

Aquella tarde, cuando la luz crepuscular dejaba casi a ciegas la ciudad tiñéndola de un suave tono rojizo, Newt Scamander salió de casa de los Lovegood con una única pretensión: poder mantener una charla a solas con la novia de su nieto. Estaba seguro que no debía meterse en las relaciones de Rolf, y por lo general nunca lo había hecho, pero este caso era diferente y directa o indirectamente, él se veía mezclado entre ellos.

La casa de Rolf estaba muy cerca de la de los Lovegood, prácticamente separada por algo más de un par de calles, así que el anciano decidió ir caminando dando un ligero y agradable paseo bajo el cielo dorado de Londres. No tardó mucho en llegar al hogar de Rolf y con toda la decisión que una persona de esa edad adquirida por los años vividos y por la experiencia puede tener, pulsó el llamador. Inmediatamente una joven pelirroja de ojos miel y rostro redondo, abrió la puerta, mostrando una enorme sorpresa en su semblante.

—¿Puedo pasar? —inquirió Scamander con voz seca.

Susan no contestó, pero se hizo a un lado dando por obvia la respuesta, el abuelo de Rolf entró en el apartamento y ambos quedaron tras la puerta. No era una sensación cómoda para ella, ni tampoco para el anciano.

—Rolf aun no ha llegado —le aclaró Susan con gesto serio.

—Lo sé, por eso he venido a esta hora —la muchacha entornó los ojos con desconfianza y eso arrancó una sonrisa por parte de Newt, que añadió—. Es a ti a quién deseo ver.

—Vaya novedad, cuando me marché de su casa no opinaba lo mismo, ni usted ni su esposa —le recordó Susan con un deje de sarcasmo en la voz que incomodó aun más al abuelo de Rolf.

—¿Sabes quién soy?

La pregunta desconcertó por completo a Susan, que aun mas recelosa contestó con voz entrecortada.

—¿Qué clase de pregunta es esa?

—¿Trabajaste para Rita Skeeter?

Una enorme sonrisa decoró el rostro de la pelirroja, una mueca de orgullo que consiguió que las entrañas del señor Scamander comenzase a retorcerse.

—Por supuesto que sí, ella es mi maestra, me enseñó todo lo que sé… ¿pero cómo sabe eso?

—No deberías estar tan orgullosa de ello, Rita Skeeter es basura y su trabajo también…

—¡No le permito…!

—Tengo derecho a insultarla si me place y creo que también lo tengo con respecto a ti… realmente no me recuerdas. No eres capaz de asociarme a nada tuyo —Susan volvió a entornar los ojos sin entender qué era lo que aquel anciano trataba de explicarle. Newt, que notaba lo confundida que esta se encontraba, prosiguió para mostrarle al fin el motivo de su misteriosa visita—. Cuando estuvisteis en nuestra casa, aquel verano de visita, tu nombre y tu rostro me resultaron familiares, pero no logré entender porqué. Es cierto, no congeniamos, ni a mi esposa ni a mi nos gustó la forma en que tratabas a Rolf, nuestro nieto es un hombre sí, hecho y derecho, pero también es una criatura demasiado noble e ingenua; y tú sabes aprovecharte de esas dos virtudes en tu propio beneficio. De todas formas tanto mi esposa como yo decidimos no meternos en vuestra vida puesto que Rolf ya es lo suficientemente mayorcito para saber lo que hace. Después de marcharos, en mi mente seguía rondando la certeza de que te conocía de antes de pisar mi casa, sin embargo, no fue hasta unas semanas después cuando caí en la cuenta de quién eras, y fue mientras le echaba una hojeada a los recortes de periódicos y revistas que hablaban de mi trabajo.

—¡Oh Cielos! Lo había olvidado… eres tú —exclamó la joven con el rostro desencajado.

—Efectivamente, soy yo, después de siete años.

—No puedo creer que me guarde rencor por aquello, hice mi trabajo y estoy orgullosa de ello —añadió elevando la nariz con petulancia.

—¿Orgullosa? —se escandalizó el anciano—. Estuviste a punto de destruir mi carrera, mis años de esfuerzo… Fuiste capaz de acusarme de plagiar el libro donde vertí todas mis conocimientos, sin pruebas ningunas…

—Tenía pruebas —se defendió.

—¿Ah si? ¿Cuáles si puede saberse? —inquirió Newt visiblemente alterado.

