Chicaaaaas yaa estoy de vuelta, con un sin fin de trabajo y tratando de escribir por ratos, asi que no se desesperen les envio saludos y un aabrazo a todas
un beso, por cierto disculpen que salude de rapido y poquito 
Nuestros cuerpos se hallaban rendidos sobre el sofá, ahora yo me encontraba desvanecida sobre su piel, mi cabeza había localizado un lugar perfecto en su pecho para reposar, mientras el cariñosamente me acariciaba el pelo, pronto un profundo deseo de dormir se apodero de mí y cuando mis ojos estuvieron a punto de cerrarse, un par de palabras que manifestó Draco, me hicieron despertar de un solo golpe.
-Hermione… de seguir las cosas así como hasta ahora… yo… quisiera que te casaras conmigo, solo que… no sé si accederías a esto….
Un escalofrió me había recorrido de pies a cabeza, como si hubiera recibió electrochoques, mi cuerpo se había paralizado, todos y cada uno de mis músculos se hallaban petrificados, solo sentía como mi corazón latía rápido, de pronto toda la casa se había quedado en completo silencio, solo se podía escuchar tenuemente la lluvia que caía de manera prefecta y rítmica sobre el pavimento, haciendo una angustiosa melodía. Me levante lentamente de donde me encontraba, Draco me miro paciente, esperando la respuesta asertiva.
-¿Estas bromeando? – Pregunte, mientras que la palidez de mi rostro se hizo notar, incluso con la poca luz que regalaba la tibia tarde.
Mi chico había notado mi expresión de miedo y sorpresa, mi respuesta le había irritado, solo dio un suspiro para luego dirigir su vista hacia la ventana de la cual se podía divisar la lluvia que caía constantemente sobre las hojas de un árbol que se asomaba entre los vidrios.
Pasaron pocos segundos para que Draco se levantara de golpe, mientras que yo seguía inmóvil y me decía varias veces: “¡Hermione… responde algo mas… dile que si!”Incluso por momentos mi mente se bloqueaba. Peor aún mi cuerpo seguía en shock, no podía ni siquiera gesticular palabra. Cuando al fin mis manos pudieron moverse y mis músculos se iban destensando, estando a punto de decirle que si, el se levanto de manera brusca para de inmediato tomar su prendas del suelo, para dirigirse luego al tocador y cerrar la puerta de un azotón.
“¡estúpida!, ¡estúpida!” me repetía una y otra vez, lamentando una y otra vez el haber sido tan pendejamente tonta.
De la misma manera que él, levante la ropa del frio piso , y sin cuidado me comencé a vestir, no sabía cómo reparar el daño y me pregunta si en alguna otra ocasión se podría repetir esa misma ocasión con la misma pregunta , quizás tomaría mas valor para decirle felizmente que sí, pero mi manera de reaccionar ahora le había lastimado más que haberlo molestado, y no era que no estuviera feliz de oírla sino que simplemente no esperaba aquella propuesta, no tan rápido, no en dos meses de haber salido juntos y haber compartido la cama en tan espaciadas ocasiones, lo único que si acaso me mantenía feliz era que no era la única que sentía esa ansia por verle, tocarle y sentirle, sino que el también lo sentía de la misma manera tan profunda como yo lo hacía.
Note que en poco tiempo salió Draco del tocador, cerrando la puerta mas calmadamente, ahora se encontraba acomodándose con ambas manos el cabello, luego giro hacia mí, mirándome con arrepentimiento.
-Hermione…- Al fin rompió el hielo, me dije, pero, mi culpabilidad aun persista en mi ser.
- Discúlpame si te hice sentir presionada, o angustiada por tal proposición, no fue mi intención alterarte, de verdad discúlpame.
-Draco, yo…-
-No digas nada…- interrumpió abruptamente- no digas nada… está bien, yo lo entiendo…- miro su reloj, luego me volvió a mirar.- Me tengo que ir nena, nos vemos luego.
Termino de decir esto para después irse sobre mis labios, y depositándome un beso furtivo y pasional, tomo su chaqueta y salió disparado hacia la calle, cerrando la puerta tan rápida e impulsivamente que ni siquiera tuve tiempo suficiente de decirle un “adiós”. Ahora me sentía tan miserable y enojada conmigo, ¿cómo era tan tonta como para ofenderle?, ¿por qué no le respondí con una sonrisa en vez de quedarme como idiota mirándole, sorprendida? Lo único que me quedo hacer fue levantar las destrozadas rosas que se hallaban en el suelo, con cuidado las tome entre mis manos y me dirigí hacia la cocina, directamente hacia la tarja para recuperar las que aun parecían estar en buen estado para después depositarlas en un florero.
