este capitulo va dedicado a Lily, por ser ella quien me diera algunas ideas... gracias por el titulo!!! y por tu apoyo, eres una persona maravillosa!!! (que a soportado a esta distraída con ideas locas)...te quiero!
MALDICION IMPERIUS HP/HG- “Imperius”- el eco de su fría voz se esparció por toda la habitación…
El silencio y la oscuridad de la noche era aterrador… aquella persona, caminaba sin ni siquiera tener el control de sus movimientos…
Cruzo la puerta de aquella casa desconocida… alguien estaba de pie en el umbral de la puerta… una sonrisa surco en el rostro de aquel intruso y con el Hechizo “Imperius” tuvo control absoluto de aquella persona… la varita callo de sus manos sin ni siquiera desearlo… no tuvo opción, no quería elegir…
- “Avada Kedavra” -pronunció el hechizo sin dudarlo …el rayo de luz verde cruzo el umbral… su cuerpo inerte cayó al suelo, sus ojos apagaron su luz… su miedo quedo en el aire…
Sin expresión alguna en su rostro, miro aquel desconocido cuerpo que yacía en el suelo… tomo la varita y la puso junto al cuerpo de su víctima… 3:30 a.m., la hora de su primer crimen…
El intruso no estaba solo, aquel que había realizado el trabajo, cayó inconsciente al suelo, mientras que la otra persona, sonreía abiertamente levitando aquel cuerpo inconsciente, desapareciendo ambos, del lugar del crimen…CAPITULO I…
Aquella mañana Hermione Granger despertó más temprano de lo habitual a causa de un incesante picoteo en su ventana. Miro a su lado y sonrió al ver a Harry durmiendo aun. Se puso de pie y camino hasta la ventana para tomar la nota que aquella lechuza llevaba atada a una de sus patas.
Después de darle su paga, la lechuza emprendió una vez más el vuelo. Hermione volvió sobre sus pasos hasta la cama, donde Harry aun dormía plácidamente.
-Harry- llamo la chica en tono suave tratando de despertarlo, consiguiendo tan solo que el chico se removiera incomodo –Harry despierta- llamo nuevamente la chica.
-cinco minutos más linda- respondió el chico de cabello azabache y ojos verdes. Hermione sonrió ante aquello.
Se alejo de la cama sabiendo que no lograría despertar a Harry y se dirigió hasta el baño para tomar una ducha, decidiendo que después lo despertaría.
Hermione y Harry llevaban viviendo juntos poco más de tres meses. La castaña estaba feliz de al fin poder estar al lado del hombre que tanto amaba al igual que Harry quien al fin había decidido que había llegado la hora de sentar cabeza. Tras haber seducido a varias mujeres y entender que a la única mujer que amaba era a su mejor amiga decidió empezar una vida a su lado sintiéndose completo cuando se dio cuenta que la chica correspondía sus sentimientos.
Harry Potter y Hermione Granger eran aurores, ambos talentosos y Harry prometía mucho para ser el siguiente jefe del cuartel general de Aurores.
Pocos minutos después Harry despertó buscando a la castaña, escucho el sonido que producían las gotas al caer al piso y sonrió de manera picara, se puso de pie y camino hasta el baño. Lentamente abrió la puerta y pudo percibir la silueta de aquella chica que tanto amaba. Sonrió aun más, era afortunado al tener a Hermione Jean Granger a su lado, aquella que durante más de 10 años había sido su mejor amiga, su confidente y que ahora aparte de todo aquello era su amante y su prometida.
Durante largos minutos Harry observo a la castaña a través de la cortina, mientras ella terminaba de ducharse. Cuando al fin la chica termino de ducharse tomo una toalla y cubrió su cuerpo, corrió la cortina para poder volver hasta su alcoba y vestirse. Harry observo a Hermione cuando esta corrió la cortina, su ondulado cabello castaño caía sobre sus hombros, las gotas de agua corrían sobre su cuerpo, sus ojos marrones se posaron sobre los verdes de Harry y en sus labios se pinto una sonrisa.
-¿Cuánto tiempo llevas ahí?- pregunta la castaña mientras se acercaba a él.
-no lo sé- el chico beso a Hermione.
-Acaba de llegar una carta del ministerio- informo la chica al separarse. Harry la miro y con su mirada interrogo a su prometida.
-No tengo idea amor, pero creo que es urgente así que date una ducha mientras preparo el desayuno- Harry asintió y Hermione salió del baño.
Ronald y Luna Weasley, vivían en un vecindario cerca de sus grandes amigos Harry y Hermione, aquella mañana la rubia había despertado tan temprano como era su costumbre dispuesta a prepararle el desayuno a su marido.
Luna se dirigió hasta la cocina, en espera de que Ron terminara de ducharse para que acudiera a desayunar. Hacía exactamente un año que Ron le había pedido matrimonio y que ella había aceptado, llevaban cinco maravillosos meses de casados, Ron era un auror y Luna se dedicaba ayudar a su padre en la revista “el quisquilloso” y disfrutaba de escribir historias a cerca de criaturas fantásticas, al igual que le apasionaba enormemente ayudar en los asuntos del ministerio cuando requerían de su ayuda como periodista.
