por emma_weasly » Sab Dic 20, 2008 10:06 am
Hola!
Ahora ya os dejo el capítulo, pero antes tengo que aclarar una cosa sobre el cap:
Este es el capítulo más importante del fic, todo lo que sucederá más adelante está relacionado con lo que pasará en este capítulo!
Si lo que pasa aquí no hubiese sucedido, todo sería diferente!!
Espero que os guste, porque a mi me encantó escribirlo!
Un besazo a todas las lectoras y dejadme posts con vuestras opiniones sobre el cap! Gracias!
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Capítulo 2: Una noche de locura
Al medio día, Hermione acabó de trabajar. No tenía ningunas ganas de ir a su casa, solo le recordaría a Jake y a la decisión tan difícil que tenía que tomar. Necesitaba tiempo para pensar en otras cosas y olvidarse un rato de Jake y de Alemania. Salió de San Mungo y fue a una cafetería cerca del hospital a comer un poco. Durante el almuerzo se distrajo un poco, ya que se encontró con Susan, una compañera suya de trabajo del piso de arriba y estuvieron hablando durante mucho rato.
Ginny, después de hablar con Hermione, fue a buscar a Harry del ministerio y los dos, junto a James fueron a La Madriguera. Los señores Weasly los habían invitado a todos para celebrar el 24 aniversario de los gemelos. Al llegar, ya estaban todos.
Bill y Fleur hacia ya cinco años que se habían casado y tenían dos hijas: Victorie, de cuatro años y Gabrielle, de trece meses. Tanto Victorie como Gabrielle habían heredado la belleza de su madre. Las dos niñas tenían el pelo rubio claro, eran de piel bastante blanca y tenían unos ojos azules preciosos. Lo único de su aspecto físico que se notaba que lo habían heredado de Bill eran las pecas en la nariz y en las mejillas. Esa era una de las pocas veces en las que Bill y Fleur asistían a una comida con los Weasly, porque, aunque viviesen en Londres, muchas veces estaban en Francia para visitar a la familia de Fleur.
Charlie también había venido a celebrar el cumpleaños de sus hermanos. Había vivido durante muchos años en Rumania cuidando a los dragones, pero hacia poco había vuelto a Londres para vivir aquí. Todavía le seguían encantando los dragones, pero había pasado mucho tiempo en Rumania y estaba cansado de vivir tan lejos de su familia.
Le había costado acostumbrarse de nuevo a Londres, pero ahora ya se había comprado un piso en el centro de la ciudad y trabajaba en el ministerio en el departamento de Cuidado de Criaturas Mágicas. Pero de lo único que Charlie no se había acostumbrado aún era a su vida social. En Rumania había hecho amigos, y ahora que había vuelto a Londres ya no tenía contacto con ellos y estaba un poco solo. Toda su familia le decía que tenía que encontrar ya a una novia, pero él seguía sin encontrar a su media naranja.
Percy, el tercero de los hermanos, fue el único que no pudo ir a la comida. Hacía dos años que se había ido a vivir a Liverpool por cosas de trabajo y no iba muy a menudo a Londres. Y debido al gran trabajo que tenía en el ministerio de Liverpool, no pudo ir a celebrar el cumpleaños de sus hermanos.
Y Fred y George estaban como siempre, con sus bromas y sus juegos. Todavía seguían con su tienda de artículos de broma y había tenido tanto éxito en los últimos años que una empresa compraba sus productos para venderlos en otros países. Cuando empezaron, la señora Weasly pensaba que no tendría futuro diseñar artículos de broma, pero ahora estaba muy orgullosa de sus hijos y de lo mucho que les gusta su trabajo. El único inconveniente que encuentra su madre es que todavía siguen sin novia y ellos felices de no tener que compartir su vida con nadie; ya se tienen el uno para el otro.
Después de comer, y de que Fred y George soplaran las velas de la tarta que había preparado la señora Weasly, todos se sentaron en el salón para tomar el café y seguir hablando. En un momento en que todos estaban inmersos en lo que les contaban Fred y George sobre un hombre muy raro que entró en su tienda, Ginny aprovechó para contarles a Harry y a Ron lo que Hermione le había dicho antes.
- ¿Hermione se va a ir a Alemania?
- Si, bueno. Ella todavía no está segura pero Jake se lo ha pedido. – explicó Ginny.
- ¿Y tan importante es para Jake como para pedirle esto a Hermione? – preguntó Ron sin acabar de entender por qué Jake le pedía una cosa así a Hermione.
