Esto se me ocurrió para hacer una serie de drabbles, aunque ahora lo use como una simple conversación que podría fácilmente oficiar de prólogo en un futuro. La verdad, cuando leí sobre los hijos de Luna y Rolf, que JK dijo que eran "tardíos" la mayoría pensó en que habían nacido mucho después que los demás de la TG, yo creí simplemente que tenían algún tipo de retraso mental y que eran especiales de algún modo. No sé qué sea lo cierto, ya me acostumbré al Ly y Lorcan de la TG y me convencen también como seres con la misma capacidad mental que todos, pero quise escribirlo igual porque lo considero una historia original. Aunque no espero que les guste, este drabble es muy espontáneo y acá va!
Personajes: Rolf Scamander y Minerva McGonagall.
Disclaimer: Los pj pertenecen a JK y blablabla :B
―No sé qué hacer ―dijo por cuarta vez en la noche. Miró hacia abajo con los ojos húmedos―. Dijeron que probablemente queden así.
―Tal vez puedan encontrar una solución ―aseguró la directora de Hogwarts, sentada en la silla tras el escritorio. El despacho permanecía igual que siempre. En el retrato detrás, Dumbledore dormitaba.
―No hay posibilidades, profesora, los medimagos no pueden hacer nada ―explicó el hombre volviendo a servirse en su vaso y tomando como si de agua se tratase.
―Quizás Hermione Granger pueda ayudarlos a encontrar la cura ―sugirió McGonagall sin perder las esperanzas―. Sería normal que encontrara algún tipo de avance muggle.
―¡Son retrasados, por Merlín! ¿No lo entiende? ―dijo desesperado y tomándose la cabeza.
―¡Tampoco los llame así, señor Scamander! ―le ordenó a viva voz, abriendo los ojos con indignación―. Ante todo merecen su respeto.
―¡No me malinterprete, por favor! ―pidió encarecidamente. Se refregó los ojos y se puso de pie dándole la espalda―. Son mis hijos, yo los amo pero…
―Puede que los ame, pero no lo demuestra de esta forma… Si quiere ayudarlos de alguna manera, debe ir a casa con su esposa y cuidar de ellos, amarlos ―instó la sabia mujer―. Están vivos, respiran, tienen un corazón, son seres simétricos como todos los humanos y probablemente mágicos… ¿Ahora resulta que un simple retraso, que podrían hacer desaparecer con mucho esfuerzo, va a echarlos atrás? ¡Por favor, Rolf, eres un muchacho inteligente!
―Luna no me habla, Minerva. Está muy resentida, me echa la culpa y no evito sentirme culpable por cómo demuestran ser los niños… ―dijo tristemente Rolf, estirándose su cabello castaño hacia atrás―. Realmente, ¿cree usted que mejorarán?
―Si estuviera en mis manos, los ayudaría, Scamander, pero no sé qué se puede hacer… Al fin y al cabo, son dos gemelos preciosos y son perfectos por donde se los mire. No sé si mejorarán, pero es más importante que se sientan queridos que otra cosa. ―La mujer tomó su vaso en una mano y con la otra sacó su varita, realizó un movimiento y el vidrio se transformó lentamente en un pequeño jarrón, el whiskey se hizo agua y de allí crecieron flores de colores―. Les gustarán a Luna e incluso a Lorcan y Lysander. A los niños les gustan las transformaciones y los colores…
―Tiene razón, profesora McGonagall ―mencionó quedamente mientras reflexionaba sobre sus pequeños bebés gemelos, que solían prestar mucha atención a las cosas brillantes como lo haría cualquier otro niño―. No son perfectos, pero son mis hijos…
―Exacto ―musitó ella mirándolo a los ojos. Rolf parecía tranquilo ahora y le devolvía una mirada pura y convencida.
―Es sólo un mal menor, un contratiempo ―aseguró.
―Mejorarán ―sentenció con una sonrisa.



































