"Los Merodeadores Presentan" [TERMINADO]

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"Los Merodeadores Presentan" [TERMINADO]

Notapor Jane Black Potter » Sab Ene 12, 2008 9:38 am

Queridas, Lectoras:

¡ÁNIMO!

Se que la saga ya va por el tercer libro pero espero que no os de pereza comenzar a leer la historia. Quizá hace más ilusión ir leyendo publicación tras publicación (a mi me pasa lo contrario) pero, visto de otra forma, así no tenéis la intriga de esperar a saber lo que va a pasar :wink: Si queréis dejar vuestra opinión sobre cualquiera de los libros os pido que lo hagáis en el topic del mismo libro porque si no me lio... aún así, lo importante para mi no son los post si no que leáis la historia y, si hay suerte, que os guste :wink:

También me gustaría advertir que hoy en día estoy revisando y reeditando este primer libro de mi saga "Los Merodeadores Presentan". Con el paso del tiempo, he ido mejorando mi narrativa (cosa de la que me alegro mucho) y como es normal, este primer libro está narrado de forma más bien mediocre... hay bastante (por no decir mucha) diferencia con el segundo y tercer libro. Esa es la razón de que encontréis los primeros capítulos mejor narrados y con más calidad que los siguientes. Poco a poco iré reeditandolo. La esencia de este primer libro sigue siendo la misma ya que no voy a cambiar ni un solo pensamiento o acción de los personajes pero desde luego, estarán mejor narrados y con bastantes más detalles pero repito, no voy a cambiar nada de la historia.


Este Fic esta basado en los personajes creados por J.K.Rowling y otros tantos de mi invención.


"Para entender el presente, hay que conocer bien el pasado"


¡Espero que os guste!


Jane Black Potter




PROLOGO


Una vida entre guerras es una vida llena de desgracias, maldiciones, enfrentamientos…en definitiva, no es vida. Eso es lo que suele pensar todo el mundo. En mi opinión, una guerra es una forma de vida. Yo nací en medio de ella y soy feliz, pero mi familia, en especial mis padres la padecieron en toda su intensidad. Todos ellos lucharon por la libertad que ahora disfrutamos las nuevas generaciones, pero muchas vidas se perdieron en el camino. Por esa razón, he decidido contarle a las futuras generaciones la verdadera historia de Hogwarts y el mundo mágico desde el tiempo de los “Merodeadores”, hasta la gran batalla final que tuvo lugar en Hogwarts y que pasará a la historia como uno de los momentos más oscuros y difíciles que ha vivido el mundo mágico en toda su historia. No es una leyenda, es la verdad.

Tengo 35 años y mi nombre es Sirius James Black.



CAPÍTULO 1

LA BIENVENIDA



Estación “King´s Cross” de Londres. Eran las once menos veinte de la mañana, cuando James y Marian Potter se disponían a cruzar junto a sus padres el muro de la columna que separaba los andenes 9 y 10 en la estación de tren muggle, para llegar al andén 9 y ¾. Toda la familia estaba nerviosa ya que solo faltaban 20 minutos para que saliera el tren expreso con destino al colegio de magia más importante de Inglaterra y uno de los más reconocidos internacionalmente: El Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.


Para James era su segundo año en el colegio y para su hermana, Marian, el primero. James Potter tenía 12 años. Era un poco más alto que los niños de su edad pero a la vez bastante delgado aunque no por ello era un enclenque ya que tenía bastante fuerza. Su pelo, de color negro azabache, había sido mil veces maldecido por su madre ya que, aunque lo llevaba corto, era absolutamente imposible de peinar a causa de los múltiples remolinos que tenía el chico en el cuero cabelludo. Sus relucientes y vivarachos ojos de color avellana, quedaban semiocultos por unas gafas redondas y de pasta negra ya que James utilizaba gafas desde los 8 años. Ahora le quedaban un poco grandes porque el año anterior en el colegio, las había intentado modificar mediante un hechizo, pues las odiaba a muerte, consiguiendo únicamente agrandarlas y que sus padres, como castigo, no las devolvieran a su tamaño original ni, por supuesto, le compraran otras.

Marian Potter tenía 11 años. Era una niña muy guapa, de estatura media, delgada y enclenque como su hermano. Su largo y espeso pelo, estaba moldeado en forma de hermosos tirabuzones de un negro brillante precioso. Aunque tenía un pelo de anuncio, Marian odiaba los tirabuzones tanto como James sus gafas, por lo que se recogía el pelo normalmente en una o dos coletas. Aún así, lo que realmente hacía tan especial a Marian eran sus penetrantes ojos azules los cuales hacian que su mirada profunda y decidida cautivara a cualquiera.


James se pasó todo el verano contándole a su hermana lo guay que era Hogwarts, la casa Gryffindor que era a la que él pertenecía, el Quidditch y por supuesto, le habló hasta la saciedad de sus tres amigos: Remus J. Lupin, Peter Pettigrew y Sirius Black. James no hizo otra cosa más que cartearse con ellos durante todo el verano. Marian, aunque al principio se mostraba emocionaba por todo lo que le contaba su hermano sobre su estancia en Hogwarts, llegó a aburrirse un poco de tanto Remus, tanto Peter y sobretodo de tantísimo Sirius Black ya que había observado que su hermano hablaba de él como si fuera más especial que los demás y eso, sin saber porqué, le fastidiaba. Nadie sabía lo qué tramaban los chicos en esas cuantiosas cartas, pero cuando Jayak, la hermosa lechuza familiar, llegaba con una carta de Sirius, James se encerraba en su habitación y no salía de ella durante las dos horas siguientes.

Marian dedicó su tiempo estival a devorar todos los libros que tuvieran que ver con Hogwarts y su historia ya que, aunque al principio no quería saber nada del colegio por haberla “separado de su hermano”, la perspectiva de que ahora ella también ingresaría dentro de poco, la emocionaba. No obstante, tampoco podía evitar preocuparse por la casa donde quedaría ya que toda la familia Potter había estudiado en Hogwarts y pertenecido la casa Gryffindor desde hacía siglos.


La familia Potter ya estaba preparada para atravesar el muro que les conduciría a aquel espacio mágico donde aguardaba el tren de Hogwarts. Marian estaba un poco nerviosa, pero no quería que se le notara, ya que James se burlaría de ella diciéndole que no era lo suficientemente valiente para estar en Gryffindor y que, por lo tanto, mejor estaría en Ravenclaw o Hufflepuff. Básicamente ese era el motivo por el cual Marian Potter estaba molesta aquel uno de septiembre de 1972.


- ¿Estás nerviosa, Marian? - Preguntó James con un tono irónico.

- ¡No, Jimmy! - Contestó la niña de mala forma y entornando los ojos lo que hizo que James sonriera satisfecho.

- Bueno hermanita, ¡nos vemos luego! - James cogió carrerilla y atravesó el muro desapareciendo de la vista de todos.


Marian se quedó paralizada y pensativa delante de la columna. Ella misma no entendía porqué tenía tanto miedo pues ya había cruzado aquel muro el año pasado cuando acompañaron a James al tren. << ¿Porqué me paralizo ahora?>> Marian comenzaba a respirar fuerte, cuando sintió una mano grande agarrándole cariñosamente el hombro.


- ¡Venga hija! Coge carrerilla y sin miedo - era su padre, Charlus Potter.

- Ya lo se. No debo tener miedo y ser valiente, o sino… no me seleccionarán para entrar en Gryffindor. ¿Verdad papá?- la mirada preocupada y triste de la niña hizo que su padre la abrazara.

- Escúchame con atención, Marian- el señor Potter se había agachado para quedar a su misma altura – Da igual la casa en la que quedes. Tu madre y yo siempre estaremos muy orgullosos de tí.

- Sí, eso ya lo sé papá – la niña miraba al suelo mientras balanceaba su cuerpo hacia los lados - Pero… se que sería una decepción para vosotros que no estuviera en Gryffindor. Al fin y al cabo, toda la familia ha pertenecido a esa casa durante generaciones…

- Eso no importa- interrumpió el padre contundente. Marian se sobresaltó, pero él volvió a tomar un tono agradable.

- Venga Marian, tienes que ser fuerte. Además, está James para que acudas a él si tienes algún problema - le dijo con confianza.

- Ya…- Marian volvía a bajar la cabeza con resignación, pues no estaba segura de que James le fuera a cuidar tal y como decía su padre.

- En serio, cielo. Él te gasta bromas y te hace rabiar porque eres su hermana pequeña, pero nunca – la niña seguía con la cabeza gacha - Mírame, ¡nunca!, dejaría que te pasara nada malo. De eso estoy seguro.


Marian observó que en los ojos del Señor Potter había un brillo de confianza igual al de James. Su hermano se parecía mucho a su padre y en ese momento, Marian sintió que quien le daba ánimos no era él, sino James. Después de eso, miró con decisión la columna: << venga Marian, puedes hacerlo…una, dos y…>>

De repente apareció ante ella el tren expreso de Hogwarts. Aunque ya lo había visto el año pasado de refilón, Marian quedó embobada mirando el grandioso tren que tenía en frente. Su color escarlata, imponente, hacía brillar hasta el más escondido detalle. Simplemente, era perfecto.


- ¡Marian corre, el tren va a salir! - le avisó su madre, Dorea Potter.

- ¡Voy, mamá! – la niña corrió dando saltitos hacia donde estaba su familia.

- ¿Dónde estabas? – Le regañó James.

- ¡Donde no te importa, Jimmy!- exclamó la niña sacando la lengua.

- Vale, lo que tú digas, enana – dijo rodando los ojos y arrastrando las palabras - Bueno, me subo al tren que ya estarán los chicos esperándome.

- ¿De qué chicos hablas? - le preguntó Marian con la esperanza de que su hermano le ofreciera sentarse con él en el tren ya que ella no conocía a nadie allí.

- De Remus, Peter y Sirius… ¡¿De quiénes voy a hablar?! – James miró a su alrededor - Qué raro que no esté Sirius por aquí… Bueno, estará ya en el tren – dijo encogiéndose de hombros - ¡Adiós papá, adiós mamá! - James se despidió como un rayo de sus padres y subió al tren en busca de sus amigos.


Aquel gesto le dejó muy claro a Marian que su hermano no quería que fuera con él en el viaje. Ella se quedó mirando la puerta por la que había subido James al tren con resentimiento << El muy tonto ya no se acuerda de que el año pasado era él quien temblaba de miedo delante del tren>>


- ¡Adiós, papás! - Marian les dio un beso y un abrazo a cada uno.

- Marian, tienes alma Gryffindor.


Cuando su padre le dijo aquello, en su cara se dibujó una sonrisa espléndida. Ella asintió segura pues ya le daba igual no tener con quién sentarse en el tren ni que su hermano fuera un egoísta. ¡Ella sería una Gryffindor!

Los Señores Potter se fueron pronto, porque tenían que ir al banco mágico “Gringotts” urgentemente para arreglar unos papeleos. Cuando Marian se quiso dar cuenta, ya no quedaba nadie que le ayudarla a subir su baúl el cual pesaba un quintal.


- No puedo yo sola con el baúl – Marian hacía esfuerzos por mover el enorme baúl pero solo consiguió arrastrarlo unos centímetros - ¡Voy a matar a Jimmy! - murmuró apretando los dientes.

- ¿Te ayudo?


Marian se quedó quieta en su postura pues lo que menos imaginaba era que alguien le ofreciera ayuda con su equipaje. Comenzó a levantar la vista hacia el lugar de donde provenía la voz encontrándose con un niño que se apoyaba en un pilar de la marquesina que cubría todo el andén. Era un poco más alto que James y su complexión parecía relativamente más fuerte que la del niño Potter. Marian observó que su pelo, corto pero peinado de forma casual y negro, brillaba con la luz del sol. Pero, al igual que pasaba con Marian, lo que más llamaba la atención de su aspecto eran sus grandes ojos grises, que la observaban con curiosidad. Realmente, el niño era muy guapo.


- Sí, gracias. – Marian soltó su baúl con alivio y en la cara del niño se dibujó una sonrisa bastante sincera mientras se acercaba a ella - Mi hermano ya ha subido al tren y me ha dejado colgada con todo el equipaje - el chico soltó una sonora carcajada.

- Bueno, no te preocupes. Los hermanos suelen hacer esas cosas – comentó sin dejar de sonreír.

- ¿Eres de Gryffindor? - preguntó Marian observando la corbata de rayas rojas y doradas que llevaba el chico.

- Por supuesto – contestó hinchando el pecho con orgullo.


Marian comenzó a reír por la pose del niño y éste no tardó en contagiarse también. Cuando pudieron parar de reír y sin nada que decir, se quedaron por unos segundos mirándose << Por Merlín, tiene unos ojos más bonitos que los míos… y su cara me recuerda a alguien>> pensó él. Luego, recuperó la conversación.


- ¿Es tu primer año? Porque no recuerdo haberte visto por el colegio.

- Sí – contestó ella señalando su cuello sin corbata de rayas de colores - A ver para qué casa me seleccionan – Marian no pudo disimular su preocupación pero enseguida adoptó un tono soñador - ¡Ojalá que entre en Gryffindor, como mi hermano! – el niño alzó las cejas sorprendido por saber que el hermano de aquella niña también estaba en Gryffindor.

- Pues igual le conozco – dijo haciendo memoria.

- Lo más seguro. Además, si entro en Gryffindor, ya conoceré a dos personas – Marian le guiñó un ojo haciendo esbozar una sonrisa al niño. El silbato del tren sonó.

- Será mejor que subamos o nos quedaremos en Londres y no sabes las ganas que tengo de salir de esta ciudad… - él cogió el baúl más pesado y ella el resto de cosas - ¡Como pesa el condenado! – exclamó haciéndole un guiño cómplice << Qué amable es este chico... y muy majo, además>> pensaba Marian con una sonrisa en los labios mientras subía detrás de él.

- Muchas gracias. Menos mal que me has ayudado porque si no…- El niño volvió a mirarla extrañado.

- Aún no me has dicho como te llamas - dijo decididamente.

- ¡Es verdad! Perdona. Mi nombre es Marian, Marian Potter - él abrió la boca y los ojos de par en par al oír su nombre - ¿Pasa algo? - preguntó ella torciendo el gesto – Bueno, por el apellido seguro que ya sabes quien es mi hermano… - el niño seguía petrificado en el sitio y Marian comenzó a ponerse algo nerviosa – O, o… vale, te llevas mal con él, ¿verdad? – el chico salió de su lapsus bastante nervioso.

- Eeee, nnn…no. Bueno Marian, pues e, encantado de…

- Hombre por fin has subido al tren Mary… ¡¡Sir!! - James Potter corría por el pasillo del vagón en dirección a los niños. Cuando llegó donde estaban, pasó su brazo por encima de los hombros del niño al que acababa de conocer Marian.

- ¡Hola, James! - acertó a decir él con la cara aún pálida mientras James le zarandeaba contento.

- Ya veo que has conocido a mi hermana - ella les miraba atónita pues nunca había visto a su hermano comportarse así con nadie - Hermanita, te presento a mi mejor amigo, Sirius Black - Marian abrió los ojos como había hecho Sirius momentos antes << Este chico es el famoso ¡SIRIUS BLACK!>> pensó casi gritando para sus adentros.

