"Mi luz en la oscuridad" I y II [RW/HG] AU [TERMINADO]

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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (2-1-11 Cap. 11

Notapor nay R/HR » Vie Ene 07, 2011 7:26 am

Hola!!!!!

Hoy publico pero antes la respuesta a los comentarios, :D



weasley_granger: Hola!!! Sí, mucho tiempo pero tanto como siglos... xD … Espero que el motivo por el que estuvieras ocupada fuera positivo, ;) … Sí, Lavender por fin vio que había más mundo a parte de ese pelirrojo y que Draco es para ella... ya veremos que hará con a eso... Gracias por pasarte y comentar!!!

siberiana: Hola!!! Me alegra saber que te gustaron, jejeje... Jope, pobre Lavender!!! Pero si ella no ha hecho nada malo... Solo se fijo en Ron... cosa que no podemos reprocharle, xD … Sí, menos mal que se dio cuenta de la existencia de Draco... el pobre lo estaba pasando muy mal, jejej... No sabía que estudiaras farmacia, jejej... Ya veremos lo que pasa entre esos dos, xD … Dile a tu pervertida mente que se deje de historias, xD … lo que pasa es que Hermione anda todavía un poco perdida en el hospital y ya está, jejeje... Gracias por el comentario... todos me animan a seguir escribiendo, :D … Y no eres mala con los comentarios... cada uno dice lo que quiere y punto, xD … Gracias por pasarte y comentar!!!


Bueno, ya está... Volveré dentro de un buen rato con el capítulo... tengo que revisarlo, xD …

Nos leemos!!!

Besos!!

Bye

Nay



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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (2-1-11 Cap. 11

Notapor nay R/HR » Vie Ene 07, 2011 9:09 am

Hola!!!


Aquí estoy, ahora sí, con el capítulo... Esto está llegando a su fin, :? :D ...

Este capítulo se lo dedico especialmente a Lu (AutenticaaLocuraa, Locurita, etc, jejej) porque me ayuda mucho con este fic y me dijo que este capítulo le había gustado y estoy deseando saber porque, ;) :lol: ...

Espero que os guste!!!!







Capítulo 12



La Madriguera


Tras la conversación con su hermana, Ron volvió a su casa y pasó el resto de la tarde pensando en qué haría a partir de ese momento. ¿Seguiría solo, negando lo que él sabía que sentía por Hermione o le daría una segunda oportunidad a esos sentimientos y se los confesaría a la chica?

«Yo todavía quiero a Hermione, no puedo seguir negándomelo a mí mismo cuando todos los demás lo han podido ver pero... Ella seguro que no siente lo mismo por mí y no quiero quedar como un estúpido que no sabe seguir con su vida... Además fue ella la que me dejo... quedaría horrible que le fuera diciendo que todavía la quiero...»

Una vez más se daba la eterna lucha entre amor y orgullo y Ron no sabía cómo actuar. Él siempre había tratado de ser sincero con lo que sentía, sobre todo desde que empezó su relación con Hermione, aunque a veces eso le dejara al descubierto. Pero era tan complicado el decirle a la mujer que más te había hecho sufrir "todavía te amo", que no sabía si esta vez sería capaz de actuar con sinceridad.


Ese sábado la casa de los Weasley se encontraría a rebosar de gente, como hacía mucho tiempo no lo estaba. La casa era conocida entre los integrantes de la familia como "La Madriguera", debido a que la casa se encontraba en el campo y estaba rodeada por numerosas madrigueras de conejos. Era una casita de campo situada a las afueras del pueblo Ottery St. Catchpole, que perteneció a los padres de Arthur y que éste conservó y utilizó para formar una familia y criar a sus hijos lejos de la metrópoli.

Arthur estaba en el patio de la casa, colocando las mesas y sillas de modo que pudieran comer cubiertos por la sombra del porche de la parte trasera, pues ese día había un sol radiante. Molly, su mujer, se encontraba en la cocina preparando la comida para sus invitados, emocionada por volver a reunir a toda la familia, algo que sucedía cada vez con menos frecuencia, pues los trabajos de sus hijos o el hecho de vivir en otros países dificultaban que se dieran las reuniones familiares.

Tras unos minutos de haber empezado a preparar la comida sonó el timbre de la puerta principal. Molly se apresuró a abrir, encontrándose con su hijo mayor Bill y su mujer, Fleur.

—¡Oh, Bill! ¡Fleur! ¡Qué alegría veros! Desde Navidades que no sabía nada de vosotros —dijo Molly abrazándolos a ambos, aunque con más delicadeza de la usual, pues Fleur tenía una prominente tripa de embarazada de ocho meses.

—Oh mama, no exageres... Te llamamos todas las semanas... Y tú llamas cada dos días para preguntar por Fleur y el bebé...

—Es normal que me preocupe por mi nieto.

—Nieta —corrigió Fleur, sonriendo. Molly la miró unos segundos y luego la volvió a abrazar.

—Creía que no queríais saberlo... Pero pasad, pasad... Fleur no deberías estar mucho tiempo de pie... Seguro que estás muy cansada después del viaje... ¿Cuánto vais a quedaros? —la pareja no pudo evitar reír mientras pasaban al salón de la casa ante la emoción de la matriarca de la familia por la posibilidad de tener una nieta.

—No lo sabemos con certeza pero yo presiento que será una niña —afirmó Fleur con rotundidad—, aunque Bill afirma que será un niño.

—Bill, no deberías llevarle la contraria a tu esposa —le riño la mujer, haciendo que el chico riera.

Bill siempre había sido su hijo más impulsivo y temerario, lo que le llevo a dedicarse al alpinismo. Había sido uno de los deportistas más importantes de Inglaterra, a la que representó en varias competiciones. Como no era un deporte muy extendido en la población nunca fue muy conocido pero a él nunca le había interesado la publicidad. Dejó su carrera como deportista cuando conoció a Fleur en Francia. Ella era una empresaria, que quería patrocinarlo, para abrirse mercado en Inglaterra, pero al final acabó trabajando con ella en un despacho al lado del de la chica, con la que se casó un año después de iniciar la relación. En un principio, la señora Weasley no aprobó la relación, pues pensaba que Fleur no era una buena mujer para su hijo, pero la aceptó cuando la chica consiguió convencer a Bill para dejar el alpinismo, algo que ella no había conseguido en cinco años.

Estuvieron hablando durante unos minutos, hasta que la puerta volvió a abrirse dejando paso a Charlie, Percy, Audrey -su mujer- y los gemelos, Fred y George.

—¡Hijos! ¡Qué alegría veros! —dijo la señora Weasley acercándose a sus hijos para abrazarlos uno a uno.

El primero en recibir el abrazo fue Charlie, su hijo aventurero y eterno soltero. Su segundo hijo era un arqueólogo que había recorrido el mundo en busca de nuevos descubrimientos. A pesar de haber visto cosas increíbles y haber encontrado tantas otras, lo que Charlie más anhelaba era encontrar los restos de un dragón. Esas criaturas siempre le habían fascinado y toda su familia sabía que si había decidido ser arqueólogo era para poder probar que esas criaturas si habían existido en la realidad.

Percy era el hijo más serio y responsable de todos. Trabajaba como alto cargo en uno de los bancos más importantes de Londres, donde conoció a su mujer Audrey, con la que se había casado hacía un año. Siempre había sido el más cabal de sus hermanos, lo que lo había tenido siempre un poco fuera de lugar, pero aún así él sabía que podría contar con sus hermanos para lo que fuera y ellos también sabían que Percy estaría siempre dispuesto a ayudarles.

Fred y George Weasley eran los dos integrantes de la familia más revoltosos en generaciones. Habían dejado de estudiar en cuanto terminaron los estudios obligatorios y habían abierto una tienda especializada en artículos de broma, la cual tenía mucho éxito. Para poder hacerlo usaron el dinero que habían ido ahorrando entre los dos, pues esa tienda era lo único en serio que se habían tomado en la vida, además de un pequeño préstamo de su padre, el cual le trajo algunos problemas con la señora Weasley, quien no aceptaba la decisión de sus hijos. Sin embargo, tras ver el éxito abrumador de la tienda, Molly no pudo más que felicitarles por su acertada elección.

—¿Qué tal, querida? —preguntó Molly a Audrey, mientras los precedía a la sala, donde ya se encontraban Fleur, Bill y Arthur, que había terminado de colocar las mesas—. ¿Cómo te trata el desastroso de mi hijo? —preguntó mirando a Percy, que se sonrojó.

—Muy bien, señora Weasley... Percy es un gran marido —le respondió sonriendo, haciendo que la madre de los pelirrojos sonriera también mientras se sentaba al lado de su esposo en uno de los sillones del salón.

—Bien, pero ya te dije que me llamaras Molly. —El timbre de la puerta volvió a sonar, lo que hizo que la mujer suspirara.

—Ya voy yo, Molly —le dijo su marido levantándose. Al abrir la puerta se encontró con su hija y sus amigos, Luna, Neville, Draco, Lavender y Harry—. ¡Hola chicos! Todos están en la sala —les indicó.

—¿Están aquí Ron y Hermione? —preguntó la chica pelirroja, tras saludar a su padre con un abrazo.

—No, creí que vendrían con vosotros —le respondió, mirándola preocupado.

—No, no conseguimos ponernos en contacto con ninguno de ellos —le explicó Harry, dándole la mano al hombre.

—Bueno, seguro que vienen en camino... Pero me extraña que no hayas venido tú con Ron, Lavender —dijo Arthur, pasando a la sala, junto a los jóvenes.

—Sí, bueno... ya no estamos saliendo juntos. Llegamos a la conclusión de que era mejor separarnos ya que ninguno estábamos enamorados y no queríamos seguir poniendo en peligro nuestra amistad por una relación que no tenía sentido —explicó ante la atenta mirada de todos incluidos sus amigos, ya que nadie, a excepción de Ginny, sabían de lo ocurrido con la pareja—. Pero él me dijo que podía venir de todas formas —dejó caer sonrojándose, al percatarse de la mirada que le dedicaba Draco.

—¡Por supuesto! —exclamó la señora Weasley, muy contenta, levantándose para abrazar a los recién llegados y dándole un gran abrazo a Lavender. Molly no estaba decepcionada con el final de esa relación, pues si bien ella quería que todos sus hijos consiguieran una pareja y se casaran, también quería que fueran felices con las personas indicadas para ellos... Y para Molly la única persona indicada para Ron era Hermione Granger.

Tras unos minutos en los que los recién graduados hablaron acerca de sus nuevos trabajos, el timbre de la puerta sonó otra vez. Esta vez la que abrió fue Ginny, quien se encontró con su hermano, que venía bastante pálido.

—Ron, ¿te pasó algo? ¡Te ves muy pálido! Nos tenías a todos preocupados, hace media hora que tendríais que estar aquí...

—¿Tendríais?

