Yovi:
wao, mil gracias,
haces que me sonroje
sí, este fic va a tener pasión para dar, tomar y regalar. Esto aún no se ha puesto del todo hot
más o menos, voy centrando a los personajes en la historia, situándolos y mostrando sus situaciones
pero lo bueno...todavía tardará un ratito más, aunque prometo que no haré demorar mucho
gracias por tu review. Significa mucho para mi que os paséis por mi fic y dejéis review, mil gracias
Chica de Ipanema: gracias por pasarte y dejar review
Diana: mil gracias por tu review, amiga
ya ves, hasta de una pareja más o menos imposible, se puede crear algo más o menos decente
esta es una de mis más grandes y hermosas creaciones
adoro esta pareja y en este fic, voy a darlo todo.
Estoy muy feliz de que te pases por mi fic y dejes review.
Este capítulo os lo dedico a las tres. Mil gracias por pasaros, espero que os guste
Capítulo III: Tormentosa locuraHermione se despertó con un grito ahogado, arqueando la espalda en la cama mientras sus ojos se abrían. Durante unos segundos, se mantuvo de esa manera, recordando que estaba sola en su apartamento, en su propia cama. Tardíamente, se dio cuenta de que su ritmo cardíaco y la respiración estaban acelerados, su cuello desnudo y sudado, la sensación de tirantez, el ardor en su vientre... y que su camisón estaba agrupado en su cintura y su mano estaba en su ropa interior.
Oh Merlín.
Hermione se sonrojó de sobremanera y se colocó su camisón, alisándolos con ambas manos, como si se tratara de una colegiala miedica a punto de ser descubierta por un profesor estricto.
¡Merlín! Se estaba masturbando mientras soñaba. ¿Era eso normal?
Con un gemido ahogado, Hermione salió de la cama y casi corrió hacia la ducha para lavarse y quitar el calor acumulado en sus muslos. ¡Nunca la había pasado eso antes! ¡No era frígida! Había tenido sueños eróticos antes, pero esta vez casi llegaba a su clímax ¡mientras estaba durmiendo! Estaba bastante segura de que eso no era normal, no a menos que fueses un adolescente.
Tendría que buscarlo en algún libro.
Otro aspecto anormal era que no podía recordar el sueño. Ninguna de las imágenes, sonidos o sensaciones, sólo la atmósfera...por así decirlo. Cuando se despertó, había estado excitada, demasiado excitada. Tenía la sensación de que esos sueños sólo provocarían la risa de sus amigos como se enterasen de lo que soñaba realmente. Aunque estaba algo preocupada por su contenido e intensidad. Lo cual era extraño, porque por lo general tenía sueños normales.
Excepto en las últimas noches.
Hermione negó con la cabeza, deshechando esas fantasías. Recordó que Oliver estaría desayunando y querría verla antes de que se fuese a Estados Unidos.
Oliver la dejó ducharse y vestirse sin molestarla. Sabía que le gustaba estar sola en sus rutinas; acostumbrada como estaba a tener su intimidad por ser hija única. ¡Qué mal lo pasó en Hogwarts cuando había compartido la habitación con Parvati y Lavender! A menudo le parecían tan irritantes que siempre terminaba en la biblioteca.
Cuando entró en la cocina, Oliver la saludó con un beso rápido en los labios.-Buenos días, gatita. Te ves hermosa.
Hermione le dirigió una mirada escéptica, pero le dio las gracias de todos modos. Sabía cuales eran sus puntos fuertes y la belleza no era uno de ellos. Ella era normal y sólo estaba realmente hermosa cuando se lo proponía y se alegraba. No importaba que Oliver le dijese lo contrario. Hermione no estaba demasiado preocupada por su aspecto; y no podía imaginar que algún día despertase una hora antes sólo para cepillarse el cabello y aplicarse los cosméticos. Pero había veces que deseaba ser tan pequeña y atlética como Ginny, o tal ágil y esbelta como Luna; o incluso tan voluptuosa y sexy como Lavender. Pero su figura era común: mediana estatura, con medidas muy reducidas. No tenía pechos enormes ni piernas largas, o el estómago tan plano como una tabla de planchar.
Luego estaba el pelo.
Hermione frunció el ceño levemente a su novio. Aunque se esforzaba por mantener una apariencia aceptable, siempre tenía la sensación de que otros la encontraban un poco descuidada por su pelo incontrolable. ¡Podían irse todos al infierno! Ella no iba a dejar que unos cuantos comentarios la hiciesen utilizar una botella de acondicionador mágico todos los días.