—Mundungus Fletcher…

—¡Oh vaya! Por supuesto, debí imaginarlo… Fletcher, ese imbécil. Supo engañaros tanto a ti como a la perspicaz Skeeter. Mundungus era mi ayudante, conocía cada entresijo de aquellos descubrimientos míos y se aprovechó de ello. Puse toda mi confianza en él, le dejé negociar con la editorial, me dijo que se ocuparía de todo, que únicamente me dedicase a escribir el libro. Él me robó el borrador, lo llevó a la editorial y lo registró con su nombre. Cuando yo traté de hacer lo mismo, ellos me acusaron de plagiar al distinguido Doctor Mundungus Fletcher —hizo una pausa, porque recordar aquello le abría viejas heridas. Suspiró y miró con dureza a la joven que se sentaba frente a él, añadiendo—. Rita nunca se detiene a pensar en el daño que causa con sus reportajes, poco o nada contrastados. Las palabras que tanto tú como ella recogisteis en aquella columna desprestigiándome y acusándome de algo tan grave y denigrante como robar ideas, fue un duro golpe para mí. Años, mi litigio por demostrar que el contenido de aquel libro era propiedad mía, me llevó años. Por suerte, recabé pruebas suficientes para aclararlo todo y finalmente la justicia me dio la razón, y hoy es una de mis obras con mas repercusión y mas éxito. Sin embargo, para mí fue humillante tener que pasar por todo aquello, y aun hoy mucha gente piensa que tal vez yo plagié a Mundungus, porque Rita Skeeter y una joven periodista llamada Susan Bones, se encargaron de que así fuese con unas simples e hirientes palabras, escritas con muy poca profesionalidad.

Cuando el anciano señor Scamander terminó de hablar, el rostro de su joven oyente se había vuelto lívido y parecía muy incómoda.

—Entiendo, ¿piensa utilizar eso para alejarme de Rolf, verdad?

Newt rió con ironía mientras movía de un lado a otro la cabeza. Luego recompuso su gesto serio y dijo con la voz tan firme como una roca.

—Yo no soy tan retorcido, ya te he dicho que jamás me metería en la relación de mi nieto contigo. Tengo confianza en que sea lo suficientemente inteligente para saber a qué clase de persona está entregando lo mejor de sí mismo. Únicamente quería que supieses el daño que lograste crear con tu forma equivocada de hacer periodismo…

—Ya no hago ese tipo de cosas —volvió a defenderse.

—Lo sé, he estado investigándote un poco. Sé que eres dueña de un periódico en la ciudad que tiene buena aceptación y respetables ventas. Me alegro, sinceramente. Pero he de decirte que he leído algunas de las cosas que publicáis y sigue pareciéndome basura, mas elaborada, menos hiriente, pero sigue siendo basura…

—Siento que piense eso —comentó Susan levantando aun mas su diminuta nariz—. A la gente le gusta el morbo, las noticias contadas de forma incisiva, le damos a la gente lo que desea…

—Eso no se diferencia mucho de un maldito circo romano…

La voz del señor Scamander se vio ahogada de repente cuando alguien, que no era otro que su propio nieto, irrumpió en el salón.

—¡Abuelo! ¿Qué haces aquí?

Rolf lo miraba desde el umbral de la puerta con una mezcla de sorpresa y frustración puesto que la inesperada visita de su abuelo aguaba sus planes de averiguar de una vez si sus sospechas sobre Susan y Zabini eran ciertas.

—Ya ves, vine a visitaros —contestó el anciano con tono desenfadado y mostrando una entrañable sonrisa.

—¿Visitarnos? ¿a nosotros? —inquirió Rolf muy desconcertado, mientras miraba de soslayo a su novia que con el gesto serio y los ojos clavados en el suelo, permanecía sentada.

—Deseaba conocer tu hogar, querido. Así tendré algo interesante que contarle a tu abuela cuando regrese a casa —el anciano se puso en pie con dificultad, utilizando su viejo y fiel bastón de madera tallada, luego prosiguió con voz cansada—. Sin embargo, mi visita debe llegar a su fin ahora mismo. Has tardado demasiado en llegar, hijo, y no me gustaría ser descortés con mis anfitriones que supongo que me estarán esperando para la cena.

—¿No irás a marcharte solo? —preguntó Rolf frunciendo el entrecejo. Su abuelo asintió sin apartar de sus labios la amable sonrisa—. No, de eso nada, es de noche y no pienso permitir que camines por ahí tú solo.

—¡Bah! No te preocupes, hijo, ¿quién querría hacer daño a un torpe anciano? Probablemente ni siquiera repararán en que paso por su lado. Apenas tendré que andar un par de calles…

—Hay mas de un par de calles, abuelo. Voy a acompañarte y no acepto un no por respuesta —se pronunció tajantemente Rolf.

El anciano se encogió de hombros sin intención de replicar a su nieto y desviando la mirada hacia Susa, que aun seguía con los ojos clavados en el suelo sin mover uno solo de sus músculos, dijo.

—Ha sido una tarde muy interesante muchacha, buenas noches.

Ninguno de los dos hombres lo percibió, pero Susan contrajo el gesto de verdadera ira antes de devolver con frialdad el saludo al viejo señor Scamander, pronunciando aquel buenas noches, señor, como si cada palabra abrasase su garganta al pasar por ella.