—Sí... tú y Hermione... ¿Viene contigo, verdad? —preguntó Ginny, mirando por encima del hombro de su hermano, esperando ver a su amiga.

—No... ¿Todavía no ha llegado? —preguntó extrañado, pues si algo caracterizaba a Hermione era la puntualidad.

—No... quizás sí que estaba enfadada contigo después de lo del vestuario y no ha querido venir —dijo sonriéndole.

—Eso espero... Prefiero lidiar con una Hermione enfadada que con otras cosas —dijo preocupado.

—¿Qué quieres decir? —la preguntó, deteniéndolo para que no pasara al salón.

—No sé... Quizás esté un poco paranoico... He perdido el móvil y me siento incomunicado... pero lo cierto es que tengo un mal presentimiento —dijo mirando a su hermana, que lo miro preocupada.

—Seguro que son imaginaciones tuyas —dijo sin mucha convicción, volviendo a ponerse en marcha y entrando en el salón.

—¡Ron! Hijo, que delgado estás —señaló la señora Weasley, abrazando a su hijo menor. Esa afirmación, tan recurrente en Molly, hizo que todos rieran—. Vamos a comer, anda.


Todos se encaminaron a la puerta del salón que daba al porche. Sin embargo, Draco no llegó a salir, pues fue detenido por el agarre de la chica que le había evitado durante una semana, Lavender Brown.

Al verla ante sus ojos no pudo evitar sonrojarse, pues lo último que le había dicho a la chica directamente era que estaba enamorado de ella. Llevaba esperando una semana que esto ocurriera y ahora no sabía muy bien cómo actuar. Cuando había escuchado unos minutos antes que la relación entre Lavender y Ron había terminado no pudo evitar sentirse esperanzado y pensar que quizás eso se había dado porque la rubia sentía lo mismo que él pero no quería llenarse de esperanzas por si se equivocaba.

Lavender no apartaba su mirada de los ojos del rubio, haciendo que éste se pusiera más nervioso y desviara la mirada constantemente. Al percatarse del nerviosismo del chico, la rubia no puedo reprimir una pequeña sonrisa. Draco, aún más nervioso al percatarse de ello, decidió romper él mismo el silencio.

—Deberíamos salir... Nos deben de estar esperando —dijo nervioso, evitando la mirada de la muchacha.

—Necesito hablar contigo... de lo que pasó en la fiesta. —Draco negó con la cabeza.

—No es el momento para hablar de eso... La señora Weasley vendrá a buscarnos si no salimos ya —le indicó.

—Bueno, pues entonces iré al grano... Te quiero, Draco Malfoy —soltó la chica y se lanzó a los brazos del chico, dándole un emocionado beso que él, tras unos segundos de sorpresa, correspondió.

Lavender era una chica a la que le gustaba hablar las cosas claras y más si se trataba de sus sentimientos y no pensaba esperar ni un minuto más de lo que ya había esperado para ser feliz. Había perdido mucho tiempo obsesionada por un pelirrojo de ojos azules sin percatarse de que su felicidad y su futuro estaban al lado del rubio de ojos grises.

Ron, por mandado de su madre, entro de nuevo en la casa en busca de sus amigos, encontrándose con la escena que se esperaba ver. Lavender y Draco estaban muy entretenidos, abrazados y besándose apasionadamente, como si llevaran años esperando ese momento.

«Bueno...» pensó Ron «... en el caso de Draco es así... cuatro años esperándolo». Aunque Ron no quería romper la bonita escena, tampoco deseaba que su madre encontrara a Lavender intimando con otro chico a las pocas horas de haber terminado con él, por lo que carraspeó sonoramente, haciendo que la pareja se separara, sonrojados.

—De verdad, siento mucho interrumpir, pero mi madre está deseando servir la comida —les indicó— y no creo que sea prudente que os encuentre en esta situación.

—Cla-claro… —dijo Draco—. Disculpa, Ron —. Se encaminó a la puerta que daba al porche, seguido de Lavender. Al llegar al lado del pelirrojo, éste le dio una palmada en la espalda.

—Me alegro mucho por vosotros —dijo Ron saliendo de la casa y encaminándose al encuentro de su familia, seguido de Draco y Lavender.


La comida transcurrió sin mayores acontecimientos. Ron, sentado al lado de Luna y Ginny les habló de sus preocupaciones y llegaron al acuerdo de irse en cuanto pudieran para buscar a la muchacha. Ellos eran los únicos que sabían de los últimos movimientos de Viktor Krum y que Hermione estaba muy preocupada por el hecho de que el hombre la estuviera siguiendo y decidieron que lo mejor sería buscarla lo más pronto posible para asegurarse de que ella estuviera bien.

Al llegar a los postres Ginny, que tras hablar con su hermano y Luna, le había informado a Harry de lo que pensaban hacer, se levantó de su asiento al igual que su novio y se dispuso a hablar.

—Bueno familia... Harry y yo queríamos daros una noticia... —dijo la muchacha sonrojada, captando la atención de toda la familia—. Nos vamos a casar.

Tras dar la noticia se produjo un silencia, solo roto por la señora Weasley, que se levantó de su asiento y se acercó a los chicos, para felicitarlos. Al ver la felicidad de la mujer todos los demás reaccionaron y se levantaron para imitar a la matriarca de los pelirrojos. Pudieron ver como Ginny se llevaba una mano al bolsillo de su pantalón y sacaba una sortija de él, colocándosela en el dedo anular de la mano izquierda.

—¿Y cuándo te lo pidió? —preguntó Neville totalmente asombrado por la noticia.

—Pues... en realidad no me lo llegó a pedir de una forma directa...


Ginny se encontraba en la ducha tras pasar la noche con Harry en su casa. Había pasado todo el fin de semana con él, desde que terminara la fiesta de graduación y llevaran el coche de Hermione ante la puerta de la casa de su hermano, Ron. Tras estar por unos minutos más en la ducha, rememorando cada momento vivido ese fin de semana salió, colocándose una toalla alrededor de su cuerpo.


Al salir del cuarto de baño vio a Harry, aun en ropa interior, de espaldas a ella, por lo que se le acercó con sigilo para sorprenderlo. La sorpresa se la llevó ella cuando, al rodearlo por la cintura, vio que en las manos de su novio había una cajita que se le cayó por el nerviosismo y la sorpresa a la cama. Ginny se inclinó para recogerla y al abrirla se encontró con una sortija. Harry ante el descubrimiento de la chica no pudo hacer más que girarse para enfrentarla y quedarse rígido a la espera de la reacción de su novia.

La chica miró el anillo durante unos minutos, impactada y luego desvió la mirada hacia el muchacho.

—Harry... —empezó, aunque no sabía que decir. Harry suspiró y se dispuso a hablar.

—Era de mi abuela... Cuando les dije a mis padres que volvíamos a estar juntos, mi padre me llevó a su despacho, me sentó en una silla y sacando esta caja de su escritorio me dijo... "Dejaste que escapara una vez... No vuelvas a hacerlo" y me la dio... Y desde ese momento la llevo siempre conmigo... buscando el momento para decírtelo... aunque me había decidido a esperar a que te graduaras... Pero bueno... ahora me has descubierto... así que… Ginny, ¿quieres...?

—¡SÍ! —exclamó sin dejarlo acabar, lanzándose a sus brazos.

Ginny y Harry se besaron apasionadamente, con una Ginny empapada y llevando solo una toalla puesta y un Harry que solo llevaba puesta su ropa interior. Tras lo que a ellos les parecieron unos segundos se separaron sonrojados por el portazo que dio la puerta de la habitación de la chica al cerrarse. Ginny miró a Harry, riéndose y le dio un rápido beso.

—Estoy deseando contárselo a las chicas... —dijo Ginny con voz soñadora.

—¿Por qué no esperamos un poco? —la chica lo miró preocupada, como si temiera que se hubiera arrepentido, lo que hizo que el chico se riera—. No me he arrepentido, Ginny... pero creo que quienes deben saberlo primero son nuestros padres —le explicó. La pelirroja lo pensó durante unos minutos y volvió a besarlo, separándose rápidamente para darle una respuesta.

—Está bien... Anda... vístete —dijo pasándole los pantalones. Miró la cajita con tristeza—. Y entonces... ¿cuándo me pondrás la sortija? —preguntó con un tono de voz melancólico. Harry la miró y sonrió. Tras terminar de vestirse, se acercó a la pelirroja, le quitó la cajita, se arrodilló y se dispuso a ponerle la sortija. La joven pareja la miró durante unos minutos, sonriendo embobados. Se miraron a los ojos y despidiéndose con un beso, Harry salió de la habitación más feliz que nunca.

Tras mirar la sortija unos segundos, Ginny se la quitó y la guardo en su mesita de noche, junto a la cajita, esperando a que fuera el momento para dar la buena noticia.



—Ese fue el día que Hermione entró y os interrumpió, ¿no? —preguntó Luna, y viendo que los chicos asentían se sonrojó—. Vaya... de haberlo sabido la habría dicho que Harry estaba allí —dijo, haciendo que todos riera.

Se pasaron el resto de la comida hablando de la boda y de lo que ya habían decidido. Por ejemplo, no se casarían hasta después de la graduación de Ginny y los padrinos de la boda serían, si aceptaban, Hermione y Ron.

—¡Por supuesto que acepto! Y estoy seguro de que Hermione también aceptará en cuanto se lo digáis... Lo que me recuerda —dijo el pelirrojo menor mirando el reloj— que tenemos que irnos —dijo levantándose de su silla, al igual que sus amigos. Todos se habían enterado de lo que ocurría a lo largo de la comida y todos estaban dispuestos a buscar a Hermione.

—¿Tan pronto? —preguntó Molly decepcionada. Ron se acercó y la besó en la mejilla.

—Lo siento, mamá... pero tenemos cosas que hacer... Tenemos que buscar a Hermione y darle la buena noticia —dijo forzando una sonrisa, pues a pesar de la noticia de la boda su preocupación por la castaña no disminuía, sino que aumentaba a cada minuto que pasaba sin aparecer, ni contestar a los mensajes de las chicas.

Los chicos se despidieron de la familia Weasley y tras decidir a donde iría cada uno, Ron marchó a casa de Hannah, la prima de Hermione, donde estaba viviendo hasta encontrar un piso cerca del trabajo.


Al llegar a la casa de la prima de la castaña, Ron dio un largo suspiro y llamó a la puerta decidido, aunque temiendo que no la encontraría. Cuando Hannah abrió la puerta se sorprendió de ver a Ron allí, pues pensaba que estaría en la comida de los Weasley con Hermione.

—¿Y Hermione? —preguntaron al unísono. Los dos se miraron confundidos.

—Genial... —soltó Ron.

—¿No ha ido a la comida? —preguntó Hannah preocupada. Ron negó con la cabeza.