Sin embargo, Oliver parecía siempre hermoso. Tanto si estaba sudoroso con su uniforme de Quidditche o vestido con ropa formal.
- Estás más tranquila esta mañana.-comentó Oliver.
- Tal vez.-contestó Hermione.
- ¿Estás segura de que tienes que ir a ese viaje de negocios?-le preguntó Oliver por novena vez, desde que llegó ayer por la noche.
- Ya te dije que sí.-contestó Hermione.
- Pero te vas nada más llego.-dijo Oliver.-No nos hemos visto desde hace casi tres semanas.
- Sabes que no hay nada que pueda hacer al respecto, Oliver.-dijo Hermione.
- ¿No puede ir nadie más?-perguntó Oliver para sonsacarla información.-Quiero decir, Hermione, gatita. Ya sabes como eres. Tienes miedo a dejar el trabajo en manos de los demás porque sabes que no serán tan buenos como tú. Eres una perfeccionista. Pero tienes que entender, que no puedes hacerlo todo por tí misma. Puedo ver lo estresada que estás, apenas me hablaste anoche y te fuiste directamente a la cama a pesar de que he estado dos semanas en un viaje de negocios.
- Oliver ¡es suficiente!-dijo Hermione finalmente.-¡No hables mal de mi!
- No lo hacía.-se defendió Oliver.
- No pretendas saber lo que necesito y lo que no.-continuó Hermione.-Y ni se te ocurra decirme como hacer mi trabajo. Ambos sabemos que te resulta aburrido. Te dije que tenía que ir en este viaje, lo que significa que tengo que ir en este viaje. Entre todas las personas, deberías entender más que nadie, lo mucho que mi carrera significa para mi.
Los ojos verdes-grisaceos de Oliver se ampliaron con sus gritos y reconoció que debía cambiar de tema si no quería cabrearla más de lo que ya estaba.-Muy bien, Hermione. Tienes razón. Pero prométeme algo ¿de acuerdo?
- ¿El qué?-preguntó Hermione.
- La noche que regreses de tu viaje dejarás que te lleve a un restaurante especial.-respondió Oliver.-Sólo nosotros dos. Cena y baile.
Ella sonrió débilmente.-Bueno...supongo que podría hacer ese sacrificio.
- Me hieres, gatita.-bromeó Oliver.-Ahora vamos a desayunar. Godric sabe que si no lo haces, lo más probable es que olvides comer y acabes mordisqueando un panecillo mientras trabajas.
Se detuvieron en un pequeño café, de camino al Ministerio, donde Hermione tenía que coger un Trasladador a Los Angeles a las nueve en punto. Ella eligió un desayuno al estilo siciliano; granizado de limón y un bollo de leche, y de bebida un vaso de jugo de granada. Oliver eligió un buen desayuno, Inglés tradicional, con huevos revueltos, salchichas, pudín negro, y pan tostado.
Cuando acabó con su desayuno, suspiró por encontrarse otra vez con Malfoy.
- Hola Granger, Wood.-saludó Draco despreocupadamente. Se sentó en la mesa con ellos sin ser invitado.
- Buenos días, Malfoy. ¿Cómo estás?-saludó Hermione cortesmente.
El rubio la dirigió una mirada extraña.-Muy bien ¿y tú?
- A punto de ir a un viaje en Estados Unidos que promete ser muy aburrido.-respondió Hermione.
- ¿Quieres algo, Malfoy?-Preguntó Oliver sin rodeos.
Draco sonrió.-Sólo charlar con la única persona inteligente de la mesa, asique intenta guardar silencio.
- No le hagas caso.-dijo Hermione antes de que Oliver le contestase.-Malfoy todavía piensa que tenemos doce años y tiene que atormentarnos siempre que puede. Es muy triste, en realidad.
- No estás con gente de tu nivel, Granger.-dijo Draco.-Wood depende de tí.
- Malfoy, con toda seriedad, ¿qué quieres?-preguntó Hermione.
A pesar de que los comentarios de Malfoy la estaban causando gracia, Hermione y él ya no discutían cada vez que se cruzaban. Eran bromas, comentarios sarcásticos a lo sumo, pero ya no poseía esa ira y malicia que tenía en Hogwarts. Aunque no lo admitiese nunca, Malfoy estaba agradecido con el Trío Dorado por salvarlo durante la guerra. Desde aquello se había creado cortesía entre él y sus antiguos enemigos. Por eso, se sentía un poco culpable y le preocupaba un poco Hermione, sobre todo desde que su loca tía Bellatrix la torturó hace unos años en Malfoy Manor.