-El desayuno está listo Ron- informó la rubia mientras servía dos vasos de zumo de calabaza.
-enseguida voy preciosa- informo Ron terminando de vestirse. Luna sonrió y se dirigió hasta la puerta para recoger el diario muggle que recibían todas las mañanas. Tomo el diario y regreso hasta la cocina, donde Ron la esperaba para que juntos desayunaran.
-¿alguna novedad?- pregunto el pelirrojo al darse cuenta de que su esposa miraba sorprendida el diario que tenía entre sus manos. La chica asintió con un movimiento de cabeza, Ron estaba por preguntar qué sucedía pero fue interrumpido por el picoteo en la ventana, Ron se giro para encontrarse con una lechuza que reconoció al instante, Luna alzo la mirada y la dirigió hasta la lechuza, comenzando a caminar lentamente hasta la ventana para tomar la carta que el ave llevaba atada a una de sus patas.
-¿del ministerio?- pregunto la rubia una vez que le entrego la carta a su marido. Ron asintió y miro extrañado el sobre.
-¿Qué habrá sucedido?- la chica miro el diario, que aun estaba entre sus manos y luego se encogió de los hombros –desayunaremos juntos y luego abriré este sobre ¿te parece?- Luna sonrió y ambos se sentaron para disfrutar del desayuno que la rubia había preparado.
“extraño homicidio”
Esta mañana fue encontrado el cuerpo sin vida de Clarisse Grayson. No hay ningún indicio de violencia, tampoco se conoce aun la causa de su muerte, ha sido un extraño homicidio…Aquel era el titular en las páginas de todos los diarios muggles aquella mañana, Hermione doblo el diario dejándolo a un lado concentrándose en preparar el desayuno para Harry, por algún motivo el nombre de la víctima le parecía conocido.
Tan solo transcurrieron unos minutos antes de que Harry apareciera en la cocina tomando a la castaña por la cintura para plantarle un beso en los labios, beso que la castaña recibió gustosa. Al separarse Hermione le sonrió a Harry mientras él se dirigía hasta la alacena para extraer los platos donde servirían el desayuno.
-¿todo en orden?- la chica asintió mientras servía un poco de fruta en uno de los platos que Harry le había proporcionado.- ¿Dónde has dejado la carta del ministerio?- Hermione dejo su labor y se dirigió hasta la sala de estar, camino en dirección a un pequeño librero que habían situado ahí y tomo la carta.
Regreso hasta la cocina, entregándole el sobre a Harry.
Desayunaron tranquilamente hasta que Harry decidió abrir el sobre que reposaba a un lado de su plato. Hermione lo miro y sonrió nerviosa, ambos sabían que no debían ser buenas noticias. El chico tomo el sobre y extrajo la nota que guardaba en el interior.
Ginny caminaba por los pasillos del Hospital San Mungo, iba tan aprisa como sus piernas se lo permitan al enterarse que su marido se encontraba en las instalaciones del lugar. Al divisar a Draco la chica sonrió y se acerco hasta él.
-¿sucede algo?- preguntó la chica mirando a su marido con cierto temor a su respuesta. El rubio asintió con un movimiento de cabeza y planto un beso en la mejilla de su esposa.
-¿Puedes acompañarme?- Ginny se extraño ante aquella pregunta, frunció el seño pero al notar que Draco estaba preocupado accedió.
-Espera un momento solo voy por mis cosas y nos vamos- el chico asintió y Ginny se alejo.
Ginny y Draco Mayfol se habían casado desde hacía ya tres años, Draco se había enamorado de la pelirroja de una manera que jamás llego a imaginar, Ginny aun estudiaba Medicina mágica cuando recibió la propuesta del rubio y sin importarle que su familia se opusiera decidió casarse con aquel rubio que le había robado el corazón.
Llevaban tres años de casados y ahora más que nunca se encontraban aun más unidos. La pelirroja era una de las mejores sanadoras con las que contaba San Mungo y Draco se sentía orgulloso de ella. El rubio trabajaba en el cuartel general de aurores, después de haber limpiado asperezas con Potter y con Weasley ahora intentaban llevar una buena relación de amigos. Sin embargo ambos chicos habían sufrido una perdida terrible, hacía algunos meses la pelirroja había estado embarazada, y tanto el rubio como ella esperaban ansiosos la llegada de aquel ser, no obstante aquella espera fue interrumpida ya que el embarazo nunca llego a culminarse.
Esa mañana Ginny había acudido a San mungo más temprano de su hora de entrada tan solo había estado unas horas dentro del hospital pero Draco había acudido hasta ella pues sabía que necesitarían de su ayuda…
Harry y Hermione se miraron sorprendidos tras leer la carta que había llegado del ministerio, cogieron sus capas para poder salir de su departamento.
-¿crees que ya hayan informado a Draco y a Ron?- la castaña miro a Harry quien asintió con un movimiento de cabeza.
-me supongo que ya deben estar ahí, además supongo que necesitan que actuemos rápido- Hermione suspiro, aquel día no sería fácil.