—Si vuelve dile que me llame a casa para decirme que está bien... He perdido el teléfono móvil así que estoy un tanto incomunicado —le pidió, a lo que la chica rubia asintió.

—De acuerdo —accedió. Ron le sonrió.

—Gracias... Adiós —se despidió, alejándose de la casa de la prima de la castaña.


Tras dar una vuelta por la ciudad de Londres, mirando en los lugares a los que Hermione solía acudir cada vez que quería distraerse o pensar, y no encontrarla, Ron se dirigió a su departamento.

Aparcó el coche ante la puerta de su portal y se quedó unos minutos pensativo. Desde esa mañana, cuando se percató de que había perdido el móvil, no pudo evitar tener una horrible sensación, la cual se acrecentó cuando, al llegar a casa de sus padres se enteró de que Hermione no había aparecido y no contestaba a las llamadas de sus amigas.


Suspirando terriblemente preocupado, salió del coche y se dirigió al portal. Recogió el correo de su buzón y se dirigió a su departamento, una vez más, por las escaleras. Abrió la puerta con desgana, cansado y afligido, se dirigió al salón y llamó a Ginny, a Luna y a Lavender para saber si ellas habían tenido más suerte que él en la búsqueda de Hermione. Recibió la misma respuesta de las tres: «No» y le dijeron que se dirigían a casa para tratar de pensar que hacer. Desanimado, Ron colgó el teléfono tras hablar con Lavender y se dejó caer en el sofá donde se dispuso a revisar el correo, aunque no le prestó mucha atención, hasta que descubrió un sobre que no tenía sello ni remitente, solo tenía escrito su nombre, "Ronald Weasley".

La abrió con una terrible sensación de dejà vu, pues esa situación le recordaba a la vivida hacía más de un año, cuando se entero de la partida de Hermione. Sin embargo, al leerla comprendió que no se trataba de una carta de la castaña, pues la persona que la enviaba era mucho más siniestra.

Tras leer las escuetas palabras de esa aterradora carta que le heló la sangre, Ron se levantó de un salto de su asiento como guiado por resortes y, tras recoger las llaves del coche, salió disparado hacia la entrada de su casa, dejando la carta tras él.

"Ronald Weasley, hace cinco años acabaste con mi vida. Si quieres ver a la mujer que amas con vida de nuevo te espero donde todo acabó hace cinco años antes de que acabe el día de hoy. No creo que sea necesario decirte que vengas solo, pues si tengo la más mínima sospecha de que alguien viene contigo Hermione Granger engrosará la lista de muertes de esa casa.

V.K."


Antes de salir por la puerta, Ronald volvió sobre sus pasos, miró de nuevo la carta del psicópata que había secuestrado a Hermione y recogiéndola salió de su departamento, sabiendo lo que debía hacer.






Espero que os haya gustado!!!

Nos leemos!!!

Besos!!

Bye

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Capítulo 13 - La Casa de los Gritos
Última edición por nay R/HR el Vie Ene 14, 2011 1:25 pm, editado 1 vez en total



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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (7-1-11 Cap. 12

Notapor robot~Patii » Vie Ene 07, 2011 10:30 am

Jooo perdon perdon perdon :( llevo sin comentarte un monton de tiempo pero eso hoy se ha acabado Wuajajaja y ademas soy la primera creo =)
en el anterior capitulo estaba deseando que llegara el momento de la madriguera y por fin ha llegado !!! vale aunque me esperaba otra cosa menos siniestra...
Pobre Ron no hacen mas que darle digustos pero esto se esta poniendo interesante asique esperare con ansias el siguiente capitulo para ver como esta Hermione y que hara Ron aiiiii

Me ha encantado que lavender y draco esten por fin juntos 4 años lleva esperando draco a que lavender deje su obsesion por Ron pero aqui se demuestra que no estaban enamorados tanto Ron como Lavender

Harry y Ginny son tan tiernos...

y terminando mi comentario te digo que este capitulo me ha hecho que lo lea hasta el final sin pestañear y que me dejas en vilo para el siguiente jejejejje
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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (7-1-11 Cap. 12

Notapor ginalore28 » Vie Ene 07, 2011 2:30 pm

hola

que buenisma que esta la historia


por que tu eres mi razon de existir
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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (7-1-11 Cap. 12

Notapor nay R/HR » Mié Ene 12, 2011 1:34 pm

Hola!!!!

Pues aquí estoy un miércoles más para responder a los comentarios, xD …



robot~Patii: Hola!!! No te preocupes mujer!!!! Estáis todas ocupadas, lo entiendo, xD … Yo también lo estoy :? :D … Sí, fuiste la primera en esta ocasión, ;) … Jejeje... Ya me imaginaba que os esperabais algo que fuera de un color más... rosa... pero la historia se acaba ya y bueno... esto tenía que pasar, xD … Ron es un sufridor pero también es fuerte, xD … Lavender y Draco y Ginny y Harry son monísimos... quería daros algo bueno antes de lo que se viene por delante, :? :D … Me alegra saber (o deducir) que te gusto el capítulo y te pareció interesante, ;) … Gracias por pasarte y comentar!!!

ginalore28: Hola!!! Me alegra saber que te gusta la historia!!! :D … Gracias por pasarte y comentar!!!


Bueno... ya está... El viernes publico el penúltimo capítulo... creo... Capítulo 13: La Casa de los Gritos.

Nos leemos!!!

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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (7-1-11 Cap. 12

Notapor siberiana » Jue Ene 13, 2011 6:19 pm

Holas Nay!!!

Valla que te luciste!!!!! No me hubiese imaginado nunca que justo cuando Hermione interrumpio Harry le habia pedido matrimonio a ginnny!!!! que bien por ellos dos!!!!! son el un para el otro jejejeje adoré el comentario de luna:

—Ese fue el día que Hermione entró y os interrumpió, ¿no? —preguntó Luna, y viendo que los chicos asentían se sonrojó—. Vaya... de haberlo sabido la habría dicho que Harry estaba allí —dijo, haciendo que todos riera.

Como siempre ella tan oportuna!!!! jajajajaja

Y Hermione??? ¿Dondé esta mujer?, aishhhhh ojalá y no sea grave... Y si es una trampa de victor para que Ron valla a un sitio peligroso y matarlo! Aishhhh yo y mis divagaciones jejeeje es que ya quiero leer el siguiente capitulo!!!!! en fin seré paciente y esperaré a que publiques...Pero hazlo ya!!!!! jajajajaja no mentira tomate tu tiempo jejejejeje.

Besos niña...Bye.

¿Más adorable?... IMPOSIBLE... ¡Loca x Rup/Ron, por hoy y por siempre!

...Amo a este niño!!!! =)
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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (7-1-11 Cap. 12

Notapor nay R/HR » Vie Ene 14, 2011 12:09 pm

Hola!!!!

Hoy subo el capítulo trece pero antes respondo al los comentarios, :D



siberiana: Hola!!!! Sorpresa!!! :lol: Lo de Ginny y Harry era una de sorpresa que tenía preparada desde que empecé la segunda parte, xD … Luna es la mejor!!! Siempre lo he dicho, xD … Dónde estará Hermione??? Según Viktor la tiene él... es cierto?? no lo es??? para saberlo solo tienes que leer el capítulo siguiente, ;) … Gracias por pasarte y comentar!!!


En un rato vuelvo con el siguiente capítulo...

Nos leemos!!!

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Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (14-1-11 Cap. 13)

Notapor nay R/HR » Vie Ene 14, 2011 1:21 pm

Hola!!!!

Aquí estoy de nuevo!!! jejej... Bueno aviso que este es el penúltimo capítulo... por lo que el próximo será el final de esta historia tal y como lo tengo planificado, ya que todavía no he podido escribirlo, xD …

Espero que os guste!!!! :D







Capítulo 13


La Casa de los Gritos

Ron se montó de nuevo con rapidez en el coche dejando tras él la casa y se dirigió hacia donde Krum le había indicado en la carta: la Casa de los Gritos, la casa en la que se produjeron algunos de los asesinatos de un famoso asesino en serie en el siglo XX.

La casa se encontraba en un pueblecito llamado Hogsmeade, que se encontraba cerca de Londres y Hogwarts, el internado al que habían acudido Ron y sus amigos. Los estudiantes del colegio siempre iban al pueblo de excursión cada cierto tiempo, para así permitir que a los alumnos les diera un poco el aire y salieran del colegio. Esa casa, que estaba a las afueras del pueblo, siempre le había dado pavor pero no tanto como a Hermione, quien procuraba no acercarse a ella bajo ningún concepto en sus años en Hogwarts. Siempre les había dicho a sus amigos que esa casa le daba muy malas vibraciones, como si hubiera un aura de maldad que la rodeada y la hacía retroceder.

Sin embargo, el destino les llevó ante esa mansión hacía ya cinco años. Krum obligó a Hermione a dirigirse allí cuando la estaba chantajeando con hacer que perdiera su año escolar si no se entregaba a él. La muchacha, tras ser expulsada de Hogwarts, su colegio, accedió a reunirse con Krum. Ron, por su parte, los siguió al percatarse del comportamiento extraño de la castaña e inició una pelea con Krum que lo dejó inconsciente durante unos días. Cuando despertó, se enteró de que Krum había sido detenido y unas semanas más tarde fue condenado a cinco años de prisión además de una indemnización para los agredidos, Ron Weasley y Hermione Granger.


Cuando Ron se halló ante esa casa no pudo evitar que un escalofrío le recorriera la espalda, pues no sabía cómo avanzarían los acontecimientos una vez entrara en la mansión en ruinas. A diferencia de las ventanas, la puerta no permanecía tapiada como en otras ocasiones, como si fuera una macabra invitación dirigida a Ron para que éste se sumergiera en las sombras de la mansión.

A pesar de las horribles posibilidades que se presentaban al entrar allí el muchacho entró sin vacilar, mientras el sol se ocultaba en el horizonte, con la esperanza de encontrar a Hermione sana y salva.


Al entrar en la casa pudo ver que la madera de las paredes estaba podrida a causa de la humedad, los pocos muebles que estaban a la vista estaban en pésimas condiciones y la escalera, de madera, que en otros tiempos tuvo que ser grandiosa gracias a la barandilla tallada con la que contaba estaba desconchada y le faltaban trozos del pasamanos.

Ron se quedó en la puerta, vacilante, sin saber a dónde dirigirse. Le pareció oír crujir las maderas del suelo del piso de arriba y se dirigió allí resuelto a enfrentarse con quien le había mandado esa carta y había secuestrado a la castaña.

Subió con precaución y se quedó resguardado en un rincón, estudiando la situación. En ese piso había un gran pasillo, que contaba con cinco puertas y una segunda escalera que daba paso al tercer piso de la casa. El pelirrojo se acercó a la primera habitación, en la que no encontró nada, al igual que en las tres siguientes. Sin embargo en la quinta y última habitación de ese piso oyó la voz de un hombre. Se acercó con precaución y se dispuso a escuchar.