- Quiero saber si hay más noticias sobre los mortífagos fugados.-reconoció Draco.
- Muffliato.-murmuró Hermione rápidamente, mirando a su alrededor con nerviosismo.
- ¿Porqué le preguntas eso a Hermione?-preguntó Oliver.-Ella ya no trabaja en esa zona del Departamento de Ley Mágica.
Draco le dirigió una mirada burlona a Hermione.-No me digas que tú novio no sabe en lo que trabajáis tus amigos y tú.
- Él lo sabe, pero no lo dice en público.-contestó Hermione.-Hay maneras de evitar un Muffliato. ¿Porqué me preguntas eso?
- ¿Sabes? Vosotros dos sois dos Gryffindors muy sospechosos.-adimitió Draco. Hermione le miró y él suspiró exasperado.-Muy bien. Dolorosamente admito que eres la menos irritante del Trío Dorado, aunque no demasiado. Y eres la más propensa a darme una respuesta inteligente. ¿Satisfecha?
- Siempre y cuando tengas claro que no puedes hablar de nada de la Orden. Eso es lo que tú y tu padre firmásteis.-dijo Hermione.-Créeme cuando te digo que te puede pasar algo mucho peor que lo que le ocurrió a Marietta Edgecomb.
Draco la miró burlonamente por su intento de intimidarle, pero desconfiando siempre de su carácter e intelecto.-¿Por ejemplo?
Hermione sonrió maliciosamente.-¿Oíste los rumores en sexto año de lo que le hice a Cormac McLaggen cuando se puso un poco...demasiado amistosp en la fiesta de Slughorn?"
- ¿Eran verdad?-preguntó Draco.
Ella se encogió de hombros. "Escuché que se las arreglaron para quitarle el hechizo que le puse a uno de sus testículos. Pero tardaron varias semanas.
Tanto Draco y Oliver la miraron como si se hubiese vuelto loca.
- Considera mis labios sellados.-murmuró Draco.
- Estamos haciendo lo que podemos.-confesó Hermione.-Hasta ahora no se sabe nada, pero podríamos encontrar algo en los subsuelos de Knockturn Alley.
Oliver silbó. El callejón Knockturn se consideraba peligroso. Y con razón. Era donde se concentraban todos los magos oscuros. Las catacumbas y pasadizos secretos que poseía eran tan aterradoras, que ni los magos más poderosos se atrevían a entrar. La última vez que los aurores habían entrado, en 1961, perseguían a Lethifold, un hechicero muy poderoso que mató a gran cantidad de magos y muggles.
- Genial.-se quejó Draco.
- ¿Sabes?-dijo Hermione en tono burlesco.-Chillas más que nadie que haya conocido antes.
Draco la dirigió una mirada penetrante.-Perdóname por interrumpirte, Granger, pero estoy un poco más preocupado porque una jauría de asesinos en serie va an busca de mi familia porque quieren vengarse. ¡Merlín! Y encima Dolohov los lidera.
Hermione frunció el ceño ligeramente. Sabía que Antonin Dolohov era uno de los mortífagos más peligrosos, pero no sabía porqué Malfoy se asustaba tanto. Lo más probable era que estuviese exagerando.-¿Qué quieres decir?
- ¿Qué que quiero decir?-repitió Draco.-¿Qué qué quiero decir? Que el muy psicópata está a la altura de Greyback y de Bellatrix. Sólo que no está loco. Es demasiado inteligente. En realidad eso es lo más preocupante.-Draco miró a Hermione y después a Oliver. Ambos tenían los rostros desconcertados. El rubio frunció el ceño.-No puede ser posible que no lo sepáis ¿verdad? Quiero decir, sé que a Dumbledore le gustaba guardar secretos, pero...
- ¿De qué estás hablando, Malfoy?-preguntó Hermione.
De repente, Draco sonrió.-¡Por Salazar! ¿A que es algo insufrible para la sabelotodo? Esta debe ser una de las pocas veces que sé algo que tú no sabes.
- Malfoy.-dijo Oliver amenazante, pero una vez más, Hermione tenía controlada la situación.
- No necesito un caballero de brillante armadura que me salve del dragón, Oliver-dijo secamente-No soy ninguna damisela en apuros. Y sé solucionar este asunto. Sin embargo, Malfoy ¿se puede saber de qué diablos me estás hablando?