- Sí, ya nos conocemos – contestó Sirius con la compostura recuperada - le dejaste colgada con los baúles, Jimmy.


<< Le llama Jimmy…>>- pensó Marian sorprendida de que alguien se tomara tantas confianzas como para llamar a su hermano como sólo ella le llamaba. Eso la molestó bastante, pero no dijo nada. << A Jimmy, ¡sólo le llamo Jimmy yo!>>


- ¡Es verdad! Perdona Marian, creía que papá te había ayudado a subirlos – se disculpó James palmeando la espalda de su hermana.

- No te preocupes. Ya me ha ayudado Sirius – Marian miró a Sirius esbozando una semisonrisa y él correspondió con otra mientras el silencio reinaba.

- Bueno, dejémonos de charlas y vayamos al compartimento, que los chicos nos están esperando – James se agachó para coger el baúl de su hermana - Ven Mary, así te los presento.


Sirius, James y Marian entraron en el compartimento donde estaban sus otros dos amigos hablando animadamente en un lado del compartimento. James se sentó de un salto en el lado interior del banco opuesto ya que a Sirius le encantaba ir del lado de la ventana. Marian permaneció de pie apoyada en el marco de la puerta con su baúl en medio del pasillo del compartimento.


- ¿Dónde habéis estado? - preguntó el más pequeño de todos.

- Fui a buscar a mi hermana y de paso encontré a Sirius - Marian y Sirius se miraron de reojo pero enseguida volvieron la vista al frente – Siéntate aquí, enana – James palmeó la tapicería del sitio que había a su lado y Marian, medio resoplando, accedió a la petición de su hermano - Bueno, os presento. Este es Peter Pettigrew.


Peter era un chico bastante bajito y relleno. Tenía el pelo castaño oscuro y los ojos marrones y pequeños. Tenía una cara bastante graciosa y un don increíble para meter la pata haya donde iba, lo que hacía que sus amigos se partieran de risa con él.


- Hola - saludó rápidamente para seguir hablando con Sirius sobre sus vacaciones.

- Y este es Remus Lupin.


Remus John Lupin era otro chico de Gryffindor que también tenía doce años como James. Su delgadez, fragilidad y palidez, hacían que pareciera enfermo. Tenía algunas marcas de cicatrices en la cara que infundían cierto temor pero éste desaparecía en cuanto alguien se fijaba en sus hermosos ojos color miel cuya mirada desprendía bondad por todas partes.


- Mucho gusto, Marian.- dijo con una tímida sonrisa – ¿ya conocías a Sirius? – preguntó para iniciar una conversación ya que había notado que la chica estaba intimidada por su aspecto. Sirius desvió la cabeza hacia la conversación que tenía lugar en la otra parte del compartimento.

- No – contestó Marian con una gran sonrisa hacia el rubio – le acabo de conocer hace un rato.

- Sí. Sirius le ayudó a subir los baúles - dijo James en cuanto miró el equipaje de su hermana.

- Qué caballero, Sirius ¿Tanto te ha cambiado el verano como para ayudar a una chica a subir el equipaje? – preguntó Peter con sorna. Sirius frunció el ceño al oír el comentario de su amigo.

- Bueno, la chica no podía con los baúles así que, como soy el más fuerte de todos vosotros, me ofrecí a ayudarla - dijo con chulería mientras se colocaba las manos detrás de la cabeza y subía los pies para apoyarlos en el banco de Peter y Remus - ¡Y cómo pesaba el condenado! - exclamó haciendo burla - Creo que llevaba piedras o algo así - Todos lo chicos le rieron la gracia mientras Marian enfurecía por momentos << ¿Ahora me llama chica? ¡Sólo me ha ayudado para exhibirse!>> pensó entornando los ojos hacia Sirius.

- Bien, bien. Gracias por cargar con mis piedras, Señor “Black el fuerte” - le espetó molesta y con sarcasmo mientras se levantaba del asiento.

- ¿A dónde vas enana? – James la agarró del brazo – solo ha sido una broma.


Marian se zafó de él y con un bufido, cogió su baúl y se fue con aire digno. Apenas podía mantener el equilibrio con el baúl y las otras dos bolsas pero poco a poco, fue arrastrándolo mientras maldecía su mala suerte al haberse topado con Sirius Black. También estaba molesta porque su hermano no la había defendido. << ¡Vaya estúpido!>>

Ya había llegado a las puertas que separan los compartimentos, cuando una voz la sobresaltó haciendo que se le cayera una de las bolsas.


- ¡¿Ya no me llamas Sirius?! - gritó éste desde la puerta del compartimento.


Ella no se dio la vuelta para contestar. Aquel chico le había decepcionado pues su actitud había cambiado radicalmente en cuanto se encontró con sus amigos << ¡es un falso!>> exclamó para sí misma. Acababa de cruzar de vagón y estaba a punto de cerrar la puerta, cuando escuchó algo que en realidad, estaba deseando oír desde que pisó por primera vez el expreso.


- ¡Bienvenida a Hogwarts, Marian Potter!


Marian se dio la vuelta y vio a Sirius esbozar una gran sonrisa hacia ella. Después de unos segundos mirándose, Marian cerró la puerta del siguiente vagón dando por zanjado su encuentro pero, sin saber porqué, las comisuras de sus labios se curvaron imperceptiblemente hacia arriba. Por otro lado, en cuanto Marian desapareció de su vista, la espléndida sonrisa de Sirius desapareció de su cara mientras seguía mirando de frente.


- Es un poco sensible… ya se le pasará – James acababa de salir del compartimento. Sirius, después de unos segundos, le miró volviendo a adoptar su imagen traviesa de siempre.

- Pasársele… ¿El qué? – James negó con la cabeza y una sonrisa mientras empujaba a su mejor amigo dentro del compartimento.

- Jolín con tu hermanita, James. ¡Vaya genio que tiene! – comentó Peter, más impresionado por la reacción de Sirius que por el temperamento de la niña Potter.

- Ya la conoceréis, tiene bastante carácter – dijo mientras él y Sirius volvían a tomar asiento – Aunque le he hecho rabiar con la posibilidad de que no la seleccionen para Gryffindor, espero que entre – James se tornó serio por un momento y Sirius volvió a mirar por la ventana de forma pasiva - Toda mi familia ha pertenecido durante generaciones a la casa Gryffindor… ¡No va a ser ella la oveja negra! – Acto seguido, James cayó en la cuenta del comentario que acababa de hacer y miró a Sirius - Sir, lo siento, no me acordaba…

- Tranquilo, no importa – el chico, un poco serio, seguía mirando a traves de la ventana.


James se tensó un poco ya que Sirius, había sido el único miembro de la familia Black al que el sombrero seleccionador no le asignó la casa Slytherin rompiendo así una tradición de siglos. Aquello le valió la desaprobación de casi toda su familia y en especial la de su madre, Walburga Black.


- Bueno, pero… - James aún se sentía un poco culpable.

- No te preocupes, colega – dijo volviendo la vista hacia sus amigos - Además, mi hermano también ingresa este año en el colegio y seguro que le seleccionan para Slytherin… ¡La peor casa de Hogwarts! - la tristeza se convirtió en burla y todos comenzaron a reír.


*****


Marian sudaba por los cuatro costados debido al esfuerzo de arrastrar su baúl. Iba haciendo paradas delante de cada uno de los compartimentos para mirar si quedaba algún sitio libre pero de momento, todos estaban ocompletos. << ¿A que al final me tengo que quedar en el pasillo?>> pensó bufando mientras se sentaba encima de su baúl para descansar. Aún así, Marian tenía claro que prefería hacer todo el trayecto a Hogwarts sentada en medio del pasillo del penúltimo vagón a volver con James y sus amigos ya que estaba segura que, de ser así, sería objeto de burlas durante todo el viaje por su condición de novata. A cabo de un rato y con un suspiro previo, la niña Potter se incorporó para seguir buscando sitio. Solo quedaban los compartimentos del último vagón del tren. Fue mirando uno por uno hasta que en el último se topo con que la puerta no tenia ventanilla. Marian cogio una gran bocanada de aire y, deseando que no hubiera nadie dentro, giró el picaporte y entro decidida. Tal y como habia previsto, tres chicas sentadas interrumpieron su conversación para mirarla con sorpresa pues la entrada de Marian no habia sido muy discreta. Marian las observo durante unos segundos antes de comezar a ponerse roja como un tomete. Debían ser más mayores que ella ya que no llevaban puestas las capas de los alumnos de primero aunque tampoco hubiera sabido a que casa pertenecian porque iban vestidas con ropa de calle para estar mas comodas durante el largo viaje a Hogwarts.


- Eh… hola - Marian se adelanto un paso pero ante las caras de las chicas, decidio recular y salir por donde habia entrado - Lo siento, pensaba que estaba vacio…

- Queda uno libre, si quieres siéntate aquí.


La chica que se sentaba al lado de la ventana, señalaba con la mano el sitio que quedaba libre a su lado. La chica lucia un pelo Rojo oscuro, largo y muy espeson el cual hacia resaltar sus preciosos ojos de color verde esmeralda. Marian dudo un poco al principio pero la calida sonrisa que le ofrecia aquella chica le disipo de todas su reticencias.


- Muchas gracias- la voz de alivio de Marian hizo que la pelirroja ensanchara aun mas su sonrisa.

- Yo soy Lily Evans - se presento extendiendo la mano.

- Eres de primero, ¿verdad? - pregunto curiosa la chica que se estaba en frente de Lily. Marian asintio con la cabeza haciendo que la nueva chica le guiñara un ojo complice que hizo que Marian se relajara un poco - Soy Alice Rowland.


Alice era bajita y de cara redonda y graciosa. Su pelo rubio contrastaban con sus ojos avellana por ser una combinación atipica lo que la hacia aun mas especial.


- Me parece que la estamos atosigandola un poco… - viendo la verguenza de la niña Potter, la ultima chica siguió con las presentaciones - Soy Laura Meyer.


Laura era la mas alta de las tres chicas. Tenia el pelo castaño aunque los reflejos del sol que se colaban por la ventana hacia que cambiara aun rubio dorado cuando se exponia a ellos. Sus ojos eran azules aunque el color era diferente al de Marian porque el suyo se parecia mas al azul del caribe y el de Marian al azul del profundo atlantico.


- De que casa sois? - pregunto Marian con algo de vergüenza aun.

- Las tres somos de Gryffindor - contestó Alise - Mi hermano tambien comienza este año así que compartireis algunas clases.

- Igual los dos entran en Gryffindor ¿no? - intervino Laura apartando la vista de la ventana.

- Eso espero… - el tono preocupado de Marian no paso desapercibido para las chicas.

- Por que dices eso? - Lily se aceco mas a ella.

- Bueno, es que mi hermano y toda mi familia han pertenecido siempre a Gryffindor y si yo no entro…

- Tienes un hermano en Gryffindor? - pregunto Lily sorprendida.


Marian asintio incomoda al percibir que Lily la miraba de arriba a abajo con los ojos involuntariamente entornados. Laura, que conocia bien los arrebatos de su amiga Lily quiso echarle una mano a Marian.


- y a que curso va tu hermano?

- A segundo - la voz de Marian era casi un hilo pues tanto Laura como Alice chicas miraron a Lily, la cual se estaba incomodando por momentos.

- Y… Bueno, no nos has dicho como te llamas - Alice Intentaba parecer espontanea pero incluso a ella le estaba resultando difícil.

- ¡Ah! - Marian comenzo a prepararse para huir del compartimento pues pensaba seriamente en que aquellas chicas le estaban tomando con ella por ser nueva - Lo siento. Soy Marian Potter.


- No me lo puedo creer - Lily negó con la cabeza varias veces mientras apoyaba su espalda de golpe en el asiento dispuesta a seguir mirando por la ventana.

- Lily… - Laura intentaba disimular la actitud de su pelirroja amiga - ella no tiene porque ser como…

- Es verdad - la interrumpio Alise mirando a Marian con pena.

- Bueno, yo me voy - Marian, sin poder aguantar mas aquella situación, se levanto del asiento dispuesta a largarse de alli.

- Las tres somos Gryffindor, vamos a comenzar segundo curso y… tu hermano es James Potter - Marian se quedo pretrificada de espaldas a las chicas al oir la voz de Lily. Poco a poco fue girando su cuerpo en medio de un sepulcral silencio hasta que quedo de nuevo enfrente de las chicas.


- Conoces a mi hermano - balbuceo Marian. Lily alzo los brazos de forma evidente y Marian pudo intuair por fin a que venia aquella actitud pues su hermano nunca se habia caracterizado por ser un santo precisamente.

- Le conocemos bastante bien - respondio Alise.

- Pues la verdad es que nunca pense que Potter pudiera tener una hermana - comento Laura sorprendida.

- Pues la tiene. Para su suerte o desgracia, soy su hermana - contesto Marian tajante, hasta por aquella situación pues ella no tenia porque pagar los platos rotos de su hermano.


Notó que Lily torcía la cara hacia la ventana de forma descarada, pero Marian hizo como si no la hubiese visto. El vagón volvió a sumirse en otro incomodísimo silencio hasta que Lily, sin poder reprimirse más, volvió a hablar.


- ¿Y cómo es que no estás con él? - Marian notó todo el sarcasmo del que iba cargada la pregunta pero aún así, decidió contestar ya que todo aquello era indirectamente culpa de James.

- Está con sus amigotes - contestó con un matiz de desprecio - Y no me apetecía aguantar sus tonterías y bromas absurdas durante todo el viaje, así que me largué del compartimento - las chicas la miraban con mucha atención - Creo recordar que eran unos tales Lupin, Pettigrew y…

- Black… - dijeron las cuatro a la vez cansinamente.


Todas se miraron confusas por la coincidencia pero, lejos de incomodarse más, rompieron a reír a carcajada limpia. Marian observó cómo la expresión suspicaz anterior de Lily cambiaba a una sonrisa espléndida después de aquello. Parecía que Marian había ganado un premio con la respuesta que acababa de dar y las tres Gryffindor lanzaron miradas de aprobación hacia Marian.


- Siéntate, por favor - pidió Lily volviendo a palmear el sitio libre que había a su lado.

- Perdona nuestra actitud, Marian - se disculpó Laura por las tres y Marian hizo un gesto con la mano quitándole importancia pues ya se sentía mejor - Esque esos cuatro...

- Querrás decir esos tres… - corrigió Alice - Lupin no cuenta porque no se mete con nosotras.

- Entonces dejémoslo en dos. Petigrew tampoco porque es un pelele - Laura y Alice se quedaron mirando a las musarañas pensando por un momento en el argumento de Lily.

- Es verdad, Petigrew tampoco cuenta - corroboró finalmente Alice - Marian estaba haciendo tremendos esfuerzos por no reír ante el comportamiento de aquellas chicas.

- Bueno, el caso es que tu hermano y Black son unos alborotadores - afirmó Laura. Marian la miró sin comprender muy bien a donde querían llegar.

- Sí. Durante el curso pasado no hicieron más que molestarnos y hacer bromas constantemente a cualquiera que se le ponía por delante.