—... ¿Qué tal si acabamos lo que empezamos hace cinco años? —dijo la voz de Viktor Krum.

La repugnancia que sintió Ron al escuchar esa voz de nuevo solo se pudo comparar con la ira que le invadió cuando, al asomarse a la habitación vio, gracias a la luz titilante de las velas encendidas, como Krum estaba acuclillado ante una Hermione, atada e incapaz de defenderse. El muchacho dejó de ser consciente de lo que hacía desde el mismo momento en el que el moreno se acercó a la castaña y la empezó a besar en el cuello.


Hermione estaba muy agitada, tratando de liberarse de las cuerdas que la apresaban o alejarse de Krum pero nada era capaz de hacer, ni siquiera de detener a una solitaria lágrima que resbaló por su mejilla cuando el hombre hundió una de sus manos bajo su camiseta. Sin embargo, éste se vio obligado a detenerse abruptamente debido al portazo que dio la puerta al abatirse violentamente y que estuvo a punto de salirse de los goznes.

—¡Suéltala Krum! —gritó Ronald Weasley. Cuando Hermione fue consciente de quien era el que había irrumpido en la habitación, lloró entre aliviada y aterrada, pues temía lo que le pudiera pasar al pelirrojo al enfrentarse al psicópata.

—¡Ron! —exclamó Hermione entre lágrimas.

Krum se incorporó y se giró para enfrentar al recién llegado.

—Mira a quién tenemos aquí... Ronald Weasley —dijo Krum mirando al pelirrojo con altanería. El hombre se acercó al pelirrojo, dándole la espalda a la muchacha que nada podía hacer pues se encontraba atada, y Ron pudo ver con claridad al psicópata.

Viktor Krum poco tenía que ver con lo que había sido hacía poco más de cinco años. La cárcel había causado estragos en su físico. Su pelo, antes negro como el azabache, estaba salpicado de canas, su cuerpo atlético había perdido los músculos que antes poseía y su cara estaba totalmente demacrada. La prisión no había sido un paseo para el hombre.

Krum vio como el muchacho lo observaba y su sonrisa se agrandó, con aire sarcástico.

—Como comprenderás, en la prisión en lo último en lo que me pude preocupar fue de mi físico, ya que estaba más ocupado intentando salvar mi vida de los otros encarcelados —le explicó con sorna—. Los que son acusados de delitos sexuales o intento, como en mi caso, no recibimos un trato muy amable… se nos vuelve en contra, nos pagan con la misma moneda, ¿no?... Al igual que a los maltratadores.

—¿Pretendes que te tenga lástima? —le cuestionó el pelirrojo calculando sus posibilidades para poder salir de ahí lo antes posible con Hermione.

—¿Pretender? ¡No seas ridículo! No necesito tu lástima, solo necesito acabar con lo que empecé hace cinco años y por lo que me encerraron... No tuve todo ese tiempo planeando mi venganza para dejar algo al azar —dijo Krum al percatarse de las intenciones del pelirrojo—. ¿Ves este mando de aquí? —dijo agitando un control remoto que sostenía en una de sus manos—. Al apretar el botón haré que la puerta de esta habitación se cierre automáticamente y sin posibilidad de que salgáis de aquí ninguno de los dos... vivos... Ventajas de que mi padre tenga dinero —les explicó con malicia mientras, tras accionar el dispositivo, lo lanzaba contra la pared, haciendo que se rompiera en cientos de pedazos.

—¡Estás loco! —le acusó Ron mientras miraba a Hermione aterrado. No temía por su vida sino por lo que Krum fuera capaz de hacerle a la chica. En ese instante, vio cómo el hombre sacaba un arma de la parte trasera de su pantalón.

—Después de lo que he vivido estos últimos cinco años no sería raro que lo estuviera —le concedió con fría calma—. ¡Muévete! —le ordenó al muchacho, pero a quien dirigió el cañón de la pistola fue a la castaña, sabiendo que eso haría que Ron le obedeciera.

El chico se dirigió hacia donde el hombre le indicaba, en la esquina opuesta en la que se encontraba la castaña, frente a ella y Viktor se dispuso a atarle. Cuando Krum se puso detrás del pelirrojo dispuesto a amarrarle Ron vio su oportunidad y se decidió a atacar.

Dio un rápido cabezazo hacia atrás dando en la nariz de Krum, rompiéndosela y haciendo que éste se alejara de él y se apoyara contra la pared, tratando de parar la hemorragia. El muchacho se giró rápidamente y con una patada desarmó al hombre y tras otro golpe dejó a Krum inconsciente en el suelo y con una hemorragia en la nariz.


Mientras tanto en la casa de las chicas, Lavender, Ginny y Luna acababan de entrar en casa e iban tan cansadas que ninguna se fijó en el papel que había en el suelo, al lado de puerta. Se tiraron en el sofá y suspiraron preocupadas por la desaparición de su amiga.

—¿Dónde se habrá metido Hermione? —se preguntó Lavender, preocupada. Si bien su relación nunca había sido muy fluida por todo el asunto de Ron, tampoco deseaba que le pasara nada porque después de todo la castaña era una buena persona. Ella era la más positiva de las tres, si bien sabía lo ocurrido con Krum en el pasado tenía la esperanza de que él no estuviera involucrado en el asunto. Sus amigas no eran tan positivas.

—Eso me gustaría saber a mí —dijo Ginny muy inquieta pues estaba muy preocupada por lo que podría pasar si Krum estaba inmiscuido en el asunto. Temía que si había ido a por Hermione también lo haría a por su hermano y no quería perder a ninguno de los dos.

—No te preocupes seguro que está bien... A Hermione y a tu hermano no les pasará nada —dijo Luna mirando a Ginny. Luego desvió la vista y su mirada se topó con un papel que había en el suelo, al lado de la puerta. Se acercó para ver de qué se trataba y lo leyó. Sus amigas se fijaron en la palidez de la rubia y no pudieron evitar preocuparse aún más, pues Luna siempre era la que guardaba con más facilidad la compostura en los malos momentos.

—¿Qué...? —quiso preguntar Ginny pero no pudo pues la chica se acercó a ellas entregándoles el papel y se dirigió al teléfono.

Ginny y Lavender miraron el papel y tras leerlo quedaron tan pálidas como su amiga. Se trataba de la carta de Krum, en la que Ron había escrito unas rápidas indicaciones.


“Me dirijo a la Casa de los Gritos. Llamad a la policía y no vengáis. Ron”


Las manos de Ginny, las cuales tenían sujeta la carta, empezaron a temblar por la desesperación que la embargaba y se dejó caer en el sillón más cercano, junto a Lavender que se había dejado caer en él unos segundo antes y tenía la cabeza entre sus manos, derrotada.

Mientras tanto Luna, que era la única que consiguió mantener la cabeza centrada a pesar de la terrible preocupación que la embargaba por momentos, intentaba comunicarse con los oficiales Potter, con los que tuvo unas pocas palabras narrándoles lo ocurrido tras las que colgó, girándose hacia sus amigas.

—Los policías ya van en camino. Ginny avisa a Harry. —La pelirroja cogió su móvil con rapidez, aunque se le cayó por el temblor de sus manos. Lo recogió del suelo enmoquetado y se dispuso a llamar a su prometido. Él le respondió rápidamente y le informó que Neville y Draco estaban con él. Ginny le contó de forma resumida lo ocurrido y le dijo que ellas irían a Hogsmeade.

—Ginny... —trató de decirle Harry, preocupado.

—No, Harry... Voy a ir —dicho esto colgó y, tras mirar decidida a sus amigas y ver reflejada en los rostros de ellas la misma decisión, las tres se pusieron en camino hacia el pueblo.


En la Casa de los Gritos, Ron, tras dejar inconsciente a Viktor se dispuso a desatar a Hermione, quien miraba al muchacho muy sorprendida por sus habilidades en defensa. Ron al percatarse de la mirada de la chica no pudo evitar ruborizarse.

—¿Estás bien? —preguntó el pelirrojo pero no recibió respuesta.

—Caray, Ron... sí que te cundieron las clases de defensa —dijo admirada.

—Oh, Hermione... no es para tanto... Cualquiera podría haber hecho lo mismo cuando su vida y... la de... su mejor amiga están en peligro —explicó desinteresadamente mientras intentaba deshacer el nudo que le ataba las piernas.

—¿Cómo vamos a salir de aquí? —le preguntó la castaña mirando la cara del chico, que este mantenía gacha, absorto en la tarea de desatar a la muchacha.

—Ya se nos ocurrirá algo —dijo consiguiendo deshacer por fin el nudo y alzando la vista mirando fijamente a la castaña. Se quedaron unos segundos perdidos en la mirada del otro hasta que Ron desvió la mirada.

—Aún no me has respondido —le recriminó, dirigiéndose a su espalda para deshacerle el nudo que la mantenía maniatada. Hermione lo miró por encima de su hombro, sin saber a qué se refería y el muchacho le repitió la pregunta—. ¿Estás bien?

—Sí —respondió rápidamente—, gracias a ti... Muchas gracias por salvarme otra vez de él —dijo echándole una mirada al hombre que seguía tirado en el suelo. A Hermione le pareció que se movía pero como no volvió a hacerlo llegó a la conclusión de que se lo imaginaba por el miedo que había sufrido solo unos minutos antes.

—No ha sido nada... Siempre estaré aquí para lo que necesites, ¿recuerdas? —Hermione giró la cabeza para mirarlo de nuevo, sorprendida. Claro que lo recordaba... Se lo había dicho tantas veces a lo largo de todos sus años de amistad, cuando la veía triste o asustada por algo. Cuando iniciaron su relación Ron le explicó que detrás de esa frase había una promesa de que siempre estaría con ella y la querría.

—¿Significa lo mismo que significaba antes? —Ron se dispuso a responder pero un suspiro los interrumpió y giraron la vista al frente, a tiempo de ver como Krum acababa de enderezarse, apuntándolos con la pistola.

—¡Que enternecedor! ¡Después de todo lo ocurrido y la parejita se sigue queriendo como el primer día! —le costaba hablar pues le dolía la nariz y tenía la boca pastosa—. Es increíble, pelirrojo, lo que es capaz uno de hacer con el amor cuando se sabe manipularlo. Gracias a él estamos aquí. Yo estoy aquí por mi obsesión con la señorita aquí presente, tú estás aquí porque la amas a ella..., y ella está aquí porque pensó que yo te tenía a ti... ¡Qué ironía!

—¿De qué hablas? —le preguntó el muchacho y vio cómo el hombre se llevaba una de sus manos a un bolsillo sacando un móvil... el de Ron.