- Asique en realidad no tienes ni idea de porqué Dolohov es tan peligroso.-dijo Draco saboreando el momento.
Ella rodó los ojos. "Bueno, obviamente, era uno de los mortífagos más hábiles. Derrotó a Moody en un duelo nada más salir de Azkaban y casi me mata, por el amor de Merlín. Y eso sin mencionar la primera guerra.
Draco negó con la cabeza.-Estás olvidándote de lo más importante. ¡Merlín! Dumbledore ni siquiera pasaba toda la información a los suyos.
Hermione frunció los labios. Estaba demasiado resentida con ese viejo.-¿Se puede saber qué es lo que nos ha ocultado?-cuando él la miró burlonamente, ella murmuró.-Creo que me debes un poco de honestidad, Malfoy.
La mandíbula de Draco se cerró al instante. Odiaba ser manipulado, sobre todo por una vieja rival, pero ella tenía razón. Su esposa era la única que sabía que él continuaba teniendo pesadillas de vez en cuando. En las que el profesor Burbage era tragado por esa horrible serpiente... se veía obligado a utilizar la maldición cruciatus para no desagradar al Señor Oscuro... Hermione Granger gritando en el suelo de una habitación en la que ya ni siquiera podía soportar entrar...
- Está bien-murmuró Draco.-Me quitas toda la diversión. Antonin Dolohov es un mago de sangre pura...
- Obviamente.-resopló Oliver.-Si no no hubiese sido mortífago.
Draco le lanzó una mirada de desdén.-¿Me permites terminar? Él es un sangre pura, pero él no estudió en Hogwarts. Él fue a Durmstrang.
- ¿Estás insinuando que Dolohov se formó en las Artes Oscuras?-preguntó Hermione.
- Menuda bobada.-añadió Oliver.-Eso estaba claro, de otra manera no hubiese sido mortífago. ¿Nos estás diciendo esto porque sigues resentido conmigo porque no entraste en el equipo profesional de Quidditch, Malfoy?
- No sé como te las arreglaste para que te cogieran Wood.-dijo Malfoy.
- Muy bien, suficiente.-intercedió Hermione, elevando una mano.-No tengo ningún interés en presenciar un concurso de testosterona entre vosotros, sobre todo cuando tengo que dormir algo antes de utilizar uno de esos nauseabundos Trasladadores internacionales.
- Muy bien, gatita, muy bien.-dijo Oliver, apretándole la mano cómodamente.
Hermione frunció el ceño y bebió su jugo de granada, preguntándose si acababa de imaginar lo que la acababa de hacer Oliver. Draco tosió algo como "idiota" mientras disimulaba su risa.
- ¿Qué has dicho, Malfoy?-preguntó Hermione con una semisonrisa.
Oliver rió y Draco resopló delicadamente.-Volviendo a lo importante. Tengo más que suficiente dinero para mantener a mi esposa en el estilo de vida que las damas Malfoy han disfrutado durante siglos. Además... creo que Wood podría sentirse ofendido si se le quita de macho alfa.-miró a Hermione alzando las cejas antes de que Oliver pudiese responder.-No disfrutes del viaje, Granger...demasiado.
- Qué idiota.-murmuró Oliver cuando Draco se marchó.
Hermione intentó disimular su risa con una tos. Se preguntó realmente si Malfoy creía que se iba de viaje para disfrutar sexualmente. Pero de todas formas, la hizo gracia. Francamente, ella y Oliver nunca habían experimentado aún con ese tipo de cosas. A juzgar por la repugnancia de Oliver ante la idea, dudaba que alguna vez lo hiciese.
No estaba segura de si debía estar agradecida, o decepcionada.
- En fin...-Oliver la dio un rápido beso.-Tengo que descansar. Pasa un buen rato, amor. Y recuerda, cenaremos cuando regreses.
[hr] [hr]
El calor de Los Ángeles no ayudaba al insomnio de Hermione. Y los sueños extraños seguían. Basta decir, que había estado duchándose con agua fría con demasiada frecuencia.
Los sueños le recordaban a los que ella tenía en su tercer año, pero no se acordaba de ellos. ¿Era posible que estuvieran conectados de alguna manera? Que ella supiese, la respuesta era no.
Pero Dumbledore la había hecho algo.
Recordaba que le había contado sus sueños y después, olvidaba todo lo que soñaba y porqué se sentía furiosa. Apostaría lo que fuera a que Dumbledore había interferido más de lo que a ella le hubiera gustado, y que lo había hecho por propio interés personal.
Bastardo.