- Incluso a la profesora McGonagall se le acabaron las ideas para castigarles. - acabó Lily.

- ¡Venga ya! - Marian abrió los ojos de par en par pues no sabía nada de eso - ¿Habláis en serio? - las tres afirmaron con la cabeza y Lily le puso una mano en el hombro.

- Querida, siento darte esta noticia pero… tu hermano y Sirius Black, son los mayores alborotadores que ha conocido Hogwarts en toda su historia.



ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo


CAPÍTULO 2


LA SELECCIÓN



El expreso aminoró poco a poco la marcha hasta que se detuvo en la estación de Hogsmeade. Éste era el único pueblo enteramente mágico que había en Inglaterra y el más cercano a su vez del colegio Hogwarts lo que hacía que los alumnos tuvieran que cubrir el resto del recorrido hacia el castillo por otros medios.

Marian comenzó a sentir una especie de cosquilleo en el estómago debido a los nervios, ya que el momento de entrar en el legendario castillo era inminente. Las chicas, que para ellas aquella circunstancia no tenía nada de nuevo, bajaron del tren hablando alegremente mientras se ayudaban unas a otras con los baúles. Aún así, cuando todo el equipaje estuvo fuera del tren, se quedaron admirando la espectacular vista que desde la estación, había del castillo a media tarde. Marian sintió un escalofrío repentino. Iba a comenzar su vida como bruja y ese pensamiento, fue lo que hizo que aquel misterioso castillo le pareciera lo mejor del mundo.


- ¡Es precioso! - exclamó Marian impresionada.

- Si que lo es ¿verdad?- suspiró Laura, que nunca dejaba de maravillarse ante aquella imagen.

- Y además es una pasada por dentro - apuntó Alice. Se hizo un silencio momentáneo y Lily torció la cabeza para mirar a Marian.

- ¡Bienvenida a Hogwarts!


Marian clavó su mirada en la pelirroja por un instante. Sintió una sensación muy familiar al estar frente a ella pero, como la mayoría de las otras veces que le había pasado esta situación, no le dio la más mínima importancia. Lo que estaba claro era que, con presentimiento o sin él, aquella chica era la segunda persona que le daba la bienvenida a Hogwarts.


- ¡Los de primero, por favor! ¡Acercaos!- una voz potente que Marian creyó amplificada por algún hechizo, retumbó en toda la estación haciendo que las cuatro niñas se sobresaltaran.

- Es, es… ¡ENORME! - exclamó Marian con los ojos como platos y un tanto asustada.


Ogg era un mago sorprendentemente grande que mediría cerca de dos metros y medio y pesaría entorno a los doscientos kilos. Tenía el pelo largo, canoso y enmarañado y vestía ropas bastante humildes y poco cuidadas. A simple vista, parecía un semi-gigante pero en realidad, sólo era un hombre desarrollado en extremo.


- ¿Tengo que ir con ese hombre? - preguntó Marian deseando que sus nuevas amigas le dijeran lo contrario o en su defecto, que le dieran más opciones.

- Marian, ese es Ruffus Ogg, el guardián de las llaves y terrenos de Hogwarts - Laura sonreía compasiva al ver la cara de susto que presentaba la niña Potter - No te asustes porque aunque es muy grande, es buena persona. Lleva siendo el guardabosques de Hogwarts desde antes de que Dumbledore fuera director así que supongo que dentro de poco se jubilará… Bueno, en definitiva, te caerá bien.

- Pe, pero… ¿Por qué tengo que ir con él? - Preguntó Marian aún con desconfianza mientras negaba con la cabeza sin darse cuenta, haciendo reír a las niñas.

- Es tradición que los nuevos alumnos vayan al castillo en barcas por el lago - le explicó Lily - Además, tu hermano y sus amigotes se llevan muy bien con él así que…


Marian sintió una sensación rara y excitante por todos los cambios y tantas cosas nuevas pero aún así, le parecía un buen comienzo.


- ¡Marian! ¿Dónde estabas? Llevo un rato buscándote - James apareció detrás de la niña jadeando por venir corriendo - Venga, vete con Ogg - dijo empujándola por la espalda, lo que molestó un poco a Marian - Nos vemos en el castillo… - ya se iba a ir, cuando cayó en la cuenta de quienes acompañaban a Marian - ¡Hola, chicas! ¿Que tal el verano? - preguntó con falsa amabilidad.

- Bien, Potter. Adiós - contestó secamente Lily cruzando los brazos y mirando hacia otro lado.

- ¿Ahora eres tú la portavoz del grupito, Evans? - James no desaprovechaba ninguna oportunidad para meterse con Lily - Además, no te lo preguntaba a tí… ¡qué más quisieras! - Lily, con la cara roja, hizo ademán de contestarle pero un grito atronador desvió la atención del niño.

- ¡James! Corre o nos iremos sin ti.

- ¡Voy!- Contestó James levantando la mano para que le esperaran - ¡Cuídate, enana! - le advirtió echando una última mirada a las chicas.


Lily, Alise y Laura comenzaron a despotricar contra James y sus amigos mientras Marian veía cómo su hermano se iba con el chico que había gritado. Marian comenzó a fruncir el ceño al ver a Sirius Black guiñarle un ojo mientras agarraba a James por la espalda para irse.


*****


Marian y sus compañeros de primer curso, después del paseo en barca hasta el embarcadero del castillo, fueron conducidos por unas escaleras hacia la puerta del Gran Comedor del colegio. Marian se había imaginado tantas veces aquel momento, que su corazón empezó a palpitar muy fuerte ante aquella realidad. Sabía que estaba apunto de ser seleccionada para una casa. Pero, ¿cual sería? Estaba sumida en esos pensamientos, cuando una mujer con capa y sombrero negro de punta se acercó a ellos. Tenía el pelo recogido en un bajo y tieso moño y unas gafas cuadradas, ocultaban con bastante eficiencia sus pequeños ojos negros. << Esa debe ser la profesora de Transformaciones de Jimmy… McDonalls, McRonaland… ¡buah! Como se llame >>


- Bienvenidos a Hogwarts, alumnos de primero - el tono solemne y altivo de la profesora hizo que varios alumnos borraran su sonrisa de la cara - Soy la profesora McGonagall. Profesora de Transformaciones, Jefa de estudios y Jefa de la casa Gryffindor. << ¡Eso, McGonagall! >> exclamó Marian en su interior mientras se daba un golpecito en la cabeza lo que hizo que los niños que había a su alrededor la miraran de forma extraña - Ahora pasarán al Gran Comedor del Colegio en fila de a dos y en orden para proceder a la selección de sus casas. A saber, Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Esperamos que su conducta durante su estancia en Hogwarts se rija por el buen comportamiento, trabajo y disciplina - a Marian le sorprendió que la profesora le mirara directamente a ella al decir aquellas últimas palabras pero en cuestión de segundos halló la respuesta. << Jimmy… >> - Su estancia en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería será de siete años durante los cuales obtendrán la mejor formación para ser en un futuro, unos magos y brujas de provecho. Buena suerte y bienvenidos.


<< ¡Siete años!>> La exclamación de Marian en sus pensamientos fue tan fuerte, que hasta llegó a pensar que lo había dicho en voz alta. James no le había comentado cuanto tiempo tendrían que estar en Hogwarts. << ¡Que burrada! Siete años en este castillo>>


- Muchos años entre estas paredes ¿no?


Marian salió de su ensimismamiento para ver quién le hablaba. Era un chico de su misma estatura, con el pelo negro y corto. Tenía los ojos muy oscuros, casi negros, y una cara que le recordaba mucho a alguien.


- Pues, sí. - contestó Mairan con una sonrisa - Pero no nos queda más remedio así que… - los dos se quedaron mirando las grandes puertas del comedor.

- Me llamo Regulus Black - el niño le tendió una mano a modo de saludo y Marian le miró con los ojos entornados.

- ¿Black?... ¿eres familia de Sirius Black? - el niño hizo un gesto de sorpresa casi imperceptible.

- Sí. Soy su hermano.


No hubo tiempo para más explicaciones ya que en aquel instante se abrieron las enormes puertas del Gran Comedor. El lugar era muy grande y estaba abovedado por un cielo encantado. A lo largo del mismo, se extendían cuatro mesas de madera muy largas que ocupaban casi toda la estancia. Cada mesa pertenecía a una casa y encima de ellas lucían imponentes banderas enormes con los escudos y colores de cada casa y delante de cada mesa los recibía el fantasma correspondiente a cada una de ellas. El escudo de la casa Slytherin, surcado por una serpiente, era de color verde y plata. Su fantasma era el Barón Sanguinario. El escudo de Ravenclaw era de color azul y bronce con un águila en el centro y su fantasma era la bella Dama Gris. En el escudo de Hufflepuff, había un tejón dibujado sobre un fondo amarillo y negro y su fantasma era el Fraile Gordo. Por último, el escudo de Gryffindor, que era de color rojo y dorado, estaba dominado por un gran león. Su fantasma era Sir Nicholas de Mimsy-Porpington, más conocido como "Nick Casi-decapitado". Al fondo y en posición horizontal, se encontraba la mesa de los profesores presidida por un hombre de túnica color púrpura. Lucía un largo cabello de color plateado como su barba y bigote. Su nariz, larga y extremadamente torcida hacia la derecha, sujetaba a duras penas unas gafas de media luna que no llegaban a ocultar del todo unos ojos claros y brillantes por los que se trasparentaba una mirada profunda pero tierna. Era el director del colegio, Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore.


Los alumnos de primero se colocaron delante de la mesa de los profesores donde había un sombrero de punta, remendado y viejo encima de un taburete. Todos los nuevos niños pegaron un bote al ver cómo se abría una ranura en el viejo sombrero que adoptaba la forma de una boca, pero, no conforme con eso, el sombrero comenzó a cantar una canción. Marian no prestó atención a la letra de la canción ya que no podía dejar de mirar la ranura por la que hablaba con cara de boba. Al acabar el recital, la profesora McGonagall se acercó al taburerte, abrió un pergamino y comenzó a nombrar uno por uno a los nuevos alumnos para que se sentaran el en taburete y fueran probándose el sombrero, el cual gritaba la casa seleccionada para cada uno de ellos.


- Issy Parker - llamó la profesora. La chica se sentó en el taburete.

- ¡RAVENCLAW! - gritó el sombrero.

- Neville Rowland - << Ese debe ser el hermano de Alice…>> pensó Marian al ver el gran parecido que tenía el niño con su hermana.

- ¡GRYFFINDOR! - Marian torció la vista hacia la mesa de Gryffindor, donde Alice daba botes de alegría y se levantaba para dar la enhorabuena a su hermano.

- Melinda Heaven - una chica de pelo rubio subió a la tarima.

- ¡HUFFLEPUFF! - volvió a anunciar el sombrero.

- Regulus Black - el hermano de Sirius miró a Marian con una sonrisa y subió decidido. El sombrero estuvo deliberando más tiempo de lo normal con Regulus hasta que gritó su veredicto.

- ¡SLYTHERIN! - el chico parecía muy contento y cuando bajó para ir a su correspondiente mesa, le deseó suerte a Marian.


Marian creía que el corazón se le iba a salir de pecho y comenzó a buscar frenéticamente a su hermano por toda la mesa Gryffindor. Lo encontró sentado con sus amigos, mirándola fijamente. Sus ojos marrones reflejaban preocupación y en aquel momento, Marian supo que todas las cosas que le había dicho en verano para hacerla rabiar sobre la casa en la que sería seleccionada, habían sido broma. Marian intentó mostrarse segura pero James sabía que estaba muerta de miedo así que le sonrió de forma sincera para mostrarle su entero apoyo. Un chico muy guapo de ojos grises que estaba a su lado, miraba hacia la mesa de Slytherin con amargura. Marian siguió con la vista hacia donde miraba Sirius topándose con Regulus, su hermano. << ¿Por qué le mirará así? ¿Será por la casa? A Regulus no parece importarle… >>


- ¡¡AU!!


Un pequeño golpe propinado por una niña que pasaba por su lado y que ya había sido seleccionada para Ravenclaw, la hizo despertar de sus pensamientos. La cara se le tornó roja al ver a la chica dirigirse hacia la mesa Ravenclaw donde los alumnos la miraban murmurando y riendo por lo bajo. Luego palideció al ver que eso se repetía en todas las mesas.


- ¡Marian Jane Potter! - El tono de voz de la profesora McGonagall denotaba que no era la primera vez que llamaba por ella.


Regulus, que aún no se había sentado, volvió la mirada inmediatamente hacía la tarima al escuchar el jaleo y nombre de la chica que acababa de conocer. << ¿Marian Potter? ¡La hermana del amigo de Sirius! Y tenía que ser ella precisamente…>> pensó con algo de decepción. A Sirius no le pasó el gesto de su hermano desapercibido y frunció aún más el ceño.


Marian sintió que se moría de vergüenza y más cuando, al subir las escaleras hacia la tarima, observó al director Dumbledore sonreír ligeramente por su pequeño incidente. Ya frente al sombrero que sostenía la profesora con cara de malas pulgas, se sentó en el taburete y sintió cómo la sala había enmudecido de repente aunque estuviera viendo que los alumnos seguían hablando entre sí. Y en una de estas miradas, se encontró con la de Sirius Black aunque no le dio tiempo a examinarla.


- ¡Oh, Por Merlín! - Marian pegó un bote en el taburete ya que la exclamación del sombrero le había pillado por sorpresa - Bueno… ejem, ejem - carraspeó el sobrero en la mente de la niña. Marian, sin comprender nada, comenzó a fruncir el ceño por la extraña actitud del sombrero mágico - Mmm… no eres excesivamente ambiciosa, pero sí muy inteligente y trabajadora. También se nota una valentía oculta en ti muy fuerte pero claro, aún es pronto… Pero… sí. Definitivamente tienes un gran potencial, aunque no me esperaba menos de ti.


Al mismo tiempo en la mesa de los leones, mientras la cara de James mostraba una mezcla entre preocupación y expectación, la de Sirius Black, era todo un poema.


- Sirius, desea que entre Gryffindor, por favor. - la mirada suplicante de James hizo que Sirius fuera incapaz de negarle nada en aquel momento.


<< Que Marian venga a Gryffindor, que esté en Gryffindor… >>


- ¡GRYFFINDOR! - anunció el sombrero con voz potente. La mesa de los leones estalló en aplausos para recibir a su nueva compañera.

- ¡Toma ya! ¡Esa es mi hermana! - James se levantó de la mesa como impulsado por un muelle y con el puño en alto - ¡Marian está en Gryffindor, Sir! - zarandeó un poco a su amigo, pero Sirius ni se dio cuenta.


Sirius quedó paralizado en el asiento. En realidad estaba deseando que Marian entrara en Gryffindor porque se lo había pedido su mejor amigo pero en el momento de oír el veredicto del sombrero, su estómago fue sacudido por una punzada. Recordó con angustia y sorpresa que aquello fue lo mismo que sintió cuando le seleccionaron para la casa Gryffindor. Aquel acontecimiento, le cambió la vida para siempre ya que toda su familia había pertenecido a la casa Slytherin durante generaciones. Él era el primero que rompía aquella antigua tradición y al volver a sentir la misma sensación en el momento en que el sombrero anunció que Marian Potter iba a formar parte de la casa Gryffindor, supo que su vida volvería a cambiar para siempre por causa de aquella chica, de Maria Jane Potter.


