por Jane Black Potter » Vie Jul 16, 2010 12:12 pm
¡Hola, chicas!
Bueno, he aquí una sorpresilla para "El Rincón de los Flash Back" de "Los Merodeadores Presentan". Este nuevo relato nace de un reto que ha asumido Nay (Lectora habitual de la saga) dando como resultado un flash back basado en la selección de Lily Evans y Severus Snape siguiendo la línea argumental de "Los Merodeadores Presentan".
Como ya veréis, el relato va a ir también un poco más allá de esa propia escena, pero mejor es leerlo. El Flash Back está escrito por Nay, yo solo he intervenido dando algunos consejillos. La idea también es íntegramente suya.
Esperamos que os guste tanto Nay, que es la autora del flash back, como yo, que soy de "Los Merodeadores Presentan".
¡Un Abrazo!
Jane.
Espero que os guste este relato que tantos esfuerzos me ha costado escribir ya que es una gran responsabilidad narrar algo relacionado con una historia que no es mía y más cuando se trata de esta historia, que es una de mis favoritas.
Ha sido realmente maravilloso escribir algo para esta historia y espero que os guste.
Nos leemos!!!
Besos!!!
Bye
Nay
SOLOS
-¡Gryffindor!
Lily Evans se sorprendió al ser elegida para una casa de una manera tan rápida por el sombrero seleccionador que acababa de ponerle en la cabeza aquella profesora tan seria que se había presentado como Minerva McGonagall.
Lily se levantó del taburete para unirse a los compañeros de su nueva casa que aplaudían su selección. Cuando pasó cerca de Severus, le dirigió una triste sonrisa ya que sabía que a su amigo, nunca le hizo gracia la casa Gryffindor. Snape se sentía muy triste pues sospechaba que a partir de aquel momento, nada volvería a ser lo mismo. La siguió con la mirada y vio que se sentaba al lado de uno de los chicos del tren que lo habían molestado, esa coincidencia hizo que sus ojos brillaran llenos de furia, rencor y tristeza. Lily, al sentarse a la mesa, también reconoció al chico y molesta se giró, dándole la espalda.
La selección continuó, acompañada de los aplausos de los alumnos de Hogwarts cada vez que el sombrero seleccionaba a algún alumno para una casa.
- Severus Snape - llamó la profesora McGonagall.
Lily vio como su amigo se dirigía al taburete y notó que estaba bastante nervioso. Escuchó unas risas maliciosas a su espalda y al girarse, pudo ver a los dos chicos molestos del tren, que se habían sentado juntos, cuchichear y señalar de forma burlona a Severus. El muchacho de gafas vio que ella los miraba molesta y como respuesta, le sonrió con arrogancia y desdén. Lily, irritada por la actitud del niño, volvió a darles la espalda y se centro en la selección de su amigo. Pasados unos segundos, el sobrero anunció su veredicto.
-¡Slytherin!
Severus se marchaba hacia una mesa que no era la de Lily. Ella lo observó desde su asiento con ojos tristes, temiendo que aquella situación provocara una gran brecha en su relación. Severus le había contado sobre la enemistad entre las dos casas y no quería perderle, pues era el único amigo que tenía en aquel mundo lleno de magia. Su mirada se cruzó con la de Snape y éste la desvió rápidamente provocando que a Lily la embargara una horrible sensación de soledad.
Después de unas palabras del profesor Dumbledore, director del Colegio, apareció sobre la mesa un montón de comida. Lily, a pesar de su tristeza, no pudo dejar de asombrarse por todas las cosas maravillosas que se descubrían ante sus ojos. Se sirvió unos muslitos de pollo y se limitó a comer en silencio hasta que alguien la llamó.
-¡Hey! ¿Y tú? – le preguntó una chica castaña y de ojos azules que la miraba de forma interrogativa. Lily le echó una ojeada, molesta por la forma en la que la chica le había hablado, observando que también era de primero.
-¿Yo, que? -preguntó Lily. El tono de su voz denotaba su molestia provocando que la chica se sonrojara.
-Siento si te he molestado pero como ya te había llamado más veces y no me oías... -la chica le dedicó una sonrisa avergonzada, aunque a Lily también le pareció muy cálida, cosa que hizo que se relajara -. Solo quería llamar tu atención. ¿Cómo te llamas?
-¡Oh! Vale, no te preocupes -le tranquilizó Lily devolviéndole la sonrisa -. Me llamo Lily Evans.
-Eres hija de muggles, ¿verdad? - cuestionó la niña con una sonrisa pícara.
-Sí... ¿Cómo lo has sabido? -preguntó Lily sorprendida.
-Por tu expresión cuando ha aparecido la comida... Me llamo Laura Meyer. Ellos, -dijo señalando a dos chicos que estaban enfrente de ellas - son Remus Lupin y Peter Pettigrew y ésta - dijo volviéndose hacia el otro lado donde había una muchacha que parecía muy nerviosa – es Alice Rowland.
-Encantada de conoceros a todos -contesto Lily dedicándoles una sonrisa.