Probablemente debería sentirse culpable por insultar a los muertos, pero con el calor y la falta de sueño, Hermione no estaba de humor para hacer caso a su conciencia.
Tras una hora de dar vueltas por las sábanas, Hermione finalmente se rindió y empezó a leer un libro. Había terminado el de Los Tres Mosqueteros en sus primeras horas de noches inquietas y ahora estaba releyendo El Jorobado de Notre Dame del parisino Víctor Hugo. Tenía partes buenas: el doloroso amor obsesivo y las agonías de Arcediano.
"¿De verdad lo crees, desgraciado? ¡ay! ¡ay! No sabes lo que es la infelicidad. Es...amar con toda la furia de tu alma, sentir que darías por lo menos todas tus sonrisas, tu sangre, uno de los signos más vitales, la fama, la salvación, la inmortalidad, la eternidad, esta vida y la siguiente. Para tenerlo todas las nobhes y todos los días en tus pensamientos."
Era terrible y convincente al mismo tiempo. Su amor era oscuro, cruzando la línea de la obsesión. Sin embargo, era fascinante en su intensidad. Era el villano, sin embargo, el lector casi quería que la heroína cediese.
"Hasta que te retuerzas en tu celda. Pensando en vuestras noches juntos; ¡Y he aquí! Que todas las caricias que has soñado terminan torturándote. ¿Sabes lo que es la tortura? Es impuesta por las largas noches en vela, te quem las arterias, el corazón revienta, te quiebra la cabeza, los dientes te chirrían..."
Hermione se sorprendió al encontrar que sus propios dientes mordisqueaban sus dedos. Estaba fascinada por los sentimientos del antagonista y comenzó a preguntarse si realmente era el villano.
"Locos verdugos te miran sin cesar. Pero tú sólo puedes pensar en amor, celos y desesperación. ¡La misericordia de tu amada! ¡Una tregua! Una mano me tortura y me acaricia la otra."
Apretaba el escote de su camisa de dormir mientras leía el pasaje. En verdad era aterradora la intensidad; aunque no fuese totalmente cuerda, era seductora.
Saltó de su asiento cuando su móvil sonó. Estaba en la mesilla.¡Maldita sea! ¿Quién llamaría a esas horas? Casi nadie aparte de sus padres que nunca la llamaban por teléfono; por eso era muy raro que fuesen ellos.
- ¿Hola?-preguntó Hermione.
- ¡Hola, Hermione! Sólo llamaba para saber qué estabas haciendo.
- ¡Ginny! Aquí son las tres de la mañana.
- Oh. No pensé que la diferencia de horario fuera tan grande. ¿Estabas dormida?-preguntó Ginny pícaramente.
-No-admitió Hermione dejando el libro sobre la mesilla. ¿Cómo estás? ¿Cómo está el bebé?
- No está mal. Teddy y los chicos de Bill han terminado, por lo que están entreteniendo a James. ¿Qué tal por América?
- Muy extresada, todavía no he tenido tiempo de visitar nada. He estado en las malditas reuniones los últimos cuatro días. Sin embargo, puedo decirte que es igual a como la pinta Hollywood en sus películas. Hay una comunidad de magos que trabajan en el cine.
- No puedes estar tan cansada.-señaló Ginny con una sonrisa.-Vamos, Hermione, aprovecha para disfrutar.-Hermione bostezó ruidosamente, pero Ginny continuó.-¿Oliver y tú tenéis planes cuando regreses del viaje?
- En realidad sí.-contestó Hermione.-Él me quiere llevar a cenar y a bailar tan pronto como regrese. Al parecer, si tengo o no energía es irrelevante.
- Hermione, va a proponerse.
La castaña estuvo a punto de arrojar su móvil debido a la sorpresa.-¿Qué?
- Sí.-respondió Ginny.-Ya sabes que tu madre y la mía toman el té de vez en cuando. Bueno, pues lo hicieron este fin de semana y mi madre mencionó que Oliver le pidió consejo sobre ese tema hace algunas semanas.
Hermione frunció el ceño ligeramente, no estando segura de si estaba más preocupada por el hecho de que que estuviesen planificando su futuro sin contar con ella o porque Ginny lo supiese antes que ella.
- Esta mañana he oído de Neville, quien escuchó de Hannah, quien escuchó de Parvati, quien escuchó de Lavender que Oliver fue visto en una tienda de joyas en París la semana pasada.-dijo Ginny.
- Estaba en un partido de Quidditch, Ginny.-dijo Hermione.