Rolf caminaba pacientemente junto a su abuelo. Estaba inquieto y deseoso de regresar cuanto antes a su casa y así poder formularle a Susan aquella pregunta que había estado toda la tarde golpeándole con fiereza las sienes. Esa incertidumbre que la conversación que mantuvo con Lavender y Parvati sembraron en él y que casi no lo dejaba respirar. Pero el paso del anciano era lento y cansino, y la llegada al hogar de los Lovegood se estaba convirtiendo en una eternidad. La inesperada visita de su abuelo seguía resultándole sospechosa, sin embargo no le apetecía indagar mas sobre aquel asunto, porque tal vez la respuesta del anciano empeoraría su humor, así que lo dejó correr.

Por fin, después de aquella interminable caminata, Rolf pudo golpear un par de veces con el llamador de hierro sobre la puerta de la singular casita de Luna, y fue la propia muchacha la que abrió.

—¡Señor Scamander! —exclamó sin reparar en la presencia de Rolf—. Nos tenía muy preocupados.

—Lo lamento querida, mi nieto se demoró más de lo esperado —se disculpó el hombre subiendo con dificultad, y con una visible falta de aliento por el paseo, los tres escalones de la entrada.

Luna miró entonces a Rolf y éste pudo notar en la expresión de la joven un atisbo de culpabilidad.

—Creo que soy la responsable de eso señor, a veces me aprovecho demasiado de su nieto —se ruborizó, al percibir la mirada burlona del anciano, por ello aclaró azorada mostrando una leve sonrisa—. Hablamos de trabajo, claro.

Rolf se turbó ante las palabras de Luna, que con el rostro aun encendido trataba de esquivar su mirada. La contempló durante un instante. Estaba tan acostumbrado a su presencia que nunca se planteó la posibilidad de que ella le pareciese bonita. Pero en realidad, sí lo era, era una mujer atractiva y poseía una belleza muy particular. Sus ojos grandes, azules y algo saltones pero terriblemente expresivos, le daban alegría y personalidad a su rostro, siempre pálido. Y su sonrisa, aquella mueca que según Lavender y Parvati, antes era mucho mas acusada, era sin duda lo mas hermoso de su semblante, porque era sincera. Ella siempre sonreía desde lo mas profundo de su corazón. Un suspiro incontrolado se escapó de los labios de Rolf.

—¿Piensas quedarte ahí toda la noche, o vas a entrar?

Rolf pestañeó al escuchar la voz quebrada de la joven. Se dio cuenta que se había quedado solo en la escalera de entrada. Su abuelo había pasado ya al interior de la casa de su jefa.

—En realidad, debería irme —contestó casi en un susurro.

—Mi padre ha organizado una cena en honor a tu abuelo y abrirá una botella de un vino bastante bueno que lleva años guardando para una ocasión especial. Deberías compartir este momento con nosotros, con él —comentó Luna dejándose caer con desenfado sobre el borde de la puerta.

—Eso estaría bien —admitió Rolf—, pero, Susan…

—¡Oh, claro! Me olvide de ella —ironizó con una risa amarga. Un instante después se quedó en silencio, pensativa, para luego añadir—. Ya sabes que no soporto su presencia, pero si dejar que venga a mi casa puede hacer que pases mas tiempo con tu anciano abuelo me tragaré mi orgullo. Así que si lo deseas puedes traerla a cenar. Creo que podré soportarlo.

—¿Estás segura de lo que dices? —inquirió Rolf completamente aturdido.

Luna rodó los ojos, sabiendo que posiblemente se arrepintiese de sus palabras. Aun así, asintió levemente con la cabeza para responder a la pregunta del joven, consiguiendo con ello que aumentase el desconcierto de Rolf.

—Es un gesto increíble, Luna, pero no voy a permitir que hagas eso —dijo con firmeza.

—¡Maldita sea! Deja de protegerla, yo aun no me he comido a nadie —exclamó Luna indignada y poniéndose rígida como un palo.

—¡Oh no! no me entendiste, Luna. No la protejo a ella, en absoluto. No es justo para ti tener que soportar su presencia en tu propia casa y mucho menos por mí.

Luna abrió los ojos de par en par, confusa por las palabras de Rolf. El muchacho miró su reloj, luego, echó una ojeada hacia la calle por donde habían venido y que conducía hacia su hogar. Resopló y finalmente dijo, dejando entrever una sonrisa.

—Tienes razón, mi abuelo es muy anciano y debería compartir con él todo el tiempo que me sea posible. Así que tal vez deberías poner un cubierto más en esa mesa.

La muchacha no pudo disimular su entusiasmo y apartándose un poco dejó que él entrase en la casa. Sin apartar la sonrisa de su rostro, Luna suspiró triunfante y cerró la puerta con suavidad.



Se rascó con tanta fuerza el cogote que logró alborotar su negro cabello mas de lo acostumbrado. Su rostro mostraba una mezcla de sorpresa y recelo, las palabras de Ginny lo habían impactado y le costaba asimilarlas.