—¿No me digas que no lo echaste en falta? —dijo agitándolo ante los ojos sorprendidos de Ron—. Fui yo con el que te chocaste cuando ibas al encuentro de tu hermana en la cafetería y fue entones cuando te lo quité... Me hizo tanta gracia que me pidieras disculpas por chocarte conmigo cuando me has quitado tantas cosas por las que me tendrías que pedir perdón de rodillas. En fin, una vez te lo quité, esperé al día siguiente para llamar a Hermione y decirle que te había secuestrado a ti. Como tenía que ir a casa de tu familia su prima no se preocuparía si tardaba en llegar... Fue muy graciosa la cara de Hermione cuando se enteró de que no estabas aquí... No era de miedo por saber que la había engañado y estaba sola conmigo sino del más puro alivio... Como decía el amor es algo increíble... Ahora... ¡aléjate de ella! —le ordenó a Ron. El muchacho se alejó de la chica, totalmente desatada ya pero que permanecía con las manos detrás de su espalda, aparentando estar todavía amarrada para buscar su mejor oportunidad para intervenir.

—¿Así que llevas desde que saliste de la cárcel siguiéndome? —cuestionó el pelirrojo intentando captar la atención de Krum, que seguía apuntándolo con el arma. Intentó no darle mucha importancia a lo asegurado por el psicópata en ese momento, ya pensaría en ello más tarde, cuando salieran de allí. «La policía ya debe estar en camino...», pensó esperanzado.

—Por supuesto... necesitaba saber qué hacías y qué planes tenías cada día para así poder haceros caer en mi trampa.

—Muy ingenioso —le alabó el pelirrojo con ironía.

Krum, no le prestó atención al tono condescendiente en la voz del muchacho y se dispuso a atarlo pero algo lo distrajo. Las luces de las patrullas policiales. A pesar de no llevar las sirenas puestas si llevaban las luces para llegar lo más rápido posible, anunciando su llegada al psicópata.

La distracción fue aprovechada por Hermione, quien se levantó del suelo rápidamente y se echó encima de Krum, golpeando. Éste trató de defenderse y en el forcejeo la pistola se disparó, dando la bala contra el techo de la sala. Ron intervino, golpeando también al psicópata e intentando arrebatarle el arma. Tras unos minutos en los que siguieron forcejeando Krum consiguió deshacerse de la carga de Hermione a su espalda y la apuntó rápidamente con la pistola haciendo que Ron se detuviera también en el acto. Gracias al silencio que se dio en la sala pudieron oír como los policías iban entrando en la casa.

—Esto ya se acaba y dado que ella es la culpable de mis sufrimientos —dijo mirando a Hermione mientras la apuntaba con la pistola. La chica se puso de pie dispuesta a recibir el balazo—... te mataré a ti —sentenció dirigiendo su mirada y el cañón de la pistola hacia Ron, que también permanecía de pie. El pelirrojo miró rápidamente a Hermione y al ver su cara de horror le dirigió una sonrisa tranquilizadora—. No tiene sentido que la mate a ella, ya que muerta no sufriría... Pero seguro que lo hará si ve como muere el hombre del que está enamorada...

Se escucharon los forcejeos que realizaban los policías tratando de abrir la puerta y después un disparo y un grito de horror.


Mientras tanto, fuera de la mansión, James y Lily que habían ido con el resto de policías trataban de detener a Ginny y sus amigos con la ayuda de Harry para evitar que pasaran el cordón policial y entraran al interior de la casa.

—Chicos, por favor, calmaos o tendremos que deteneros por interferir en un asunto policial —les dijo Lily tratando de mantener la calma.

—Son mi hermano y mi mejor amiga los que están ahí dentro, Lily... ¿y quieres que me calme? —le preguntó Ginny desesperada, tratando de liberarse del agarre de Harry. El muchacho, aunque estaba tan preocupado como sus amigos, al ser criminólogo comprendía que si traspasaban el cordón policial lo único que harían sería estorbar. La pelirroja sin embargo no podía ser profesional cuando la vida de sus seres queridos estaba en juego.

—Por favor, Ginny... tranquilízate —le rogó James y Ginny tras echarles una última mirada a sus futuros suegros se giró enfrentando a sus amigos.

—¿Qué hacemos ahora? —preguntó Draco, muy preocupado por sus amigos.

—No podemos quedarnos aquí sin hacer nada... —se lamentó Neville dirigiendo una mirada llena de preocupación e inquietud a la gran mansión.

—¿Qué tal si probamos a ir por la parte de atrás? —cuestionó Lavender, que era la primera vez que estaba ante esa gran casa.

—No se puede... Todas las entradas están bloqueadas por tablones... Haríamos mucho ruido al intentar retirarlos y alertaríamos a los policías —les dijo Luna. Trataron de buscar alguna solución pero tras varios minutos no consiguieron dar con una respuesta satisfactoria.

En ese momento se escuchó un disparo y los chicos volvieron a intentar pasar, desesperados por si les había ocurrido algo a Hermione o Ron y Lily y James tuvieron que pedir ayuda a otros compañeros para frenarlos. Cuando consiguieron retenerlos volvió a sonar otro disparo seguido de muchos más pero en esa ocasión nadie se movió a la espera de noticias.


Los policías que habían logrado entrar en la casa intentaban forzar la puerta de la habitación en la que habían adivinado que se encontraban los rehenes y el secuestrador por el disparo que habían oído nada más entrar en la mansión. Escucharon un segundo disparo y en ese momento la puerta de la habitación se abrió encontrándose con Viktor Krum, que dirigió su pistola hacia los policías pero éstos lo abatieron con sus armas reglamentarias sin darle oportunidad de disparar.


En el suelo, al lado del cadáver del psicópata había una pareja manchados de sangre. La muchacha era castaña y estaba tendida en el suelo, acariciando la cara del muchacho pelirrojo que hacía presión en una herida sangrante en el estómago de la chica, producto de una bala que iba dirigida hacia él.


—No me has respondido... a la pregunta que te hice antes —le dijo Hermione con dificultad—. ¿Esa frase significa lo mismo que significaba antes? —le cuestionó. Ron la miró con los ojos llenos de lágrimas y le contestó.

—Sí, Hermione... Siempre estaré aquí para lo que necesites —afirmó y siguió la frase con la parte que siempre callaba—, porque te quiero y necesito que estés bien para poder estar bien —se acercó a la castaña y la besó en la frente.

—Yo también estaré siempre a-aquí... para l-lo que n-necesites. —Cada vez le costaba más hablar y se le cerraban los ojos. Ron le apretaba la herida intentando retener la hemorragia mientras los policías avisaban a los sanitarios que esperaban afuera para que se dirigieran a la habitación a atender a la herida.

Lo último que pudo oír Hermione fue como Ron la llamaba desesperadamente.






Espero que os haya gustado!!!!

Nos leemos!!!

Besos!!

Bye

Nay

Capítulo 14 - Promesas Olvidadas
Última edición por nay R/HR el Vie Ene 21, 2011 6:59 pm, editado 2 veces en total



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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (14-1-11 Cap. 1

Notapor siberiana » Vie Ene 14, 2011 6:41 pm

buaaaaaaaaa me aparto sitio! jejejeje

EDITADO:

:o :o :o :o :o :shock: :shock: :shock: :shock: :shock: Eres Mala!!!! Y con mayúscula!!!! jejejejejejeje ¡¡¡¡¡Cómo lo dejas en esa parte mujer!!!! ¡¡¡¡ Por qué!!!! Esta sensacional yo queriendo seguir leyendo y justo se acaba!!! eso es crueldad Nay... :cry: :cry: :cry: Ya quiero saber que le pasa a Hermione!!!!! A Dios gracias ese desgraciado de Krum ya se murio! :evil: :evil: :evil: y que disfrute de su peor cárcel: El infierno! ¡jum! — jejeje no se nota que le he agarrado cólera no??? (nótese el ironismo) jajajaja —, en fin espero que con ansias ( y te imaginaras cuanta!!! ) el siguiente capítulo.

Por cierto Nay déjame decirte que me pareció muy bien narrada la parte en la que describes la pelea que se produce en la Casa de los gritos entre Ron y Krum ;) ;) ;)

Bueno nos vemos. Bye!

Cinthya :D
Última edición por siberiana el Dom Ene 16, 2011 9:53 pm, editado 1 vez en total

¿Más adorable?... IMPOSIBLE... ¡Loca x Rup/Ron, por hoy y por siempre!

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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (14-1-11 Cap. 1

Notapor weasley_granger » Dom Ene 16, 2011 2:51 am

Ya te acostumbraras soy muy exagerada respecto al tiempo jeje y lo de siglos lo utilizo mucho no nada malo es que a veces hay demasiadas cosas que hacer para tan poquito tiempo :lol: :lol: tu q tal todo? bien? que penita ya esta acabando el fic espero que pronto me sorprendas con un nuevo escrito. Bien vayamos al fic: Wuaaaau q dos capis tan intensos me encanto como se prometieron H&G y cuando Draco & Lavender empezaron a salir (bueno cuando Lavender se le declara a Draco y se besan después de que ella se lance a sus labios)simplemente lo ame así es Lavender directa y al grano eso me gusta de ella que es atrevida y directa no se anda con rodeos... pobre ronnie que tuvo que interrumpir lástima que estos acontecimientos tan lindos y tan tiernos se vieran totalmente opacados por lo que vino después ese Viktor es un perturbado pero muy listo me gusto lo que le dijo a Ron del amor y tb q Hermione fuera allí porque pensaba que tenia a ron y en vez de miedo sintiera alivio al ver que no era así tambien me gusto que Ron fuera alli pero siendo lo bastante listo como para visar de a donde iba y que habia pasado me gusto cuando Ron le dice a Hermione que la frase significaba lo mismo que antes. Y el final fue super emotivo lo de que Hermione se interpusiera para recibir el balazo que iba dirigido a Ron eso buff sin palabras fue precioso. Entiendo a Ginny probablemente yo estaría = es dificil mantener la cabeza fria en esa situacion aunque Harry y los polis tienen razon solo estorbarian por fin se resolvio el misterio de quien estaba detras de la columna aquel dia en el parking no se como no se me pudo ocurrir la verdad. Y aunque sea de mala persona y de tener mal corazon alegrarse del mal ajeno me alegro que la carcel no fuera un paseo para Viktor lo unico que lamento es que no le sirviera para darle un escarmiento y siguiera en las misma y no es que lo que vivió fuera xa volverse loco es que el ya estaba loco de antes en fin continualo pronto y xfavor q hermione este bien
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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (14-1-11 Cap. 1

Notapor elvirita5 » Dom Ene 16, 2011 7:30 am

AYYYY!!!!!!!! que no se mueraaa por favoooorrr.... :'(
"After all this time?" Albus Dumbledore
"Always" Severus Snape

Hay algunas cosas que no se pueden compartir sin terminar unidos, y derrumbar un trol de tres metros y medio es una de esas cosas.