- ¿Qué estaba haciendo en una tienda de joyas, Hermione?-preguntó Ginny con sarcasmo.-¿Comprar unos diamantes para regalárselos a su equipo como signo de victoria?
La falta de sueño y la pura estupidez de esa imagen, hicieron reír a Hermione. Hasta que recordó que no era una adolescente y que ni siquiera se reía cuando lo era-Todavía no creo que prueve que lo vaya a hacer.
- ¡Oh, vamos! Habla con tus padres sin que lo sepas, va de compras a una tienda de joyas, y quiere llevarte a cenar a un restaurante de lujo.-señaló Ginny.-Despierta, Hermione. Se está proponiendo. ¿Vas a aceptar?
- No lo sé, Ginevra Potter.-murmuró Hermione.
Merlín. ¿Realmente lo iba a hacer? ¡No estaban preparados para esto! Al menos, no por ahora. Todavía estaba secretamente resentida porque él nunca recogía los calcetines del suelo de su habitación y no lavaba la esponja de la cocina para evitar la acumulación de bacterias, y siempre dejaba el periódico desordenado a pesar de que nunca hojeaba nada más que la sección de deportes.
Una parte de su mente seguía siendo consciente de que Ginny continuaba hablando, pero no tenía ni idea de lo que estaba diciendo. ¿Algo acerca de damas de honor y comprar el vestido de novia? Iba a tener que rechazarlo si en verdad se proponía. Iba a tener que romper el corazón de Oliver porque ella sabía que no podía aceptar, aunque no entendía el porqué.
- ¿Hermione?-preguntó Ginny.-¿Sigues viva?
- Estoy bien.-respondió Hermione. Pero su voz sonaba sin aliento incluso a sus propios oídos.-Solo...um, sorprendida.
- Pareces un poco más que sorprendida.-señaló Ginny.-Tal vez no debería habértelo dicho.
- No, no, me alegra de que lo hayas hecho.-Hermione respiró hondo y se preguntó por qué estaba al borde de la hiperventilación.-Es sólo que ... estoy muy cansada y estresada y Ginny...¿puedo llamarte mañana?
- Por supuesto, pero...-respondió la pelirroja.-¿Seguro que estás bien?
Últimamente se lo preguntaban demasiado.
- Sí, estoy bien.-respondió Hermione.-Hablaré mañana contigo.
Ginny seguía preocupada.-Muy bien. Buenas noches, hasta mañana.
- Buenas noches.-respondió Hermione colgando el teléfono.
Oh. Maldición. ¡Él no podía hacerlo! ¡Ella no quería casarse! Todavía no.
- Cálmate.-murmuró para sus adentros. No era su estilo dejarse invadir por el pánico. Había tenido experiencia para autocontrolarse, sobre todo siendo la amiga del Niño que Vivió. Si se las arreglaba para seguir siendo racional cuando un grupo de ladrones y asesinos liderados por Fenrir Greyback habían rodeado a sus amigos para entregarlos a Voldemort, podía seguir siendo racional ahora.
Ni siquiera era seguro que se fuera a proponer. Sólo eran especulaciones. Y basado en un chisme de Lavender. ¡Hasta Rita Skeeter era más fiable! E incluso si lo hacía, no era el fin del mundo. Tenía que pesar en esto y hacer una lista de pros y de contras sobre el matrimonio.
Era muy sencillo.
Hermione se recostó en su cama y cerró los ojos, haciendo una lista mental de pros y contras. Su instinto le gritaba que dijese no y que corriese lo más rápidamente posible. Realmente empezaba a preocuparse por sí misma.
En algún momento cerca del amanecer, Hermione cayó dormida en un sueño intranquilo. Las pesadillas sobre un velo de novia que la estaba estrangulando, se transformó en un sueño sensual, misterioso, como los que había tenido la semana pasada. Pero esta vez, era capaz de recordarlo. Era demasiado realista, tanto que la asustaba.
Se giró en la cama y podría haber jurado sentir el aliento caliente de alguien, susurrándole al oido y acariciando su piel. Podría haber jurado que una mano, y no precisamente la suya, se deslizaba dentro de su camisón, rozándola el ombligo, las bragas, la pendiente de su estómago. También podía haber jurado que tenía los labios hinchados.
Una vez más, se despertó con el sudor resbalando por su espalda, su corazón palpitando salvajemente en su pecho, y escuchando un susurro sensual en su cabeza.
"Eres mía, Hermione. Y no puedes luchar siempre"
La parte más aterradora era, que podría haber jurado que conocía esa voz.