—¿Ron y Hermione? —repitió Harry por tercera vez consecutiva—. Increíble.

Ginny sonrió moviendo la cabeza de un lado a otro resignada mientras se afanaba en terminar de preparar la cena.

—¿Y crees que eso saldrá bien? —preguntó el hombre dejando al fin en paz su sufrido cabello.

—Pues no lo sé Harry, pero tengo una corazonada de que saldrá muy bien. En muy pocas ocasiones he visto a Hermione realmente feliz y siempre ha sido por algún logro profesional. Pero ahora parece que mi hermano ha conseguido ocupar casi todos sus pensamientos.

Harry sonrió complacido, le alegraba enormemente saber que su amiga era feliz. Además, Ginny muy pocas veces se equivocaba con sus corazonadas. Era una mujer muy intuitiva, "Y muy sexy" se dijo volviendo a poner cara de bobo mientras la contemplaba. La joven por fin termino de preparar la cena y comenzó a llevar los platos humeantes hacia la mesa. Harry la siguió portando una vistosa ensalada de verduras y patatas.

—¡James! —vociferó Ginny asomándose por el pasillo que conducía a las habitaciones— ¡A cenar!

No le hizo falta llamar otra vez al niño para que la cabecita alborotada de James apareciese como un rayo en el salón y ocupase su lugar en la mesa.

—¡Sopa! —exclamó y metió la cuchara con impaciencia en el plato.

—Sopla antes de llevártela a al boca, hijo, está muy caliente —le advirtió Harry que había tomado asiento junto al pequeño.

Ginny se sentó frente a ellos y los observó enternecida. Ambos eran muy parecidos aunque en lo que se refería al carácter el niño era mas similar a sus pelirrojos tíos que a su progenitor.

—¡Augh! —gimió James dejando caer la cuchara sobre el plato haciendo mucho ruido.

—Te dije que soplaras —le regañó su padre.

—Y lo hice, pero me quemé la lengua —sollozo mostrándosela y luego exigió arrugando la nariz muy enfadado— ¡Mamá, sopla tú por mí!

—Cariño, ten paciencia. Espera un poco, pronto estará menos caliente y podrás comerla.

James se cruzó de brazos mostrando su disconformidad con la recomendación de su madre y dejando muy claro lo fastidiado que se encontraba de no poder llevarse a la boca aquella deliciosa sopa. Ginny miró a Harry con resignación y éste esbozo una sonrisa de ternura mientras se encogía de hombros. Sin embargo el niño no aguantó mas de medio minuto sin volver a introducir el utensilio en el plato y una vez mas volvió a quemarse la lengua reanudando su rabieta. En ese instante cuando Ginny estaba a punto de regañarlo por impaciente y terco, alguien llamó a la puerta.

—¿Vic? —preguntó Harry a Ginny mientras ésta se ponían en pie negando con la cabeza.

—No, ella no es. Se ha quedado a dormir en casa de esa amiga suya, y Ron tampoco debe ser puesto que, aunque probablemente haya olvidado sus llaves aquí —rodó los ojos—, está acompañando a Hermione esta noche. Será mejor que vaya a averiguar quién ha decidido visitarnos a estas horas… -de repente se quedó en silencio y en su rostro se vislumbró una mueca de desazón mientras se cubría la cabeza con ambas manos— ¡Charlie!

Sin peder ni un segundo mas, Ginny dejó la mesa y corrió a abrir a la persona que esperaba tras la puerta. Efectivamente, un hombre alto, bien formado, con el rostro salpicado por innumerables pecas, el cabello rojo intenso y los ojos de un azul brillante, la contemplaba ladeando la sonrisa. Ella resopló abatida, y un segundo después se colgó de su cuello.

—¡Oh, Charlie! Lo lamento, olvidamos por completo que llegarías hoy…, no imaginas cuantas cosas han pasado.

El joven dejó que su hermana volviese a colocar los pies en el suelo después del abrazo y añadió fingiendo languidez.

—Es lo que tiene estar lejos, ya casi ni me recordáis, debería haberme quedado en China.

—¡Oh no digas eso! —protestó ella dándole un golpecito con el puño en el pecho—, me haces sentí mal. Si Vic hubiese estado aquí, no nos habríamos olvidado.

—¿Dónde está? —inquirió escudriñando el interior de la casa.

Ginny estaba a punto de darle explicaciones de por qué su ahijada no se encontraba allí cuando el rostro de Charlie mudó su expresión burlona volviéndose austero y ceñudo. La pelirroja pudo comprobar que el motivo de aquel cambio de humor se acercaba tímidamente a ellos.

—¿Qué hace él aquí? —inquirió Charlie entrecerrando sus azules ojos con recelo.

