Lo siento haber tardado tanto, es que me quede sin Internet
Aquí les traigo el capi nuevo, espero que les guste
Capítulo 3
-¿Y eso?- Ron acababa de regresar de la sala y miraba la escena con el entrecejo fruncido.
-¡Percy te aconseja que contrates a una prostituta y lo primero que haces es preguntarme a mi si quiero ir! ¡¿Qué?! ¡¿Tengo un cartel que dice PUTA en la frente?!
Ron miró con malos ojos a su amigo, mientras que este ponía el mayor espacio entre Ginny y él.
-¡No quise insinuar tal cosa Ginny!- sostuvo el fotógrafo.- Solo que la idea de una prostituta no me atrae en lo mas mínimo. Además…-prosiguió con un tono que trataba de ser adulador.- Tu eres la mejor amiga que tengo en Londres y la única que le pediría algo tan importante para mi.
Todo resulto más o menos como Harry esperaba, Ginny se calmó un poco, mientras que Ron comenzaba a reír con exageración.
-¿En verdad piensas que me vas a hacer caer con eso?- le interrogó entre divertida e indignada.- ¿En verdad lo crees?
-¿Esta funcionando?
-Mas o menos- aceptó la chica de mala gana.
-¿Puedes explicarme por qué mi hermana te esta abofeteando?
-Percy me dijo que llevara a una prostituta a la boda de Hermione y que la haga pasar por mi novia…
-¿Y tu muy dulcemente le pides a mi hermanita que te acompañe?- rió Ron de una forma un tanto actuada.- ¡Si que estas desesperado!
La pelirroja lo fulminó con la mirada.
-¿Por qué? ¡¿Acaso crees que yo no podría fingir que son la novia de Harry?!- se indignó.
-¡Oh vamos, enana! Sabes muy bien que eres una pésima actriz.- Al decir aquello Ron le giñó un ojo disimuladamente a Harry, el cual entendió la idea de inmediato.
-¡Oh si!- asintió el moreno de una forma demasiado exagerada.- Se me había olvidado. ¡Ginny es una terrible mentirosa! Nunca lograra engañar a mis padres.
El pelirrojo asintió mientras reía con su amigo. Todo esto solo hizo que Ginny se molestara nuevamente, al tiempo que sus mejillas comenzaban a arder.
No había cosa en el mundo que detestara mas que se burlaran de ella, o la subestimaran de la forma que lo hacía aquel par de idiotas.
-¡Harry!- lo llamó con voz potente, por encima de las risas.- ¿Enserio quieres que sea yo tu acompañante en esa boda?
El hombre la miró sonriente.
-Me encantaría.
***
¿Cómo era posible que hubiera llegado a ese punto?
En menos de cinco minutos había cruzado todo límite, había hecho exactamente lo que hacia más de cinco años tan duramente se había prohibido.
¡Iba a ir al Valle de Godric con Harry Potter! ¡E iba a fingir ser su novia!
¿Cómo royos había dejado que su hermano y Harry la convencieran de tal cosa?
Apenas podía estrecharle la mano o darle un inocente beso en la mejilla sin que su corazón comenzara a andar a mil por hora. Y ahora pretendía estar toda una semana junto a él, diciéndoles a todo el mundo que eran una feliz pareja con una relación seria.
Tendría que fingir como nunca antes, tendría que abrazarlo con seguridad, ¡Y besarlo!
¡Tendría que besarlo! Ginny tembló ligeramente mientras guardaba su mejor ropa en la maleta. No podía pensar coherentemente si en su cabeza aparecía una imagen tan acalorada.
Quería escapar de todo aquello, deseaba poder levantar el teléfono y fingir una fractura de pierna o una enfermedad terminal para poder dar alto aquel suplicio que se avecinaba, pero no podía, le había prometido a Harry que lo ayudaría en esa farsa…
Suspiró. Estaba segura de que todo eso se volvería la promesa más difícil de cumplir.
Los privilegios de trabajar en la disquería de su hermano Ron le daba facilidad para ausentarse toda una semana sin grandes consecuencias, y además estaba libre de la universidad gracias a las vacaciones de verano.