Mi fic: adara-dursley-james-potter-torneo-los-tres-magos-t64119.html
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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (14-1-11 Cap. 1

Notapor robot~Patii » Dom Ene 16, 2011 8:57 am

Jooo Que no se muero por favor!!!! aii on tan valiente como siempre este personaje me tiene enamorada en serio :D pero no dejes que Hermione muera ellos dos necesitan un final feliz!!!!!
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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (14-1-11 Cap. 1

Notapor nay R/HR » Mié Ene 19, 2011 7:03 pm

Hola!!!!!

Aquí estoy una vez más con las respuestas a los comentarios, xD …



siberiana: Hola!!!! No soy mala... bueno, quizá sí... pero solo un poquito, xD … No había otro final posible para Krum... En cuanto a Hermione... he dudado mucho lo que iba a hacer con ella y ya está decidido... lo que he hecho o no tendrás que leerlo en el próximo capítulo, xD … Me alegra saber que te gustó este capítulo... Espero que no os decepcione el siguiente... en los finales siempre patino y a veces me pego un buen golpe contra la pared, xD … Gracias por pasarte y comentar!!!


weasley_granger: Hola!!!! Yo también utilizo mucho lo de siglos, lo entiendo, jejej... Me alegra saber que no pasa nada malo por allí, xD … Por aquí también está todo bien... pero un poco agobiada por los exámenes, :? :D … No creo que pueda sorprender a nadie con ningún escrito... y menos pronto, xD … Estoy sin tiempo... He tenido que sacar tiempo de debajo de las piedras para poder escribir el último capítulo y no sé si podré escribir el epílogo, la falta de tiempo me tiene totalmente bloqueada, :( … Los capítulo... Me alegra que te gustaran, xD … Sí han sido un poco intensos pero es lo que tienen los finales, jejej... Sí... a pesar de ser un psicópata, Viktor nos salió filósofo, xD … Hermione es toda una Gryffindor (aunque sea un AU, jejeje) y además está enamorada... no podría haberse sentido de otra forma al saber que Ron no estaba ahí... Ron y Hermione son muy tiernos... aunque la verdad es que es un poco triste que tengan que esperar a que uno esté a punto de morir para decidirse a hacer algo (los libros son buenos ejemplos, xD) … Pero la verdad es que me quedó bonito, jejeje (y para que lo diga yo, tela, xD) ... Por eso creo que el siguiente capítulo os dejara como “Yyyyy????” … pero bueno, xD … Ya sabes que ser positiva no es lo mío, jejej... La verdad es que yo tampoco entiendo como nadie (que ahora mismo recuerde) cayó en que Viktor podía ser el que estaba detrás de la columna, jejej... No hay segunda parte sin Viktor Krum... Si cambias de malo cambias de historia, xD … Las cárceles muchas veces sirven para crear delincuentes no para reformarlos, :? :? … Para saber que pasará con Hermione solo tienes que leer el siguiente capítulo... Gracias por pasarte y comentar!!!


elvirita5: Hola!!!! Para saber lo que pasará con Hermione solo tienes que leer el siguiente capítulo, :? :D … Gracias por pasarte y comentar!!!


robot~Patii: Ron, al igual que Hermione es un auténtico Gryffindor (aunque esto sea un AU eso no cambiará nunca, :D ) … No podíamos esperar menos de él, :D … Necesitan un final feliz pero la vida no es siempre justa... Para saber que pasará solo tienes que leer el siguiente capítulo, ;) … Gracias por pasarte y comentar!!!


Bueno ya está... El siguiente y ÚLTIMO capítulo lo publicaré el viernes... Capítulo 14: Promesas Olvidadas

Nos leemos!!!

Besos!!

Bye

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Re: Mi Luz en la Oscuridad I y II [RW/HG] AU (Último cap.)

Notapor nay R/HR » Vie Ene 21, 2011 6:50 pm

Hola!!!!!!

Siento el retraso en publicar pero es que he estado muy ocupada esta semana y no tengo mucho tiempo... Este es el último capítulo... Gracias a tod@s por seguirme a lo largo de estas semanas (hayáis comentado o no) ...

Espero que os guste!!!! :D







Capítulo 14


Promesas Olvidadas

—Por favor señor, apártese para que podamos trabajar —le pidió una voz al pelirrojo pero este no le atendió pues estaba llamando a Hermione a voz en grito, desesperado por no recibir respuesta alguna por parte de la castaña que se había desmayado—. Señor, por favor —insistió la voz. Ron esta vez decidió prestarle atención a la voz. Al desviar su mirada de Hermione se dio cuenta de que ante él había dos sanitarios, dispuestos a intervenir.

Ron se hizo a un lado, sin dejar de apretar la herida de la muchacha y el médico de la ambulancia se situó al lado del pelirrojo, poniendo las manos en el estómago de Hermione, remplazando las de Ron, que las apartó en cuanto el hombre estuvo bien colocado. El otro sanitario se colocó al lado de su compañero, pasándole las cosas que el otro le pedía y Ron se puso en pie, dándose cuenta de que estaba temblando de pies a cabeza. Se acercó a la pared para apoyarse y observó el trabajo de los médicos.

El muchacho no entendía lo que estaba ocurriendo, no entendía lo que hacían los sanitarios ni cómo era posible que Hermione hubiera recibido una bala que estaba destinada a él. Todo le parecía tan confuso. Primero había tenido ante él a Krum, apuntándole con un arma, dispuesto a matarlo, y un segundo después tenía a Hermione cayendo en sus brazos después de interponerse en el camino de la bala, haciendo que el pelirrojo proliferara tal grito que creyó que se le desgarraría la garganta.

En ese momento los sanitarios, subieron a Hermione a una camilla, dispuesta a llevársela al hospital, lo que hizo que Ron reaccionara.

—¿A qué hospital la llevan? —les preguntó acercándose a ellos, temblando todavía de dolor, miedo e impotencia por ver cómo la mujer a la que amaba se iba de su lado una vez más sin que pudiera hacer nada.

—Al London Bridge Hospital... No se preocupe, la señorita se pondrá bien —le aseguró el sanitario aunque Ron notó que había cierto tono de duda en su voz.

—Soy médico y se perfectamente que la bala le ha dado por la zona del estómago... Hay que llegar lo antes posible a un hospital y el London Bridge está muy lejos en una situación así... La llevamos a San Mungo —declaró con tal convicción que los sanitarios titubearon.

—Pero el hospital San Mungo es privado...

—Es el hospital de mi padre así que vamos —dijo decidido. No le gustaba ser tajante pero la vida de Hermione estaba en juego y ahí estaban perdiendo en tiempo. Los sanitarios cargaron con la camilla de la chica y se dispusieron a bajar por las escaleras. Fue una tarea que les demoró unos minutos porque las escaleras no estaban en muy buen estado y tenían que tener cuidado con donde ponían el pie.


Al salir la camilla, Ginny y sus amigos se abalanzaron sobre la ambulancia esperando a que los sanitarios se acercaran con ella. La ambulancia se encontraba cerca del cordón policial y no querían tratar de traspasarlo de nuevo y discutir con más agentes de policía.

—¡Hermione! —exclamó Draco, más pálido que de costumbre. Lavender lo miró y al ver su cara temió que se desmallaría. Lo cogió por un brazo tratando de reconfortarlo.

—¡Ron! —gritó Ginny y se saltó el cordón policial seguida de Harry, que se había olvidado de su profesionalidad y solo quería saber cómo estaban los que él consideraba como sus hermanos, Ron y Hermione.

—¿Estás bien? —cuestionó Harry cuando llegó a la altura de Ron, seguido de Ginny— ¿cómo está Hermione?

—Se pondrá bien —dijo sin detenerse y sin mirarles, con la vista fija en la camilla en la que llevaban a la castaña—. ¡Ginny! —dijo súbitamente, deteniéndose— llama al hospital de papá y diles que voy para allá con Hermione... que preparen un quirófano, ¿vale? —la pelirroja se limitó a asentir, con lágrimas retenidas en sus ojos, viendo cómo dos de las personas más importantes de su vida desaparecían de su vista tras las puertas de la ambulancia. Se abrazó a Harry, desolada pero reaccionando se apresuró a llamar al hospital, como su hermano le había indicado y después a su padre, temiendo que Ron cometiera alguna imprudencia. Después de eso se acercó a sus amigos y todos se pusieron rápidamente en marcha para el hospital.


El viaje al hospital no fue sencillo pues tras unos reconocimientos del médico de la ambulancia y de Ron, llegaron a la conclusión de que la bala había afectado al estómago y que algunos trozos de la metralla de la bala habían afectado a la arteria que conducía la sangre al estómago, lo que podría derivar en una hemorragia interna. El corazón de Hermione latía débilmente y Ron temía que no llegaran a tiempo al hospital.


Las puertas de urgencias de San Mungo se abrieron para dar paso a la camilla que portaba a la doctora Hermione Granger, que ya era esperada por una enfermera y un médico, que no resultó ser otro que Cormac McLaggen. Ron iba al lado de la camilla y al ver al rubio no pudo evitar maldecir su suerte. El pelirrojo pretendía intervenir a Hermione personalmente y estando Cormac de por medio la cosa resultaría más difícil.

Dirigieron la camilla de Hermione a uno de los cubículos que tenían instalados para pacientes graves recién llegados para estabilizarla y prepararla para meterla en el quirófano. Ron se dirigió hacia la sala pero Cormac lo detuvo, colocándose delante de la puerta, impidiendo el paso del pelirrojo.

—Conoces las reglas, Weasley. No se puede atender a un paciente con el que se tienen lazos afectivos... Eso nos compromete demasiado... —le dijo con desdén.

—Métete el reglamento por donde te quepa McLaggen —le espetó apartándole de un empujón y entrando en la sala. Cormac le siguió, decidido.

—No puedes operarla... Estás muy nervioso, te tiembla el pulso... Además de que estás hecho un asco... ¿Quieres que agarre una infección? —le preguntó—. ¡Sal de aquí! —le ordenó, tratando de mantener la calma. Sorprendido, vio como Ron, tras mirarse las manos, salía de la sala disparado sin protestar.


Ron salió del cubículo y se dirigió al vestuario, dispuesto a cambiarse y limpiarse para poder operarla él. Por mucho que le molestara reconocerlo Cormac tenía razón en lo de la higiene y no quería que Hermione corriera más peligro por su culpa.

Al salir al vestíbulo del hospital para dirigirse al vestuario se encontró con sus amigos, que se abalanzaron sobre él preguntándole acerca del estado de Hermione. Se encerró en el vestuario sin responder a ninguna de las preguntas de sus amigos. Se limpió y cambió rápidamente y se dispuso a salir del vestuario dando un suspiro, tratando de tranquilizarse y controlar su pulso. Al salir se encontró con las mismas preguntas que no fueron contestadas tampoco en esa ocasión y se perdió de la vista de sus amigos al traspasar las puertas de la zona restringida para pacientes y médicos. El grupo de amigos lo vieron alejarse hastiados por la falta de información y por la actitud del pelirrojo.