—Todo está bien, Charlie… Harry y yo… nosotros, estamos intentándolo de nuevo, volvemos a estar juntos —balbuceó Ginny instando con la mirada a su hermano.

El semblante de Charlie pareció relajarse pero el azul de sus ojos aun continuaba fijo en Harry que lo contemplaba pávido, sin atreverse a acercarse demasiado a él. Los varones Weasley eran altos y recios, y cuando un Weasley estaba enfadado no les hacía falta decir nada para que su contrincante supiese que era mejor echar a correr, y en ese instante Harry sin ser nada cobarde sintió unos deseos enormes de poner pies en polvorosa y desaparecer de delante de aquellos ojos azules, que prácticamente parecía lanzarle puñales.

—¿Tú y él? —el pelirrojo rompió al fin el tenso silencio— ¿Estás segura Ginny?

—Completamente.

Sin parecer muy convencido, Charlie echó otra fugaz y ardiente mirada a Harry y después añadió dirigiéndose a su hermana.

—¿Eres feliz?

Ella asintió mostrando una sonrisa radiante, corrió hacia su ex marido y le agarró con fuerza la mano. Charlie mantuvo el gesto serio unos segundos mas pero la sonrisa de Ginny disipó cualquier duda. Sin previo aviso, soltó una carcajada mientras se aproximaba hasta ellos y los rodeaba a ambos con sus musculosos brazos aprisionándolos con fuerza.

—Me alegro mucho por vosotros. En casa sabíamos que todo era cuestión de tiempo, nacisteis para estar uno junto al otro… supongo que ya todo está en su lugar ¿no?

—En realidad, aquel asunto aun no se esclarecido… —balbuceó Harry mientras los brazos de Charlie dejaban de apresarlo.

—Aun así, yo he decidido olvidarlo todo y confiar en él. Así que no hay nada mas que hablar —interrumpió Ginny cuando vio como el rostro de su hermano volvía a tornarse receloso— ¡Vamos Charlie, James está en el salón!

Harry ayudó a su cuñado con las maletas. Nada mas verlo, James saltó de su silla y corrió a su encuentro.

—¿Dónde está mi regalo tío Charlie?

Ginny miró a su hijo con severidad.

—Ni siquiera le has saludado como es debido, hijo.

—Déjalo Ginny. Yo soy el culpable de que esté tan malcriado —rió Charlie, mientras se agachaba hasta ponerse en cuclillas y sacaba un paquetito que llevaba escondido en el bolsillo interior de su abrigo de piel—. A ver… primero me debes un beso —añadió llevándose un dedo a la mejilla y dándole pequeños golpecitos con insistencia. El niño entendió perfectamente que aquello era un trueque, así que pronto estampó un beso a su tío arrancando del hombre una sonrisa y éste le dio el regalo.

James prácticamente arrebató el paquetito de las enormes manos de su tío y lo desenvolvió con una ligereza y habilidad sorprendentes.

—¡Un dragón! —exclamó entusiasmado— ¡Mira mamá!

—Es un dragón chino —explicó Charlie, y presionó un botoncito que el juguete tenía en la panza. Al instante, los ojos del dragón se pusieron rojos y un leve hilillo de humo salió por el hocico. El entusiasmo y la emoción del niño aumentaron logrando que diese pequeños y nerviosos saltitos, y corrió a enseñárselo a su padre.

—Estoy hambriento, y aquí huele muy bien hermanita —observó Charlie poniéndose en pie y despojándose de su pesado abrigo— ¿Dónde están Ron y Vic? Pensé que estarían esperando mi llegada.

Ginny pasó un brazo por el de su hermano y sin dejar de sonreír, dijo con voz suave.

—Vamos a cenar Charlie, y mientras lo hacemos te cuento porque ninguno de ellos están hoy aquí.



Ron le dio el último mordisco al trozo de pizza fría y miró a Hermione que aun no había probado ni siquiera la primera porción que puso en su plato.

—Tienes que cenar —le instigó.

—No puedo, Ron. Los nervios no me dejan tragar, hasta siento nauseas… si quieres puedes comértela tú —el joven negó con la cabeza— Me sentará mal si la pruebo.

Ron gruñó mientras se acercaba a ella y le pasaba un brazo por los hombros. Hermione dejó caer la cabeza sobre el pecho del pelirrojo.

—Todo se aclarará mañana.

—Aun no puedo creer que me haya engañado durante tanto tiempo, y mucho menos que yo no haya notado nada.

—Hay personas que saben guardar muy bien un secreto, durante mucho tiempo —comentó Ron arrastrando resentimiento en las palabras que había pronunciado. Hermione intuyó que una vez más el joven pensaba en aquella chica que le rompió el corazón.