Homicidio registrado en un barrio muggle a las 3:30 de la mañana. Clarisse Grayson, del departamento de seguridad Mágica ha sido asesinada. Urgente que se reúnan en el cuartel general…¬
Ron no necesito leer más para ponerse en pie y buscar su capa, Luna lo miro preocupada y Ron mostro la nota a su esposa para que comprendiera su reacción.
-¡Ho! valla- exclamo Luna tapando su boca con una de sus manos –esto está en el diario de esta mañana- Ron la observo extrañado y comprendió que era verdad puesto que la chica vivía en un barrio muggle.
-Tengo que irme Luna, cuídate ya hablaremos de esto en la tarde- la chica asintió y beso a su marido antes de que el chico desapareciera del lugar.
Harry y Hermione se abrían paso entre toda la gente, que como cada mañana, acudía a sus respectivos labores dentro del ministerio.
Habían llegado al ministerio lo más rápido que pudieron, esperanzados en que sus demás compañeros ya estuvieran trabajando en el caso y que solo tuvieran que rescatar el cuerpo de la victima para poder investigar y determinar qué era lo que había sucedido.
Ron apareció a los pocos minutos y diviso a lo lejos la cabellera castaña de Hermione, aumento su carrera para poder alcanzarla antes de que la chica subiera al elevador.
-¡Hermione!- en cuanto la chica escucho su nombre detuvo sus pasos para poder observar a la persona que le llamaba. Ron se acerco hasta ella con el seño fruncido.
-¿Les han informado de lo sucedido?- la castaña asintió, Harry que caminaba a una distancia no muy grande de ellos se volvió para poder observarlos. Ron y Hermione caminaron a prisa para alcanzar a Harry y subir juntos al elevador.
-¿Sabes si alguien informo a Draco?- el pelirrojo se encogió de los hombros ante la pregunta de Harry.
-No creo que sea un asunto tan grave- la castaña enarco una ceja ante el comentario del pelirrojo –aun que no se por qué hacen tanto alboroto.
-Entonces deberían preocuparse y creer que si es algo grave- comento la castaña, Harry asintió ante las palabras de su prometida.
De pronto el elevador se detuvo y aquella voz femenina tan conocida para los tres chicos resonó por el lugar: -“Segunda planta, Departamento de seguridad mágica, que incluye la oficina contra el Uso Indebido de la Magia, el Cuartel General de Aurores y los Servicios Administrativos de Wizengamot”- los chicos bajaron del elevador a toda prisa, dirigiéndose a las oficinas del Cuartel General de Aurores.
Draco y Ginny aparecieron cerca de las instalaciones del ministerio minutos más tarde e ingresaron al lugar a toda prisa. Ginny aun no entendía por qué debía acompañar a Draco, pero el chico le había explicado que necesitarían de su ayuda.
Subieron a toda prisa al elevador y en cuanto este se detuvo en la segunda planta ambos chicos bajaron para correr hasta la oficina del Jefe de los aurores.
-Me imagino que ya saben para que los mande a llamar- Harry, Hermione y Draco asintieron ante las palabras de su jefe. –Perfecto por que el caso quedara en sus manos Potter- Harry asintió.
-¿Qué se supone que quiere que hagamos señor?- Ron observo a su jefe –tengo entendido que ha mandado aurores al lugar de los hechos- Jack Miller asintió y luego se dirigió hasta su escritorio.
-es correcto eso Weasley, pero necesito que investiguen que fue lo que sucedió, no tengo muchos hombres en el asunto solo dos y necesito que saquen el cuerpo de la víctima del lugar donde lo tienen y lo trasladen a San mungo para que se haga lo que corresponde- Jack observo a los aurores y luego dirigió su mirada hasta una de las carpetas que le aguardaban en su escritorio. Jack Miller era un hombre corpulento, de unos 35 años de edad, sus ojos eran de un color gris intenso y su cabello era de color negro.
-Necesitaremos ayuda señor, no podremos sacar el cuerpo de la victima tan fácilmente- ante las palabras de Hermione Jack sonrió.
-bueno señorita Granger espero buenos resultados- Jack se puso de pie y salió de la oficina dejando a los cuatro chicos enfrascados en sus pensamientos.
-Bien, me supongo entonces que necesitamos ponernos a trabajar- Hermione y Ron asintieron -¿alguien tiene alguna idea?
-Primero saquemos a la víctima del hospital muggle al que fue trasladada- Harry asintió y devolvió su vista a Draco.
-Bien y ¿Cómo se supone que la sacaremos?- Draco sonrió.
-Ginny está aquí- los tres chicos miraron sorprendidos a Draco –la llevaremos hasta el lugar para que pueda sacar el cuerpo de aquel lugar y ya después veremos.- Harry apoyo la propuesta del rubio.
-Bien Ron, tú y Draco vallan al lugar de los hecho e investiguen todo lo que puedan, Hermione y yo iremos con Ginny- los cuatro chicos salieron de la oficina de Jack, sin saber que aquel día sería el comienzo de muchos otros…
ahora si espero sus comentarios y estoy lista para los tomatazos jajaja... bueno un beso a todas!!!!