Había pasado más o menos una semana después de aquel acontecimiento con Draco, no había recibió llamada algún a de él, ni siquiera ningún mensaje, había intentado llamarle pero no obtenía respuesta alguna, de igual manera le había llenado la bandeja de entrada del celular y el e-mail con mensajes de disculpas, pero nada daba resultado. Ahora me encontraba más deprimida que nunca. No quería saber de nada ni de nadie, así que me senté en el sillón a ver el televisor, pero la frustración se apodero de mi al notar que no había algo interesante en la programación, así que apague el televisor luego el control remoto lo avente el final del sillón, me recosté por completo, y mientras acariciaba mi cabello, mi mente se comenzó a inundar de pensamientos de todo tipo, tenía los ojos fijos sobre un muro, sin claridad en mi vista, ya que esta era nublada por el ensimismamiento que se apoderaba de mi. El teléfono sonó, este hizo que diera tremendo salto sacándome abruptamente de mis pensamientos. Me levante del sillón y tome el teléfono con molestia, contestando de mala gana.
-Sí, ¿Diga?-
-¡Hey, Hermione! Qué bien que estas en casa.-
-Hola Luna…- Salude indiferente.
-Se que no estás de humor, pero, quería invitarte, Ginny y yo planeamos salir a bailar y queríamos saber si…-
-No estoy muy segura, Luna- conteste tajantemente.
-¡Muy bien, entonces pasamos por ti en una hora y más vale que este lista!- apenas dijo esto y colgó.
-Buffffff…- resople mal humoradamente, sabia definitivamente que con Luna totalmente perdía, así que con pocas ganas y casi ,casi arrastrando los brazos subí las escaleras, dirigiéndome hasta mi alcoba, abrí la puerta y me dirigí hacia el armario, de mala gana comencé a sacar lo primero que encontré… unos jean rotos, una blusa color rojo, digamos que un rojo escandaloso y una chaqueta negra, al final unos converse, tan mugrosos que incluso ya no divisaba el color azul cielo que en un principio tenían.
Luego de vestirme tan desenfadadamente, me dirigí al baño, me hice una coleta, es más, ni siquiera tuve el mínimo interés de ver que tan bien o mal peinada me encontraba. NO tenía intenciones de conocer ni conquistar a ningún tipo esa noche ni nunca.
Pasada la hora acordada, llamaron a mi puerta, efectivamente al abrir me encontré con mis amigas, Ginny y Luna, ambas arregladas para la ocasión, Ginny como siempre tan coqueta, con una minifalda color negra, y una blusa de tirantes color hueso y una pequeña flor rosa palo que le combinaba con su maquillaje, Luna por su parte iba sencilla pero bastante atractiva, llevaba su hermoso cabello suelto más abajo del hombro, con una diadema negra, jeans ajustados, los cuales le favorecían bastante a la figura, una chaqueta negra y un top rojo, una combinación rara pero en ella se veía bastante bien.
Para cuando ellas me vieron, con su simple mirada dijeron todo, así que, sin más demora nos dirigimos a un club nocturno, según Luna era uno de los clubs más afamados en todo Londres, según esto era con el fin de que yo conociera a algún chico lindo con el cual yo pudiese salir, lo que ellas no sabían es que yo tenía compañero para asistir, aunque por el momento se encontrara fuera de mi vista y desaparecido por algunos días.
Pronto llegamos a tan mencionado lugar, desde luego, el sitio era realmente soberbio, luces de distintas tonalidades le otorgaban al lugar un estilo sofisticado y muy atractivo, la música realmente agradable aunque con un volumen bastante elevado pero era lógico. Podías divisar como las bebidas coloridas, mezclas pesadas y extravagantes frutas que les acompañaban, recorrían los rincones del antro, decorando mesas.
Sin mucho esfuerzo comencé a encontrar atractivos rostros de hombres, en su mayoría no superaban los 30 años, muchos de ellos con un porte increíblemente sensual, fue entonces en aquel momento que me arrepentí de haber prestado poco interés en mi vestimenta, definitivamente quería desparecer entre la multitud, y creo con aquel atuendo tan desaliñado no iba a ser tan difícil.