—Creo que deberíamos dormir, mañana me gustaría salir temprano hacia Liverpool… ¿De veras no te importa dormir aquí? —preguntó señalando el sofá donde ambos estaban sentados. Ron negó con la cabeza— Puedo asegurarte que es cómodo y muy amplio. No lo tomes a mal, Ron, pero hasta que no aclare las cosas con Cormac prefiero que no durmamos juntos…

—¡Eh! Tranquila, lo entiendo. Yo también lo prefiero así. Vamos acuéstate, que yo recogeré todo esto.

Hermione sonrió, le pasó una mano por el pecoso rostro con ternura, luego le dio un suave beso de buenas noches en los labios y caminó hacia su dormitorio.

En menos de nada, Ron recogió los restos de la cena; colocó en el sofá las sábanas y las mantas que Hermione le había dado. Desde que le había contado lo que había descubierto de su novio, Ron había tratado de conservar la calma, aparentar tranquilidad y trasmitirle seguridad a la joven. Pero la realidad de todo, es que en fondo sentía que se lo llevaba el diablo y si Hermione lo dejase, iría él mismo hasta Liverpool únicamente para cambiarle el rostro sin necesidad de ser cirujano plástico. Se moría por dar un par de buenos golpes a ese rostro perfecto, sentía un profundo asco por aquel tipo y por su forma ruin de engañar a Hermione; sin embargo sabía que no podía actuar así y debía dejar que fuese ella la que solucionase sus asuntos. De todas formas, no pensaba quitarle el ojo de encima mientras estuviesen en Liverpool. A pesar de ser consciente de que la joven también había actuado mal, y que él estaba metido hasta el cuello en aquella infidelidad, era justo decir que ambas ocasiones no había sido de forma premeditada y simplemente surgió, y que ella, una vez que fue conocedora de sus sentimientos, tuvo claro que debía poner fin a su relación con Cormac para no continuar con el engaño. Ahora toda la culpabilidad que Ron sentía por haberse metido en medio de una relación amorosa, se había esfumado, porque a su juicio, Cormac se merecía todo aquello.

Se desnudó, quedándose únicamente ataviado con su ropa interior y se acomodó acurrucándose entre las calentitas mantas. Poco tiempo después se quedó dormido.



Llevaba ya varios minutos apostado en el portal del edificio donde ella residía, y de vez en cuando observaba una estilizada figura femenina pasar por delante de la ventana del dormitorio. Subir, golpear su puerta y entrar en su apartamento era muy sencillo, lo había hecho infinidad de veces y ahora, sin embargo, aquello le parecía una hazaña difícil de realizar. Resopló enojado con su propia estupidez y su estómago rugió, aun no había cenado y debían ser más de las diez y media de la noche. La silueta de Astoria volvió a pasearse lánguidamente por delante de la ventana en la que Draco mantenía fijos sus grises ojos. Incomprensiblemente al joven rubio le dio un vuelco el corazón y se ocultó tras un coche, cuando vio que la muchacha se detenía y miraba con interés a través de los cristales.

Por un instante, Astoria creyó ver a Draco, abajo, en la calle, observando su ventana, pero al volver a mirar con mas detenimiento se dio cuenta que se había equivocado, su mente le había jugado una mala pasada. Allí no había nadie, posiblemente lo soñó, como tantas otras veces. Después de la conversación que habían mantenido aquella misma tarde, la sola idea de que él estuviese a las puertas de su casa era irrisorio, absurdo y completamente descabellado. Él nunca se rebajaría a tanto. Por ese motivo emitió un suspiro de resignación, y decepcionada corrió las cortinas opacando cualquier visión que se mostrase a través de aquella ventana. Draco salió de su escondite, pudiendo observar que la imagen de Astoria había desaparecido. Bufó, ni siquiera tenía claro que hacía allí, que estúpido impulso le había llevado a pasar minutos observando de lejos a aquella mujer que tal vez podría tener cuando quisiera con un simple chasquido de sus blanquecinos dedos. Tuvo el impulso de subir, pero quedó solo en la intención, porque en vez de eso, Draco caminó hacia su coche y subiéndose a él desapareció a mucha más velocidad de la que le permitían; alejándose de ella, como otras veces, sin embargo esta vez era distinta, porque desde la inesperada confesión de Astoria, su cabeza estaba abarrotada de extraños pensamientos y su corazón de estúpidas sensaciones, difíciles de aceptar.



Una, dos, tres… ya había perdido la cuenta de cuantas vueltas había dado entre las sábanas. No podía dormir, conciliar el sueño se había tornado una odisea. Por ese motivo se levantó y se dirigió al salón donde los suaves ronquidos de Ron rebotaban en las paredes. Se acercó a él contemplándolo en silencio. El joven estaba profundamente dormido y eso logró que sintiese una sana envidia, al menos él descansaba. Notó como iba a estallarle la cabeza y como una amalgama de sentimientos le acongojaban el pecho. Estaba enfadada, decepcionada y a la vez se sentía aliviada notando el sosiego y la felicidad crecer dentro de sí misma al tener a Ron tan cerca. Un escalofrío consiguió que su cuerpo temblase levemente, tenía frío, había abandonado la cama —calentita y mullida— sin preocuparse de cubrirse un poco más, y ahora solo vestía un minúsculo y casi traslúcido camisón beige de finos tirantes elásticos. Volvió a estremecerse mientras se cubría los brazos desnudos con las manos y los frotaba ligeramente. No supo si fueron esos movimientos y el simple hecho de adivinar su presencia, pero de pronto Ron se agitó un poco y salió de golpe de su mágico mundo de los sueños, abriendo sus adormilados y azules ojos.