- Si. – asintió Ginny.
- Yo no quiero que Herms se vaya, pero si es tan importante para Jake tal vez deberán irse. – dijo Harry y Ginny asintió. Pero Ron no prestó más atención a lo que decían, él ya tenía una idea en mente.
Cuando Hermione acabó de comer, volvió a su casa. Se había olvidado un rato de Jake, pero al entrar en la casa, volvió a acordarse de él.
¿Qué debía hacer? ¿Quedarse aquí y que Jake perdiera la mayor oportunidad de su vida o irse y dejarlo todo por él? ¿Qué era más importante para ella, el trabajo y la familia o Jake? ¿Estaba dispuesta a abandonarlo todo para estar con él?
Un montón de dudas le vinieron a la cabeza. Se pasó toda la tarde pensando en eso y de tanto pensarlo, cuando a las siete de la tarde llamaron al timbre, pensó que era Jake. Pero luego se acordó que él estaba de viaje a Berlín y volvía mañana. Abrió la puerta y, para su sorpresa, se encontró con Ron.
- Ron, hola. Que sorpresa. ¿Qué haces aquí?
- Ginny me ha dicho que te vas a mudar a Alemania. – dijo Ron. - ¿Puedo pasar?
- Si, claro. – dijo Hermione y los dos fueron al salón. Luego, ella fue hacia la cocina y volvió con dos cervezas de mantequilla. Le dio una a Ron y la otra se la quedó para ella. – Todavía no es seguro que me vaya a mudar.
- Bueno, por eso precisamente he venido. He pensado que tal vez necesitabas a alguien con quién hablar. Y somos amigos, ¿no? Si quieres puedes contármelo.
- Si, gracias. – dijo Hermione y le empezó a explicar lo que le dijo Jake. – Es una gran oportunidad para él y su carrera pero, no sé si puedo dejarlo todo aquí e irme sin más. Tengo un montón de dudas.
- La única pregunta a la que tienes que responder es esta: ¿amas lo suficiente a Jake como para dejarlo todo e irte con él?
Justo después de que Hermione oyera eso, unas lágrimas empezaron a bajar por sus mejillas y se puso a llorar. Ron no sabía que hacer, pero pensó que lo mejor sería abrazarla para que se tranquilizase un poco.
- ¿Qué es lo que pasa, Herms? – le susurró Ron abrazándola todavía mientras ella lloraba sobre su hombro.
- Es que … ahora que … has dicho eso … no sé si … de verdad … lo … amo. – contestó Hermione tan sinceramente que ni se dio cuenta de lo que acababa de decir.
Se separó un poco de Ron. Ahora no se estaban abrazando, pero estaban tan cerca que podían sentir la respiración del otro. Hermione ya no lloraba, pero tenía la cara húmeda de todas las lágrimas que le habían bajado por sus mejillas. Ron la veía hermosa. Aunque tuviese los ojos rojos e hinchados por haber llorado. Un extraño sentimiento que Ron creía haber olvidado había vuelto al tenerla tan cerca. Todos esos sentimientos que tuvo hacia ella hace unos años habían vuelto. No podía contenerse, quería besarla, pero sabía que no podía. Ella estaba mal, necesitaba consuelo, y además iba a casarse. Pero la tenía muy cerca, tan cerca que no pudo aguantar y la besó.
Hermione se sorprendió mucho de lo que su amigo estaba haciendo pero correspondió el beso. Era uno de los mejores que le habían dado en su vida y no quería que terminase. Se separaron para tomar aire y justo un segundo después, Hermione lo volvió a besar. No estaba pensando en la locura que estaba haciendo pero simplemente se dejó llevar. Minutos después los dos se estaban besando apasionadamente y ninguno quería dejarlo. Poco a poco fueron subiendo a la habitación de Hermione sin dejar de besarse. Cuando llegaron, Hermione se tumbó sobre la cama y Ron se acercó a ella.
- Herms, yo…
- Shhh… No digas nada, no ahora. – le interrumpió ella y lo volvió a besar.
Y así, sin pensar que estaban haciendo la mayor locura de todas, hicieron el amor.
