Hola!!!
Gracias por todos los comentarios, aquí os dejo el tercer capítulo... Espero que os guste...
Capitulo 3Excusas y Mentiras
-Maldito hijo…
-¡Harry baja la voz! –le reprochó Ginny a su novio. Estaban en la sala común y varios estudiantes se habían dado la vuelta alarmados por la actitud de Harry.
-¿Cómo quieres que baje la voz? Ese idiota ha amenazado a Hermione, ¿y quieres que guarde la compostura? ¿qué me preocupe de no llamar la atención? -Harry estaba realmente afectado, consideraba a Hermione como una hermana y si no había salido corriendo a pegarle una paliza a Krum era porque la incredulidad lo tenía pegado en el asiento del sofá que compartía con Ginny.
-Estoy totalmente de acuerdo contigo Harry -intervino Ron -, pero aunque me encantaría seguir insultando a ese desgraciado no os hemos contado esto para eso ni para darle una paliza, sino para que nos ayudéis a buscar una solución.
-Ron se empeñó en que os lo contáramos -se quejó Hermione -. Yo no quería hacerlo, no quiero meteros en problemas.
-Hermione nuestra especialidad son los problemas y más si es para ayudar a un amigo -observó Luna que había dejado se actitud distraída de lado. Las verdaderas intenciones de Viktor habían afectado de manera considerable a Ginny y Luna.
-Exacto, no podemos dejarte tirada en un momento así -añadió Neville, que estaba sentado al lado de Luna, con los hombros tensos por lo que acababan de escuchar -. Pensemos.
Estuvieron un tiempo callados, pensando una solución para evitar que Hermione terminara fuera del colegio sin oportunidad de recuperar la asignatura en septiembre y desenmascarar a Krum.
-Bueno... creo que lo primero que tenemos que hacer es hablar con McGonagall para que te permita hacer el examen, ella es la directora y si lo hablas con ella antes de que Krum intervenga tendremos solucionado el problema -planteó Luna. Hermione se quedó pensativa durante unos segundos.
-La verdad es que no sé si es muy conveniente Luna. La profesora McGonagall sabe cual es mi situación y que haría casi cualquier cosa con tal de seguir en este instituto.
-Sí, pero sino le mencionas nada del asunto de Krum no tiene por qué pensar que estás desesperada por buscar una excusa para quedarte -apoyó Ginny la idea de Luna -. Simplemente tienes que actuar como si solo fuera que Snape te quisiera suspender y tú pretendieras asegurarte de que no perderás un año por culpa de su asignatura.
-Si lo planteas de ese modo -observó Hermione -. Pero eso de mentir a la directora... Ya sabes que no es lo mío.
-No te preocupes Hermione, yo iré contigo, a fin de cuentas yo estoy directamente implicado -la animó Ron -. Digamos que voy porque “tengo que enterarme de si el profesor Snape me ha puesto falta por haberme expulsado de clase”. Si me pone falta sin justificar y sumándolo al retraso anterior solo me faltaría uno para verme en tu misma situación... Tratándose de Snape no creo que le temblara el pulso para suspenderme por una falta que causo él.
-¡¡Ay va, es verdad!! Lo siento mucho Ron, por mi culpa estás a punto de suspender también -se lamentó Hermione.
-Por mi no te preocupes, después de todo yo no soy becado y con los que no lo somos son más flexibles -<<espero>> pensó Ron tratando de reconfortar a Hermione. De solo pensar lo que su madre podía decirle si lo expulsaban a dos meses de acabar el instituto se echaba a temblar -. De todas formas no lo decía para que te sintieras peor.
-Lo sé, no te preocupes. Entonces, ¿vamos?, si lo retrasamos más quizás se nos adelante Snape y adiós a nuestra oportunidad.
-¡Vamos!
Se dirigieron a las puertas de la gran estancia donde se reunían todo el alumnado para pasar su tiempo libre pero antes de salir escucharon decir algo más a sus amigos:
-¡SUERTE!
Hermione estaba muy nerviosa, nunca se le había dado bien mentir y aunque lo hacía si la situación merecía la pena no sabía si esta vez iba a ser capaz de hacerlo. No es que la situación no le mereciera la pena a Hermione, pero mentir a Minerva McGonagall no era tarea fácil y menos para ella, que tenía un gran aprecio y respeto a la directora.