- ¡Estoy en Gryffindor, Jimmy!- Marian corría hacia su hermano que le esperaba con los brazos abiertos.

- ¡Enhorabuena, enana!- gritó James cogiéndola y zarandeándola de un lado a otro - No esperaba menos de ti.


Marian estaba feliz junto a sus nuevas amigas que la abrazaban en señal de afecto por haber entrado en Gryffindor. También se acercaron Remus Lupin y Peter Petigrew a darle la enhorabuena ya que al fin y al cabo, era la hermana de su amigo, James. A Marian le resultó extraño que Sirius, siendo el mejor amigo de su hermano, no se hubiera acercado junto con Remus y Peter a felicitarla así que no pudo evitar buscarle con la mirada por toda la mesa. Entre cabezas, manos y cuerpos, le encontró sentado observándola con cara de expectación e intriga. De repente, el mundo pareció quedar en un segundo plano cuando sus miradas se encontraron. Marian tuvo una sensación extraña que no se podía comparar ni con el expreso, ni con el castillo, ni con nada que hubiera vivido hasta entonces. Era como si aquel momento, aquel cruce de miradas, fuera a cambiar su vida para siempre.


Espero que os haya gustado. mandadme Post porfa y así me animo a subir más capítulos.

Un Abrazo
!
Última edición por Jane Black Potter el Lun Ene 03, 2011 9:33 am, editado 18 veces en total
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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Albiita! » Vie Ene 25, 2008 6:48 pm

PrImErA lEcTorA!!!!! =) =) =) =)

holaaaaa!!!! acabo de encontrar tu fic de casualidad, me lo lei y ME ENCANTA!!!!

tienes que seguir!!!!! te lo suplica tu nueva fan :wink: !!!!!!!!!!

tu historia es realmente genial!!!!!

besitos!!!

Escritora, Vampiresa y Brujita loka!!!!


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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor **kik@_lun@** » Mar Ene 29, 2008 10:40 pm

HOLISSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

ME ENCANTOOOOOOOOOOOOO
DEFINITIVAMENTE TIENES QUE SEGUIRLO

ME ENCANTO
TIENES EL DON DE ESCRIBIR
ESPERO PUEDAS SEGUIRLO Y ACTUALICES PRONTO
SI LO HACES ME DECLARO TU FAN
NUMBER ONE


BESITOS

Fan incondicional de los merodeadores...nemesis declarada de colagusano
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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Munie » Mié Ene 30, 2008 11:16 am

olaaaa!! ^^ nueva lctora!!! =D
m ncanto m ncanto m ncanto!!! xDDD
siglo prontito si?? stoy dseand sgir lyendoloo^^
bsS wapaa--> cRiiStii<--
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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Moran » Mié Ene 30, 2008 12:05 pm

Ola!

Tu Fan fic me parece muy interesante. Escribes muy, muy bien y como los merodeadores son geniales, voy a seguir leyendote y posteando...

Has escrito mucho de una tirada! ^^

Espero que lo sigas prontoo! BESOS!
Mi FF: "Magia amor y rock and roll" phpbb3/viewtopic.php?f=5&t=44566&p=1654587#p1654587


Si os gusta la musica y harry potter, aki teneis un FAN FIC con las dos cosas a la vez!!!!!!






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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Jane Black Potter » Dom Feb 03, 2008 12:05 pm

Muchas gracias por los Posts! de verdad que me han hecho mucha ilusión. así que aquí os pongo el segundo capítulo a ver qué os parece.


CAPÍTULO 3

DECLARACIÓN DE GUERRA


Todos los alumnos se retiraron a sus habitaciones al terminar el maravilloso banquete de bienvenida. Mientras Lily, Laura y Alice iban conversando alegremente en dirección a la torre Gryffindor, Marian no dejaba de abrir la boca maravillada por la decoración del castillo ya que aquello era más de lo que le había contado su hermano. Los largos corredores iluminados por candelabros flotantes y flanqueados por estatuas que parecían tener vida propia, las enormes puertas de hierro y madera, los cuadros parlantes y un sin fin de cosas más fueron las causantes de que, de no ser por Lily, Marian casi cayera por una escalera móvil. Los chicos, que iban un poco más adelantados, esperaron a que llegara el prefecto de aquel año, Michael Harrison, un alumno de 5º curso. Marian, maravillada por todo lo que se presentaba a su paso por el castillo, no se percató de que sus nuevas compañeras acababan de detenerse provocando que chocara con ellas. Rascándose la nariz por el golpe, Marian observó que todos los alumnos de su casa estaban congregados en aquel mismo sitio. Siguiendo la mirada de estos hacia arriba, fue a topar con un cuadro enorme donde una Señora muy gorda ataviada con un vestido de seda rosa, berreaba como si la estuvieran ahorcando.


- ¡¿Por Merlín, qué le pasa a esa mujer?! – exclamó Marian para hacerse oír entre los chillidos de aquella grotesca mujer. Las tres chicas la miraban divertidas.

- Es la Señora Gorda – contestó Lily – Canta mal ¿eh? – Marian afirmó con energía.

- ¿Pero porqué estamos parados aquí? – volvió a cuestionar la morena.

- Porque tenemos que esperar a que llegue el prefecto para que nos de la contraseña de este año.

- ¿Contraseña? – Marian frunció el ceño pues su hermano no le había comentado nada acerca de una contraseña.

- Claro, necesitamos decirle a la Señora Gorda una contraseña para que nos deje pasar. Ella es la guardiana de la torre Gryffindor y cuida de que solo entren en ella los alumnos de esta casa - explicó Lily ante la sorpresa de Marian.

- Lo malo es que la cambia por lo menos veinte veces al año y hay que estar preguntando cada dos por tres al prefecto - añadió Alice mirando con resentimiento hacia la Señora Gorda ya que en alguna ocasión se había visto en un apuro por no acordarse de la contraseña.



En aquel momento llegó el prefecto. Era un chico alto, con el pelo negro como la brea y el semblante serio y responsable propio del cargo.



- “Escoba trepadora”- pronunció con voz fuerte y clara. En aquel momento, la buena mujer dejó de cantar.

- ¡Correcto! Podéis entrar y ¡bienvenidos!



El cuadro se abrió descubriendo un pequeño pasadizo. Todos cruzaron el minúsculo corredor para encontrarse con una sala grande llena de sofás, mesas y sillas de estudio, alfombras que se movían y una hermosa y gran chimenea apagada y limpia ya que, aunque el castillo estaba al norte de Inglaterra, el calor estival aún estaba presente en aquella región del País. La sala estaba decorada con los colores de Gryffindor, rojo y dorado y al fondo había tres grandes ventanales. El de en medio, tenía un balcón bastante grande. A ambos lados de la sala se situaban unas escaleras de caracol que conducían a las habitaciones. Las de la izquierda iban directas a los dormitorios de los chicos y las de la derecha, a los de las chicas. Era la sala común de la Casa Gryffindor.

Los chicos entraron los primeros después del prefecto en la sala común, acomodándose en los sillones que estaban al lado de la chimenea. Sirius, con un salto acróbata, se tiró en su sofá preferido dejando poca opción a sus compañeros para sentarse.





- ¡Ahh! – suspiró mientras se estiraba en el sofá con las manos en la nunca – Da gusto volver a casa - James sonrió mientras le apartaba para sentarse a su lado. Peter y Remus se acomodaron en los sillones individuales que había a ambos lados.

- Sí. Y lo mejor es que la tradición familiar continúa con la selección de mi hermana en Gryffindor. ¡Que bien!- James estaba contentísimo - ya la conoceréis, es una… ¡bomba!

- Pues si es como tú... creo que los profesores y personal del colegio no sobrevivirían a dos Potter – comentó Remus en tono jocoso.

- Ahí te equivocas. Marian no es tan... llamémosle "activa" como yo – Remus alzó una ceja. James giró la cabeza hacia Sirius, que tenía la mirada fija en la chimenea.

- ¿Y a ti que te pasa? - dijo James dándole una colleja para sacarlo de su ensimismamiento - ¿No estás contento por la enana, Sir?

- ¡Au! – protestó rascándose la cabeza- Claro que sí, Jimmy. Es lo que querías ¿no? – James afirmó con una gran sonrisa.

- Será divertido. Así...

- ... la podrás mantener vigilada ¿no, Potter? – Lily dueña de un sarcasmo incontrolado, no pudo evitar fijarse en la conversación que mantenían aquellos cuatro - Por si estalla, digo.

- ¿De qué hablas Evans? – James la miraba con los ojos entornados.

- Vale, chicos... no empecéis ya el primer día - pidió el siempre conciliador de Remus Lupin.



Después de aquel pequeño rifi-rafe entre su hermano y la Gryffindor pelirroja, Marian cayó en la cuenta de que no tenía habitación, pues las de primero ya se habían juntado por su lado, quedando ella descolgada. Lily, Laura y Alice se fueron hacia las habitaciones y ella, delante del pasadizo que llevaba a las mismas, se quedó un poco rezagada sin saber qué hacer o a donde ir.



- ¿Algún problema, Señorita Potter? – Marian reconoció aquella pose estirada de la jefa de la Casa Gryffindor.

- Bueno... – la expresión severa de la profesora estaba cohibiendo a Marian hasta el punto de que creía que se le había olvidado hablar - ... Es que... eh... me he quedado sin habitación, profesora – logró explicar.

- ¿Cómo? Qué extraño... – dijo pensativa – Voy a revisar las listas porque esto es bastante insólito – con un golpe de varita, ante ellas apareció un pergamino que se desdobló solo. La profesora, examinándolo con atención, movía los ojos de una línea a otra con avidez – Potter, Potter... Ajá – luego frunció el cejo – Mmmm... – Marian, desconcertada, no hacía más que mirar de reojo a algunos alumnos curiosos – Sí – la afirmación hizo que Marian centrara su mirada de nuevo en la profesora – Efectivamente parece que hay un error pero... - << ¡Pero qué! Por Merlín, ¡qué vergüenza!>> exclamaba Marian en su interior – Bueno, este curso tendrá que acomodarse con unas chicas de segundo hasta que solucionemos el problema... << Sí. Mi salvación>> . Quedando así, la profesora McGonagall se despidió con un buenas noches. Marian iba a darle la buena noticia a sus amigas, cuando una voz inesperada la sobresaltó.



- Que pasa, Potter. ¿No tienes habitación? En el tren te pasó lo mismo, creo recordar. Ts, Probrecita... ¡Que mala suerte!



Sirius Black se acercaba con paso lento y las manos en los bolsillos destilando chulería y arrogancia por doquier. Marian desvió su mirada hacia donde estaba su hermano, comprobando con decepción que el niño no se había enterado de nada pues estaban muy entretenidos criticando el decorado del cielo encantado del Gran Comedor durante el banquete de bienvenida. Al ver que James no tomaría parte en aquello, decidió plantarle cara a aquel niño arrogante que decía ser el mejor amigo de su hermano.



- ¿Ya no me llamas, Marian? – arremetió alzando la ceja y sonriendo de medio lado. Sirius recordó que en el tren él le dijo lo mismo a ella.

- Pensé en darte una oportunidad de llamarme por mi nombre de pila, pero no merece la pena. – Él la miró intentado simular cara de asco cosa que dio resultado por los ojos entrecerrados de ella.

- ¡Piérdete, Black! Nadie te ha pedido que ladres - Le espetó incapaz de callarse. No podía permitir que ese presumido sabelotodo la avergonzara delante de todos el primer día que pisaba el castillo.

- Tranquila, Potter que seguro que alguien te podrá hacer un hueco. La cama de Jimmy es muy grande ¿sabes? De hecho, nos ha contado en el Gran Comedor que cuando eras pequeña y tenías miedo por las noches, ibas corriendo a su cama ¿no? – Marian volvió a observar a James que seguía hablando con los chicos ajeno a lo que estaba diciendo Sirius. << Esta me la pagas, Jimmy...>> pensó entornando los ojos. Por otro lado, Sirius ya se estaba arrepintiendo de lo dicho. En realidad, no sabía porqué lo había hecho.



- ¡Largo de aquí, Black! ¡No necesitamos tus sugerencias! – Aquel grito sobresaltó a los dos Gryffindor que miraron directamente hacia las escaleras donde una Lily colérica bajaba con aires resueltos.



- Mira quien está aquí. ¡Lily – yo levanto la mano antes que nadie en clase – Evans, vuelve a Hogwarts!



- ¡Vale ya, Black!



Marian no se lo podía creer. ¿Qué había pasado? ¿Porqué Sirius se comportaba así con ella, después de lo bien que la trató en el Expreso? ¡Le odiaba! En aquel momento le hubiese torturado allí mismo sin importarle las consecuencias. No podía creer que aquel chico abominable fuera el mejor amigo de su hermano. Se había burlado vilmente de ella en el tren e iba a pagar por ello y con esos pensamientos, Marian sacó su varita y apuntó a Sirius.



- ¡Traga b…! -No pudo terminar el hechizo.

- ¡Expeliarmus! -Gritó Sirius.



La varita de Marian se despegó de sus manos como si fuese a correr una maratón. Con la mirada fija en su mano que agarraba algo invisible sintió enloquecer de rabia pues si Sirius Black era orgulloso, ella lo era más y sin pensarlo, corrió hacia donde había caído su varita dispuesta a darle un escarmiento.



- ¡Pacifficus!



Michael Harrison, el prefecto de aquel año, blandía su varita con la respiración agitada. Toda la sala quedó casi inmovilizada durante unos diez segundos que a Sirius le parecieron eternos. Marian lo estaba mirando con una cara de odio que por un momento le estremeció. Se había portado injustamente con ella, pero la punzada que sintió en el Gran Comedor le asustó. << ¿Asustar? ¡Nadie asusta a Sirius Black!>> pensó inmediatamente justo antes de que el hechizo dejara de hacer efecto.



- ¡Diez puntos menos para Gryffindor! ¡A las habitaciones todo el mundo!



El grito del prefecto no admitía réplicas así que todos en silencio y matando con la mirada a Sirius y Marian por haber hecho perder puntos a su Casa, se dirigieron a sus habitaciones. Sirius miró por un momento a Marian, pero ella tenía la cara compungida. << ¿Que le pasaba? ¿Porqué pensaba en ella?>>. No pensó que le afectaría tanto esa disputa. Definitivamente, la hermana de James era una bomba.



*****



Marian se acomodó finalmente en la habitación de Lily, Laura y Alice. La chica que compartía habitación con ellas el curso pasado, una tal Lorraine Mitterrand, se marchó a otra escuela de magia en Francia, la Academia Beauxbatons. Marian no podía evitar estar triste por lo que había pasado en la sala común justo su primer día en Hogwarts. Se sentía engañada por aquel chico "amable y divertido" que le había ayudado con su equipaje y sin pedirlo, en el andén 9 y ¾. Del puro coraje, sus ojos se empezaron a empañar sin remedio.



