Hola!!!
Aquí os dejo el capítulo 2, espero que os guste...
Capítulo 2La Mudanza
Tras la carta de Hermione los chicos pasaron algunos días decidiendo cuál era la mejor manera de decirle a Ron que Hermione estaría de vuelta en menos de dos meses. Luna estaba especialmente preocupada, ya que temía que Ron pudiera tener una crisis nerviosa al recibir la noticia. Esta idea fue transmitida a los demás, que plantearon, preocupados, que lo mejor era que Luna hablara con alguno de sus profesores y le pidiera consejo.
—¿Creéis que es necesario? —preguntó Luna algo inquieta.
—¡Luna se trata de mi hermano! Y no me apetece que después de esto necesite ir a tu consulta por el resto de su vida.
—En realidad no podría tratarle yo... Pero eso no es lo importante ahora... —Luna se quedó pensativa—. Está bien, de acuerdo. ¿Pero a quién le pregunto?
—Tiene que ser alguien discreto —razonó Harry—. Así evitaremos que haga muchas preguntas.
—Lockhart —sentenció Luna.
—¡Pero si ese tipo es un egocéntrico! —objetó Neville sorprendido.
—Exacto —le concedió Luna—, es muy egocéntrico. Eso es una baza a nuestro favor porque sólo se complacerá porque le pregunte algo a “una autoridad como él” y ni se le pasará por la cabeza preguntarme por qué me interesa algo así porque a él le da igual —les explicó.
—A veces me das mucho miedo —declaró Neville poniendo cara de asustado, ganándose un golpe, por cortesía de Luna.
—Profesor Lockhart, ¡señor! —lo llamó Luna al final de su clase del miércoles.
—Dígame, señorita...
—Lovegood. Verá señor, querría preguntarle sobre un caso en particular del que me gustaría saber la opinión de un experto y nadie mejor que usted.
—De acuerdo, hable.
—Verá... Si conociera a alguien con síntomas de un episodio depresivo y tuviera que darle una noticia en referencia a lo que le causó esa situación, ¿cómo le daría esa noticia de una forma que evitara problemas mayores?
—Bueno, señorita Lovegood, eso depende mucho de la persona y de cómo de avanzado se encuentre el episodio depresivo.
—Pues verá todo vino a raíz de una persona que desapareció durante un tiempo y ahora quiere volver. La persona afectada por la depresión se niega a hablar de la otra persona y tuvo un cambio radical en su actitud cuando la otra persona se fue.
—Creo, señorita Lovegood, que lo mejor será que le vayan introduciendo el tema poco a poco y que cuando se decidan a decírselo estén todos los amigos cerca de él para apoyarlo —resolvió al final Lockhart con una sonrisa suspicaz en el rostro.
—¿Sabe de quién le estoy hablando, verdad? —preguntó Luna sonrojada.
—No lo sabré si usted lo prefiere así —dijo el profesor mientras se acercaba a la puerta.
—Gracias por todo, profesor.
—De nada, Luna. No tengo duda de que será una gran psicóloga —sentenció antes de salir del aula.
Después de la conversación con el profesor Lockhart, Luna se dirigió hacía la cafetería donde se reunía siempre con los chicos al acabar las clases. Allí les contó lo que el profesor le había dicho y pudo ver cómo ellos quedaban tan sorprendidos como ella cuando les dijo que Lockhart había descubierto de quien hablaban.
—Supongo que no tuvimos en cuenta lo sumamente cotilla que puede llegar a ser ese profesor en particular —declaró Harry, que también lo tenía como profesor, al igual que Ginny.
—¿Cómo le vamos a contar a Ron que Hermione estará de vuelta a finales de junio?
—¿Qué habéis dicho? —preguntó una voz a sus espaldas. Todos giraron la cabeza asustados para ver quién era el chico que había hablado.
—¡Draco! —exclamaron todos a la vez, relajados.
—Sí, ¡yo! Y agradeced que a diferencia de otros días, Ron no viene conmigo.
—¿Dónde dejaste a mi hermano?
—En la biblioteca. Le dejé entre libros y lamentos de que tendría que haberse matriculado en farmacéutica como yo —les comentó con una sonrisa en los labios.
Draco Malfoy se había unido mucho a los chicos tras el juicio contra Krum, cinco años atrás, en el que testificó a favor de Hermione. Este hecho le causó muchos problemas con su padre que era socio del padre de Viktor.
—Pero no me cambiéis de tema... ¿Has dicho que Hermione vuelve en junio?
—Sí —le respondió Ginny—. Y no sabemos cómo decírselo a Ron. Luna piensa que tiene un episodio depresivo desde que se fue ella y teme que tenga una crisis cuando le demos la noticia.
—Vaya —dijo Draco.
—¿Vaya? ¿Sólo se te ocurre decir eso? ¡Danos alguna idea de cómo decírselo!
—Ahora mismo lo único que puedo decir es que no es el momento. Ron viene hacia aquí —les informó Draco entre dientes, mirando hacia la puerta de la cafetería.