Ron por su parte iba pensando en como librarse de Krum si la visita a la directora salía bien. Sabía que Harry y Neville estaban dispuestos a ayudarlo por la vía de la fuerza pero no le parecía correcto, y claro que no lo era, pero cada vez que se acordaba de lo que Krum le había hecho a Hermione le hervía la sangre. También estaba pensando en que no creía que McGonagall le dejara estar presente en la conversación que tuviera con Hermione, por muy optimista que se hubiera mostrado en la sala común.
Los pensamientos de Hermione divagaban en lo mismo. McGonagall era una persona muy estricta y no creía que dejara que Ron estuviera presente cuando le tocara hablar a ella. Pero si no estaba Ron, ¿cómo se enfrentaría a la profesora y a esa mirada penetrante que pareciera que te estuviera leyendo la mente?
-Ron, ¿cómo piensas quedarte en la oficina...?
-¿...cuando te toque hablar? -terminó la frase Ron y Hermione sonrío, no podía creer que fuera tan predecible, ¿o era que Ron la conocía muy bien? -. Yo también estaba pensando en eso y la verdad es que no tengo ni idea, pero algo se me ocurrirá, no te dejaré sola.
-Ron... -Hermione quiso reprocharle por mandarla a la “boca del lobo” con una promesa que no sabía si iba a poder cumplir, pero no pudo hacerlo cuando, al mirarlo a los ojos, vio la determinación con la que brillaban -...gracias.
-¡Va!, ya ves tú lo que he hecho. Ante todo soy tu amigo y siempre me tendrás a tu lado -le dijo Ron antes de pararse ante la puerta de la directora. Respiró hondo y llamó. Pasaron unos segundos, y tras recibir el permiso, abrió la puerta dejando pasar primero a Hermione.
Habían estado tantas veces en ese despacho que Ron podía asegurar que lo podría describir con los ojos cerrados. Era una habitación bastante espaciosa que estaba forrada por estanterías llanas de pesados libros. Estaban todas las paredes llenas de ellos menos una que se encontraba en el fondo de la estancia, donde se encontraban los retratos de todos los directores que había tenido el instituto, desde los fundadores hasta Albus Dumbledore, que había fallecido el año pasado después de entregar su vida en cuerpo y alma a esa institución.
En la mesa, que se encontraba delante de esa pared, se encontraba la directora, Minerva McGonagall. Era una mujer muy estricta y lo reflejaban su actitud y su apariencia. McGonagall siempre llegaba un traje de chaqueta y pantalón de color oscuro y su pelo castaño recogido en un moño bien apretado. Llevaba gafas aunque Ron tenía la sensación de que pocas veces las usaba, al menos cuando se trataba de él o de alguno de sus amigos, ya que siempre los miraba por encima de ellas con esos ojos que parecían que estuvieran leyendo tu mente.
Minerva McGonagall se sorprendió al verlos en su despacho ya que no los había mandado llamar y que supiera tampoco se habían metido en ningún problema del que la hubieran informado todavía.
-Señorita Granger, Señor Weasley, ¿qué les trae por aquí? Que yo sepa no se han metido todavía en problemas, todo un récord tratándose de ustedes, si me lo permiten -comentó la profesora McGonagall.
-Pues lo cierto es que si estamos en un problema... mas o menos -a Hermione le costaba encontrar la manera de empezar a relatarle a la directora los hechos.
-Verá profesora, lo que Hermione le trata de decir es que Sna... el profesor Snape le ha puesto un retraso y con el de hoy ya ha acumulado tres lo que significa... -explicó Ron al ver que Hermione no podía.
-...que está suspensa, entiendo. Señorita Granger, ¿podría explicarme cómo ha podido arriesgarse a una cosa así?
-Pues verá profesora... -trato de contestar Ron.
-Le he preguntado a ella, Señor Weasley -le interrumpió la directora.
-Pues... -Hermione no sabía que responder, ¿cómo dar una escusa creíble sin mencionar a Krum? Si lo mencionaba y la directora le preguntaba él lo negaría todo y entonces si que estaría en un buen lío porque supuestamente habría mentido a la directora acusando a un profesor, por lo que tampoco podía nombrar a otro profesor para excusarse. Lo único que podría justificar un retraso o falta sería haber estado hablando con un profesor o haber estado indispuesta -. Bueno...