A partir de aquel, momento Lily mantuvo una conversación muy animada con sus nuevos compañeros. Remus Lupin le pareció un chico muy agradable, al contrarió que Peter que parecía más interesado en los chicos irrespetuosos del tren, que estaban en frente de él. Por otro lado, Laura y Alice le cayeron realmente bien e hizo amistad con ellas rápidamente.
Al salir del gran comedor, Laura pudo ver como una chica más mayor que ella y que pertenecía a la casa de Slytherin se acercaba, con pasos rápidos, a un chico de Gryffindor que parecía ser de primero ya que esperaba con los demás en la fila. Laura pudo ver como la chica lo agarraba por el brazo, sin delicadeza alguna, apartándolo del grupo de alumnos y llevándolo a un esquina apartada. Laura, preocupada, decidió escabullirse de la fila y seguirlos.
-¡Seguro que tu madre se enorgullecerá de lo que has hecho hoy, Sirius! -exclamó la muchacha de forma sarcástica y con una sonrisa arrogante -. Dar la espalda a años de historia familiar por un caprichito de niño consentido.
-No ha sido ningún capricho, Bellatrix. Yo no he decidido a que casa ir, lo ha hecho ese mugriento sombrero - contestó mirándola de forma desafiante. Laura, sin embargo, pudo notar desde la armadura donde estaba escondida, que el muchacho estaba bastante preocupado y un tanto intimidado por la chica. Bellatrix se inclinó y le susurró en el oído.
-Te quedarás solo en cuanto esos leones se enteren de que eres una serpiente en su guarida - después de aquello, se alejó de allí con paso rápido.
Laura se escondió detrás de la armadura completamente para que Bellatrix no se cruzara con ella. Le había intimidado mucho su actitud y no quería que la viera cerca de allí y pensara que había estado espiando pues tenía la sensación de que aquella siniestra chica, no era trigo limpio. Cuando Bellatrix se alejo, volvió la vista al muchacho que estaba recostado en la pared, respirando hondo para intentar relajarse. Después de aquello, se separó de la pared y se acercó al grupo de alumnos de primero de Gryffindor que se había detenido. Cuando Sirius se alejó lo suficiente, Laura volvió corriendo al grupo con sus amigas, que habían alertado al prefecto de su falta.
-Lo siento, me he quedado atrás mirando los cuadros y las armaduras - se disculpó. El prefecto negó con la cabeza y volvió al principio de la fila.
-¡Ay, Laura! No te podemos perder de vista ni un momento -dijo Alice mientras se encaminaban a la sala común otra vez, imitando la voz de una madre que reprochaba a un hijo el haberse metido en algún problema. Esta imitación hizo que las tres rieran -. Menos mal que también cuento con Lily para cuidar de ti porque por lo que se ve, yo sola no podría contigo en estos siete años que me esperan a tu lado - añadió con un guiño cuando pararon de reír. Lily se sorprendió pues no esperaba ser tan bien recibida en aquel pequeño grupo de amigas y no pudo evitar que una gran sonrisa iluminara su cara. Laura, por su parte, les dedicó una sonrisa cariñosa.
Una vez en la sala común de Gryffindor, Michael Harrison, prefecto de aquel año, les dio un pequeño discurso sobre como funcionaban las cosas en Hogwarts y en la casa de Gryffindor. Después les indicó donde se encontraban sus dormitorios.
Cuando las chicas se dirigían hacia sus habitaciones, Laura pudo ver a Sirius, el niño que había estado discutiendo con aquella tal Bellatrix, sentado en un sofá individual cerca de la ventana de la sala común. A Laura le pareció bastante apenado y no pudo evitar el impulso de acercarse a él. En aquel momento, se dirigió hacia Sirius otro muchacho, que parecía conocerle, por lo que Laura se detuvo.
-Vamos, Sirius, ¡anímate! Tu madre lo entenderá... ¡Seguro que hasta se alegra porque hayas acabado en la mejor casa de todas! - le aseguró.
- No lo creo, James. Mi madre es demasiado purista -sentenció Sirius levantándose del asiento -. Vamos a dormir -dijo pasando por delante de su amigo y de Laura sin mirar a ninguno, con las manos en los bolsillos y una mirada al frente que a Laura le pareció desafiante.
-¡Laura! - llamó Lily desde la puerta que llevaba a la escalera de los dormitorios de las chicas -. ¿Vienes o qué?
-Sí, claro. Hay que estar despiertas para empezar mañana las clases -contestó con una inocente sonrisa mientras se acercaba a Lily -. Estaba viendo las vistas que hay desde la ventana de la sala común -le explicó, pasando delante de ella para subir las escaleras. Lamentaba tener que mentirle, aunque no sabía muy bien porqué lo había hecho.
-¡No sé donde tienes la cabeza! -sentenció Lily sonriendo. Tenía la esperanza de que, gracias a la amistad que había comenzado con Laura y Alice aquella noche, no volvería a sentirse sola. Aquel sentimiento le dio fuerzas para enfrentarse a su destino en un mundo que era nuevo para ella. En un mundo lleno de magia.