- Tranquila, Marian – Lily se acercó a ella posando la mano en su hombro - Sirius y los demás se han comportando así con nosotras desde que entramos en Hogwarts. Pasa de ellos y especialmente de Sirius. Él es un rebelde sin causa. No le importa nada. – la voz de Lily destilaba una especie de resentimiento que Marian estaba segura nada tenía que ver con una opinión general. Debía ser algo más concreto.

- Ya te enseñaremos algunos hechizos para repelerle cuando te moleste – dijo Alice con un guiño - Aunque es uno de los mejores de la clase de Encantamientos – Lily miró a su amiga indignada pues todo el mundo sabía que era ella la mejor alumna del profesor Flitwick – He dicho uno de los mejores, Lily... no el mejor – se defendió Alice al percatarse de la expresión de su amiga – Bueno, como te decía, tenemos algunos hechizos que pueden funcionar con esta gentuza.

- ¿Y en esa gentuza incluyes también a mi hermano? – preguntó Marian con suspicacia.

- Eh, pues... – Alice no sabía exactamente que decir.

- Bueno, Marian ¿Te gusta la habitación? - Laura decidió cambiar de tema ya que temía que Marian las tomara por unas desquiciadas obsesivas.

- La verdad es que nunca me la imaginé así. Es más de lo que esperaba – Alice agradeció con un guiño a Laura el que la salvara del apuro – Y, chicas. Muchas gracias por vuestro recibimiento. Sin vosotras hubiese estado muy sola. Y con lo referente a Black, Jimmy y sus amiguitos… ¡la guerra está declarada!





.................................

Bueno, pues ya sabeis lo que toca ahora...REVIEWS!

Un Abrazo!
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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Munie » Dom Feb 03, 2008 2:53 pm

m encantaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!! xDDDDDD
xfi actualiza prontito sii?? t sta kdando er fic supr bnN...
actualiza actualiza actualiza!!!! xDDDD
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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Albiita! » Lun Feb 04, 2008 10:43 am

SIIIIP!!!

muchas gracias x seguir!!!!!

Por cierto, a partir de ahora me declaro oficialmente tu fan nº 1!!!!!! y nadie podra quitarme el puesto!!!1
wahahaha(risa malvada)

jeje, en serio, me encantaaaaaaaaaaaaaa, sigue pronto, si?? anda xfis!!!


besazos guapa!!!!!!!

Escritora, Vampiresa y Brujita loka!!!!


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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Lupina » Mar Feb 05, 2008 4:44 pm

sube!!ssube!!sube!!..pliss...el fic esta muy bueno...
plis...dale un pokito mas de protagonismo a Remus ;)
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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Jane Black Potter » Mié Feb 06, 2008 6:19 pm

Me partí de risa escribiendo el final de este capítulo. Intentad imaginarlo. ¡Espero vuestros Reviews!Muchísimas gracias por vuestro apoyo. ¡¡Sois los mejores!!

Un Abrazo!


CAPÍTULO 4

EL AJEDREZ MÁGICO



Al día siguiente comenzaron las clases. Marian se levantó para ducharse la primera, nerviosísima por comenzar su nueva rutina en Hogwarts. Se vistió deprisa y corriendo sin prestar mucha atención al enfundarse su corbata Gryffindor luego se colocó como pudo la túnica y por último cogió sus libros para bajar con sus amigas a desayunar al Gran Comedor. La sonrisa que lucía con orgullo y satisfacción lo decía todo. En el otro lado de la torre Gryffindor, el ambiente que se respiraba era más calmado y silencioso ya que los chicos seguían durmiendo porque la noche anterior estuvieron en la sala común de charla y jugando al ajedrez mágico hasta las tantas.



- ¡CHICOS!- todos dieron un brinco en la cama sabiendo perfectamente lo que significaba un grito sobresaltado de Remus Lupin.

- ¡NOS HEMOS QUEDADO DORMIDOS!



Se vistieron lo más rápido que pudieron y bajaron corriendo al Gran Comedor donde todo el mundo ya estaba desayunando. Después de buscar un hueco libre por toda la mesa Gryffindor, no tuvieron más remedio que sentarse en el extremo más cercano a la de los profesores donde precisamente estaban sentadas sus compañeras de curso, ajenas a lo que se avecinaba.



- No, James ¡con las chicas no, por favor! - suplicó Peter.

- No queda más sitio en toda la mesa Pet. Aguanta aunque sea el desayuno - Peter soltó una especie de rebuzno - Ignóralas y ya está.

- sí, eso es lo que hago yo siempre. ¡Evádete! – a Sirius Black siempre le encantaba tener la última palabra ya que, con sus graciosos comentarios y posturas, siempre provocaba las risas de sus amigos y de los que estaban a su alrededor, a excepción por supuesto, de sus compañeras de casa.



- No…ahora vienen esos para acá- Lily torció la cara con desgana.

- ¿Pero qué hacen aquí? – susurró Alice, molesta - ¿Cómo se atreven a sentarse con nosotras después de lo que paso ayer entre Marian y S...

- ¡Buenos días hermanita!- la exclamación de James interrumpió a Alice que le miró con los labios apretados. James le dio una palmadita en la espalda a Marian mientras se sentaba a su lado.

- ¿No habíamos quedado en no hablar con ellas? - le susurró Peter a Sirius antes de sentarse. Éste se quedó mirando la escena insólita de ver a su mejor amigo teniendo un gesto cariñoso con alguien.

- Bueno, al fin y al cabo es su hermana ¿No? - Peter no daba crédito a lo que decía Sirius pero tampoco rebatió lo que dijo.

- Buenos días, Jimmy ¿También te sigues durmiendo en Hogwarts? - preguntó Marian con segundas pues su hermano no conocía el hábito de llegar puntual.

- NOS, seguimos durmiendo en Hogwarts, hermanita – aclaró James señalando a sus amigos y provocando que Marian riera mirando a los chicos hasta que se paró por unos segundos en Sirius Black. La mirada chula de éste provocó que su sonrisa se esfumara.

- Está claro que es un digno comienzo de curso para alguien como vosotros Potter... me extraña que los prefectos no os hayan quitado puntos – Lily, mirando fijamente a James hablaba para los cuatro en realidad.

- ¿A qué te refieres Evans?- preguntó James pasando olímpicamente de la mirada de la chica.

- Pues si no lo sabes tú…- Lily torció la vista para seguir pelando su manzana.

- ¿Y porqué os habéis dormido, Jimmy? - Sirius levantó la cabeza del desayuno ante aquella pregunta << ¡Pero a ella qué le importa! ¡Qué pesada!>> pensó molesto.

- Porque estuvimos jugando hasta tarde al ajedrez mágico- respondió él casi por inercia ya que nunca le encontraba segundas intenciones a Marian << Pero no le contestes, Jimmy... Voy a tener que ponerle las pilas a esta niña... >>

- Tú no sabes jugar. ¿Me equivoco, Potter?- dijo Sirius sin levantar la cabeza. Luego se arrepintió un poco recordando que el día anterior no se había portado muy bien con ella.

- Es la primera y la última vez que te lo digo, Black. Cuando me hables, mirarme a la cara. Yo no respondo ante “cobardes” - eso le dolió a Sirius en el alma haciendo que sus remordimientos se esfumaran como el viento. Inmediatamente levantó la vista y se encontró con la de ella, desafiándole. - Y por cierto, sí que se jugar al ajedrez mágico aunque Jimmy diga que no.

- Ey, ey, ey, a mi no me metáis en vuestros asuntos ¿eh? - dijo James intentando atinar para echar la leche en el cazo pues su pulso era nulo a causa del sueño.

- ¿De verdad sabes jugar a... ? - el susurro de Laura se vio ahogado por una patada debajo de la mesa por parte de Marian.

- Bien, Potter. Pues te reto a una partida – Sirius dio una suave palmada en la mesa echándose hacia atrás mientras miraba a Marian con una sonrisa desafiante.

- Bien, el sábado nos vemos a las seis de la tarde en la sala común. Quien llegue antes, que coja mesa. ¿Hecho? - Marian le tendió la mano para sellar el trato. Sirius dudó por un instante ya que la seguridad de Marian no era habitual en una niña de once años. << Si está tan segura, que lo demuestre >> pensó.

- Hecho.



*****



Las clases habían empezado un lunes, de tal forma que Marian solo tenía cinco días completos sin contar el sábado para aprender a jugar al ajedrez mágico. Sus amigas no sabían jugar y por otro lado, tampoco podía pedir ayuda a su hermano ya que, aparte de que se lo diría a Sirius, él había decidido no tomar parte en aquel asunto. No conocía a nadie más así que definitivamente, no tenía quien le ayudara.

<< Tengo que buscar a alguien que me enseñe a jugar... ¡YA! >> pensaba desesperada mientras se dirigía al castillo desde el invernadero uno, pues había tenido su primera clase de Herbología. << Y vaya bodrio la clase de Herbología. No hemos hecho más que oler flores… Esa profesora Sprout está como una cabra…>>. Al entrar en un corredor, vio a un grupo de chicos Gryffindor hablando muy animadamente.

<< Deben ser más mayores que Jimmy… ¡me estoy distrayendo! Céntrate, Marian. Céntrate… ajedrez>> su cabeza ya comenzaba a echar humo, cuando escuchó la palabra clave de la boca de un chico de aquel grupo.



- ¿Quién va a organizar el torneo de ajedrez este año? - dijo el chico más alto del grupo.

- Me parece que Arper, pero no estoy muy seguro. – contestó el más bajito de los tres que llevaba gafas. <<¿Ajedrez? ¿Torneo? ¿Gryffindor? Esta es la mia!>> pensó Marian acercándose disimuladamente a los chicos.

- Pues yo había escuchado que iba a ser Johnson y además...

- Eee… perdonad la intrusión pero…- los chicos abrieron el grupo observando muy extrañados a la niña – Eee... bueno, veréis. El caso es que... - << ¡Aj! ¡Estoy haciendo el ridículo!>> pensaba pues no terminaba de arrancar por vergüenza. Luego se imaginó a sí misma perdiendo ante Sirius Black y empezó a hablar automáticamente- Mirad, es que os he oído hablar sobre un torneo de ajedrez en Gyffindor y…

- ¿Quieres apuntarte? - preguntó el chico de gafas.

- No, gracias. Precisamente ese es el problema, que no se jugar y me gustaría aprender. ¿Alguno de vosotros me podrías dar alguna clase o explicarme por lo menos las reglas básicas? - Los tres Gryffindor se quedaron muy extrañados con la petición de aquella niña.

- Pero pretendes jugar en el torneo con un par de clases? – preguntó el chico rubio.

- ¡Oh! No, claro que no. Emm... – << ¿cómo salgo de ésta?>> - ...digamos que la cosa va por otro lado. – Marian les guiñó un ojo de forma amigable rogando porque aquello fuera suficiente para aplacar la curiosidad de aquellos chicos – Entonces, alguien me puede ayudar? - Tanto el chico de gafas como el rubio, se ofrecieron sin problemas pero, sin saber porqué, Marian quería que fuera el más alto el que la enseñara – ¿como te llamas?- le preguntó directamente después de agradecer el ofrecimiento a los otros dos chicos. Él se sorprendió.

- Longbottom, Frank Longbottom- su voz era extremadamente tímida. << Por eso no se ha ofrecido>> pensó ella.



Frank era un alumno de tercero. Era alto y esbelto lo que hacía que su figura mostrara un porte elegante, casi aristocrático. Tenía el pelo de color castaño claro y unos ojos negros preciosos.



- Yo me llamo Marian Potter, encantada- dijo tendiéndole la mano con una sincera sonrisa - ¿Te parece bien que quedemos hoy en la casita del lago después de clase?



Frank arqueó las dos cejas al ver el arrojo de aquella niña pues aún no se había ofrecido a ayudarla. Se quedó por unos segundos pensando mientras la miraba fijamente. A Frank le pareció muy raro aquel sitio para quedar, pero viendo la cara de desesperación de la chica, terminó por aceptar.

- ¡Muchas gracias Frank!- Marian expiró aliviada haciendo sonreír al chico.

- ¡Bueno, pues problema solucionado! – exclamó el chico de gafas estirando los brazos – Seamus Fletcher – dijo dándole la mano – y este es...

- Se presentarme por mi mismo, colega – protestó el aludido – Kevin Slogan.

- Encantada, chicos. Yo acabo de entrar este año al colegio – explicó para entablar una conversación.

- Nosotros vamos a tercer curso – contestó Frank haciendo que Marian enrojeciera un poco pues creía que aquellos chicos tenían la edad de su hermano.

- ¡Guau! Entonces ya os preguntaré alguna que otra cosilla... ¿Vais al Gran Comedor? - preguntó Marian dispuesta a ir conociendo más gente. Los tres chicos afirmaron con la cabeza y se pusieron en camino.

- Por cierto, tu eres la hermana de James Potter ¿verdad?- preguntó Kevin.

- Sí - Marian entendió rápidamente el porqué de aquella pregunta y se apresuró a salir al paso – Supongo que estaréis pensando que porqué no le pido ayuda a mi hermano, pero es que lo he intentado y no quiere enseñarme... - ellos asintieron satisfechos con la respuesta – Bueno y ¿cuándo se celebra ese torneo de ajedrez?

- Normalmente suele ser en noviembre – contestó Frank menos tímido que antes - Estábamos discutiendo sobre quien organiza este año el torneo de ajedrez.

- ¡Debe ser muy divertido! ¿Y participáis todas la casas? - preguntó la chica interesándose bastante en el tema.

- No. En este solo participamos los Gryffindor - contestó Kevin.

- Y mejor así porque si tuviera que sentarme en frente de un Slytherin me saldría urticaria, seguro – Seamus comenzó a hacer gestos de escalofrío.

- Ya, son un poco… - Marian no sabía como definirles.

- ¡Estúpidos!- exclamó Seamus lleno de razón. Los cuatro comenzaron a reir.



Entre varias conversaciones y bromas, llegaron por fin al Gran Comedor. Marian se sentó con Frank y Seamus ante la atónita mirada de sus amigas que les hicieron sitio en el momento.



- ¡Que aproveche, chicas! Os presento a Fran Longbottom, Kevin Slogan y Seamus Fletcher, son de tercero de Gryffindor - en aquel momento Alice se puso coloradísima, pero nadie salvo Lily y Laura parecieron darle explicación a ello.

- Sí, ya les conocíamos, Marian – dijo Laura mirando a Alice de reojo – ¿Qué tal, chicos?



James vio entrar a Marian con los tres Gryffindor y empezó a fruncir el ceño. Era muy protector con su hermana y no le gustaba verla con chicos y menos en una actitud tan amena.



- Solo son Longbottom, Fletcher y Slogan, tampoco hay que ponerse así ¿no? - comentó Remus al ver la actitud de James - Míralo de otra forma, por lo menos no hay ningún Slytherin en el grupo.

- ¡Estaría bueno que anduviese por ahí con los asquerosos de Slytherin!- contestó James, indignado.



En aquel momento entraron Sirius y Peter riéndo sin parar. Venían de hablar con la profesora McGonagall, la cual les había puesto su primer castigo del curso por transformar el gato de Pamela Olson en un animal mitad rata y mitad conejo. Al ir cruzando el pasillo de la mesa, Sirius se dio cuenta de que las chicas estaban hablando animadamente con Longbottom, Fletcher y Slogan, especialmente Marian.