-Directora si me lo permite se lo explicaré yo, sabe que Hermione es muy vergonzosa y nunca le diría la verdad -intervino Ron, que era consciente de las pocas opciones que tenía para una buena excusa.
-Bueno está bien, dígamelo usted entonces.
-Bueno, estábamos en la clase que nos toca hoy antes de química, literatura, ya había tocado la campana y estábamos recogiendo. Yo esperaba a Hermione, que era la última en recoger, como siempre, y los demás se habían ido. La verdad es que estaba un poco preocupado por Hermione, ya que se encontraba bastante pálida -Ron estaba seguro de que la excusa le valdría una discusión con Hermione por haber contado esa historia, y más habiéndosela contado a la directora, pero eso era mejor a que la expulsaran -. Cuando nos dirigíamos hacia el laboratorio Hermione empezó a sentir unos dolores muy fuertes en la tripa y se arrodilló en el suelo -Hermione estaba pálida, no podía ser que estuviera a punto de decir lo que ella pensaba -, estuvo un minuto o así en el suelo, respirando hondo, y cuando se tranquilizó se dirigió al baño más cercano murmurando algo así como “lo duro que es ser mujer a veces” y bueno... ya me entiende a lo que me refiero...
Hermione no podía creer lo que estaba oyendo, había aprovechando un recuerdo de hace años, cuando había experimentado por primera vez ese dolor, para contarle una mentira a la directora. Daba gracias porque se hubiera ahorrado como terminaba la historia: Ron yendo a buscar a alguna alumna de cursos superiores para que la ayudara con la nueva etapa de su vida. Después de eso, y debido a la vergüenza que sentían, estuvieron días sin hablarse, había sido uno de los momentos más embarazosos que le había tocado vivir con Ron.
Tanto Hermione como Ron se encontraban sonrojados. La profesora McGonagall estaba convencida de que Ron decía la verdad puesto que conocía la naturaleza tímida de ambos y no creía que pudieran mentir con algo así ya que les resultaría muy incomodo a los dos. Sin embargo, había algo que no cuadraba. Minerva McGonagall si podía presumir de algo, era de conocer muy bien a sus alumnos y sabía que si esa historia hubiera ocurrido hace unas horas, Ron no hubiera sido capaz de contárselo y Hermione no habría ido a hablar con ella acompañada por él. Pero siendo tan pudorosos, ¿qué podían estar ocultando detrás de ese hecho que les causaba tanta vergüenza? Decidió acabar de escuchar lo que decía su alumno y después determinaría si aceptaba la historia o no.
-Cuando llegamos a clase acababa de sonar el timbre pero el profesor Snape nos echó y le dijo a Hermione que podía despedirse de su beca -relató Ron, ciñéndose ya a la realidad -. Hemos venido para asegurarnos de que Hermione pueda seguir estudiando las demás asignaturas y hacer el examen de química en septiembre ya que, conociendo al profesor, será imposible que lo haga con el resto.
Después de escuchar la historia Minerva se quedó mirando fijamente a sus dos alumnos, sentados frente a ella. La última parte de la historia era la que le parecía que se ajustaba más a los últimos sucesos y le parecía justo lo que Ronald le pedía pero no sabía que hacer, ¿debía darles una oportunidad a unas personas que la mentían?
Eran dos de los alumnos más eficientes y a la vez problemáticos que habían tenido en años, junto con sus amigos. No es que hicieran travesuras a sus compañeros, como había ocurrido con Fred y George Weasley, sino que se metían en apuros para ayudar a los demás, pero lo cierto era que llevaban la palabra “problemas” escrita en la frente.
Pese a los problemas siempre tenían notas excelentes, incluso Ron y Luna, que podían parecer los más despistados del grupo. Minerva siempre trataba de imaginar a sus alumnos en el futuro, con sus carreras ya terminadas y sus trabajos, y sabía que ese grupo tenía un futuro muy prometedor, ¿valía la pena tirar por la borda dos futuros así por tres retrasos y porque no le contaran todo?
-Le creo, Señor Weasley -Minerva pudo notar como sus dos alumnos volvían a respirar con tranquilidad -, pero la Señorita Granger no se presentará al examen de septiembre -determinó. Ron y Hermione se pusieron pálidos -. Hablaré con el profesor Snape y le aseguraré que tenían una buena razón para llegar tarde, por lo que les quitará los retrasos a los dos y usted, Señorita Granger, podrá volver a clase como una alumna más. Eso si, una falta más y será expulsada perdiendo todo el año, ¿entendido?