No pasaron más de 10 minutos cuando Luna fue la primera en recibir invitaciones a bailar, Ginny comenzó a coquetear con un chico que estaba a dos mesas de nosotros, y no perdía oportunidad para enviarle notas con un par de piñas coladas. Definitivamente al parecer yo era la única que no encajaba en tan elegante y distinguido centro. Llegaban momentos en los que me quedaba completamente sola en la mesa, todos a mi alrededor parecían figuras flotantes, en grupo, quienes disfrutaban el acalorado y excitante ambiente que la noche les ofrecía tan desvalagadamente.
Unas horas más tarde, el aburrimiento me había abatido, era pasada de la media noche y yo no había podido si quiera entablar conversación con algún chico lindo, así que me dispuse a ir hacia el tocador de las damas, definitivamente el lugar estaba atestado de gente, y parejas escondidas bajo la obscuridad, que no perdían la oportunidad de acariciarse de manera acalorada, tomando en cuenta que para aquellas horas y tan entrada la noche , las copas ya habían surtido efecto en aquellas cabezas desenfrenadas, el lugar se había llenado de bajas pasiones y lujuriosos deseos que parecía tener prisa en aterrizarse en cada uno de los cuerpos que allí se encontraba.
Me abrí paso entre todos aquellos entes encantados por la música, el alcohol y la pasión furtiva, para cuando llegue a la entrada del tocador había dado ya como 5 suspiros, y lo único que podía recibir mis pulmones era el humo de tabaco mezclado con perfumes y lociones desgastadas por el sudor y licores de diferentes sabores. Sin tanto vacilar, entre en el baño y me fui directamente hacia los lavabos, la entrada y salida de las chicas era mucho menor al vaivén que había fuera del tocador, esto hacia menos caótica mi estancia en ese lugar, pronto abrí una de las llaves del agua para después tomar un poco de ese liquido refrescante y echarlo sobre mi rostro, para así despejarme del ruidoso ambiente, me quede allí estática mirándome frente al espejo, más o menos durante 3 minutos, ya un poco más calmada salí del tocador, con la plena convicción de ir directamente hacia la pista de baile sin importar parecer loca al bailar sola.
Y cuando estaba por dirigirme hacia la pista, un golpe en mi hombro casi me hizo dar media vuelta y caer abruptamente hasta el piso, pero esa misma sombra masculina fue tan ágil que apenas pude verle atraparme en el aire.
Entre la obscuridad y las luces pude apenas observar, de pronto, esa cara se me hacia conocida, esos ojos…
-Deberías tener más cuidado- dijo en voz alta, tratando inútilmente de contraatacar el estruendoso ruido. - ¿Sueles no saludar a viejos amigos?
Inmediatamente de incorpore y me zafé de su caluroso agarre.
-No somos amigos, ni siquiera se tu nombre- mentí.
-Cedric…¿Hermione , verdad? , mucho gusto- apunto de manera burlona.
-Mira… Cedric…-
-¡Leonel! ¿Por qué te fuiste?- Una joven de tez blanca, ojos grises y profundos, con cabellera rubia, ondulada y suave, de belleza despampanante se acerco a nosotros- ¿Leonel?- volvió a preguntar luego de mirarme despectivamente de abajo hacia arriba.
-¿Qué sucede? ¿La conoces?- volvió a cuestionar
Cedric se colocó a mi lado como dando a entender que le iba a acompañando.
-Lo siento Luciente, ya te lo había dicho antes. Te lo había advertido. – expuso mirándola fijamente.
La despampanante joven levanto su mano y con la rabia que le contenía, soltó una bofetada hacia Cedric, sagazmente, el chico logro inmovilizar su mano, consiguiendo atraparla a mitad del camino. La rubia al ver frustrada su maniobra, quito bruscamente su muñeca de la mano de Cedric que con astucia había sujetado.
-Muy bien, Leonel, tu ganas… solo dime… ¿acaso es ella?- Nuevamente la joven me miro de manera horripilante como si se tratara de un bicho.- ¡contesta! – demando.
Cedric sin dejarla de mirar tomo una de mis manos, jalándome hacia él, haciéndome llegar hasta su pecho, haciendo que mi rostro quedara en su cuello, luego me aprisiono en sus brazos para después bajar su rostro lo suficiente como para dejarme sin aliento. Sin previo aviso y sin si quiera darme tiempo a pensar o entender… un par de labios carnoso y suaves se hundieron en los míos… fundiéndose… los cuales extraña y engañosamente se entregaban a mi…