Eso no la hacia sentir mejor, por alguna extraña razón sentía que todo el mundo había conspirado en su contra para que ella pudiera ir sin ningún impedimento al Valle de Godric.
Ojala nunca hubiera aceptado. Se lamentaba una y otra vez mientras salía del ascensor de su apartamento. Al llegar a la portería se encontró con Harry, que la esperaba.
El fotógrafo bestia con su acostumbrado estilo informal, una camisa negra y unos vaqueros viejos. Le sonrió de una forma encantadora que le arrancó toda muestra de conciencia a la pelirroja.
-¿Estas completamente segura de esto?-le preguntó al llegar a su encuentro. Ginny notó preocupación en sus ojos verdes.- No quiero que hagas nada que no quieras, eres una buena amiga de todas formas.
-Claro que quiero.- le mintió de una forma convincente.- Sera divertido.
Harry sonrió cálidamente y de una forma impulsiva la abrazó.
-Mil gracias, no sabes de lo que me estas salvando.- le dijo al separarse.
Completamente aturdida, Ginny solo atinó a sonreír. Si quería seguir con aquello tendría que evitar poner cara de estúpida cada vez que Harry se acercara más de la cuenta. ¿Se suponía que eran novios, no? No podía hacer nada que levantara sospechas cada vez que Harry la abrazara o la besara frente a sus padres.
Besarlo. Aquella palabra produjo estragos en su cabeza, convirtiéndose en una fuente inagotable de material para alimentar su pervertida imaginación. Besarlo. Por cinco años se pregunto que se sentiría probar aquellos labios, y ahora…
-¿Te sientes bien?- Harry había tomado su maleta y dirigido a la puerta del edificio mientras ella seguía junto al ascensor, dura como una piedad, preguntándose si su reputación de buen besador era una exageración.
-Oh si… perfectamente.- volvió a sonreírle de una manera muy natural.
El viaje hacia el Valle de Godric duraba unas cinco horas, Harry estaba preparado con mil temas para poder hablar con Ginny y con unos treinta discos de todo tipo de géneros. Por nada en el mundo permitiría que se estancaran en el silencio incomodo. Porque el silencio equivalía a tiempo para pensar y a Harry eso no le convenía.
Estaba apunto de regresar al lugar que lo vio nacer e iba a mentirle a todos sus seres queridos.
Difícilmente no le remordía la conciencia.
-Estas muy guapa.- le alagó al tiempo que ponía la maleta de la pelirroja junto a la suya en el maletero.
-Gracias.-susurró un tanto cohibida, subiendo al coche de su amigo.
Harry no podía evitar mirarla de más. Lo cierto era que la palabra
“guapa” a su parecer le quedaba casi insultante. La pelirroja llevaba el cabello suelto y usaba un sencillo vestido veraniego de color crema, bastante corto, que dejaba lucir sus perfectas piernas…
El fotógrafo desvió la mirada con violencia al ver que Ginny notaba sus ojos indiscretos. Lo mejor seria mantener las manos en el volante y los ojos fijos en el camino, a menos que deseara recibir otra bofetada.
-A mi madre le encantaras, eres inteligente, divertida y excepcionalmente hermosa…. No te asustes si te pregunta si puedes tener hijos.- Le previno el moreno cuando ponía en marcha el auto.
Ginny rió nerviosamente, pero al ver seriedad en el rostro de su amigo, decidió parar.
-¿En verdad crees que tu madre esta tan desesperada?
-Mi madre y mi padre, si no quieres sopa ¡doble plato! La verdad no le veo lo especial de tener un nieto.- Bufó.- Si tanto quieres un niño en la familia ¡Pues que adopten uno y que me dejen en paz!
-Creo que lo que en realidad quieres tus padres es que formes una familia.- opinó Ginny mirando el paisaje en movimiento que le ofrecía la ventanilla del copiloto.
Harry se desespero al escuchar aquello.
-¡Yo tengo una familia! Los tengo a ellos ¿no?
-Me refiero a otro tipo de familia.- le atajó sin abandonar su tono tranquilo.
-No te entiendo.- Admitió el fotógrafo sin sacar los ojos de la carretera.
Ginny le sonrió con cierta tristeza.
-Ese es el problema querido amigo, no lo entiendes y a la vez no haces nada para intentar entenderlo.
***