-¡Muchas gracias profesora McGonagall! -contestaron los alumnos al unísono, todavía sonrojados.
-Le aseguro que no desaprovecharé esta oportunidad -le dijo Hermione muy contenta.
-Y ahora márchense a estudiar, creo que tienen una clase que recuperar.
-Si desde luego... Adiós profesora -se despidió Ron mientras sujetaba la puerta para que Hermione saliera.
Hermione iba realmente contenta, no podía creer que todo hubiera salido tan bien y todo gracias a Ron... “¡¡RON!!” pensó reaccionando y parándose en seco.
Ron que iba detrás viendo lo feliz que estaba Hermione, esperaba una señal que le indicara que había llegado el momento de correr. Esa señal llegó al ver que Hermione se paraba y se giraba lentamente para encararlo.
-¡¡Ronald Bilius Weasley!! -gritó Hermione, corriendo hacía él.
Ron la esquivó justo a tiempo para evitar que se le echara encima y después de eso, salió corriendo.
-¡¡Ya verás cuando te pille, Ronald!! -a pesar de las amenazas, Ron tenía una sonrisa en la cara, le encantaba cuando Hermione se enfadaba y echaba de menos esas discusiones que los diferenciaba cuando estaban juntos, a pesar de que el tiempo de paz que habían tenido le había gustado mucho.
-¡¡No creo que lo consigas Hermione!! -la intento molestar entre carcajadas girando la cabeza y viendo que Hermione también sonreía. Se dirigió al primer baño que vio y la esperó dentro intentando recuperar el aliento.
-Ronald, te juro... que un día... de estos... te mataré... -lo amenazó Hermione entre bocanadas de aire, inclinada, apoyando las manos en las rodillas. Una vez que recupero el aliento se irguió -. Ronald, ¿cómo se te ocurre decirle algo así? ¡Me prometiste que nunca se lo dirías a nadie!
-Vamos Hermione, era eso o nada, no podíamos poner de excusa a un profesor, ¿prefieres repetir curso?
-¡NO!, pero ha sido tan embarazoso... -se lamentó.
-Oye, que yo también lo he pasado mal, ¿eh? Pero el caso es que lo conseguimos Hermione... Hemos conseguido más de lo que esperábamos, ya no tendrás que esperar a septiembre.
-Ya no tendré que esperar a septiembre... -repitió Hermione tratando de hacerse a la idea. De repente lo abrazó -. Muchísimas gracias, Ron... No podría haberlo hecho sin ti... -le dijo. Luego levanto la cabeza y mirándolo a los ojos, aprovechando que Ron la estaba mirando, dijo -: Aunque en realidad yo no he hecho nada, una vez más me has sacado de un gran problema.
-No digas tonterías, Hermione. Tú me has ayudado mucho más de lo que yo a ti -dijo Ron muy convencido sujetando la barbilla de Hermione con la mano. Hermione se volvió a refugiar en su pecho y lo abrazó más fuerte -. Ahora solo queda librarnos de Krum.
-No se como enfrentarlo mañana –comentó Hermione, preocupada.
-Hermione, siempre estaré a tu lado. Cuando todos te abandonen, cuando no veas a nadie más, yo seguiré estando ahí -le recordó una vez más Ron, mirándola a los ojos con una intensidad con la que solo podía mirarla a ella, una que decía muchas cosas. Ron necesitaba más que nunca que Hermione estuviera segura de que él estaría ahí siempre, ya que sabía que ella lo estaba pasando muy mal.
-Lo recordaré -le respondió mirándolo a los ojos de la misma manera.
Se estaban acercando poco a poco, podían notar el aliento del otro, acelerado por la expectación. Sus narices se rozaban, estaban muy cerca de lograr lo que deseaban hace muchos años. Cerraron los ojos sabiendo que ya no podrían parar ese acercamiento, nada podría hacerlo.
Excepto el timbre que anunciaba la cena. Los dos se separaron, sonrojados, resignados y pensando que no habían nacido para estar juntos ya que el destino se empeñada en interrumpir esos momentos siempre que se daban. Se miraron y se encaminaron hacia el gran comedor.