- ¿Y eso?- preguntó Sirius señalando a hacia las chicas, cuando llegaron donde estaban James y Remus.

- Eso… ¡eso es una estupidez! - dijo James irritado - Pero no has visto lo peor. Marian entró al comedor riéndose a carcajada limpia con Longbottom Fletcher y Slogan - Sirius abrió los ojos de par en par.

- Jolín con tu hermanita, James ¡No pierde el tiempo!- insinuó Peter.

- No digas eso ni en broma, Peter- dijo James seca y contundentemente.



Remus permanecía callado. En su cabeza empezaba a atar cabos ante aquella situación, pero no dijo nada a sus amigos. Mientras, Marian daba explicaciones a las chicas.



- Ya tengo quien me enseñe a jugar al ajedrez – dijo señalando a Frank, orgullosa mientras éste sonreía vergonzosamente.

- ¿No jugasteis también en el torneo de ajedrez el año pasado? - preguntó Lily para entablar conversación.

- Sí. Por eso Potter me ha pedido ayuda - contestó Frank.

- Llámame Marian, porfa - él asintió con la cabeza.

- ¿Pero en tres días vas a aprender a jugar tan bien como para ganar a Black? - preguntó Laura en tono escéptico.

- Bueno, a ganar no se, pero a no quedar en ridículo, seguro.- Marian dio un pequeño golpecito en la mesa con decisión.

- ¡¿Black?! - exclamó Seamus atragantándose con la bebida - Te vas a enfrentar a Sirius Black en una partida se ajedrez sin ni siquiera saber cómo se llaman las figuras?

- Ss… sí - dijo Marian un tanto asustada por la reacción de Seamus - ¿Pasa algo?

- Bueno, verás - empezó a explicar Frank - Black fue quien ganó el torneo de ajedrez de Gryffindor el año pasado. Nos dio una buena “paliza” a todos. No se donde ha aprendido a jugar pero realmente es muy bueno.

- No me lo puedo creer, ¡Black Sirve para algo! - exclamó Marian jovialmente sin darle la menor importancia - Ahora si que tengo ganas de aprender.

- Buf... ésta chica no sabe donde se ha metido – susurró Seamus.





*****



Al acabar las clases, Frank cumplió lo prometido a Marian y se fue directamente a la casita del lago donde ya le estaba esperando ella con un ajedrez que había tomado prestado de la sala común de Gryffindor. La niña estaba tumbada en la hierba mirando el tablero y las fichas como si quisiera moverlas con la mente. Le parecían muy curiosas y bonitas.



- ¿Familiarizándote con el tablero y las fichas?- le dijo Frank cuando al llegar la vio mirando embobada al juego.

- ¡Hola, Frank!- saludó levantándose del suelo - Sí, son muy bonitas las piezas ¿verdad? – Frank sonrió de lado.

- Me temo que dentro de un momento no te parecerán tan bonitas - Frank se dio cuenta de que realmente la chica no tenía ni idea de cómo iba el juego - Bien, empecemos.



Ambos se sentaron en el césped y Frank comenzó a explicarle cómo iba el juego desde el principio.



- Vamos a ver - frunció un poco el ceño, no sabía por donde empezar – Mmm... Primero debes saber que para jugar al ajedrez mágico, no hay que mover las piezas con la mano, simplemente tienes que decir las coordenadas que luego te explicaré y las fichas se moverán solas - Marian ya le empezaba a mirar raro - El ajedrez es un juego de dos jugadores, donde a un jugador se le asignan piezas blancas y al otro negras. Cada jugador dispone de 16 piezas al empezar el juego. Un rey, una dama o reina, dos torres, dos alfiles, dos caballos y ocho peones – Frank iba señalando las figuras en el tablero.

- El rey es el más bonito ¿no? - dijo Marian con las manos sujetando la cabeza.

- Sí, por eso tu objetivo es “matarlo”- Marian frunció el ceño - Y no te distraigas o nos van a dar las mil... ya tendrás tiempo de elegir cual es tu preferida – dijo con un guiño.

- Perdona.

- Sigamos. El objetivo del juego es capturar al rey del otro jugador.

- O sea, quien capture al rey gana ¿No? - dijo ella.

- Sí. Vale, vamos a ver. El jugador con las piezas blancas hace el primer movimiento. Después, cada jugador tiene un único turno para mover.

- ¿Y porqué tienes tú las negras? No quiero empezar yo… - Frank la miró desesperado pero sentía cierta ternura hacia ella, ya que era bastante inocente.

- Eso da igual Marian, venga, las cambiamos y empiezo yo ¿vale?- Marian le miró con el ceño fruncido.

- No soy una niña pequeña… - Frank sonrió por su arrebato infantil.

- Perdona... sigamos con los movimientos. Un movimiento consiste en colocar una pieza en un casilla diferente, siguiendo las reglas de movimiento de cada pieza que luego te enseñaré - le hizo un gesto con la mano pidiendo paciencia - Un jugador puede capturar una pieza de su oponente moviendo una pieza suya a la casilla en la que está la pieza de su oponente. La pieza del oponente se retira del tablero y permanecerá fuera de juego el resto de la partida.

- ¿Capturo la pieza de quién con la pieza de donde y se retira... el qué? – Frank suspiró.

- Esto nos va a llevar más tiempo del que imaginaba...

- ¡Ah! Espera, ya lo entiendo. O sea, que es como el parchís mágico ¿no? - dijo Marian recordando como se jugaba- las fichas se comían a las otras de mentira y tenían que volver a la casa…

- Pues verás como “comen”, como tú dices, las fichas del ajedrez mágico.



Marian vio moverse un caballo hacia un peón. El caballo fue galopando hacia el peón y en cuanto llegó a su destino… ¡¡ZAS!! Destruyó la pieza de una coz. Marian se quedó boquiabierta.



- ¡Por Merlín! ¡Qué agresividad! – gritó - No me extraña que a Black le guste este juego - Frank sonrió.

- Vayamos con el "Jaque". Si un rey es amenazado de que va a ser capturado, pero tiene posibilidades de escapar, se dice "Jaque".

- ¿Y entonces eso del "jaque mote" que le oí a Black una vez jugando con Jimmy es lo mismo?

- Es el "Jaque MATE" - dijo haciendo énfasis en la segunda palabra - Mira, El principal objetivo en el ajedrez es hacer "Jaque Mate" al rey de tu oponente como te dije al principio. Cuando un rey no puede evitar ser capturado, se dice que es Jaque Mate y la partida se acaba.

- Jaque mate… eso es lo que le tengo que decir a Black ¿No? ¡Me gusta este juego! Enséñame ahora a jugar porfa, los movimientos, coordenadas… - dijo Marian ilusionada recolocándose en la hierba.

- Vale, empiezan moviendo las blancas…



Estuvieron jugando cerca de dos horas sin darse cuenta de que el sol ya se había ocultado en las montañas. Cuando Marian miró al frente vio que alguien venía corriendo por la ladera, era Alice.



- ¡Marian!- gritó alzando la mano. A medida que la chica se iba acercando, su paso disminuía, enmudeciendo de repente. Marian y Frank se levantaron del suelo para recibirla

- ¿Ya es hora de cenar? - ella asintió con la cabeza. Se puso rojísima, pero como quedaba poca luz, no se le notó - Frank es un excelente profesor de ajedrez ¿Sabes? A ver si le das alguna clase a Alice y podemos participar en el torneo nosotras también – él le preguntó con la mirada, pero ella bajó la vista.

- Nnnn…no me, me gusta de... demasiado el ajedrez.- se puso más nerviosa al ver que estaba tartamudeando - Pero muchas gracias de todas formas.

- ¿Te pasa algo, Al? - preguntó Marian agachándose para intentar verle la cara.

- Eh... hace un poco de frío ¿no? - seguía esquivando la mirada de Frank - Estamos en la biblioteca ¿Te vienes?

- ¿Lo dejamos por hoy, Frank?

- Co... como quieras, pero practica todo lo que puedas. Has mee… mee..., mejorado mucho en esta tarde. ¿Mañana quedamos aquí a la misma hora? - él también esquivaba la mirada de Alice y Marian se sintió como un candelabro.

- Vale. Muchas gracias, Frank. ¿Vienes al castillo? - le preguntó con la esperanza de que las acompañara y así hablase con Alice.

- Eeeee…nn no, vo voy a dar un paseo.

- Bueno, como quieras. Nos vemos en la cena.



Marian recogió el ajedrez y ambas comenzaron a subir la colina hacia el castillo.



- ¿Qué te pasa con, Frank? - le preguntó tras un rato de silencio haciendo que Alice se sobresaltara.

- ¿De qué hablas? – preguntó sin quitar la vista del suelo.

- Alice…

- Vale. Tus sospechas son ciertas, Frank me... me... – cogió una bocanada de aire – Me gusta. Me gusta desde primero... pero solo lo sabéis Lily, Laura y tú así que no digas ni comentes nada a nadie por favor – dijo alzando un dedo. Marian le guiñó un ojo sonriendo.

- Te doy mi palabra.



Después de cenar, los chicos se dirigían por el camino de siempre a la torre Gryffindor.



- ¿Cómo es que picas a mi hermana para que juegue una partida contigo, Sir? Sabes de sobra que la vas a ganar. Ella dice que sabe jugar, pero no tiene ni idea - dijo James un poco preocupado.

- ¿Y tú que sabes, James? Si ha dicho que sabe jugar es porque sabrá ¿no? - repuso Remus ante la falta de apoyo de éste hacia su hermana.

- Bueno, bueno, todo se andará. Si sabe jugar, tendrá el honor de hacerlo con un maestro del ajedrez como yo y si no sabe jugar, aprenderá en tres días y… ¡quedará en ridículo! - exclamó Sirius riéndose ante el último comentario con Peter y James. Remus permanecía callado. Sirius era demasiado egocéntrico y presumido algunas veces.



Nada más llegar a la sala común, se fueron a dormir. A Remus le costaba conciliar el sueño aquella noche así que se puso la bata y bajó a la sala para despejarse un poco. Vio que había luz desde las escaleras y al bajarlas, pudo ver a una chiquilla de pelo negro sentada de espaldas en una de las mesas y jugando sola al ajedrez. Poco a poco se fue acercando.



- ¿Marian? ¿Que hac…

- ¡¡¡AHHH!!! - gritó ella dando un bote en la silla.

- ¡Schsss! Que vas a despertar a todo el mundo - susurró Remus llevándose un dedo a la boca.

- Pues no me asustes así, que casi me da algo - contestó bajando el tono considerablemente.

- ¿Practicando para el sábado? - preguntó Remus con segundas.

- Eee… sí.- dijo ella dudosa << Éste me va a descubrir y se lo va a decir a Sirius y a Jimmy>> pensó angustiada.

- ¿Puedo jugar? - preguntó él señalando el tablero. Marian había temido aquella pregunta desde que apareció Remus en la sala pero miró sus grandes ojos miel y vio sinceridad en ellos.

- Vale, pero no se jugar bien. Bueno… - dudó – Para ser sincera, acabo de aprender a jugar esta tarde.

- Longbottom te ha enseñado, ¿no? - ella se sorprendió por el comentario.

- Sí - le volvió a mirar y se dibujó una sonrisa en su cara - ¿Me puedes seguir entrenando tu? - Remus la miró complacido.

- Claro que sí. No le vendrá mal bajarle los humos a Sirius. Venga, tenemos toda la noche - y estuvieron jugando hasta que se cayeron de sueño.



El día de la partida llegó. Era sábado y todos los alumnos tenían el día libre. Sirius se había encargado de citar a todo el mundo después de comer para que vieran la gran derrota de Marian Potter. Ella, estaba algo nerviosa, pero no podía echarse atrás. Un reto era un reto y más aún si estaba implicado directamente Sirius Black.



- Qué Potter, ¿nerviosa? - dijo Peter mientras entraba a la sala común junto a un gran grupo de gente.

- ¡Déjala en paz, Pettigrew! – le espetó Laura con malas formas. Frank se acercó a Marian.

- Bueno Marian, tú tranquila. Estos días has estado jugando bastante bien. Ya sabes que no te puedo asegurar la victoria - era demasiado generoso con aquellas palabras - pero seguro que podrás hacer un buen papel - Marian le miró con gratitud.



En aquel momento hacía aparición el contrincante. Sirius venía seguido de otro numeroso grupo de alumnos Gryffindor.



- ¡Vaya fantasma! ha congregado a todo el mundo para la partida – Lily, resentida, miraba fijamente a Sirius.

- ¡Y aquí está la chica que ha osado retar al campeón de ajedrez mágico! – dijo Sirius a voz en grito para que le escucharan todos los presentes - O sea, yo.

- Cállate Black y empecemos la partida - dijo Marian enfadada. Remus la miró guiñándole un ojo.

- A Black se le va la fuerza por la boca - comentó Lily a Frank ante una sonrojada Alice.

- Bueno, en esta ocasión… puede que tenga motivos – susurró bastante convencido.

- ¡Buena suerte, hermanita!- James le puso una mano en el hombro a Marian.



Ya estaban sentados uno frente al otro. Sirius miraba a Marian con una sonrisa de superioridad que ella no soportaba. Éste se chascó los dedos estirándose a la vez.



- ¡Que comience el juego! - exclamó ceremoniosamente - Parezco Dumbledore ¿no? - todos rieron su gracia menos las chicas, Remus y Frank - las Señoritas primero – Sirius señaló a Marian con un ademán haciendo que ésta entornara los ojos. Luego se dio cuenta de que tenía enfrente las fichas blancas.

- Quiero jugar con negras - pidió rotundamente. La razón era que siempre había jugado con las negras y estaba acostumbrada a fijarse en ellas mejor.

- Como quiera la Señorita - Sirius dio la vuelta al tablero sin dejar de mirar a Marian con superioridad - ¿Así mejor? - ella entornó los ojos ante su ironía, pero no dijo nada.



Todo el mundo enmudeció de repente. Aquello puso aún más nerviosa a Marian haciendo que su pierna derecha comenzara a agitarse a modo de tic. Sabía que no tenía nada que hacer, pero un reto era un reto así que tenía que apechugar. Ante todo, no quería que Sirius la notase indecisa, porque si no, empezaría a ponerla más nerviosa con algún tipo de comentario soez. Marian se apoyó en la mesa con ambos brazos cruzados esperando la jugada de Sirius.



- Peón E 4 - comenzó Sirius rápidamente. Un enano guerrero con más forma de animal que humana, empezó a moverse lenta y pesadamente hacia la posición mandada. Parecía que la figura estaba mareada ya que se movía tambaleándose de derecha a izquierda.

- Peón E 5 - dijo ella con voz clara y firme.

- Alfil C 4 - la pieza se movió dando pasos largos y marciales hacia su lugar. Era una especie de soldado que portaba una espada.

- Peón D 6 - mandó Marian concentradísima en el juego. Parecía que se iba a comer el tablero.

- Caballo F 3.

Sirius miraba a sus amigos guiñándoles un ojo y estos respondían con risitas. Por el contrario, a Marian le estaba divirtiendo más ver como se movían las fichas que el juego en si. Ahora el caballo que había mandado mover Sirius rechinó antes de hacerlo y comenzó a trotar, que no galopar, hacia su lugar. Al llegar volvió a rechinar y Marian no pudo evitar soltar una risita.