—¡Hey chicos! ¿A qué vienen esas caras largas? —preguntó Ron sorprendido dejando en la mesa una gran pila de libros.
—Nada en particular... El agobio habitual antes de fin de curso.
—¡Oh! Sí, os entiendo... Pero mirad el lado positivo... ¡Este será nuestro último año!
—¡Lo será para ti! A nosotras todavía nos queda un año antes de acabar la carrera —se lamentó Ginny señalándose a sí misma y a Luna.
—Bueno vale, lo siento —se disculpó Ron sentándose a la mesa.
Estuvieron charlando un rato y después se dirigieron hacía el bufete, donde cogieron su comida. Tras escoger lo que comerían ese día volvieron a sentarse a la mesa.
—Bueno chicas, quería pediros un favor —dejó caer Draco.
—¿A nosotras? —preguntaron Ginny y Luna al unísono.
—Sí. Veréis... tengo una amiga...
—¿Una amiga? —preguntó Ginny con una sonrisa pícara.
—Sí, una amiga. El caso es que ha discutido con sus compañeras de piso y me preguntó si sabía de alguien que tuviera una habitación libre y pensé que quizás vosotras podríais alquilarle la habitación de Hermione —se vio interrumpido, ya que Ron se había atragantado con el refresco que estaba bebiendo— hasta que acabe el curso, ya que se gradúa este año.
—¿Desde cuándo la conoces? —preguntó Ginny buscando información de su posible nueva compañera de piso.
—Desde que empecé la carrera —contestó Draco sonriendo de lado.
—¿Cómo no nos has hablado antes de ella?
—Sí lo he hecho —le respondió—. Se trata de Lavender Brown.
—¿Lavender ha discutido con Parvati y Padma? —preguntó Neville sorprendido.
—Ya lo creo... Tuvieron una discusión y han dejado de hablarse.
—Bueno... creo que podemos hacerle un hueco, ¿no? —dijo Luna mirando a Ron de pasada y luego observando a Ginny.
—Sí, claro. Además, teníamos problemas con los gastos y ahora con su ayuda estará solucionado —concedió Ginny.
—Gracias, chicas —dijo Draco.
—¿Nos ayudáis a preparar la habitación y con la mudanza, chicos? —preguntó Luna mirando fijamente a Ron.
—Por supuesto —afirmó Neville mientras Draco y Harry asentían.
—¿Y tú, Ron? —preguntó Luna directamente.
—No creo que necesitéis mi ayuda.
—Toda ayuda es poca —dijo Ginny poniendo cara de inocente.
—No pienso hacerlo.
—¿No decías que lo tenías más que superado?
—Y así es.
—Entonces no tendrás ningún problema en ayudarnos —sentenció Luna levantándose de la mesa y llevando la bandeja a la papelera vaciando su contenido en ella. Luego se acercó a la mesa y mirando todavía a Ron pregunto—: ¿Cuándo planea mudarse, Draco?
—Pues... mañana, supongo. Hoy se quedará en el departamento con las chicas, ya que le parecía muy precipitado pero mañana le gustaría mudarse... Y por supuesto nos ayudaría con la mudanza —empezó a parlotear.
—Draco, pareces muy interesado en que dejemos que se mude con nosotras.
—Hombre, es una de mis mejores amigas, es normal que me preocupe por ella.
—¡Ya! Sí, bueno, nos vemos más tarde —se despidió Ginny—. He quedado con Dean para hacer un trabajo.
—Parece que no escarmientas, Ginny —la acusó Harry. Ella se giró con cara de fastidio y encaró a Harry. Desde que terminaron su relación se llevaban bien, eran grandes amigos, pero cuando se trataba de Dean, Harry era insufrible—. Volverá a dejarte el trabajo para ti sola, como siempre.
—¡Eso solo lo hizo una vez! ¡Y tenía sus razones!
—Seguro —dijo de manera cortante.
—No me trates como...
—¡Ya basta los dos! —intervino Draco—. ¡Siempre estáis discutiendo!
—Yo discuto con Harry porque no sabe cuándo debe callarse.
—Mira Ginevra, quizás la que no sabe cuando callar eres tú —le reprochó Harry. Se levantó de la mesa y se marchó.
—¡Dios mío! ¡Es insoportable cuando se comporta así! —se quejó Ginny.
—Se preocupa por ti —explicó Ron—. Sólo se pasa de sobreprotector.
—Tú también lo eres y nunca te pones hecho un basilisco cuando menciono a Dean —sentenció Ginny y salió precipitadamente de la cafetería.
—La única diferencia que hay entre los dos es que yo no estoy enamorado de ti —susurró Ron.
—¿Cuándo dejarán de perder el tiempo de esa manera? —se cuestionó Draco en voz alta.
—¿Tú piensas lo mismo que yo? —preguntó Ron sorprendido.
—¿Y quién no? —intervino Neville.
—Son demasiado obvios —sentenció Luna—. Sólo que tienen miedo de que vuelva a ocurrir lo mismo que la última vez el año que viene, cuando estén separados otra vez, y no quieren sufrir de nuevo.