Los tenues rayos de luz entraron por la ventana de la habitación donde dormían Hermione y Ron. La luz resplandecía por todo el cuarto e hizo que Hermione se despertara. Al ver que Ron estaba durmiendo a su lado y la estaba abrazando con los brazos, Hermione se acordó de lo que pasó anoche entre ellos. No podía creer lo que había hecho. Acababa de traicionar a Jake, su prometido, y con Ron. Se levantó de la cama y fue hacia el cuarto de baño. ¿Qué iba a hacer ahora? Lo de esa noche para ella solo había sido una locura, no sentía nada por Ron. Lo quería porque era uno de sus mejores amigos, pero no era amor, o eso creía. ¿Pero para Ron había sido lo mismo que ella, simplemente una locura? ¿O significaba algo más? ¿Y que iba a hacer con Jake? No quería que la dejase. Lo mejor era separarse de Ron, para que no volviese a pasar lo mismo. Solo había una solución: mudarse con Jake a Alemania. Si se iba, había menos posibilidades de que se enterara y de que volviese a pasar lo mismo con su amigo. Pero ahora solo había un problema, tenía que decírselo a Ron.
Volvió a su dormitorio y vio que Ron ya no estaba. Lo buscó por toda la casa y lo encontró en la cocina. Se había vestido y estaba bebiendo un vaso de agua.
- Ron…
- Herms, buenos días. No sabía donde estabas.
- Había ido al cuarto de baño. – dijo. – Ron, tenemos que hablar. Sobre lo que pasó anoche.
- Si. – dijo Ron acercándose a ella. – Herms, yo te amo desde que íbamos a Hogwarts, pero nunca tuve el valor de decírtelo. Para mí, lo de anoche fue…
- No, Ron. No sigas, por favor. – lo cortó ella. No podía seguir oyendo ni una palabra más. Para Ron había significado mucho lo de anoche, pero ella tenía que decirle la verdad. – Ron, yo lo siento mucho pero, lo de anoche no tiene que volver a pasar nunca más. Estoy prometida con Jake y lo que pasó entre nosotros fue una locura. No sé qué me pasó, tal vez fuera la cerveza de mantequilla o que estaba triste…
- ¿De verdad no significó nada para ti?
- De verdad. Esto no tiene que volver a pasar nunca más, por eso le voy a decir a Jake que nos vayamos a Alemania. Como más lejos estemos, mejor.
Ron no podía creerlo que acababa de escuchar. Para Hermione solo había sido un error. Ron tenía los ojos empañados de unas lágrimas que deseaban salir, pero él las contenía.
- Si para ti no significó nada, también creo que lo mejor es que no nos volvamos a ver. La distancia es lo mejor para olvidar. – dijo Ron y fue hacia la puerta. – Será mejor que me vaya, tendrás que hacer las maletas. Hasta la próxima. – se despidió y salió de la casa.
Hermione se quedó ahí parada, sin saber que hacer ni que pensar. Acababa de herir los sentimientos de un amigo y también de traicionar a su novio. De repente se había convertido en una persona horrible. Se pasó todo el día llorando en el sofá. No desayunó ni almorzó. Lo que acababa de hacerles a Ron y a Jake no tenía perdón e hizo que se le quitara el hambre. Ya había perdido a su mejor amigo y ahora, si decía la verdad, perdería también a su novio. No soportaba la idea de quedarse sola, así que decidió no decirle nada a Jake. Si se iban, todo quedaría olvidado y nunca se sabría la verdad.
Hermione se había quedado dormida cuando, por la tarde, Jake regresó a casa después de su viaje.
- ¡Hola, mi amor!
Hermione enseguida se despertó y fue a saludar a su novio.
- Hola, ¿Cómo ha ido el viaje? ¿Los negocios todos bien?
- Si, muy bien.
- Jake…
- Dime, mi amor.
- He tomado una decisión: vayámonos a Alemania.
- Oh, mi amor. Gracias, te amo. – dijo Jake muy feliz y besó a su novia.
- ¿Y cuando nos vamos?
- Como la empresa empieza en cinco meses, podemos irnos después de la boda. – anunció Jake pensando que a Hermione le gustaría, pero ella se quedó en silencio. - ¿No es buena noticia? ¿O no quieres casarte aquí?
- No, si, estoy muy contenta. Solo es que ya me había hecho la idea de irnos pronto. – le mintió ella.
- Tranquila, el tiempo pasará rápido. – dijo Jake y le dio un corto beso. – Voy a deshacer la maleta. – dijo y subió a su dormitorio.
Hermione se quedó pensando. Antes de irse tendrían que pasar cinco meses, ¿cómo iba a hacerlo para no encontrarse con Ron? Se seguirían viendo, pero tendría que encontrar la forma de que lo que pasó no interfiriera en su amistad.
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Espero que os haya gustado!
Hasta el proximo capítulo! Un besoo!