Cuando sus amigos los vieron entrar en el comedor tan serios y callados, pensaron que las cosas no habían salido como ellos querían. En cuanto Ron y Hermione se sentaron separados, algo que era contrario a su costumbre, los demás empezaron a bombardearlos a preguntas deseando saber que había pasado. Ron decidió dejar hablar a Hermione y que contara ella, si quería, la excusa que había puesto para sus retrasos.
-¿Qué pasó? ¿Pudiste estar presente en la conversación que McGonagall tuvo con Hermione? -preguntó Harry -. Pensábamos que con lo estricta que es eso sería algo casi imposible.
-Pudimos estar juntos gracias a que Ron se adueñó de la situación desde un principio -les explicó Hermione -. Yo no podía explicarle porque había llegado tarde por lo que se lo explico Ron.
-Vaya... Muy buena, hermanito -lo felicitó Ginny. Ron sonrió vagamente y se sirvió la cena -. ¿Pero se puede saber que os pasa? ¿McGonagall no cedió y no podrás hacer el examen?
-Oh si, si podré hacerlo -contestó Hermione. Después de eso sus amigos la felicitaron aunque Hermione no se sentía muy feliz, una vez más había perdido su oportunidad con Ron.
-Pero si todo salió bien, ¿por qué Ron y tú estáis tan serios? ¿Y por qué os habéis sentado separados? -preguntó Luna con su habitual aire distraído.
-¿Qué? No nos pasa nada, solo que no me ha gustado mucho la excusa que ha puesto Ron para explicar los retrasos. Y antes de que preguntéis, no queréis saberlo, creedme.
-Está bien... -contestaron con resignación.
-De todas formás Hermione es una exagerada, no fue para tanto -comentó Ron. Ahora que sabía por donde había decidido llevar la conversación Hermione no tenía que seguir callado por miedo a meter la pata -. Eres muy tremendista... - Ron no podía negarlo, aunque le encantaba verla feliz, molestarla un poco de vez en cuando le resultaba muy divertido.
-¿Tremendista? ¿Pero cómo...? -se dispuso a replicar Hermione.
-No discutáis, ¿vale? -suplicó Neville.
-Neville tiene razón. Estábamos muy felices sin tener que ver como os peleabais... No nos entendáis mal, es divertido veros discutir –aclaró Harry -, pero ya nos habíamos acostumbrado a la paz que reinaba a lo largo de este curso.
-Está bien -dijeron Hermione y Ron.
-Lo dejaremos... por ahora -aclaró Hermione.
-¡Hermione! Me esperaría algo así de mi hermano pero de ti...
-¡Hey Ginny, no te pases! Además, Hermione tiene razón, discutir es algo normal entre nosotros -concedió Ron y él y Hermione rieron.
-No tenéis remedio, de verdad -se lamento Neville y rieron todos.
Pasaron el resto de la noche hasta el toque de queda en la sala común. Se olvidaron del examen de literatura que tenían dentro de dos días, de las demás asignaturas y de Krum. Se pasaron las horas riendo relajados y jugando al ajedrez intentando ganar a Ron, una tarea imposible. Sin embargo había algo que a Hermione le preocupaba.
-Chicos, mañana cuando nos encontremos con Krum debéis recordar que no podéis tratarlo de una manera diferente a como lo habéis tratado hasta ahora -dijo Hermione con la cabeza agachada.
-¿Qué quieres decir? -preguntó Ron -. ¿Quieres que actué como si nada hubiera pasado?
-Si, todos y vosotras también -contestó Hermione mirando a Ginny y Luna -. Aunque no vayáis a nuestra clase él sabe que sois amigas mías y si os comportáis de manera diferente sabrá que os lo he contado, al igual que si lo hacéis vosotros -razonó Hermione mirando a los chicos. Todos asintieron resignados sin mirarla a los ojos ya que no les gustaba prometerle una cosa así.
-Está bien, lo haré -se resignó Ron -. Ahora me alegro de no haber sido nunca muy amable con él -comentó haciendo reír a los demás.
Después de eso todos se dirigieron a la gran escalera hasta el séptimo piso donde los caminos de los chicos, que se dirigían al ala este del castillo,se separaban del de las chicas, que se dirigían al ala oeste, y cada uno se fue a su respectiva cama pensando en como podrían solucionar el problema de Krum.
Espero que os haya gustado... Nos vemos en los comentarios!!!
Bsss
Bye
Nay
Capítulo 4 - Problemas y Citas