- ¿Te diviertes, Potter? - preguntó el moreno con malicia. Ella le miró divertida, pero con intenciones claramente sarcásticas.

- No sabes cuánto, Black - contestó abriendo los ojos muchísimo con una media sonrisa en actitud desafiante. Aquel gesto sorprendió mucho al chico pues parecía que se lo iba a comer. Después de unos segundos, Sirius volvió a concentrarse en la partida.

- Alfil G 4 - Marian empezaba a ordenar los movimientos cada vez más rápida y decididamente.

- Caballo C 3 - la voz de Sirius ya no era cómica y la gente empezó a susurrar.

- Peón G 6 - dijo ella inmediatamente si retirar la vista del tablero.

- Caballo E 5 - Sirius se inclinaba cada vez más en el tablero para ver cómo su caballo se dirigía esta vez galopando hacia el peón negro. Le dio una fuerte coz y lo echó fuera del tablero. A Marian no le gustó nada aquello. Peter animaba a Sirius dándole golpecitos en la espalda.

- Alfil D 1- ordenó Marian al cabo de unos segundos. Su pronunciación fue más clara y lenta que en las otras ocasiones. El alfil comenzó a correr hacia el primer caballo que colocó Sirius, sacó su espada, lo atravesó y siguió corriendo hacia la posición indicada. << ¡Mierda! Al final va a resultar que la mocosa sabe jugar>> pensó Sirius. Ella estaba satisfecha y los demás sorprendidos.

- Alfil F 7- su alfil blanco empezó a moverse en horizontal. Marian se puso nerviosa, era la segunda ficha que le destruía. Nerviosa, se apresuró a contraatacar.

- Rey… ¡NO! – Marian se dio cuenta de su error - Dama G 4 – Marian esperó pero dama no se movía. Luego vio sin comprender, que el Rey empezaba a colocarse la corona y adoptar posición solemne para empezar a caminar. La ficha alzó la cabeza mirándola con impaciencia. Marian no entendía nada y alzó la vista a Sirius.

- Su majestad está esperando, Potter - en la cara de Sirius se dibujó una sonrisa triunfal que puso nerviosa a Marian.

- No, acabo de decir Dama G 4 - dijo ella llena de razón.

- Me parece que no te han enseñado bien las normas del juego - ella miraba a Frank sin saber a lo que se refería Sirius. Éste negó con la cabeza y ella le pidió a Sirius explicaciones con la mirada. Este suspiró con fingida comprensión - En el ajedrez mágico, Potter - sus aires de prepotencia la estaban poniendo enferma - una vez que se ha pronunciado el nombre de la ficha no hay vuelta atrás - Marian abrió los ojos de par en par. Luego miró a su hermano y éste se encogió de hombros sin decir nada. Marian notó cómo toda la sangre de su cuerpo se concentraba en su cabeza por retener la respiración. Luego soltó todo el aire, rendida.

- Está bien, Black – dijo con los ojos cerrados para luego abrirlos - Rey E 7- pronunció el movimiento mirando con odio a Sirius, el cual le devolvía la mirada con una sonrisa triunfante.



A partir de aquel momento todo comenzó a moverse como a cámara lenta. Todos empezaron a abrir la boca y los ojos hacia el tablero. James tenía una expresión entre alegre por Sirius y compasiva hacia su hermana, Peter apoyaba su mano en el respaldo de la silla para ver cómo su amigo remataba la partida, las chicas arquearon las cejas y Lily le puso una mano en el hombro a Marian en señal de apoyo. Frank se metió las manos en los bolsillos esperando lo peor y Marian no pudo más que bajar la cabeza, cerrar los ojos y aguantar el chaparrón mientras Sirius alzaba la cabeza y los brazos en señal de victoria para gritar a los cuatro vientos su última jugada.



- ¡CA…BA…LLO…D… 5! - gritó Sirius para que toda la sala fuera testigo de su victoria. Su boca se abrió de par en par para pronunciar la jugada vencedora. El caballo se movió trotando lentamente para plantarse con una coz orgullosa frente al rey negro.

¡Jaque mate, Marian Potter!




¡Jaque mate, Marian Potter!

[b]Si habeis visto la película de Madagascar, intentad imaginar a Sirius diciendo su última jugada como si fuese Alex o Marti cuando se reunen en la playa. A cámara lenta, como en Madagascar, claro. ¡COMENTARIOS PLEASE![/b]
Última edición por Jane Black Potter el Mié Ago 11, 2010 8:37 am, editado 2 veces en total
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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Munie » Mié Feb 06, 2008 6:49 pm

olaaa!! ^^
m ncantaaa!! ^^ sigulo prontito sii?? m a ncantado lo d la partida d ajdrz!! xDDD
spro sguir lyendo tu fic pronto!! xk m nkantaaa =D
bSs--> cRiiStii<--
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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Moran » Jue Feb 07, 2008 11:53 am

No pude leer la continuacion hasta hoy... esta muy buena!!! :D

K bueno el ajedrez magicooo! pobrecita marian...
En finnnn sigue prontitooo! BESOS!
Mi FF: "Magia amor y rock and roll" phpbb3/viewtopic.php?f=5&t=44566&p=1654587#p1654587


Si os gusta la musica y harry potter, aki teneis un FAN FIC con las dos cosas a la vez!!!!!!






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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Lupina » Jue Feb 07, 2008 11:18 pm

buenísimo pero yo keria ke ella ganara ¬¬...
pero en fin...ella perdió...y Sirius tiene su egó aun más arriba si es que eso es posible


Pd:Dale un pokitin de protagonismo a Remus ^^.Cuídate,Gran fic :)
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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Albiita! » Vie Feb 08, 2008 5:39 pm

jooooooo... pobre Marian... me haria ilu que ganara pero bueeeeno, es primeriza en el ajedrez... yo la entiendo... a mi me paso una vez algo parecido...
bueno, eso no importa, lo que importa es que tu fic esta super genialllllllllllll!!!!!! y tienes que seguirlo!!!!!

muchos besitos de tu fan nº1!!!!!!!!!!!

Escritora, Vampiresa y Brujita loka!!!!


El 98% de los adolescentes ha fumado, si eres del dichoso 2% que no lo ha hecho, coloca esto en tu firma

ex Albuchy.:.Granger
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Re: FIC: LOS MERODEADORES PRESENTAN

Notapor Jane Black Potter » Dom Feb 10, 2008 7:58 pm

Se que se parece a la primera clase de vuelo de Harry, pero es que, a toda la familia Potter se le da muy bien el manejo de la escoba, incluso a su tía Marian, ¡y eso hay que demostrarlo desde un principio! jeje.

¡Epero que os guste! ¡Reviews porfi!


CAPÍTULO 5

CLASE DE VUELO



Después de la famosa partida de ajedrez, Sirius se estuvo riendo de Marian siempre que tenía ocasión, recordándole a cada momento el fallo que tuvo al final en la partida, pero ella decidió ignorarle. Una nueva semana comenzaba y aún Marian no había dado la primera clase de todas sus asignaturas. Por el momento, la clase que más le gustaba era Defensa contra las Artes Oscuras y por el contrario, tanto Astronomía por sus horas intempestivas como Herbología porque se liaba con tanta planta, le parecían un rollo. En lo referente a clase de vuelo, la cosa fue diferente a la par que extraña.



-Bueno chicas, me voy – dijo Marian mientras se levantaba de la mesa aún con cereales de avena en la boca y extendidos por la túnica.

- Marian, ¡tienes cereales por todas partes! – le advirtió Lily en tono maternal – Marian repasó su túnica de arriba a abajo comprobando que Lily tenía razón, luego se alzó de hombros.

- Bueno, ya me limpio por el camino. ¡¡Que no llego!!



La puntualidad no era el fuerte de Marian. Mientras ella corría por el Gran Comedor quitándose los restos de cereales, Sirius la miraba divertido desde su silla.



- ¡Sir! – exclamó James dándole una colleja.

- ¡¡Ay, Jimmy!! - el golpe le había pillado desprevenido.

- ¿Quieres atender? – dijo señalando a Peter.

- Estamos pensando en gastarle una broma a los Slytherin de tercero por haber hecho que el profesor Flitwick nos quitara diez puntos en la clase de Encantamientos del viernes pasado – repitió el más pequeño del grupo.

- Asquerosos… son unos mierdas y se la van a cargar - bramó James con ansias de venganza.

- Bueno, pues id pensando lo que les vais a hacer de camino a clase – sugirió Remus pues acababa de sonar la campana que avisaba el comienzo de las clases.



La primera clase de la mañana de segundo curso fue Historia la Magia. El profesor que la impartía era Cuthbert Binns. Aquel profesor tenía una peculiaridad ya que era el único profesor-fantasma que había en el Colegio. Llevaba impartiendo aquella clase desde, según James, la época de los titanes. Lo más emocionante que ocurría en sus clases era su entrada en el aula, la cual realizaba a través de la pizarra. Tenía un aspecto viejo y consumido y por ello se decía que no se había dado cuenta de que había muerto. Los chicos no soportaban la clase ya que no les importaban nada la historia de los dragones, los Fénix y demás gente ya muerta y obsoleta.



- ¡Qué rollo! - susurró James a Sirius tirándose encima de su ejemplar de “Una Historia de la Magia” - Yo quiero estar ahí abajo, en clase de vuelo. Menos mal que nos toca mañana porque si no me va a dar algo.



<< Clase de vuelo... ¿no tenía clase de vuelo la enana, ahora?>> se preguntó Sirius a si mismo. << Ja. Quiero ver cómo se empotra contra el suelo al montar por primera vez en escoba ¡debe ser genial! Aunque... igual es tan buena como Jimmy. ¡Aj! No veo nada>> por más que Sirius estiraba el cuello, seguía sin poder ver lo que pasaba abajo.



- Mira, están cogiendo las barredoras – James alzó el cuello para ver mejor – Son viejas pero... oye, esa del extremo de la fila se parece a Marian, ¿verdad? – Sirius se levantó del asiento para mirar, aprovechando que el profesor Bins tenía la nariz pegada al libro.

- Es Marian, Jimmy. ¿Es que no reconoces ni a tu propia hermana? – dijo con un matiz sutil de reproche.

- Marian, ¡claro! No me acordaba de que hoy tenía su primera clase de vuelo. Jolín, estoy en la parra... Bueno, menos mal que me he puesto cerca de la ventana, así podré verla bien.



Sirius sintió un poco de envidia por el sitio privilegiado que ocupaba James al lado de la ventana, ya que él desde su sitio no podía ver nada sin levantarse descaradamente del asiento.



- La clase es conjunta con los idotas de Slytherin - dijo James entornando los ojos – Ja,ja. Hay un chiquillo que se ha caído. ¡Qué torpe que es el pobre! – James comentaba a Sirius todo lo que estaba pasando en los jardines - Marian le está ayudando a…

- ¡Señor Potter! ¿Podría contarnos qué hay de gracioso en la ventana para que nos podamos reír todos?

- ¡Ah! - James pegó un bote del susto echándose hacia atrás al ver aparecer al profesor Binns detrás de la ventana - Se.. se mueve. ¡Es móvil! - Del impacto, cayó encima de Sirius pues nunca creyó que el viejo fantasma pudiera abandonar su sitio en la mesa principal.

- ¡Quita, Jimmy! que al final me vas a hacer caer también - Sirius intentaba estabilizarse de nuevo. En aquel momento, el profesor atravesó el grueso muro del castillo y se situó en frente suyo. la cara del fantasma se había tornado de un azul muy oscuro, fruto del enfado.

- ¡Ahí va! ¡pero si puede cambiar de color! – Sirius no daba crédito a lo que veía.

- ¿Cómo dice, Señor Black? – el profesor estaba claramente molesto.

- Nada, Señor – Sirius casi no podía contener la risa, por suerte, el profesor no le hizo más caso.

- Estoy esperando una explicación, Señor Potter – Binns se cruzó de brazos.

- Eee… - James se quedó en blanco cayendo en la cuenta de que seguramente el profesor habría llegado a su límite de paciencia por la cantidad de travesuras que habían hecho en su clase, el año anterior.

- Había una lechuza dando vueltas sin parar a unos metros de la ventana. Parecía herida así que nos estábamos asegurando de que no le pasaba nada grave - salió Sirius al paso guiñándole un ojo a James.



El profesor Binns tenía una especial debilidad por las lechuzas mensajeras, por eso se le ocurrió a Sirius aquella excusa. El profesor se acercó a la ventana y posteriormente les miró con incredulidad, pero no dijo nada. Aunque ambos Gryffindor se estaban tornando colorados por los tremendos esfuerzos que hacían para aguantar la risa, a James se le escapó una carcajada.



- Con que lechuzas ¿eh?. Potter, cámbiele el sitio a Black - ordenó el profesor Binns.



Sirius no podía creer su suerte. Iba a poder estar en la ventana para comprobar por sí mismo si Marian Potter era tan buena encima de la escoba como su hermano. Si no lo era, sería también el primero en reírse por ello. De todas formas, al ver a James estirar el cuello, le dio pena porque al fin y al cabo, era su hermana.



- Yo te cuento lo que va pasando. ¿Ok? – susurró Sirius aprovechando que no miraba el fantasma.

- Maldito espectro… Vale. Vete contándomelo todo con pelos y señales.

- No te preocupes - Dijo Sirius guiñándole un ojo – ¡Anda! También está el imbécil de mi hermano Regulus. Ts. No se le da mal volar, pero es un poco fantasmilla. Cuando éramos pequeños...

- ¡Buah! Seguro que mi hermana vuela mejor que él – le cortó James con prepotencia. Sirius sonrió de lado, como si estuviera recordando algo.

- Lo dudo, Jimmy. En serio que lo dudo.



*****



Mientras, abajo, en clase de vuelo, los alumnos estaban situados a la izquierda de cada una de sus escobas, las cuales estaban reposadas en el suelo.



- ¡Buenos días, alumnos! Soy la profesora Hooch - la profesora tenía el pelo corto y canoso. Era bajita y sus ojos, de un penetrante color amarillo, se parecían a los de un halcón. La mujer tenía cara de velocidad.

- Buenos días, profesora Hooch - contestaron todos a la vez.

- Bienvenidos a clase de vuelo. Lo primero que tenéis que hacer es poneros al lado izquierdo de vuestras escobas, estirad el brazo derecho justo encima y gritad ¡¡ARRIBA!!



Todos empezaron a hacer lo que dijo la profesora, pero ninguno conseguía que su escoba fuera a la mano. Marian esperó a ver la reacción de los demás antes de intentarlo ella. Al ver a todos desesperados porque las escobas les hicieran caso sin ningún resultado, se le escapó una carcajada.



- ¡Señorita Potter! - la profesora Hooch la estaba mirando muy seriamente - Veo que se lo está pasando muy bien viendo a sus compañeros. Entonces he de suponer que ya sabrá como hacer que la escoba vaya a su mano sin problemas ¿me equivoco? - Marian se moría de la vergüenza pues todos los alumnos de Slytherin se estaban riendo. Todos menos uno - Pues bien, háganos una demostración de su destreza con la escoba – la profesora se echó unos pasos hacia atrás para ver mejor a la niña.