—Luna, ¿es mucho pedir que dejes de psicoanalizar a todo el mundo? ¡Es muy frustrante! —declaró Ron antes de marcharse también.
—Pero... Si lo que he dicho es algo obvio que no necesita ser analizado. Además, yo no me paso el día analizando a la gente... ¿o sí? —preguntó Luna mirando a Neville y a Draco.
—No...
—Por supuesto que no —los chicos se miraron y decidieron ser sinceros—. Bueno, a veces sí lo haces...
—Pero entendemos que es por la emoción de los estudios y el deseo de ayudarnos —declaró Neville.
—Vaya... —Luna se quedó pensativa—. Bueno, me marcho, tengo cosas que hacer, ¿venís?
—¡Claro! —dijeron al unísono.
El sábado todos se levantaron temprano y se dirigieron al departamento de las chicas, a excepción de Draco que fue a buscar a Lavender. Ron se negó a ir en un principio, alegando que no necesitarían su ayuda, pero al final fue debido a que Neville y Harry lo obligaron a salir de su casa y lo llevaron hasta el portal del apartamento de su hermana.
—Te esperamos arriba —dijo Neville, dándole una palmada en la espalda antes de entrar al portal.
—Sí y no te vayas —le advirtió Harry y después siguió a Neville.
Ron empezó a caminar delante de la puerta del edificio intentando comprender cómo se había dejado convencer y por qué no salía corriendo en ese instante. No pudo llegar a una conclusión satisfactoria, ya que sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de Draco y Lavender.
—¡Ron! ¿Qué haces aquí todavía? —preguntó Draco, sorprendido.
—Os estaba esperando para ayudaros con las cajas —contestó Ron para salir del paso.
—¡Vaya! Gracias, Ron —se sorprendió Lavender. Ron le sonrió un poco apenado, Lavender le caía bien desde que la conoció, cinco años atrás, y no le gustaba mentirla. Ella se acercó, le pasó una caja a Ron y lo besó en la comisura de los labios. Cuando se dirigió al coche a recoger las demás maletas, Ron puso los ojos en blanco, preguntándose cuando entendería la chica que él no sentía nada por ella.
Pasaron todo el día reorganizando el piso. Fue un día muy difícil para Ron, ya que la mudanza y el departamento le traían muchos recuerdos. Para Harry y Ginny tampoco fue fácil porque en la última mudanza en la que participaron terminaron su relación.
Después de desempacar las cosas de Lavender los chicos recogieron las pocas pertenencias que Hermione había dejado allí. En eso estaban cuando Draco dejó caer una cajita que llevaba encima de una pila de libros, la cual se abrió. Ron se agachó a recogerla con cara de fastidió y vio una foto que no esperaba encontrar.
—Vaya Draco... No sabía que te gustara travestirte —comentó Lavender entre carcajadas. Draco, confundido, le arrancó la foto de las manos a Ron con cara de horror. Al ver la foto, en la que aparecía con un vestido pomposo y horroroso, se relajó y no pudo evitar reírse.
—Fue una broma que me hicieron en mi último curso en el instituto, una bastante pesada pero la verdad es que yo tampoco era un santo —le explicó.
—Fue una estupidez que se le ocurrió a un estúpido —sentenció Ron.
—¡Pero si fue idea tuya! —le recriminó Draco, al que le contaron todo lo sucedido con Krum y su broma una vez que se hicieron amigos.
—Sí, mi antiguo yo era muy estúpido —concedió enfurecido saliendo de la habitación en la que se encontraban y dirigiéndose a la puerta del apartamento.
—¡Pues ese estúpido era una de las mejores personas que he conocido! —le gritó Ginny, quien no se había perdido detalle de nada, antes de que Ron cerrara la puerta del apartamento. Vio que Lavender salía con cara de culpabilidad de la habitación por lo que Ginny le dijo—: No te preocupes, Lavender, ya sabes que Ron es muy impulsivo.
Ginny intercambió una mirada con Harry. Éste, entendiendo lo que ella le quería decir, asintió y salió corriendo del apartamento. Alcanzó a Ron en el portal del bloque de apartamentos.
—Sé que es difícil Ron, pero no puedes detener tu vida por un suceso que ocurrió hace ya tanto tiempo —ese comentario hizo que Ron se detuviera y encarara a su amigo.
—Hace menos de un año —apuntó Ron.
—Sí, es cierto. Y en ese tiempo has destrozado tu vida, nos has alejado de ti y te has negado a hacer cosas que antes te encantaban hacer sólo porque te recordaban a Hermione. No puedes seguir haciéndote esto y haciéndonoslo a nosotros, ¿lo entiendes? Tienes que seguir con tu vida, tienes que enfrentarte a la realidad —sentenció y después vio como Ron se marchaba hecho una furia y con los ojos llorosos.
Espero que os haya gustado!!!
Nos leemos!!
Besos!!
Bye
Nay
Capítulo 3 - La Bienvenida