¡Hola, chicas!
Aquí va el primer capítulo. Es muy corto...casi se podría decir que es un prólogo pero bueno... espero que os guste y ya sabéis que a cualquier duda, solo hay que escribir
Un Abrazo y... ¡a quedarnos en la inopia un rato!
JaneCAPÍTULO 1
EN LA INOPIA En la inopia. James Potter se pasó todo el mes de Julio diciendo que su hermana Marian estaba en la inopia. Sus padres, Charlus y Dorea Potter, también observaron con preocupación el comportamiento de su hija. Marian se pasaba todo el día leyendo y jugando con Hocicos pero su conversación era bastante limitada. En cuanto llegaba una carta de Sirius, Marian desaparecía del mapa, cosa que extrañó a James ya que estaba seguro de que aquellos dos habían conseguido llevarse mejor durante el curso pasado. Sirius no preguntaba por ella en ninguna de sus cartas y Marian no mostraba el menor interés cuando James comunicaba que había recibido correspondencia de Sirius. Y aquello era raro... muy raro.
La sorpresa de todos los de la casa y en especial la de James, fue el recibir una carta en la que Sirius se disculpaba por no poder ir durante el mes de agosto al Valle de Godric como habían planeado. Su ridícula excusa, según James, fue que su tío y padrino Alphard Black, había insistido en que se quedara en Francia ya que su prima Andrómeda se iba a casar con un mago llamado Ted Tonks. Andrómeda tampoco se llevaba bien con su familia así que por su parte, solo irían a la celebración muy pocos miembros de la familia Black. Aquel hecho hizo que James encolerizada ya que le parecía absurdo que su mejor amigo, al que quería como a un hermano, ni siquiera se dignara a ir después de la boda aunque solo fueran un par de semanas. Los padres de Marian se cartearon varias veces con Alphard Black pidiéndole que intentara convencer a Sirius para que fuera al Valle de Godric después de la boda pero sus contestaciones nunca las llegó a leer James, el cual creía que Sirius se había enfadado con él aunque el moreno de ojos grises le asegurara una y mil veces que no era así. Por otro lado, en Francia, Alphard y Andrómeda Black intentaron por todos los medios animar a Sirius para que se fuera a Inglaterra después de la boda sin ningún éxito. La decisión del chico era firme e inquebrantable.
Sirius, que había pasado un verano horrible aún estando con sus familiares más queridos, no soportaba la idea de no ver a James hasta septiembre y sobretodo, el no poder darle una explicación. Simplemente, no concebía la idea de explicarle que él y su hermana se habían besado, aunque fuera por accidente, en el expreso y que por ello no podía ir. Sabía que le resultaría prácticamente imposible vivir bajo el mismo techo que Marian Potter dadas las circunstancias. Aún así, escribía todos los días a James intentando convencerle de que no estaba enfadado con él y que no había ningún problema cosa que no se creía ni él mismo.
Los días pasaban y James cada vez estaba peor. Marian, viendo la tristeza de su hermano y sabiendo la razón por la que Sirius no quería ir al Valle de Godric, decidió aceptar la invitación de su amiga Laura para pasar las últimas tres semanas de agosto en una casa de campo que tenían los padres de esta en Escocia. También iría Alice ya que nuevamente, Lily no podía por culpa de su hermana Petunia. Pero en sus cartas, la pelirroja aseguraba que ese año le había costado más a su hermana convencer a sus padres, ya que estaban muy contentos de que su hija tuviera tan buenas amigas y que sus padres fueran también buena gente.
Una vez que Marian se fue, James volvió a mandar una lechuza a Francia para pedirle por última vez a Sirius que volviera después de la boda. En ella también le contaba de pasada que Marian se había ido con sus amigas y que no volvería hasta finales de agosto. Aquel dato insignificante para James fue el más importante y decisivo para Sirius lo que provocó una reacción inmediata. Sirius le envió otra lechuza anunciando que dentro de unos días estaría con él en Inglaterra cosa que alegró muchísimo a James y alivió a sus padres los cuales nunca dejaron de sospechar que el comportamiento de Sirius y el de su hija estaban de alguna forma relacionados entre sí. Todo aquello transcurrió durante el verano de 1974.
Flashback
Debido al frenazo repentino del expreso, los alumnos comenzaron a removerse en los diferentes compartimentos del tren. Una puerta al fondo del vagón, se abrió estrepitosamente.
- ¡Pero qué hacéis en el suelo!
Sirius y Marian se levantaron de inmediato sin poder aún recomponerse por lo que acababa de ocurrir. James esperaba una respuesta y Sirius se tomó su tiempo mientras estiraba nerviosamente su túnica. Antes de levantar la cabeza para contestar a su amigo, inspiró profundamente.
- Ha… ha sido por el frenazo, Jimmy – Sirius tuvo que hacer un tremendo esfuerzo para que su voz fuera la de siempre.
- ¡Qué torpes! – se burló James sin darle más importancia al asunto. Sirius no podía creer que su amigo estuviera de guasa en aquel momento pues a él no le parecía nada gracioso – Vamos a ver qué ha pasado, Sir. ¡Evans me está poniendo enfermo con tanta canción de los “Bedles” o como se llamen! - Sirius, aliviado por comprobar que James no había visto nada, cerró los ojos expirando todo el aire que había contenido.
James atravesó el vagón rápidamente. Cuando pasó a la altura de Sirius, éste se dispuso a seguirle, pero el sonido de una puerta abriéndose bruscamente hizo que se girara de inmediato. Solo le dio tiempo a ver la parte de atrás de una túnica saliendo del vagón en dirección contraria a la de James. Era la túnica de Marian Potter... y allí estaba él, en medio del vagón, sin poder pensar en nada y con la mirada clavada en la misma dirección por donde se había ido Marian. Más consciente, intentó recordar donde estaba y qué había pasado pero por una vez, su mente se quedó en blanco, completamente en blanco.
- ¡Sir! – oyó un grito lejano – ¡¿vienes o qué?! – él miró hacia James y con una sonrisa vaga, se dispuso a seguirle. Aquella fue la última vez que vió a Marian.
Fin del flashback