- Igual es herencia de familia...



Mientras, en el aula de Historia de la Magia…



- Cuenta, Sir ¿Qué está pasando? - Preguntó James lo más bajo que pudo.

- Me parece que tu querida hermanita se ha pasado de lista y la profesora Hooch le va a hacer probar la “llamada de la escoba” sola y delante de toda la clase. Todos los de Slytherin se están burlando - << pero mi hermano no… qué raro…>> pensó Sirius extrañado.

- Jolín, Está perdida. ¡No sabe hacerlo! - James comenzaba a preocuparse en serio.



Marian barrió con la mirada a todos sus compañeros hasta toparse con los ojos amarillos y expectantes de la profesora Hooch. La había pillado riéndose y ahora se reiría todo el mundo de ella. Estaba roja como un tomate.



- Estamos esperando, Señorita Potter - la profesora comenzó a sacudir el pie con impaciencia. Marian respiró hondo, miró a la escoba con decisión y pronunció la orden.



- ¡¡ARRIBA!!



La escoba ascendió del suelo a la velocidad de un rayo yendo a parar a su mano. Todos se sorprendieron mucho. Marian miró a la escoba con una gran sonrisa, como si le estuviese dando las gracias por haberla salvado de aquella situación. La profesora Hooch no se lo explicaba, pero luego cayó en la cuenta de que esto mismo le había ocurrido con otro chico el curso pasado, pues el último alumno que hizo tal cosa fue… James Potter, su hermano.



*****



- ¡Jimmy, le ha ocurrido lo mismo que a ti el año pasado! ¡La escoba ha subido como una bala a su mano! - dijo Sirius muy sorprendido y más eufórico de lo que querría haber mostrado.

- ¡¿si?! - James no se lo creía, pero se sintió muy orgulloso de que su hermana hubiese heredado también grandes cualidades voladoras como él. ¿Valdría para jugar al Quidditch? Remus carraspeó con fuerza para avisarles de que estaban hablando demasiado alto.

- Ahora están subiendo a las escobas para volar – susurró Sirius dándose cuenta de la indirecta - << a ver como lo hace>> pensó para sí mismo con un toque de malicia.



*****



La profesora Hooch siguió con la lección y Marian se quedó alucinada por lo que le había pasado.



- Ahora, cuando haga sonar mi silbato, dais una fuerte patada al suelo. Mantened las escobas firmes, elevaos un metro o dos y luego bajad inclinándoos suavemente. Preparados... tres... dos...



Un chico de Gryffindor, nervioso y temeroso de quedarse en tierra, dio la patada antes de que sonara el silbato.



— ¡Vuelve, muchacho! — gritó, pero él subía en línea recta, como el corcho de una botella... Cuatro metros... seis metros... – Esperad aquí, voy a por mi escoba - dijo la profesora Hooch mientras corría hacia el castillo.



*****



Sirius no hacía más que reírse ante la escena que se presentaba en el campo de entrenamiento de Quidditch, que era donde se impartía la clase de vuelo.



- Al chico de antes le ha tocado una escoba defectuosa y está volando como loco. ¡Le va a tirar!

- No hay escobas defectuosas, Sir. Solo chicos torpes – se burló James.

- Un momento – Sirius aguzó la vista – No. No puede ser...

- ¡Qué! Qué pasa.

- Buf. Me parece que tu hermana tiene intención de ayudarle - eso ya no le parecía tan divertido a Sirius.

- ¿Que va a hacer... qué? - preguntó Peter desde el pupitre de al lado.

- ¡Pero si nunca ha volado! Por lo que más quieras, Sir, déjame un hueco para ver - pidió James estirándose cada vez más hacia la ventana.



*****



Marian vio la cara pálida y asustada de aquel chico, mirando como se alejaba cada vez más del terreno, lo vio jadear y deslizarse hacia un lado de la escoba, la cual no podía controlar. Sin pensarlo, se montó en su escoba, pegó una fuerte patada y subió para ayudarle. El aire agitaba su pelo y su túnica silbando tras ella y como un relámpago empujó su escoba un poquito más, para volar más alto, oyendo los gritos y gemidos de sus compañeros que la miraban desde abajo. La escoba se había vuelto loca y estaba a punto de tirarla al suelo.



- ¡¡Aaahhhh!!



Marian vio, como si fuera a cámara lenta, que la escoba había tirado finalmente al chico y éste comenzaba a caer. Se inclinó hacia delante y apuntó el mango de la escoba hacia abajo. Al momento siguiente, estaba ganando velocidad en la caída, persiguiendo al chico, con el viento silbando en sus orejas y mezclándose con los gritos de los que miraban.



- ¡¡Voy!! - Extendió la mano y, a unos metros del suelo, le cogió por la túnica. Enderezó su escoba y comenzó a descender suavemente sobre la hierba con el chico temblando pero a salvo.



*****



- ¡TOMA YA! - gritaron Sirius y James a la vez.

- Señor Black, Señor Potter, ¡¡FUERA DE CLASE!!



Ambos salieron de clase cabizbajos para disimular ante el profesor. Siempre hacían lo mismo para intentar despertar algún remordimiento de conciencia en ellos para conseguir que el castigo fuera menor o directamente, que no existiera cosa que no conseguían muy a menudo. Cuando salieron y cerraron la puerta, empezaron a reír a carcajada limpia.



- ¿Has visto que cara tenía el espectro? ¡Se había puesto más azul! - dijo Sirius sin parar de reír.

- Ya ves, menudo personaje. Seguro que nos hará copiar trescientas veces la lección.

- ¿Lección? ¿Qué lección? - ambos se volvieron a mirar y… otra vez a reír.

- Oye, la que ha estado genial ha sido tu hermana. ¿De verdad que no sabe volar? - preguntó Sirius sin creer que la chica pudiera hacerlo tan bien.

- No, para nada - Sirius le miró incrédulo - En serio Sir, nunca le ha llamado la atención el volar en escoba.

- Jolín, pues para ser la primera vez…

- Es increíble ¿verdad? – James estaba ilusionado - Sería una buena jugadora de Quidditch - Sirius torció el gesto.

- ¡Ey, ey, ey! Es buena con la escoba, pero no tanto como para entrar en un equipo de Quidditch. Eso son palabras mayores.

- Tú dale tiempo - James miraba a la nada cuando dijo aquellas palabras. Luego salió de su ensimismamiento - Debe de estar apunto de acabar su clase. ¿Vamos a verla?



Dicho y hecho. Ambos se dirigieron hacia los campos de entrenamiento de Quidditch. Cuando llegaron, faltaban cinco minutos para que acabara la clase. Vieron que Marian estaba volando, como todos sus compañeros, a poca altura. Algunos, se agarraban a su escoba como si la vida les fuera en ello, otros intentaban hacerse los valientes, pero la capa perlada que lucían sus frentes denotaba lo contrario y otros miraban a Marian embelesados al ver que se movía con la escoba como pez en el agua. Nadie le había dicho a la profesora Hooch cómo había bajado Neville de las alturas pues, aparte de que aquello por norma significaba tener problemas, aquellos problemas aumentaban al ser la hermana de James Potter alias "el terror de Hogwarts". Marian, inocente como era, le dijo a la profesora toda la verdad, ganándose por ello un viajecito de visita a la profesora McGonagall. Marian acató el castigo - o posible castigo - sin rechistar pero por dentro estaba absolutamente preocupada por si aquello llegaba a oídos de sus padres. Aquellos problemas eran de esperar en James pero ella estaba segura de su disgusto al enterarse que en su segundo día en Hogwarts, ya la habían castigado, aunque hubiera sido por una buena causa. El chiquillo seguía con la cara blanca y no volvió a coger una escoba en toda la clase, mirando a Marian con culpabilidad.



- Bien, muy bien alumnos. ¡Se acabó la clase por hoy! - dijo la Profesora Hooch después de hacer sonar su silbato.



Los chicos dejaron las escobas del colegio colocadas en un montón y se marcharon hacia el castillo comentando todo lo que había pasado en clase, ávidos de contárselo a todo el mundo. Marian iba hablando con Regulus Black y Sirius puso mala cara ante aquella escena. James se dio cuenta y lo atribuyó rápidamente a la mala relación que mantenían los dos hermanos.



- Qué bien vuelas. – dijo Regulus muy sorprendido - Ya habías volado antes ¿no?

- ¡Qué va! Es la primera vez que cojo una escoba.

- ¡No! ¡No puede ser verdad! - exclamó él abriendo los ojos de par en par. Ella afirmó con la cabeza - Entonces debo decirte que lo que has hecho con ese chico ha sido una pasada.

- Ah, bueno. Como nadie hacía nada para ayudarle y el chico lo estaba pasando fatal… - ella intentaba restarle importancia pero en su fuero interno aún no se explicaba de donde había sacado el valor para hacer aquello.

- ¡Espera, Potter! - el chico al que había ayudado se acercó a ellos jadeando por la carrerilla - Muchas gracias. Si no llegas a salvarme... ahora estaría en la enfermería - Marian le sonrió abiertamente.

- No hay de qué...

- Soy Neville Rowland - se apresuró a estrecharle la mano.



Neville era más o menos de la estatura de Marian. Tenía el pelo corto de color marrón oscuro y lo llevaba peinado con una raya al lado. Era un chico delgado aunque los graciosos y prominentes mofletes que junto con la mirada un poco perdida lucía, le daba un aspecto bonachón.



- ¿Rowland? ¿Eres familia de Alice Rowland? - preguntó ella confusa.

- Sí. Soy su hermano.

- Jajaja. ¡Vaya, vaya! - exclamó Marian - Hemos coincidido en primero tres hermanos de alumnos de segundo. ¡Qué gracioso! - Neville le miró raro sin entender la espontaneidad de la niña - Sí Neville, es que Regulus es el hermano de Sirius Black y yo soy hermana de James Potter – Regulus sonreía pero en un momento en que miró al frente, observó que su hermano Sirius se acercaba a ellos junto con James Potter. Se puso nervioso y se apresuró a despedirse - ¿Pero ya te vas? - preguntó Marian.

- Eee... sí. Bueno, lo siento, es que tengo cosas que hacer... luego nos vemos – y sin esperar respuesta, se marchó casi corriendo.

- Bueno, bueno… ¡aquí tenemos a nuestra pequeña heroína! - Marian se dio la vuelta y vio que James y Sirius se dirigían hacia ellos. << ¿Porqué no habrá esperado Regulus a saludar a su hermano?>> se preguntó muy extrañada.

- ¡Pero, Jimmy! como has sabido…

- Porque tu hermanito lo sabe todo - le pellizcó suavemente su pequeña nariz.

- ¡Ay, quita! - dijo ella apartándole la mano. Luego vio que Neville estaba callado esperando a ser presentado – Ah, sí. Perdona, Neville. Te presento a James Potter, mi hermano y a Sirius Black, el hermano de Regulus.

- El chico que se acaba de ir ¿no? - preguntó Neville señalando a Regulus, el cual se había perdido ya en la distancia. Ella afirmó con la cabeza - Encantado de conoceros – Sirius estrechó la mano de Neville sin dejar de mirar a Regulus - Bueno Marian, me tengo que ir. ¡Nos vemos en Pociones! – ante la mención del nombre de Marian, Sirius volvió su atención de nuevo a la conversación. << Otro que la llama Marian… lo hace aposta, ¡seguro!>> pensó.

- ¿vamos al comedor? - preguntó James - Marian y Sirius asintieron.

- Parece que se te da mejor volar en escoba que jugar al ajedrez mágico ¿eh, Potter? - preguntó el moreno con cierta guasa carente de malicia.

- Y a ti se te da muy bien hacer el tonto y presumir de ello - le contestó ella sacándole la lengua. Él le guiñó un ojo - ¡Que no me guiñes, Black! ¡qué cansino! - en aquel momento James se paró en seco.

- ¡Ay! Tengo que ir a clase de Historia de la Magia a por la cartera - recordó. Echó una mirada a su amigo para pedirle que fuera con él, pero éste se estaba atando los cordones. Luego miró a su hermana encogiéndose de hombros - Bueno, da igual. Cojo la tuya también, Sir. Nos vemos en el comedor.

- ¡Hasta luego, Jimmy! – se despidió la niña.

- ¡¿Pero ha dónde va Jimmy?! - exclamó Sirius cuando se levantó pues, pensando en su hermano no se había dado cuenta de su marcha. Ella entornó los ojos molesta porque Sirius siguiera llamando a su hermano “Jimmy”.

- A clase de Historia de la Magia – contestó aún enfurruñada – Parece ser que os han castigado ¿cierto? – Sirius miró a la niña con una media sonrisa diciendo sin palabras la respuesta.



Marian recordó que aquella misma sonrisa era la que le dedicó cuando le ofreció su ayuda en King´s Cross y pronto se dio cuenta de que volvían a estar en una situación bastante incómoda pues desde aquella mañana en la estación, no habían vuelto a estar solos.



- ¿Vamos? - preguntó Sirius cogiendo los libros que había dejado en el suelo para atarse los zapatos. Ella asintió emprendiendo el camino. En silencio, ambos se miraban de reojo, pero no decían nada. El horno no estaba para bollos, así que guardar silencio era lo mejor pero, como no, Sirius no podía estar callado más de dos minutos y menos con la inocente y divertida Marian Potter.

- ¿Cómo es que sabes volar así…?

- ¿...de bien? - se apresuró Marian a terminar la frase con chulería premeditada. Él sonrió ante la observación y ella le correspondió con el mismo gesto - La verdad es que nunca había cogido una escoba.

- Pues el rescate de Rowland estuvo muy curioso.

- Lo visteis desde la venta de clase de Historia de la Magia ¿no?- preguntó ella sabiendo la respuesta de antemano – Por eso os han castigado.

- Sí - volvieron a sumirse en un silencio incómodo que al cabo de unos minutos volvió a romper Sirius - Pues si sigues así seguro que bordas el examen de final de curso.



A ella le sorprendió muchísimo la actitud de Sirius. Era como si fuera otra persona cuando estaban solos. Una especie de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Iba a pronunciar estas palabras en alto, cuando se sorprendió a sí misma diciendo otras.



- Si quieres, puedes venir a verlo por ti mismo en junio - Sirius paró en seco pues no se espera aquella propuesta… ni ella tampoco. La respuesta de Sirius fue casi inmediata.

- Pues claro que iré. Será divertido - ambos esbozaron una pequeña sonrisa y Marian torció la cara al notar que se estaba poniendo un poco roja.



Al llegar al comedor, cada uno buscó a sus amigos. Los chicos estaban sentados hacia la mitad de la mesa y las chicas un poco más allá.



- Bueno, Black. Recuerda que me lo has prometido ¿eh? - dijo ella se soslayo.

- Y Lo prometido es deuda - Él le guiñó un ojo mientras se marchaba.



Dentro de poco, ¡MÁS! Nos acercamos a la fiesta de Halloween... REVIEWS PORFA!!
Última edición por Jane Black Potter el Vie Ago 20, 2010 7:46 pm, editado 1 vez en total
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