—¿Te ocurre algo? —preguntó sentándose sobre el sofá.

—No puedo dormir.

Ron consultó su reloj que marcaba algo más de las tres de la madrugada. Hermione se frotó una vez más los brazos con las manos para entrar en calor.

—¿Quieres tumbarte aquí, conmigo? —ella frunció el ceño con recelo, él se apresuro a decir—. No haré nada que no desees. Puedo ser buen chico si me lo propongo.

Hermione sonrió y no dudó entonces en meterse bajo las sábanas del pelirrojo. Inmediatamente dejó de percibir esa sensación de frío. Las mantas y el cuerpo de Ron lograban reconfortarla. Era muy agradable estar así, abrazados, notando el sugestivo calor de sus cuerpos. Ron comenzó a sentirse algo incómodo, aquella cercanía estaba empezando a alterar su anatomía. Trataba de no pensar que abrazaba el tembloroso y semi desnudo cuerpo de Hermione, intentó de no hacer caso al incesante impulso de acariciar la suave y tersa piel de los muslos y el vientre de ella; apartó con esfuerzo de su mente la necesaria idea de rozar sus labios sobre su excitante cuello y delimitar con ellos aquella tentadora mandíbula. Hermione se movió un poco, acurrucándose más sobre el cuerpo hirviendo de Ron, que arrugó el gesto resignado percibiendo como su mano casi rozaba el pecho de la joven, y aunque él seguía en el empeño de no traspasar ningún límite anteriormente establecido, aquel instinto de atraparlo con su enorme mano lo estaba embargando tanto que le resultaba imposible retenerlo por mas tiempo. Apretó con resignación los ojos, sabiendo que Hermione no tendría ni fuerzas ni ganas de entregarse a él aquella noche, debía respetar sus sentimientos. Aun pensaba en eso cuando su mano involuntariamente resbaló por el pecho de Hermione hasta que rozo el pezón erizado de la joven, tal vez por el frío, tal vez por la cercanía de sus anatomías. Ante su inminente respuesta a aquella instintiva caricia, Ron entendió que no podría aguantar con ella toda la noche sin que terminase completamente loco por no poder continuar tocándola. Un pequeño resoplido, una respiración lenta y pausada, el silencio, y los relajados movimientos del pecho de Hermione, mataron de golpe toda posibilidad de que ambos terminasen haciendo el amor aquella noche. Ron sonrió, en parte aliviado, en parte frustrado. Hermione se había dormido al fin, descansaba, estaba relajada y él se metería sus instintos y sus impulsos en los bolsillos y la dejaría soñar. Apartó su mano del pecho de la joven, cerró los ojos y trató de emular a su compañera de sofá.


Acababan de dejar atrás Birmingham, y las primeras luces de la mañana indicaban que aquella jornada matinal de sábado se presentaba nubosa y con una leve neblina que dificultaba un poco la visibilidad de la carretera. Hermione no había pronunciado ni una sola palabra desde que emprendieron el viaje a Liverpool, parecía sumida en sus pensamientos y Ron intuyó que tal vez era así como deseaba estar, ausente. Por ese motivo, él tampoco había dicho nada durante las dos horas que llevaban dentro del coche. Únicamente habían descansado para tomar un café y luego habían regresado a la carretera. Aun quedarían dos horas más para llegar al destino. Ron puso la radio, buscó rápidamente una emisora donde se escuchase música suave para no importunar a Hermione. El viaje se hizo mas ameno a partir de ese momento, y cuando quisieron darse cuenta un cartel indicatorio les señaló el desvío hacia la ciudad donde se encontraba Cormac y su supuesto vástago.

Una vez dentro de Liverpool, pasaron frente a un edificio muy alto, de al menos unos cincuenta metros que estaba coronado por dos estatuas de enormes aves.

—¡Es impresionante! —exclamó Ron desviando la mirada hacia ellas durante unos segundos para luego volver a fijarla en el arcén.

—Son los Liverbird ¿Has oído hablar de ellos? —preguntó Hermione mirando hacia el mismo lugar y rompiendo al fin su mutismo. Ron negó con la cabeza y se sonrojó levemente. Hermione ahogó una sonrisa al notar el bochorno del pelirrojo por su desconocimiento y luego añadió— El liverbird es el símbolo de la ciudad de Liverpool. Son dos aves mitológicas, y sus alas, desafiantes, representan el espíritu indomable del pueblo. Uno de ellos apunta hacia el mar; el otro, mira a la ciudad. Cuenta la leyenda que "Si los liverbirds echaran a volar, Liverpool dejaría de existir".