Ron se dirigió a la zona de quirófanos y preguntó en cual intervendrían a Hermione Granger. Se dirigió al número dos, como le indicó la enfermera, aunque ésta le dijo que todavía no habían llegado con la paciente para operarla. Entro en una sala que había antes del quirófano en la que se puso la bata, el gorro y la mascarilla. Luego procedió a lavarse las manos y se puso los guantes. Se observó en el espejo esperando, preocupado, tratando de mentalizarse de que era otra persona a la que tendría que operar. Se observó las manos, éstas aun le temblaban y pensó que la vida de Hermione dependía de que consiguiera tranquilizarse. Ese pensamiento hizo que el temblor de sus manos se detuviera al momento.

Escuchó como varias personas se acercaban y se asomó por la pequeña ventana que tenía la puerta del quirófano. Ya llegaban con la camilla de Hermione. Se introdujo en el quirófano y observó el sitio en el que se encontraba. Era una sala bastante grande, en el centro se hallaba una gran camilla, la cual estaba rodeada de muchas mesas con los más variopintos instrumentos.

Ron estaba frenético, no recordaba haberse sentido tan nervioso ni siquiera en su primera operación. Pero por otro lado, el tiempo le parecía que transcurría lentamente, como si se empeñara en retener el momento que tan nervioso le ponía, y sin comprender si eso ocurría porque se apiadaba de él y le daba más tiempo para que se tranquilizara o si lo hacía para que se pusiera aún más nervioso y se le hiciera imposible operarla.

—Ron —susurró una voz. El pelirrojo se giró y vio a su padre que lo observaba con una triste sonrisa—. No van a traerla aquí, hijo —le dijo acercándose a él.

—¿Qué? —preguntó desesperado, quitándose la mascarilla—. ¿Por qué? ¿Le ha pasado algo? —la voz se le ahogaba y le costaba hablar. Aterrado, se dirigió a la puerta del quirófano pero Arthur no le dejó salir.

—No le ha pasado nada, Ron... Pero no la van a operar en este quirófano —le dijo—. La enfermera te mintió por orden mía. Ginny me avisó de lo ocurrido cuando te fuiste de Hogsmeade y como sabíamos que querrías operarla, llamé al hospital y les dije que te mintieran si preguntabas acerca de Hermione Granger.... En estos momentos Cormac debe estar operándola.

—¿¡Qué!? —ladró Ron, tratando de salir de la sala. Arthur, negando con la cabeza, llevó una de sus manos al bolsillo de su bata y tras un movimiento rápido, aprovechando la distracción de Ron —que forcejeaba con él tratando de salir de allí—, le inyectó algo con una jeringuilla en el cuello.

Se apartó de la puerta dejando salir a su hijo, que no se había dado cuenta de la jugada de su padre por los forcejeos y el enfado, y lo siguió con la mirada. Ron se dirigió fuera del quirófano, dispuesto a entrar en todos los que había en el hospital si era necesario pero algo le detuvo. La vista comenzó a nublársele y unos segundos después yacía en el suelo inconsciente. Arthur sonrió, los tranquilizantes habían funcionado.

Rápidamente llamó a una enfermera y le indicó que avisara a un auxiliar para que llevaran a su hijo a una habitación, asegurando que la terrible experiencia vivida ese día y los nervios habían conseguido que se desmayara. La enfermera no le creyó del todo pero no le cuestionó, él era el jefe y no había que contrariarle.


Se despertó con un gran dolor de cabeza, como cuando tenía resaca pero estaba seguro de que ese dolor no se debía a una borrachera de una noche de fiesta. Ese dolor de cabeza se lo debía a su padre. Ron dirigió una de sus manos a su cabeza y se la frotó, pensando en lo que su padre había hecho. Había sido consciente de lo ocurrido un segundo antes de caer desmayado al suelo y no era algo que se le hubiera olvidado en la inconsciencia. Al igual que lo ocurrido con Hermione.

«Hermione...», pensó abriendo los ojos. Por la luz que había en la habitación se percató de que era de noche. Miró al lado izquierdo de su cama, dándose cuenta de que Ginny se encontraba en la habitación. Se había quedado dormida leyendo un libro, pero debido a la oscuridad que había en la habitación no pudo ver de qué libro se trataba. Giró la cabeza al lado derecho de la cama y se sorprendió ante lo que veían sus ojos. Hermione estaba en una cama contigua a la suya, conectada a maquinas que controlaban sus signos vitales... Estaba viva. Ron no pudo que evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas del más puro alivio.

—¡Hermione! —exclamó, sin poder controlarse. Ginny se despertó sobresaltada.

—¡Ron! —dijo levantándose de un salto del asiento—. ¿Qué tal te encuentras? Papá nos dijo que el calmante quizás te diera dolores de cabeza pero que no pasaría de eso... No sabes lo cabreada que está mamá con él por inyectártelo —le aseguró con una débil sonrisa aunque Ron pudo ver la preocupación reflejada en su cara.

—Estoy bien... ¿Cómo está Hermione? —cuestionó rápidamente, preocupado—. ¿Dónde están los demás?

—Todos están bien... Sólo dejan que se quede una persona y bueno... Convencí a todos para que me dejaran a mí... Papá tiene guardia y mamá no estaba de humor así que no fue difícil —le aseguró—. Y Hermione... se pondrá bien... Cormac hizo un gran trabajo con ella... pero todavía sigue inconsciente...

—¿Todavía? —preguntó desorientado—. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que la operaron?

—No mucho... La operaron hace casi dos días...

—¡¿Dos días?! ¿He estado inconsciente... dos días?

—Casi... Pero con todo el estrés al que has estado sometido últimamente el sueño se alargó más de lo esperado —le explicó—. Voy a avisar a papá que te has despertado ya... Se llevará una gran alegría... estaba muy preocupado... —le aseguró.


Los días pasaron sin mayores acontecimientos. Aunque Ron fue dado de alta el mismo día en el que se despertó, hizo uso de su influencia en el hospital para poder quedarse allí junto a Hermione, hasta que ésta despertara, aunque se estaba demorando.

Los médicos decían que se debía a que la chica había perdido una gran cantidad de sangre, a pesar de que Ron trató de detener la hemorragia, lo cual le aseguraron que le salvó la vida a Hermione.

Ron se pasaba el día al lado de Hermione, en compañía de las personas que la iban a visitar, esperando a que despertara. Cuando estaban a solar, Ron aprovechaba para leerle la edición que iba a regalarle para su cuarto aniversario de “Orgullo y Prejuicio” que Harry le había traído el día después a despertarse por pedido del pelirrojo.


Hermione se encontraba en un estado de letargo, podía escuchar perfectamente lo que ocurría a su alrededor o lo que ella creía que ocurría, pues a veces dudaba de si lo que escuchaba no eran más que imaginaciones, producto de un sueño profundo del que era incapaz de despertar. Sea lo que fuere, en las voces que oía cada vez que podía, se distinguían todas y cada una de las personas que más quería en ese mundo: la familia Weasley, sus padres, sus amigos y Ron... Siempre estaba Ron, daba igual quien más estuviera con ella, él nunca faltaba a su lado. Esa constante compañía era lo que la hacía dudar que no fueran imaginaciones suyas, llevadas a cabo por su cruel mente y por el deseo de que no le hubiera pasado nada. Su voz siempre la acompañaba, a veces estaba hablando con otras personas, otras estaba hablando con ella diciéndole que despertara pronto y ella rogaba por poder contestarle pero siempre se le quedaban las palabras en la garganta y se le imposibilitaba hablar. Pero sin duda lo que más le fascinaba a Hermione era escuchar a Ron leyéndole “Orgullo y Prejuicio”, su libro favorito.

“… o puedo concretar la hora, ni el sitio, ni la mirada, ni las palabras que asentaron los fundamentos...” —le narraba Ron, lo que hacía que Hermione se emocionara mucho pues esa era una de sus partes favoritas del libro—. “Hace ya bastante tiempo. Lo estaba a medias sin conocer...”

“...que había comenzado”[*] —finalizó Hermione, aunque fue un susurro inaudible porque tenía la boca seca después de tanto tiempo sin beber. A pesar de ello Ron permaneció callado, expectante, pues creyó escuchar algo pero no se volvió a oír nada. Desilusionado se acercó a Hermione para observarla, sin soltar el libro que había estado leyendo hasta unos segundos antes. Al situarse a su lado le agarró la mano y la observó, preguntándose cuánto tiempo más tendría que esperar para que Hermione despertara.

Hermione notó el cálido tacto de Ron y trató de hablar otra vez pero no lo consiguió pues tenía la boca extremadamente seca. Se removió débilmente, pero lo suficiente como para que los puntos de la cirugía le tiraran, provocándole a Hermione un fuerte dolor en el estómago, que se vio reflejado en un quejido.

—¡Hermione! —exclamó el pelirrojo, esta vez seguro de haber escuchado algo. Hermione fue abriendo los ojos lentamente, encontrándose ante ella a Ronald Weasley. Pudo ver que la observaba con ojos ansiosos, enrojecidos y húmedos. Le dedicó una sonrisa para tratar de tranquilizarlo—. Hermione... —susurró acariciándole una mejilla, totalmente aliviado por verla de nuevo con los ojos abiertos.

—A-agua —trató de pedirle Hermione. Estaba deseando decirle miles de cosas, pero sabía que no podría decírselas con la boca seca como la tenía. A pesar de que la petición resultó algo inteligible, Ron entendió el sentido del mensaje y se dispuso a servirle un poco de agua.

—Bebe despacio... Sé que debes estar muerta de sed pero no debes forzar tu estómago... Da pequeños sorbos —le recomendó en el tono que empleaba con los pacientes, dándole a entender a Hermione que estaba hablando en serio. La castaña le dedicó una mirada entre divertida y exasperada, pues no le gustaba que la trataran como a una niña pequeña. Ron le sonrió encantado de volver a ver una de sus fulminantes y maravillosas miradas.

Hermione se incorporó un poco con la ayuda del chico y bebió despacio durante unos minutos. Cuando se encontró lista para hablar se giró y miró a Ron, ávida de respuestas pero éste no necesitó que le preguntara nada.

—Krum murió... Los policías lo abatieron en cuanto entraron a la habitación en la que estábamos... Tú recibiste un disparo... Te afectó al estómago y a la arteria que se dirige a él pero gracias a que yo te apliqué presión en la herida y la rápida actuación de los médicos en el hospital conseguimos salvarte... Me tuviste muy preocupado —le aseguró acariciándole una de sus manos, agarrándola después, como si temiera que pudiera irse de su lado—. Quería operarte yo mismo pero mi padre no estaba de acuerdo... Me administró un calmante y estuve como dos días inconsciente... A ti te operó Cormac McLaggen. —No pudo evitar hacer un gesto de disgusto al decir el nombre pero Hermione se fijó en que era más leve que en otras ocasiones— Desde la operación han pasado cinco días... Nos tenías a todos muy preocupados... Será mejor que vaya a avisar a mi padre de que has despertado... Ya verás cuando se enteren tus padres. Estaban muy mal... Mi padre tuvo que obligarlos a que se fueran a descansar a casa... —Se levantó de la silla que ocupaba al lado de la cama de Hermione y se dirigió a la puerta, dispuesto a dar la buena noticia a su padre.