—¡Vaya! ¿Cómo sabes tantas cosas? —exclamó Ron sin ocultar lo impresionado que estaba.

—Me encanta leer sobre la historia y cultura de Gran Bretaña —respondió la joven y luego regresó a su mudez.

Era agradable circular por las calles del lugar donde se formaría aquella entrañable y magnífica banda de Rock de los años sesenta; los Beatles. Ron esbozó una sonrisa cuando en la emisora de radio que había sintonizado sonaba el famoso Penny Lane y ellos estaban precisamente en esa calle, porque hasta allí le había llevado el GPS que Hermione programó antes de la salida de Londres. Estaban frente a la casa que indicaba la dirección que Hermione llevaba en su temblorosa mano. Ron echó una ojeada al lugar, Penny Lane era un barrio modesto, sin pretensiones, muy alejado del distrito de Kensington y Chelsea en Londres donde vivía el famoso cirujano junto a su novia. Hermione tomó aire y luego lo expulsó de golpe, metió la nota en el bolsillo de sus tejanos y se puso el abrigo antes de abandonar el coche. Ron la imitó, pero antes de salir ella lo detuvo con una mano, diciendo.

—Quédate aquí, necesito hacer esto sola.

Ron abrió la boca para protestar pero los dedos de Hermione lo impidieron tapándola con suavidad. Le sonrió y añadió.

—Estaré bien, porque tú estás conmigo.

Aquellas palabras parecieron convencer al joven que a regañadientes volvió a meterse en el coche y bajó la ventanilla apoyando un brazo en ella. Hermione se giró y caminó hacia la casa donde con seguridad se llevaría la peor desilusión de su vida.

Miró el reloj, eran casi las diez de la mañana. El clima estaba frío y húmedo, y las nubes seguían encapotando el cielo, por eso solo se veían escasos transeúntes por la calle. La mayoría estaría en sus casas a espera de que el día avanzase un poco mas y con ello el aumento pequeño de la temperatura. Tenía las manos heladas cuando golpeó un par de veces la puerta de aquella casita adosada de color terracota. Apenas unos segundos después alguien entreabrió la puerta. Hermione tuvo que desviar la mirada hacia abajo y vio al niño, semi escondido. Sintió como el corazón se le quería salir del pecho. El rostro de aquel infante era igual al de Cormac. Por su altura debía tener seis o siete años, estaba completamente desconcertada pues ella solo llevaba cuatro años de relación con Cormac.

—¿Qué quieres?

La vocecita del pequeño la sacó de golpe de sus cavilaciones.

—¿Se encuentra tu padre en casa? —el niño asintió— ¿Podrías decirle que Hermione quiere hablar con él? Es muy importante.

Lo dijo con toda la amabilidad que su enojo y su decepción le dejaban. El niño cerró la puerta dejándola en la calle. Hermione esperó, miró hacia el coche donde Ron, sin dejar de observarla, aguardaba y le sonrió para indicarle que todo estaba bien. Unos segundos después, tal vez habría pasado un minuto desde que el niño había entrado, la puerta volvió a abrirse y ahora sí que conocía a la persona que estaba frente a ella. Su rostro mudó toda expresión de amabilidad, y se tornó seco y desafiante.

—¿Qué estás haciendo aquí? —inquirió Cormac con claros síntomas de nerviosismo, encajando la puerta tras de sí.

Pero Hermione alcanzó a ver una figura femenina enmarcada en una cabellera castaña rojiza y notó como se le encogían las tripas, su enfado aumentaba por momentos.

—Creo que no es necesario que te conteste, pero tú sí que me debes una explicación.

—¿Quién te dio la dirección de esta casa? —Hermione no contestó, no pensaba delatar a su incauta informadora. Rodó los ojos y se encogió de hombros. Cormac al ver que su novia no hablaría, lo hizo él—. Muy bien, tienes razón, tengo muchas cosas que explicarte, pero aquí no, el niño podría escucharnos. Demos un paseo.



Gracias por leer, y no os prometo nada porque luego me da mucha rabia no poder cumplirlo pero creo que esta vez podré publicar antes.
besazos.
María.
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Re: "Londres" [RW/HG] (AU) 16º capítulo

Notapor Tu puta madre. » Jue Dic 02, 2010 9:13 pm

PRIMERA.

Ya edito xD

___________


God :shock:

Síguelo, síguelo, síguelo.

¿Cormac engañando a Hermione? God :shock:

Si, este comentario es mierda xD :roll:

SIGUELOO SIIIIIGUEEELOOOOO T-T

“Katniss, the girl on fire.”
Firma robada de tumblr.


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