Ron se sentía muy raro, no sabía como actuar con Hermione. Al verla despertar se había llenado de alegría y esperanza y había deseado estrecharla entre sus brazos y besarla pero ahora... Había estado a punto de perderla otra vez y ese recuerdo le atormentaba tanto que no podía evitar sentir ganas de salir huyendo de esa habitación.

—Ron... ¿qué pasa? —preguntó Hermione tomando al pelirrojo por sorpresa y haciendo que se detuviera en el acto.

—¿Qué quieres decir? —le dijo acercándose a la cama de la chica de nuevo—. No pasa nada...

—Sí... estás como... distante... Queriendo huir de mi lado... —le acusó con lágrimas en los ojos—. Lo que me dijiste en la Casa de los Gritos no era cierto... No me quieres... —susurró, tratando de contener las lágrimas. Ron la había engañado al decirle que la quería, sólo se lo había dicho para que muriera tranquila.

—No, no, no... —se apresuró a negar Ron horrorizado por las conclusiones a la que estaba llegando la castaña—. Eso no es cierto... Yo... te quiero Hermione, siempre lo haré... pero he estado tan cerca de perderte otra vez que me da miedo acercarme de nuevo a ti... Es algo estúpido pero no puedo evitarlo... Estoy tan aterrado por haber estado a punto de perderte que me da miedo acercarme a ti y que te alejes otra vez... No huyo porque no te quiera... lo hago porque te amo tanto que me da mied... —Hermione lo calló con un beso.

Lo que sintieron ambos al besarse fue algo totalmente indescriptible. Sintieron como si fuera el primer beso que se hubieran dado en sus vidas, igual de anhelado que el primero que se dieron, al igual que este en una sala de hospital e igual de maravilloso. Se separaron tras unos minutos y Ron apoyó su frente en la de Hermione. Se alejó unos centímetros de ella y mirándola a los ojos le susurró.

—Prométeme que nunca más me dejaras —le rogó, mirándola con desesperación. La chica lo miró y dedicándole una pequeña sonrisa y cogiéndole con las dos manos por ambos lados de la cara le respondió.

—Nunca más te dejaré, lo juró. —Y selló su promesa con un beso.


Pasadas unas semanas, Hermione fue dada de alta y para celebrarlo los Weasley prepararon una fiesta en La Madriguera unos días después, a la que invitaron a todos los amigos de Hermione y a los padres de la chica.

—Bienvenidos, señores Granger —les recibió Ginny al abrir la puerta y ver a los padres de la castaña.

—Hola Ginny... ¿Han llegado ya Hermione y Ron? —le preguntó la señora Granger.

—No, todavía no... Pero deben estar a punto de llegar...

Se encaminaron al comedor de la casa, que estaba lleno de cabezas pelirrojas, pues estaban allí todos los hermanos Weasley a excepción de Ron. Además estaban Harry y sus amigos y las esposas de Percy y Bill; Audrey y Fleur, respectivamente. La última estaba embarazada y ya había salido de cuentas.

—Molly, Arthur... gracias por invitarnos a la fiesta —les dijo el señor Granger, sentándose en los asientos que les ofrecía el patriarca de la familia.

—No es para menos, a fin de cuentas es vuestra hija —le dijo Arthur, sonriente.

Pasaron unos minutos hasta que llamaron de nuevo a la puerta. Molly fue a abrir y se encontró con Ron y Hermione, a la que recibió con un abrazo más delicado de lo acostumbrado pues no quería hacerle daño en la herida.

—¡Oh, querida! ¡Estoy tan contenta de verte fuera de ese hospital por fin! —le dijo la matriarca de los Weasley, soltándola y dedicándole una inmensa sonrisa—. ¡Ah comer! —sentenció entrando en el salón seguida de los recién llegados pero se volvió a Hermione y dijo algo que nunca pensaron escuchar de ella—: Será mejor que tú comas algo ligero Hermione, los médicos de la familia me dijeron que tenías que cuidar tu estómago...


La comida transcurrió en el patio sin mayores sobresaltos, aunque Fleur se quejaba alguna que otra vez de las fuertes patadas que daba el bebé. Tras la comida se dispersaron un poco, en diversas conversaciones. Hermione estaba hablando con Ginny y Harry, que le estaban dando la noticia de su compromiso. La castaña se sintió un poco molesta pues había pasado semanas en el hospital y no le habían dicho nada.

—¡No sé como no me lo habéis dicho antes! —dijo haciéndose la ofendida.

—Hermione no te enfades... Lo que pasa es que con todo lo ocurrido... No queríamos darte sobresaltos... —trato de justificarse Harry.

—¿Sobresaltos? ¿Qué pasa? ¿Ahora se me está prohibido alegrarme porque mi hermano y mi mejor amiga se vayan a casar? —preguntó, dedicándoles una gran sonrisa. La pareja sonrió aliviada.

—Habíamos pensado en que Ron y tú fuerais los padrinos... Si queréis, claro... —le propuso Ginny. Hermione se lanzó a los brazos de su amiga emocionada y luego le dedicó otro abrazo al moreno.

—¡Claro que quiero! Me habéis hecho muy felices al pensar en mi como vuestra madrina... —Hermione desvió la mirada y vio que Ron estaba hablando con Fleur. Despidiéndose de la pareja se acercó a su novio.


Ron estaba hablando con Fleur acerca de que debería ir al hospital a que le hicieran una ecografía cuando Hermione se le acercó. Se disculparon con la rubia y se alejaron del resto de los presentes, adentrándose en la casa para poder hablar más tranquilos.

—¿Cómo no me habías contado que Ginny y Harry se casaban? —le preguntó la castaña con un poco de reproche.

—Bueno... Lo que pasa es que no queríamos que te sobresaltaras más de lo debido y mi padre y yo decidimos que sería lo mejor —se acercó a su novia, poniendo cara de perrito abandonado y le pregunto—: ¿No estás enfada conmigo, verdad?

—Me es imposible enfadarme si me pones esa carita —afirmó la muchacha, besando a su novio en la mejilla —. Quería contarte algo...

—¿Te ocurre algo, Hermione? —le preguntó Ron preocupado, temiendo que le doliera el estómago o la herida.

—No, no... —le dijo rápidamente tratando de tranquilizarlo, acercándose a su bolso y sacando un libro de él. Se trataba del que el pelirrojo le había querido regalar para su cuarto aniversario—. Lo que pasa es que estas semanas en el hospital, cuando me estuviste leyendo el libro me leíste el final pero cuando salí de San Mungo y me diste el libro... bueno... le falta la última página —le dijo mostrándole el libro.

—¿De verdad? —cuestionó Ron aliviado, con una sonrisa en la cara que hizo que Hermione se preguntara si se había perdido alguna broma por parte del pelirrojo.

—¿Qué te traes entre manos? —le preguntó con una sonrisa, acercándose a él. El pelirrojo le tendió una hoja doblada. Al abrirla Hermione se percató de que se trataba del final del libro pero lo que llamó su atención fueron las palabras escritas con bolígrafo negro, con la letra de su novio.


“Nosotros cuando nos conocimos empezamos tan mal como los dos protagonistas, Elizabeth y Mr. Darcy... Espero que tengamos el mismo y deseado final feliz que ellos y que pasemos toda nuestra vida juntos”


—Ron... ¿qué...?

—Iba a pedirte que leyeras la dedicatoria en la cena de nuestro aniversario pero... bueno, al final todo se complicó y no pude dártelo... Cuando llegué a casa, después de que Ginny me confirmara que te habías ido, desenvolví el libro y arranqué la página con la dedicatoria... Esa página siempre ha ido conmigo, recordándome lo que me había pasado por haberle entregado mi corazón a alguien sin reservas... —le explicó, acercándose a ella y cogiéndole las manos, haciendo que el libro y la hoja cayeran al suelo—. Hoy te devuelvo la hoja que falta del libro, con mi corazón y la proposición que encierra la dedicatoria... Sé que es precipitado pero hemos pasado por tantas cosas que me parece una pérdida de tiempo esperar siquiera un segundo más. Hermione... ¿quieres casarte conmigo? —preguntó, conteniendo la respiración.

La chica se le hacía imposible contestar, pues estaba embargada por las lágrimas. Se lanzó a su cuello y le besó apasionadamente, olvidándose de sus heridas y puntos y los dolores que estos le causaban, abrazándole tan fuerte que Ron pensaba que se ahogaría. Se separaron unos minutos más tarde y Ron la miró sonriente.

—¿Me tengo que tomar eso como un sí?

—¡Sí! —dijo volviendo a abrazarlo.

—Oh Neville, ¿no te parece hermoso? —dijo una voz detrás de los jóvenes. La pareja se separó y se giraron hacia la puerta que daba al patio, encontrándose con Luna y Neville.

—Sí, precioso —concedió el moreno—. Chicos, sentimos interrumpir pero... bueno... Fleur está de parto —anunció haciendo que la pareja reaccionara y saliera disparada de la habitación, dejando atrás a los recién llegados, que se miraban divertidos. En La Madriguera nunca habría una velada aburrida.


FIN






Espero que os haya gustado!!!

Al igual que la vez anterior no había escrito la palabra "FIN" hasta hace unos instantes y la verdad es que es un poco triste hacerlo...

Espero que no os haya decepcionado el final (los finales no son lo mío) y que hayáis disfrutado leyendo esta historia tanto como yo escribiéndola, :D

La idea inicial era escribir un epílogo pero no sé si la falta de tiempo me permitirá hacerlo, :? … Trataré de conseguirlo pero sino es así solo os diré que GRACIAS por darle una oportunidad a esta historia y mi...

Nos leemos!!!

Besos!!

Bye

Nay

[*]La parte en cursiva es un fragmento de la obra literaria “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen.

Epílogo: Esperanza
Última edición por nay R/HR el Mar Ago 09, 2011 6:25 pm, editado 4 veces en total



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Re: "Mi Luz en la Oscuridad" I y II [RW/HG] AU (Último cap.)

Notapor Locurita » Vie Ene 21, 2011 8:14 pm

*-* retoño, estás creciendo... Ya verás cómo te llega el debido comentario luego (y luego es un "no sé cuáaando")
Te felicito por terminar bonita!! Y aunque no lo creas, te extrañooo!

Besos.
Dices que es mejor callar cuando por primera vez salen las cosas bien.
Dices que yo tengo miedo de adaptarme al cambio, pues no es miedo es sólo negación.

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